Capítulo 10: Maktub.
"Según el filósofo Ly Tin Wheedle, el caos se encuentra en mayor abundancia cuando se busca el orden. El caos siempre derrota al orden porque está mejor organizado."
Terry Pratchett.
Descifrar las motivaciones de alguien tan elusivo como Kakashi era complicado, pensó, recriminándose por haber olvidado devolver la portada al Icha-icha original. El día posterior a la visita de Atsui había estado leyendo la mayor parte del tiempo; el silencio era algo a lo que Shiki ya se había acostumbrado, no así al mal humor que permeaba los escasos movimientos que se permitía. Tenía que reconocerlo, tanto Yūgao como Tenzô, que la envió a descansar un rato, parecían inmunes ante la nube negra.
En cuanto Yūgao salió de la casa, Tenzô procedió a darle a Kakashi su reporte de la situación en el cuartel, las misiones terminadas y los ingresos al escuadrón aprobados por el Consejo, Kakashi lo escuchó atento, aunque en cuanto terminó, había regresado a su lectura. Aprovechando el mutismo de su senpai, Tenzô se dedicó a improvisar una variación de un facistol que apoyaba dos patas en la cama para que Shiki pudiera leer recostado con menor esfuerzo físico, también le había incluido una pequeña extensión deslizable para que pudiera tomar notas, pero cuando Yūgao regresó, le recordó que debía seguir las indicaciones del médico, así que Tenzô, tras sonrojarse un poco, le entregó una grabadora de bolsillo, reconociendo que ya había pensado que quizá no fuera tan buena idea que estuviera semi-sentado mucho rato.
Shiki sonrió, ambos eran muy agradables.
Cerró los ojos, había querido provocar a Kakashi para salir del aburrimiento del día anterior, pero él parecía no querer seguirle el juego, peor, había adoptado su otra personalidad. Podía escuchar el entrechocar de espadas en el dojo. Conociéndolo era probable que el descanso forzado ya le habría repuesto bastante.
El fragmento que le leyera Gaara le estaba funcionando como una especie de piedra de Rosetta; había logrado descifrar un par de pergaminos que para su desmayo eran registros contables que sólo le dieron dolor de cabeza y que sin embargo terminó de traducir. No había estado consciente de la cantidad de material que había extraído de la biblioteca.
Sacudió la cabeza, esforzándose en dejar de divagar y concentrarse en el problema, Sandaime lo había dejado claro: 'primero resuelve lo del cubo'. "Como si fuera fácil", pensó. Tomó el artefacto y lo giró entre los dedos. Seis símbolos en relieve, uno por cada cara, lo elevó ante su línea de visión y lo puso sobre la extensión, variando la perspectiva. Extendió la mano para tomar la lupa que dejara en el escritorio y volvió a tomarlo en la palma, lo giró con los dedos, revisando con la lente desde diferentes ángulos.
"El material del que está hecho contiene elementos ferrosos, aunque no se parece a nada del periodo al que supuestamente pertenece –dictó– las facetas no son de una sola pieza, parecen estar divididas en cuatro secciones, aunque esa división es imperceptible a simple vista. Me pregunto si los símbolos representan los sellos utilizados para mantenerla cerrada. ¿Es posible?, sería lógico pensar que debe tener una parte superior y una inferior, pero ¿cuál es arriba y cuál es abajo?" Hizo una pausa, sentía que un recuerdo roía los límites de su conciencia pero no alcanzaba a aclararlo.
"Suponiendo que sean combinaciones por segmento eso implica… posibilidades equivalentes a 2424 –continuó dictando– no puedo aseverar la integridad del cubo ya que al activarse el mecanismo de defensa que deshizo el argamasa pudo haber causado un desplazamiento aleatorio de las facetas, y supongo que si consigo rotar las piezas sería…"
–Existencialmente inadecuado –volvió la cabeza hacia Kakashi, la mirada aún ausente.
–Es sólo una idea...
–No tuve una apreciación del antes y del después, pero asumo que esas fisuras son las causantes de los… halos que han invadido mi casa. La pregunta es Shi-ki-kun ¿por qué sólo me afecta a mí? Tú pareces tan… campante.
Shiki regresó al presente, mirándolo con incredulidad. A un lado de él se encontraba una sudorosa y aporreada ANBU. Echó una ojeada al reloj del buró, habían transcurrido varias horas desde que bajaran al dojo, aunque para él habían sido unos cuantos minutos, ensimismado como estaba en recordar símbolos y tratar de asociarlos a los grabados en las facetas del cubo.
–¡Si no fueras tan reservado tal vez no fuera tan malditamente difícil! ¿Tienes que tener puesta la máscara hasta cuando no la traes puesta?
–Tengo bastante con los mitos que genera mi Sharingan –respondió señalándose el ojo cerrado, se dirigió al armario a sacar una sudadera limpia.
–Créeme, esto está más allá de lo que puede ver tu ojo loco. ¡Y no estoy tan campante!
–Entonces no soy el único que experimenta… –se detuvo, ocupado en quitarse la camisa– eso tampoco me lo habías dicho. ¿Qué más tengo que saber sobre el karma-cubo?
–¡Te pregunté!, y para variar fingiste demencia –respondió amargoso.
Yūgao los miraba a ambos alternadamente, observando cómo se desarrollaba la discusión y sin comprender nada de lo que estaban diciendo. Shiki se volvió hacia ella.
–Dime, alumna de mi hermana, ¿ves algo? –preguntó irritado.
Al igual que todos en el escuadrón, ella estaba entrenada para observar cualquier escenario y captar detalles que para el ojo normal pasarían desapercibidos, se quedó muy quieta, adoptando la posición de 'fluidez' que les permitía captar el entorno con precisión. Giró sobre su eje con mucha lentitud, en busca de los halos que había mencionado Kakashi. No le contestó, extendió las manos como si agarrara algo en el aire, su mano cruzó el vacío. Kakashi abrió mucho los ojos y le dirigió una mirada significativa a Shiki.
–Sí, parecen… no tengo palabras, se parecen a las volutas que desprende la tierra cuando es calentada por el sol.
–Excepto que no hay sol y aparte tienes la bendita costumbre de cerrar las ventanas para que nadie lo vea –señaló con el pulgar a Kakashi.
–¿Qué es? Quiero decir, no se puede ver directamente, está ahí, como al margen, casi afuera del límite visual –preguntó Yūgao.
"Con excepción de Atsui y Kakashi que poseen técnicas oculares, el halo sólo es visible mediante un esfuerzo consciente –dictó Shiki en la grabadora, sin contestar la pregunta– aún así permanece elusivo para la mayoría de los shinobi, yo incluido y eso realmente me irrita". Se cubrió el rostro un instante, para después negar con la cabeza.
–No lo sé, algún efluvio pegadizo que se nos quedó. Al parecer causa ciertas… alteraciones en quienes estamos alrededor –respondió al fin.
–¿De qué tipo? –preguntó ella.
–Emocionales, principalmente. Por el rubor de tu rostro creo que también las has padecido. Es posible que emita alguna clase de campo que distorsiona los sentidos de quienes han estado expuestos lo cual…
–¡Un momento! –interrumpió Yūgao– Tenzô y el equipo principal han estado aquí, cerca del… ¿karma-cubo? –señaló el artefacto que permanecía en la extensión del facistol.
–Cubo Aryabha. Sí y no, el efecto parece estar relacionado a la exposición prolongada y de todo tu equipo tú has estado expuesta más tiempo. Peleamos espalda contra espalda un buen rato, ¿recuerdas? Por no mencionar que te asignaron de niñera.
–Debí saberlo –dijo Kakashi suspirando.
–¿Qué? No iba a dejarlo aquí, podía caer en manos equivocadas ¡no podía saberlo! –encogió los hombros.
–Decías algo sobre distorsión de los sentidos… –le hizo retornar al hilo de la conversación que ella misma había interrumpido.
–Sí, palabras, sonidos, mezcla de realidades.
–Oh. ¿Como un genjutsu?
–Del que no puedes salir con un simple kai –dijo Kakashi.
–¿También lo intentaste? –preguntó Shiki.
Asuma saltó hacia el suelo, habían estado viajando por horas tras enviar el paquete con lo que habían encontrado con miras a adelantar la investigación, así como una solicitud de elevar la seguridad de las barreras de la aldea. El blanco podía ser Kakashi, pero la determinación mostrada por el enemigo en borrar rastros podía causar daños colaterales en la población de Konoha.
Si lo pensaba con calma, llegar cansados a casa era una mala idea, tenían un día completo para terminar la misión en el límite que les había asignado Sarutobi, y su padre probablemente estuviera buscando en ese mismo momento enviar a Kakashi a una asignación larga para minimizar los daños.
–¿Hay alguna manera de averiguar qué sucedió con los guardianes de Taki? –preguntó Genma, sentándose a un lado de Asuma.
–Si un daimyō pierde uno o varios de sus guardianes, es asunto de alta seguridad evitar que se sepa –respondió– en política una muestra de debilidad atrae oportunistas, un país pequeño no puede controlar tan fácil su población mercenaria.
–Que son los que fungen como poder militar –asintió Raidô.
–En efecto, un poder militar vendido al mejor postor. No se puede alterar el equilibrio. Tal vez nunca sepamos qué sucedió con ellos. Podríamos investigar en el lugar donde el equipo de fuego localizó a la princesa, pero sin un especialista en rastreo hay poca posibilidad de encontrar algo tras todo este tiempo y estaríamos violentando la seguridad interna de un país.
–De su gente se encarga el daimyō –murmuró Gai, molesto.
–Así es. Konoha no puede intervenir a menos que sea solicitado en misión. Cosa que no sucederá.
–Puedo aventurar que aparte de la guardia cuenta también con al menos un cazador nivel S, no encontraríamos un solo rastro. Punto muerto –dijo Raidô.
–Sabes que mi estimado rival no se quedará quieto, Asuma –dijo Gai, mirando obstinado hacia el horizonte– en cuanto vea la oportunidad de abandonar Konoha, lo hará.
–Arrastrando consigo a ese idiota –añadió Genma– Sandaime lo dejó a cargo de su custodia, no es casualidad que Miu-chan haya decidido "pasar unos días" en mi casa.
–Vamos Genma, Miu es una de las mejores especialistas en seducción que hay en Konoha, nadie es tan cándido –rió Asuma.
–Tch… como sea, –replicó Genma enrojeciendo, Raidô sólo le puso una mano sobre el hombro en gesto de solidaridad y movió la cabeza– ya saben que si hay alguien temerario ese es Shiki.
Casi al mismo tiempo se pusieron de pie, espalda contra espalda, alertados por una perturbación súbita de chakra. Asuma sacó sus cuchillas y la luz azul de su chakra iluminó la noche. Genma tomó entre los dedos varios senbon, disponiéndose a entrar en combate. Gai sacó los nunchaku del estuche, afianzándolos con determinación mientras Raidô preparaba sus etiquetas explosivas en el centro del grupo.
–Emboscada, cuiden sus espaldas –ordenó Asuma.
–Esto apesta –murmuró Genma, volviendo la cabeza hacia uno y otro lado, en espera del ataque.
Se encontraron rodeados de uniformes ninja enteramente negros, sin protector, con máscaras estilo samurái que sólo dejaban a la vista ojos conciliados por la oscuridad. Se abalanzaron hacia ellos gritando. Asuma y Genma combinaron taijutsu con sus armas favoritas mientras Raidô lanzaba kunai y shuriken explosivos. Todos, excepto Gai, se mantuvieron cercanos a los otros, Gai se separó del grupo e hizo girar su arma, arremetiendo contra el primero con que se topó en una furia de giros y golpes secos que sobresalían en el fragor de la lucha y los gritos que seguían profiriendo sus contrarios.
Asuma buscó con la mirada una salida. Una zona parecía aceptable, pero dominó la urgencia de dirigirlos hacia allá. El enemigo se estaba limitando a usar taijutsu y armas, sin recurrir al ninjutsu, atacaban y retrocedían cuando uno era rechazado, sólo para ser reemplazado por otro; se le hizo evidente que la táctica estaba encaminada a cansarlos y separarlos, de esa manera serían fácilmente derrotados. Sus compañeros tampoco eran idiotas, habían rechazado el cebo a pesar de que los estaban poniendo en la disyuntiva de 'escoger la salida', pero el enemigo acortando el cerco a su alrededor de manera constante. "Piensa, Asuma" se reprochó a sí mismo, respiró, preparando su próximo movimiento, Gai podía resistir más que todos ellos.
Un alto ninja levantó una mano e hizo una señal y todos a la vez retrocedieron, rodeándolos, dejándoles apenas un par de metros disponibles.
–Ríndanse, es lo mejor que pueden hacer, los superamos en número –dijo, con voz razonable.
–¿Quiénes son ustedes? –preguntó Gai, sin guardar el nunchaku.
–Me corresponde hacer las preguntas, ¿no?
–Lo dudo mucho. Ahora, dile a tus chicos que se agrupen hacia la izquierda si no quieres perder la cabeza –la voz femenina les hizo abrir mucho los ojos, incluso a ellos.
Nadie la había visto, en tan solo un instante había llegado hasta la espalda del ninja y le había colocado una katana contra la garganta, mientras la otra apuntaba hacia arriba en su entrepierna.
–Ambas –murmuró Genma, enfático.
–Ya escucharon a la dama –gruñó el ninja, los hombres obedecieron de inmediato.
–Ahora, mis amigos y yo nos retiraremos tranquilamente, te sugiero que retrocedas conmigo si no quieres perder tus posesiones –dijo Kaia al oído del ninja; ladeó la cabeza, los cuatro de Konoha asintieron y en un instante estuvieron a su lado, manteniendo la guardia en espera de una reacción.
–Retírense –ordenó el ninja, los hombres vacilaron un momento, pero al siguiente desaparecieron.
–Vaya lealtad –dijo Genma– ¿qué haces aquí Kaia? –le preguntó, mientras ataba con eficacia al ninja.
–Regalarlos con mi presencia, ¿qué más? –respondió, quitándole el cigarrillo de la boca a Asuma– se terminaron los míos –agregó como explicación.
–¿Te envió Sandaime? –preguntó Asuma.
–Las preguntas después, querido. Tus chicos efectivamente se fueron –dijo ella, examinando los alrededores–. Eso les salvó la vida –agregó, mirando fríamente al ninja.
–No había necesidad de que se arriesgaran por mi descuido –respondió éste, amoscado–. Sólo queríamos respuestas.
–¿Y por qué no sólo preguntaron, eh? –preguntó Genma sarcástico, sacudiéndose la sangre del rostro con la mano.
El llamado lo había dejado boquiabierto. Aunque aún estaba en el servicio activo de ANBU bajo las órdenes de Lobo, sus habilidades eran más requeridas en la división de T&I. Nunca antes había estado en la casa de Kakashi, Yūgao le abrió la puerta, haciéndolo pasar; sintió una mezcla de extrañeza y diversión en cuanto cruzó el umbral. Su mente analítica comenzó a trabajar, aunque no necesitaba ser un genio para ver el desconcierto en el rostro de Yūgao y Shiki.
–Arréglanos –dijo Kakashi, en tono perentorio. Estaba cruzado de brazos a media sala, con las piernas abiertas.
Ibiki volvió la vista alternadamente hacia los otros dos, tratando de elucidar a qué 'descompostura' podía estarse refiriendo, pero sólo negaron con la cabeza y casi a la vez alzaron los hombros, poniendo cara de ignorancia, pero evidentemente aliviados. Se cubrió el rostro con ambas manos.
–Muy en contra de lo que imagines, Lobo, el análisis de la psique humana no es instantáneo –dijo con paciencia, ladeando la cabeza, por lo que podía apreciar los otros dos también pensaban que él haría algo instantáneo.
–Ilumíname.
–Bien… estás irritado, ¿te importaría decirme el porqué? –le contuvo con la palma de la mano antes de que dijera una palabra–. Que no involucre los sentimientos de impotencia por tu debilidad y el hecho de estar encerrado y custodiado por dos bellas damas.
–¿Dos? –preguntó Shiki confundido, mirando alrededor en busca de la otra.
–¿Sentimientos asesinos frustrados son aceptables? –preguntó Kakashi sarcástico, entornando los ojos.
–Sí, son aceptables, cuando entré dijiste 'arréglanos', ¿a qué te referías, quieres que actúe como consejero de vida familiar?
–¿Nadie te ha dicho que tus bromas son turbadoras? –protestó Shiki.
–Todas las interacciones forman lazos entre los elementos, eso les lleva a formar grupos con puntos en común que funcionan como una especie de adhesivo… se le llama identidad, debo suponer que hay ligeras discrepancias entre ustedes sobre esa identidad –afirmó, bajando la mirada como solía hacerlo cuando buscaba las palabras para expresar una idea.
–Bla bla bla… observa detenidamente este lugar y dime qué ves –ordenó Kakashi.
Ibiki se quedó en silencio un momento, Kakashi parecía mortalmente serio, no podía referirse a una conducta sicológica, pensó, tenía que ser algo más que estuviera ahí, algo inconspicuo. Levantó la vista, mirándolos de uno en uno, los tres parecían estar a la expectativa, esperando que descubriera algo que no podían explicarle. Se relajó, variando gradualmente los ángulos de su exploración del ambiente.
–Oh –dijo tras un rato.
–Shiki supone que el cubo causa alguna clase de campo energético que ocasiona una distorsión temporal –dijo Kakashi.
–Y tú deduces que es el motivo de tu mal humor.
–¿Debería?
–No tiene caso –afirmó Shiki, viendo a Ibiki entornar los ojos en un esfuerzo por fijar el halo– Dime, Morino-san, ¿conoces el trabajo del doctor Gollan?
–Por supuesto, Maktub: "hay un detrimento general pero inexorable que conduce el caos, todo lo que es pasa de manera imperceptible de un estado ordenado a otro caótico –recitó–. La entropía es irreversible ya que el destino del universo está trazado". ¿Crees que el cubo genera un campo entrópico? –le miró, incrédulo.
–Nah, aquí ya había entropía –Shiki agitó la mano negando, Ibiki puso los ojos en blanco–, ya… es posible que sólo la haya aumentado.
–Creí que el de las ocurrencias era Genma –dijo Ibiki–. Entonces, esa entropía funciona… ¿cómo?
–Yo tengo sueños extraños –respondió Shiki.
–Es-cucho cosas que no son –dijo Yūgao, perturbada.
–¿Lobo?
Kakashi se quedó en silencio, aunque tres pares de ojos no se despegaban de él. Ibiki bajó la cabeza, ocultando una sonrisa, él era alguien a quien no le gustaba para nada ser 'leído' por los demás, sin embargo, le parecía bastante revelador que no estuviera usando máscara, así fuera en su propia casa.
–Para los hombres es más difícil expresar sus emociones –dijo Ibiki, tratando de suavizar el ambiente.
–¡Oye!, ¡contesta!, ¿qué no querías que nos arreglara? –protestó Shiki.
–Recuerdos indeseados –murmuró, finalmente.
–No veo nada de malo en ello –dijo Ibiki, comenzando su característico pasear.
–¿En serio? –preguntaron casi en coro.
–Todos tenemos memorias que preferiríamos olvidar, pero son parte de lo que somos, algunas veces se manifiestan en sonidos o sueños. Invaden nuestra realidad cotidiana con fantasmas de tiempos pasados o sensaciones de deja-vu.
–¿Entonces? –preguntó Kakashi.
–Aceptarlo. Por otro lado, no puedes simplemente pedirme que arregle algo que desconozco –afirmó Ibiki–. Debo asumir que le atribuyen la culpa a ese… 'campo entrópico' o lo que sea y no a la dinámica de la convivencia.
–Tch… convivencia –gruñó Kakashi.
–¿Qué sabes de los artefactos, Shiki? –preguntó Ibiki, sentándose por fin. Kakashi se sentó en el borde del sofá, imitando inconsciente el gesto de Morino. Yūgao y Shiki permanecieron de pie.
–Al parecer están relacionados entre sí, el primero que 'descubrí' –entrecomilló la palabra con los dedos– fue el orbe que ya conoces, se le atribuía el poder de desbaratar la fuerza del enemigo, aquel que lo poseía tenía la victoria asegurada.
–¿Ondas de choque sónicas? –preguntó Ibiki.
–Análogas, una frecuencia vibratoria alta, lo que hizo que funcionara con la magia de Raidô. Como sea, los desastres que causaba estaban documentados en la historia de las guerras de los ancestros, al menos sabíamos lo que era capaz de hacer.
–Pulverizar al enemigo –acotó Ibiki.
–Exacto, aunque esa segunda fase requería una fuente de chakra concentrado a nivel bijū. El segundo es… este, es llamado Cubo de Aryabha –extendió la mano para mostrárselo.
–¿El alquimista de Suna?
–Famoso por sus estudios sobre metales pesados y su efecto en el sistema nervioso central –declaró Shiki con solemnidad–. El doctor Gollan retomó la teoría de Aryabha para explicar el determinismo impuesto por los sistemas entrópicos.
–¿Entonces supones que de alguna manera el cubo interactúa con los metales pesados acumulados en el organismo?
–Es una posibilidad –se encogió de hombros.– Según Gollan –tomó un papiro de la mesita de centro y leyó– " todos los seres humanos emiten una frecuencia vibratoria, con el tiempo el orden determinado cae en el caos por frecuencias bajas que invaden a los organismos", –dejó el documento a un lado– esas son las que emiten los metales pesados, resumiendo: lo que comemos, lo que vivimos nos contamina, según las mismas teorías esas frecuencias tienen que ser equilibradas para evitar llegar al caos.
–Interesante –murmuró Ibiki.
–¿Te importaría explicar lo interesante? –le preguntó Kakashi.
–¿Quién hizo los artefactos, Aryabha? –preguntó Ibiki directamente.
–No existen registros de que haya fabricado algo como esto –tomó el cubo–su campo era la alquimia. Y nadie sabe exactamente cómo llegaron a existir. Es posible que se le haya nombrado así en su honor.
–¿Por qué crees que están relacionados?
–Porque son artefactos mecánicos que tienen efectos similares a algunos ninjutsu y porque el orbe contenía 3 terminales muertas, si consigo que estas facetas regresen a su posición original, creo que encontraré la relación… pero luego está el asunto de los 7 sellos y el uso del karma…
–Interesante porque no puedo 'arreglarlos' –dijo Ibiki, respondiéndole a Kakashi y dejando a Shiki sumirse en la auto-frustración personal– por el simple hecho de que no están descompuestos. Como dije, quizá esto sea incrementado por el artefacto, pero es una reacción que forma parte de la interacción de ustedes como grupo. ¿No se te ha ocurrido hacer un duplicado? –le preguntó a Shiki.
–¡Por supuesto que sí!, pero Hikari-chan aún no me deja… moverme a gusto.
–Shika elaboró el ungüento que ella te dio, –dijo Kakashi, recostándose en el sofá– la cornamenta de los ciervos del clan Nara es famosa por sus propiedades medicinales regenerativas, Hikari sólo quería que te estuvieras quieto el tiempo suficiente para que su chakra parchara el desgarre que le hiciste a heridas internas aún no bien cicatrizadas y para que se anulara el chakra maligno del Ichibi.
–Y eso toma sólo un par de días –acotó Ibiki.
–¿Me quieres decir por qué rayos no me dijiste?
–Llámalo karma, si yo tenía que estar sin moverme 3 días, con algo tenía que desquitarme, ¿no? –respondió perezoso.
–¡Serás! –exclamó Shiki, dirigiéndose con el cubo hacia la puerta.
–Lo lamento, Shiki-san, pero no vas a ninguna parte –dijo Asuma, apareciendo con Tenzô y Genma ante la puerta.
–Justo a tiempo –murmuró Kakashi.
Tenzô inmovilizó efectivamente a Shiki mientras Genma se encargaba de ponerlo fuera de combate con sus agujas. Entre él y Asuma lo acomodaron en el sillón.
Kakashi tomó el cubo y se lo arrojó a Ibiki, que lo tomó en el aire.
–Encárgate del duplicado –Ibiki asintió y se retiró a la manera ninja.
–Debí saber que nos esperabas –dijo Asuma, moviendo la cabeza– ¿pero, Morino?
–Sí, bueno… estamos algo locos, ¿sabes?
–No lo dudo –rió Asuma, se acercó a él y le palmeó la espalda– imagino que ya estás recuperado.
–Ha costado esfuerzo extra pero sí.
–Ja… esfuerzo extra –rió Genma, abrazándolo.
N.A. Maktub es una palabra-dicho árabe que significa "está escrito".
En efecto, está probado que la acumulación de metales pesados en el organismo causa alteraciones mentales, es bueno purificar la sangre de cuando en cuando coman cilantro y soplen rosas ;)
