cuando mamá miraba la calle y veía aquel letrero de "se vende" preguntaba sin importar quien estuviera a su lado ¿por que nadie viene a vivir aquí? ¿acaso no es hermoso nuestro barrio? Ella misma se contestaba, y aquellas preguntas eran las que mas escuche durante meses, así que supuse que al bajar y encontrar a mi madre en la cocina escucharía tantas alabanzas al que había llegado a vivir enfrente de nosotros. Al contrario cuando llegaba la cocina miraba a mi padre y hermana sorprendidos, mamá miraba sin importarle ser vista y se repetía a ella misma.

-como pueden venir a vivir aqui-

-vamos Ty no exageras, tal vez te caigan bien, cuando les des tiempo de que lo hagan- papá le decía

- o calla lex es que no miras los muebles tan finos- fue su repentina respuesta

-mamá, jamas juzgas a la gente por los muebles- decia divertida hotaru

yo opinaba lo mismo que mi hermana, mamá jamas había juzgado a nadie, ni por su físico ni por su ropa, mucho menos por sus muebles, yo solo me quedaba en silencio, pero fue hotaru la que logro que todos la miraramos, aunque ahora que lo recuerdo siempre lograba eso.

-tal vez darien te haga familia de ellos pronto, hoy miraba a la chica con los ojos mas vidriosos que le conozco, tal vez fantaseaba con ella-

Si, mi hermana lo dijo así, provocando que mi madre nos diera a cada uno dos cucharazos, mamá era así, nos educaba de aquella manera. Ella me amaba y lo repita a menudo, pero aquel día la familia recién llegada llamaba su atención demasiado. Sin esperar a que desayunara me arrebato el plato de fruta, me miro y con su cucharón aun en mano, ella solo me sentencio.

-si te atreves a mirar a aquella jovencita de la manera en que dice hotaru que lo haces y con los motivos que dice la impropia de tu hermana, te daré la tunda que debí darte a los dos años cuando no querías dejar mi pecho-

la risa que estoy seguro que mi madre tenia por explotar se la guardo en sus adentros al ver mi rostro, pero al mirar a mi hermana como reia a mandíbula suelta, aun recuerdo hotaru era irreverente y rebelde pero jamas había contrariado a mamá, era muy obvio ella tan solo tenia 15 años y yo 16 me sentí mayor capaz de poder rebelarme a mi madre.

-descuida si la veo así ni lo sabras-

los años inmaduros me traicionaron pero o era mi culpa, era norma a esa edad uno se siente capaz de todo, claro mi madre y padre no opinaban lo mismo, fue papá quien me miro severo mientra mamá suspiraba y haciendo aquellos ademanes de las manos al igual que mi hermana, simulaban pedir al cielo paciencia y con su cuchara en mano y su cintura en la otra mi plato, aseguraba tan solo con la mirada mi temor, lo que pronto diría.

-iremos a saludar y pobre de ti muchacho calenton donde incomode a la vecina-

nos saco de la cocina y se dirigió al desván, los tres nos mirábamos preguntándonos ¿por que era importante aquella familia? ¿que habia en el desvan¡ por que al bajar mamá se encerró en la cocina, mi hermana resignada volvió a su recamara, papá solos se sentó en el sofá a mirar el televisor, y yo curioso fisgonie pro el vidrio de la puerta de la cocina, mamá sacudía un caja llena de polvo, que en su interior guardaba simples papeles.

la curiosidad que había infundido en mi el comportamiento de mamá me obligaron a volver a mi cuarto e intentar verte de nuevo. Aunque minutos después me di cuenta que ya no te vería mas, al menos por ese día, asi que me pregunte de nuevo que seria lo que mi madre había bajado del desván, subi ahí, hacia años que no lo hacia, desde que cumplí 12 años y las chicas me empezaron a interesar perdí el interés en todo lo demás. Aye muchas cajas, muebles que pensé que habían tirado, juguetes que yo ni recordaba, lo que mas me gusto fueron las viejas fotos, aquella en donde mi hermana se encontraba llena de lodo, y la mía peinado tan extraño, mi cabello extrañamente pegado a mi cabeza y aquel traje tan horrible, de pantalones cortos y camisa con holanes, debí no tener voluntad para ponerme algo así.

No podía seguir así, saldría a ver a mis amigos, a comer algo en la fuente de sodas, por que si no moriría de hambre, incluso en aquel momento pensé que tal vez salir de ahí, me quitaría tu imagen de mi mente, pero no fue así.