Capitulo 2
Cuando salí de la casa lleno de ganas de comer, en verdad me moría de hambre, pensé que eso me llevaría a la cafetería de la localidad pero me equivoque, algo me llevo a una olvidada colina, aquel lugar a donde casi nadie iba, Hotaru siempre me decía que debía madurar, pero era una gran ironía ya que ella nunca dejaba de jugar con aquellas muñecas andrajosas, a las que ella nombraba sus muñecas de colección, ahora que lo pienso los recuerdos que mas tengo de mis 16 años la mayoría son alrededor de tus ojos y las ocurrencias de Hotaru.
Jamás había estado en aquel lugar, el sauce llorón que había en aquella colina era lo que todos llamaban inusual, nade imaginaria que alejado del agua un árbol como aquel viviría tantos años y se miraría majestuosamente, me había impresionado lo hermoso que se veía aquel árbol, pero la sombra que había detrás de el, a la orilla de este muy junto a la cúspide de la colina, nunca había estado ahí… pero jamás había estado alguien ahí, o al menos eso pensaba yo, cuando descubrí el aroma dulce, tan fresco que brotaba en el aire, me trajo a el.
Cuando volví a ver tu rostro sumergido en el cielo mirando las nubes, claro de una manera tan diferente a como lo hacían las chicas de mi clase, las miraban buscando un forma en ellas, tus ojos las miraban interrogantes como si ellas tuvieran la respuesta a la pregunta que llevabas dentro, me había quedado mudo al volverte a contemplar. Aquella vez fue la primera en que vi tus ojos amielados, la primera vez en ellos me miraron, como más los recuerdos tristes, llenos de lágrimas.
El silencio entre nosotros nos acercaba, jamás habíamos visto estoy seguro, pero algo dentro de mi quería abrazarte, consolarte, calamar aquella sensación de duda en ti, para haber sido la primera vez en que nos vimos te examine tan profundamente que aun ahora puedo recordar exactamente como vestir, tu cabello peinado en una trenza de un lado y del otro suelto, tus labios rosas y tus ojos color miel llenos de lagrimas. Fuiste tu quien se movió y de que el hielo comenzara a caerse, fuiste tu que con tan solo moverte dos veces, no puede decirte nada solo me senté a tu lado, bajo la sombra de aquel sauce llorón.
Seguiste mirando el cielo, si no hubo mas que silencio, yo seguía tur mirada p ero no encontraba cual era tu punto, que era lo que mirabas insistentemente, yo no veía mas que el cielo azul, un cielo que en aquel momento no me había dado cuenta ya habíamos empezado a compartir. Decidí que no podía seguir mirando y mire tu rostro otra vez, te seguía mirando mientras tu contemplabas aquel cielo azul, mientras te miraba la voz de Hotaru vino de mi cabeza y escuche su tonta frase "deja de verla o tendrás una erección". Fue tu voz la que me devolvió a la realidad y al mismo tiempo fuiste tu quien rompió el hielo para siempre fuiste tu.
-serena-
-¿Qué?-
-este ha sido un gran descubrimiento, nunca pensé ver un sauce lloron lejos de un lago-
-yo nunca había venido ni conozco de sauces-
-que desperdicio, sauce ha estado solo tanto tiempo-
-serena es tu nombre ¿desperdicio por que?-
-tener a un sauce milagro y jamás verlo, mi soledad y la tuya no se compararía jamás a la que a el han sometido-
En aquellos momentos cometí un gran error, mire tus ojos tristes y no se como, pero quede prendado de ellos, creo que tu eras mucho mas madura que yo, yo no entendía lo que me querías decir en esos momentos, no comprendía que significaba, tu soledad y mi soledad, pero ahora, mucho tiempo después lo he entendido, y ha sido la desgracia quien me lo ha hecho ver. Cuando supe tu nombre no deje de repartirlo, supe con tus palabras que no eras igual a las demás chicas de nuestra edad, pero si había un momento romántico mi estomago lo arruino, si te preguntaras como lo recuerdas, se que nunca lo olvidaste, fue el ruido de mi estomago y mi pena que se dejo ver en mis mejillas, las cuales me obligaron a decirte adiós y a ser detenido por ti.
-lo lamento mi madre no me dio de almorzar-
-que envidia, yo no puedo salir si no almuerzo y desayuno-
-lo siento, nos vemos luego-
-espera, como sabes que nos veremos-
-eres mi vecina-
-traje un poco de fruta, un pay, tal vez puedas compartirlos conmigo-
Si fueron pocas las palabras que me dedicaste me así me cautive, no recuerdo cuanto tiempo pase aquel día contigo, no dejabas de hablar del milagro de tu amigo sauce, lo llamaste sausin, si lo recuerdo no todo el mundo le pone un nombre tan simpático a un árbol, no todos tienen a un amigo sauce, como todo en tu vida, esto también era inusual.
