Hola!

Antes que nada disculpen la tardanza... digamos que tuve algunas complicaciones y no logre subir este capitulo el viernes como había quedado, pero prometo que el siguiente capitulo si sera el viernes.

bueno creo que solo hay una aclaración que hacer... miento... serán tres...

la primera: la historia se sitúa en el tiempo en que todo, es feliz, es decir que los guerreros caidos en las batallas por los dioses fueron revividos y ya, se supone no hay amenazas. tanto del santuario, de asgard e inclusive los de Poseidon... pero no importan tanto aquí estos últimos ya que ninguno participa XD

Segunda: casi todo es imaginario, es decir el como se dividen los reinos, y algunos personajes que se darán cuenta de quienes se tratan.

Tercera y ultima: de aquí en adelante será narrado del pasado, es decir de donde se quede este capitulo seguirá ese tiempo, en ese suceso... y poco a poco regresaremos a donde nos quedamos en este párrafo inicial.

es todo espero no tengan dudas, y en fin disfruten el capitulo...


Capítulo II: Un Favor, una boda… ¿buen final?

Si bien no acababa de llegar ya sentía el abrazador calor de Grecia, ya había ido a reportarse con el patriarca, es decir había pasado los 12 templos y ahora iba de regreso al tercer templo, donde Kanon lo esperaba a petición suya. Saga llegó al templo de Géminis completamente molesto, uno por la discusión que había tenido con su esposa y la otra por el calor que le hacía sentir un infierno.

-maldita sea… como no me imagine el calor que hace aquí… -se quejo Saga adentrándose a su habitación que constaba de una litera donde dormían los gemelos.

-Asgard es fresco ¿no? –se burlo Kanon al ver a su afligido hermano.

-cállate… ya me había acostumbrado… -soltó un suspiro con tristeza – a todo… -con esta última frase bajo la mirada, en realidad le había afectado la discusión con Dasha y que lo corriera así, no sabía qué hacer ni que pensar.

-¿Por qué volviste? –cuestiona Kanon bajando de la cómoda de arriba para sentarse a un costado de su hermano que no respondió… se sumió en sus pensamientos, escucho la pregunta que le hizo sonreírse a sí mismo con tristeza, es verdad porque volvió después de todo, solto un suspiro más permitiéndose recordar aquel suceso que le hizo quedar allí, pero en especial su llegada a Asgard:

No había ido por placer sino que el patriarca Shion lo había mandado a llamar ya que según él, Saga era el más indicado para esta misión por su seriedad y su manera calculadora de actuar, así que llego al reino de Odín con la misión de proteger a la princesa de la parte noreste de Asgard. Con ayuda de Mü logro llegar más rápido a su destino únicamente tuvo que caminar algunos metros. En el castillo todos lo esperaban, Saga tenía su armadura dorada reluciente, cabe mencionar que los caballero de Atena eran bien recibidos en ese poblado por lo tanto no tendría dificultad alguna.

Entro al castillo, era enorme frente a la puerta estaban unas escaleras desde donde vio a la princesa… era hermosa, sus ropas de un azul claro muy sencillas, sus brazos adornados por una especie de brazalete de oro así como su cabello, que apenas y llegaba a sus hombros y era como el sol pero no quitaba brillo al adorno, sus ojos grandes y de un azul ultramar hacían juego con su tez clara y sus labios tenuemente pintados con un brillo rosado. Saga se quedo atónito por unos segundos, esa mujer era como una aparición, era hermosa si… pero tenía algo más en ella que llamaba su atención pero no pudo identificar que era, le embeleso por un momento sin embargo regreso a la realidad al escuchar las palabras que los presentaban: "Saga de Géminis, Caballero Dorado de la Orden de Athena" hizo una leve reverencia a la princesa la cual le dedico una sonrisa acompañado de un "bienvenido".

Desde ese día, Saga le cuidaba a todo momento, casi como un guardián, no hablaban mucho ya que la dama al no conocerlo no tenía mucho de qué hablar y la seriedad del géminis no era de gran ayuda. Así continuaron los días hasta formar una semana, y ya era evidente que la princesa iba a casarse y ese dia era el momento, la princesa esta dándose una ultima vista con el vestido ya puesto, estaba lista para su boda…aunque se le notaba muy nerviosa no por la ceremonia sino por otra cosa.

-princesa….disculpe la indiscreción… pero ¿Qué le tiene tan nerviosa? –pregunta Saga sin ver a la dama ya que estaba a espaldas de ella para no verla con su vestido de novia.

-hay Caballero…es que…no puedo casarme con Franco, aún no he conseguido esposo…y al ser la única descendiente de la familia tengo un tiempo determinado para casarme…y este tiempo se acaba hoy. Si me caso con Franco no sé qué será de mi reino, ese hombre ha odiado a mi familia desde hace mucho tiempo… -cuenta la Dama mientras que Saga le mira por encima del hombro para no verle por completo.

-¿eso la tiene preocupada? Bien puede demostrar que es capaz usted sola… -comenta Saga con tranquilidad a lo que la princesa responde con un suspiro triste.

-eso solucionaría todo… pero Franco insiste en casarse conmigo y no tengo otra salida, los ansíanos deciden y él se las arreglo para convencerlos de que él es un buen pretendiente y que mi lapso se ha terminado y que el pueblo necesita de un rey y una reina… y por si fuese poco a Martí se le ocurrió una idea tan… descabellada… y tonta yo, que le he seguido el juego…simular una boda con un prometido que no existe… -anuncia Dasha entristeciendo la mirada al tiempo que se sienta.

-pero si no existe… ¿Cómo se les ocurrió inventar un prometido imaginario? –cuestiona Saga girándose un poco para poder mirar a los ojos a la princesa.

-Martí sugirió que usáramos la imagen de usted… argumento que Franco normalmente no sé queda al final de los eventos… y lo convenciéramos a usted para actuar la boda y en cuanto se fuera Franco todo terminaría y ambos quedaríamos solteros… dándome un poco más de tiempo… pero…es una locura… no lo pienso hacer… -dice Dasha con una sonrisa triste, en realidad no quería casarse con Franco, Saga se acerco a la Dama para así poder bajar la voz.

-no le veo falla al plan… si me lo permite me gustaría ayudarla… pero… todo puede pasar…quiero saber… si no se va el joven Franco ¿Qué pasará? –cuestiona Saga en voz tenue sin cambiar su gesto serio.

-le agradezco mucho… no se preocupe no voy a permitir que pase a mayores… si Franco no se va y usted ya tiene quedar la respuesta… en ese momento yo aclarare todo…y nada más pasará… -responde Dasha con una mirada triste, al parecer el plan no la alegraba, quizá pensaba que no iba a funcionar.

-está bien acepto… la ayudare… seré su prometido… -se atreve a decir Saga dibujando en su rostro una pequeña sonrisa ocasionando que la femenina le imitara sonriendo al tiempo que ofrecía su mano para que tanto el guerreo y ella salieran de la habitación, pero este sujeta la delicada mano femenina depositando un beso en esta para después colocarse en la puerta y esperar que la mujer salga para así salir después de ella agregando un rubor en la princesa. Ambos salieron del lugar, Saga tomo su posición en el altar vistiendo su armadura dorada, Dasha comentaba lo dicho a Martí mientras se preparaban para el inicio de la ceremonia.

Ya todo estaba en su lugar, los "novios" en el altar, los invitados en sus asientos y Franco en primera fila, Martí a un costado del altar y todo comenzó, el sacerdote inicio sus oraciones y todo transcurría tranquilo, aún tenían tiempo para que Franco se fuera. Transcurrió el tiempo y este se acababa y el invitado no deseado aún no se iba, la princesa soltó un suspiro comenzaba a inundarla los nervios, miro a Saga el cual le sonrió para que la femenina se calmara, pero pronto sus nervios llegarían al borde, unos minutos más pasaron y el sacerdote continuaba hablando, y Franco no se iba.

-Princesa del Noreste de Asgard: Dasha Atlantis… ¿acepta a Saga de Géminis como su legítimo esposo?… -aquellas palabras dejaron helados a los tres: a Dasha, Saga y Martí. La primera miró a Saga y después a Martí, posteriormente los dos hombres se miraron, Martí asintió con la cabeza.

-acepto…-responde la Dama sin ver al sacerdote por el hecho de que mirada estaba centrada en Saga.

-¿y usted…Saga de Géminis, Santo Dorado de la Orden de Athena, acepta como su legítima esposa a la princesa Atlantis? –la pregunta provoco angustia en Saga que con la mirada insistente trataba de buscar respuesta en la princesa que negaba con la cabeza dando a entender que no sabía qué hacer.

-tengo que terminar con esto… -musita la princesa en un susurro que sólo llego a oídos de Saga, se levanto y se giro a los invitados tomo un poco de aire, el gemelo confundido negó con la cabeza para sí mismo, no podía permitir que ella hiciera eso… la había visto tan afligida, no podría soportar verla así de nuevo, ¿Qué? Le sorprendió lo que pensó en ese momento ¿tanto le había angustiado al ver a al mujer así? Si bien no le agradaba el ver a una mujer triste o angustiada no era al grado de…o mas bien no arriesgarse frente a un altar, a una unión significativa, ¿Qué haría? No podía arriesgarse así. Los segundos pasaban y Saga seguía sumido en sus pensamientos.

-acepto… -se escucho la voz masculina de Saga ocasionando que Dasha se girará hacia el hombre en el cual resonaban sus palabras, ¿Qué acababa de pasar? Ni siquiera Saga se explicaba lo ocurrido, el simplemente estaba en sus pensamientos y de pronto escucho su propia voz. Parpadeo lo que ocasiono que reaccionara dándose cuenta de la mirada de Dasha, así que se limito a sujetarle la mano.

-los declaro marido y mujer… Larga vida a los reyes… -el sacerdote concluyo al tiempo que Saga depositaba un beso en la mano de una atónita Dasha que negaba con la cabeza ante el acto del guerrero. Los invitados fueron llevaron a la sala principal donde se haría la celebración, los ahora esposos se quedaron allí.

-¿Por qué lo hizo? –cuestiono Dasha observando cómo Saga se levantaba.

-no lo sé... –contesto para posteriormente soltar un suspiro –con su permiso…iré a la biblioteca… -tras aquellas palabras el santo dorado comenzó a caminar con dirección a la biblioteca, Martí entro y se dirigió y la princesa.

-¿Qué paso? –pregunta ante lo ocurrido con anterioridad.

-no sé… iba a detener todo pero… él… se adelanto… ya lo había comentado con él… hay Martí… Hilda me va a matar… -comenta Dasha a su mejor amigo al tiempo que un suspiro se escapa de sus labios.

Saga en la biblioteca se sumía en sus pensamientos, esto le traería problemas con el patriarca, si bien Saori era más comprensiva en ese tipo de aspectos… por llamarlos "románticos", a quien más temía era a Shion, y ahora que lo pensaba tal vez había quedado como un interesado… y por si fuese poco ahora su cuerpo comenzó a temblar no sabia bien que era si el hecho de que en un momento a otro ya era un hombre casado, el falló de la misión, el simple hecho de imaginarse la reacción del patriarca cuando se enterara, el tener dentro de si la confusión de sentimientos ya que no sabia si estaba triste, contento, angustiado, enojado, preocupado o indiferente, era algo excesivamente grande como para guardarlo para sí. Una lágrima rodo en la mejilla masculina, su integridad ya no resistía más, ante esto se apresuro a buscar papel y algo con que escribir para así redactar una carta con destino a Saori, tendría que pedir permiso…pero no sabía de cuanto tiempo, tendría que buscar a la princesa para preguntarle. La redactaría en un borrador así su mente se ocuparía en otra cosa y no tendría tiempo de dejarse caer en el llanto de posible desesperación ya que no tenia bien definido el porque aquella lágrima se había escapado de sus orbes.

Dasha recargada en la puerta de la biblioteca comenzó a sentir la culpa sobre sus hombros, tenia en cuenta que habría problemas no sólo con la princesa Hilda sino que también con su, ahora, esposo ella se dio cuenta de que no quería casarse…apenas y llevaban una semana de conocerse y ahora ya estaban casados, no sabia que hacer si entrar a hablar con el santo dorado o dejarlo solo, quizá la compañía le vendría bien, pero así mismo existía la posibilidad de que no, entonces ¿Qué hacer? Llevo ambas manos a su rostro no lo podía soportar, ¿Cómo se le había ocurrido llevar acabo el plan que había propuesto Martí? Era una gran tontería y peor aún cómo se había prestado a hacer eso. El llanto la domino, dejó que las lágrimas corrieran libremente sobre sus mejillas y sus manos ayudando a silenciar su llanto, pero de pronto escucho como la puerta se abrió al igual que sus ojos, sintió unas manos masculinas cálidas y grandes que cubrían sus delicadas manos, las manos masculinas bajo con delicadeza las manos femeninas mostrando así el húmedo rostro de la princesa, esta levanto la mirada observando a Saga y con esto un rubor se hizo presente.

-por favor no llore… -suplico Saga con un gesto serio, Dasha cerró sus ojos con fuerza ocasionando que las lágrimas corrieran más rápidamente.

-es que… es que… perdón, yo sabia que esa idea era una tontería y aún así lo hice … no pienso obligarlo a que se quede…es mas váyase… yo me encargare de todo…sólo un año será necesario para que todo acabe…váyase… -decía la princesa sin abrir sus ojos, de pronto sintió como las manos de Saga que antes sujetaban las de la mujer ahora se refugiaron en las mejillas femeninas, Dasha abrió los ojos encontrándose con unos de similar color que los suyos, ese gesto serio de Saga le causo tanta tranquilidad pero al mismo tiempo nerviosismo, acerco su rostro al de la Atlanis, con el fin de depositar un beso en la frente de la princesa que abrió más sus orbes ante la sorpresa, concluyo el beso pero los labios del gemelo no se separaban, sólo lo suficiente para poder hablar.

-no la voy a dejar sola… en un momento más enviare una carta al santuario… contando lo sucedido y pidiendo me concedan quedarme un año aquí… después veremos que hacer… - aquellas palabras proveniente del griego eran tan cálidas, con tanta tranquilidad, con tanto apoyo que lleno a la dama de tranquilidad, no supo que decir levanto la mirada y se quedo perdida en la mirada ultramar del hombre.

-Saga… ¿Cómo dice eso? –cuestiona Dasha pero el pulgar masculino acalla sus labios, era algo extraño hasta para Saga, no podía dejar de mirarla, le surgió el deseo de abrazarla, protegerla, resguardarla en sus brazos…alejarla de todo sufrimiento, acerco más su rostro casi hasta que su nariz rosaba con la suya… ¿pero que estaba haciendo? El santo dorado de Géminis al darse cuenta de lo que estaba apunto de hacer dio un paso hacia atrás y desvió la mirada, no podía besar a la princesa era algo… que no debía hacer… le llamaba mucho la atención, demasiado pero el besarla quizá la ofendería ¿Cómo recibiría el beso de un sujeto que apenas lleva una semana "conociendo"? Obviamente nada bien.

-discúlpeme por favor… yo no sé… como explicárselo… no se que me paso… -se escusa Saga algo angustiado, Dasha le sonrió tristemente.

-no se preocupe…mandare a Martí para lo que se le ofrezca… con permiso… -tras estas palabras la princesa dio media vuelta y se abrió paso hacia su habitación, Saga se quedo observando hasta que la silueta femenina desapareció de su campo visual, se quedo confundido, en sus adentros deseaba que no se fuera, no razonar nada y solamente besarla, pero…tampoco había visto algún indicio de ser correspondido, no podría aventurarse nada más así. Pero el verla partir, era algo distinto ahora, si bien cuando llego al palacio aquella mujer llamo mucho su atención… ahora era más visible, deseaba conocerla, deseaba tantas cosas que incluso le daban temor el siquiera enlistarlas. ¿Acaso estaba sintiendo algo por ella? Era una pregunta que quizá tenia respuesta, pero, el hecho de tener respuesta no siempre quiere decir que se desea saber cual es esta. Pero para suerte de Saga si bien tenia la respuesta muy en sus adentros, no lograba que esta respuesta llegara a su conciencia, y estaba mejor así, aun no deseaba tener ninguna respuesta. Posiblemente el negar un hecho era mas fácil y muy a veces más confiable.

*******************CONTINUARÁ...