HOLA!

Antes que nada les pido una disculpa por la tardanza, u.u había perdido la esperanza, jejeje pero ya regreso, haré todo lo que este en mis maños para actualizarla, esta y la otra historia "Detrás de la Rosa" pero bueno.

Espero sea de su agrado este capitulo, a mi me divirtió mucho, ya entenderán por que después… espero jejeje en fin les dejo este capitulo y disfrútenlo….


Capitulo III: Una decisión

Saga había dormido en la biblioteca, después de haber escrito la carta salió en busca de alguien que pudiera ayudarlo encontrándose con que Martí ya se ponía a sus ordenes, y así envió la carta a su diosa, posteriormente regreso a la biblioteca, aún sus sentimientos le confundían mucho…y más por lo que hace momentos había pasado con la princesa, estuvo apunto de besarla, eso significaba sólo dos cosas: una, que su belleza lo conquisto tanto que le provoco deseos de besarla… o dos, que estuviera sintiendo algo por ella, y le temía que era la segunda ya que desde el primer día en que piso el castillo algo surgió en él, algo inexplicable, simplemente algo lo atraía a ella…y no sólo su belleza, tenia algo más.

Decidió salir de su refugio, alboroto más sus cabellos ultramar para después dirigirse a la cocina encontrándose con el mejor amigo de su esposa y el que, al parecer dirigía a todo el equipo de sirvientes, desde cocineras hasta las encargadas de la limpieza del castillo.

-Martí… la princesa ¿ya bajo a desayunar? –cuestiono el santo de géminis con su acostumbrado gesto serio.

-No señor, no ha salido de su habitación para nada, ¿usted desea desayunar? –pregunta Martí con la misma seriedad pero con el debido respeto.

-no aún no… iré por la Señorita Dasha, también tiene que desayunar y tenemos muchas cosas de que hablar… -responde Saga exclusivamente para darse media vuelta y dirigirse a la habitación principal donde se encontraba la princesa. Al llegar, como es debido, toco la puerta pero no recibió respuesta por lo tanto espero unos segundos, insistió nuevamente pero ahora acerco su rostro a la puerta, quizá no había escuchado la respuesta de la mujer, pero otra vez sin respuesta. Insistió nuevamente y nada, espero unos segundos más y volvió a insistir, y otra vez nada, comenzó a irritarse, ya era suficiente como para que no se hubiera despertado, en dado caso que estuviera dormida. Se aventuro: toco una vez más pero ahora anuncio con su voz que entraría y así lo hizo, abrió la puerta encontrándose con una Dasha sentada frente a una mesa en el centro de la habitación, allí simplemente leía un libro.

-Si no respondí…¿no se le ocurrió que quizá no quería ver a nadie? –cuestiono la Dama, lo que molesto a Saga pero este puso su paciencia antes que todo.

-y si insistí tanto creo que da a entender que deseo hablar con usted ¿no cree? –Responde Saga con una divertida sonrisa, no muy evidente, pequeña y discreta, tal como se esperaría de ese santo.

-creí que se iría, que regresaría al santuario…dígame ¿Qué hace aquí? –pregunta Dasha, era extraño su tono parecía ser tajante como si estuviese molesta, quizá le había ofendido el hecho de que Saga estuvo apunto de besarla.

-pues… tratando de hablar con usted, pero en especial… pensando como la voy a convencer para que baje a desayunar conmigo… -responde Saga sin desvanecer su sutil sonrisa, estaba intentando con todas sus fuerzas no irritarse y hacer el momento más ameno, pero los gestos y el tono de voz de la reina no ayudaba mucho.

-no deseo desayunar, Gracias, no tengo hambre… habiendo dicho esto… puede retirarse… gracias por sus atenciones… -responde la princesa con una sonrisa pero no de alegría sino de falsa cordialidad lo que ocasiono mayor irritación en el gemelo, pero continuo con la ilusión de la paciencia.

-Insisto… -se limita a decir Saga tratando de no perder la paciencia con la actitud de la femenina.

-dije que no, Gracias… -respondió casi de inmediato Dasha sin desvanecer el tono indiferente. El griego perdió la paciencia, muestra de esto fue como su mano pasó por su rostro y después por sus cabellos.

-¿Por qué no? –pregunto el géminis intentando no exaltarse.

-simplemente no quiero… y usted no es nadie para obligarme… -responde la Atlanis dejando su libro en la mesa pero sin abandonar su posición, esa actitud era muy retadora y ayudaba a eliminar la poca paciencia del santo, si bien era un hombre muy calculador, la paciencia no era la mejor de sus virtudes y ahora lo estaba reafirmando.

-pues nos guste o no… -comenzó a decir Saga en un tono molesto, pero al escucharse respiro y cambio su tono a uno más tranquilo –somos esposos y soy alguien para obligarla… pero…jamás me atrevería a hacer algo que usted no quisiera… -el discurso logro ablandar un poco la posición de la dama si había sido evidente la molestia del mayor e inclusive la manera en que se había relajado para no continuar con su tono molesto, en realidad se notaba su esfuerzo ¿Cómo no reaccionar a eso?, el gemelo al observar este titubeo se acercó sólo para sujetarla de los brazos y con extrema delicadeza ayudar a la mujer a levantarse de su asiento.

-no tengo hambre… -las palabras emitidas por Dasha habían perdido su tono tajante y ahora era sustituido por uno suave y casi imperceptible, la mirada de la princesa se resistía a cruzarse con la del guerrero, sabia que esa mirada la confundía y ese hablar tan suave y sereno le embelesaban, le ayudaban a sentirse tranquila y es algo que la confundía y afligía, parecía que comenzaba a sentir algo por él y eso no era bueno ya que después de un año el dorado se iría. Ese era el motivo de su actitud cortante, debía mantenerlo alejado para que así evitara a toda costa un posible enamoramiento ya que no se podría quedar allí en el castillo como el rey y en especial como su esposo.

-Princesa, por favor… -suplicó Saga en un tono tan suave que logro erizar la piel de la princesa, todo esto sin soltar a la dama o al menos sólo una de sus manos ya que la otra se dirigió al mentol de la femenina con el único propósito de ayudar a que su delicado rostro se levantara y los ojos ultramar femeninos le miraran, era evidente la diferencia de estaturas entre los dos, sus miradas se cruzaron –venga conmigo…-continuo con su pedido con el mismo tono suave, sus miradas no se alejaban la una de la otra, no podía resistirlo más, la femenina sabia que debía deshacer ese contacto con las orbes aguamarina de su esposo, le estaba llenando de emociones que le eran inexplicables pero al mismo tiempo conocía su magnitud. Las orbes de Dasha se entre cerraron observando los labios masculinos, debía detener todo esto, Saga sonrió tranquilamente, quizá la había convencido de acompañarlo.

-esta bien… pero espere una hora mas… debo ir a rezar a nuestra protectora, la Señora Freya… -aclaro la Dama cerrando los ojos, era una forma de evadir aquellos ojos ultramar, Saga le miro y soltó un suspiro.

-esta bien la espero…– anuncia Saga para después soltar a la dama y acercarse a la puerta para abrir esta y con ello permitir a la reina la salida para después seguirla hasta una habitación con una puerta extremadamente adornada, la mujer abrió esta puerta de par en par, que en realidad era un par de puertas que al cerrarse parecía una, Saga se quedo afuera mientras Dasha se adentraba a este cuarto. El Gemelo logro divisar una escultura, no le presto atención pero parecía ser de una mujer, por su parte Dasha se hincó frente a esta figura juntando sus manos a su pecho, cerrar los ojos y quedarse allí sin hacer más que musitar algo en voz baja.

Saga la espero permitiéndose sentarse en la sala de estar que no estaba tan alejado del lugar. Se quedo pensando en todo lo que había pasado y ahora que tendría que hacer, la reina parecía no pensar en la posibilidad de tener algo que ver con él, y les gustara o no tendrían que interactuar ya que estaría allí un año. Soltó un suspiro angustiado, era algo difícil si bien no carecía de relación con mujeres, no había necesitado tanto el tacto, él era un hombre apuesto y por ello era un poco mas fácil relacionarse, pero ahora, Dasha simplemente ponía una barrera y aunque tratase de ser su amigo ella tajantemente decía no, iba a ser una estancia muy difícil así y era uno de los aspectos que mas le preocupaban al Griego.

Pasaron los minutos, Saga examino completamente todos los cuadros de la sala de estar, observo las mesas, los diseños de las paredes, cortinas, muebles, en realidad tuvo bastante tiempo para explorar ese lugar. Paso la hora pedida por la reina, que salió cerrando las puertas al tiempo que soltó un suspiro, se sonrió al observar a un Saga con su diestra sujetándose la barbilla observando la pintura con la figura de Freya: con su carruaje a sus espaldas donde reposa una lanza, en su cadera colgando una daga y con la zurda sujetando su escudo, la diestra en su pecho y su cabello siendo ondeado por el aire, los felinos que jalan su carruaje expresándole su afecto. La imagen de la diosa se encuentra en la cima de una roca y a las faldas de está flores y así mismo como si estuviese en un campo de batalla; era la quinta vez que veía aquel cuadro y aún le continuaba generando intriga.

-ya podemos pasar a desayunar… -anuncia Dasha acercándose de a poco al guerrero.

-ella es Freya…. ¿cierto? Lo que no comprendo es como que ella posee armas y en su castillo no he visto ningún arma… -comenta Saga girando su cuerpo hacia la dama.

-como sabrá, la señora Freya es deidad del amor, la fertilidad y el matrimonio, pero aquí en Asgard todos somos guerreros, incluyendo nuestra deidad. En nuestro reino le rendimos tributos al amor, por lo tanto evitamos usar armas, sin embargo si nos atacan aparecerán las armas… es decir, las tenemos guardadas en lugares específicos. Somos un pueblo con conocimiento de guerra pero… somos inmensamente pasivos – explica Dasha permitiéndose formar una agradable sonrisa. Saga simplemente asintió sorprendido, por lo contado para después con su brazo hacer una sutil señal indicando la puerta dando a entender que salieran de allí y fueran a desayunar. Llegaron al comedor y después de unos segundos sus alimentos ya estaban servidos. No se dijo nada, Saga se esforzaba al máximo pensando en que decir para deshacer ese silencio sepulcral.

-disculpe…. –el gemelo medito unos segundos más su pregunta.

-¿si dígame? – cuestiona Dasha prestando toda su atención al santo dorado.

-em bueno… quiero saber… ¿Qué vamos a hacer? Ahora – pregunta Saga dejando a un lado sus cubiertos en señal que ya ha terminado y ahora se dirige al jugo frente a él.

-¿hacer? Sobre que… no hay nada que hacer por ahora –responde Dasha imitando al hombre con la acción de los cubiertos.

-es decir, en mi estancia aquí, voy a estar un año aquí, ¿Cómo nos vamos a arreglar? ¿Qué cosas tengo que hacer? Algo que tenga que saber –responde Saga para después dar un sorbo a su jugo.

-mire… esto vamos a hacer, vamos a vivir en este castillo, usted por su lado, yo por el mío y simplemente nos juntamos en las presentaciones con el pueblo, los ancianos y con los representantes de las ocho familias… y de allí en fuera nada mas, entre más alejados estemos será mejor… -anuncia Dasha con tranquilidad o mas bien con fingida tranquilidad.

-¿simplemente así? Es decir… sólo cada quien por su lado, vamos a estar conviviendo un año como dos entes que viven en esta misma casa, tal vez deberíamos saber que pasa con el otro, nos agrade o no estamos casados y al menos debemos llevarnos bien…por lo menos un año –comenta Saga algo desconcertado por la respuesta femenina.

-no entiendo para que… no es necesario, usted estará libremente en el castillo y ya… ¿Qué mas necesita? –cuestiona la dama como si fuese algo de lo mas normal.

-esto es por lo de ayer ¿verdad? –cuestiona Saga con evidente molestia, en realidad había creído que el hecho de quedarse un año le permitiría conocer mas a la reina y descubrir porque le causaba tanta inquietud, es decir la veía y le gustaba verla, tenerla cercar pero no había identificado bien que era ese sentir, si sólo deseo o su belleza o en realidad algo mas, y deseaba descubrirlo pero con lo que había propuesto la reina iba a ser imposible.

-¿de qué esta hablando? –pregunta Dasha frunciendo el ceño en muestra del desconocimiento que surgió ante la pregunta de Saga.

-de que… -comenzó a decir Saga deteniéndose, ¿en realidad debía recordárselo? –de que…. Ammm…estuve a punto de besarla… cuando fue a la biblioteca –quizá no había sido una gran idea pero, no podía quedarse con la duda, Dasha se quedo sin palabras, no sabia que decir, en realidad no había pensado en eso…. Al menos en ese momento, ya que casi toda la noche aquel suceso le había merodeado por la cabeza una y otra vez.

-pues es una de las razones, mire voy a ser sincera… no deseo que llegue a surgir algún sentimiento…que pueda lastimarlo, es decir el estar aquí quizá y le genere una sensación de hogar o algo así que le impida volver al santuario. Por eso deseo que nos evitemos –confiesa la Dama. Pero ¿acaso era simplemente eso?

-bien… si desea que nos ignoremos esta bien, voy a entrenar afuera así que necesitare de sus guerreros, con su permiso y gracias por el desayuno –la molestia de Saga fue evidente ya que sin esperar mas se levanto y se dirigió a su habitación sin esperar a que la reina dijera algo. Ella por su parte soltó un suspiro, sabia que era lo mejor así, después de lo ocurrido ayer ya estaba dudado que no sintiera nada por Saga, la mujer libero un suspiro y se levanto de la mesa con dirección a su habitación donde se dispuso a realizar bordados frente a la ventana, como lo hacia normalmente cuando estaba aburrida o preocupada.

Pronto se diviso en el panorama de la mira femenina como tres guerreros se colocan en posición defensiva y después aparece Saga con sus ropas de entrenamiento frotando sus manos entre si, fue evidente que el santo sentía un poco de frio ya que soplo en sus manos para después tomar una pose defensiva, comenzó su entrenamiento, primero uno de los asgardinos se fue hacia el santo, que tras la evasión de algunos golpes lo hizo a un lado, luego otro guerrero que tuvo el mismo destino y por ultimo el tercero que obtuvo el mismo final que los otro. Dasha logró comprender las señas que Saga realizo donde alentaba a los guerreros que los tres se abalanzaran hacia él, y así lo hicieron dándole al nuevo rey un poco mas de diversión y el entrenamiento que buscaba.

Continuaron así los hombres por un rato, casi por una hora, se notaba que los cuatro ya sudaban, deduciendo esto por el hecho de que pasan su mano frente a su rostro repetidas veces, posiblemente limpiando el sudor. Un rubor aparece en las mejillas de la dama ante la escena que se genero en ese momento: Saga pareció desesperarse, agito su cabello y paso sus manos por todo el rostro para después aflojar un poco su cinturón y con esto permitirse retirar la camisa de su cuerpo, reajusto su cinturón para continuar con la "batalla". Dasha bajo la mirada, era algo que no se esperaba, ver el pecho desnudo de Saga, y no el hecho de verlo sino de deleitarse con cada musculo que poseía este, no exuberantes, no delgados, simplemente marcados y que dejaban en claro que todos y cada uno de esos músculos estaban trabajados. La reina se levanto de su asiento y dio la espalda a la ventana, no podía creer que aquella escena le hubiese causado ese intenso rubor que no se desvanecía, y es mas la imagen de Saga no se borraba de su mente. Se atrevió a voltear nuevamente, lo observo allí sonriente, parecía que le divertía el entrenar o la batalla, se quedo mirándole así unos minutos, con una mirada llena de ternura, era tan agradable verlo así, con una sonrisa que, aunque pequeña y casi imperceptible, se podía definir que estaba feliz, un suspiro se escapo de los labios femeninos, lo que alerto a la mujer, llevo sus dedos a los labios ¿Por qué había surgido ese suspiro?. Dasha observo a Saga perder el equilibrio y tras esto colocar su mano en el rostro dibujando en este un gesto de desagrado e inclusive dolor, la gobernante de ese reino pronto se apresuro a salir de su habitación con destino a donde se encontraba su esposo, camino lo mas rápido que pudo y en zonas inclusive corrió.

-¿Señor se encuentra bien? –cuestiona uno de los guerreros al ver este actuar por parte de Saga.

-si sólo… sentí un mareo, un dolor en la cabeza pero todo bien –responde Saga sin despegar su mano del rostro.

-creo que debería descansar mi señor… -opina otro guerrero mostrando su preocupación.

-no aún no, todavía no estoy cansado –dice Saga bajando la mano de su rostro con la intención de caminar sin embargo tras un par de pasos perdió el equilibrio cayendo sentado en el suelo, siendo esta escena presenciada por la reina que se apresuro a ir donde se encontraba su esposo.

-Saga… ¿se encuentra bien? –cuestiona Dasha sentándose sobre la nieve que ahora sostiene al geminiano.

-si estoy bien gracias, sólo perdí el equilibrio –la respuesta de Saga no convenció del todo a la dama que retiro la capa que cubría sus hombros para después ponerla en el cuerpo de su esposo, si bien debería ser al revés, ella sabia que podía resistir mas el frio de allí que su esposo, eso era evidente.

-no debe exponerse así al frio… le recuerdo que usted viene de Grecia y por mucho calor que llegue a sentir, créame que no se acercara ni un poco al santuario… aquí siempre es frio e inclusive se podría decir que no conocemos el calor –explica la dama mientras acomoda la capa sobre los hombros del santo dorado de modo que esta capa al cerrarse cubra el pecho del hombre y los brazos, Saga se sonríe ante la acción de la dama.

-no se preocupe… -se limita a decir el mayor colocando su diestra en la mejilla de la dama que, frente a esto detiene lo que estaba haciendo.

-puede enfermarse… -fue lo único que se le ocurrió a la dama decir en su defensa. Saga sin soltar la mejilla femenina acerco su rostro hasta que su mejilla toco la mejilla libre de la mujer, permitiendo así que sus labios estuvieran tan cerca del oído femenino.

-creí que cada quien estaría por su lado – dice Saga con una sonrisa en su rostro, esa actitud le daba esperanzas de conocer a la dama, pero no había podido evitar hacer ese comentario que le daba a entender a la dama que ella era la primera en romper el "trato" que habían hecho. Dasha se quedo anonadada, posteriormente se alejo del guerrero para verlo, le enfureció aquel gesto serio pero con rasgos divertidos, ella frunció el ceño para después levantarse.

-¡no se exponga de esa manera! se acabo el entrenamiento, llévese la capa a su habitación allí se abriga y… y… y después… hace lo que quiera –logro decir la Dama sin gritar ya que el color rojo en sus mejillas tenia un doble sentido, el de la molestia y la vergüenza de verse metida en esta "burla" o mas bien juego del guerrero, había comprendido lo que quería decir, ella había roto el trato y no volvería a pasar, eso le molestaba. Se dio media vuelta y con grandes pasos se adentro a su castillo y después a su habitación. Saga se rio a si mismo, había hecho enojar a la dama, pero sabia que no era una molestia que le cause problemas, pero siendo así su estadía seria toda una travesía, era algo fuera de lo común, normalmente él se mantenía serio e indiferente pero con Dasha le motivaba a ser distinto… a sonreír inclusive, ella tenia algo, algo distinto y Saga estaba dispuesto a descubrir que era.

**********************Continuará****************

Aquí termina, espero actualizar mas seguido. Bueno ojala les haya gustado y como siempre les digo:

"duda, aclaración, comentario, sugerencia, critica destructiva o constructiva, duda existencial no muy compleja tómense la libertad de escribir"

Les deseo una excelente noche y un excelente día! Cuídense mucho y gracias por leerme!

Hasta pronto

ATTE:
Eros De Géminis