Hola otra vez, una nuevo capitulo espero que les guste, por fin hay acción y el siguiente habrá más, en fin disfrútenlo y si pueden dejen reviews.


CAPITULO IV: Una mirada…

Ya había sobrevivido dos meses, sólo veía a la reina en el desayuno, la comida y el castillo había tenido muchos movimientos. Para el primer mes se presentaron los reyes al pueblo, se hizo una pequeña festividad en las afueras del castillo ante la gran cantidad de gente, una comida y en voz de Dasha se presento al santo ateniense como el rey de la parte noreste de Asgard. Para el segundo mes, se realizo la presentación de los reyes con los representantes de los 8 reinos y frente a la emperadora Hilda, esa ceremonia se hizo dentro del castillo, por la noche y fue todo un éxito, la princesa Hilda los presento, y simplemente era sonreír y conversar sobre los éxitos de los demás reinos. En realidad las dos primeras ceremonias no eran de la preocupación de la Reina y ni de Martí, al contrario de la que se avecinaba: tendrían una tercera y ultima presentación con los ancianos, estos eran los hombres más sabios de todo Asgard y los descendientes de aquellos que fundaron los ocho reinos, los que eligieron a la familia representante de cada reino, y por eso mismo los ancianos eran mas exigentes, posiblemente ya querrían que para ese tiempo ya estuviera en camino un heredero, pero ese era el problema, ni Saga ni Dasha se habían dirigido la palabra mas que para explicarle al santo lo que tenia que hacer, por lo tanto no habría heredero… y con esto se generaría un conflicto.

Dasha iba de un lado a otro y era seguida por Saga que también estaba tratando de ayudar a la reina y Martí para los preparativos, esa presentación debía quedar perfecta. Reacomodaron los cuadros, Saga movía con ayuda de Martí los muebles, las cortinas, etc. Dasha disponía como mover las cosas, las telas, todo lo que no tuviera que ver con cargar. Así continuaron casi por el resto del día, hasta que se aproximo la hora de la comida, Martí abandono a Saga para ir a disponer lo que se prepararía para comer, por lo tanto el dorado comenzó a buscar a su esposa para ver que faltaba por hacer: la busco en el jardín y no estaba, la busco en la sala principal y tampoco, salió a la fachada y no la hayo, ¿Dónde se habría metido? Volvió a buscar en la sala de estar pero no le encontró, pero al salir de esta habitación y girar hacia un costado con el fin de adentrarse al estudio se topo con su esposa, quedando a milímetros de chocar con ella.

-Princesa… la estaba buscando –anuncia Saga al instante de observar a la mujer frente a él, se veía hermosa, si bien su vestimento era sencilla, el tono rojo de esta le sentaba bien: con un escote en cuadro que dejaba ver un poco de piel, las mangas sueltas y a la mitad de estas, un detalle en dorado que hacia juego con una franja que se presenta justo en medio del pecho hasta la punta del vestido. Pese a la sencillez del vestir, los ropajes tenían el corte perfecto para que se mostrara una figura de reloj de arena que posee la reina.

-¿Sucede algo? –cuestiona la Dama llevando su diestra al pecho, Saga no supo que decir, el rojo resaltaba aún más la belleza de la mujer.

-No… -se limito a responder el Gemelo, en realidad pasaban miles de cosas por su cabeza a tal grado que lo separaban de la realidad, en realidad aquella mujer era hermosa, en todos los sentidos, no por su rostro sino por todo su ser, su hablar, su andar, su sentir, su pensar e inclusive la indiferencia con que a veces le trataba, si bien dejaba en claro que deseaba que hubiese espacio entre ellos, era lo suficientemente amable para no lastimarle.

-¿entonces? ¿Por qué me buscaba? –cuestiona la dama con un gesto de confusión, Saga la observaba pero no parecía estar allí.

-Se ve hermosa –fue lo único que dijo Saga, en realidad esa mujer lo embelesaba, Dasha sintió como un rubor se apodero de sus mejillas, así mismo la diestra de su esposo le sujeta del mentol y con el pulgar es acariciada esta zona.

-Gracias… -responde Dasha sin saber que mas hacer, eso era algo que no se esperaba y la había tomado desapercibida. Desvió la mirada ya que los ojos del hombre la miraban fijamente, no amenazador ni nada por el estilo, sino que todo lo contrario, la miraba con una inmensa ternura, como si no existiese maldad en esa mirada. La femenina sintió como la mano de su esposo con un suave movimiento le ayudo a que lo mirara, ella le miro sorprendida no sabia que hacer y no quería desvanecer ese contacto, Saga acerco un poco su rostro al de la mujer inclinándose un poco ya que era mas alto que ella y era evidente. La atención del masculino se centro en los labios rosas de ella y después a sus orbes que estaban entrecerradas mirando al hombre simplemente, el rey se aproximo un poco mas sin obtener rechazo, así que se aventuro y desvaneció la distancia entre los dos rostro ocasionando que el rostro de ella se levantara haciendo mas evidente la diferencia de estaturas.

Se fundieron en ese beso que ninguno de los dos rechazo e inclusive, quizá los dos lo deseaban. Ella por su parte, con los ojos cerrados coloco las manos en el pecho del guerrero que al sentir esto rodea a su esposa con sus brazos formulando un abrazo; el beso que hace momentos inicio solo con un rose de sus labios ahora demostraba que ambos sentían algo por el otro, ya que sus labios con tal calma sujetaban los del otro, proporcionando caricias tan suaves y cálidas que simplemente iniciaban en cuanto se terminaba una. Saga logro por fin saborear los labios femeninos, sentir su textura, su calor, su delicadeza, se permitió deleitarse con los labios que lo recibían; Dasha recibió aquellas caricias de los labios masculinos, le hizo palpitar el corazón y al mismo tiempo la confundió mas ¿ahora como podría lograr que los dos estuviesen separados? Con esto era mas que evidente que los dos sentían algo por el otro, pero aunque pareciera extraño eso ahora no le afligía, estaba experimentando una sensación nueva y maravillosa, al sentirse protegida y rodeada por esos fuertes brazos y como el contacto de sus labios eran tan delicados como la seda misma.

Se desvaneció el beso, ninguno de los dos se atrevió a abrir los ojos ni abandonar la pose, se sintió el cálido respirar del hombre que se fundía con el de ella, los ojos se abrieron y con temor buscaron al otro, se miraron sin decir nada ni cuestionar nada, Saga se aventuro a depositar un beso mas en los labios de Dasha que lo recibió, pero este beso fue solo como si sus labios se despidieran ya que solo fue necesario el contacto por unos segundos para separarse nuevamente.

-Dasha… la quiero… de verdad –se atreve a decir Saga sin mostrar la mínima intensión de abandonar la pose, sin desear que sus brazos liberaran a la dama. Esas palabras provocaron que los orbes femeninos se abrieran de par en par, esto no debía pasar.

-Saga… no, usted y yo no podemos –trataba de decir Dasha pero en realidad le era muy difícil decir que no debían relacionarse porque era algo que, por lo ocurrido era inevitable y mas aparte ya le estaba siendo muy difícil seguir fingiendo que no sentía nada por su esposo.

-No, si podemos… -intenta alentar Saga buscando la mirada de la mujer que ahora se había dirigido a otro lado evitándole.

-Suélteme por favor –pide la dama sin mostrar intensión de responder a la mirada masculina.

-No me pida eso –suplica el santo acariciando la mejilla de la dama con la suya, sintiendo la suavidad de su piel, el olor de su esposa.

-Basta por favor… suélteme Saga –vuelve a pedir la reina sintiendo como sus ojos se empañan con lágrimas, no debía enamorarse del santo ateniense, pero parecía que ya era muy tarde, todo eso que sentía al tenerlo cerca, tras el beso y ahora con esas caricias, le dejaban bastante en claro que no era una atracción cualquiera, ni un sentimiento menor, sino que podría tratarse de amor, y en dado caso que sólo fuera cariño posiblemente pronto se convertiría en amor.

-Dasha –le llamo suplicante el gemelo para que ella lo mirara, ella se atrevió a sostenerle la mirada, otra vez esa mirada, no debió hacerlo, esa mirada la dejaba indefensa sin poder negarse a nada muestra de esto fue el como el rostro de Saga nuevamente se acerco como la primera vez y pero aun no era rechazado. Llego asentir los labios masculinos rozar los de ella provocando que cerrara los ojos y un suspiro tan suave y casi imperceptible se escapara para recibir el beso que se aproximaba.

-¿interrumpo? –aquella voz seria por parte de Martí evito que el beso se concluyera. Saga giro su rostro mirando al mejor amigo de su esposa con su acostumbrado gesto serio, como si nada pasara, Dasha por su parte se permitió expresar sorpresa en su faz y en cuanto sintió que los brazos del hombre se descuidaron se apresuro a dar unos cuantos pasos hacia atrás desvaneciendo el abrazo.

-si…

-no…

Los dos reyes se miraron, Saga mostro su sinceridad al responder con una afirmativa a Martí, pero Dasha respondió negativamente, según ella no había interrumpido nada.

-¿ya esta la comida? –cuestiona Dasha llevando su atención a Martí pero sin evitar que Saga la siga observando aun desconcertado por la respuesta de la mujer.

-si ya… de hecho vine avisarles –comunica Martí.

-bien vamos –se limita a decir la reina dejando atrás a un atónito Saga, que simplemente observo como se alejaba, respiro profundo y lento para después seguirla. Comenzaron a comer pero nadie dijo nada, consumieron sus alimentos y ninguno intento generar alguna conversación. Terminaron de comer para después continuar con sus labores y así hasta que la noche llego y cada quien tuvo que irse a su habitación.

Llego el siguiente día, los orbes masculinos se abrieron observando la enorme habitación aun inundada por la oscuridad, se había levantado más temprano. Entre las sombras busco algo con que prender una vela que se encuentra a un costado de su cómoda, la enciende y se dispone a cambiarse, se arregla un poco el alborotado cabello azul, pasa sus manos por la cara para retirar el sueño aun presente y posteriormente comienza a cambiarse. Al terminar apaga la vela encendida y sale de su habitación, se dirige a la sala principal, el día anterior habían quedado pendientes mover algunos muebles así que sin esperar más los movió.

La luminosidad llego al castillo, el santo dorado ya había terminado de mover los muebles que habían quedado desacomodados y ahora en el jardín ya se disponía entrenar. Los ojos de Martí y los de Dasha observaron asombrados el reacomodo de los objetos, no eran muchos, pero tampoco una pequeña cantidad como para que Saga los hubiese acomodado solo. Dasha le busco con la mirada sin encontrarlo, comenzó a caminar con dirección a la habitación de Saga, quizá había vuelto a dormir, pero logro pasar por la puerta que guía al jardín donde le vio entrenando, esto le genero mucha confusión, desde el día anterior no le había dicho absolutamente nada.

-Saga…. ¿desde que hora esta despierto? –se atreve a preguntar la reina al salir al jardín.

-Desde temprano –responde de manera rápida el santo ateniense sin dejar de entrenar con los guerreros.

-Acomodo lo que quedo pendiente, y ahora esta entrenando…creo posteriormente debería descansar, hoy vienen los ancianos y seguramente dormiremos hasta tarde –anuncia la mujer sin que Saga la vea.

-No se preocupe, estoy bien –es lo único que responde Saga, esto extraño a la dama.

-Dasha… el embajador esta aquí…me imagino que viene a visitarte y a ver si esta todo listo –anuncia Marti desde la puerta del jardín, por lo tanto llego a oídos de todos, Dasha agradeció con la mirada y una sonrisa para después volver su atención a su esposo que seguía sin mirarla, así que se dio media vuelta y fue a atender a su invitado.

-Buenos días princesa –se escucha una voz animada en cuando Dasha entra a la sala de estar.

-Syd, buenos días… tiempo sin verte –comenta Dasha respondiendo aquel animo con una sonrisa.

-Supongo que sabes a que vengo… primero a felicitarte por tu matrimonio porque en la presentación ni nos pudimos hablar y segundo a ver si ya todo esta listo para recibir a los ancianos, sabes que ahora le toca al reino del norte y noroeste traerlos y llevarlos a su destino –menciona el dios guerrero con una agradable sonrisa en su rostro. Dasha asiente con la cabeza

- Acompáñame por favor –pide Dasha para después comenzar a caminar y mostrarle al guerrero todo lo que se había hecho, así mismo conversaba un poco de la situación con su esposo. Los dos príncipes eran muy amigos, es decir desde pequeños tanto Dasha como Syd habían jugado y se conocían desde siempre inclusive se veían casi como hermanos, he allí el porque de tanta confianza. Terminaron de supervisar para después sentarse en el estudio que esta dotado de una mesa donde se les había servido té.

-¿Y por qué no le dices lo que sientes? Quizá eso ayude a que aclares eso… o él te puede ayudar –se permite comentar Syd siguiendo con la conversación para después dar un sorbo a su té.

-Pero… ¿Cómo quieres que le diga algo que aun no sé que es? –cuestiona la Dama permitiéndose mostrar su angustia.

-Dasha… si los dos comparten el sentimiento, igual y pueden aprovechar este año o bueno meses y ver que pasa, nada pierdes con intentar –aconseja Syd, la conversación había iniciado con como habían quedado juntos y hasta ahora iba en la información del acontecimiento del día anterior y del desconocimiento de los sentimientos, Dasha buscaba una respuesta y normalmente el dios guerrero le ayudaba a llegar a ella, pero ahora la respuesta que daba no le convencía del todo, en especial por la actitud distante de Saga.

-No lo sé… no sé que hacer –dice la mujer con evidente angustia por lo que Syd se acerca para abrazarla, ella responde al abrazo soltando un suspiro, era reconfortante aquel acto, pero no le ayudaba a resolver sus dudas.

-Yo te voy a ayudar a definir lo que sientes… te lo prometo –menciona el embajador sin desvanecer el abrazo. Dicha escena y frase fue vista y escuchada por el santo dorado que justo en ese instante entro al estudio en busca de Dasha.

-Señorita… Martí me comento que habrá cambios… ¿son todos los que Martí tiene o aun agregara mas? –cuestiona Saga sin despegar la vista de los dos. Ante el tintinar de su voz los amigos se separaron para dedicar la atención a Saga.

-No… son todos, si pueden comiencen a avanzar, en un momento mas me uno a ustedes –anuncia Dasha.

-No se preocupe… esta ocupada y entre Martí y yo podemos solos…a y disculpen la interrupción –esta ultima frase emitida por el Santo dorado denoto molestia ya que una mirada tajante se dirigió hacia el dios guerrero para después darse media vuelta y comenzar a desplazarse hacia donde esta Martí. Dasha al notar esto, dedujo que la presencia del dios guerrero era desagradable para su esposo, así que se apresuro a despedirlo externándole lo que pensaba de la molestia de su esposo y después así se retiro el guerrero.

Transcurrió parte del día y la tarde hasta la noche, se modifico lo que señalo el embajador, y el castillo ya estaba listo para recibir a los venerables ancianos. Saga aun sin dirigirle la palabra a la reina se había cambiado a unos ropajes parecidos a una toga, ya que las ropas se ajustaban en sus brazos y pecho y de la cintura hacia abajo se soltaba, con una espada en su cintura, muestra de la parte guerrera de ese pueblo, por su parte Dasha lleva un vestido con escote en "V" que inicia desde sus hombros hasta el pecho un poco debajo del cuello, ajustado en el pecho y la cintura y suelto en las caderas, las mangas por su parte ajustadas en el brazos y sueltas después del codo, todo este ropaje con adornado dorado como si fuesen rosales y la tela de un color café claro. Los reyes estaban juntos, ella sujetada del brazo de Saga pero ninguno de los dos cruzaba palabra entre sí a menos que la conversación grupal lo ameritaba.

Continuo la noche, en un momento los reyes pasaron a sus tronos para que Hilda de Polaris hiciera la presentación de los reyes, se escucho aplausos y después de esto los reyes regresaron al grupo de invitados. Conversaron un poco juntos con otras personas y después se separaron, Saga salió al jardín y Dasha converso por un momento con Syd y Bud. Saga entro nuevamente a la sala observando a su esposa con los gemelos, Dasha sintió la mirada y se volvió hacia él, se veía tan serio, mucho más de lo habitual, la reina se disculpo con los gemelos y fue con su esposo.

-Saga… ¿se encuentra todo bien? –cuestiona la dama estando cerca del dorado.

-No –responde Saga tajantemente.

-REYES, estamos ansiosos por saber cuando llegara el heredero –aquel comentario por parte de uno de los ansíanos ocasiono que la mirada seria e indiferente de Saga cambiara a una desconcertada al dirigir su mirada a la de su esposa, ahora ¿Qué respondían? Se dijeron a si mismos con la simple mirada.

-Pues… nosotros… no…amm –la reina estaba muy nerviosa y no sabia que responder exactamente, y esto estaba siendo muy evidente para los tres.

-¿Aún no esta de encargo? –cuestiono el anciano con leve molestia.

-No… es que… ha habido muchos preparativos, ¡por Athena!, no hemos tenido un tiempo para nosotros, ella se va a dormir antes y después yo no quiero despertarla y duermo en otra habitación pero… quizá las cosas mejores después de todo esto… en fin apenas llevo tres meses aquí.. –comenta Saga con una cálida sonrisa salvando a la dama.

-¿Entonces ya están pensando en un heredero? –pregunta un entusiasmado anciano.

-Si lo estamos considerando… también queremos un poquito de tiempo para nosotros… ¿verdad querida? –cuestiona Saga dirigiendo la mirada a Dasha que pronto le sonrió.

-Así es –se limita a decir la dama dejando a un satisfecho anciano que ponto se retiro.

La noche continuo y ya era momento de que los invitados se fueran, los ancianos fueron llevados al carruaje, Syd y Bud se despidieron de los reyes y después se fueron y en cuanto la puerta se cerró Saga dio media vuelta, musito un buenas noches y pronto se apresuro a adentrarse a su habitación sin esperar respuesta alguna. Esta acción desconcertó a la dama ¿Por qué Saga estaba siendo tan cortante? Ni siquiera habia esperado para hablar, antes de que los interrumpieran le había confesado que las cosas no estaban bien… entonces ¿Por qué no se quedo? Parecía que ahora el santo dorado expresaba su molestia o su deseo de alejarse de ella, pero la confundía tanto, él que tanto había insistido en que podían darse una oportunidad ahora estaba tan cortante, no sabia que pasaba y le daba temor aventurarse a preguntarle, así que soltó un suspiro se despidió de Martí y se adentro a su habitación para tratar de descansar.

**************************Continuará*****************

Bueno aquí acaba este capitulo, me angustia porque tengo escrito el quinto pero aun no lo acabo, me pondré a trabajar y que mas? Creo que no hay aclaraciones, hay que tener en cuenta que un hombre enamorado a veces se va de si, y no agarra la onda bien XD pero bueno…

Sin más, me despido deseándoles un excelente día, una maravillosa suerte, bienestar, y todo lo que les haga sentir bien

Gracias por Leerme… créanme que saber que alguien disfruta de mis divagaciones es algo alentador XD

Atte:

Eros