HOLA!

. No tengo excusa ni pretexto para tardar tanto u.u solo se me fue la inspiración pero ahí la llevo… jejeje ya quiero acabarla XD según yo Faltarían…. Unos tres capítulos según yo XD jejej en fin espero les guste este capitulo…

A mí en lo particular… no es mi favorito pero tan mal no quedo… pero bueno… ABIERTA a dudas, sugerencias y comentarios!


CAPITULO VI: Sentimientos encontrados

La mayor parte de la noche la reina se pasó cuidando del griego, había momentos en que la fiebre era intensa por lo tanto simplemente no se daba abasto, debía cambiar el agua diversas veces, pero en otros momentos la temperatura se mantenía normal, es decir si bien aun continuaba con fiebre podría sobrellevarse sólo con los paños húmedos e inclusive sin la necesidad de que el agua se cambiara tan seguido. Por lo tanto era comprensible que ahora la dama se hubiese quedado dormida, sentada a un costado de la cama, con su cabeza apoyada en sus brazos mismos que reposaban en un borde de la cama, había sido una noche cansada y ya con un Saga en buena temperatura todo se torno tranquilo y con esto Morfeo atrapo a la dama.

Las orbes griegas se abrieron con pesadez, el cuerpo masculino se estiro para después posar su atención a la dama que yace dormida en una posición no muy cómoda, o al menos eso es lo que dedujo el santo de géminis ya que con cuidado y cautela se levanto buscando no despertar a su esposa, la cargo no sin antes sentir como su cuerpo luchaba por mantener el equilibrio, tal vez aun no estaba del todo bien pero aun así no dejo su labor, recostó el cuerpo de la femenina sobre la cama dejándola allí y cubriéndola con las sabanas.

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-Así debe de ser, usted debe dormir en la cama no yo –dijo Saga en un susurro con el fin de no despertarla. Respiro profundo, lleva su diestra a su frente notando que aun tenia un poco de fiebre y a decir verdad no se sentía del todo bien así que se adentro al cuarto de baño para ducharse "no hay nada que un buen baño no pueda curar" se dijo Saga tras desvestirse y sentir las primeras gotas de agua en su cuerpo, era tan relajante y al menos por ese momento le hacia sentirse mejor.

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Un par de parpadeos fue la muestra de que estaba tratando de despertar, se acurruco en si misma, se sentía tan cómoda que era difícil querer salir de su cama…"¿mi cama?" se cuestiono abriendo los ojos de golpe para después tallarlos y así retirar todo el sueño, miro a todos lados para después soltar un suspiro molesto.

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-Debe estar entrenando, ese hombre no entiende, esta enfermo y ya se largo –dijo para si misma Dasha retirando las sabanas de su cuerpo con el fin de levantarse y así dirigirse a la ventana donde siempre bordaba cuando se encontraba molesta, el griego siempre entrenaba en el mismo lugar y para la suerte de la femenina ese lugar era completamente visible desde la ventana. –no esta –un gemido de fastidio salió de su ser al no verlo donde siempre -¿Dónde se habrá metido? –se sentó sobre la cama posando las manos en el rostro con la intensión de pensar en donde se había metido el santo ateniense. Se quedo unos minutos meditando, hasta que el sonido de la perilla llamo su atención visualizando a su esposo que salía del cuarto de baño con la ropa con que había dormido y una toalla que ayudaba a secar su largo cabello.

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-Dasha… ya se despertó… -la reina se quedo anonadada por las palabras de su esposo, ¿Cómo por que aquel hombre simplemente con su tranquilidad desvanecía la molestia en ella? Es decir, en realidad se había molestado al no encontrarlo en la habitación, aun esta delicado y la idea de que estuviera rondando por el mundo era algo que le generaba angustia. Dasha soltó un suspiro.

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-Creí que había salido a entrenar o algo así –confiesa la reina levantándose. Saga agita una vez mas su larga cabellera para después retirar la toalla.

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-No, aun me siento un poco mal… todavía no es tiempo de entrenar –atina a decir Saga con una sonrisa, pero la dama continuaba con su gesto serio.

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-No creo que sea impedimento para usted… peleo con Syd aún sintiéndose mal…o me va a negar que no se sentía… físicamente mal cuando se peleo - replica la dama con un tono tan tranquilo que ni siquiera parece ser un regaño. Saga se aclara la garganta, había actuado como un crio la tarde anterior y ahora que lo recordaba le apenaba ese hecho el ya con sus….años de edad no era como para estar actuando de manera inmadura, era un adulto y para su desgracia el mayor de los santos dorados.

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-Es que… estaba celoso –dice en un susurro que apenas es percibido por Dasha que suelta un suspiro.

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-Pero bien.. pudo haber hablado en lugar de ponerse a pelear… Syd es como mi hermano –dice Dasha comenzando a tender la cama.

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-Usted tampoco me dijo nada –reclamo Saga cruzándose de brazos, Dasha lo miro por encima del hombro.

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-¿Cómo pensaba que le iba a decir algo? Si ni siquiera sabia que le pasaba, simplemente estaba cortante, imagínese voy y le digo que no tiene porque estar celoso, que Syd es como mi hermano… y que tal si usted no esta molesto por ese motivo… ¿se puso a pensar en eso? –claudica Dasha al tiempo que deja la cama y se gira para discutir frente a frente con su esposo, Saga bajo la mirada soltando un suspiro, tal vez la dama tenia razón… mas bien tenia razón y era tan fácil reconocer los errores al escuchar la voz de la mujer, que si bien se supone le estaba regañando, el tono suave, cálido pero serio no le hacia sentir agredido.

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-Discúlpeme es que… cuando usted esta cerca no pienso bien –confiesa Saga sin mirar a Dasha que al escuchar aquello frunce tenuemente el ceño, no con molestia mas bien desconcertada.

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-¿Y eso es… un cumplido? –cuestiona Dasha dejando de lado su molestia.

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-Algo así… a lo que me refiero es que… mm… no sé como explicarlo, siento que no soy yo cuando usted esta cerca, me saca de mí – con estas palabras Saga se acerca a la dama sin desviar la mirada de las orbes femeninas.

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-Ya es tarde, iré por sus medicinas –anuncia Dasha dirigiéndose a la puerta, gira la perilla y logra abrir la puerta un poco, pero pronto el gemelo cierra la puerta con una mano, la reina se vuelve a sus espaldas encontrándose con que Saga esta detrás de ella: el mayor tiene su mano apoyada en la puerta, acorralando a la dama que se limita a mirarlo sorprendida.

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-No se vaya –otra vez esa voz suave y calmada por parte de Saga, Dasha no se atreve a decir nada ¿Qué iba a decir? Por más que deseaba no salían las palabras –dijo que me quería –por Odín, recordaba esos momentos, las mejillas de la reina se tiñeron de rojo atinando a cerrar los ojos, deseaba no estar en esa situación, era verdad lo que le había dicho, pero jamás había pensado que pasaría después y ese momento, esa situación no estaba dentro de su plan… por lo tanto tampoco la respuesta, en realidad no había pensado en eso, jamás se imagino como seria la vida después de confesarle eso a Saga, era algo en lo que tenia que pensar pero en ese momento con su esposo tan cerca y con sus mejillas sonrosadas esa obvio que no podría pensar en este asunto.

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-Saga… -logro decir Dasha al sentir el aliento de su esposo tan cerca de sus labios inclusivo llego a sentir como los labios masculinos rosaban los suyos, se avecinaba otro beso, era como si Saga disfrutara de respirar el mismo aire que ella, es decir respiraban al mismo tiempo y ante la cercanía se podría decir que su aliento se volvía uno, debía evitarlo… no debía haber otro beso… o al menos no hasta que pensara como seguiría todo, ¿pero como detener lo inevitable?

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-Mi señora… -se escucha una voz del otro lado de la puerta "Dinorah" se dijo Dasha –el rey ya debe tomar el remedio, como no bajo decidí traerlo –un suspiro escapa de los labios de Dasha que abre los ojos observando como su esposo se aleja un poco de ella.

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-Tengo que abrir –se excuso la reina, Saga no dijo nada sólo se limito a sentarse frente a la mesita. Dasha por su parte se giro y abrió la puerta recibiendo a su salvadora con una sonrisa.

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-Buenos días Señores… veo que el señor ya esta despierto. Mi señor ojala ya se sienta mejor –se atreve a decir Dinorah con una sonrisa.

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-Si Dinorah, ya me siento mejor gracias –responde Saga con un gesto amable. La joven entrego la bandeja a Dasha y tras una reverencia se retiro, la reina cerró la puerta y coloco la bandeja en la mesita, fue a la mesa de noche de donde sacó el medicamento: en un vaso con jugo de frutas coloco un par de gotitas del primer medicamento, en otro vaso con leche coloco tres gotitas del segundo medicamento y acompañando a estos dos el remedio en una taza.

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-Tómese el jugo primero, luego el remedio de la taza y después la leche… para que no le tome tan mal sabor al remedio –dijo Dasha, Saga la miro un poco angustiado, recordaba ese remedio… era muy amargo… mucho, soltó un suspiro y realizo lo pedido por la dama sin respingar.

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-Listo –anuncia Saga ya que la mujer se encontraba terminando de arreglar la cama.

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-Bien, recuéstese… iré a dejar las cosas a la cocina, no tardo –anuncia Dasha, Saga suelta un suspiro mas, se levanta de la silla, se recuesta en la cama mirando al techo pensativo. Todo parecía indicar que Dasha había sentido alivio al verse interrumpido el beso que le iba a dar, quizá lo que le dijo la noche anterior no era del todo cierto, tal vez solo fue para que dejara a Syd…tenia muchas dudas y le atormentaban sus mismas respuestas.

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-¿En serio crees merecerte la felicidad? –se cuestiona a si mismo Saga una vez que se encuentra solo en la habitación –encerraste a tu hermano en Cabo Sunion, desataste una batalla… mataste a Athena… ella fue muy bondadosa y nos regreso a la vida… pero ¿en realidad merezco ser feliz? –la mirada del griego no se despega ni un minuto del techo, poco a poco fue sintiendo sus parpados más pesados siendo asi presa fácil de Morfeo que sin esperar lo atrapo en su mundo de sueños.

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Nuevamente, la alta temperatura atrapo el cuerpo del griego, Dasha ya llevaba alrededor de 30 minutos tratando de disminuir la alta temperatura, con ayuda de Marti lograron colocar al hombre en la bañera como la noche anterior, parecía que tenia pesadillas ya que una y otra vez repetía un "no lo merezco" habían cambiado varias veces el agua pero no disminuía la fiebre.

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-¿Hay Martí que hacemos? –cuestiona Dasha al ver como su esposo movía la cabeza de un lado a otro y dibujaba en su rostro un gesto de angustia.

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-Iré con Dinorah para que adelantemos las medicinas de Saga, quizá eso ayude… aun falta una hora pero no podemos esperar –tras estas palabras por parte de Martí, la dama se quedo sola.

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-Kanon –escucho decir a su esposo –Kanon… no cállate –se notaba el sufrimiento en Saga.

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-Saga escúcheme, todo esta bien… por favor despierte –suplica la dama sujetando el rostro de su esposo con ambas manos.

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-Es tu culpa Kanon… no, fue mía –continua diciendo Saga moviéndose con desesperación como si quisiera escapar de algo –no lo merezco –Dasha no sabia que hacer, por mas que lo agitaba, le hablaba, por mas que hiciera el santo no despertaba.

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-Saga por favor, Kanon no esta aquí –atina a decir Dasha.

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-Kanooon –claudica Saga sentándose en la tina y con esto despertándose completamente agitado mirando a todos lados.

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-Saga –llama la dama preocupada -¿esta bien?

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-Estoy en Asgard… -dice Saga obteniendo un asentimiento por parte de su esposa –hay Kanon ¿Qué te hice? –cuestiona posando la diestra sobre su rostro.

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-Trate de mantenerse despierto, en un momento Martí traerá la medicina –anuncia Dasha, pero Saga se limita a levantarse y salir de la bañera, toma una toalla y sin prestar mucha atención seca su cuerpo, sale del cuarto de baño y así sentarse en la silla donde había tomado sus medicamentos por la mañana estaba sumido en sus pensamientos a tal grado que no presto atención a las sugerencias de quedarse dentro de la tina por parte de su esposa.

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-Saga… ya se encuentra despierto –dice Martí sin obtener respuesta alguna, es mas ni siquiera le volteo a ver, el rey seguía tan sumido en sus pensamientos que no se dio cuenta de que la medicina ya estaba lista hasta que percibió el olor y los vasos frente a él. Tomo primero la taza, la bebió sin hacer gesto alguno, luego el jugo y por ultimo la leche, al terminar dejo los vasos en el mismo lugar y recargo su frente en la diestra logrando que su cabello ocultara su rostro. Dasha se acerco a él, se coloco frente a este, ella se sentó sobre sus piernas en el suelo que es cubierto con una alfombra con el fin de tratar de sostener la mirada del rey, mientras él sigue atormentado, al ver esto Martí decide retirarse para que así los reyes puedan hablar mejor.

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-Saga… ¿Qué le aflige? –cuestiona Dasha con una voz tan suave y angustiada, el griego la miro, ella se sorprendió al darse cuenta que las orbes de su esposo estaban cristalizadas.

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-He hecho tanto mal… que no merezco ni un poco de felicidad….lastime a mi hermano, blasfeme contra mi diosa… fui un traidor… no entiendo como Athena me regreso a la vida…-responde Saga sin poner resistencia alguna a que las lágrimas abandonen sus ojos, la reina siente una opresión en el pecho, en realidad le dolía verlo así, llevo sus manos a las mejillas del hombre.

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-Saga…puede que haya hecho cosas malas pero… si la diosa Athena lo regreso a la vida es por algo… ¿no cree? –dice la dama, Saga simplemente la ve sin que sus ojos dejen de derramar lágrimas.

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-Pero yo aun no me perdono lo que hice… me imagino que mis compañeros tampoco… yo no debería estar vivo –dice Saga cerrando los ojos, Dasha sujeta el rostro de su esposo con ambas manos mientras que sus pulgares secan las lágrimas del hombre.

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-Saga…por algo pasan las cosas… quizá usted debía hacer esas cosas para ser un mejor guerrero… no sé exactamente pero posiblemente era necesario que eso pasara… -trata de consolar la dama, el griego coloca sus manos en las de la dama, toma una de ellas y deposita un beso en esta.

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-Dasha… la quiero… hasta pienso que la amo… pero temo de no merecer esta felicidad, no sé si usted sienta lo mismo por mí y comprendería que no fuera de ese modo y quiero intentar conquistarla…sentirme en verdad vivo –dice Saga sin abrir los ojos y mucho menos deshacer la pose que se había tomado, es decir con la delicada mano de la dama en sus labios –pero maldita sea…no sé si esto sea verdad, si sea real, jamás he sentido esto –tras esas palabras la anatomía masculina se levanta de la silla y se refugia en la ventana donde su esposa normalmente lo veía entrenar. La Reina por su parte observa al griego, le sigue con la mirada y después se levanta acercándose con pasos lentos al afligido caballero..

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-Saga… lo quiero…pero temo porque no sé como actuar, que pasará, que debo hacer… –responde Dasha mirando a su esposo el cual abre los ojos pero no se atreve a sostener la mirada de ella.

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-Yo tampoco… no sé qué hacer… y eso me desconcierta –confiesa el mayor cerrando su puño al tiempo que sus orbes vuelven a cerrarse.

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-Creo… en vista de las circunstancias, debemos comenzar a conocernos… yo no se nada de usted, ni usted de mi… tal vez con saber mas el uno del otro, demos un gran paso –externa Dasha ladeando su cabeza en búsqueda de un contacto visual.

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-Usted… ¿esta dispuesta a intentarlo? –cuestiona Saga al tiempo que se gira otorgando el contacto visual buscado, Dasha asiente con la cabeza, él por sus parte lleva sus manos a las de la mujer para sujetarlas y elevarlas a la altura del pecho, se atrevió a sonreír siendo correspondido por el mismo gesto.

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-Creo que nos ayudaría mucho –se limita a responde la reina.

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-Dasha –tras estas palabras por parte del masculino, la diestra de este se posa en la delicada mejilla de ella, atreviéndose incluso a disminuir la distancia entre los rostros hasta llegar al contacto con la nariz femenina, allí se dejo embriagar un momento por el contacto suave al tiempo que las orbes se cierran.

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-Saga…-llamo la Dama al sentir ese cálido contacto, no le llamo represiva, tampoco pidiendo algo, simplemente deseo decir su nombre, escucharlo en su voz.

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-¿Puedo? –cuestiona el Santo generando sorpresa en la mujer, en todos los momentos en que la había besado o había intentado hacerlo jamás había dicho eso…y ahora era algo extraño, quizá Saga pensaba cambiar algunas cosas.

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-Si –se escucho decir Dasha sin darse cuenta que lo había dicho, es decir lo escucho tan ajeno que de no ser porque escucho su voz quizá no sabría quien dio la respuesta, quizá deseaba ese beso mas de lo que creía. Las orbes de los reyes se cerraron casi al mismo tiempo, ella sitio como el caballero fue desvaneciendo la distancia hasta que pudo sentir el rozar de sus labios que de apoco le fueron proporcionando caricias, era una sensación tan maravillosa, se sentía tranquila, casi olvidaba la situación inicial Saga estaba enfermo y hace unos momento se sentía atormentado pero ahora parecía que todo estaba perfecto, los besos eran tan tranquilos y cálidos que daba la sensación de que se encontraban entre nubes, sintió un rubor en sus mejillas: sintió la caricia de la lengua de Saga que con sutileza humedecía los labios femeninos, la dama le imito sin embargo al lograr rozar su lengua con la de él un escalofrió recorrió su cuerpo, le dio un poco de temor tener esa sensación así que termino el beso separando sus labios con el inclinar de su rostro.

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-Discúlpeme… fui muy atrevido al – intentaba decía Saga pero fue acallado con un par de delicados dedos pertenecientes a la reina, ella negó con la cabeza, él ya no dijo más, ella por su parte le miro con tanta ternura que no parecía real, se atrevió a deslizar sus dedos por la mejilla del mayor hasta llegar a un rebelde mechón de cabello jugueteando con este sintiendo para sorpresa de la mujer que era tan suave, Saga cerró los ojos al sentir el contacto en su cabello que de momentos llegaba a su piel, es decir entre el jugueteo lograba sentir la piel de la dama que accidentalmente proporciona caricias a su esposo. Sin poder evitar esa lejanía con su piel, el griego sujeta con delicadeza la mano que ahora juega con su cabello para después depositar un beso en esta y después mover su rostro para generar una caricia repitiendo la acción las veces necesarias.

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-Saga… aun tiene un poco de temperatura –dice la dama al sentir la temperatura del guerrero.

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-No importa… quiero estar así unos minutos –responde Saga, Dasha no se niega, es más ahora por voluntad propia emite las caricias sintiendo la calidez de la piel de su esposo, era apuesto y mucho, le gustaba mucho y aquel beso había despertado muchas cosas en su interior no podía decir que le era indiferente o que seria difícil sentir afecto por él… porque no es así, notaba que era una buena persona, tenia bellos sentimientos y era tan sencillo es decir, no entraba en el despotismo, la altanería ni nada de eso, era todo lo contrario, si era serio y muy calculador pero no son cosas que se consideren malas, le agradaba muchísimo y por eso mismo desconocía como reaccionar si mostrarse indiferente o hacer evidente su agrado; si se mostraba indiferente quizá él pensaría que no siente nada por él, pero si muestra evidente su agrado seria como ponerle el camino fácil… aunque los besos quizá no eran punto a su favor, tal vez el griego ya veía algo de camino ganado… quizá debería pedir ayuda a su amigo Syd… o a Bud quizá ellos sabrían aconsejarla por ser hombres.

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-Debería recostarse… y descansar mañana hablaremos… bajare a la cocina –dice Dasha dispuesta a retirarse pero pronto Saga sujeta un poco mas fuerte la mano de ella para que no complete el cometido de alejarse.

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-No… esta es su habitación yo iré a la mía y allí descansare –anuncia Saga dirigiéndose a la puerta –aun no quiero irme pero… estoy cansado y me imagino que usted también.

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-Esta habitación es de los dos… es la habitación matrimonial… preferiría que hoy durmiera aquí, esta delicado aún –responde Dasha deteniendo a su esposo de golpe.

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-Aún así… me siento incomodo con estar aquí… sin derecho alguno, estamos casado pero no me he esmerado en conquistarla… por favor permítame irme –pide Saga con un gesto tranquilo, Dasha se limita a sentir con la cabeza.

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-Espere –dice Dasha deteniendo a su esposo, el gemelo se gira hacia la dama que pronto se acerca a él rodeando el cuerpo masculino con sus brazos al tiempo que recarga su rostro en el hombro masculino, dejando a este sorprendido, jamás se le había ocurrido simplemente darle un abrazo y tal vez esa era una buena manera de iniciar todo esto; parpadeo un par de veces para después corresponder el acto de la femenina. Se quedaron así unos minutos: ella recargada en el hombro masculino y el recargando un poco su cabeza en la de ella. Desvanecieron el abrazo, el mayor deposita un beso en el cabello de la mujer provocando un cálida sonrisa.

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-Hasta Mañana –se limita a decir el griego.

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-Hasta mañana –responde la dama sin despegar la vista del gemelo tras regalar una sonrisa da media vuelta saliendo de la habitación dejando sola a la mujer que aun no desvanecía su sonrisa, ese abrazo había sido una sensación tan mágica, se sentía tan bien, tan contenta y en paz, deseaba que llegara el siguiente día, pero al mismo tiempo no, aun no tenia bien pensado que haría y el santo dorado era bastante impredecible. "día de campo" fue lo primero que se le vino a la mente, quizá un tiempo fuera del palacio, conociendo el reino y sin presiones del cargo de Rey y reina quizá ayudaría a lo que ambos deseaban indicar. Soltó un suspiro riéndose de si misma ante tal acción, como si fuese una niña aun, negó con la cabeza para después dirigirse al guardarropa, tomar sus ropajes para dormir, cambiarse y así por fin descansar con mayor tranquilidad.


CONTINUARÁ….