hola chicas aclaro esta historia pertenece a pippa lane yo solo la adapte a los personajes de stephanie meyer (twilight)

Capítulo 7

Jasper se mostró encantado con el conjunto de piscinas que había

frente al puerto. Más allá de éstas se escuchaban las fuertes olas que se estrellaban contra las rocas de color negro. Del otro lado se encontraba la amplia avenida sombreada por las palmeras de dátiles. Y muy distante, se observaba la cumbre nevada del Teide.

—Esto es muchísimo mejor que Midthorpe —comentó Jasper, entre una y otra zambullida—. ¿No sabes si necesitarán otro médico en la clínica donde trabaja tu madrastra? —se secó, se aplicó aceite para broncearse y se tendió en el colchón para asolearse, junto a ella—. Me encantaría vivir bajo el sol y olvidarme para siempre de Midthorpe. Tienes suerte, Bella, de poder quedarte aquí un año, o tal vez más. Y yo también soy afortunado, de

tener una amiga como tú, que me invite a un lugar tan fabuloso como éste, aunque sea por sólo dos semanas. ¡Es maravilloso!

Era la hora de la siesta y Bella empezaba a adormecerse, cuando abrió los ojos y se dio cuenta de que, a su lado, Jasper se había quedado dormido.

Una vez que pasó la hora de la siesta, oyó un anuncio en varios

idiomas: "Va a celebrarse la parte final del concurso para elegir al 'Superhombre de Tenerife'".

La hora del triunfo para Jacob, pensó Bella, incorporándose de un salto.

Los concursantes desfilaban ante el público, en un escenario que se había levantado especialmente para el evento. Jasper estaba sentado, viendo divertido, a aquellos hombres orgullosos. De vez en cuando hacía comentarios sobre alguno de ellos. En cierto momento dijo que Jacob, el chofer, llegaría a ser tan musculoso como los otros, en unos años más.

—Pero, si lo fuera ya… tal vez me pondría celoso —añadió.

Bella se dio cuenta de que, aparentemente, no había identificado al hombre, bronceado y musculoso, que se encontraba en el escenario, con el chofer que los había llevado del aeropuerto a la casa.

Mientras tanto, el maestro de ceremonias español con el micrófono en la mano, saludaba y sonreía al público, particularmente a las mujeres jóvenes, según se había dado cuenta ella. Se sintió turbada cuando el hombre se detuvo, la contempló apreciativamente y se quedó algunos momentos mirándola.

—Los jueces han hecho ya su elección —anunció el hombre por el

micrófono, unos momentos más tarde—. Ahora, la señorita más

encantadora que hay en estos momentos aquí," entregará el trofeo de "Superhombre", por decisión unánime de los jueces… ¡al señor Jacob Black!

Entonces, para asombro de Bella, el maestro de ceremonias caminó

hacia donde ella estaba, la tomó de la mano y la hizo levantarse del colchón donde se asoleaba, con un diminuto bikini.

—¿Cómo se llama, querida? —le preguntó.

Bella se volvió hacia Jasper, pidiéndole ayuda con la mirada.

—Contesta, corazón —dijo él—. Es un gran cumplido. Te ha elegido

para que hagas entrega del trofeo al triunfador. Adelante… el honor de Midthorpe, si no es que el de Inglaterra, está en tus manos.

Así que, muy turbada, Bella se dejó conducir al escenario. Con una sonrisa forzada, dijo:

—Felicidades, Jacob —y le entregó el trofeo.

Ella extendió la mano derecha para estrechar la de él. Jacob tomó su mano con las dos de él y la atrajo hacia su pecho, la besó primero en ambas mejillas y después en la boca, mientras sus enormes brazos se cerraban en torno de ella.

Por fin fue liberada y dio un paso atrás, aturdida, esforzándose por ocultar su indignación.

—Es el privilegio del "Superhombre" —dijo el maestro de ceremonias y se volvió hacia Bella—. Gracias por su gentil cooperación.

Los ojos de Jacob la siguieron, mientras ella volvía a su colchón para asolearse.

—Se llama "Los Arcos" —explicó Bella a Jasper, mientras lo llevaba en el coche a recorrer la enorme propiedad—. Tenía más de veinte arcos de piedra, cubiertos por toda clase de plantas trepadoras.

—Pero han sido sustituidos por éstos de madera —notó Jasper.

—Sí, porque algo terrible sucedió. Una noche, a causa de un aguacero se cuarteó uno de los arcos, pero nadie se dio cuenta. La esposa del doctor Cullen, Lili, se metió debajo de aquél para protegerse de la lluvia. Pero la enredadera que lo cubría absorbió toda la humedad y eso hizo que se volviera más pesada. Así que el arco se rompió y cayó, precisamente, en el lugar donde Lili se encontraba.

—¡Qué cosa tan horrible!

—Sí, la encontraron con la cabeza aplastada por las piedras. Su muerte debe haber sido instantánea.

—Así que después, el doctor Cullen sustituyó los arcos de piedra por los de madera, ¿no? —dijo Jasper. Miró a su alrededor—. Debe ser un hombre fabulosamente rico.

—Oh, sí —reconoció Bella—. Además, es de buen corazón. Si Sue

no se hubiera enfermado, habría convertido este lugar en un enorme hospital para los pobres de España. Es posible que algún día lo haga.

—Eso sería una oportunidad para que tú y yo pudiéramos trabajar aquí —dijo Jasper con ligereza—. Entonces podríamos vivir en la "Isla de la Eterna Primavera" y ser felices para siempre. Pero, ya hablando en serio, ¿cómo es Edward?

—Oh, bien parecido, y habla un inglés perfecto.

—¿Cuántos años tiene?

—Veintinueve.

—¿De veras? —Jasper pareció ligeramente incrédulo—. Pensé que era un hombre mucho mayor. Pero, el otro lado de su personalidad… ¿cómo es?

—Ya te lo contaré alguna vez, quizá —respondió—. Es un hombre con problemas.

Para entonces, habían llegado a las puertas de la casita. Sue y su amiga no habían vuelto todavía. Jasper subió corriendo al dormitorio que le habían asignado y bajó con una fotografía de Alice Brandon.

—Alice me pidió que te trajera esto —le explicó a Bella—. Escribió algo para ti, atrás.

"Para Bella, la mejor de las compañeras de cuarto e inigualable amiga. Nos veremos en un día asoleado. Con el cariño de Alice."

—La extraño —confesó Bella, contemplando la fotografía—. Realmente ayudó a que mi vida fuera muy feliz, cuando llegué a Midthorpe.

—¡Nostalgia! —exclamó Jasper y se asomó a la ventana al oír los

cascos de un caballo que se acercaba—. Ahí viene cabalgando una niña en un poni.

En seguida, apareció Emmy frente a ellos, con las mejillas encendidas y los ojos brillantes.

—¿Llegó su amigo? ¿En dónde estaba usted? ¿No se encontraba aquí

cuando llegué de la escuela? Me siento muy sola cuando no está mi papá. ¿No sabía usted que quería conocer a su amigo, señorita Swan?

—Son muchas preguntas juntas… de una en una, por favor —exclamó

Bella riendo, mientras realizaba las presentaciones—. La señorita Emmy Cullen… el doctor Jasper Withlock.

—Pero puedes llamarme Jasper —propuso él, tratando de congraciarse con ella.

—Oh, muy bien —entonces Emmy añadió impulsivamente—: tengo algo

para ti, Jasper. Espera un momento —corrió hacia el poni y sacó algo de una bolsa colgada a la silla. Regresó con un libro, de reproducciones fotográficas a colores—. "Tenerife… mi paraíso" —leyó la niña—. Es un libro magnífico.

Me lo regalaron el día de mi cumpleaños. Te lo presto.

—Gracias —dijo Jasper, tomándolo—. Nada me gustaría tanto como

verlo —se volvió hacia ella y sonrió—. ¿Lo trajiste especialmente para mí, porque sabías que nunca había estado aquí?

Ella asintió con la cabeza y lo miró con seriedad.

—Ahora, ¿tú me harías un favor?

—¡Por ti, reina —exclamó Jasper—, soy capaz de hacer cualquier cosa!

—Cuando te vayas de la isla al terminar tus vacaciones, ¿me

prometes…? —Emmy titubeó al hablar.

Se detuvo, incapaz de decir nada más. Jasper se había colocado al nivel de la niña, sentándose sobre los talones.

—Sigue, Emmy —la incitó con gentileza—. ¿Qué quieres que te prometa?

Le sorprendió notar que los ojos de la niña estaban cuajados de

lágrimas cuando los clavó nuevamente en él.

—¿Qué… qué no te llevarás a la señorita Swan contigo?

—¡Oh, Emmy! —exclamó Bella, abrazándola ¿Es eso lo que te tenía

preocupada? ¡Claro que te lo prometerá! Tengo que cuidar a mi madrastra y me quedaré aquí un año, cuando menos.

—Entonces todo está bien —Emmy dirigió una sonrisa cordial a Jasper—. Nuestro caballerango puede encontrarte un buen caballo, si quieres venir a cabalgar con nosotras.

Desató su poni, lo montó y se alejó, completamente feliz.

—Espero verlos pronto… a los dos —les dijo por encima del hombro.

—Has hecho una gran conquista —murmuró Jasper con aire pensativo

—. Casi creo que te considera algo muy similar a una madre sustituta… Es una jovencita muy vulnerable y decidida. Me pregunto qué habría hecho si te hubiera llevado conmigo. Pienso que me habría odiado.

—Claro qué no —dijo Bella.

—Debemos tener cuidado de no lastimarla —añadió—. Va a sentirse

muy celosa del tiempo que pase contigo. Claro que podemos llevarla de vez en cuando con nosotros.

Bella asintió con la cabeza, impresionada por lo perceptivo que era Jasper, lo considerado que se mostraba.

En ese momento oyeron el sonido de un coche que se detuvo frente a la entrada de la casita y vieron bajar de éste a Jacob, vestido otra vez con el uniforme de chofer. Los saludó y le entregó a Bella su bolsa de playa.

—Señorita Swan, dejó esto en el Lido —dijo—. Ahora, voy a recoger al doctor Cullen al aeropuerto —hizo un saludo y se marchó.

—Así que el "Superhombre" es, realmente, el chofer del doctor Cullen —comentó Jasper, echándose a reír—. ¡Vaya! ¡Vaya! Creo que llegué a tiempo para protegerte de los negros designios que el destino tenía para ti en este lugar, Bella.

—Soy perfectamente capaz de cuidarme sola, gracias.

—¿Estás segura?

—No seas tonto —Bella se dio la vuelta y entró en la casita, para disimular su turbación—. Ven te ayudaré a deshacer el equipaje.

Dos horas después, Bella salió a la terraza y miró hacia el sendero bordeado de Jacarandas. ¿En dónde estaría Sue? Debía haber vuelto cuando menos desde hacía una hora. O, si se hubiera entretenido por alguna razón, hubiese llamado por teléfono. La comida a la que había sido invitada debió terminar varias horas antes.

—Hablé por teléfono al Club Inglés —le comentó Bella a Jasper, que se encontraba escribiendo tarjetas postales para sus padres—. Empiezo a preocuparme. Hablé con una mujer que estuvo en la misma comida a la que fue Sue. Dice que Sue y su amiga salieron de la fiesta hace casi dos horas y que venían hacia acá.

La joven corrió al oír sonar el teléfono.

—¿Bella? —escuchó la voz de Edward por el teléfono—. Escúchame con cuidado. Te estoy hablando desde el aeropuerto. Aterricé hace unos minutos. Me llamaron por el altoparlante para que me comunicara a la clínica.

—Se trata de Sue, ¿verdad? —preguntó impaciente.

—Sí. No sé los detalles, pero parece que sufrió un desmayo. No ha recobrado el conocimiento. Voy hacia la clínica directamente y creo que sería conveniente que hicieras lo mismo.

—Estaré ahí en diez minutos.

—Yo llegaré un poco después —dijo Edward—. Te veré entonces.

Tanto Bella como Jasper, estaban junto a la cama de Sue, en un

pabellón lateral de la clínica, cuando llegó Edward.

—El pulso es firme, pero la respiración no es muy profunda —le informó Bella—. Poco antes que perdiera el conocimiento, aparentemente tuvo dificultades para coordinar sus movimientos.

Edward la examinó. Se veía muy pálida.

—No veo que se haya lastimado. Así que no cayó al perder el

conocimiento, ¿verdad?

—No, dicen que se dejó caer en el asiento del auto.

Edward levantó los párpados de la enferma y le examinó los ojos.

—Usted debió sospechar desde un principio un tumor en el cerebro — dijo Bella.

Edward asintió.

—Por eso es que le hacíamos pruebas constantes, sin resultado alguno. Ahora volveremos a probar. Es posible que a estas alturas encontremos algo.

Dio instrucciones en rápido español a la directora de la clínica, a un interno y a una enfermera.

—Ahora, volveremos a "Los Arcos" —decidió—. Nos pueden llamar y

estaremos aquí en unos minutos, si se produce algún cambio.

—No me gusta la idea de dejarla —protestó Bella—. ¿Qué tal si

recupera el conocimiento? ¿No sería mejor que me quedara aquí, para tranquilizarla?

Edward sacudió la cabeza.

—Le pueden decir que tú y yo estamos en camino hacia acá. ¡Vamos! Debemos volver al lado de Emmy. Ella debe estar inquieta —se levantó y miró de Bella a Jasper—. Ustedes no podrán quedarse en la casita solos. No sería justo para Bella. La gente hablaría. Así que ambos serán mis huéspedes en "Los Arcos".

Se dio la vuelta y salió.

Bella se hallaba confundida, mientras ayudaba a Jasper a guardar sus cosas, en la casita. Su experiencia de enfermera le decía que, como las pruebas eran negativas y su madrastra tenía los síntomas desde tiempo atrás, sin que se produjera una deterioración visible en ella, había la esperanza de que se tratara de un mal curable. No le parecía probable que

fuera un mal progresivo e incurable. Así debía pensar Edward, también.

Cuando estaba dedicada a vaciar los cajones del dormitorio de Jasper, para poner el contenido de ellos en su bolsa de lona, oyó que éste había entrado en el baño a recoger sus accesorios de afeitar y silbaba alegremente. Entonces detuvo con brusquedad, como si de pronto se hubiera dado cuenta de que era desconsiderado de su parte mostrarse feliz, cuando ella se veía tan preocupada por su madrastra.

Bella estaba a punto de doblar una camisa deportiva para introducirla en la bolsa, cuando se dio cuenta de que había algo rígido dentro de ella… la sacudió para que saliera el objeto y lo miró con sorpresa. Era un retrato de Alice idéntico al que Jasper le entregara unas horas antes. Así que su amiga los había estado repartiendo, probablemente entre varios de sus compañeros. No tenía nada de extraño. Como tampoco el hecho de que Jasper no le hubiera mencionado que él tenía otro igual. Se encogió de hombros y en el momento de poner la fotografía en su lugar, notó que había algo escrito atrás de ella.

"El tiempo lo dirá. Aquí te sigue esperando, Alice."

Oyó que se cerraba el gabinete del baño y las pisadas de Jasper en el pasillo. Miró el retrato con inquietud y lo colocó con rapidez dentro de la camisa y ésta a su vez en la bolsa de lona.

Jasper conversó acerca de cosas intrascendentes, para distraerla de la preocupación que sentía por Sue. Le dio noticias de las enfermeras y los médicos que ambos conocían en Midthorpe, pero en ningún momento mencionó a Alice. ¿Se estaba mostrando muy tímida al no decirle que había visto la fotografía y al no preguntarle qué significaba la dedicatoria de Alice? Bueno, no podía pensar con mucha claridad en esos momentos. Tal

vez lo haría posteriormente, cuando se hubieran aclarado cuáles eran sus derechos sobre Jasper.

Las luces intensas de las habitaciones de la planta baja, parecían reflejarse en la entrada, iluminando una pequeña figura que se encontraba en el centro mismo del umbral. Bella sintió un nudo en la garganta. ¿Había sido aquello idea de Emmy? La niña tenía puesto un traje largo de fiesta. Llevaba el cabello detenido con peinetas, y tenía puesto un precioso collar

de brillantes y zafiros.

Bella contuvo la respiración. Aquella joya debía valer una fortuna.

Observó cómo Emmy, con toda la rígida dignidad que correspondía al papel de anfitriona que se había asignado, extendía el bracito derecho para saludarlos.

—¡Bienvenidos a "Los Arcos"! —dijo con vocecita chillona.

—¿Cómo está usted? —Jasper tomó la manecita y se inclinó a besarla con galantería—. ¡Qué bondadoso de su parte invitarnos a que nos hospedemos en su deliciosa casa!

—Es un placer —contestó Emmy. Entonces se echó a reír—. ¿Qué tal? ¿Lo hice bien?

—¡Muy bien! —exclamó Bella, abrazando a la niña—. Eres un encanto.

—Papá no está para recibirlos —explicó la niña. Un frío extraño se apoderó del corazón de Bella—. Tuvo que ir a la clínica. Recibió una llamada telefónica.

La joven miró a Jasper por encima de la cabeza de Emmy. Él le oprimió la mano, en un gesto tranquilizador.

—Tal vez sean buenas noticias, después de todo. Quizá recuperó ya el sentido… —se interrumpió. Conducía a Bella a través del vestíbulo, con el brazo alrededor de su cintura—. ¡Mira!

Sintió que su espíritu se levantaba ligeramente cuando vio cómo las luces ocultas del enorme jardín se iban encendiendo poco a poco, como si fuera un amanecer artificial. Escucharon el claxon del coche de Edward.

—Sí, deben ser buenas noticias —dijo Bella, respondiendo a la presión de la mano de Jasper—. Edward debe haber encendido las luces del jardín, por control remoto, y tocado el claxon para advertírnoslo.

Sus temores acerca de Sue se disiparon, finalmente, cuando lo vio bajar del auto con paso ligero y expresión alegre.

—Estaba junto a ella cuando recuperó el conocimiento —les comentó —. Dijo que se sentía descansada, como si hubiera dormido por muchas horas.

—¿Qué deduce, de acuerdo con su condición? —preguntó Jasper a

Edward. Lo habían seguido hasta un cómodo salón.

—Es posible que su mal, como esperábamos, no sea orgánicamente

grave. Desde luego, vamos a repetir todas las pruebas y haremos algunas nuevas, además. Mientras tanto, Sue parece haber hecho su propio diagnóstico y ha dicho cuál va a ser su tratamiento.

—¿De veras? —preguntó Bella asombrada.

—Sí. Psicoterapia, con nuestro ilustre psiquiatra, el doctor Sidney Goodwin. Eso te sorprende, ¿verdad?

—Por supuesto —admitió la joven—. Se mostró muy despreciativa

respecto a esa sugerencia que él le hizo, la semana pasada.

—Pues ha cambiado de opinión. Ya hizo los arreglos con él, para tener sesiones diarias.

—¿Y cuál es su opinión sobre eso, doctor Cullen? —preguntó Jasper.

Estaba tomando pequeños sorbos del aperitivo, que el médico les

había preparado mientras hablaba.

—Es muy posible que haya un elemento de migraña en el caso de

Sue, intensificado por la tensión y preocupación. Debe haber, también, un factor psicosomático, puesto que ella se ha estado enfrentando, en forma muy valerosa, a una menopausia difícil. Oh, sin duda alguna la psicoterapia la ayudará; pero eso no impedirá que nosotros continuemos buscando una explicación orgánica.

Tomó un buen trago de su propia bebida, antes de volverse hacia

Bella y mirarla de arriba a abajo, apreciando su fresco vestido.

—Vas a encontrar en tu habitación, un precioso traje de noche, listo para que lo estrenes. Fue idea de Sue. Había planeado una gran cena, para celebrar la llegada de Jasper. Cancelé todo cuando supe que estaba enferma, pero ahora, me hizo prometerle que realizaríamos la fiesta tal como se había planeado. ¡Miren! —puso una mano cariñosa en el hombro de su hija—. Emmy tuvo una gran idea, cuando decidió vestirse como mi anfitriona.

La niña dirigió una sonrisa feliz a Bella.

—Sírvanse más tragos, mientras yo hago algunos arreglos —dijo

Edward. Hizo varias llamadas más y regresó a donde estaban ellos.

—¡Ole!—exclamó con aire de triunfo—. ¡Los invitados… la música… los bailadores de flamenco! Todo volvió a arreglarse, tal como se había planeado. Debemos divertirnos. Sue insistirá mucho en eso —llamó a Emmy, a través de la habitación. La niña estaba tocando una melodía sencilla en un piano—. Lleva a Bella y a Jasper a sus habitaciones.

—No sé cuáles sean —dijo Emmy, alejándose del piano, para acercarse al grupo.

—Bella en la suite Magnolia, en el ala sur —explicó Edward.

—¡Oh, qué bueno! ¡Está en seguida de mi cuarto! —exclamó.

—Y Jasper… —Edward vaciló un momento, mirando al doctor inglés

como si estuviera tratando de decidir algo—. Jasper en el cuarto Mimosa… en el ala norte.

besos y gracias por leer lorena :)