Y por fin acabo el primer capítuloooo! Me ha costado lo suyo, siempre cuesta arrancar, pero espero que cada un par de semanas pueda ir acabando los siguientes capis ^^

Y ahora, a comentar reviews!

Misaki-chu: la primera que me dejó review! Muchas gracias! Espero que te vayan gustando los siguientes capítulos w

goldenapple-95: oh yeah, doitsu en la ducha~~ XDDD Yo también amo a Prusia, pero adoro emparejarlo con Rusia, no se que tiene esa pareja que me encanta *w* Me alegra que te haya gustado el prólogo, espero que éste capítulo tambien! ^^

My son XDDD: te recomiendo que veas Hetalia XDDDDDDD Y aunque no te la hayas visto, me gusta ese punto de vista objetivo ^^ Y claro que es corto, aquello era un prólogo, este capítulo como verás (si sigues leyendo) es más largote :3

Ai no yoake: He intentado no tardar demasiado en acabar este capítulo, la inspiración viene y va... Espero que me sigas leyendo! ^^

Ale, aquí tenéis, la primera carta de Gilbo~ Aclaraciones y traducciones al final del capi :3 Espero que os guste! Y no os olvideis de las reviews, que motivan mucho a la autora! :3333


Capítulo uno: La primera semana

16 de abril de 1945

¡WEST!

Tus soldados dan mucha pena, ¡con razón los rusos nos están ganando terreno! Si tan solo fueran un poquito increíbles como mi increíble persona, a estas alturas tendríamos el mundo en nuestras manos.

- ¡No os quedéis ahí parados, inútiles! ¡Corred y pedid refuerzos!

La voz del germano de cabellos albinos resonaba fuerte y decidida, al contrario que los ánimos del ejército alemán encargado de la defensa de la ciudad. La caída de Königsberg ante los soviéticos era inminente, pero Gilbert se negaba a rendirse tan fácilmente. Desde su posición, atrincherado entre los escombros del tejado de una de las casas, podía ver cómo se desarrollaba la batalla, y cómo el número de soldados nazis en su bando disminuía a una velocidad demasiado rápida. A su espalda estaban un par de oficiales con sus K98k colgadas en la espalda, quienes en principio se ocupaban de la protección del prusiano, pero le molestaban más que otra cosa.

- ¿Es que no me habéis oído? - Gilbert se volvió hacia ellos.

- P-pero, mein herr - se atrevió uno de ellos a decir, temblando -, no p-podemos dejarle solo…

- A-además - dijo el otro - dudo que nos envíen más tropas. La ciudad ya está perdida…

Gilbert se puso en pie y de un movimiento rápido agarró al segundo oficial por el cuello del uniforme.

- Könisgberg es MI capital - su voz tenía un tono serio que resultaba amenazante, y sus ojos despedían un brillo intenso -. La he defendido durante siglos, mía es y mía seguirá siendo. Así que ya podéis mover ese culo blanco vuestro y traedme más hombres competentes.

Soltó al oficial, que cayó al suelo; su compañero enseguida le ayudó a levantarse y se fueron corriendo. Prusia se agachó para recoger la Maschinengewehr 42 que descansaba junto al muro, la posicionó encima de un enorme bloque de ladrillo, enfocando hacia abajo. Su mirada recorrió el campo de batalla. Por todas partes se veían más y más cadáveres, y soldados de ambos bandos luchando por encima de éstos. A lo lejos varias estelas de humo indicaban que se habían utilizado granadas o misiles. El olor a sangre y pólvora lo inundaba todo y parecía flotar por encima de sus cabezas en forma de nubes grises, que ensombrecían aún más la escena.

Suspiró fuertemente; la guerra era desagradable, pero se sentía tan bien luchando…

Bien acomodado, con el arma a punto, antes de comenzar a disparar cerró los ojos y pronunció en voz baja:

- Beobachten Sie es bitte, Fritz Vater!

¡En Königsberg estuve asombrosamente genial! Rusia me atrapó, ¡pero no porque me haya rendido! Ese tío es fuerte, y da miedo, quiero decir, impone mucho, ¡aplastó la cabeza de uno de los nuestros con una cañería! ¡Qué awesome! Quiero aprender a hacer eso.

Llevaba contados mentalmente casi dos veintenas de rusos y un pobre desgraciado alemán que había tenido la mala suerte de cruzarse en su punto de mira en el peor momento, cuando escuchó unos pasos detrás suyo. Durante un segundo creyó que eran sus oficiales, pero las pisadas eran demasiado lentas y firmes, y pertenecían a una sola persona, que se acercaba despacio. Prusia no se movió, continuó disparando cómo si no supiera que hubiese alguien detrás. La persona continuó acercándose, y cuando creyó que estaba lo suficientemente cerca, aún agachado, Gilbert se giró repentinamente con la MG42 en las manos, listo para disparar.

Lo primero que vio fue un enorme abrigo de color claro que se detenía al momento a un par de metros de él, luego una bufanda blanca ondeando al viento, y finalmente unos ojos violáceos que le miraban tras una nariz grande y una sonrisa. También se fijó en el Mosin Nagant que le colgaba de un hombro, y en la tubería que llevaba en una mano, goteando sangre.

No se dijeron nada, continuaron en la misma posición durante segundos que se hicieron eternos. Prusia, en guardia, no dejó de apuntarle, ni Rusia de sonreírle. Al cabo de unos segundos fue el moscovita el que habló primero.

- Deberías dejar de apuntarme con ese juguete, ¿da~?

- ¿Y por qué iba a hacer eso, eh?

- Porque te vienes conmigo, ¿da~? - y dio un paso hacia Gilbert. Éste disparó a los pies de Ivan, que ladeó la cabeza - Has fallado~ - dijo de forma cantarina e infantil.

- Ha sido intencionado, el asombroso yo nunca falla - se defendió Prusia - Acércate un paso más y...

Rusia rió y avanzó un paso largo. Gilbert no dudó en disparar, confiado en que acabaría con el ruso fácilmente, ya que era un blanco grande, pero Ivan se agachó con una agilidad increíble para su tamaño y esquivó las primeras balas. Se lanzó hacia el pruso, y con un golpe brusco de tubería lanzó la ametralladora alemana varios metros lejos. Prusia echó una mano hacia su cintura, buscando la Luger que le había regalado Ludwig, pero Ivan cargó contra él y lo derribó, se posicionó encima, y apoyó en el cuello del otro el grifo de la tubería ensangrentada.

- ¡Vale, tú ganas! – se rindió enseguida Prusia, alzando los brazos - ¡Iré contigo, pero con una condición! - Rusia esperó - Deja en paz Königsberg.

Ivan rió.

- Jujuju~, claro, ¿por qué no, da~?

¡La Unión Soviética es enooooooooooooooooorme! Y hace mucho más frío que en casa. Rusia no me trata como el tío awesome que soy, no me deja salir de mi celd-habitación. Me aburro mucho.

Cuando llegaron a la gran casa donde vivían los soviéticos, estaba nevando, y un grueso de unos veinte centímetros rodeaba la mansión. El camino hacia la puerta principal estaba despejado, junto a ésta esperaba la Unión Soviética al completo: la hermana mayor del ruso, Ucrania, con una pala en las manos; la hermana menor, Bielorrusia, con grandes ojeras rodeando sus ojos claros y una sonrisa de alivio, todo junto la hacía un poco tenebrosa; a su lado estaban los tres eslavos Lituania, Estonia y Letonia, éste último tan tembloroso como de costumbre.

Rusia apretó el paso y tiró de la cadena que le había puesto al cuello a Prusia.

- ¡Eh, ten cuidado! - se quejó éste, poniéndose a su altura.

Recorrieron los metros que les quedaban hasta la entrada a paso rápido, y enseguida fueron rodeados por la familia soviética.

- ¡Bienvenido a casa, brat! - le recibió Ucrania alegremente.

- Bienvenido, señor Rusia - recibieron a la vez los eslavos, inclinándose ante Ivan.

- ¿Quién es ése? - preguntó no muy contenta Bielorrusia, señalando con un dedo al pruso.

- ¿Cómo que "ése"? - se ofendió Gilbert - ¡Tienes ante ti al increíble y asombroso Prusia, un poco de respeto!

Se hizo un silencio que duró pocos segundos.

- ¿Q-quien dice que es…? - susurró Raivis al oído de Estonia. Éste se agachó para responderle:

- Es un reino obsoleto que antiguamente…

- ¿¡OBSOLETO! ¡TE VOY A DAR YO "OBSOLOTEZ"!

- ¿Es otra mascota? - Natalya estaba furiosa.

- E-es sólo un prisionero de guerra - Rusia se apartó un par de pasos de su hermana, arrastrando con él a Gilbert, que seguía gritando y amenazando con el puño - Nos servirá para "eso" que tu hermana, tú y yo sabemos.

Aquello pareció tranquilizar un poco a la bielorrusa. Lituania intervino.

- ¿Le parece que entremos, señor Rusia? Hace frío aquí fuera. ¿Quiere que le sirva un poco de vodka?

- Llévamelo al despacho, ¿da~? Antes tengo que encerrar a éste.

Y con un gran paso y otro tirón de la cadena, el ruso y el pruso se apartaron de los demás. Rusia llevó a Prusia con él hasta una puertecilla debajo de las escaleras principales.

- ¿Te lo puedes creer? ¡Ése de las gafas me ha llamado viejo! - Gilbert seguía a lo suyo, y no se dio cuenta hacia dónde le llevaba Ivan hasta que descendió por unas escaleras estrechas de piedra - Espera, ¿dónde vamos?

Rusia rió, y un escalofrío recorrió la espalda del pruso. Se detuvieron unos metros más adelante, a su izquierda había una puerta de madera maciza. Ivan descorrió el cerrojo y la abrió.

La habitación, si podía llamarse así, era pequeña, fría y húmeda; del techo colgaba una bombilla diminuta, y una tosca cama de hierro, una silla vieja y un mueble con un par de cajones caídos era todo lo que había allí, ni siquiera tenía ventanas, porque estaba en el sótano.

La mano grande y fuerte de Rusia empujó hacia dentro a Prusia.

- ¿Pretendes que me quede aquí? ¡Ni hablar!

Pero cuando se dio la vuelta, la puerta ya estaba cerrada.

- Jujuju, será mejor que no intentes escapar - le dijo Ivan desde el otro lado -, porque no podrás. Y no te gustaría nada que te castigara, ¿da~?

- ¡E-esto no es awesome! - se quejó Gilbert, dando un puñetazo en la puerta - ¡Una persona tan increíble como yo no puede quedarse en este sitio mugriento…!

Y lo último que escuchó Prusia fueron las pisadas del ruso desvaneciéndose, y el eco de su risa en el oscuro pasadizo:

- Kolkolkolkolkol~

Lituania me ha dejado escribirte una carta, que majo. Dice que puedo escribirte una vez por semana, ¡y solo me da tres folios! ¡Será rancio, ni que fuera un señorito austríaco estirado!

El cerrojo de la puerta chirrió al abrirse. La cabeza de Lituania se asomó tímidamente.

- Gilbert, es la hora del baño.

- Mmmmmm…. Sólo un poquito más, West… - farfulló el pruso, haciéndose un ovillo con la sábana.

Toris suspiró. Entró en el cuartucho, fue hacia la cama y estiró de la sábana hasta dejar destapado a Prusia. Éste se frotó los ojos.

- Ah… Guten Tag, Toris…

- Dirás buenas tardes. Es más de mediodía.

- ¿En serio…? - se sorprendió, estirando los brazos y bostezando - Creo… que es la primera vez que duermo hasta tan tarde.

- No es de extrañar - Lituania recogió la ropa de Gilbert que había desparramada por el suelo y se la colgaba de un brazo - Aquí abajo es difícil saber cuando es de día y cuando de noche. Cuando estuve aquí…

- ¿También te encerraron?

- Hace tiempo, sí - dijo Toris, un poco abatido - Pero es una historia un poco larga, no creo que te interese.

- No, no me interesa - Gilbert se puso en pie - ¿Has acabado? ¡Me estoy meando!

Con la mano que le quedaba libre, Lituania agarró la cadena del cuello de Prusia y salieron del sótano. Subieron las escaleras hasta la planta baja, y otra vez subieron más escaleras hacia la parte este del piso superior. Allí se alojaban los eslavos, y a Lituania se le había encargado llevar al prisionero al baño una vez al día.

Prusia fue directo a hacer sus necesidades, mientras el otro dejaba la ropa encima de un pequeño taburete y preparaba la ducha. También dejó encima de la ropa tres folios y un bolígrafo.

- ¿Para qué es eso? - preguntó Gilbert, quitándose la camiseta.

- He… pensado… - Toris se dio la vuelta mientras el otro se desvestía - que tal vez te gustaría escribir un mensaje para tu hermano. Esta noche veré a Polonia, y puedo pedirle que se lo entregue a Alemania… Seguro que está preocupado por ti, le tranquilizará saber que estás bien…

Prusia iba a rechistar algo del estilo "¿¡Que estoy bien! ¿¡Cómo voy a estar bien si me tenéis encerrado en esa mierda de celda!", pero se lo pensó mejor.

- ¿Cuánto tiempo tengo para escribir?

- Solamente este rato. El señor Rusia no debe enterarse de esto, sino…

Sin siquiera vestirse, Gilbert tiró la ropa del taburete al suelo, puso las hojas de papel encima de éste y cogió el boli.

- ¿Qué día es hoy?

- 16 de abril - respondió enseguida Lituania, sin atreverse a girarse - ¿Por qué lo preguntas?

- Porque todas las cartas comienzan con una fecha.

¡Cuida de Gilbird! No le des de beber bierr que se pone violento.

Desde la URSS, con car-(olvida eso último),

el awesome Gilbert Beildsmicht, Prusia.


Info acerca de las armas! (sacado de San Google =w=)

- K98k: o Karabiner 98 Kurz ; fusil alemán de repetición manual, adoptado como fusil estándar de infantería, utilizado de forma masiva durante la WWII.

- Maschinengewehr 42 o MG42: ametralladora alemana utilizada en la WWII. Fácil de usar y reconocida como una de las mejores ametralladoras creadas.

- Mosin Nagant: fusil militar ruso, utilizado por las fuerzas armadas de la Rusia Imperial y más tarde por la Unión Soviética.

- Luger o Parabellum Pistole; pistola semiautomática alemana, popular por su uso por parte de Alemania durante la WWI y WWII.

Traducciones~~

- "mein herr": "mi señor";

- "Beobachten Sie es bitte, Fritz Vater!": equivaldría a "¡Padre Fritz, cuida de mi!", sacado de los lyrics de Mein Gott XD;

- "brat": "hermano" en ruso;

- "Guten Tag": "buenos días" en alemán.


Y hasta aquí el primer capítulooooou~~ Espero que os haya gustado...! ;w; *se prepara para recoger los tomates y regalarselos a Romano*