¡Hola! :3. Aquí está el capítulo uno. En este solo aparece una de las primeras protagonistas, y en el siguiente la otra ^^. Luego, empezará la acción 8D (?)

Os lo dejo~ nwn.


Capítulo uno: El gato que huye de la lluvia.

La tarde estaba húmeda y lluviosa, la niebla que hubo en la mañana se dispersó por el mediodía y ahora, una copiosa lluvia caía sobre Villanueva de la Serena, una ciudad de 25.000 habitantes, en la provincia de Badajoz, España.

La musiquilla proveniente de un teléfono móvil se empezaba a escuchar por la calle. Una chica, adolescente, sacó el aparato del bolsillo de la chaqueta de lana violeta que llevaba ese día, agarrando antes el paragüas con su mano izquierda. Abrió el seguro (es táctil) y así se activó la llamada. Colocó el móvil en su oreja y habló. Su voz era un tanto infantil y dulce, pero se le notaba agobiada y cansada.

-¿Mamá? Sí, ¿qué pasa?.-Preguntó, suspirando. Seguro que era un recado o algo así. Su madre sólo le llamaba por teléfono para preguntarle cuando llegaría o de camino a casa que fuera a comprar algo. Aquella tarde era excepcional, pues no era una chica que le gustara demasiado salir, de hecho podría considerarse una hikikomori. Le habían obligado a ir a clases de inglés en la escuela oficial de idiomas, y también debía ir a casa de un amigo.

"Hija, necesito que vayas al Árbol(1) a comprar una Coca Cola y..." Empezó su madre, pero rápidamente fue interrumpida por su hija, que se mostró molesta.

-¡No me da la gana! ¡Joder, fuiste a comprar esta mañana! ¿Tienes memoria de pez o qué?.-Apretó el móvil con fuerza en su mano.-No voy a ir.

"Ve, vamos. Una Coca Cola y dos baguettes" la mujer insistió, halzando la voz. Esa era su manera de dar órdenes, siempre gritando, pensó la joven. Ésta gruñó y colgó el teléfono, dando por finalizada la conversación.

La detestaba. Le trataba como le daba la gana, y encima ella tenía que obedecerla. Se detuvo por unos segundos, tratando de tranquilizarse.

-Tsk...-regresó por donde había ido, dirijiéndose al supermercado. Aunque se enfadara cn ella, y le dijera que no, nunca podría desobedecerla. En el fondo la quería, aún así si el sentimiento no era del todo recíproco. Estaba acostumbrada a eso, de todas formas.

Se dio prisa en comprar todo lo que había pedido, lo pagó y salió del lugar. O lo intentó, porque ahora la lluvia era mucho más intensa. Llevaba la mochila con su portátil y su tableta, la bolsa de la compra en una mano y el paragüas en otra. Odiaba la lluvia y el agua. Le agobiaba y le deprimía.

Suspirando, volvió a ponerse en camino, directa a casa. No iba a esperar a que la lluvia cesara, no tenía paciencia para esas cosas.


-Antes de que recojaís, no olvidéis hacer el comentario de texto de la página 79.-Dijo por último el profesor, antes de que todos los alumnos empezaran a recojer como locos para irse a casa rápidamente.

-María-chan.-Una chica de aproximadamente dieciséis años, de cabello negro-azulado y ojos azabache, se colocó enfrente de la susodicha.-¿Hoy harás algo?¿Quieres quedar por la tarde?

-No puedo quedar, Yuko-chan. Debo estudiar. Tenemos dos exámenes mañana, ¿recuerdas?.-Su compañera gritó.

-¡Ahhhh! ¡Se me había olvidado!.-Se lamentó, llevándose las manos a la cara.

María suspiró y se levantó de su asiento, cogiendo la mochila y caminando hacia la puerta.

-Hasta mañana, Yuko-chan. Estudia.-Aquello no sonó como una sujerencia o como un consejo, sino que era una orden. Lo acompañó con una mirada dura y severa.

Yuko se extremeció, e hizo un gesto militar con su mano, quedandose completamente recta. Se veía graciosa y adorable a la vez.

-¡A-a sus órdenes, señora!.-La "señora" sonrió levemente, tando que su amiga creía que se lo había imaginado, y salió del aula. Antes de irse a casa entró al baño. 5 minutos después ya estaba fuera del centro.

Algo le detuvo. Una luz potente y de color azul empezaba a adueñarse de su cuerpo, además de que iba sintiéndose más ligera por segundos.

-Así que ésto era...-Susurró, con el ceño fruncido. Había tenido una extraña sensación durante toda la mañana. Algo estaba a punto de ocurrirle, y definitivamente no era algo normal, ni bueno. Tampoco podía echar a correr, sería inútil.-Menuda mierda.-Gruñó, antes de desaparecer.


-¿¡Qué es ésto!?.-¿Una luz se la estaba llevando?¿En serio? Miró hacía arriba, apartando el paragüas de su cabeza,para ver si había una especie de nave espacial o algo así. Era una idea loca, pero...¿Acaso esa situación no lo era?-Uhh...esto es malo...-empezó a moverse, pero la luz seguía envolviéndola.-¡Esto es maloooo!~-repitió, casi gritando, y empezó a correr aún en dirección a su casa.

Nadie vio como aquella luz se la tragaba, dejando abandonado el paragüas y la bolsa de la compra en el suelo.


Ambas abrieron los ojos, y miraron a su alrededor. Sus cuerpos flotaban en medio de ninguna parte. Sólo podían ver que en lugar donde se encontraban era de colores cambiantes, justo los colores del arcoiris, que cambiaban de forma lenta.

Una de ellas se encontraba nerviosa...y tenía miedo. Esto no podía ser tan real. ¿Se habría desmayado al correr? No era la primera vez. Los dolores en el pecho que le daban últimamente le habían llevado a desmayarse varias veces, aún seguía sin saber porqué. Pero bueno, ese no era el asunto. ¿Dónde demonios estaba?

-¿Holaaaargh? ¿Hay alguien?.-Preguntó en voz alta, pero en los segundos siguientes, no obtuvo respuesta. Intentó moverse hacia algún lado, pero sus extremidades no le respondían.-¿¡Estoy muerta!?.-Esa idea le cayó como una losa de piedra sobre los hombros. Pero también le decepcionó. Pensaba que la muerte era algo más emocionante.

La otra María caminó hasta estar enfrente de la otra chica con el mismo nombre, algo que le sorprendió y retrocedió con dificultad.

-¿Quién eres?

-María.

-¡Yo también soy María!.-Esto era todo un sueño, despertaría, sí, tenía fé en ello...pero no siempre se cumple todo en lo que crees.

Los dos se miraron detenidamente. Podría decirse que eran la misma persona, pero a la vez no. Una tenía el cabello castaño y varias mechas rubias, mientra sque la otra tenía el cabello de color caoba. El color de ojos también era diferente. La primera María los tenía marrones, la segunda de color verde oliva.

Sin embargo eran igual en estatura y su cuerpo era exactamente el mismo. Eran versiones diferentes de ellas mismas.

Antes de que alguna pudiera decir algo más, fueron arrastradas en diferentes direcciones, alejandose cada vez más y más...


Bien, y aquí el primer capítulo ^^ Paso a responder a los reviews~

Aiyuki Mirai: Muchas gracias Ai-chan u. Seh, no hay nada más poderoso que una fujoshi rabiosa dispuesta a defender a su pareja/s favorita/s xDDD.

Anne di Vongola: Aquí está el primer capítulo, disfrútalo ^^.

The Scarlet Ghost: ¿Qué si se lo imaginarán? Por supuesto, siempre XD. Tengo pensado que ese chico de ojos violetas aparezca aún más C:. Estoy pensado que papel darle~ ewe.

MuschelWars: Muchas gracias. ¡Aquí tienes la continuación ^w^.

BianchixGokudera25: Jojojo, ya verás ewe. Gracias :3

Yunmoon: Creo que los que vamos a morir vamos a ser Tsuna y las protagonistas XD. Porque los demás intentarán matarnos.

Tsunashio Sawada: Muchas gracias nwn.

María Shimizu: A todas les gustó el final, me salió del alma, en serio xD. Jajaja, creo que a Verde no le quiere mucha gente xD.

Espero que os guste, y...¿Reviews? ^^