¿De verdad había tenido ella dudas? A Edward debió de notársele el escepticismo en la cara.
-Sé que estás pensando que sólo digo eso para sentirme menos humillada, pero es la verdad -dijo ella-. Desde que empecé a tener... -se detuvo con brusquedad, como si hubiera dicho algo que no debiera-, bueno, a tener dudas. Y también tenía la impresión de que Mike intentaba convertirme en lo que él quería que yo fuera.
En una de sus citas dobles, Mike había dicho riendo que él tenía más sentido de la moda que Bella. Edward recordaba también haberla oído decir que tenía que llevarla de compras. Él no había entendido aquellos comentarios. A Edward le gustaba cómo vestía Bella.
-Mike tiene ideas muy específicas sobre algunas cosas -comentó.
-Ajá. Mis padres han intentado moldearme mucho tiempo y reconozco las señales cuando las veo. Pero eso ya no importa. Lo mío con Mike es historia.
Lo cual la dejaba a ella libre y a él constreñido todavía por los lazos de la amistad.
CAPÍTULO 7
¿Era posible que él no captara que aquello era una invitación clara a que volviera a besarla y siguiera donde lo habían dejado, con sus dedos rozando las bragas mojadas de ella?
Era evidente que los dos se deseaban. Él había sentido su humedad y ella había sentido la erección de él, dura como una piedra. Y acababa de decirle, en términos claros, que ya no tenía un futuro con Mike.
-La gente dice muchas cosas cuando está enfadada -repuso él en tono conciliador.
¿Quería insinuar que ella era irracional y debía perdonar que Mike le pusiera los cuernos? Ja. Ella no tenía nada de irracional.
-No estoy enfadada.
Edward la miró sin decir nada.
-De acuerdo. Puede que esté un poco enfadada porque me ha engañado y lo ha hecho con un hombre -se encogió por dentro; se sentía gorda, fea y poco deseable-. ¿Cómo voy a competir con eso si no estamos equipados igual?
Edward movió la cabeza con cierta irritación.
-Tú no tienes que competir. Por mucho que te cueste creerlo, tú no tienes nada que ver en eso.
Para él era muy fácil decirlo.
-¿Alguna vez has tenido una novia que te dijera que había descubierto su lesbianismo interior contigo?
-Ah... no.
-Lo suponía. ¿No crees que eso puede hacer que te sientas un poco deficiente?
Edward parecía un hombre que tuviera que enfrentarse a un pelotón de fusilamiento.
-Sé que puedes sentir eso, pero esto no sucede porque haya un problema contigo. El que tiene el problema es Mike.Y me gustaría que hubiera hablado conmigo antes de hacer una estupidez que puede poner en peligro su relación contigo.
Su vehemencia y su crítica al comportamiento de Mike la sorprendían. Normalmente los hombres se apoyaban entre sí, tuvieran o no razón. Y su reacción la sorprendía todavía más porque siempre había creído que no le caía bien a Edward.
Tomó una revista del arcón de bambú y se abanicó con ella.
-Me sorprende que no pienses que ha sido una suerte que haya podido librarse de mí.
Edward se sentó más recto en el sofá.
-Siento que hayas interpretado mal mis acciones en ese sentido.
¿Qué? ¿Ahora implicaba que era una neurótica que había malinterpretado su comportamiento amistoso? Bella estaba enfadada, sudorosa y tenía mucho calor. Él había elegido el día erróneo para salir con aquellas tonterías. Se incorporó con una rodilla en el sofá y los brazos en jarras.
-Alto ahí. Espera un momento. ¿Sientes que haya interpretado mal tus acciones? Si te vas a disculpar, hazlo bien. Si no, ahórrate la saliva. Pero no se te ocurra insultarme con la disculpa.
Él tuvo el buen sentido de parecer algo avergonzado, pero todavía arrogante. Y muy sexy a la luz de las velas.
-Tienes razón. Me he portado como un imbécil y sigo portándome como un imbécil.
Aquello la sorprendió. Aunque, por otra parte, nunca sabía lo que podía esperar de Edward.
-Yo no te he llamado imbécil. Bueno, a lo mejor sí que era eso lo que insinuaba -ya estaba harta de todo aquello. ¿Qué sentido tenía?-. Vamos al grano. Yo nunca te he caído bien. Tú apenas has podido mostrarte educado conmigo y nunca he sabido por qué. El día que me fotografiaste pensé que era diferente... pensé... bueno, no importa. Ya soy mayorcita y, después de enterarme de que mi prometido prefiere a los hombres, supongo que esto ya no puede ser peor, así que ¿por qué no me lo cuentas? Dime por qué nunca te he caído bien. Dicen que la confesión es buena para el alma.
-No creo que...
-Oh, vamos, Edward. Sé sincero. Hay algo en la oscuridad de la noche que hace aflorar los puntos oscuros. Ya sabes cómo es eso. Cosas que jamás pensarías a la luz del día. Cosas que nunca harías o dirías en otro momento se pueden decir en la oscuridad.
Su beso apasionado... su lengua en la boca de él y las manos de él en sus nalgas... todo eso estaba aún entre ellos. Ella lo veía en su rostro.
-Los dos sabemos que nunca he tenido agallas para preguntártelo y seguramente nunca vuelva a tenerlas. De hecho, es probable que nuestros caminos no vuelvan a cruzarse después de esta noche, así que vamos a dejar que la oscuridad nos dé valor y tener una conversación de verdad -dijo.
La idea de no volver a verlo nunca le resultaba más inquietante que el pensamiento de no ver más a Mike. Sabía que lo estaba pinchando, pero era mejor que arrojarse en sus brazos, sentir los latidos de su corazón bajo el suyo, probar el calor de su pasión, regodearse en aquel deseo que la dejaba anhelante y húmeda. Ansiaba descubrir de primera mano si la pasión entre ellos era tan potente e increíble como en sus sueños.
-Si nuestros caminos no vuelven a cruzarse nunca, ¿qué puede importarte la respuesta? - preguntó él.
-Será algo que me preocupe hasta que tenga la respuesta. Soy una chica muy testaruda y seguiré pensando por qué no te he caído bien hasta que dentro de años me vea obligada a buscarte y exigir una respuesta para poder dejar de tomar Prozac.
Edward frunció el ceño confuso.
-¿Tomas antidepresivos?
Bella le sonrió. Resultaba muy raro intentar convencer a un hombre para que le dijera lo que no le gustaba de ella. Pero ninguno de los sentimientos que Edward producía en ella eran normales ni cómodos.
-No. Pero si no me das una respuesta, me volveré loca y tendré que empezar a tomarlos, así que contéstame de una vez.
Él movió la cabeza, pero parecía más relajado y extendió el brazo a lo largo del respaldo del sofá. Tenía unos brazos bonitos. Con la cantidad justa de músculo y vello oscuro. ¿A quién pretendía engañar? Todo en él resultaba muy sexy. Y ella ya no tenía que sentirse culpable porque le gustara. Era libre.
-¿En tu familia todos os comunicáis así? - preguntó él.
-No -rió ella. Y le devolvió la pelota-. ¿Y en tu familia todos intentáis evitar preguntas cambiando de tema?
Edward sonrió y ella sintió una buena dosis de lujuria libre de culpa.
-No. Simplemente no hablamos.
Era la primera vez que comentaba algo sobre su familia y Bella sintió curiosidad.
-¿La altivez de los británicos?
-Algo así. Y tienen la cabeza llena de objetos y civilizaciones antiguas.
Bella sabía por Mike que su padre era conservador de un museo y su madre profesora de arqueología... o quizá de antropología.
-El mundo moderno les parece una inconveniencia -terminó él.
Bella tardó sólo un segundo en sentir la soledad de un niño al que sus padres nunca habían hecho mucho caso. Supo que Edward había resultado también una inconveniencia. Y se sintió identificada.
-Yo no era una inconveniencia, pero siempre he sido una decepción -comentó.
-No he dicho que yo fuera una inconveniencia.
-No hacía falta.
Él inclinó la cabeza a un lado.
-¿Cómo es posible que tus padres te consideren una decepción?
-Muy fácil. Porque yo no soy tan buena como mi hermana Sylvia, que se licenció con honores en Yale y es abogada en Savannah. Betsy, mi hermana pequeña, se casó con el hijo de uno de lo compañeros de papá. Tad y ella tienen una casa preciosa en Wilmington Island en una urbanización muy exclusiva. Y yo no soy tan lista como Sylvia ni tan fina como Betsy. Hablo mucho. Soy demasiado asertiva. Estudié empresariales pero me gano la vida planeando fiestas. Cometió el pecado de abandonar Savannah y Georgia. Cuando fui a casa con Mike, se sintieron complacidos, aunque él no fuera sureño. Y ahora resulta que es gay.
Suspiró. Tardó un momento en continuar.
-Ah, sí, y Sylvia y Betsy son altas y delgadas como mis padres. Y yo tengo los genes de la abuela Burdette y soy bajita y con un trasero grande.
Edward se cruzó de brazos y la miró a los ojos.
-¿Seguro que quieres oír la verdad aquí en la oscuridad?
Oh, oh. Algo en su tono sonaba a advertencia. Ella se lo había pedido, pero ya no estaba segura de quererlo. Por otra parte, ella nunca había huido de las cosas ni enterrado la cabeza en la arena y no iba a empezar en ese momento.
-Por supuesto.
-Si eso es lo que de verdad sienten tus padres, lo único que tienes que hacer es superarlo. Olvidar la parte de la compasión y mirar las cosas tal y como son. Dices que planeas fiestas como si eso fuera algo malo, cuando tú planificas los eventos de un bufete que consta de ciento cincuenta abogados. Según Mike haces un trabajo excelente y eso requiere mucha habilidad organizativa y negociadora.
Bella abrió la boca para señalar que tenía una ayudante, pero él levantó una mano para hacerla callar.
-Déjame terminar y luego puedes hablar tú. Yo creo que viniste a Nueva York para huir de la censura de tus padres, pero si vas a seguir viéndote a través de sus ojos, más vale que hagas las maletas y vuelvas a casa -su tono se suavizó-. Hasta que no te aceptes como eres y te gustes, no serás libre. No sé cómo son tus hermanas y no me importa. Tu cuerpo haría caer de rodillas a la mayoría de los hombres. Cualquier hombre con una dosis normal de testosterona te diría que tienes un trasero perfecto. Me gustaría pensar que los hombres no somos tan vanos como para enamorarnos de tu trasero e ignorar tus demás atributos y cualidades, pero te aseguro que a cualquier hombre le gustaría tu trasero. Lo llevaría a la locura.
Bien, le tocaba a ella preguntar y no sabía qué decir. Desde luego, él le había tomado la palabra y había dicho mucho. Y quizá tenía razón. Ella se había ido a la Gran Manzana para huir de las restricciones de la aristocracia de Savannah, ¿pero no seguía midiéndose según el rasero de ellos? ¿Y hasta qué punto su atracción por Mike y subsiguiente compromiso no se había debido a la necesidad de contar con su aprobación? Pero ya pensaría en todo eso más tarde. De momento, prefería centrarse en la parte de que su trasero podía llevar a un hombre a la locura.
-¿De verdad? ¿A la locura?
Él enarcó las cejas y a continuación le sonrió. Era la primera sonrisa auténtica que recibía de él, la primera que llegaba hasta sus ojos. Bella contuvo el aliento. Aún entonces, seguía habiendo una parte cerrada en él, como si guardara celosamente un secreto.
-Por lo menos al deseo.
La percepción que ella tenía de sí misma empezaba a cambiar. Quizá había empezado ya antes, con sus sueños con Edward y su reacción a él esa noche, con el modo en que se veía desde que había descubierto la infidelidad de Mike y el modo en que la había retratado Edward en relación con sus padres. En muy poco tiempo, su mundo había empezado a cambiar. Quizá el último año en Nueva York había sido una especie de calentamiento y en los últimos minutos era cuando más cerca había estado de descubrir su auténtico ser.
Y Edward y ella empezaban a conocerse y no quería que se retirara de nuevo. No quería volver a soñar con él esa noche. Esa noche quería al hombre de carne y hueso en su cama.
Una idea empezaba a cobrar forma en su mente. Él era mucho más asequible cuando estaba detrás de una cámara. Si podía convencerlo de que la fotografiara, tendría más probabilidades de llevárselo a cama.
-Edward, ¿harías algo por mí?
-Depende de lo que sea.
-Estoy dispuesta a pagarte.
Él sonrió con picardía.
-Ahora ya tienes toda mi atención.
Su tono perezoso y sensual hizo que la invadiera el deseo de nuevo. Tener su atención no estaba mal, pero ella deseaba algo más.
-¿Quieres fotografiarme mientras esperamos que vuelva la luz? Esta vez no para Mike sino para mí.
Bueno regresé! Tuve una semana de locos D= apenas llegué a casa a descansar y pues lo primero que hice fue actualizar :D ya saben es fin de semana no tengo que hacer, dormiré y si despierto y hay reviews (varios) hoy mismo actualizo antes de irme a cenar xD
Gracias por la aceptación de la historia :) deveritas
AraXoXo
