CAPÍTULO 17

El móvil de Bella empezó a sonar. Por un momento pensó que podía ser Edward que se había dado cuenta de que la noche anterior había sido especial. Pero no. Era el número de Mike.

-Hola.

-¿Edward sigue ahí?

-No. Llámalo a su móvil.

-No quiero hablar con él, sólo quiero saber si sigue allí. Tengo que pasarme -dijo él.

Bella no tenía tiempo para sus dramas.

-Me parece que no. No es un buen momento. No estoy de humor.

-Tengo algo que quiero enseñarte -insistió él.

Bella se sentía demasiado apática y desgraciada para discutir mucho.

-Como quieras. Pásate.

-¿Puedo llevar a Richard?

Por lo menos le pedía permiso.

-¿No vas a ninguna parte sin él? Mike se echó a reír.

-No seas mala.

-Está bien. Haz lo que quieras.

Mientras esperaba, se dedicó a arreglar el apartamento y arreglarse ella. Que la hubieran rechazado no implicaba que tuviera que abandonarse. Mike y Richard llegaron con cafés con hielo, panecillos, queso de untar y jamón cocido. La cafeína estaba bien.Y la comida mejor aún.

Bella tomó la comida y la dejó en el arcón entre el sofá y el sillón.

-Ha sido idea de Richard -le dijo Mike.

La joven no estaba todavía segura de que le cayera bien, pero optó por mostrarse educada.

-Gracias.

-Hay un bollo de canela y pasas -comentó Richard.

-Mi favorito. Gracias de nuevo -ella sacó el bollo y lo untó de queso.

-¿No quieres saber qué es lo que queremos enseñarte? -preguntó Mike, que se sirvió un panecillo.

-Espero que sea interesante, porque no estoy de humor.

-A ver si lo adivino -Mike puso jamón cocido en su panecillo-. Le has dicho a Edward lo que sientes y él te lo ha racionalizado todo y se ha ido.

-¿Cómo lo sabes? ¿Has hablado con él? - preguntó ella.

Hubiera preferido aquella conversación sin Richard, pero tampoco le importaba tanto. Y él estaba callado.

-No me hace falta hablar con él. Somos amigos desde hace mucho -la apuntó con un cuchillo de plá te dije que tendrías que luchar por él.

La joven se sentía vacía por dentro.

-No puedo obligarlo a que me quiera.

-Si te quisiera, ¿lucharías por él?

Bella hizo una mueca. Sabía que Mike era egoísta, pero no cruel.

-Si pensara que me quería, tú sabes que lucharía.

Mike sonrió como el gato que acaba de comerse al canario.

-Esta mañana he descubierto que Edward tiene un gran secreto conmigo,.

-¿Sí?

-Sabía que estaba enamorado de alguien, pero no sabía de quién.Y esta mañana he sabido quién es la misteriosa mujer.

A ella le dio un vuelco el corazón. Una cosa era saber que Edward amaba a otra mujer y otra...

-Creía que no habías hablado con él.

-Y no lo he hecho. Pero una imagen vale más que mil palabras. ¿Recuerdas nuestra fiesta de compromiso en la galería?

-Claro que sí. La planeé yo. ¿Por qué no vas al grano de una vez? ¿Quién es ella?

-Cada cosa a su tiempo. Ten un poco de paciencia. Esa noche, Richard hizo fotos de nuestra fiesta de compromiso. Esta mañana las hemos mirado juntos.

Richard sacó una foto de un sobre en el que Bella no se había fijado antes y se la dio a Mike, quien se la pasó a ella.

-¿Qué te parece?

Edward, que claramente no sabía que lo estaban fotografiando, miraba a alguien fuera de la foto. El anhelo de su rostro, la ternura y el dolor de sus ojos fueron como un cuchillo en el corazón de la joven. La expresión de su cara, de sus ojos, era tan íntima, tan personal, que se sentía mal mirándolo. Richard había captado la belleza y la tristeza del amor. Bella apartó la vista.

-Yo diría que es el rostro de un hombre apasionadamente enamorado -dijo con un nudo en la garganta.

Sentía náuseas. Si aquélla era su fiesta de compromiso, era probable que conociera a la mujer a la que tanto amaba él. 0 no. Muchos invitados habían sido conocidos de Mike.

-Estoy de acuerdo -repuso éste-. La foto está hecha con zoom. Richard sacó esta otra con una lente normal -le pasó otra foto-. Mira al amor de su vida.

Bella se obligó a mirar. La foto cayó sobre el arcón y ella miró atónita una foto de ella misma sentada sola a una mesa. Todos los demás se habían levantado a bailar y ella necesitaba quedarse unos momentos a solas. Edward se sentaba una mesa más allá.

El anhelo, la pasión, iban dirigidos a ella.

-Pero soy yo -susurró.

-Sí. Y como ya te he dicho, una imagen vale más que mil palabras. Él te quiere -dijo Mike con una mueca de triunfo.

Bella estaba atontada.

-Pero eso no tiene sentido. Esta mañana le he dicho lo que sentía y él se ha dio.

-Normal -asintió Mike.

-¿Pero por qué? Le he dicho qué lo quería y él me ha hecho creer que quería a otra y me ha deseado que sea feliz.

-Desde que lo conozco le ha faltado cariño. Esme y Carlisle no son malas personas y no son crueles. Y yo creo que por fin se han dado cuenta de lo que han hecho y quieren rectificar. Ellos se tenían el uno al otro y Edward estaba solo. Gracias a Dios que existían sus abuelos. Si no hubiera sido por ellos... Pero Edward está convencido de que nadie puede quererlo.

Bella había sacado conclusiones similares por lo poco que le había contado él de su infancia.

-¿Te ha dicho él que no es digno de amor?

-No hace falta. Mantiene a todo el mundo a distancia. He pensado mucho en él desde que salimos del hospital. No creo que haya sido siempre así, aunque cuando yo lo conocí ya lo era. Creo que de niño sus padres no dejaban de apartarlo de sus vidas hasta que al fin decidió que sufría menos si era él el que cerraba la puerta. Sus padres. Jillian, una chica inglesa. Tú. Hasta yo a veces.

Todo aquello empezaba a cobrar sentido.

-Jillian se casó con su primo.

Mike enarcó las cejas.

-¿Te ha hablado de ella?

-Anoche.

-Me sorprende.

-¿Cómo acabó casándose con su primo?

-A mí me contó que, en cuanto llegó a conocerlo, se apartó de él -comentó Mike-. Supongo que eso explica muchas cosas.

Bella se echó a reír.

-Esto cada vez me gusta más.

-Disculpa. Tengo que ir al baño. Mike se levantó y salió de la estancia.

Edward la quería. A ella. No a un parangón de delgadez sin nombre y sin rostro. ¡La quería a ella!

Su apartamento parecía ya diez grados más frío, lo cual era imposible. Tal vez se debía a que sentía el corazón mucho más ligero.

Richard carraspeó y ella se sobresaltó. Se había olvidado de él.

-Te debo una disculpa -suspiró é íamos que haber enfocado esto de otra manera. Si te he hecho daño, lo siento. No espero que seas mi amiga pero, por el bien de Mike, no quiero ser tu enemigo.

Bella fue por la habitación apagando velas. Cuando terminó, se volvió a mirarlo. En los ojos azules de él no había hostilidad, sólo cautela.

-Yo no creo que el fin justifique los medios, pero es mejor que Mike haya descubierto esto ahora que después de casarnos -hizo una pausa-. No sé si podré ser tu amiga, pero no soy tu enemiga -lo miró a los ojos-. A menos que hagas sufrir a Mike, porque entonces lo seré.

Richard parpadeó, claramente sorprendido. Sonrió.

-Me parece bien.

Mike volvió del baño y los miró.

-Tengo la impresión de que interrumpo algo.

-Le estoy contando tus defectos, pero no he tenido tiempo de terminar -comentó ella.

Mike fingió sorpresa..

-No sabía que tuviera ninguno.

Bella sonrió con aire angelical.

-En una hora me dará tiempo a decírtelos todos.

-Eres un encanto, pero sospecho que tienes cosas mejores que hacer con tu tiempo -Mike tomó la foto de Edward y Bella y la observó-. Creo que le da miedo creer que alguien pueda quererlo de verdad. Eso no es sólo un error. Edward sabe bien cómo querer, lo que no sabe es dejarse querer.

Ella se cruzó de brazos y sonrió.

-Pues está a punto de aprender.

Mike le pasó la foto.

-Seguro que lo que siente por ti le da un miedo de muerte.Y si tú le has dicho que lo querías... seguro que está aterrorizado -movió la cabeza-. Si no supiera que eres lo mejor que podría pasarle, casi sentiría lástima de él. Casi.


Bueno andamos finalizando vacaciones y así tendré menos tiempo para esto uu' espero les guste el capítulo. XO