BONES no me pertece, es propiedad de FOX

Gracias por los reviews se siente bien saber que a alguien le gusta lo que escribes :D

Espero que les guste.

Tuvo que regresar a la realidad cuando vio a Booth acercándose al vehículo. Él subió y se dirigieron al departamento de ella, el clima amenazaba lluvia desde la tarde, y, en el camino, se desató un torrencial tan grande, que las calles empezaron a inundarse, con suerte habían logrado llegar antes que fuera imposible el paso hacia su departamento. –Booth no creo que sea muy seguro que te vayas así, en estas condiciones- le dijo Brennan –Podrías quedarte varado a medio camino o podrías chocar, o no sé, simplemente creo que es peligroso-. Él le sonrió – creo que lo que tú quieres Bones es que pase la noche aquí, ¿qué pasa? ¿A la bebecita le dan miedo los rayos?- dijo en tono burlón y hablando como si Brennan fuera una bebé –Para nada Booth, creo que sería peligroso y punto, pero si quieres puedes irte, eso sí, si tienes que nadar hasta tu casa, luego no digas que no te dije- y echó una carcajada, Booth supo que quiso hacer un chiste y sonrió. Adoraba cuando ella intentaba demostrarle que sabía ser graciosa, pero lo que en verdad le hacía gracia, era ver el gran esfuerzo que hacía y que casi nunca decía algo gracioso, eso lo enternecía.

Al ver que la lluvia no cedía, decidió quedarse, pero sólo hasta que fuera seguro, lo que realmente no quería era estar toda la noche, durmiendo en la misma casa, a sólo unos metros de ella, y no poder abrazarla y besarla como él quería, cómo lo soñaba cada noche desde aquélla que pasaron juntos, rompiendo las leyes de la física…

Estaban tumbados en el sillón, él realmente no tenía sueño y ella luchaba para mantenerse despierta. Estaban viendo un partido de hockey. Él se la pasó prácticamente todo el juego intentando explicarle las reglas y las jugadas. Ella simplemente no entendía cómo podía gustarle tanto, un juego que consistía en dejar ver quién era el mejor macho alfa de todos. Los deportes siempre trataban de lo mismo según ella. Cuando terminó el partido, le dijo –¿Ves Bones? Es divertido después de todo, míralos festejar- Pero ella no le contestó, se había quedado súbitamente dormida en sus brazos. ¡Dios! Se veía tan tierna, tan vulnerable, pero sobretodo, tan hermosa, últimamente, él le notaba algo raro, se veía más hermosa que de costumbre y eso era mucho decir. Él creía ver en sus ojos un brillo diferente, esos ojos, esos azules, grandes y hermosos ojos lo tenían loco, él sabía que ella sería su perdición, sabía que haría cualquier cosa por esa mujer, cualquier cosa para que ella estuviera bien… feliz… Estaba observándola, estaba acostada con su cabeza en el sillón y sus piernas sobre él. Vio sus labios, esos carnosos labios que él había probado semanas atrás, un escalofrío le atravesó el cuerpo y se le puso la piel de gallina. Recorrió con su mirada su cuerpo entero, y regresó a él el recuerdo de esa noche, encima suyo tenía sus piernas, eran blancas, largas y torneadas… y, sobretodo, eran perfectas… ¿Porqué no podía encontrarle un solo defecto a esa mujer? Inclusive le encantaba cuando se jactaba de ser rica y una excelente escritora. Una cosa tenía bien clara y era que Temperance Brennan, la mujer que tenía ahí enfrente, lo tenía loca, profunda e irremediablemente enamorado.

Entonces le venía a la cabeza esa pregunta. -¿Por qué Bones? ¿Por qué no hemos tocado el tema? ¿Por qué no podemos aclarar que fue lo que pasó? ¿Por qué a la mañana siguiente tu ya no estabas, te habías ido sin avisarme?- Recordó con tristeza. En la mañana cuando despertó y la buscó, ella no estaba, se había ido sin dejar rastro. Él no sabía qué hacer. Sin duda lo que habían hecho, lo habían hecho porque querían, ambos, ambos lo deseaban. ¿Entonces por qué no estaba ahí, a su lado? Le llamó al celular y no hubo respuesta. La buscó en el laboratorio y tampoco estaba. Pensó que debía darle su espacio. Pero al día siguiente, ella actuaba como si nada hubiese pasado, Booth llegó a pensar que había sido un sueño, pero no… se sentía tan real, lo recordaba todo, sus caricias, sus besos, su cuerpo desnudo contra el suyo… Eso no se podía imaginar, claro que habían estado juntos, habían hecho el amor.

Ella protestó un poco, su cuello no estaba muy cómodo, así que decidió llevarla a su habitación. Con el cuidado que se pone al levantar a un bebé, la cargó, la llevó en brazos hasta su cama, y ahí, la cubrió con su cobija. –Buenas noches Bones, descansa, te… te quiero- y le dio un beso en la frente, sintió como se le hacía un nudo en la garganta, era obvio que él no sólo la quería. Se incorporó y la miró un rato. –Dale, seguro que Bones no se enoja si entro a su baño- pensó, había tomado demasiado chocolate caliente –Ni se enterará- rió.

Apenas entró al baño, reafirmó que Brennan era una mujer muy meticulosa y ordenada, tenía su baño impecable, todas sus cremas y perfumes estaban ordenados, y todo lucía bonito. Por eso fue que le extrañó ver una bolsa tirada en el suelo. Se agachó para recogerla, quizás era algo importante y Bones no la había visto, así que la levantó y la dejó sobre el lavamanos. Cuando terminó de usar el baño, se dirigió al cuarto de invitados. Cómo hubiera deseado quedarse ahí, en su habitación, viéndola dormir, tan tranquila, tan hermosa. Hubiera deseado mil veces más que ella le pidiera que se quedara, y dormir abrazados, con sus cuerpos juntos…

Amaneció y aún seguía lloviendo, en menos cantidad, pero el clima permanecía frío, cualquier pareja normal, estaría en ese preciso momento rompiendo las leyes de la física, pero, clara está una cosa, ellos eran de todo menos normales. Ahí estaban los dos, cada quien en una habitación separada, pero ambos deseando estar juntos. Más ninguno era lo suficientemente valiente para admitirlo, al menos, por ahora. Ella se removía en su cómoda cama queen size, entre las cobijas e involuntariamente lo primero que hizo al despertar fue acariciar su vientre, su lleno de vida y aún plano vientre. Pensó en su bebé. En cómo sería y a quién se parecería más. La llenaba de ilusión saber que fuera lo que fuera, sería un vínculo eterno con ese hombre que, por fin había aceptado, la volvía loca. – De seguro a Booth le encantaría escuchar lo irracional que me estoy poniendo- dijo para sí misma. Como si lo hubiera invocado, él tocó a su puerta. –Bones, ¿puedo pasar?, te traigo el desayuno - ¡Claro Booth! Pasa.- ¡Demonios, recién levantada se ve aún más hermosa!- pensó - ¿Cómo es posible eso? Supongo que ella se ve hermosa de cualquier manera-. –No tenías que prepararme nada Booth, podía haberlo hecho yo misma- le dijo al agente, quien ya se había instalado cómodamente en su cama, junto a ella, para disfrutar del desayuno –mucho menos tenías que traérmelo a la cama- sonrió. Por un momento ella pensó que él sabía, de alguna manera se había dado cuenta –basta Brennan, no puedes ser tan paranoica, el no puede saber, no tiene forma de… a menos que, ¡oh no! ¡Vio las pruebas en el baño! No, tranquila, si el supiera, de seguro en este momento estaría haciendo todo tipo de preguntas.- Brennan se tranquilizó y disfrutó del desayuno que le habían llevado hasta la cama. Hot cakes, jugo de naranja, un vaso de leche y fruta. Podría acostumbrarse a eso, a despertar cada mañana y compartir el desayuno con el hombre que estaba a su lado, ese hombre de ojos cafés profundo que le daba una tranquilidad impresionante. Por fin terminaron y ella fue a darse un baño, iban a ir a comprar un regalo para el pequeño Hodgins.

-Vamos Bones, no es tan difícil encontrarle algo, mira que tal este oso- Booth, nunca he entendido como los osos son tan aceptados como juguetes infantiles, en realidad, un oso destrozaría a un bebé- Bueno, deja lo del oso, ¿qué tal este conejo ah?- Mmm… bueno, ese me gusta, si Booth, ¡llevémosle ese!-. Cuando estaban en la caja, pagando el gran conejo de felpa, Brennan vio unos estantes con pequeñas prendas de vestir. Dejó a Booth ahí parado y se fue a verlas. Eran unos trajecitos pequeñitos y hermosos, había rosas, verdes, azules, amarillos, todos en tonos pastel y combinados con conejitos, ositos, elefantitos, patitos… Tomó uno y lo puso sobre ella, trató de imaginarse cómo se vería su bebé dentro de uno de esos adorables mamelucos. Decidió llevarse dos, uno para Michael y el otro para su hijo. El único problema fue decidir el color. Pensó que uno amarillo claro, adornado con unos patitos, sería la mejor opción. Para su suerte, Booth ya estaba esperándola en la camioneta, así no tuvo que explicarle por qué llevaba dos trajes si sólo había un bebé. Su visita al hospital fue rápida, fueron interrumpidos por una llamada. Tenían un caso. –Booth, si, dame la dirección… vamos para allá, Bones apresúrate- dijo él.

Llegaron al lugar de los hechos y Cam ya se encontraba ahí. – Varón, entre treinta y cuarenta años, tiene una fractura en… - Doctora Brennan, ¿se encuentra bien?- preguntó Camille, mientras la seguía hacia el camión del Instituto. No había podido controlarlo, normalmente esos olores no le molestaban, y lo estaba haciendo muy bien, hasta que vio salir gusanos de las órbitas oculares de la víctima. Eso le había parecido realmente asqueroso. Trataba de reponerse, pero de repente le entraron unas ganas tremendas de vomitar. Definitivamente algo no andaba bien con la Doctora Brennan. Cam se percató que necesitaba alejarse de ahí, no podía revisar el cadáver y vomitarle encima. –Brennan, es mejor que vuelvas al laboratorio, cuando termine la autopsia podrás revisar el esqueleto, mientras tanto será mejor que no te acerques, si Booth se llega a dar cuenta va a preocuparse- ¿Darse cuenta de qué Cam?- Vamos Bren, en todo el tiempo que llevamos trabajando juntas, hemos visto cuerpos en peores estados, y jamás vi una reacción como la de hoy, mírate, estás pálida y acabas de vomitar, eso no es, en definitiva, nada normal. Además, soy doctora ¿recuerdas? Creo que se distinguir los síntomas de una mujer en tu estado- la mirada de Brennan hacia Camille fue de súplica, pidiéndole que no dijera nada, que ella ya lo sabía, sólo necesitaba tiempo para reponerse. Cam entendió a la perfección y sólo se limitó a decirle –Felicidades Brennan, no te preocupes, soy una tumba- dicho esto, ambas rieron. La doctora Saroyan regresó a examinar a la víctima y ordenó la transferencia de los restos al laboratorio.

-¡Bones, aquí estás!- le dijo Booth, acercándose a la parte trasera del camión, donde Temperance se quitaba el traje del Jeffersonian - Te busqué por todos lados, ¿dónde te metiste?- Obviamente Booth, no me buscaste por todos lados, si no, me habrías encontrado justo aquí, estaba… platicando con Cam- dijo ella y cuando notó que iba a hacer un comentario acerca del tono de su piel, añadió – Será mejor que nos vayamos Booth, quiero llegar lo antes posible al laboratorio, tengo mucho trabajo- y así, ambos emprendieron el camino hacia el Instituto.

El día había seguido sin complicaciones, estaba feliz de tener frente a ella los huesos, y no tener que tratar de nuevo con gusanos y… sintió como una náusea se apoderaba de ella, -Temperance, contrólate- pensó. Sabía que ahora que era totalmente consciente de su estado, su cuerpo iba a dar signos más notorios. Logró descifrar la causa de la muerte, había sido un poco más tardado, debido a la ausencia de dos miembros del equipo, pero entre ella, Cam y Daysi, habían dado con la respuesta. Lo apuñalaron varias veces, y en una de ellas, la navaja cortó la arteria principal, a la altura del cuello, lo que hizo que se desangrara hasta morir. Booth dio con el culpable, había intentado asaltarlo, pero las cosas se salieron de control… La víctima se resistió y el ladrón lo apuñaló, al ver tanta sangre, no tuvo otra salida más que llevarlo al bosque, pensó que no lo encontrarían. - No contaba con que se toparía en su camino con el mejor equipo resuelve homicidios del estado, ¿verdad Bones?- ella rió, se dirigían a su departamento, habían resuelto encargar comida thai, después de que ella le dijera que estaba algo cansada para ir al Dinner. La verdad es que quería estar a solas con él. Estaba reuniendo todas sus fuerzas para darle la noticia.

Continuará…

Espero les haya gustado. ¡Díganme sus opiniones! Gracias por tomarse el tiempo para leerlo.