BONES no me pertenece, es propiedad de FOX.
Sé que me tardé un poco, una disculpa a quienes siguen esta historia, pero aquí está el capítulo, espero que lo disfruten.
Amanecía en D.C. El sol se colaba por una pequeña rendija en la habitación. Ahí estaban ellos. Booth abrió sus ojos sólo para ver a la antropóloga aún dormida en sus brazos y los cerró de nuevo para recordar mejor la noche anterior. Sólo pudo sonreír. Iba a ser padre, y no sólo eso, iba a tener un hijo con la mujer de la que estaba locamente enamorado desde hacía tanto tiempo. –Buenos días dormilona- dijo el agente mientras Brennan se movía entre las sábanas y su pecho -¿dormiste bien?- y la besó en la frente. Ella lo miró con los ojos entreabiertos –Muy bien- dijo, y le dedicó una enorme sonrisa, una sonrisa tan tierna y hermosa, de esas que a él le derretían. -¿Qué hora es?- preguntó la antropóloga, - Siete treinta Tempe, ¿por? – Es tarde, tengo que estar en el laboratorio antes de las nueve, vamos a recibir unos huesos que nos mandan desde Nueva Zelanda y… - pero no pudo terminar la frase pues salió disparada de la cama al baño, -náuseas matutinas, ahí vamos- pensó Booth. Se levantó enseguida y la siguió, -tranquila mi amor, es normal, ya pasará, estoy aquí- le decía, mientras ella devolvía prácticamente todo lo que había comido el día anterior. Diez minutos después Brennan estaba bañándose. Él la esperaba recostado en la cama. Cuando salió del baño no llevaba encima más que su ropa interior. La miró y sonrió. Se acercó a y le dio un dulce beso en los labios. Aún se veía un poco pálida. Se arrodilló frente a ella y apoyó su cabeza en su vientre. –Hola Princesa- dijo –soy tu…- pasó saliva -soy tu papá- ella pudo notar cómo se la voz se quebraba un poco, pensó en decirle que aún era muy pronto para que el bebé lo escuchara, y que no podía saber si era niño o niña, pero verlo así, ver a ese gran hombre, el francotirador, el soldado, el agente que era capaz de encerrar a los más despiadados criminales, arrodillado a sus pies, hablándole a su hijo no nato… Sintió cómo un calor se originó en su pecho y bajó a donde Booth, se sintió feliz, era una imagen demasiado tierna, así que prefirió dejar que siguiera. Y como si el supiera exactamente lo que pasaba por su cabeza en ese momento, continuó – sé que tu mamá piensa que lo que hago no tiene sentido y que aún eres muy pequeña, pero no me importa, yo sé que me escuchas- sin pensarlo, sonrió – siempre voy a protegerte, a protegerlas- dijo mirando hacia los azules ojos de la mujer, y regresó la vista abajo – te amo- y besó su vientre, tenía los ojos totalmente humedecidos. Se levantó, quedando frente a frente, ella secó una lágrima de su mejilla, -te amo Booth- y lo besó, así permanecieron, fundidos el uno en el otro durante un largo tiempo – te amo Tempe – ambos sonrieron.
-¿Quieres algo de desayunar? Creo que no será conveniente que te presentes al laboratorio el día de hoy, o por lo menos por la mañana, podrías volver a ponerte como hace rato y… - Booth, las nauseas, los mareos, apenas estoy a mitad del primer trimestre, voy a seguir presentando estos malestares durante mes y medio más, ¿esperas que no vaya a trabajar en todo ese tiempo?- Su voz empezaba a tomar un tono de enfado. El sabía que discutir con Brennan no era sencillo, pero ahora tenía una revolución hormonal dentro de ella, lo que lo hacía cien veces más complicado – Tempe- comenzó –no estoy diciendo que no vayas a trabajar todo ese tiempo, si no que deberías reposar por lo menos medio día, esperar a que se te pase bien el malestar, desayunar juntos, que descanses un rato, y ya después te llevo al laboratorio y te dedicas a revisar tus mamuts de Nueva Zelanda- dijo lo último en un ligero tono de burla –vamos, ¿qué dices? Te prepararé pancakes y jugo de naranja y… - comenzó a darle pequeños besos en el cuello – Está bien- dijo, conformándose, realmente no le desagradaba la idea, pero tampoco le gustaba ausentarse en el laboratorio – De acuerdo Booth, pero añade fruta al menú, un poco de mango estaría bien- ¿ves? No era tan difícil ¿o sí? Tú regresa a la cama, ponte cómoda, elige una película y yo ya vengo- dijo él. Veinte minutos después, Booth regresó a la habitación con el desayuno. –Gracias Seeley- él la miró - ¿Seeley? Suena tan extraño cuando me llamas por mi nombre- ambos rieron - ¿Prefieres que te llame Booth? – Como tú quieras Tempe, a mi me agrada de la manera en que me llames- ella lo miró – pero sí, prefiero que me llames Booth, suena más… suena más a ti- De acuerdo Booth- Y así pasaron la mañana, entre risas, abrazos, besos, pláticas…
Por la tarde, todo había transcurrido relativamente normal en el Jeffersonian. Ningún asesinato, solamente huesos antiguos y el caos normal que se vivía con los experimentos de Hodgins y el interno en turno. Eran las nueve de la noche, sonó el celular de Brennan, -Booth, hola- Bones, ¿cómo te sientes? ¿Ya cenaste? ¿Estás trabajando demasiado? Recuerda que tienes que descansar, no eres una máquina- Booth, tranquilo ¿quieres? Me siento bien, no he cenado, y estoy trabajando como siempre lo hago, no tienes nada de qué preocuparte- Me preocupo porque sé que tiendes a olvidar que el mundo gira cuando te sumerges en el limbo Bones, pasaré por ti en diez minutos para ir al Dinner y cenar algo ¿de acuerdo?- ella suspiró, ese hombre jamás la dejaría respirar, siempre había sido igual, un sobreprotector, ¿y qué? No podía negar que le gustaba hasta cierto punto – De acuerdo Booth, te espero aquí ¿vale?- Ya llego Bren, ¡hey! Te quiero- Yo también te quiero Booth- dicho esto, colgó el teléfono. Quince minutos más tarde, estaban ya en el Dinner. Comentaban acerca de cómo había ido su día. Booth tomaba su mano de vez en tanto y le propinaba pequeños besos. Después de comer un trozo de pay, una hamburguesa de tofu y un par de malteadas, se fueron al departamento. Estaban en la cama, a punto de dormirse, cuando Brennan recordó algo. -¿Booth?- Sí Tempe dime…- Olvidaba decirte que… hablé con mi ginecóloga hoy e hice una cita para mañana y me gustaría que fueras conmigo- dijo esto último mirándolo a los ojos – Yo… yo… ¡claro! Por supuesto que sí Bones, me encantaría acompañarte- ¿De verdad?- Si Bren, cómo no iría, claro que si, ¿mañana a qué hora?- A las once- Entonces paso por ti al Jeffersonian a las 10:30 ¿te parece? – Si, perfecto. Buenas noches Booth- Buenas noches Bones- y se acercó a su vientre – Buenas noches princesa-.
-Señora Brennan, es su turno, acompáñeme por favor- dijo con una voz un tanto chillona la secretaria de la doctora- Bien, aquí vamos-pensó la antropóloga, mientras enlazaba su mano con la del agente. Se levantaron del cómodo asiento de la sala de espera y entraron al consultorio. –Buenos días Alice, él es mi… mi novio, el Agente Especial Seeley Booth, Booth, ella es la Doctora Alice Adams- Mucho gusto Agente, tomen asiento por favor, que bueno verte Temperance, hacía varios meses que no te veía, dime ¿qué te trae por aquí?- Bueno yo…- Se puso un tanto nerviosa, no sabía cómo empezar – verás Alice, desde hace dos semanas me he levantado con náuseas, los olores fuertes me provocan vomitar y mi período se ausentó, por lo que decidí hacerme una prueba casera de embarazo, bueno, en realidad fueron tres, y todas salieron positivas, así que… quiero que revises si todo está en orden- Bueno, si es así, felicidades Temperance, y a ti también Seeley, es una gran noticia, bueno, no esperemos más, pasemos a hacer un ultrasonido- La doctora los dirigió a un cuarto contiguo, le dio indicaciones a Brennan para que se recostara y se levantara la blusa. Booth se puso a un lado de ella. –Bien, voy a poner el gel, está un poco frío-. La pantalla se encendió, todo se veía en blanco y negro, y Booth no entendía mucho en realidad, mientras que Brennan no dejaba de mirarla, buscando el más mínimo indicio de su bebé. Después de unos segundos, la doctora habló –Ahí está- dijo, apuntando un punto pequeño en la pantalla, no medía más de un centímetro, quizá menos – Felicidades, serán padres, ahí está su bebé- Ninguno de los dos podía despegar la vista de ese puntito, lo miraban embelesados, Booth buscó la mano de Brennan y la apretó fuerte. Ella fue la primera en cambiar de dirección su vista, volteó a ver a Booth, quien estaba absorto, pudo ver sus ojos brillando, y una sonrisa tamaño gigante en su rostro –felicidades papá- Booth la miró, no cabía en su felicidad, no encontraba las palabras para decirle cómo se sentía, así que la besó, y ella entendió. La doctora les dio un tiempo a solas, mientras imprimía el ultrasonido y escribía la receta con los nombres de las vitaminas prenatales que Brennan debería tomar de ahora en adelante. Brennan se limpió el gel de su vientre y salieron de nuevo al consultorio. -¿Cómo está doctora? ¿Todo en orden? – preguntó Booth – Efectivamente, todo está en orden, es un bebé sano, de seis semanas de gestación y todo está bien desarrollado hasta el momento, felicidades nuevamente. –Gracias Alice- dijo Brennan –Aquí está la prescripción para las vitaminas, así como las indicaciones de cada una, también anexé una dieta, para que estés pendiente de tu alimentación, y por supuesto, la foto del ultrasonido- le entregó un bonche de papeles. –Gracias de nuevo doctora- dijo Booth, mientras ambos se levantaban de sus asientos – Por nada, nos vemos aquí dentro de tres semanas, mi secretaria te llamará para concertar la cita Temperance- De acuerdo, nos vemos Alice- y dicho esto, salieron del consultorio.
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