BONES no me pertenece es propiedad de FOX.

Bien pues, estaba inspirada así que no me tardé tanto en actualizar… Por suerte estoy de vacaciones y mi inspiración parece no terminar pronto C: Espero que les guste. No me odien :'c

DISFRUTEN


-¡Bren! Tienes que venir por favor, tienes que escuchar esto… ¡BRENNAN!- gritó Ángela al mismo tiempo que entraba a su oficina -¡Una ambulancia, Cam pide una ambulancia RAPIDO!- corrió a sostener la cabeza de su amiga-casi hermana. Brennan estaba acostada en el sillón de su oficina, cubierta con una pequeña manta hasta la cintura. Entre sus piernas podía verse una gran cantidad de sangre. Estaba aún más pálida de lo que había estado en todo el día. Inconsciente. Ángela no dejaba de repetirle que iba a estar bien, que no se preocupara. Se lo decía más a ella misma que a Brennan. Cam llamó a la ambulancia y en cinco minutos estaban ahí. Los paramédicos entraron a la oficina. -¿Está embarazada?- fue lo primero que preguntaron – Sí – afirmaron los tres al mismo tiempo. Con mucho cuidado la colocaron en la camilla, le pusieron una intravenosa, la subieron a la ambulancia y la llevaron al hospital. El trío la siguió en el auto de Hodgins. Ángela no paraba de repetirse que iba a estar bien, que ella y el bebé estarían bien. Nadie le habló a Booth. Decidieron esperar a que asimilara lo que acababa de pasar…

Minutos antes…

Dieciséis minutos y trece segundos era lo que restaba para que la bomba estallara. Eso era todo lo que a Parker le quedaba. El agente del escuadrón antibombas se dio cuenta que no podría desactivar la bomba para salvar al niño. Cortaría el cable y eso le daría una fracción de segundos para arrojar el artefacto lejos, era lo mejor que podía hacer. Inevitablemente la bomba explotaría. Tenía que ser rápido. Fueron cinco segundos los que pasaron antes que estallara. Él estaba equipado con un traje especial pero Parker no. Tuvo quemaduras de segundo grado en muchas partes del cuerpo. Inmediatamente lo trasladaron al hospital, al área de cuidados intensivos. Booth no podía creer que su pequeño tuviera que pasar por eso. –Es mi culpa, mi culpa, mía- no dejaba de repetirse a sí mismo. Llamó a Rebecca. –Lo hemos rescatado- dijo, y después le soltó lo demás. Ella se dejó ir lo más rápido que pudo al hospital. Llegaron casi al mismo tiempo. Al mismo hospital, el todavía no sabía nada de lo que le ocurría a Brennan.

-Doctora Temperance Brennan, treinta y cinco años, embarazo de seis semanas, la encontramos en un charco de sangre, tenía aproximadamente media hora así, sospechamos una amenaza de aborto- dijo el paramédico al doctor en la sala de emergencias – Gracias muchachos, nosotros nos encargamos de aquí en adelante- El doctor colocó una medicina en la intravenosa para detener el sangrado. Seguía inconsciente. Revisó sus signos vitales. Después de unos minutos, habían logrado estabilizarla y detener la hemorragia. Indicó a las enfermeras que prepararan un cuarto privado. El Doctor se dispuso a revisar al bebé. En el ultrasonido se podía ver la fuente de la hemorragia. No era bueno. No lograba localizar el latido del feto. Lo intentó por cinco minutos. Nada. Al parecer había tenido un aborto espontáneo.

-Familiares de la Doctora Temperance Brennan- anunció el doctor en la sala de espera, Cam, Ángela y Hodgins se levantaron – Síganme – mientras caminaban por los pasillos del hospital hacia el cuarto donde estaba Brennan, el Doctor explicaba la situación – ella llegó aquí con sangrado constante proveniente del útero, necesito saber si estuvo expuesta a alguna discusión o situación estresante últimamente- los tres se miraron – ayer por la tarde secuestraron al hijo de su novio – dijo Cam – y ellos tuvieron una fuerte discusión hace un par de horas- añadió Ángela- bien, esos factores causaron una situación de estrés para ella, y por consiguiente también para el producto, lamentablemente cuando llegó aquí ya no podíamos hacer nada, tuvo un aborto espontáneo, lo siento mucho. Ella aún está inconsciente, le dimos unos tranquilizantes así que tardará un rato en despertar. Cuando eso pase yo vendré a explicarle. Ahora, si no tienen ninguna pregunta, me retiro- Ángela estaba llorando, Cam se contenía y Hodgins sólo bajó la cabeza y llevó su mano a la frente. –Booth tiene que saber- dijo Cam. –Llámalo tú Cam, yo necesito entrar a ver a mi amiga- Yo iré a la cafetería por un café, ¿quieren que les traiga uno? No gracias- respondieron las dos. Ángela entró a la habitación mientras Cam marcaba el número de Booth en su teléfono. –Booth- contestó - ¿Dónde estás? ¿Cómo sigue Parker?- fue lo primero que le preguntó Cam, no sabía cómo decirle lo de Brennan y también le preocupaba Parker – Está mejor, los doctores ya lo estabilizaron, está en terapia intensiva aún pero está mejorando. Estamos en el Washington Memorial Cam, escucha lo siento por no haber llamado hace rato es sólo que…- Seeley tengo que decirte algo importante- ¿Qué pasa Camille? – Es sobre Brennan- Booth se levantó de la silla en la que estaba sentado con Rebecca y se apartó hacia el pasillo- ¿Qué le pasa?- su voz se tornó angustiada- Seeley no sé cómo decirte esto, pero será mejor que vengas, así puedo decírtelo frente a frente. Estamos en el mismo hospital, habitación cincuenta y dos, en el ala de maternidad- Cam colgó inmediatamente el celular, sabía que en el segundo que dijera "ala de maternidad" Booth sabría que algo andaba realmente mal. Él empezó a sentir una presión en el pecho. Le dijo a Rebecca que volvería en un rato. Lo más rápido que pudo bajó al piso de maternidad. Buscó la habitación. Vio a Cam recargada afuera de una puerta. – Booth, no hagas ruido, acércate- Cam tenía los ojos llorosos, Booth estaba asustado. – Camille dime qué pasa, te lo suplico- Cam tomó aire –Después de que llamaste para decirnos que habían encontrado a Parker, Ángela fue a buscar a Brennan a su oficina para decirle… escuchamos unos gritos, ella me dijo que llamara una ambulancia, Brennan estaba en un charco de sangre… - se notaba como Cam hacía esfuerzo para no quebrarse – llamé una ambulancia, Brennan estaba inconsciente y pálida, muy pálida… había mucha sangre Seeley, alrededor de su zona púbica y entre sus piernas – Booth no pudo más, sentía cómo su corazón quería salir de su pecho, Cam siguió hablando – Llegaron los paramédicos y preguntaron si estaba embarazada, contestamos que sí, la trajeron inmediatamente pero el Doctor… Él dijo que… Dijo que era demasiado tarde, lo siento Seeley, no pudo salvar al bebé, lo siento de verdad…- Booth se dejó caer en el suelo, rendido. Puso sus manos en su frente y agachó la cabeza. Había perdido a su hijo. Parker estaba a salvo, pero se había concentrado tanto en él, que había olvidado por completo a su bebé.

Entró a la habitación. Brennan estaba dormida. Ángela estaba sentada junto a ella. Lo vio con pena. –Lo siento Booth, ella aún no sabe nada, no ha despertado desde que llegamos aquí, lo siento…- le dijo, y salió de la habitación. Él se sentó donde había estado Ángela y tomó su mano. –Perdóname Bones, te fallé mi amor, perdóname, debí haber estado ahí para ustedes- le dijo en un susurro. Ella sintió su presencia en la habitación, percibía su aroma, su respiración. Giró un poco hasta quedar frente a frente con él. –Booth, ¿qué hago aquí? ¿Parker está bien? ¿Qué pasó?- le dijo ella con voz débil y pausada –Parker está bien- mintió un poco - ¿Qué es lo último que recuerdas?- Bien… estaba muy cansada así que fui a acostarme a mi oficina, y ahora estoy aquí ¿qué pasó?- Él no sabía cómo decirle. ¿Cómo se supone que se dan esas noticias? ¿Cómo iba a decirle que su pequeño milagro ya no estaba ahí? Estaba devastado. Sentía que todo era su culpa. Sabía que Brennan se pondría muy mal. Su mirada lo delató. Ella percibió que algo estaba mal, tenía los ojos hinchados y enrojecidos. La voz entrecortada. –Booth háblame. ¿Qué es lo que pasa?- se empezó a impacientar. Hizo la pregunta obligada. – ¿Nuestro bebé está bien?- Sintió su corazón acelerarse, el hombre frente a ella no se veía muy optimista, agachó la cabeza. -¡Háblame Booth!- la miró – Por favor- le susurró. –Lo siento Tempe, mi amor, al parecer tu cuerpo recibió mucha presión en los últimos días, con el secuestro y…-¿Nuestra discusión?- terminó ella –Perdóname, debí haberlo hecho mejor, te fallé, les falle, lo siento de verdad- ella bajó la mirada -¿Lo perdí?- su voz era casi nula, Booth sólo asintió, ya no tenía fuerzas para hablar. Él vio a la mujer que amaba derrumbarse ante sus ojos. En su rostro no había rastro de la sonrisa que lo cautivaba. Sus ojos, esos brillantes y hermosos ojos azules, estaban apagados, oscuros, sumidos en la tristeza. Sus labios estaban pálidos, blancos, al igual que su piel. Estaba llorando, lloraba como él jamás la había visto. Lloraba con tanto dolor… Él se hizo un espacio en su cama, se metió entre las sábanas y la abrazó. Puso su rostro contra su pecho y la dejó llorar. Su playera pronto estuvo mojada. Le dolía cada suspiro, cada sollozo, cada lágrima le quemaba la piel. No dejaba de repetirle en voz baja perdóname. Empezaba a costarle trabajo respirar. Recostó sus manos en su vientre. Lloró con más fuerza. Él le besaba la frente cada que podía. Buscaba sus ojos, pero ella no lo dejaba verlos. Booth estaba haciendo su mejor esfuerzo por no llorar. Sabía que cuando empezara, no iba a detenerse. Pero verla así y pensar que todo era su culpa, lo mataba. El dolor lo venció. Las lágrimas se abrieron paso por entre sus ojos cerrados. Una a una comenzaron a caer sobre sus mejillas. Estuvieron un buen rato así hasta que ella empezó a tranquilizarse. -¿Cómo está Parker? – fue lo primero que logró decir. Booth la miró. Tenía su carita hinchada y roja. –Estará bien, los médicos dicen que necesitará dos días de terapia intensiva y después lo trasladarán a un cuarto privado, va a estar bien, es un niño fuerte Bones- ella asintió con la cabeza –Así es Booth, se parece a ti- hizo una pausa. -¿Qué se supone que pasa ahora Booth?- él la miró extrañado -¿a qué te refieres? – Quiero decir, ¿tengo que quedarme aquí o podemos ir a casa?- No lo sé, no he visto al doctor. ¿Quieres que pregunte? ¿Quieres ir a casa? – Si Booth, por favor- dijo ella. –De acuerdo, voy a preguntar, ahora vengo- No, no, no te vayas, no quiero… no quiero estar sola Booth- dijo un poco apenada. Él la abrazó con más fuerza. –De acuerdo, Cam está afuera, le pediré que lo localice ¿está bien? No tardo nada.- Salió de la habitación por diez segundos. Cuando regresó Brennan lloraba de nuevo. – Ya hermosa, tranquila, shh shh… estoy aquí, todo va a estar bien ¿sí?- no dejaba de sollozar, con menos intensidad que antes, pero con el mismo dolor. –Vamos a estar bien, lo prometo.

Brennan sólo tuvo que pasar una noche en el hospital. Al día siguiente fue dada de alta y Booth la llevó a su departamento. Ambos estaban tristes. El ambiente entre ellos era raro, se sentían extraños. Brennan llamó para hacer una cita con su ginecóloga, tal como se lo había dicho el doctor en el hospital. No le dijo el motivo a la secretaria, sólo concertó la cita. Le habían ordenado reposo durante una semana. Booth se había tomado tiempo en su trabajo. No hablaban de lo sucedido, sólo seguían con la rutina. Distantes, así estaban. Pasaron dos días así. Al tercero él no pudo más. –Bones, entiendo que quieras estar tranquila, pero… vamos, casi no me hablas… no puedo saber qué es lo que piensas si tu no me hablas, Amor.- ¿De qué hablas Booth? Yo pienso que todo está normal. No le veo nada raro a esto.- Vamos Bren- la tomó por detrás de la cintura y le dijo al oído – A mí también me duele, también era mi hijo, lo siento mucho Amor, te lo he dicho miles de veces, créeme que si estuviera en mis manos hacer algo… lo que sea… no quiero perderte también a ti. Por favor…- Brennan se dio cuenta que estaba siendo injusta. No podía culpar a Booth por lo que había pasado. Era claro que no había sido su intención que esto pasara. Se giró para quedar frente a él. –Lo sé Booth, sé que también es difícil para ti, es que… no sé cómo lidiar con esto. Hace días estaba aquí y ahora… sé que como antropóloga debería saber mejor que nadie la fragilidad de la vida humana… una cosa es cuando lo ves en los libros y otra muy diferente cuando se trata de tu familia… cuando se trata de tu hijo… - estaba a punto de empezar a llorar cuando Booth puso su cabeza entre sus manos – Vamos Bones, tenemos que ser fuertes, sé que esto es muy duro, pero vamos a salir adelante, te lo prometo Amor- la besó. Era un beso que ambos necesitaban. Duraron varios minutos así, envueltos en una burbuja, aislados completamente del mundo, él perdido en los ojos de ella, y viceversa. Decidieron que era mejor irse a dormir, la mañana siguiente tenían la cita con la ginecóloga. Necesitaban descansar. Booth llamó a Rebecca para ver cómo seguía Parker, la llamada no duró mucho, se cercioró que su hijo estuviera bien y se metió a la cama con el amor de su vida.

El despertar fue duro para ambos, sabían que tenían que ir a la cita, pero ninguno de los dos quería. La última vez que habían estado ahí había sido uno de los momentos más felices de su vida. Sabían que el día de hoy no sería en absoluto parecido a ese. Brennan abrió los ojos primero. Veía a Booth, que estaba ya despierto pero no quería abrir sus ojos. Le gustaba verlo dormir. Usualmente los músculos de su cara estaban relajados y en sus labios se dibujaba una leve pero bonita sonrisa. Él siempre le decía que era así porque hasta dormido, era el hombre más feliz del mundo. Ahora era diferente. Su semblante era el de un hombre cansado. Triste. A Brennan no le gustaba verlo así. Booth sintió su mirada y abrió los ojos. .-Buenos días princesa- le dijo - ¿Cómo te sientes? ¿Descansaste?- Un poco mejor Booth, gracias. Tenemos que ir a la cita, es a las diez, creo que nos quedamos dormidos, ya son casi las nueve, será mejor que nos levantemos- Brennan se levantó de la cama y se dio un baño mientras Booth preparaba el desayuno.

A las nueve cuarenta salieron del departamento. Les tomó quince minutos llegar al lugar. Entraron agarrados de la mano. Al parecer el hospital le había mandado el expediente a la doctora de Brennan. Ya la estaba esperando, era la primera cita del día. –Buenos días Temperance, Seeley- Buenos días Alice- Buenos días doctora- contestaron los dos. –Bueno, el hospital me ha mandado tu historial. Lo siento Temperance. Ahora quiero realizarte una ecografía para determinar en qué estado está tu útero y darte la medicación adecuada para regresar todo a la normalidad ¿de acuerdo?- ella asintió – bien, pasemos a la otra sala. Brennan se recostó en la cama, como la última vez, se levantó a blusa, como la última vez… Como la última vez, Booth tomó su mano, estaba detrás de ella. La doctora encendió el monitor. Puso el gel en el estómago de Temperance. La pantalla dejó de verse negra y apareció el interior de su vientre. La Doctora Adams estaba valorando los daños cuando notó algo inusual. Brennan vio cómo cambiaba su semblante. Hizo un acercamiento a la pantalla. Necesitaba estar segura antes de dar un diagnóstico…


¿Y bien? Lamento dejarlos en suspenso jaja… Actualizaré pronto (:

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¡Saludos gente bonita!