Capítulo X
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By R. S.a.s.u.N.a.r.u.H.o.t.s
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Konoha futura.
Medio día. Doce horas habían pasado desde su encuentro con Sasuke.
Naruto poseía un plazo para analizar la situación, encontrar una solución y volver a la normalidad. Las palabras de su esposo seguían taladrándole la mente, ni siquiera pudo pegar los ojos durante la noche. Después de hablar con el "intruso" decidió esperar hasta esa mañana y comenzar la misión. A primera hora del día —antes que sus hijos y Sasuke despertaran— él ya recorría la aldea con dirección al barrio Uchiha. Pasó a la casa de Haruno informándole del problema, resumido y sin muchas especificaciones. Ella entendió dándole su apoyo. Entre Sakura y Shikamaru lo ayudarían con los pendientes de la Torre Hokage, dejándole tiempo libre. Tiempo que no desperdiciaría.
Continuó su recorrido. La velocidad de sus pasos no descendió hasta llegar a la entrada del reconstruido barrio, caminó por las calles solitarias, las demás personas aún no despertaban dándole privacidad a su trayecto. Su recorrido paró de repente, observó la fachada de su propia casa y abrió bastante los ojos, esperaba que la imagen fuera una ilusión o una broma de mal gusto. Sin embargo apenas dio un par de pasos dentro comprobó su error.
¡Una de las paredes permanecía completamente quemada!
Respiró profundo intentando tranquilizarse. No debía ser genio para saber quiénes fueron los culpables del atentado. Frunció el ceño e hizo un mohín disgustado. ¡¿Cuántas veces les había advertido a sus hijos sobre practicar el Katon dentro de casa?! Ahora comprendía la razón de no querer ir al barrio y ocupar la casa del centro. Suspiró. Dejaría eso para un mejor momento, aunque sus hijos no se escaparían de un merecido castigo, cuando Sasuke viera su preciado hogar destrozado… ¿Sasuke? Sí, él debía regresar a darles un buen sermón a sus tres vástagos. Y con el simple hecho de imaginarse las caras asustadas de sus retoños, recordó su objetivo y saltó la cerca del jardín. Necesitaba encontrar la carta, tener la información completa y conocer las indicaciones requeridas. ¿Para qué necesitaría la ayuda de su hijo mayor? Pronto lo sabría.
Corrió hasta el jardín trasero, yendo directo al árbol de flores de cerezo más grande, hizo cinco clones de sombra comenzando a buscar. No pasó ni media hora cuando uno de ellos gritó emocionado el hallazgo de la caja pequeña. Desapareció las copias y abrió el paquete, encontrando dos pergaminos; uno decía "misión" y el otro "Naruto". Volvió a cerrar la caja encaminándose a la casa, sentándose en un escalón de la entrada decidió ojear ambos pergaminos, comenzando con el suyo. Extendió el rollo pasando la mirada en las letras escritas por su esposo.
En ese documento Sasuke le contaba la situación de aquella época, el final de la guerra y cosas sobre la deteriorada relación que ellos mantenían ahí. Le repetía no interferir para ayudarlos, sabía que le preocupaba al ser ellos mismos, pero no podían forzarlos a terminar de la misma forma. Aunque no dudaba que los sentimientos ya existían, solo parecía cuestión de excavar un poco en el interior de ambos. Pasando a otro punto le explicó sobre el papel que desarrollaría Suzaku. Le pedía contarle sobre esa situación, al ser el mayor sabía que comprendería el problema. También confiaba en Natsu y Suzuki, pero siendo más pequeños no quería preocuparlos. Le deseó suerte, diciéndole que pronto estarían juntos otra vez.
Namikaze no lo dudó.
El segundo pergamino mencionaba cómo encontrar a Sendoh del futuro, los pasos que debían seguir a ganarse su confianza, las técnicas requeridas y la hora indicada para el cambio. Explicaba sobre la inestabilidad del tiempo y la razón por la que no debían encontrarse frente a frente ambos Uchiha. Antes de ir al punto de cambio debía noquear a Sasuke, y evitar que pudieran verse al regreso. Igual a ese Uchiha, él también estaría inconsciente. ¿Entonces cómo volvería? Fácil, Suzaku sería el intermediario. Él llevaría a ese Sasuke al pasado y regresaría con su verdadero padre al futuro.
Naruto terminó de leer ambos escritos suspirando cansado, intentó comprender cada palabra. Inmediato, guardó las cartas dentro de su bolso de armas y salió del jardín con prisa a su primer destino: hablar con Suzaku.
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S&N
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Suzaku permanecía serio, la inexpresividad en su rostro le hacía parecerse más a Sasuke; esos ojos calculadores y los labios rígidos no mentían.
Despertó al escuchar el toque en su puerta, sorprendiéndose al encontrar a su rubio padre. No le extrañó verlo ahí, sino el semblante serio en sus facciones. Lo dejó pasar y Naruto no titubeó en comenzar a explicarle el motivo de su visita temprana. A cada palabra, los ojos azules del menor parecían bastante inquietos. Luego de escuchar la historia, la manera de mirar a su "padre" cambió demasiado. Saber que su verdadero progenitor residía en otra época y ese sujeto les había engañado, no era algo fácil de digerir. Pero debía tener la fortaleza y el temple necesario para no defraudar a sus padres. Ellos confiaban en él, haría lo que fuera por ayudarlos. No dudaría en apoyar a Namikaze. El rubio sonrió dándole las gracias y salió de la habitación.
Una hora después bajó a la cocina a tomar un poco de agua. Para su mala suerte, Sasuke también entró, ocasionando la actual escena y su rostro severo.
—¿Por qué me vez de esa manera?
La pregunta de Sasuke no inmutó a Suzaku, él siguió mirándolo con semblante inmutable, preguntándose un sinfín de cuestiones, la más sobresaliente: ¿Por qué no había confiado en ellos? Podrían existir muchas respuestas, pero su orgullo Uchiha le hizo soltar las palabras duras retenidas en su garganta.
—Podrás parecerte físicamente a mi padre, pero jamás serás como él.
A Suzaku le dolía, había visto en esos ojos negros un poco de orgullo hacia sus hermanos y él. ¿Estuvo equivocado? Sí, esa persona frente a él aún guardaba mucho rencor en su corazón, cegado por los deseos de venganza. No como su padre que venció a sus fantasmas del pasado.
Sin embargo a Sasuke —a pensar de su semblante impoluto—le afectaron esas palabras. Sintió enojo e irritación al saber que jamás sería como ese tonto de su otro yo, y también decepción al perder el cariño que Suzaku le demostró desde que despertó ahí. Cierta parte de él le gritaba pedirle una disculpa al menor, pero ese orgullo Uchiha le frenaba a dar el primer paso, la misma pretensión que le impedía aceptar sus sentimientos. Los ojos azules del menor dejaron de observarlo, éste dio media vuelta saliendo de la cocina. Paró en el marco de la puerta, pronunciando una última oración.
—Mi padre luchó por permanecer con la persona que más quiere, pero tú solo eres un cobarde… ¿Pretenderás que nada ha pasado?
Salió de la habitación dejando a Sasuke sin palabras. ¿Podría regresar y pensar que todo seguiría igual? Rió con ironía. No, nada sería igual.
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Naruto estuvo a punto de entrar a la cocina cuando identificó la voz molesta de su hijo. Por un segundo sintió la necesidad de pasar e intervenir, pero prefirió que ellos hablaran solos. Esperó unos minutos hasta ver salir a Suzaku, la expresión del moreno le hizo comprender que era tiempo de contarle el resto de la historia. Entendería, no todo podía ser blanco o negro.
Suzaku lo notó.
—No sabía que estabas aquí —mencionó, observando a su padre en medio del pasillo—. ¿Qué necesitas?
—Hablar contigo, aunque éste no es lugar adecuado —dio media vuelta, comenzando a caminar hacia las escaleras, Suzaku lo siguió. Namikaze agradecía que sus otros dos hijos estuvieran fuera de casa, cada uno ocupado en sus propios asuntos. Dudaba que Sasuke saliera de la cocina y los siguiera.
—¿Sobre qué? —preguntó al entrar a la habitación de su padre.
Namikaze ocupó asiento en su cama, indicándole un lugar a su lado. El menor acató la orden.
—Sobre el pasado-ttebayo.
—¿Su pasado? —el rubio asintió quedando callado por un segundo, el moreno volvió a inquirir—. ¿Por qué ahora?
—Porque quiero que comprendas todo, y no juzgues a la ligera.
Suzaku arrugó las cejas, levantándose de un brinco.
—¡Pero él nos engañó!
—Lo sé, y no sabes las ganas que tengo de darle una paliza a ese bastardo —entrecerró los ojos y aplastó sus puños—. Pero ahora no es tiempo de pensar en eso, sino en solucionar el problema. Guardar rencor no es la respuesta.
Uchiha bajó la mirada, siendo consciente de su actitud infantil. Relajó sus facciones, sentándose nuevamente. Tenía tantas cosas que pensar, sin saber por dónde iniciar. Ese sujeto decía venir del pasado. ¿Su padre también había sido así?
—Papá, tú nunca nos has contado sobre su pasado… ¿Qué sucedió realmente entre ustedes?
Y con dicha cuestión no había marcha atrás.
—Nuestra historia fue bastante complicada-ttebayo.
—Quiero saber lo que ocurrió.
Una nueva historia salió de sus labios. Naruto le contó todo. Confiaba en la madurez de Suzaku para comprender las cosas. Habló sobre su infancia; los maltratos de la gente por ser el contenedor del Kyuubi, la soledad que vivió y el fuerte deseo de convertirse en Hokage para demostrar su determinación. Mencionó el pasado de Sasuke, la masacre de su clan a manos de su hermano Itachi, y el daño que ambos sufrieron sin una familia que los apoyara. Su aventura como el equipo siete junto a Sakura y Kakashi, y el dolor, desesperación y sufrimiento que pasó cuando Uchiha abandonó la aldea. Las razones de Sasuke para odiar a Konoha. Su interminable búsqueda, la guerra y su última batalla.
—Sasuke intentó matarme varias veces buscando eliminar el lazo que nos unía. Pero jamás me di por vencido, porque al contrario de muchos otros como Uchiha Obito y Uchiha Madara, yo nunca rompería los lazos que había creado… y no permitiría que nadie rompiera los lazos que habían creado conmigo —hizo una pausa rememorando su pasado y sus labios dibujaron una sonrisa melancólica—. No descansé hasta traerlo de vuelta, no solo por la promesa que le hice a Sakura-chan, sino por mis propios sentimientos.
La determinación en cada palabra enorgulleció al menor. No supo que decir.
—Jamás pensé que pasaron por tanto —admitió, sorprendido.
—La lucha que enfrentamos no fue fácil, y con la guerra sobre nuestros hombros empeoró las cosas, pero al final logré mi cometido-ttebayo.
—Increíble —susurró—. Desde niños ambos pasaron por cosas muy dolorosas, aunque tú seguiste un sueño y él prefirió una venganza.
Namikaze asintió.
—Pero Sasuke pagó sus errores y logró volver a integrarse a la aldea. ¿Sabes por qué? —Suzaku negó—. Porque logró eliminar la venda de odio que lo cegaba, encontró una luz a la cual aferrarse y no hundirse. Y con tu nacimiento esa luz incrementó, segando por completo su odio. Tú y tus hermanos son lo más importante para nosotros. Son la familia que siempre necesitamos —sonrió, revolviéndole sus cabellos negros—. Dale una oportunidad, éste Uchiha aún está "ciego".
La sonrisa de Naruto decía la verdad, Suzaku sabía del cariño que sus padres profesaban. No parecían unos cursis diciéndose cosas dulces a cada minuto, pero apreciaban los pequeños detalles. Entonces lo comprendió; el pasado de sus padres y el de Sasuke no serían los mismos. Hasta dudaba que ellos nacieran, ante esa idea una nueva cuestión le embargó.
—¿Cómo nacimos, papá? —preguntó un tanto avergonzado. Siempre pensó que era gracias al chakra de Kurama, pero Naruto lo negaba evadiendo la pregunta. Y siendo sinceros con la historia contada, parecía el momento oportuno. Desde niños habían sido muy observadores, notaron la ausencia de una madre y la presencia de dos padres. Sin embargo el cariño que ellos les brindaban lo recompensaba. A los ojos de Suzaku, su familia —y la de sus amigos— eran tan normales como cualquier otra—. ¿Fue por la ayuda de Kyuubi?
El Hokage desvió la mirada.
—No, Kurama es poderoso pero él no tuvo nada que ver.
—¿Entonces?
Naruto rió nervioso pensando en la respuesta. Sólo necesitó unos segundos.
—Fue durante una misión de escolta, gracias a la técnica de un Clan ancestro de la villa del Sol; los Madararui*. Cuando Sasuke y yo pertenecimos al ANBU tuvimos un servicio de guardaespaldas, debido a eso conocimos a Tsuburaya Norio y Madarame Kunimasa. La misión se complicó, y los ayudamos a evitar una masacre y el sacrificio de Norio a manos de otro clan. Como recompensa Kunimasa nos agradeció regalándonos una técnica especial que sólo conocían en su pueblo —sonrió, recordando aquel día.
Nunca olvidaría lo agradecido que estaba con ellos.
Existió una parte en la relación con Uchiha donde pensaba dejarlo, le parecía injusto que Sasuke no renaciera su clan ni tuvieran una familia por su culpa. Podrían adoptar, pero estaba seguro que al moreno no le gustaría. Ante tal dilema, sus protegidos le obsequiaron la solución. Por culpa de un virus, los Madararui escaseaban de población femenina desde bastantes años atrás, ocasionando que buscaran nuevas alternativas para no desaparecer su descendencia. Con el paso del tiempo investigaron e idearon una técnica especial, dando como resultado la utilización del "Kaichuu"; una larva que se introducía en el cuerpo del pasivo para formar —con la membrana y el chakra del portador— un vientre artificial. A diferencia de un embarazo normal, éste solo duraba cinco meses. Sinceramente, Naruto pensó que sería una tontería, hasta que sintió algo extraño crecer dentro de él. Ese día supo que tendrían la familia que ambos siempre desearon.
—¿Qué pasó después?
La voz de su hijo le hizo regresar de su letargo.
—Es una larga historia que algún día la sabrás completa, por ahora debemos concentrarnos en el siguiente punto del plan. Aún debemos ir a la aldea del Cielo en busca de Sendoh-san —decidió cambiar de tema.
Suzaku afirmó no muy convencido, le hubiese gustado saber más. No obstante, su padre tenía razón, no parecía el momento indicado. Se levantó de la cama, caminó hasta la puerta y quedó en pie bajo el marco.
—Gracias por contármelo y confiar en mí. Ahora te admiro más que antes, papá.
Namikaze lo miró a los ojos.
—Otra cosa antes de irte, hijo.
—Dime.
—Ellos tienen una relación diferente en el pasado —el menor asintió, entendiendo a quienes se refería—. No interfieras en sus decisiones. Sasuke y yo hemos acordado no inmiscuirnos, y tú tampoco podrás hacerlo, ellos deben forjar su futuro como deseen, no porque nosotros les impongamos uno.
Uchiha asintió ligeramente, sin embargo llevó la mano tras su espalda cruzando los dedos.
—Descuida, papá, no haré nada —sonrió antes de salir.
Naruto reconoció esa sonrisa, él mismo la ponía cuando maquinaba algo. Sus hijos habían heredado muchas cosas de ellos. ¿Qué tramaba?
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Konoha presente.
Uzumaki caminaba de un lado a otro admirando el follaje de los arboles como si fuese lo más interesante del mundo. Frente a él, Sendoh y Sasuke terminaban de preparar los últimos sellos del pergamino que utilizarían.
—En una de las cartas le indiqué a Naruto que pidiera ayuda —habló el moreno, obteniendo la atención del áureo—, de esa manera evitaré encontrarnos frente a frente. Ustedes me dejarán inconsciente y ellos mandarán a alguien con el otro Sasuke, también inconsciente.
—Pensaste en todo, Sasuke-san.
Uchiha encogió los hombros ante el elogio del castaño.
—No quiero correr riesgos.
Sendoh asintió, mirando la hora en su reloj.
—Faltan cinco minutos para comenzar. Naruto-kun, debes golpear a Sasuke-san y dejarlo inconsciente, en cualquier momento pueden llegar los demás.
Uzumaki concentró su vista en el cuerpo de Sasuke, éste caminó hacia él. Cuando lo tuvo de frente no pudo evitar mirarlo directo a los ojos. Uchiha alzó una mano despeinando los cabellos rubios, Naruto encogió su cuerpo pero no protestó. Era su despedida.
—Espero que llegues bien, tu familia estará esperándote, Sasuke.
—Y aunque no lo merezca, tú estarás esperando a mi otro yo.
El menor entrecerró los ojos.
—¡Jamás dejaré tranquilo a ese bastardo! —gritó, exaltando a sus dos compañeros—. Ya perdí varios años de mi vida persiguiéndolo, merezco un poco de crédito-ttebayo.
Uchiha rió levemente al ver el mohín del rubio, aunque ese gesto desapareció al recordar el escaso tiempo que poseía.
—Naruto —llamó con voz tranquila, obteniendo la total atención de esos orbes añiles—. No puedo decirte nada sobre el futuro… «Y dudo que él te cuente lo que vio» —pensó—, pero confió en que ambos lograrán forjar su propio destino. Porque tú nunca te darás por vencido, y no dejarás que él se hunda en su propia oscuridad.
El menor afirmó convencido.
—Gracias.
Sasuke negó, el rubio no tenía nada que agradecer.
—También tengo un regalo de despedida.
—¿Regalo?
Sasuke no dijo nada, lo sujetó de los hombros y le dio un beso en los labios. Naruto parpadeó repetidamente, pasmado ante la acción del mayor. No obstante, no pudo evitar actuar por auto-reflejo estampando su puño y dejándolo inconsciente. Miró sorprendido el cuerpo inerte del moreno, sintiendo el inquietante palpitar de su corazón. ¿Por qué lo había besado? Y más importante. ¡¿Por qué su corazón parecía salir del pecho al imaginar al otro Uchiha en su lugar?! Sabía la respuesta, pero no quería atormentarse con ella.
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Konoha futura.
La tarde comenzó a caer marcando la hora indicada de la misión. A mediodía habían ido a la aldea del Cielo, buscaron a Hisoka y —ayudados del pergamino— lo convencieron. Al principio Sendoh no les creyó, pero al ver el rollo y leer lo que decía, supo que no era ninguna broma. Identificó su propia letra y algunos simbolismos que solo él conocía. El castaño sintió orgullo de haber tenido éxito en una de sus técnicas prohibidas —siempre había querido hacerla, pero durante la Cuarta Guerra Ninja no realizó nada relevante. Juntó sus pertenecías necesarias y partió con ellos al bosque de Konoha. Gracias a una invocación de Namikaze llegaron al lugar en la mitad del tiempo.
En medio del claro, sentado en el suelo, Hisoka releía un pergamino para terminar los detalles, mientras Naruto y Suzaku permanecían junto a él. Por último, Sasuke esperaba bajó un árbol, de brazos cruzados y la espalda recargada sobre el tronco.
Unos minutos después Sendoh terminó.
—Es hora de iniciar. Lo primero será dejar fuera de combate a Sasuke.
Namikaze dibujó una sonrisa torcida apretando sus nudillos, y sin alguna contemplación caminó hacia Sasuke y estampó su puño en el estomago de éste, provocando que soltara el aire encogiendo su cuerpo por el dolor.
—Con eso no me dejarás inconsciente, usuratonkachi —susurró entre dientes.
Naruto rió.
—Lo sé, pero esto es por habernos mentido, bastardo.
El Hokage no estaba completamente satisfecho, pero se conformaba con verlo retorcerse.
—Es mejor darnos prisa, papá —interrumpió el menor. Si provocaban una pelea sería muy difícil separarlos.
—Tienes razón, hijo —miró a Uchiha aún arrodillado en el suelo. Suspiró—. No tengo mucho que decirte, Sasuke, solo una cosa: recuerda la mirada alegre de Suzaku, Natsu y Suzuki… y pregúntate si vale la pena continuar con una tonta venganza-ttebayo.
Sasuke alzó la mirada encontrando sinceridad en los orbes cielo de Naruto, quiso decir algo, pero su respuesta fue evitada por un repentino golpe en la nuca. Lo dejó inconsciente. Namikaze no necesitaba una respuesta, él deseaba acciones.
Suzaku negó levemente sujetándolo, evitando que callera al suelo. Aprovechó para cargarlo colocándolo sobre su hombro.
—¡Dijiste que no debíamos interferir, papá! —reclamó el menor con fingido enojo.
—Solo fue una pequeña pista —justificó—, de él depende si la aprovecha después.
Uchiha menor volvió a negar un par de veces, sin dejar de sonreír. Desvió su vista al castaño.
—¿Está seguro que saldrá bien, Sendoh-san?
Hisoka le enseñó un pergamino.
—No te preocupes, esto funcionará. Recuerda, Suzaku-kun, cuando llegues e intercambies los cuerpos, saca este rollo —le entregó el pergamino—. No tendrás mucho chakra, pero dentro adherí una serie de sellos que te ayudarán a regresar a este mismo punto.
El moreno asintió, guardándolo en su bolsa de armas.
—No se preocupen, pronto estaremos de regreso.
Como muestra de apoyo, Naruto dio una palmadita en su hombro libre y otra en la cabeza de Sasuke. Se alejó unos pasos atrás, Sendoh paró frente al azabache y realizó una serie de sellos.
—¡Jikan Tenso No Jutsu!
Y ambos morenos desaparecieron en una voluta de humo.
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Konoha actual.
Sintió la cabeza darle vueltas, su cuerpo pesado y un escozor en los ojos. Parpadeó un par de veces identificando los arboles del bosque, poco después, captó un par de ojos azules que lo veían curiosos. Maldijo por lo bajo al pensar que la técnica había fallado, pero al abrir más sus parpados notó su equivocación, aquel par de irises azules pertenecían a un rubio mucho más joven que su padre.
—¿Estás bien-ttebayo?
La pregunta lo despabiló por completo, reparando en la ausencia del cuerpo de su moreno progenitor.
—¿Dónde está mi padre?
—No te preocupes, él está aquí.
Escuchó esa voz familiar y giró la cabeza encontrando a un Sendoh joven. Luego miró a su lado, abriendo los ojos impresionado al identificar el cuerpo —inconsciente— de su padre junto a otro semejante, parecían gemelos. Ambos permanecían con la apariencia de un joven de diecisiete años, solo con diferentes vestimentas.
—Sabía que no vendría yo mismo —habló Naruto, observando a Suzaku, él también lo miró—. Pensé que enviaría a Shikamaru o Kakashi-sensei, no a alguien tan joven. «Menos al hijo de Sasuke y Sakura-chan» —pensó lo último.
Uzumaki lo reconoció; el hijo de Haruno y Uchiha. Aunque el color azul de sus ojos le hizo dudar sobre la procedencia de su madre. No obstante, en esos momentos no deseaba saber el nombre de esa mujer. Su única prioridad era el regreso de Sasuke, el mismo bastardo arrogante que conocía.
—¡Yo soy muy capaz! Soy capitán ANBU —respondió, cruzando los brazos y haciendo un mohín que a Naruto le resultó bastante familiar.
—Lo sé, eres el hijo de Sasuke, te conocí en el puesto de ramen —admitió, evocando su misión fallida—. Tus padres deben estar orgullosos, te pareces mucho a él, aunque el color de tus ojos debe ser por tu madre.
Suzaku lo miró confundido por un segundo. Las cosas tomaban sentido, por eso había sentido el chakra de Naruto en dos lugares diferentes y al mismo tiempo. Pero eso dejó de impórtale al ver la expresión decaída de Uzumaki al mencionar a su "madre".
—Sí, tengo los ojos de mamá —concordó, recordando la petición de su padre. No debía mencionar nada… aún.
El áureo no supo explicar la opresión en su pecho cada vez que imaginaba a la famosa esposa de su mejor amigo. Tal vez no lo sabía, o no quería saberlo, porque la respuesta sería bastante complicada. Un sentimiento como ese nunca parecía fácil.
—Entonces será mejor que se marchen, ella debe estar preocupada-ttebayo.
Suzaku sintió culpa por engañarlo. Naruto era una persona que demostraba sus emociones claramente; un libro abierto bastante fácil de leer. Su expresión lo decía todo. Tenía ganas de abrazarlo y decirle la verdad. Negó, caminando hacia su moreno padre.
—¿No está feliz de saber que mi padre encontró a una persona que fue capaz de sacarlo de la oscuridad? —preguntó, mirándolo de reojo—. ¿Le molesta que otra persona lograra lo que usted no pudo?
—¡A mí no me molesta!
—Entonces, ¿por qué parece que quisiera ocupar el lugar de esa persona?
—Yo… yo no… no.
Uzumaki parecía un idiota tartamudeando de ese modo, pero no encontraba una respuesta a la cuestión del azabache. Suzaku tenía razón, le molestaba que alguien más lograra lo que él nunca pudo; sacar a Sasuke de la oscuridad. Bajó la mirada, cubriendo sus ojos con sus flequillos rubios.
—No importa, algún día de estos encontrará las respuestas, pero déjeme decirle un pequeño secreto.
El menor no pudo evitar abrazarlo. Llevó su boca hasta el oído de Uzumaki y movió sus labios hablando en un susurro. Naruto abrió los ojos ante la sorpresa; primero por aquel abrazo que le hizo sentir reconfortado, y segundo por aquellas palabras que a simple reacción no tenían sentido. Sin embargo un cálido sentimiento desapareció la opresión que momentos antes embargaba su pecho.
—Gracias por cuidar de mi padre, Naruto-san —agradeció en voz alta, deshaciendo el abrazo. Naruto quedo estático, sin decir nada—. Sé que algún día nos volveremos a ver —cargó a su verdadero padre sobre su hombro y sacó el pergamino—. ¡Ah! Y una última cosa antes que lo olvide… —rió apenado—. Si algún día tiene hijos, y por accidente queman la casa al entrenar con un Katon, no sea tan duro con ellos.
Sonrió sin esperar una réplica a la petición. Hizo los sellos necesarios y los Uchiha —padre e hijo— desaparecieron en una columna de humo. Naruto reaccionó, levantando ambas manos y gritando un: "¡Buena suerte!".
—Debemos llevarlo al hospital, Naruto-kun.
Uzumaki dejó de mirar el cielo, regresando su vista al inconsciente azabache.
—Bienvenido a casa, bastardo —susurró, cargándolo al estilo princesa.
Ambos shinobis corriendo en dirección al hospital de la aldea.
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Konoha futura.
El olor a desinfectante, el molesto color blando en las paredes y el inquietante pitido de la máquina de pulsaciones a su lado, hicieron que el dolor en su cabeza incrementara. No obstante, al recordar el escenario boscoso de su última memoria le hizo reaccionar por completo. Sentándose en la cama miró a todos lados, encontrando en la entrada tres pares de ojos azules que lo veían emocionados.
—¡Papá! —gritó el trío al mismo tiempo.
Sus hijos corrieron hacia la cama, abrazándolo fuertemente. A ellos les pareció un deja' vu, pero contrario a la primera vez, Sasuke los abrazó, y una ligera sonrisa apareció en sus labios. Desde la puerta, Naruto observaba la escena, decidiendo esperar a un lado hasta que sus hijos dejaran de apretar al moreno como si en cualquier momento desapareciera nuevamente.
Los menores hicieron espacio, dándole un lugar al rubio, éste se acomodó junto a ellos y sujetó la pálida mano de Uchiha entre sus dedos. Sasuke concentró sus ojos ébano en los añiles del Hokage.
—Estoy en casa, Naruto.
—Bienvenido a casa, Sasuke.
Los mayores sonrieron —uno más que otro—, y besaron ligeramente sus labios. Percibiendo otra vez aquella sensación de calidez. Natsu y Suzuki los volvieron a abrazar, y Suzaku rió al ver a su familia completa, sintiendo orgullo de sí mismo al recordar su misión. Igual que Naruto, él nunca seguía las órdenes al pie de la letra. Continuaba su propio camino ninja. Confiaba en sus propias decisiones, había hecho un buen trabajo.
Todo dependía de ellos.
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Konoha actual.
En un cuadro similar, Sasuke parpadeó un par de veces distinguiendo la habitación. Blanco. Un impoluto blanco le recordó una escena ya vivida. Abrió por completo los ojos, mirando a los lados hasta toparse con una inconfundible cabellera rubia. Cuando el aludido notó el despertar de Uchiha, corrió hasta la camilla.
—¡Teme!
El inseparable insulto que Naruto pronunció sonó tan bien que le sorprendió admitirlo. Sin embargo los brazos del blondo aferrándose a él, provocó que dejara de pensar demasiado. Aún parecía aturdido y no supo corresponder el abrazo, aunque la figura de un Uzumaki adolescente no pasó desapercibida. Sonrió al saber que por fin estaba en su propio lugar.
—¿Qué haces aquí, Naruto?
El menor lo soltó y sonrió.
—¡Bienvenido a casa! —gritó sin responder a la pregunta. Uzumaki siempre había querido decir esas palabras. No solo por su recién éxito, sino por todos los años que estuvo fuera de Konoha. Y Sasuke supo que esa bienvenida englobaba ambas cosas. Naruto lo sujetó de los hombros, mirándolo con una expresión seria, bastante seria para alguien tan inquieto como él. Uchiha no reclamó, esperando la continuación—. No dejaré que te marches otra vez —dictaminó, sabiendo los posibles pensamientos del azabache.
Uchiha no pareció alterado ante la afirmación.
—No me iré —respondió.
—¿En serio-ttebayo? —inquirió desconfiado.
—No me iré —repitió, suspirando imperceptiblemente. Nunca daba explicaciones, aunque las sentía necesarias—. En un principio mi objetivo era eliminar Konoha, pero la intervención de Sendoh imposibilitó mi cometido —recordó las palabras de "Naruto" y supo que sus objetivos serían absurdos. No valían la pena—. Además, no siento el chakra de Madara, de Obito ni de los Biju, supongo que la guerra ha terminado y ahora tú eres el héroe.
Naruto no apartó la mirada.
—Sí, la guerra terminó, pero no me interesa lo que ellos piensen de mí. Lo único que me importa es que tú estás de regreso, Sasuke.
Uzumaki volvió a abrazarlo, aunque ésta vez Uchiha correspondió el gesto. Las palabras del otro rubio continuaban repitiéndose. ¿Podría tener un futuro con una familia? Sasuke negó, alejándose poco a poco del abrazo y observó su rostro. Mala idea. Sus pensamientos coherentes desaparecieron al ver los orbes cielo del menor, luego sus labios. Percibió un deseo extraño de unirlos, y Naruto parecía debatirse en una situación similar. ¿Besarlo o no besarlo? No obstante, unos toques a la puerta les hicieron regresar a la realidad. Ambos giraron la cara viendo a otro lado, separándose por completo. Un segundo después Tsunade entró acompañada por un par de ANBU'S. A Naruto no le gustó nada esa intromisión. ¿Qué hacían los enmascarados ahí?
—Me da gusto saber que la misión resultó —mencionó la rubia, parándose al pie de la cama—, aunque me temo que lo demás no será fácil.
Sasuke la miró a los ojos sin amedrentarse.
—Lo sé, después de todo sigo siendo un criminal de Rango S.
Ella frunció el ceño.
—Parece que no te sirvió lo ocurrido, no obtuviste ni un poco de humildad —suspiró—. Pero tienes razón, Uchiha, debo informarte que mañana serás confinado a una celda de alta seguridad.
—¡Tsunade obaa-chan! —reclamó.
—Lo siento, Naruto, pero Sasuke no puede andar por la aldea como si nada hubiese pasado. Es un criminal, y como tal, debe pagar sus crímenes.
Las palabras de Senju fueron duras, pero Uzumaki sabía que ella tenía razón. Y estaba seguro que la rubia había hecho lo posible por aminorar el castigo del azabache.
—Serán un par de meses. Y eso no es todo —dudó en continuar, la siguiente parte era peor que la primera—. Luego del encierro, ellos restringirán su sharingan con una técnica especial.
Naruto abrió los ojos horrorizado.
—¡Lo dejarán ciego! —no fue una pregunta, sino una afirmación.
Tsunade desvió la mirada, mordiendo su labio inferior. Naruto había acertado.
—Sí, es el pago que los demás Kages impusieron. Solo de esa manera dejarán que Uchiha permanezca dentro de la aldea.
—¡No es justo-ttebayo!
La Hokage negó.
—El sharingan es muy poderoso, quieren mantenerlo limitado para que no pueda utilizarlo contra ellos. No confían en él.
El Jinchuuriki frunció las cejas, diciendo una serie de insulto contra los otros Kages, y Tsunade empezó a regáñalo. La conversación entre los rubios continuó, siendo interrumpida por el moreno. Parecían haber olvidado que seguía ahí.
—A mi no me importa.
La oración detuvo los gritos. Naruto clavó su mirada en él.
—¡Pero quedarás ciego, teme!
—No me importa, usuratonkachi. Y si a mí no me importa, ¿Por qué a ti si? —el áureo iba a responder, pero Uchiha no lo dejó—. Déjame pagar mi deuda.
Naruto apretó los puños, como réplica salió de la habitación dejando a Sasuke junto a Tsunade y los ANBU. Ella volvió a suspirar, observando la determinación en los ojos negros de Uchiha. Podía parecer dura, pero sabía que Sasuke había aceptado por Naruto. No quería seguir siendo una carga para él. Solo de esa manera las personas quedarían satisfechas y Uzumaki no tendría que cargar con culpas que no le pertenecían.
¿Quién imaginaria que Sasuke si tenía sentimientos?
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Durante la noche no pudo concebir el sueño —pensando en tantas cosas— y despertó a temprana hora. Tomó un baño, desayunó un envase de ramen instantáneo y salió directo al hospital. Ese día Sasuke sería confinado a una celda. Su enojo había cedido. No le gustó la idea del castigo, pero Uchiha parecía muy decidido y él deseaba mostrarle su apoyo, jamás lo abandonaría.
Llegó a la habitación encontrando a Sasuke sentado en la cama y ocupó un lugar a su lado. No pronunció palabra alguna; no hubo insultos, reclamos o explicaciones, solo colocó su mano sobre los dedos pálidos de su amigo que, al contrario de retirarla, los entrelazó en una muda señal de agradecimiento. El silencio no fue incomodo, aunque tuvieran muchas cosas que decir las palabras salían sobraron. Permanecieron de esa forma hasta que la Godaime llegó. Tsunade sintió un nudo en la garganta al separarlos, no pudo evitarlo y colocó los sellos alrededor del cuerpo del ex-criminal, quien no movió ni un músculo para oponerse. Salieron del hospital escoltados por los ANBU. La cárcel de alta seguridad quedaba cerca de la Torre, razón de hacer un recorrido donde la gente lo miraba con odio y murmullos a sus espaladas. Sasuke no bajó la cabeza, jamás les daría el gusto de mostrarse derrotado, menos con Naruto caminando a su lado. Sin olvidar a Sakura y Kakashi, que también los apoyaban a su manera. Pararon frente a la entrada imponente y sobria de la cárcel, las puertas crujieron al abrirse y vio de reojo al rubio. Sonrió de medio lado sin poder evitar recordar a su familia.
—Me gustaría una vida como la de ellos —susurró para sí mismo. Caminó desapareciendo a través de la oscuridad del pasillo que lo llevaría a su encierro.
Al ver desvanecerse el cuerpo de Sasuke tras la penumbra, Uzumaki no permitió derrumbarse ante sus amigos. Al contrario, continuó sonriendo animándose a proseguir. Ese no era el fin, todavía les quedaba bastante vida por delante. Él había luchado mucho por regresarlo a su lado sin darse por vencido. No comenzaría a rendirse en ese instante. Cuando Sasuke pagara su deuda él estaría ahí para apoyarlo. No solo por él, sino por el inexplicable sentimiento que había descubierto durante su aventura.
Miró al cielo y recordó el mensaje de Suzaku.
«No te confundas, tú eres la única persona que puede sacar a Sasuke de esa oscuridad. Nunca se den por vencidos… ustedes dos son los padres que mis hermanos y yo necesitamos. No lo olvides.»
¿Qué significaban sus palabras? Sabía que algún día de esos lo descubriría. Porque estaba seguro que Sasuke había "regresado al pasado", sólo para comenzar su propio futuro.
Un futuro, juntos.
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Fin
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…oooO*Oooo…
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¡Y con este capi finaliza esta historia! XD ¿Se sorprendieron? ¿Tanto tiempo para este final? ¿No lo esperaron? Pues sí, es todo en cuanto a esta historia n.n, Espero que les haya gustado, sé que es un final muy abierto, pero siempre quise hacer algo así :3 Además, una enorme disculpa por el retraso, pero por fin actualicé —y no lo abandoné—, así que no me linchen XD (porque aun me faltan más fics que continuar ¬¬) Sé que faltaron muchas cosas que explicar, pero desde un principio esa era la idea, dejarlo un poco a la imaginación n.n, (y la verdad no estoy segura si habrá una segunda parte u.u) Además, nunca pensé que esta historia fuera tan bien aceptada, cuando la comencé a escribir pensé que a nadie le interesaría, pero en verdad agradezco su apoyo.
¡MUCHAS GRACIAS! Porque es por ustedes que he terminado otra historia n.n
*Y antes de terminar, otra cosa para aclarar. Lo admito, siempre quise relacionar al mundo de Naruto con uno de mis mangas favoritos, Sex Pistols (el único manga Mpreg que he leído *¬*), desde que comencé este fic lo tenía planeado y por eso me tardé en mencionarlo, pero por fin aquí está :3
Pues creo que es todo, pero no me voy sin agradecerles a las personas que comentaron en el capi anterior, y que siempre me siguen animando. Y doble gracias -y una disculpa bien grande- por la tardanza, en serio se le agradece de corazón a: NelIra, hinamor007, Guest1, Moon-9215, kykyo-chan, camiSXN, milk goku, jennita, Guest2, Guest3, Guest4, Saku-Aya, kaii-chn, dark angel-loveless, mitsuki001, winny-wika y ge-u-konw uchiha uzumaki. Lamento mucho poner Guest-numeración u.u, pero recuerden que en fechas pasadas (si que tardé XD) la pagina había cambiado el formato y no dejaba poner el nombre ¬¬, como sea, muchas gracias a esas personas anónimas por dejar sus comentarios n.n
Esto es todo, me voy y cuídense mucho! Y para finalizar, un último review? o.O?
Gracias x leer \(°~°)/
