Malentendidos
Ash: 19
Brock: 24
Violet: 26
Max: 15
May: 17
Misty: 19
Molly: 14
Morty: 27
Willhemina: 23
Capítulo 4: Con el corazón en la mano
Ser el apoyo que yo mismo me había 'auto impuesto' significó una tarea imposible de cumplir en un primer momento. En todo momento, en realidad. Ver los ojos aguamarina de mi amiga, y amor secreto vale aclarar, tan llenos de emoción y ¿esperanza? ante una simple pieza de papel que expresaba sus más íntimos deseos, significó una terrible decepción.
Algo que yo jamás podría cumplir, que estaba lejos de mi alcance porque para Misty yo solo era su mejor amigo, su confidente, y el niñato con quien había viajado por espacio de cinco años… Más sin embargo para mí significaba la vida entera.
Y sé que sueno cursi y extraño diciendo esto, pero… mamá siempre dice que en los momentos más complicados es cuando uno aprende a crecer. Y que mejor manera que crecer en este mundo injusto que enfrentándome a la dura realidad de que mi amor juvenil no era correspondido. Y que jamás lo sería. Sí, estaba siendo realista. Y también aprendiendo a ser maduro.
Le mostré mi mejor cara de confidente e intenté dejar mi decepción a un lado y alegrarme con y por ella de la misma manera que lo había hecho cuando Brock me comunicó con alborozo la noticia de que estaba saliendo con Willhelmina… pero la situación era muy diferente. No era Brock, sino Misty; y no podía tomar con entusiasmo una novedad que en vez de alegrarme me daba unas repentinas ganas de llorar como un niño.
¿Así se siente que te rompan el corazón por primera vez?
Misty sonreía y me narraba su idilio con lujo de detalles. Jamás había sido tan abierta conmigo, y jamás imaginé que pudiera ser tan romántica. Y lo obvio: estaba completamente enamorada de Morty.
Y a juzgar por el anónimo él también lo estaba de ella. Feliz de ambos… ¿Y que se supone que haga yo de ahora en más? ¿Actuar como si nada ocurriera? No creo ser tan buen actor.
Y lo peor ¡No puedo odiar a Morty porque realmente es un buen tipo! Un gran entrenador y líder, guapo, inteligente, excelente estado físico… aunque le llevaba una buena dosis de años a mi querida amiga. ¿Pero quien era yo para meterme en esos asuntos, cierto?
Mi charla con Misty no duró más que eso, en realidad fue algo así como un monólogo; ella hablaba y yo la escuchaba con una mueca que intentaba ser condescendiente, mientras por dentro sentía que todo lo que conocía se caía a pedazos. Luego que terminó de hablar esperó pacientemente a que yo le diera mi veredicto. Y lo hice, me tragué el orgullo y el dolor, y le dije que debía luchar por lo que amaba, que tenía que tener fe en si misma. Y que si eso era lo que ella deseaba con todo su corazón, no descansara hasta lograrlo, que yo estaría allí para apoyarla en todo.
Misty pareció muy feliz de mis palabras, y como venía haciéndolo desde esos días, en los cuales se mostraba tierna y gentil conmigo, me abrazó con fuerza reiterando lo 'tan buen amigo que era'. De más está decir que se gestó se sintió como la pena de muerte para mí.
Sin más que decir de mi parte, o de la de ella, se levantó y deseándome las buenas noches salió de mi habitación, con la misma y esperanzada sonrisa con la que había entrado. Dejándome con la horrible sensación de que en lugar de ser un buen amigo, como ella persistía en llamarme, era de la peor calaña, porque obviamente no deseaba que estuviera con alguien más sino conmigo.
Y llámenme egoísta entre otras cosas, pero a estas alturas con la desazón a flor de piel por haber perdido sin siquiera la oportunidad de luchar, y haber perdido contra alguien bueno y genial, alguien que se la merecía quizás más que yo, me encontraba devastado. Sí, literalmente devastado, derrotado. Con tan pocas ganas que ni siquiera me importó que alguien descubriera que Misty estuvo en mi habitación, amén de que Brock debió estar aquí y nada, y que le fuera con el chisme a alguna de las hermanas sensacionales, sabiendo como ellas son. Y también sabiendo que el comportamiento de ambos había sido algo impropio, no es que hubiéramos estado haciendo algo sucio pero para los ojos del exterior todo podría malinterpretarse.
Sin ánimos de nada, me fui a dormir, aunque esa fue tan solo una expresión, como sospecharán ni siquiera pude pegar un ojo en todo lo que restó de la noche. La sensación de congoja en el pecho me impidió que pudiera descansar, y me quedé con los ojos abiertos viendo como las sombras cruzaban el techo aclarándose hasta que llegó el amanecer.
Me levanté sin mucho ánimo, en realidad ya llevaba casi dos días sin dormir. No sé en que momento mi visita al gimnasio de ciudad Celeste se convirtió en un calvario, solo esperaba que la obra que presentarían, y donde presentarían a Misty finalmente como la Cuarta hermana Sensacional empezara y terminara pronto, pero que decir, faltaba aún cinco días para eso.
Empujé la puerta de la cocina, esperando encontrar el sitio vacío. Pero como siempre, Brock se me había adelantado, siendo el encargado de la cocina era el primero en levantarse y el último en acostarse.
- Buenos días- me saludó con su usual sonrisa.
Lo miré de reojo -Otra noche más, y las hermanas Waterflower te labrarán un acta por inmoralidad…
- No te atreverías.
Me senté en una esquina de la mesa -No quiero tener sobrinos tan pronto.
- No vas a tenerlos, Willie y yo usamos algo que se llama protección- respondió con una sonrisa socarrona.
Y creo que ya oí demasiado.
- Okay, detén el comentario ahí mismo. He oído más de lo que quisiera saber…
Brock rió mientras me servía mi taza de café. Esa mañana rechacé el chorro de leche, y me lo bebí así; negro, puro.
- ¿Ocurre algo?- mi amigo debió darse cuenta de mi elección -Cada vez te noto más extraño ¿llamaste a Drew?
- Otra vez, ¿porque debería llamar a Drew?
- Quizás te ayude a liberar el ambiente- me hizo un gesto revoleando los ojos -Aclare tus ideas, y puedas enfocarte en quien si te gusta realmente.
- ¡Detesto cuando hablas así!
- Y yo detesto cuando te haces el idiota, porque sé que me entiendes perfectamente…
- Ya Brock, tampoco es para que te molestes.
- Entonces no me hagas enojar- hizo una pausa -¿Dónde estabas ayer?
- Salí a caminar.
- ¿Así nada más?
- Así nada más…
Me miró arqueando una ceja. La verdad me hizo sentir incómodo, se notaba serio y profundo -¿Quién eres y que haz hecho con mi amigo Ash Ketchum? -revoleé los ojos -Hey, tú no eres de aislarte y actuar todo depresivo… sencillamente no eres así, y me preocupas.
- No ocurre nada, Brock deja de hacer tanto melodrama.
Se quedó mirándome otra vez con esa expresión preocupada, típico rasgo de hermano mayor. Y pese a todo se lo agradecía, eso quería decir que todavía seguía inquietándose por nosotros, sus amigos. Pues desde que andaba con Willie como que notaba que había desatendido a todo el mundo, obviamente quizás no lo hizo adrede, pero se sentía. Y mucho.
- Sabes que somos amigos, ¿verdad Ash? Y que puedes confiar en mí. Cuando te sientas preparado para hablar, aquí estaré…
- Ya lo sé Brock, deja de ser tan trágico.
- Es que actúas tan…
Iba a decir algo más, cuando la puerta de la cocina se abrió dejando entrar al resto de los ocupantes de la casa que estaban despiertos; Misty y May que venían hablando en voz baja, seguidas de Willie quien apaciguaba un bostezo con la mano. Fue la única que nos deseó los buenos días. Se sentaron las tres juntas para variar, y siguieron hablando en susurros. Para mi maldito pesar, apenas podía quitar la vista de Misty. Esa mañana su vestuario era simple, similar al de sus amigas: jeans y tank top, y sin embargo se veía extremadamente sensual….
- ¡Buenos días!
Dos de las hermanas sensacionales entraron también: Lily y Daisy, abrazando a Molly quien con alegría corrió a sentarse junto a Misty.
Los restantes contestaron el saludo con amabilidad, yo solo me concentré en mi taza de café. Faltaban tres personas a desayunar.
Los minutos transcurrieron. Brock se dedicó a levantar la losa y a lavarla, ayudado por May y Willie. Las hermanas Waterflower discutían acaloradamente detalles del espectáculo, incluyendo a Molly, quien encantada les daba su punto de vista.
Max apareció de la nada, parecía furioso. Empujó la puerta y por poco golpeó a Violet que venía detrás con los ojos enrojecidos. May se acercó a saludar a su hermano pequeño, cuando este de improvisto se me abalanzó encima y por poco me acierta un golpe de puño en la quijada.
Me hice hacia un costado, y él perdió el equilibrio cayendo sobre un lateral de la mesa, volcando la taza de la que pretendía seguir tomando.
- ¿Qué diablos te pasa Max?- le grité incorporándome, y alejándome de él. No para ponerme a resguardo, sino porque me conocía, y una mínima provocación más haría que me desquitara con el niñato. Ganas no me faltaban. Pero no quería crear una escena y que May se preocupara.
Aunque el adolescente se merecía que alguien le diera una buena tunda.
- ¿Crees que no te vi ayer en la noche imbecil?- volvió a gritar exhibiéndome el puño, escupiendo las palabras a sabiendas -¡Llevaste a Misty a tu habitación!
- ¿Qué?
- ¿Cómo…?
Las preguntas fluían de la boca de las hermanas mayores. Me miraron con furia como si no quisieran entender a donde apuntaba la confesión de Max.
Para variar, Misty estaba callada y ruborizada hasta la raíz del cabello. ¿Acaso no pensaba decir que fue ella quien se metió en mi habitación? ¿No iba a disipar aquel malentendido?
- Oh jojojo ¿Cómo es eso?- Morty estaba en el umbral riendo como si aquello fuera muy divertido -Deben hacer esas cosas fuera de casa, me sorprendes Ash… O al menos, si la situación apura debes fijarte que no haya público presente…
- ¡Morty!- le gritó Violet con expresión ceñuda, y casi desesperada. Increíblemente, el grandote se calló la boca y se sentó.
Misty tenía los ojos grandes y húmedos fijos en él. Y seguía sin proferir palabra, al parecer ni siquiera pensaba decir algo para salvar su honor. Entendí que no deseaba hablar por miedo a traicionarse.
Aunque eso me incluía a mí.
- No fue así como sucedieron las cosas- dije finalmente. Resoplé ¿Cómo se supone que deba continuar cuando no hay mucho que pueda decir?
- ¿Misty no estuvo en tu habitación, verdad?
Los ojos de May me miraban con una expresión de tristeza que no entendía.
- ¿Ash?
- No es nada de lo que creen- Misty dijo con suavidad, dirigiéndose a sus hermanas.
- ¿No?
- Es decir, si estuve en su habitación anoche- se apresuró a explicar pese al horror general, yo intenté decir algo a mi favor, pero ella me silenció con un gesto -Fui por iniciativa propia…
Casi deseé que no hubiera mencionado aquello. Morty se puso rojo, igual que Brock que milagrosamente abrió grande sus ojos castaños. Las hermanas sensacionales se quedaron boqueando viéndose una a otra, May empujó a Misty y salió dando un portazo. Max me miraba resoplando ruidosamente por la nariz. La única que parecía feliz con eso era Molly quien sonreía como si no entendiera.
- ¡Mist!- Daisy exclamó con desmayo -Eres demasiado joven para…
- ¡No es lo que están pensando!- intervine. La pelirroja en vez de aclarar creaba más confusión...
Ella asintió -Daisy, somos amigos. Ash y yo somos amigos desde niños, jamás haríamos algo como eso. Crecimos juntos, somos casi como hermanos…
¡Pero no lo somos! Gritó la voz en mi cabeza.
- Que hacías en su habitación…
- Yo…- ella titubeó y yo la miré con interés preguntándome si de verdad diría todo -Solo fui a pedir el consejo de un amigo. Y él me lo dio- me sonrió algo sonrojada- Ash es una gran persona, jamás haría algo fuera de lugar…
No estés tan segura…
Todos los ojos se dirigieron a mí para corroborar su versión -¡Es verdad!- dije y levanté mis manos a modo de defensa -Ella solo vino un momento y luego se fue.
- ¿Qué acaso Brock no estaba ahí con ustedes?
El nombrado se puso pálido.
- No, justo había salido…
- …al baño.
Daisy se acercó a Misty y la tomó de los hombros -Entiendo lo que dices hermanita. Pero nunca más ¿de acuerdo?
- Days…
- Mist no es apropiado que una chica visite la habitación de un chico durante la noche - explicó Lily con calma - Ustedes ya no son niños y…
- Algunas cosas pueden salirse de lugar- Violet agregó mirándome con sorpresa -No es que desconfiamos de alguno de ustedes pero, a veces es mejor ser preventivo.
- Porque muchas veces los hombres no piensan con la cabeza precisamente, y más cuando están a la vista de una chica bonita…
- ¡Morty no estás ayudando!- Violet le gritó golpeándolo en el hombro.
El aludido sonrió gratamente y sostuvo entre sus palmas la mano de quien lo había golpeado.
- Ash es demasiado cándido- intervino Brock con una risita -Misty también. Se preocupan por nada.
- Esta también es una casa decente- Daisy habló con decisión.
- Bueno chicas, ya dejen de sermonear a los muchachos, ya dijeron que no habían hecho nada malo. Denle un punto a favor- añadió Morty todavía sosteniendo la mano de la segunda hermana sensacional.
No sé si Misty notó eso, pero disculpándose salió de la cocina. Yo debatí conmigo si debía ir tras ella o no. Si iba sería como alimentar los rumores que habían esparcido sobre la mesa en cuanto a nosotros. Si no iba… me sentiría culpable, ella era mi mejor amiga pese a que deseaba que fuera todo lo contrario, y necesitaba darle mi contención. No porque ella lo hubiera pedido, sino porque yo necesitaba hacerlo.
Sin embargo Max se me adelantó. Supongo que él también quería ofrecerle una disculpa. Aunque todavía estaba esperando que viniera a disculparse conmigo.
Con tres integrantes menos en la cocina, el desayuno siguió su curso. Las hermanas sensacionales por un lado, Brock y Willie por el otro, envueltos en su mundo de arrumacos. Solo Morty, Molly y yo quedamos relegados a hablar entre nosotros.
- Entonces campeón ¿Cuándo planeas confesarle tus sentimientos?
La pregunta directa del rubio casi hizo que escupiera el sorbo de café que acababa de tomar.
- ¿Confesarle? ¿A quien?
- ¡Vamos Ash no te hagas! He visto como los ojos se te van tras ella cada vez que está aquí. En el pasado solías hacer lo mismo solo que ahora eso se ha magnificado. Y está bien, no tienes que avergonzarte por admirar a una mujer. Para eso están los ojos ¿sabes?
Lo que Morty decía no ayudaba a que el calor sofocante de mis mejillas descendiera. Esperaba que las hermanas sensacionales no hubieran escuchado eso.
- Eso es verdad- adhirió Molly inocentemente -Mi hermano gusta de Misty desde que tengo memoria.
- ¡Oye!- le siseé tapándole la boca -¡Eso no es cierto!
Morty rió, sí; a estas alturas era lo mejor que podía hacer.
- Deberías darte prisa antes de que alguien mas inteligente que tú te gane de mano…
Lo miré fijo, parecía muy seguro al decir eso.
- ¿No has pensado que por ahí a ella le gusta otro chico?- agregué sosteniéndole la vista y con más seriedad de la que me proponía.
Morty se echó a reír, al igual que Molly.
- Tonterías. Saltan chispas cuando están juntos.
- Y ambos son tan obvios. Oh, bueno tú al menos lo eres.
No me quedó más que resoplar, dándome por vencido. Obviamente ellos no veían las cosas con atención. Me levanté considerando que ya había oído demasiado sermón. Me disculpé con un gesto con las manos y salí.
Los demás me miraron con curiosidad mientras salía de la cocina. Tras cerrar la puerta me apoyé contra la pared soltando un suspiro.
- ¿Ash? ¿Tienes un momento?
May estaba parada frente de mí. Tenía una expresión triste e incierta en el rostro, y los brazos cruzados tras su espalda. Al parecer había estado esperando a que saliera.
Traté de fingir entusiasmo al verla. No quería que se diera cuenta que de verdad empezaba a frustrarme su acoso.
- Claro May ¿Qué ocurre?
Ella no contestó. Desvió los ojos de mí y se mordió el labio.
- ¿May?- aventuré extrañado ante la actitud de mi amiga. Me le acerqué poniendo la mano en su hombro.
Pero al segundo siguiente lamenté haberlo hecho. Ella rompió con su paranoia inicial y acortando la distancia me estampó un beso brusco en los labios.
Yo me quedé ahí, tieso, parpadeando por lo que pareció una eternidad, con la boca pegada a la de ella sin hacer movimiento alguno.
- ¡Ash estaba esperandot…!- exclamó una voz femenina a mis espaldas, que yo conocía muy bien -Oh, perdón…
Y sus pasos rápidos me indicaron que se había alejado corriendo por el corredor.
Eso fue suficiente, tomé los hombros de May y la separé violentamente de mí. El beso no había durado más de cinco segundos, pero se sintió una eternidad horrible.
- ¿Qué haces?-le grité zarandeándola un poco. Me volví hacia donde Misty se había alejado corriendo -Maldición…- solté entre dientes.
- Ash yo te envié esa carta…
- ¿Qué?- volví mi atención a ella, y la solté rápidamente al darme cuenta de que aún estaba sosteniéndola de los hombros.
- Yo te envié una carta, confesándote mis sentimientos...
Parpadeé sin podérmelo creer ¿ella…? Ella había sido la causante de tanto alboroto, y que mis emociones dormidas desembocaran en todo este lío. No podía creerlo. May, mi amiga… que de pronto estaba enamorada de mí.
¡Que bizarro era todo esto!
- ¿No vas a decirme nada?-prosiguió con voz apretada.
Y que podía decirle… si bien la estaba escuchando mi atención se centraba en la persona que se había alejado corriendo de nosotros. Y en lo que estaría ella pensando en esos momentos…
- May lo siento- comencé no muy seguro de que era lo que se decía en estos casos -Pero la verdad es que yo…- suspiré desordenándome el cabello con frustración.
Esperaba que entendiera la negativa sin que tuviera que decirla.
- ¿Tú que?
Me alejé de ella unos pasos, volteé a ver el largo pasillo que nos precedía, imaginando que mi amiga pelirroja podría estar desde algún lugar del mismo escudriñándonos. Pero solo se veía el sendero vacío y tranquilo.
- ¿Ash?
'¡Rayos!'
- Lo lamento May, no puedo corresponder a tus sentimientos porque…
Ella me apremió con sus ojos azules abiertos y de pronto más brillantes. Su labio inferior empezó a temblar.
- P-porque te gusta Misty ¿verdad…?- prosiguió con voz queda.
- Bueno, la verdad es que…- me encogí de hombros. ¿Qué más podía hacer más que decirle la verdad? -S-sí…
Y eso fue todo, ella se cubrió la cara con las manos y dándome la espalda se alejó en sentido contrario, dejándome con la agria sensación de que yo era todo un patán.
La puerta de la cocina se abrió tras eso y, lo que me faltaba… que la fallida confesión haya tenido espectadores.
- Hey, estas hecho todo un galán…- comentó Morty con una estupida sonrisita. Solo me quedó revolear los ojos hacia un lado con frustración -Ya me presumía yo de que algo ocurría aquí, pero ¿May? Esto va más allá de mis presunciones…
- No me gusta May…
- ¡Y yo sabía que te gustaba Misty! ¿Por qué negarlo por tanto tiempo?- el turno de hablar era de Brock, obviamente.
Suspiré, rascándome la nuca. Malditos sean por salir justo en esos momentos.
- Cállense.
- ¡Ash me encantan!- Molly exclamó dándome poca o nada de atención a lo que había dicho -Misty y tú hacen una pareja preciosa, como esas de las que salen en televisión.
Gruñí.
- Es cierto, campeón- Morty me palmeó el hombro. El gesto hizo que me tambaleara hacia delante. Gracioso, aparte de todas las múltiples cualidades del rubio, había que sumarle que tenía la fuerza de una docena de machamps juntos… -Ambos son ideales.
- Siempre lo he dicho.
- Y yo. Desde que son pequeños…
Y con eso decidí que había oído suficiente. Me di la vuelta con las manos en el aire en gesto impaciente.
- Déjenme en paz- y sin oír respuesta me alejé por el pasillo, subiendo las escaleras rumbo a mi habitación. Sus risotadas, silbidos y vítores me siguieron hasta que con presteza cerré la puerta. Horrorizado ante todo lo que había pasado en esa mañana.
Sin embargo la visión que encontré allí casi me hizo caer de espaldas. Misty estaba ahí con las manos tras de si, observando algo en la pared. Mis ojos recorrieron sus largas piernas, exquisitamente modeladas gracias a la natación. El vestido que usaba marcaba las curvas que la ropa ancha que usaba a diario no alcanzaba a esconder. Su cintura pequeña invitaba a mis manos a recorrerla y volverla a mí. Quería que me pusiera atención. Y lo quería ahora.
Finalmente se giró, sonriéndome de lado. Por la expresión pícara de sus ojos supe que me soltaría alguna puya.
- Estaba esperándote, Romeo… ¿Así que May y tú?
- No es lo que…- intenté decir. Pero ella soltó una carcajada interrumpiéndome.
- ¡Deberías ver tu cara!- se acercó, risueña. Su andar ponía énfasis al contoneo de sus caderas. ¡Dios! ¿Por qué estaba vestida de esa forma? Esa prenda dejaba muy en evidente que ella ya era toda una mujer. Estaba tan embelesado mirándola, que ni siquiera me percaté cuando sus delgados brazos me encerraron en una inocente acción -No cabía en mí de la sorpresa, pero ¡Hey! Estoy muy feliz por ti. May no era el tipo de chica que tenía en mente para ti, pero si es a quien tú escogiste, lo respeto y lo acepto -añadió riendo junto a mi oído -¡Aunque no te perdonaré el que no me hayas dicho nada!. Yo aquí contándote todo, y tú escondiendo tamaño de secreto…
Resoplé -Estas confundiendo las cosas…
Se alejó lo suficiente como para enfrentarme cara a cara. A regañadientes noté que usaba maquillaje. Sus ojos resaltaban como nunca gracias a lo que sea que hubiera hecho con ellos.
- No confundí las cosas, los vi. ¡Estabas comiéndole la boca de un beso!
- Fue ella quien me besó- dije con énfasis, lo que solo logró que ella riera sin remedio.
- Deja de comportarte como un niño y acepta las cosas…
'Ya las he aceptado, solo que no son ni remotamente parecidas a como las crees tú…'
- Mist…
- Como sea- prosiguió ignorando mi intento de explicarme -Había ido a buscarte porque deseo mostrarte algo. Al contrario de alguien yo si sé compartir secretos. ¡Mira!
Y me extendió un trozo de papel doblado. Supe que era antes de que lo leyera por encima.
Mist: recibí tu carta. Debemos aclarar esto lo más pronto posible. Te espero en el sector de la piscina a las doce en punto. M.
- ¿No dices nada?- preguntó cuando en silencio le devolví el papel.
- ¿Por eso te vestiste así?- inquirí con más seriedad de la que hubiera querido.
Ella asintió y dando un pequeño giro me permitió admirar lo bien que ese vestido le quedaba -Morty contestó la carta que le dejé durante el desayuno…- se detuvo sonrojándose -Quiero causarle una buena impresión ¿crees que lo logre?
Morty.
Morty había estado conmigo durante el desayuno. Él, Molly y yo estuvimos hablando… bueno, en realidad ellos no perdieron oportunidad de burlarse de mí y de mis sentimientos.
Y de la forma en la que el rubio se expresaba, al menos para mí, dejaba muy en manifiesto que contaba con su apoyo para conquistar a Misty.
Además él parecía completamente enamorado de Violet…
¿Cómo podía ser entonces que le estuviera enviando cartas de amor a mi amiga? ¿Jugaba a dos puntas?
Nunca mencionó que recibiera sus anónimos amorosos…
- ¡Ash!- Misty me sacudió para volverme a la realidad, a ella.
- Te ves hermosa- repliqué.
- Gracias, lo sé- contestó con orgullo riéndose al ver mi expresión -¿Crees que a él le guste?
- Si no lo hace es porque está ciego…
Asintió ante mi sinceridad desmedida -¿Crees que mi cabello luce bien?
Se lo había planchado seguramente. Este caía lacio y sedoso por su espalda, completamente suelto, y sin adornos. Pero a mí me gustaba más cuando estaba al natural, con esas ondas que se le marcaban cuando se metía a entrenar a la piscina…
- Estas hermosa Mist- y no me cansaría de repetirlo. Aunque me doliera el que estuviera arreglándose para alguien más.
- Quería contarte todo, necesitaba tu visto bueno. Eres el único en quien confío…- suspiró -Bien, creo que ya debo irme, no esta bien hacerlo esperar demasiado ¿verdad?
Rió y se acercó a la puerta. Tomó aire.
- ¿Quién sabe? Luego de que Morty y yo formalicemos nuestra relación podríamos salir los cuatro en una cita doble; May y tú, Morty y yo ¿Qué opinas?
- No estoy saliendo con May- afirmé con seriedad.
Ella se detuvo a mirarme, la mano en el pomo de la puerta.
- May se me confesó. Dijo que gustaba de mí, pero yo no puedo retribuir a sus sentimientos. Lo que viste fue solo una acción desesperada de su parte. La rechacé.
- ¿En verdad?
- Tengo cara de estar mintiendo.
- ¿Ash porque harías algo tan feo como eso?- preguntó abriendo muchos los ojos.
- Normalmente es lo que haces cuando no retribuyes los sentimientos de otra persona- dije secamente.
- Pero creí… es decir; estaba segura de que te gustaba.
- Si me gusta una chica, pero no es ella- y añadí -Si es eso lo que querías saber, ahí lo tienes.
Se había vuelto hacia mí. La sorpresa y la diversión bailando en sus ojos color mar.
- Así que ¿estás enamorado?
- Sí- dije sin rodeos.
- ¿Y la conozco?
- Quizás.
Entrecerró los ojos como considerando el posible nombre. Pero a último momento se giró, recordando la obligación que tenía que cumplir.
- Luego lo pensaré detenidamente, y no dudes en contar con mi ayuda. Debo hallar un modo de pagar todo lo que haces por mí…
- Ve Mist. Se te hace tarde.
Abrió la puerta y noté que tomaba largas bocanadas de aire. Se veía preciosa, no entendía porque tenía tantos nervios.
- Si valoras tu vida, ni se te ocurra merodear por el sector de la piscina por las siguientes, digamos, dos horas.
Ni que fuera masoquista. ¿Pasearme por ahí solo para ver como otro robara sus besos y abrazos? No gracias. No estaba tan loco.
Ni tan desesperado.
Le sonreí con confianza, y creo que fue suficiente. Tras varios segundos salió de la habitación cerrando la puerta tras si.
Suspiré con pesar y me apoyé contra la madera cerrada. ¿Por qué sentía que Misty estaba empezando a vivir su vida, y yo sentía que estaba perdiendo la mía?. Ahora quedaba lo peor; prepararme mentalmente para ver a la nueva pareja por todos los recovecos del gimnasio.
Ni siquiera me digné a imaginar algo como eso.
En dos pasos me desplomé sobre la cama. Hundí la cabeza en la almohada, y deseé recuperar las horas de sueño que el insomnio me había quitado. Me acomodé buscando una posición mejor. Me dejé las zapatillas puestas, sería tan solo una siesta de un par de horas hasta el almuerzo.
Mis ojos se cerraron, la respiración se hizo tenue, y mi cuerpo se relajó dejando que mi mente vagara por los hechos sucedidos en la mañana. El escándalo que flotó en torno a Misty yo, mi malhumor desmedido ante los crecientes sentimientos que se gestaban en mi interior, las burlas de Brock, Morty y Molly, quienes parecían tener el poder de leerme como un libro abierto. La actitud extraña de May, y finalmente su confesión. Su beso forzado que se había sentido como hiel.
Había tenido decenas de besos insulsos, que nunca pasaron a ser más que un simple juego o coqueteo inocente. Hablando en serio jamás había tenido una relación formal, antes ni se me hubiera ocurrido considerar la posibilidad de salir con una chica. Y sin embargo el beso de May había despertado otra clase de sensaciones.
Si hubiera sido Misty quien me hubiera besado con tanta vehemencia… Sí, sentir sus labios amoldándose a mi boca, su fina cintura hecha para que mis manos la recorrieran. El calor de su cuerpo, el tacto de su piel, su perfume.
Me volvería loco si seguía imaginando cosas como esa.
Y May, pobre May. Ni siquiera la había seguido para darle una explicación u ofrecerle una disculpa. Eso denotaba la clase de pésimo amigo que era. Debía disculparme e intentar reparar nuestra amistad. Aunque sonaba algo imposible.
Abrí los ojos notando que todo a mi alrededor se veía borroso, al parecer mientras mi mente flotaba en medio de un sopor extraño, había dormido un poco. Aunque mi mente activa no había descansado. Así que me sentía igual de exhausto que antes, pese a que el reloj de la pared marcaba que había transcurrido una hora. Me revolví el cabello y acto seguido me levante. Fui al baño a asearme la cara. Tenía unas horribles ojeras y estaba algo pálido. Me peiné el cabello con las manos, no dándole mayor importancia a mi aspecto, y decidí salir a buscar a May. Todavía me sentía como en deuda con ella.
Además como me había dicho Misty, no tenía pensado merodear por el área de la pileta.
Salí de la habitación todavía algo atontado por ese descanso extraño, me aventuré por el pasillo oyendo voces que subían de tono y sonaban desesperadas a medida que me acercaba a la escalera.
Misty y Max estaban abajo. Ella estaba a mitad de camino, él como a punto de subir, noté con cierta curiosidad que la tenía asida de la mano, y ella luchaba por soltarse. Las voces procedían de ellos, por supuesto.
- Pero Mist, escúchame…- decía el adolescente aún sin percatarse de mi presencia. Yo me había detenido en los primeros escalones, no sabiendo si seguir descendiendo o no hasta donde estaban ellos.
- Max suéltame…- ella me daba la espalda, pero su voz quebrada me indicó que algo no andaba bien, seguía forcejeando -Nunca llegaré a sentir algo por ti…
Misty no pudo seguir hablando. En menos de un segundo, y para mi propio horror, Max subió los peldaños que los separaban y enterrando una mano en la cintura de la chica, apremió la distancia besándola en la boca. Frente a mis narices.
La escena surrealista siguió pese que yo estaba boqueando como idiota, Misty le dio un empujón violento, y le cruzó la cara en dos sonoros cachetazos, luego volvió a empujarlo y le lanzó dos bollos de papel arrugado, que presumí eran cartas, y se giró hacia mí. En realidad creo que acababa de reparar en mi presencia. Sus ojos no tardaron en aguarse de nuevo. Tenía el maquillaje corrido de un modo desastroso, y hasta su cabello lucia fuera de lugar. Sus labios temblaron al sostenerme la vista.
Se volvió a Max - Nunca. Nunca vuelvas a hacer algo como eso. Y en lo que resta de días preferiría que ni te acerques…-su voz volvió a quebrarse y ya no pudo seguir hablando. Voló en un santiamén los pasos que la separaban de mí, y se arrojó a mis brazos que en algún momento se habían abierto para ella.
- Ash…- sollozó una y otra vez junto a mi pecho, enterrando la cara en mi ropa. Su cuerpo se convulsionaba dejando escapar el llanto, la frustración. El dolor. Las palabras salían a borbotones de su boca, pero estas no parecían tener sentido -Él dijo que no… que yo era como su hermana… y creo nunca entendió lo que quise decir… y Max… yo nunca… Ash… me quiero morir… me quiero morir…
Mis ojos se alzaron de ella a la figura de Max que continuaba de pie ahí donde todo había comenzado. El odio y el desprecio que se leía en sus ojos parecían aumentar con cada segundo que pasaba. Decidí ignorarlo de momento ya habría tiempo para ocuparme de él. Afiancé a la muchacha contra mi cuerpo y volvimos a subir.
A paso lento nos dirigimos hacia su habitación.
Nota:
Tenía escribiendo este capitulo desde diciembre mas o menos, pero como luego me apresuré en actualizar mis otros dos quedó como relegado, pobrecito!
No es que no lo quiera, pero a no sé a donde apunta la historia! ( de veras) y cada nuevo capitulo me sobrepasa xD Pero si quiero mucho a este fic, hacía años que no escribía en POV y ha sido bueno retomar algunos aspectos de la escritura en primera persona
Supongo que actualizaré en febrero. Aun no se si restan uno o dos capítulos para que esto se termine. Quizás tan solo uno, veremos a donde nos lleve esto.
Espero la estén pasando lindo! Yo aun sigo vacacionando y prometo que antes de que terminen mis vacaciones prometo actualizar seguido ^^
Cuídense!
Sumi Chan
