Capítulo 2

De pastoreo

Los siguientes días pasaron lentamente, mientras iban descubriendo cosas de ese nuevo mundo; estuvieron explorando la zona donde se encontraban, era un valle colindante a una región llamada "Red de carreteras provinciales del reino de España SGV-2315", según lo que vieron en un cartel amarillo que estaba colocado cerca del camino grisáceo serpeante, el cual tenía un extraño tacto al pisarlo con sus cascos.

Cerca de allí, en dirección norte, vieron un pequeño poblado de nombre La Mata, pero no se acercaron más por pura precaución, viéndolo desde la lejanía; todas las mañanas se podía oír varios tañidos de campanas que servían para despertarlas y eran como su despertador particular.

Alrededor del poblado se extendían kilómetros y kilómetros de campo y terrenos, algunos con girasoles, otros con paja, o con cualquier otro tipo de cultivo; tanto Luna como Twilight se quedaron muy impresionadas, ya que pudieron ver como un terreno del tamaño de media Ponyville estaba perfecta y completamente arado mediante una serie de máquinas de enormes ruedas que arrastraban todo tipo de garras metálicas. Y tan solo en una mañana entera.

Vieron también bastantes animales que normalmente conocían, como conejos, venados, perros, gatos, topos… la fauna era muy diversa y eso también las sorprendió.

Llegaron a ver también y más de una vez a varios humanos, pero siempre desde una distancia prudencial y ocultándose lo mejor posible; una tarde en la que el viento soplaba con fuerza, vieron aparecer cerca de donde siempre estaban un coche muy grande y muy alto, del cual se bajaron un humano muy alto con uno más bajito, un padre y un hijo, los cuales estuvieron haciendo volar una cometa roja durante un largo tiempo. Luego almorzaron allí y antes de que hubiera anochecido, se fueron del lugar. Otro día vieron a otro humano, más anciano, pastoreando a un rebaño de ovejas y acompañado por un perro muy grande, tan solo pasó cerca de donde estaban y no les llegó a ver, por suerte; y no fue la última vez, si no que le vieron más veces también. Otra tarde, un grupo muy grande de humanos se congregó cerca de nogal, por lo que tuvieron que moverse rápidamente para no ser vistas; venían en coches de todo tipo, y enseguida comenzaron a montar una especie de fiesta en la cual usaban una extraña máquina que lanzaba platos a gran velocidad que luego eran destruidos por otro humano con un extraño tubo que hacia un ruido ensordecedor.

-Que extraños son los humanos…-murmuró Luna.

-Sí, pero eso les da encanto ¿no crees? Me gustaría saber más…-murmuró Twilight, con tono esperanzador.

Sin embargo, tan solo obtuvo una mirada negativa por parte de su soberana, como iba siendo costumbre; ella insistió, pero Luna se mostró inflexible.

-Por favor… no parecen peligrosos, ya lo viste aquella vez con ese padre y su hijo…

-Eso no es excusa, aun así no sabemos cómo pueden reaccionar si nos ven… son impredecibles, he dicho que no, no insistas.

-Pero…

-¡He dicho que no!-exclamó entonces, con la voz real de Canterlot.

Twilight se quedó cortada y se fue de allí, asustada; esa noche Luna se disculpó.

-Perdona por haberte levantado esta tarde la voz, Twilight… se trata de nuestra integridad, debemos estar bien…

-No pasa nada, supongo que tiene razón, princesa…-murmuró ella.

Luna miró al suelo, compungida.

-Solo llámame Luna… no hace falta que seas tan formal ahora.

Las dos se quedaron en silencio un momento, admirando un cielo estrellado; aunque en su día las dejó perplejas, ya se habían acostumbrado a ver como el sol, la luna y las estrellas aparecían por si solas en un ciclo constante muy parecido al suyo, pero sin la ayuda de la magia. Después de todo, el resultado era muy parecido al de su mundo, y al menos Luna no tenía que estar ocupada durante el atardecer.

Twilight se acomodó al lado de Luna y ésta la acurrucó con su ala izquierda.

-¿Sabes? Siempre quise tener una hija…-anunció entonces ésta.

-¿Ah, sí?

-Sí…

-¿Y qué te detuvo?

La princesa de la noche bajó la mirada y la observó.

-Es complicado… fue antes de convertirme en princesa; aun solo siendo las herederas, mi hermana y yo teníamos muchos deberes reales y apenas teníamos vida social más allá del palacio. Yo aun así me enamoré de un semental muy humilde que trabajaba en las dependencias del palacio, y… cuando heredé el trono junto con mi hermana, nos fue imposible estar juntos-explicó.

-Vaya… ¿y que te detiene ahora? Tan solo has de conocer al semental apropiado…

-Una vez más, no es tan fácil… soy la princesa, y si antes tenía responsabilidades, ahora tengo muchas más; nunca se me ha dado bien conocer a otros ponis…

La unicornio violeta alzó la vista, bastante sorprendida; por alguna razón se sintió identificada con ella y la pudo comprender perfectamente. Las dos anteponían lo personal a lo social, al menos Twilight no lo hace tanto como antes, pero había veces que no podía evitar caer en sus más profundos gustos y dejarse llevar por ellos.

-Te comprendo, Luna… has estado sola durante más de mil años, yo mismo me recluí en los libros y el saber; yo también tuve mi luna-asintió ella.

La princesa la sonrió, agradecida, y la arropó un poco más con su ala.

Pasaron un par de días más hasta que, al final, ocurrió; las dos se lo esperaban de alguna manera u otra, pero no de la forma en la que les pasó. Aprovechando de que Luna se había alejado en busca de comida en un manzanar un poco alejado, Twilight se arriesgó y se acercó un poco más al pueblo de La Mata extremando las precauciones, por pura curiosidad. Nadie llegó a verla, pero en cuanto Luna se enteró la echó la bronca duramente.

-¿¡Cuantas veces tengo de decirte que no te acerques al poblado humano!? ¡Te podrían haber visto!

-¡No me vio nadie, las calles estaban desiertas!-exclamó ella, pero en cuanto lo hizo prefirió no haberlo hecho.

-¿¡Qué?! ¿¡Me estás diciendo que entraste en el pueblo?!

-¡Si, pero solo enfilé la calle principal, nada más, luego me retiré!

-¡No me mientas, Twilight!

-¡No la estoy mintiendo!

Ambas se miraron a los ojos, Luna con gesto enfadado y Twilight con un semblante serio y retador.

-Me has desobedecido… cual potra de cinco años ¿¡por qué!? ¡¿Tan complicado es acatar una simple norma?!

-¡No se trata de eso! Yo solo… quería saber más…-masculló la unicornio, clavando la vista en el suelo.

La alicornio la siguió mirando con gesto enfadado, pero en ese momento oyeron una alta voz y varios ladridos de perro.

-¡Y continúan los partidos de la clasificación, esto es Radio Estadio, con Javier Ares y Javier Ruiz-Taboada! ¡El resultado final del partido del Real Madrid contra el Celta desemboca en una victoria por parte de la selección blanca, con una asombrosa goleada de 4-0 a favor del Madrid! ¡Esto es Radio Estadio, en Onda Cero, tu radio!

Las dos se dieron la vuelta y vieron, para su horror, al labriego que casi siempre solían ver pastoreando cerca, mirándolas curiosamente; era un hombre de avanzada edad, con la cara arrugada y el porte irregular, en sus ojos se podía ver la sorpresa reflejada. El perro, un pastor alemán, echó a correr hacia ellas y se acercó a Twilight, olfateándola con curiosidad; Luna se puso delante, para protegerla.

-¡Suave, chucho! ¡Yep!-le llamó el hombre.

Nada más oírle, el pastor alemán volvió con él y se estuvo quieto; el anciano apagó una cajita, que era de donde provenía la alta voz, y se acercó a ellas, Luna alzó las alas para intimidar.

-Eh, tranquila… ya está, ya está… no pasa nada…-le dijo el pastor con suavidad.

Pero eso no paró a Luna, la cual seguía con las alas desplegadas y mirándole de forma intimidante; Twilight se adelantó poco a poco, para no asustar a los presentes, y se acercó al pastor. Éste escondió la mano en la bolsa que llevaba, Luna hizo un aspaviento, pero el hombre tan solo saco una hogaza de pan y un trozo de queso, ofreciéndoselo a la unicornio lavanda. Twilight lo probó y le gustó.

-Así es, muy bien, buena chica, buena chica…-le dijo el anciano, acariciándola la crin.

A pesar del gesto, Luna se mostró recelosa y distante.

-¿Qué sois exactamente, extraños caballos? Qué curioso… realmente curioso…-murmuró el pastor, mordiendo un palillo.

Twilight miró a Luna, no la dijo nada, pero no hizo falta.

-Vamos pequeña, vamos… a Marta le va a encantar…

La unicornio violeta no lo dudó ni un momento y le siguió; Luna se quedó un poco rezagada, pero finalmente recogió las alas y les siguió un poco más atrás.

En la mente del alicornio danzaban miles de preguntas, todas sin respuesta; ¿podían fiarse de ese anciano? Aunque no supiera lo que eran exactamente, aun así no deberían subestimarle; ¿era realmente buena persona? Y lo que más la preocupaba; si algún día llegase a comprender lo que se estaba llevando a casa ¿Qué haría entonces? Luna prefirió dejarse llevar aunque solo fuera por una vez y el pastor les guio hasta su hogar.


Fé de erratas

Quiero comentar un par de cosas que, de seguro, os habréis dado cuenta; hay un par de errores en el anterior capitulo, entre ellos el siguiente:

"Aun así no tardó mucho más en empezar a despertarse, se revolvió en la cama y finalmente abrió los ojos poco a poco, acostumbrándose a la luz"

"La chica lloró sobre su hombro un poco más y finalmente inquirió."

"-¡Casi lo tenia!-masculló la chica, frustrada."

Éstos errores que pueden parecer una chorradita en realidad son un tanto graves, ya que son los "restos" de la anterior versión en la que había trabajado antes de decidir cambiarlo por completo; pensé en cambiarlo, pero al final preferí dejar aquí un espacio de errata, para dejarlo indicado.

Por lo demás, ésto es todo, aunque os dejo una foto del pueblo de La Mata, para que veáis visualmente como es este pueblo de la España profunda XD:

[En panoramio punto com : photo/68510440]

Espero que os guste, comentad y demás; ¡nos leemos!