Capítulo 5

La rebelión de los sargentos

El viaje siguiendo la estela del elemento se les tomó unos tres días, ya que de día debían de tener mucho cuidado, más ahora después de haber sido vistas; no sabían si la familia de Aquilino y Marta las estuvieran buscando, o si tenían intención de preguntar por los alrededores. Aunque pensándolo fríamente después eso sonaba demasiado estúpido. Ninguna de las dos se imaginaba a un humano preguntando a otro si había visto a un unicornio acompañado de un alicornio.

Por el día solían hacer un par de paradas para descansar y comer algo y aprovechaban la noche y sus sombras para ir más rápido; cuando las prisas acuciaban, Twilight se subía sobre Luna y ésta alzaba el vuelo, volando sobre las copas de los árboles y siguiendo el camino que trazaba el rastro dorado mágico. No parecía estar demasiado lejos, pero no pudieron evitar que el viaje les llevara algo más de tiempo. Pero cada vez más, Twilight notaba como Luna la hacía el vacío, hablando muy poco con ella y sin prestarla mucha atención.

-Y cuando encontremos el elemento ¿cómo haremos para recuperarlo?-inquirió la unicornio, mientras caminaban por una arboleda.

-No sé, ya veremos… ni siquiera sabemos en qué circunstancia nos encontraremos.

-Pero necesitaríamos un plan de acción por si las cosas se tuercen…

-Como ya te dije, no lo sabremos hasta que lo veamos-insistió la princesa, esquivando una rama.

Twilight quiso replicar, pero se lo pensó mejor y se quedó callada. Cada vez la notaba más lejana y eso la dolía.

Llegaron al Real Sitio de San Ildefonso de madrugada, la estela dorada se perdía por las calles de un pueblo de tamaño medio y envuelto en un silencio abrumador; las farolas alumbraban unas calles desiertas y desde donde estaban se podía ver al fondo un imponente palacio con extensos terrenos.

-Quizás viva aquí la realeza de este lugar… por lo de real sito, y todo eso-supuso Twilight.

-Puede, pero no estamos aquí en busca de relaciones diplomáticas reales-murmuró Luna, cortante.

La estela entraba por una calle del este y serpeaba entre éstas hasta lo que parecía un palacete al otro lado del pueblo y cerca del palacio real.

-¿Cómo hacemos para acercarnos sin que nos vean?

-Esos tejados están poco iluminados… agárrate a mí-indicó entonces Luna.

Como las otras veces, Twilight se aseguró sobre el lomo de Luna y ésta alzó el vuelo por encima del pueblo; fue saltando entonces de tejado en tejado, aprovechando que las farolas no llegaban a iluminar más allá de los pisos superiores hasta llegar al tejado del palacete donde terminaba el rastro. Desde lo alto del tejado se asomaron justo al final de donde se veía la estela y vieron entonces al nogal, de pie y todavía sin replantar; justo al lado, un hombre llevaba a una mujer hasta él con los ojos tapados.

-Todavía no los abras… vas bien-le decía él.

-Ay, que nervios ¿Qué será?-canturreó ella.

Una vez que estuvieron de frente, el hombre le destapó los ojos e indicó.

-Ya puedes abrirlos.

La mujer obedeció y al ver el nogal no pudo evitar soltar una exclamación de asombro y felicidad.

-¡Oh, cariño, gracias, gracias, es un detallazo! ¡Me encantaba este nogal, siempre jugaba cerca de él en la era de mi abuelo, en La Mata!-explicó ella, abrazándole.

-Hablé con él y estuvimos de acuerdo en llevarlo para una ocasión tan especial; lo replantarán mañana, en los jardines del parador, junto a la mesa presidencial-añadió él.

-Gracias, en serio… te quiero…

-Y yo también, mi amor.

Se encontraron en un suave beso y en ese momento, la tiara brilló fugazmente, lo que hizo que la mujer se percatara de su presencia.

-Espera ¿y eso?

-¿El qué?

Se acercó entonces al montón de tierra y raíces y pudo ver mejor la tiara.

-¡Aquí hay algo!

-Espera, déjame a mí…

El chico metió la mano entre las raíces y cogió la tiara, moviéndola un poco hasta que la consiguió sacar.

-Vaya…

-¡Oh, pero que preciosidad, es una tiara de oro! ¡Mira como brilla!-exclamó ella, haciéndole chiribitas los ojos.

-Menuda suerte… ¿Quién enterraría algo así aquí?

-No lo sé, pero tengo entendido que quien lo encuentra se lo queda… la podría lucir en la boda…-sugirió ella, poniéndosela.

-Te ves preciosa, pareces una princesa.

-Y tú mi príncipe… decidido, la llevaré en la boda-anunció ella.

-Tienes que estar de broma…-masculló Luna, ardiendo de rabia.

La pareja entró en el palacete, llevándose consigo la tiara.

-Maldita sea, es un contratiempo tras otro…-musitó la princesa, dándose la vuelta.

-Bueno, dado que se van a casar podemos dejarles que realicen la ceremonia con la tiara, podremos recuperarla por la noche, después de los affaires…-sugirió entonces Twilight, algo colorada por la propuesta.

-¡Sí claro, como si se la hubiésemos dejado así como así! ¿Es que no la has oído? "El que lo encuentra se lo queda" ¡ésta pretende quedárselo con toda la cara, no se lo podemos permitir!-exclamó Luna, indignada.

-Ya, yo no digo que se la quede, pero sólo se van a casar… va a ser un día especial y…-quiso decir ella, pero Luna la cortó.

-¿Estás insinuando que la dejemos hacer sólo porque se va a casar? ¡Por favor Twilight, no seas ingenua, no se trata de ellos sino de nosotros, tenemos que recuperarla como sea si queremos volver!

Fue entonces cuando Twilight se enfadó y la contestó.

-¡Claro, ignoremos algo como una boda! ¿A quién le importa? ¡Tan solo cojamos el elemento y volvamos a un lugar perdido y al que poco merecerá la pena volver!

Luna se quedó estática, incapaz de asimilar lo que Twilight acababa de decir, la cual se dio cuenta de sus palabras.

-No… quiero decir… yo…

Pero Luna la ignoró por completo y echó a volar, llegándola a rozar con un ala en la cara.

-¡Luna, espera, no quería decir eso, lo siento, espera!-la llamó.

Pero la princesa de la noche la volvió a ignorar y voló más allá de los jardines del palacete, ocultándose tras una pequeña arboleda.

-Lo siento…-musitó ella, notando como los ojos se le humedecían.

Quiso ir tras ella, pero no llegó a ver dónde paraba y no pudo teletrasnportarse; tampoco tenía intención y lo que sentía en ese momento la inmovilizaba por completo. Estuvo llorando un buen rato hasta que finalmente el cansancio la venció y se durmió.

A la mañana siguiente, Twilight se encontraba aun dormida en lo alto del tejado, cerca del borde; una voz grave la sacó de su sueño y se asomó un poco, vio que se trataba de una visita guiada, un hombre de mediana edad le explicaba a un grupo de personas la historia del lugar.

-Éste fue la casa de los Infantes, la residencia de los hijos del rey Carlos III, el cual mandó construirla para albergar a sus vástagos, Don Gabriel de Borbón y Sajonia y Don Antonio de Borbón y Sajonia; su estructura interna se divide en tres patios rectangulares con pórticos y arquerías. Actualmente es un parador desde 1984. Ahora pasaremos al palacio, rodeando las antiguas caballerizas reales, se dice que partió desde allí el regimiento de la Guardia Real durante el motín de la Granja, en el cual los generales se rebelaron contra la regente María Cristina de Borbón en pos de la restauración de la antigua constitución de 1812. Síganme, por favor.

Twilight observó alejarse al grupo, mientras meditaba acerca de ese retazo de historia; así que generales rebelados ante su propia reina… le sonaba demasiado en ese momento.

Vio que la arboleda no estaba lejos de allí y se teletransportó al poder verla; estuvo buscando a Luna hasta encontrarla, la cual se encontraba despierta y tumbada, mirando a la nada.

-Luna, yo… quería disculparme por lo de anoche… realmente no quería decir eso. Perdóname, por favor…-la dijo, con la cabeza gacha.

Aun así la princesa se levantó y dijo.

-Vamos a recuperar el elemento y larguémonos de aquí.

Twilight suspiró y tan solo la siguió; bordearon el pueblo hasta llegar a la iglesia, donde la boda ya estaba en marcha. Ocultándose tras el ábside, se asomaron por una vidriera semi abierta y vieron a la novia, vestida de blanco y con la tiara puesta, con una felicidad que no le cabía en la cara.

-¿Y cómo vamos a…?

-Observa-la cortó Luna.

El cuerno de la princesa brilló levemente, en ese justo momento la novia iba a comulgar, el sacerdote le estaba mostrando la hostia sagrada; cuando ella fue a recibirla, Luna movió su cabeza de golpe y la novia se apartó de golpe, haciendo caer la hostia al suelo.

-¡Oh! ¡Lo siento muchísimo, no sé qué ha pasado, lo siento, lo siento!-musitó ella, muerta de vergüenza.

-No pasa nada querida, cosas que pasan, tengo más…-la dijo el sacerdote, cogiendo otra.

-Dita sea…-masculló Luna.

Twilight lo veía todo y, de alguna manera, sentía que lo que estaban haciendo estaba mal, estaban interrumpiendo la ceremonia de alguna u otra manera; Luna repitió el procedimiento, intentando hacer que con el movimiento la tiara se le cayese, pero tan solo hizo que la segunda hostia cayera. En los bancos más cercanos al altar, la gente comenzó a cuchichear.

-¿Estás bien, cariño?-inquirió el novio.

-Si… no, no sé, no sé qué ha sido eso…-musitó ella, turbada.

-Vas a devolvérnosla te guste o no…-masculló Luna, harta.

Fue a dar un tirón aún más fuerte, pero Twilight la empujó y exclamó.

-¡No Luna, para, no lo hagas!

En ese momento se desconcentró y la novia pudo comulgar; el sacerdote bromeó diciendo.

-A la tercera va la vencida…

Afuera, en el ábside, Luna le increpó a Twilight.

-¿¡Por qué me has detenido?!

-¡Porque no es justo Luna, éste es su día y se lo estás interrumpiendo! ¡Yo también quiero recuperarla, pero sigo pensando que es mejor esperar a la noche y marcharnos con ella!

-¿Y para que querrías recuperarla? Total, no merece la pena volver, según tú…-le espetó entonces ella.

Twilight notó como si le hubieran propinado una patada en el estómago, quiso responder, pero Luna se fue de allí, dándola la espalda; si antes la notaba más lejana, ahora podía percibir como algo entre ellas se iba rompiendo cada vez más deprisa. Quiso pararla, pero ya se había ido lejos teletransportándose. Fue entonces cuando vio lo evidente: iba a perder a Luna.

-No… no puedo quedarme sola… si recupero el elemento puede que me vuelva a hablar-pensó entonces.

Pero ahora mismo resultaba imposible, por lo que prefirió ceñirse a su plan original y esperar a la noche para recuperarlo; regresó al tejado del parador y estuvo esperando durante casi todo el día. Una hora después los ahora recién casados y los invitados regresaron y estuvieron comiendo en el jardín del parador, junto al nogal recién trasplantado; en todo momento no le quitaba el ojo de encima al elemento, el cual seguía en la cabeza de la novia y no se lo quitaba ni para ir al baño. Todo el mundo alababa lo bonito que era y lo bien que le quedaba, pero ninguno de los presentes era consciente que lo que llevaba la novia en la cabeza era una valiosísima reliquia mágica de enorme poder. No vio a Luna en lo que quedó de día y para la madrugada estuvo buscando al elemento rastreando su presencia mágica; finalmente lo encontró en una habitación del último piso, en la esquina superior derecha de la cara norte. Realizando un hechizo de levitación a si misma bajó a la terraza, vio que los dos estaban dormidos y la tiara reposaba en un joyero, brillando con luz propia; usando su magia abrió la puerta corredera con sumo cuidado y se acercó un poco a la cómoda. Hizo levitar el elemento y se lo puso en la cabeza.

-Perfecto…-pensó ella.

Regresó tras sus pasos y abandonó la estancia, teletransportándose a la arboleda, donde supuso que Luna estaba.

-¡Luna, he recuperado el elemento, podemos irnos!-exclamó ella.

Pero para su sorpresa, no estaba allí; Twilight la llamó, sin obtener respuesta, y comenzó a preocuparse. Dejó la tiara camuflada entre varias rocas y matorrales y salió en dirección hacia un claro a buscarla; por un momento temió que se había ido para siempre, pero la vio un poco más adelante, contemplando la luna. Fue a ir a su encuentro, pero en ese justo momento aparecieron varios rejoneadores y la rodearon.

-¡Impresionante, dime que estás viendo lo mismo que yo!-exclamó uno de ellos.

-¡Ya lo creo, Darío, a la cuadra con ella!

Twilight echó a correr hasta ponerse a su lado, tratando de protegerla; la princesa la miró incrédula, diciéndola con la mirada que huyera. Pero los rejoneadores hicieron mano de sendos lazos y las cogieron por el cuello, inmovilizándolas; Twilight hizo brillar un poco su cuerno, dispuesta a defenderse, pero Luna la paró con una mirada asustada. En ese momento apareció otro jinete e inquirió.

-¿Qué está pasando aquí, qué es todo esto?

-¡No se lo va a creer señor, pero han aparecido estos unicornios!-exclamó el tal Darío.

El hombre, con toda la pinta de ser un general importante, de bigote poblado y ojos escrutadores, miró con detenimiento a las ponis y masculló.

-Parece mentira, pero están aquí y ahora; llevadlas a las cuadras, le comentaré la situación al regente real, ahora son competencia de la casa real.

-Pero señor, las hemos encontrado nosotros…

-Sí, pero en terreno real… ya lo habéis oído, andando-le corrigió el hombre.

Los hombres obedecieron a regañadientes y les llevaron hasta las caballerizas reales, a pocos metros del palacio real; metieron a las dos en una cuadra y una vez solas Luna la espetó.

-¿¡Por qué te has metido?! ¡Podrías haber huido tú!

-¿¡Y dejarte sola aquí?! ¡No podía hacer eso!-masculló Twilight.

-¡Tonta, si no te hubieras metido podría haberlos tumbado y borrarles sus recuerdos sin necesidad de llamar demasiado la atención! ¡Pero no, tenías que meterte, como últimamente haces!

-¡Sólo quería ayudarte! ¿¡Así me lo agradeces?!

-¡Si estuviéramos fuera de aquí quizás sí, pero nos han vuelto a capturar y a ver, y encima esos estúpidos humanos creen que ya les pertenecemos! ¡Gracias Twilight, muchas gracias!

La unicornio tembló y sus ojos se anegaron.

-Yo… yo solo había recuperado el elemento…-musitó.

-¡Para lo que sirve ahora con nosotras aquí! ¡Bah!

Las dos se miraron a los ojos, Luna con el rostro crispado y Twilight a punto de llorar; pero eso no amedrentó a la princesa y ésta le dio la espalda bruscamente, tumbándose lejos de ella. La unicornio violeta no pudo más y lloró en silencio, notando como esa frágil línea se rompía un poco más, si todavía no estaba rota.


Las cosas se ponen difíciles para las dos, cada vez más... espero que os esté gustando, me he emocionado con la última parte y todo. He subido varias imágenes nuevas a mi cuenta de Imageshack, echad un vistazo al álbum de nombre MLP Friendship was Magic, Y eso es todo; ¡nos leemos!