Capítulo 1
Su vida en el exterior realmente había sido dura. Pasó por todo tipo de desgracias que no se las deseaba a nadie. Por mucho tiempo no tuvo un techo donde vivir, se alimentaba de lo poco que ganaba haciendo unas miseras changas. ¿Se lo podrían siquiera imaginar? a penas sobrevivía con ese dinero. Su piel se erizo ante los tristes recuerdos. Suspiro y vio su alrededor. Sin dudas su vida había cambiado favorablemente, estaba en su jet privado, con su mayordomo y su ama de llaves volviendo a la Capital del Oeste. Diez años habían pasado. Diez. Tenía veintiocho años y había vivido más que cualquier anciano de noventa. Sonrío levemente. Nunca se imaginó que su brutal fuerza iba a hacerlo millonario. Si, en medio de toda esa miseria, encontró un milagro. Él había sido el guardaespaldas del presidente de los Estados Unidos y como tal, había ganado millones y millones de dólares en los últimos años. Estuvo a punto de quedarse a vivir en ese país, cuando el recuerdo de la traición del viejo Brief le hizo darse cuenta que ya era hora de regresar y comenzar su tan ansiada venganza. Sus ojos se angostaron levemente mientras destrozaba la copa de vino que traía en sus manos. ¡Maldito Brief! jamás le perdonaría semejante humillación. Iba a hacerle pagar con dolor todo lo que le había hecho pasar. Él había sido el culpable de todos sus males. Su mente volvió a la realidad cuando su mayordomo habló.
-Amo el capitán acaba de informarme que en cinco minutos aterrizaremos-dijo amablemente el joven mayordomo.
-Gracias Frank. Tú y Myrna empaquen sus cosas. Estamos en casa-dijo sonriente mientras miraba a sus empleados.
Ellos asintieron levemente y se marcharon en busca de sus pertenencias. ¿Cómo será la vida de todos ahora? ¿sus padres lo estarían echando de menos? ¿el viejo Brief se habría olvidado de él? Pues si lo había hecho era mejor que volviera a recordarlo porque lo que tenía planeado lo haría retorcerse bajo su tumba. Cuando pudo entrar en la casa blanca, él hizo todo tipo de averiguaciones sobre Hans Brief. El tipo era un fraude. Tenía decenas de empresas de inventos en las cuales trabajan con materiales ilegales. Sonrío nuevamente. Si el viejo se negaba a darle lo que quería pues enviaría todo esa información a sus más importantes socios y lo haría caer en bancarrota. Así de simple era. O él viejo le entregaba a Bulma o ... Su sonrisa se borró. Bulma en estos momentos tendría sus veinte años. Era casi enfermo por querer convertirla en su casi esclava y realmente le molestaba tener que usarla a ella pero sabía que era el punto débil del viejo y él no era cobarde, no se doblegaría ante nada ni nadie.
...
Brief estaba firmando unos papeles mientras escuchaba todo lo que sus socios le decían, o al menos eso intentaba. Estaba cansado de tener tanto trabajo. Hacía años que no tenía tiempo para descansar y él necesitaba un tiempo para pasar con su familia, aun más con su mujer. Bulma ya no lo necesitaba, era una mujer independiente y se mantenía sola. Sí, aun vivía con ellos pero eso era porque Bunny le había pedido a su hija que no se marchara ya que su marido tenía demasiado trabajo y no pasaba momentos con ella. Soltó su birome y sonrió. Su hija Bulma era su más grande orgullo. Era más que obvio que él era un caso perdido pero su muchacha, ella era justa y sincera. Todo su trabajo lo había logrado con esfuerzo y dedicación. No se la podía comparar con él, él era el más grande fraude que había. Su pequeña había creado cada cosa maravillosa que era realmente increíble pensar que tan hermosa mujer no perdiera el tiempo en ropa y zapatos de lujo. Era sencilla, tierna y madura. Nada comparado con las ricachonas vecinas. Hans volvió en sí cuando uno de los múltiples hombres que había allí le habló.
-¿Estás de acuerdo Hans?-preguntó el muchacho mirándolo a los ojos demandante.
-¿Eh? Claro que sí- respondió sin tener idea alguna de lo que estaba pasando.
La puerta de la oficina fue levemente golpeada. Luego del "adelante" que soltó el dueño de la Corporación Capsula, se pudo ver a la joven secretaria ingresar.
-¿Que sucede Mitsy?-le preguntó enfadado al ser interrumpido.
-Lo lamento señor pero tengo a un joven aquí que ordena ser atendido con urgencia-dijo la muchacha.
-¿Ordena?-Hans soltó una carcajada-¿Quién demonios es?-preguntó divertido.
-Dijo llamarse... Vegeta Ouji-respondió Mitsy mientras leía su agenda.
-¿Ve..vegeta?-titubeó lentamente.
-Así es señor. ¿Que desea hacer con él?-pregunto la secretaria.
-Ustedes-señaló a todos sus socios- Márchense todos ahora, terminaremos con esta reunión en otro momento. Y tú Mitsy, dile a Vegeta que entré-dijo un tanto enfadado.
Todos asintieron y se marcharon. Hans mordió su birome demostrando sus nervios. ¿Que demonios quería Vegeta allí? Habían pasado diez años ya, era más que obvio que ya había olvidado lo sucedido ¿o no?. Trataba y trataba de darse ánimos pero conocía al muchacho, no era un hombre de perdonar y mucho menos de olvidar. Seguramente venía a cumplir su ya mencionada venganza. Levemente la puerta de la oficina se abrió, dejando pasar a un ya adulto joven. Vegeta si que había crecido. Su rostro no mostraba alegría. Era más que obvio que aun tenía rencor hacia él. Se levantó de su silla y estiró su mano en saludo. Él lo ignoró.
-Vegeta tanto tiempo hijo. ¿Como has estado?-pregunto Brief tratando de romper el hielo.
-No vine aquí para contarte nada Brief ¿sabes? No intentes ser amigable conmigo, viejo traidor-escupió Vegeta severamente enfadado.
-Escucha Vegeta, sé que hace diez años cometí un grave error y lo lamento pero realmente fue lo único que pude hacer-trató de disculparse el Sr. Brief.
-¡Me importa nada tu disculpa viejo verde!-le dijo realmente enfadado.
-Esta bien Vegeta, trate de solucionar esto por la buenas pero veo que estas a la defensiva-respondió con una malvada sonrisa-¿Qué demonios quieres aquí entonces mocoso?
-Vine a buscar lo que hace diez años te mencione-respondió Vegeta.
-¿Y es?-preguntó divertido Brief.
-Venganza-dijo el joven con una voz tan fría como el hielo.
-¿Venganza?-río divertido el mayor de los hombres-¿Porque no te dejas de estupideces Vegeta? ¡Vete por donde has venido estúpido!-le respondió ya enfadado.
-Realmente no te gustará meterte conmigo ahora, viejo. Se cosas sobre ti que podrían destruir toda tu reputación y dejarte en la calle-sonrió levemente Vegeta.
-¿A si?-rió nuevamente- Cuéntame por favor, Vegeta-pidió divertido.
-Pues ¿por dónde empiezo?-puso cara de pensativo- Dime tú viejo ¿quieres que primero cuente que en tus empresas de Brasil, Albania y Portugal trabajas con materiales ilegales? o ¿quieres que cuente que le pagas a tu empleados para hackear las computadoras de las empresas vecinas y así robar los planos de sus inventos? ¿cual te gusta más?-preguntó sarcástico Vegeta.
-¡MALDITO CANALLA! ¿¡QUIEN DIABLOS TE DIJ...-
-¿Papá? ¿Qué sucede? ¿Porque gritas?-preguntó una joven de cabellos azules mientras ingresaba tímidamente a la oficina.
Vegeta se volteó levemente y sus ojos quedaron maravillados ante la hermosa mujer ante él. Bulma. Había crecido tanto y se notaba a simple vista. No pudo evitar recordar cuando tenía diez años, sin dudas no había comparación, ahora era toda una mujer. Su vista bajo por todo su cuerpo. Tenía una figura impactante. Vestía un guardapolvo blanco y se divisaba los apretados jean azul que tenía debajo. Esos ojos azules eran sin dudas los más hermosos que alguna vez haya visto. En su vida, había tenido muchísimas mujeres pero ninguna se comparaba con ella. Era hermosa y él la quería. Sonrió levemente. Iba a haber un cambio de planes. Volvió en sí cuando Brief habló.
-¿Qué sucede cariño?-preguntó dulcemente.
-Yo...yo...-titubeó mientras miraba al joven junto a su padre.
-¿Bulma?-preguntó levemente.
-¿Eh?-dijo mirando a su padre-Ah. Vine para avisarte que ya terminé mi trabajo papá-respondió mientras aun miraba al joven muchacho.
-Oh. Esta bien cariño. Puedes irte ya entonces-le contestó amablemente.
-Yo...eh... Adiós.-dijo mientras se marchaba del lugar.
¡POR DIOS! pensó mientras apoyaba su frágil cuerpo contra la puerta. No sabía quien era él pero, sin duda alguna, quería saberlo. Nunca en su vida había sentido lo que sintió cuando lo vio. Las facciones duras en su rostro, todo su cuerpo marcado por innumerables músculos, sus ojos negros y profundos y ese raro cabello. Abrió sus ojos en sorpresa. Le hacía acordar tanto a su amor de la infancia. Se detuvo un momento. ¿Sería él? Por supuesto que lo era. Nadie nunca podría desafiar a la gravedad como ese cabello negro azabache lo hacía. Vegeta había vuelto y su corazón latía a mil por hora como cuando era niña y lo veía pasar. Sonrió levemente y continuó su camino. Ella debía conocer más de ese hombre.
...
-¿Como demonios sabes todo eso estúpido?-susurró enfadado el viejo Brief.
-Pues cuando me marché comencé a investigarte viejo. Lo sé todo de ti.- respondió glorioso mientras volvía su vista a él.
-No tienes pruebas. Con las palabras no puedes culparme de nada-habló nuevamente el dueño de la Corporación Capsula.
-Oh claro que tengo pruebas tonto-sonrió levemente-desde papeles con tu firma hasta testigos que trabajaron para ti- respondió felizmente.
-Yo... yo... no sé que quieres de mí-dijo vencido mientras agachaba su mirada.
-La quiero a ella- fue directo.
-¿Ella quién? ¿Bulma?-preguntó sorprendido mientras volvía a mirarla.
-Sí. Quiero a tu hija, Brief- dijo Vegeta sonriente.
-¿Para que diablos quieres a mi hija, Vegeta?-preguntó otra vez incrédulo.
-Tu pequeña hija ha madurado Brief. Ella sin dudas es una mujer hermosa. Quiero que Bulma este un mes entero en mi casa, para ser más especifico, en mi cama-dijo victorioso.
-Tú realmente estas enfermo si piensas que dejare que te lleves a mi hija para hacerle... ¡SABE DIOS QUE COSAS!-se sobresalto Brief.
-Entonces date por vencido viejo. Terminarás en la calle-dijo mientras se daba vuelta para marcharse.
-¡ESPERA VEGETA!-grito desesperado-te daré dinero, mucho.
-Tengo demasiado ya Brief. El único trato que haré contigo es que me des a Bulma un mes entero y juro que romperé y desapareceré todas las pruebas que tenga contra ti- dijo seriamente Vegeta mientras miraba desafiante al viejo hombre.
-¿Solo un mes?-preguntó derrotado.
-Solamente quiero usarla un mes. Ni un día más, ni un día menos. A no ser que ella prefiera quedarse en mi cama más tiempo, ella decidirá eso- le dijo divertido mientras veía como el viejo sufría al pensar en una decisión.
-¡Eres un maldito psicópata Ouji!-dijo envuelto en rabia-pero te daré lo que quieres.-respondió angustiado.
-¿Entonces tenemos un trato?-preguntó victorioso mientras extendía su mano hacia él.
-Lo tenemos-tomo su mano y selló el trato-pero me la devuelves en un mes Vegeta. Si no lo haces, juro...-
-Lo haré idiota-lo interrumpió amargado-envíamela esta noche-le ordenó mientras se marchaba.
-No, debo informarle a Bulma primero Vegeta-le dijo deteniendo su andar.
-Mmmm...tienes razón. Mañana a la tarde enviaré un móvil por ella.-le dijo tranquilamente.
Se marchó de la oficina feliz y victorioso con su logró. Sin dudas el viejo se estaba muriendo al entregar a su pequeña a la boca del lobo. Vegeta tendría un mes interesante.
Continuara..
N/A Aquí subo otro capitulo de esta historia. Lamento los errores de ortografía en el capitulo anterior, esto lo hago por diversión no por ser una escritora profesional. Gracias por sus review me alegra que la historia les interese y gracias por sus criticas, me ayudan a mejorar. Prometo actualizar pronto. Besos :)
