Capítulo 2
Solo le quedaban dos horas para que el automóvil de Vegeta pasara a recoger a Bulma y él aún no le había mencionado ni una palabra a su hija. Realmente se sentía decepcionado de si mismo. Bulma era la razón de su vivir y él prácticamente se la regalaba a Vegeta para su enfermo placer. ¡Por Dios! Estaba casi prostituyendo a su hija. Suspiro angustiado mientras miraba con una mirada vacía la oficina. Tomo una buena decisión. Si Bulma no cumplía con eso, todos terminarían en la calle y no creía que a su hija le agradara eso. El teléfono de la oficina sonó. Levantó rápidamente el tubo.
-Dime Misty-habló seguro.
-Señor, la señorita Brief acaba de terminar su trabajo en el laboratorio y está aquí esperando ser atendida por usted-informó la secretaria.
-Dile que pase-ordenó tranquilamente.
-Como diga Señor-luego de eso se cortó la comunicación.
Inhaló aire levemente para luego expulsarlo nervioso. ¿Qué le diría a Bulma? Si le contaba las intenciones de Vegeta para con ella, estaba seguro que seria odiado por su hija. Mordió su labio inferior en desesperación. ¿Si le mentía? Esa no era una opción viable, después de todo Vegeta le contaría la verdad. Sus pensamientos se borraron al ver a su hija entrar a la oficina. Con una leve señal, le pidió que se sentara. Ella lo hizo.
-¿Qué sucede papá? ¿De qué quieres hablar conmigo?-preguntó tranquilamente mientras lo miraba con una sonrisa.
-Hija...yo...-titubeó el viejo hombre.
-Solo dime pa-insistió ella un poco.
-Cariño ¿recuerdas a Vegeta?-preguntó un tanto nervioso mientras pensaba que decirle a su hija.
-¿Vegeta?-suspiró-Era él quien estaba aquí contigo ayer ¿verdad?-preguntó para quitar sus dudas.
-Sí hija, era él-respondió un tanto enfadado.
-¿Porqué respondes así papá? ¿Que paso entre tú y Vegeta?-preguntó un tanto curiosa.
-Pues... pues...-titubeó otra vez Hans- Vegeta quiere que trabajes para él-mintió nervioso.
-¿Trabajar? ¿En dónde?-preguntó sorprendida.
-Pues él...-no sabía que decir-Él quiere que seas su... su secretaria hija-mintió otra vez.
-¿Su secretaria?-repitió Bulma en sorpresa- Papá yo trabajo aquí contigo, sería una falta de respeto dejarte aquí con todo este trabajo y me...-
-No te preocupes cariño-la interrumpió dulcemente-Es solo un trabajo temporal. Para ser más exacto, de un mes.
-¿Solo un mes?-preguntó un tanto ¿contenta?
-Si si, solo un mes-afirmó otra vez Hans.
-Oh. Pues esta bien-aceptó ella felizmente-Creo que llamaré a Vegeta para confirmarle mi..-
-Oh hija no te preocupes por eso pues-la interrumpió nuevamente al verla irse-Creo que Vegeta presentía que aceptarías ya que dentro de una hora y media habrá un automóvil en la puerta esperando por ti. Ve y empaca tus cosas.-ordenó tranquilo.
-¿Empacar? ¿Tengo que irme a su casa?-preguntó sorprendida otra vez mientras miraba a su padre.
-Si hija. Él pidió tu total disposición este mes y por eso quiere tenerte en su casa-mintió de nuevo.
-Ah. Bueno. Siendo así, me voy a preparar mis cosas papá. Luego vengo a despedirme de ti-dijo sonriente mientras salía de la oficina.
-Oh Bulma-suspiro tristemente-Como me odiarás cuando sepas que tu trabajo no es en la oficina de Vegeta si no, en su cama.-susurró nervioso.
...
Una vez que Bulma hubo terminado de preparar su maleta, se tiró felizmente a su cama. Tendría a Vegeta cerca y podría conocer todo de él. Abrió sus ojos. Bueno, no todo pero aún así podría conocerlo un poco más de lo que lo conocía. Suspiro y cerró sus ojos otra vez. Cuando era pequeña, ella... lo amaba, realmente fue su primer y único gran amor, más bien, su amor platónico. Siempre había hecho de todo para que él se fijara un poco en ella pero él la ignoraba. Era obvio, en ese entonces ella tenía diez años y él dieciocho. Rió levemente. Hubiera sido un tanto depravado si se fijaba en ella. Su vista terminó en el reloj que colgaba en la pared de su habitación. Ya habían pasado las dos horas. Bufó. ¿Cuánto más tardarían en llegar por ella?. Golpearon la puerta de la habitación. Se levanto con rapidez y abrió.
-Hola mamá ¿qué sucede?-preguntó tranquilamente.
-Hija ya llegaron por ti.-informo la Sra. Brief.
-Oh.-sonrió feliz-Esta bien mamá. Enseguida bajo-respondió amablemente.
Rápidamente tomó sus cosas y salió de la habitación. No se podía explicar porque estaba tan feliz, solamente había visto al hombre una vez y ya la tenía así de tonta. Sacudió su cabeza divertida. Tantas sensaciones habían en su interior en solo pensar que estaría un mes entero junto a Vegeta. Tendría que conquistarlo. Él era lo que ella había soñado toda su vida. Había tenido una o dos relaciones pero todas terminaron luego de un par de meses. No le gustaba que fueran tan atentos con ella. Parecía que Vegeta no era así, se esperaba a un hombre frío, calculador y sobre todo, auténtico. Sonrió ante su pensamiento. Comenzó a bajar las escaleras y se encontró con sus padres. Los tomó a los juntos y se dieron un gran abrazo familiar.
-Lo echaré mucho de menos.-dijo Bulma un poco melancólica.
-Oh y nosotros a ti cariño-respondió al borde de las lagrimas la mujer rubia.
-Solo me voy por un mes mamá. No llores.-le respondió divertida.
-Bulma.-volteó y vio la mirada seria de su padre- Cuídate mucho y por favor no dudes en llamarme si algo de ahí no te gusta.-suplicó el Sr. Brief.
-Deja de preocuparte papá.-respondió ella sonriente mientras acariciaba su mejilla- Estaré muy bien.
Beso en la mejilla a sus dos padres y salió de la mansión. Divisó el gran auto negro con vidrios polarizado y aun alto señor calvo, con traje negro, parado junto a él. Se acercó levemente a él mientras veía como abría la puerta del auto.
-Señorita Brief-hizo una reverencia.
-Hola.-saludó ella amigablemente.
-Señorita Brief.-repitió el joven- Mi nombre es Frank, soy el mayordomo del señor Ouji y seré su guía en este tiempo así que si tiene alguna duda por favor no dude en consultármela a mi-explico cordialmente Frank.
-Oh muchas gracias. Eres muy amable-dijo ella agradecida mientras subía al auto.
No se había dado cuenta cuando llegaron a la casa pues había estado muy inmersa en sus pensamientos y no estaba consiente del viaje. Volvió en si cuando Frank le abrió la puerta del auto y bajo su equipaje. Ella sonrió en agradecimiento y llevo su mirada a la casa. Era demasiado grande. Era una casa de dos pisos toda blanca con cuatro ventanas en la parte superior y cinco en la inferior. La amplia puerta de la entrada era toda marrón y había un gran jardín. Frank le abrió el portón y le hizo una seña para que ella ingresara. Comenzó a caminar lentamente por un sendero de piedras, a sus costados había césped el cual estaba bien cuidado. Dos grandes arboles se divisaban a su alrededor y había muchísimos rosales de todos colores. Sin dudas ese jardín era hermoso. Llegó a la entrada y vio que Frank ya no la acompañaba, seguramente fue a guardar el auto. Se acercó y lentamente golpeo la puerta. Fue atendida por una mujer robusta de unos cuarenta años.
-Bienvenida señorita Brief.-saludo amablemente.
-Muchas gracias.-contesto Bulma.
-Por favor, permitame ayudarle con su maleta-le dijo la mujer mientras tomaba su equipaje.
-Muchas gracias-repitió Bulma otra vez.
-Pase señorita-le pidió haciéndose a un lado-¿Desea comer algo?-pregunto.
-No, no tengo hambre ahora pero gracias por el ofrecimiento-contesto amigablemente la peliazul.
-Mi nombre es Myrna-se presento la empleada-Soy el ama de llaves del señor Ouji. Todo lo referente a la cocina y mantenimiento del lugar tiene que ver conmigo. Así que si desea algo no dude en pedírmelo a mi.-explico la mujer.
-Esta bien. Gracias-dijo Bulma mientras admiraba el amplio living en el que se encontraba.- Por ahora solo deseo saber cual es mi habitación y luego conocer el lugar.-le sonrió levemente.
-Su habitación se encuentra en el segundo piso, tercera puerta a la derecha.-le informo tranquilamente.
-Oh. Gracias-dijo Bulma-¿Podría explicarme cuales son las habitaciones a las que puedo entrar y cuales no?-pidió amablemente.
-Claro que si-asintió Myrna.- En esta casa contamos con diecisiete habitaciones de las cuales seis son dormitorios que cuentan con baños propios, tenemos una sala de estar y una sala de juegos que esta disponible a cualquier hora del día así como también el gimnasio que esta al lado del baño de aquí abajo. Tenemos un minicine, un escritorio y una biblioteca con muchísimos libros. Está la oficina del señor Ouji, la amplia cocina al final de este pasillo-señaló-el lavadero de ropa que esta al lado de la cocina y este living. Las habitaciones, el escritorio y la biblioteca se encuentran en el segundo piso y aquí abajo, el resto de las habitaciones. En el jardín trasero-señaló la puerta corrediza que daba al jardín-se encuentra el galpón en el que esta la alberca. Puede ingresar a cualquiera de las habitaciones cuando desee salvo, claro esta, a la oficina del señor Ouji que solo se ingresa allí con su consentimiento.-termino de explicar.
-Oh gracias por la información Myrna. Si no me explicabas esto sin duda alguna me hubiera perdido ya-rió levemente.
-Este es mi trabajo señorita Bulma. ¿Desea algo más?-pregunto amable.
-No, por ahora nada.-respondió sonriente-Ahora iré a mi habitación a desempacar y luego conoceré un poco el lugar.
-Cualquier cosa que necesite, me lo informa-le dijo la empleada.
-Claro Myrna. Gracias-dijo Bulma mientras subía a su habitación.
Myrna camino lentamente por el pasillo y golpeó lentamente la puerta de la oficina de su amo. Esperaba que no estuviera enfadado. Suspiro cuando lo escucho asentir su ingreso. Entró tranquilamente y lo vio sentado en su escritorio firmando unos papeles.
-¿Qué sucede Myrna?-preguntó tranquilo sin quitar su vista de los papeles.
-Señor, la señorita Brief ya esta aquí-informó Myrna.
-Oh.-dijo mientras miraba a su empleada.-Eso realmente es genial. ¿Y qué hace en este momento?-preguntó sonriente.
-Ella subió a la habitación que le asignó para desempacar y luego iría a recorrer la mansión.-explico amablemente.-¿Quiere que la traiga aquí?-preguntó.
-No Myrna. Deja que conozca la casa y una vez que allá terminado me la envías aquí.-respondió felizmente.
-Esta bien Señor.-le contestó ella mientras se retiraba de la oficina.
Vegeta sonrió victorioso. El viejo había cumplido. Había dudado de que fuera a enviar a Bulma pero ella ya estaba allí. ¡Viejo estúpido! Era capaz de vender a su hija con tal de no ser descubierto. Su sonrisa se borró. Lo odiaba. Realmente lo odiaba. ¿Qué pensará Bulma de su padre? Debe estar cabreada con él por entregarla de esa manera. Sonrió otra vez al pensar en ella. Si, sin dudas él tendría un mes bastante interesante.
Continuara..
N/A Aquí subo otro capitulo. Espero que les este gustando como a mi me gusta escribirla. Déjenme sus review y díganme que piensan. Gracias. Mañana volveré a actualizar. Besos :)
