Capítulo 6

¡Señor, sí, señor!

Los días siguientes fueron un auténtico infierno, al menos para Twilight; Luna no la había vuelto a dirigir la palabra y actuaba como si no estuviera ahí. Ella intentaba por todos los medios que la llegase a hablar, incluso se llegó a disculpar varias veces por todo lo que había pasado, pero ella nunca la perdonó ni una sola vez.

Por otro lado, seguían en las caballerizas reales del palacio de San Ildefonso desde aquella noche y sin saber lo que iba a pasar exactamente con ellas; el capitán de la Guardia Civil avisó al regente del palacio, pero éste no se creyó ni una sola palabra de su informe y el capitán tuvo que insistir hasta que al final vino él mismo en persona.

-¿Todavía sigue con eso, capitán? Ya le dije que las bromas una vez hacen gracia, pero cuando ya lleva siete veces seguidas dejan de tener gracia-le dijo, tajante.

-Pero ya le he dicho que no es ninguna broma… venga conmigo, se encuentran en las caballerizas desde antes de ayer.

Le costó un poco convencerle, pero al final se dirigieron para allá; el mozo de cuadra se encontraba limpiando los exteriores, pero cuando vio al capitán se cuadró y se quedó muy quieto.

-Chico, saca a los unicornios para que los vea el señor regente, que estén presentables-le indicó.

-¡Sí, señor!

El chaval, no mayor de veintidós años, se puso en movimiento y en menos de cinco minutos tanto Luna como Twilight estaban cepilladas y limpitas, listas para ser presentadas.

-Muy bien, ha venido el capitán con el regente del palacio, al parecer quiere veros… vamos a ir despacio ¿vale?-las dijo el chico.

Desde que llegaron, habían estado bajo su cuidado intensivo y éste siempre las hablaba, como con todos los caballos que él trataba; con Twilight no tuvo problemas y siempre se dejaba mimar, pero con Luna era otro cantar. Sacó primero a la unicornio violeta y Luna fue la siguiente, un poco rezagada; en cuanto salieron del establo, al regente se le cayó la mandíbula al verlas.

-¿Ve como no bromeaba?

-Pero… pero… esto es imposible…-masculló el regente, ajustándose sus gafas, para comprobar si eran de verdad.

-Sí, eso mismo pensé yo la noche en la que mis hombres las encontraron cerca de los jardines… sé que las colindancias también entran dentro de las dependencias reales y por eso decidí traerlas aquí. ¿Cómo lo ve?-inquirió el capitán.

-¿Y cómo quiere que lo vea, capitán? ¡Esto es fantástico en todos los sentidos!

-Lo sé, pero lo que quiero decir es…

-Le he entendido perfectamente… madre mía, ¿de verdad? o sea ¿de verdad?

-Compruébelo usted mismo.

El regente se atrevió y acarició a Twilight, terminándose de convencer; fue a intentarlo con Luna, pero ésta se apartó y el mozo intentó calmarla.

-¡Ya está, ya está! Perdone señor, es muy nerviosa, aun no confía en los humanos-se disculpó éste.

-Ya… bueno, no hay nada relativo a las criaturas fantásticas en las clausulas, así que… técnicamente pertenecen a la familia real al haber aparecido en las dependencias… -murmuró el gerente, dubitativo.

-¿Protocolo estándar?-obvió entonces el capitán.

-Sí, claro… excúseme capitán, necesito realizar los informes… y una ducha fría…

El regente se marchó a toda prisa y el capitán estuvo observando a las ponis.

-Un buen trabajo, muchacho… sus pelajes brillan.

-Gracias señor, un buen baño con champú especial y un posterior cepillado hace maravillas.

-Sí...

Se acercó a Twilight y le acarició la crin.

-Éste es el manso ¿no?

-Sí, apenas tengo problemas con él… es el alado el que es más nervioso.

Aun así el capitán lo intentó, pero tan solo obtuvo un zarandeo por parte de Luna.

-Ya, ya, tranquila, no pasa nada…-la calmó el mozo.

-Bien, sigue así chico, cuida bien de ellas.

-Claro señor.

El capitán se retiró y el mozo las devolvió a la cuadra; durante toda la semana llevaron un ritmo de vida bastante activo, todas las mañanas salían a correr supervisados por el chico montado sobre uno de los mejores caballos del establo, a la vuelta descansaban bebiendo agua del abrevadero y luego baño y cepillado para quitar el polvo del camino. Por la tarde se quedaban por los alrededores, esparciéndose por los extensos terrenos del palacio y así hasta la noche, donde volvían al establo, cenaban y a dormir. Twilight llevaba bien el nuevo ritmo, pero Luna se resistía prácticamente a todo y le ponía las cosas difíciles al chaval que tanto esmero ponía en su bienestar.

-Sé que no te gusta la situación, pero… nos están cuidando tan bien como lo hicieron en su día Aquilino y Marta-comentó una vez Twilight.

-No hace falta que me lo estés recordando constantemente ¿sabes?-contestó Luna.

-No se trata de eso…

-Claro, se trata de lo que a ti te parece…

-¡No iba a decir eso!

-¿Cómo que no? ¿Y qué otra cosa ibas a decir? Total, mi punto de vista no es válido.

-¡Yo nunca he sugerido tal cosa!-exclamó Twilight, indignada.

-Claro, excúsate ahora, siempre les pones de referencia… si tanto te gustan y tan pocas ganas tienes de volver a Ecuestria, quédate tú con ellos y yo me vuelvo por donde he venido-la espetó la princesa.

-¡Argh! ¿¡Por qué eres tan… tan…?! ¡Antes no eras así, Luna, no entiendo a qué viene todo esto! ¡Echo de menos a Ecuestria tanto como tú!

-Hay veces que pienso si valió la pena rescatarte-soltó entonces ella.

Twilight abrió mucho los ojos, sintiendo como si la hubieran atravesado el corazón con un puñal.

-¿Cómo… cómo puedes decir…?-musitó, antes de echar a llorar.

Esa noche no compartieron establo.


Mientras tanto, en uno de los bares que había en el pueblo, los dos rejoneadores a cargo de la Guardia Civil se encontraban tomando una copa.

-Sigo pensando que esos unicornios deberían ser nuestros… los encontramos nosotros, maldita sea, no es justo-masculló uno de ellos.

-Desde luego… je, para la casa real, como si no tuvieran bastante ya, si mis impuestos pagan sus facturas-recordó el otro, dando un trago a un vaso de whisky.

-Di algo que no sepa… ¿sabes qué? A tomar por culo-anunció el otro, apurando su vaso de un solo trago.

Su compañero le miró y tras el lingotazo anunció.

-Vamos a hacernos con esos unicornios y a forrarnos exponiéndolos al mundo… seremos asquerosamente ricos.

-No sé si es que el whisky se te ha subido demasiado deprisa o es que estás lo suficientemente sobrio, pero demonios, tienes toda la razón, nos volveremos multimillonarios y por mí la casa real, la familia real y la madre que parió a los borbones se pueden ir a tomar por el culo.

-Ahí te quería yo ver… pero antes, debemos de prepararnos bien, y conozco yo de un señor ladrón que quizás nos pueda ayudar a coger esos unicornios.

-Cuenta, cuenta, dime por esa boquita…

Los dos se rieron como tontos y pidieron otra copa por su futuro éxito.


Por si las cosas no iban mejor, nubes oscuras se ciernen... aunque he de anunciaros que dentro de poco voy a tener exámenes en la uni y voy a estar lo suficientemente ocupado como para no poder actualizar, ya que me esperan unas semanas de lo más estresantes; a partir de aquí habrá un parón que durará, por lo menos, hasta principios de febrero, yo creo que para la segunda semana tendré todos los exámenes hechos. Comentad, dejad reviews y deseadme suerte XD; ¡nos leemos!