Capítulo 3
Bulma quedó realmente cansada luego de recorrer aquella casa. Era demasiado grande y tenía cada lujo. Suspiro. Se divertiría mucho ahí, claro, si su jefe del mes se lo permitía. Entró a su gran habitación y comenzó a acomodar sus pertenencias. Cual fue su sorpresa que al abrir el armario se encontró con cantidades y cantidades de ropa, accesorios y zapatos. Maravillada, tomo lo que pudo y comenzó a probarse. Se miró en el espejo cuerpo entero que estaba colgando de la pared. Esa ropa era de su talla justa y realmente le encantaba. ¿Que tal si se ponía bien hermosa e iba a conquistar a Vegeta de una vez?. Sus ojos se ampliaron ante su pensamiento.
-¡Oh por Dios Bulma!-exclamó- ¿Cómo puedes pensar eso? Primero que nada.. esta ropa no es tuya y segundo.. ¡AQUÍ ESTAMOS SOLO POR CUESTIONES LABORALES!-se regaño a si misma.
La peliazul salió de sus pensamientos cuando golpearon la puerta de la habitacion. Desesperada guardo todo lo que había sacado del armario y lo acomodo tal como estaba. Se acomodo un poco la ropa que traía puesta y se acerco a la gran puerta de madera. Atrás de esta se encontraba Myrna muy sonriente.
-Lamento molestarla Señorita Brief-se disculpó levemente.- El señor Ouji me ha pedido que le informara que todo lo que hay en esta habitación es para su uso. Puede utilizar la ropa, los zapatos, las fragancias y cada cosa de aquí ya que la habitación fue equipada para su uso exclusivo Señorita.-le contó la mujer.
-Oh ¿de verdad?-preguntó sorprendida.-Muchísimas gracias Myrna.
-También el señor me ha pedido que le dijera que la esta esperando en su oficina para hablar sobre las reglas del trato- le dijo sonriente la empleada.
-Ah. Esta bien. Dile que primero voy a ducharme y apenas termine pasaré por allí-dijo tranquilamente.
-De acuerdo Señorita.-aceptó la mujer mientras se volteaba para marcharse.
Bulma cerró la puerta de la habitación y se dirigió al baño. ¿Trato? ¿Se habrá referido a su contrato de un mes?. Levantó sus hombros en señal de que no le importaba. Su plan para esa noche había sido darse un buen baño, tranquila, en esa bañera pero debía hablar con Vegeta. Sonrió al recordarlo. Iba a volver a verlo y realmente aquel era su deseo. ¡Por Dios! A penas había vuelto a ver al hombre y ya... lo quería mas allá de la razón. Se baño lo más rápido posible y volvió al cuarto. Pensativa, comenzó a buscar algo apropiado para ponerse. Un short blanco bien ajustado y una remera tirantes rosa que se apegaba a su cuerpo fueron su vestimenta aquella noche. Se ató una coleta y conforme se marchó a la oficina de Vegeta.
...
Realmente estaba desesperado porque Bulma entrara por aquella puerta. Presentía que la mujer estaría agradecida por estar ahí ya que cuando se cruzaron ayer por la tarde pudo ver su nerviosismo al verlo. No había sido la sorpresa de volverlo a ver, había demasiada química sexual entre ellos y eso no se podía negar porque si no fuera así ella no estaría ahí en su casa ¿o no?. Sonrío levemente. Bulma había cambiado demasiado. Cuando volvió, espero encontrarse con aquella mocosa caprichosa que era cuando tenía sus diez años. El tiempo hizo milagros en ella. Sus pensamientos volvieron a la realidad cuando la vio entrar tímidamente a la oficina. Sus ojos se encandilaron al verla y la ropa que traía no ayudaba del todo. No había diferencia entre esa ropa y su casi desnudez. Podía notar el nerviosismo en sus ojos.
-Pasa mujer. Siéntate.-dijo tranquilo mientras señalaba la silla.
Ella movió su cabeza asintiendo y se acercó lentamente para tomar asiento. No lo miraba a los ojos, solo observaba tímidamente el piso alfombrado de aquel lugar. Él sonrío divertido. ¿Qué le sucedía? Realmente no entendía su vergüenza. Si estaba así cuando recién se están viendo no se imaginaba como estaría mas adentrada la noche, cuando tuviera que meterla en su cama. Era una mujer bastante rara.
-¿Porqué estás tan nerviosa?-preguntó Vegeta rompiendo el silencio.
-Pues... este es mi primer trabajo fuera de casa.-contestó nerviosa.
-Esto no es un trabajo Bulma, solo quiero que disfrutes.-contestó bastante seductor.
-¿Disfrutar? No vine a disfrutar, yo solo quiero que..-
-Escucha.-la interrumpió- No quiero ser el único que disfrute del placer en esto ¿comprendes? Si tú no lo disfrutas, esto será realmente un gran fracaso.
-¿Placer?-preguntó ella incrédula- No creo que haya nada placentero en traer montones y montones de papeles y menos para ti, tu los firmas.-dijo ella tranquilamente.
-¿De qué demonios estas hablando?-preguntó Vegeta no comprendiendo a la mujer.
-Digo que ser tu secretaria no es...-
-¡Detente un momento!-la interrumpió nuevamente-¿Secretaria? Tú no estás aquí para ser mi secretaria mujer.-contestó él.
-¿Ah no? ¿entonces cual es mi función aquí?-preguntó Bulma confundida.
-¿Tu padre no te contó?-preguntó enfadado.
-Claro que si. Él dijo que necesitabas una secretaria temporal pero veo que has mentido.-contestó Bulma mientras levantado una ceja.
-Para tu información mujer, el único que ha mentido aquí ha sido tu padre ¿sabes?-respondió Vegeta.
-¿Mi padre?-repitió incrédula-¡DEJA DE MENTIR VEGETA! ¡TU HAS SIDO EL ÚNICO QUE MINTIÓ!-gritó cabreada.
-¡ESTÚPIDA!-se enfadó Ouji-TU PADRE HIZO UN TRATO CONMIGO AYER POR LA TARDE.
-¿Trato? ¿Qué trato?-se calmó un poco la mujer de ojos azules mientras volvía a mirarlo.
-PUES TE INFORMO QUE TU TAN PRECIADO PADRE TE HA ENTREGADO A MI PARA QUE TE ACUESTES CONMIGO TODA Y CADA UNA DE LAS NOCHES DE ESTE MES-gritó Vegeta.
-¿Qué?-preguntó ella sorprendida.
-Mira mujer.-dijo tranquilo y él mientras se acercaba y la levantaba suavemente de la silla- Me importa nada que tu padre no te haya informado de esto pero, te guste o no, cumplirás tu función aquí.-terminó seductor mientras la tomaba de la cintura para atraerla hacia si.
-¡ERES UN ENFERMO!-gritó para luego soltarse y propinarle una bofetada.-NO SE CON PROPÓSITO ME ENVIÓ MI PADRE AQUÍ PERO YO NO SERÉ TU RAMERA ¿ENTIENDES? NO ME ACOSTARÉ CONTIGO VEGETA-continuó ella furiosa mientras las lagrimas caían por su rostro.
-YO NO NECESITO ACOSTARME CON UNA MUJER COMO TÚ ¿SABES? EN ESTE MUNDO LAS HAY MUCHO MÁS BELLAS Y EXPERTAS QUE TÚ PERO TU PADRE FUE EL QUE TE ENVIÓ A MI Y SI TÚ DECIDES MARCHARTE JURO QUE DESTRUIRÉ LA CORPORACIÓN CAPSULA ¿ENTIENDES?-gritó Vegeta mientras la miraba furioso.
-¿ESTÁS AMENAZÁNDOME?-preguntó Bulma mientras lo miraba.
-SI BULMA, TE ESTOY AMENAZANDO-le contestó él.
-Esta bien.-dijo tranquila mientras se acercaba a él.- ¿Quieres que me quede aquí? Lo haré pero eso sí, no esperes que me acueste contigo porque no pienso hacerlo. Vine aquí para ser tu secretaria, no tu ramera Vegeta. Sea cual sea el problema que tengas con mi padre no tiene nada que ver conmigo así que si quieres sexo ve y busca a mi padre, que él te dé mujeres, que se acueste contigo, NO LO SÉ pero de mi no obtendrás absolutamente nada para calmar tu enfermo placer ¿entendiste?-le dijo dolida mientras se secaba un poco de las tantas lagrimas que bajaban por su mejilla para luego retirarse de la oficina.
Vegeta se quedo estático luego de las fuertes palabras de Bulma. ¡Maldito viejo cínico! Había hecho que él quedara como el malo de la película. Él nunca había querido lastimar a Bulma y, sin embargo, lo había hecho. La hizo sentir usada y una ingenua. La hizo sentir una ramera. Se acarició suavemente las sienes y se marchó de la oficina. Iría a bañarse y luego dormiría, realmente aquella discusión lo había agotado.
...
No sabía cuanto tiempo había dormido. Se levantó perezosa y miró el reloj. Cuatro am. Era demasiado temprano. Un ruido hizo que su mano bajará a su estómago. Había estado tan dolida y enojada que se había olvidado de cenar. Se asomó lentamente al pasillo para ver si había alguien. La oscuridad era su única compañera. Salió al pasillo y comenzó a caminar hacia la cocina. Estaba tan perdida en sus pensamientos que no notó la presencia ante ella. Se lo llevó por delante y ambos terminaron en el suelo. Antes de soltar un grito, su boca fue tapada por la persona que estaba encima de ella.
-Shhh-susurró Vegeta- No vayas a gritar. Soy yo.-le dijo para luego quitar su mano.
-Quítate Vegeta. Déjame irme.-le susurró tranquila.
-¿Porqué? ¿Tienes prisa?-preguntó seductor mientras acercaba su rostro al de ella.
-Por favor.-rogó ella- Yo no soy tu juguete.-le dijo dolida.
-Jamás te consideré mi juguete, mujer.-le contestó sincero el joven.
No sabe como, ni porque pero lo próximo que pudo sentir fueron sus manos tomando su cara para juntar sus labios. A ninguno de los dos pareció importarle estar acostados en medio del pasillo, solo estaban allí, devorando sus bocas sin importar nada ni nadie. Vegeta se separó lentamente y comenzó a besar su cuello a lo que Bulma solo pudo soltar un gemido de placer. Todo estaba demasiado bien hasta que ella lo alejó levemente de ella y se levanto del piso dejando a un Vegeta totalmente desconcertado.
-Bulma ¿qué sucede?-preguntó preocupado mientras se levantaba y tomaba su rostro entre sus manos.
-Te dije que no obtendrías nada de mí, Vegeta.-dijo fríamente mientras se alejaba.
-Tu fuiste quien me besó.-contestó él mientras le tomaba el brazo para detener su huida.
-Prometo que no volverá a ocurrir señor Ouji.-dijo sarcástica Bulma mientras hacia una reverencia y se marchaba.
Vegeta la miraba marcharse. ¿Qué demonios sucedía con aquella mujer? Primero lo besa haciéndole creer que lo deseaba y luego se marchaba burlándose de él. Sacudió su cabeza en confusión. Seria realmente dificil tratar con aquella mujer.
Continuara..
N/A He aquí otro cápitulo de esta historia. Gracias por sus review me alegra demasiado que les guste la historia. Mañana volveré a actualizar. Dejen sus comentarios. Besos :)
