Capítulo 5

Habían pasado dos semanas desde el día en la alberca. Vegeta y Bulma tenían una muy buena relación. La peliazul se levantaba temprano todas las mañanas para ayudar a Vegeta en la oficina. Él era muy estricto con Bulma pero siempre terminaban haciendo bromas y riendo en medio del trabajo. Myrna les preparaba el almuerzo a ambos y en ese entretiempo se contaban cosas de su pasado. Vegeta no entendía porque, pero confiaba ciegamente en Bulma. Le había contado toda su vida en Estados Unidos aunque evito la parte en que Brief lo había traicionado. Él no quería que ella odiara a su padre porque... se preocupaba por ella, de verdad lo hacía. En cuanto a Bulma, ella estaba enamorada de Vegeta. Era algo que ya no podía evitar sentir pero eso no quería decir que se iba dejar usar por él. Lo quería con su vida pero se olvidaría de él ya que su fin para con ella era meterla en su cama. Su orgullo era más importante que su amor. Ellos dos eran casi amigos, aunque alguna que otra vez Bulma se había rendido ante él y lo había besado pero a Vegeta no le molestaba para nada. Él la deseaba con todo su corazón. Ambos se querían en secreto y ninguno daría el brazo a torcer. Eran demasiado orgullosos para amar. Era un día normal, o al menos eso creía Bulma, se había levantado y se puso unos ajustados jean azul claro y una camisa del mismo color pero un tanto mas oscura. Se ató una coleta bien alta y se puso sus zapatillas. Vegeta le había pedido que no fuera tan formal pues solo eran ellos dos solos los que trabajaban y no quería que estuviera incómoda. Bajo a la cocina en donde ya se encontraba Myrna preparando el desayuno y Vegeta esperando por él. El joven vestía un traje negro, camisa blanca y zapatos. Bulma sonrió al verlo. Era realmente hermoso.

-Buenos días Myrna.-saludó amablemente la peliazul.

-Buenos días señorita.-respondió la mujer mayor mientras continuaba con el desayuno.

-Hola Vegeta.-lo saludó ella mientras se acercaba y le besaba la mejilla.

Él solo la miró tranquilamente. Bulma tomó asiento en la mesa y le devolvió la mirada.

-Bueno, aquí tienen el desayuno.-dijo Myrna interrumpiendo su momento de miradas, dejando dos cafés y cuatro medialunas.

-Oh. Muchas gracias Myrna.-agradeció Bulma mirando sonriente a la mujer.

-¿Van a necesitar algo más?-preguntó la empleada.

-No por ahora Myrna. Puedes ir a hacer alguna cosa de la casa.-contestó Vegeta mientras devoraba una de las medialunas.

-Esta bien señor. Iré a acomodar las habitaciones.-dijo Myrna mientras se marchaba de la cocina.

-¿Como has amanecido hoy Vegeta?-preguntó Bulma alegremente.

-Como siempre.-contestó él para luego tomar su café.

-Ay Vegeta ¿te has levantado de malas hoy?.-le dijo un tanto ofendida.

-Tú te has levantado con ganas de hablar. No te has callado desde que entraste.-le dijo divertido ignorando su mirada furiosa.

-Solamente pregunte como estabas Vegeta. ¿porqué eres tan odioso?-le dijo un tanto dolida.

-No armes un espamento de esto mujer. No te he insultado.-contestó Vegeta mientras la miraba.

-Siempre es igual contigo. Llevo tan solo dos semanas aquí y me tratas como una imbécil. Te recuerdo que tú pediste mi presencia aquí Vegeta.-le contestó fría mientras se levantaba y comenzaba a marcharse.

Un brazo detuvo su andar. Ella sonrío felizmente. Siempre era igual. Discutían, ella se enfadaba, intentaba marcharse y él la detenía. Bulma se volteó y vio que Vegeta la miraba enfadado. Ella le sonrío, tomo su rostro y le plantó un suave beso en los labios. Vegeta sonrió divertido.

-Siempre tienes una excusa para besarme. ¿Tan loca estas por mí?-le preguntó seductor viendo como ella retomaba su lugar en la mesa.

-Ya quisieras que este loca por ti. Creo que el que muere de amor es otro ya que jamas objetas cuando te beso.-le contesto victoriosa mientras acariciaba su mejilla.

-Bah. Ya quisieras tú mujer boba. Sé como quedaría tu orgullo si te rechazara.-le dijo Vegeta mientras terminaba su desayuno.

-Ah ¿sí?. Si mi memoria no falla.-puso cara de pensativa.-fuiste tú quien me trajo aquí para estar en tú cama.-le contesto sonriente.

-¡Ya basta de esto Bulma!-le dijo enfadado mientras se levantaba para marcharse.

-Espera Vegeta, no te vayas.-dijo Bulma mientras se levantaba.

-Me voy a trabajar, no soy un holgazán como tú.-le contestó frío.

-Podrías esperarme ¿no?.-dijo ella enfadada.

-Hoy tengo una reunión demasiado importante. Un gran negocio con la empresa mas importante de la Capital del Norte.-explicó tranquilamente mirándola a los ojos.- Termina el desayuno y ven a la oficina, hoy tenemos mucho trabajo.-le sonrió para luego marcharse.

-¿Debo cambiarme?-preguntó ella deteniéndolo.

-No, así estas bien.-dijo examinándola de arriba a abajo. Sonrío y luego se marchó.

Bulma terminó su desayuno lo más rápido posible para luego ir a la oficina. Al entrar, se encontró con que Vegeta ya estaba con los dueños de la Ball Corp. Ella los conocía a ambos. Se trataba de Rooney Ball y su hijo, Draco Ball. Ambos frecuenciaban mucho la Corporación Capsula y hacían tratos con su padre y, a veces, con ella. Ella les sonrió a ambos.

-Hola señores Ball.-saludó amablemente.

-Mira a quien tenemos aquí. Bulma ¿a qué se nos debe semejante honor?-preguntó Rooney, el mayor de los Ball.

-Soy la secretaria del señor Ouji. Él necesitaba una secretaria y yo un trabajo fuera de casa.-contestó amablemente.

-Sigues tan hermosa como siempre Bulma.-dijo sonriente el joven Draco.

Bulma le sonrió sonrojada. Ella había tenido una muy corta relación con el menor de los Ball pero él era demasiado precipitado. Varias veces había aplicado fuerza sobre ella y había querido terminar en situaciones para las que Bulma no había estado preparada. Para ser más especifica, Draco no se conformaba con solo un beso. Ya habían pasado tres años de aquella relación pero Draco seguía persiguiendo a Bulma y siempre que estaban en una reunión, como ahora, él no le quitaba la mirada de encima. Eso realmente la incomodaba. Ella se sorprendió al ver la cara de pocos amigos que Vegeta le echaba a Draco. ¿Estaría celoso?. Sonrío ante el pensamiento.

-Bulma ve al escritorio y trae la carpeta que esta encima de la mesa.-ordenó Vegeta sacando a la mujer de sus pensamientos.

-Oh. Esta bien.-dijo mirándolo y luego se marchó.

Ahora que ella se había ido pudo estar tranquilo. Ese estúpido hijo de Rooney había estado observando demasiado a Bulma. Más allá de que tuviera a penas un poco de celos, la mirada que le echaba era de un pervertido y él podía notar lo incómoda que estaba la peliazul. Necesitaba esa carpeta y ella estaba ahí. Aprovechó la situación para sacarla del plano por unos minutos. Ya pensaría como hacer que ella abandonara la reunión.

-¿En que estábamos Vegeta?-preguntó Rooney.

-Ah, sí. Este proyecto hará que las empresas de ambos lleguen a un nivel muchísimo más alto y además de eso, ganaremos mucho dinero pero hay...-

-Lamento interrumpir Vegeta pero ¿podrías decirme donde se encuentra el baño?-habló Draco.

-Final del pasillo, la última puerta de la derecha.-contestó Vegeta demasiado frío.

El joven Ouji observó como el mocoso se marchaba de la oficina. Realmente le caía muy mal. No perdería el tiempo pensando en él. De este trato dependía su gran futuro. Continuó hablando con Rooney.

...

Bulma cerró la puerta del escritorio y comenzó a caminar devuelta a la oficina. ¿En qué cabeza cabía construir el escritorio junto las habitaciones? Ese Vegeta estaba loco. Sonrío. Tenía por lo menos tres minutos para llegar a la oficina. Era una casa realmente grande. Sonrió levemente. Pero de repente alguien la tomo de la cintura. Nadie podría explicar el susto que se llevó Bulma cuando, quien la sujetaba, le cubrió la boca y comenzó a forcejar con ella. Quiso escapar pero el agarre de la persona que la sostenía de la cintura era sumamente fuerte y no podía contra eso. Era un hombre, era obvio eso. Se asusto aún más cuando la obligó a entrar a una de las habitaciones y la aventaba al suelo. Se sorprendió al ver de quien se trataba. ¿Draco? ¿Qué sucedía con él?

-Mi amor no puedo creer que tenga que tomar estas medidas para poder hacerte mía.-dijo seductor mientras se posicionaba sobre ella y secaba sus lagrimas.

-Déjame ir Draco y si lo haces, prometo no contarle a nadie.-suplicó Bulma mientras intentaba quitárselo de encima.

-Oh. Lo siento cariño pero te vi y no pude evitar desearte. Te necesito ahora. Nunca me dejaste tomarte, este es mi momento.-la ignoró él mientras cubría nuevamente su boca.

Bulma se desespero cuando Draco comenzó a desprender lentamente su camisa y besaba el camino desde el cuello hasta sus senos. Ella se movía inquieta bajo él. Draco había comenzado a enfadarse. Le propino una bofetada.

-Estate quieta Bulma o te juro que te mato.-dijo enfadado mientras ponía una filosa navaja en su cuello y comenzaba a desprender su pantalón.

-Po.. por favor Draco. No.. no me hagas esto.-rogó desesperada.

-¡Cállate Bulma!-le dijo mientras la golpeaba otra vez.

¿Qué haría ahora? Estaba a punto de ser abusada y no sabía que demonios hacer. Cerró sus ojos y lloró en silencio. La imagen de Vegeta se instaló en su mente. Como deseaba que él estuviera ahí para ayudarla. Sollozó mientras susurraba su nombre.

...

-Esa mujer ya se tardó demasiado.-dijo Vegeta impaciente.

-Quizás no encontró la carpeta ¿porqué no vas a buscarla?.-le sugirió Rooney.

-Si, iré por ella.-dijo mientras se levantaba dispuesto a marcharse.

-Si ves a Draco dile que venga aquí y que deje de merodear por ahí.-pidió el padre del muchacho.

-Esta bien.-asintió Vegeta mientras salía de la oficina.

Caminó por el pasillo donde se encontró a Myrna quien iba con un balde y un trapo. Esa mujer era siempre tan servicial. La adoraba muchísimo. Ella le sonrió levemente.

-Estoy por limpiar el baño señor.-le dijo ella amablemente.

-Deja de decirme señor, quiero que me llames por mi nombre. Señor es muy de viejo y recién tengo veintiocho Myrna.-pidió Vegeta divertido.

-Lo intentaré.-prometió la mujer mientras comenzaba a caminar.

-¿El baño? Pero... ¿no estaba el mocoso Ball allí?-le preguntó curioso a la mujer que ahora lo miraba nuevamente.

-Oh. El señor Draco nunca fue al baño, me pidió que le explicara donde quedaba el escritorio, que usted lo había mandado en busca de Bulma.-explicó amablemente la empleada.

-Maldito mocoso.-susurró Vegeta enfadado.

Rápidamente subió las escaleras mientras Myrna lo observaba preocupada. Corrió lo mas que pudo hasta el escritorio. Entró y se sorprendió al no encontrar a nadie. Incrédulo, comenzó a caminar lentamente por el gran pasillo lleno de puertas. ¿Dónde demonios estaba el mocoso? ¿Y Bulma?. Estaba muy preocupado. Detuvo su andar cuando escucho unos susurros provenientes de su habitación. Ingresó curioso. La imagen ante él realmente lo impactó.

Continuara..

N/A Se que había prometido actualizar ayer. Lo siento. Prometo subir otro capítulo esta noche, esperenlo porque lo subiré. Voy a tomar en cuenta la petición de que alargue un poco más los capítulos Gracias por todos sus comentarios realmente me alegra mucho que les guste la historia. No dejen de escribirme y contarme lo que piensan. Cuidense. Besos :)