Capítulo 9

Industrialización

El viaje resultó ser bastante rápido, pero para Twilight el tiempo pasaba inversamente proporcional a la velocidad del coche; Iván continuó todo derecho por la nacional 603 hasta llegar a un cruce a la altura de Revenga para salir a la autopista 61 dirección Segovia. Antes de llegar al cruce, Twilight murmuró.

-Derecha, estamos cerca…

-Ah, sigues ahí, pensaba que te habías dormido…

-Solo intento no potar el desayuno, nada más…-masculló ella.

-Eh, eh, si vas a potar por la ventanilla, paso de estar limpiando nada, que luego me lo pones perdido…-avisó él, abriendo la ventanilla.

Había un stop, por lo que bajó a segunda y luego metió primera de nuevo antes de girar; la estrella de la tiara parpadeaba débilmente desde que salieron de la Granja, pero al girar, comenzó a hacerlo con más ritmo.

-¿Y eso?-inquirió Iván.

-Estamos cerca, puedo sentirlo… aun no me has explicado que tipo de magia usáis para que estas cosas se muevan…-murmuró ella, mientras el viento le azotaba la crin.

-¿Magia dices? Que va, no es magia, solo es mecánica…

-¿Mecánica?

-Claro, la gasolina impulsa el motor, el cual se mueve gracias a la inyección de ésta, la cual produce una pequeña explosión que mueve los cilindros, los cuales proveen de energía mecánica, que es la que mueve el coche-explicó Iván, resumidamente.

Miró por un momento a Twilight, la cual se había quedado con una cara muy larga.

-Me he perdido desde gasolina… por cierto ¿Qué es eso?

-Es un líquido especial que sirve de combustible para el motor.

-¿y que es el motor?

-Es un dispositivo mecánico que impulsa al coche mediante los cilindros.

-¿y que son los cilindros?

-Son una serie de válvulas que comprimen el combustible y lo hacen estallar, para conseguir movimiento.

Twilight miró hacia delante, en dirección hacia el capó, escuchando el ruido del motor y después anunció.

-No entiendo nada.

-Sí, algo así estaba pensando yo… espera ¿Qué es eso?-inquirió entonces Iván, mirando al frente.

A pocos metros estaba aparcada fuera del arcén una furgoneta que le era familiar, redujo hasta quedar parado justo al lado y pudo comprobarlo; era la misma furgoneta que había asaltado el jardín y con la que se llevaron a Luna.

-qué raro… se supone que es robada ¿Por qué no la han retirado aun?-se preguntó en voz alta.

Salió un momento y se la quedó mirando; si ya la habían encontrado de antes, cosa que el capitán le comentó, ya deberían habérsela llevado al depósito más cercano. Pero aun así ahí seguía, expectante. Iván entrecerró los ojos, pensando en posibilidades.

-Twilight, quédate ahí dentro y no salgas bajo ningún concepto-la dijo, cerrando la puerta.

Miró a sus alrededores, buscando una patrulla escondida y oteó los cielos, esperando ver algún helicóptero rondar por la zona; no había nada, o al menos eso parecía. Se acercó entonces a la furgoneta, miró primero en la parte trasera, pero estaba vacía; luego miró en la cabina del conductor, no había nada a la vista. Estiró la mano hasta la guantera y la estuvo comprobando, no había nada exceptuando unos mapas, los papeles de un seguro falso y los restos de un almuerzo; estuvo comprobando los mapas, desplegó la parte posterior y en ese momento cayó en su regazo un mini calendario de ese mismo año; por el reverso había la foto de un almacén de nombre Blasco Suministros Eléctricos SA, y en el reverso, bajo los tres últimos meses, la dirección del mismo.

-Calle Gremio de los Canteros 25, 40195 Hontoria, Segovia… está a escasos cinco kilómetros…-pensó entonces Iván.

Salió del vehículo y regresó al suyo, con el calendario en las manos.

-Dices que sentías cerca a Luna ¿no?-inquirió él.

-Sí…

-¿Cómo a cuanta distancia la sientes?

-Pues… estará como unos cinco kilómetros más adelante…

-Perfecto, tengo una posible pista, vamos a hacer una visita a Hontoria al señor Blasco…-explicó, pasándola el calendario.

Twilight le echó un vistazo e inquirió.

-¿Y crees que este tal Blasco puede saber dónde está Luna?

-Sospecho que el señor Blasco puede estar metido en cualquier cosa excepto en el negocio de la electricidad… Hontoria es un pueblo industrial, está aquí al lado y está lleno de naves, almacenes y complejos industriales, es perfecto para esconder a un alicornio… y para los negocios turbios-explicó Iván, poniéndose en marcha.

-¿Qué quieres decir?

-Verás, te parecerá repugnante, de hecho lo es, pero la gente suele traficar con especies exóticas de animales… y bueno, Luna y tú sois, lo que viene siendo, exóticas…

-¡Eso es horrible!

-Sí, lo sé, pero mueve mucho dinero, ese es el problema… quizás se la estén vendiendo a un magnate del tráfico de animales, o bien a uno de estos coleccionistas sin escrúpulos… será mejor que nos demos prisa-murmuró el chico, acelerando.

Al poco rato llegaron a una rotonda y salieron por la segunda salida, entrando en el pueblo; desde donde estaban se podía ver una buena vista del pueblo, compuesto principalmente por naves, almacenes y algún que otra torre de agua. Buscaron la calle gremio de los canteros y en cuanto la enfilaron la estrella del elemento dejó de parpadear para brillar con intensidad.

-¡La siento un poco más adelante, está ahí!-exclamó Twilight.

-Tranquila, tenemos que tantear el terreno… ¡agacha la cabeza!-masculló entonces él.

Twilight obedeció y no fue vista por unos operarios que descargaban un camión de milagro; en cuanto les pasaron, la unicornio se asomó un poco.

-Por los pelos… es arriesgado tenerte delante ¿no tienes algún hechizo que sirva para camuflarte o algo así?

-Me sé uno de invisibilidad…

-Pues hazlo… ah, mira, aquí para el señor Blasco…-murmuró el chico, frenando justo delante del almacén.

Estuvo mirando un buen rato en dirección hacia la puerta, pero nadie salía o entraba al sitio; giró la cabeza y vio que el asiento del copiloto estaba vacío.

-¿¡Twilight?!

-Estoy aquí, me dijiste que hiciera el hechizo de invisibilidad ¿no?

-Oh, sí… vale, escucha, quédate aquí mientras yo voy a tantear un poco el terreno ¿vale? Con suerte, puede que salgamos de aquí con Luna-indicó.

-¿Pero y si necesitas ayuda?-inquirió ella, preocupada.

-En ese caso te pego un buen grito… tranquila, estaré bien.

Iván salió del coche y se aceró hasta la puerta del garaje; dio tres toques a la persiana, pero nadie pareció oírle. Se acercó entonces a la puerta principal y vio que había un timbre, pulsándolo sin dudar.


-150000 me parece una exageración…

-¡Venga ya, es un unicornio alado! ¿Se piensa que está en las rebajas de febrero? ¡Vale más que un puñado de trotones americanos juntos!

-No se trata de eso, en realidad…

-Por eso mismo le digo, señor mío, si quiere algo ajustado eso es lo que tenemos… a no ser que usted quiera ofrecernos algo mejor…

El coleccionista suspiró, con el ceño fruncido y rumiando la situación; tras un momento de cavilo anunció.

-Muy bien, hagámoslo a su manera, 200000.

El hombre se le quedó mirando, como si no hubiera oído bien, y se rio como un tonto.

-Vale, tengo que admitir que los tiene cuadrados…-masculló.

-Usted lo ha pedido…

-Y he recibido, desde luego… ¿es su última oferta?

En ese momento oyeron el timbre sonar al otro lado de la nave y el hombre masculló.

-¡Joder, ahora no! ¡Blasco! ¿Has puesto el cartel de cerrado?

-No, aunque tampoco esperaba a nadie…-murmuró uno de los que allí estaban.

-Ve a ver quién es, si es uno cualquiera le mandas a tomar por culo.


Iván esperó hasta que al final le abrió un hombre de mediana edad, barriga prominente y cabeza medio calva.

-Hola ¿el señor Blasco?-inquirió.

-Sí, soy yo ¿busca algo?

-Sí, verá, necesito unos plomos nuevos porque se me han fundido los míos, estoy sin luz desde ayer por la noche ¿podría ayudarme?

-Lo siento, pero no estamos abiertos en este momento-dijo Blasco con intenciones de cerrarle la puerta en las narices, pero Iván interpuso el pie.

-¡Espere por favor, de veras que necesito esos plomos, mi cobre peligra, ya sabe cómo está el mercado negro ahora!

-Una pena, lo siento pero no puedo ayudarle…

-¡Blasco! ¿¡Vienes o qué?! ¡Qué te estamos esperando!-exclamó entonces un hombre, apareciendo justo detrás de él.

A Iván le pareció haberlo visto antes pero no alcanzaba a recordar donde; sin embargo, el hombre si le recordaba a él, y muy bien.

-¡Su puta madre, es el mozo de cuadras! ¡Atrás Blasco, atrás!

En ese momento Blasco se descentró e Iván vio una oportunidad; no estaba del todo seguro si hacerlo de esa forma, pero si había que hacerlo por las malas, se hacía por las malas. Cogió el pomo de la puerta y la empujó con fuerza hacia fuera, golpeando a Blasco con el dintel y cayendo éste KO. Fue a entrar, pero en ese preciso momento vio al hombre apuntándole con una pistola silenciada.

-Oh, mierda.

La puerta era de contrachapado y con varias capas, por lo que no lo dudó ni un instante y la cerró un poco para cubrirse; varias balas impactaron en ella y desde fuera pudo oír al tirador gritar.

-¡Alarma, alarma, es el mozo de cuadras, nos ha descubierto!

En ese momento entró en el sitio de golpe y cargó contra el infrascrito, placándole con fuerza y haciéndole soltar el arma; acto seguido la apartó con el pie y le propinó un derechazo al tirador, el cual había bajado la guardia. Pero en ese momento aparecieron en el sitio un montón de hombres e Iván se ocultó tras una pared.

-Mierda, no sabía que la cosa estuviera tan fea…-masculló.

-¿¡Donde estás, limpiacacas?! ¡Sal, enséñanos la jeta!-gritó uno de ellos, chascando los dedos.

El chico vio el acceso al garaje y se coló en él, usando las sombras y los utensilios como cobertura; parecía que ninguno le había visto moverse, por lo que atravesó todo el garaje y se acercó a una puerta pequeña que daba a otro sitio. La estuvo probando sin resultados, pero en ese momento uno de los matones pasó justo al lado de una puerta colindante y le vio.

-¡Está aquí, está aquí!

Iván se vio acorralado y no tuvo más remedio que llamar a su refuerzo.

-¡Twilight!

-¿Qué dice este capullo de un Twilight?

-¡Es igual, a por él imbéciles, vamos a dejarle como un cromo!

En ese justo momento, cuando estaban a punto de abalanzarse contra él, se dieron de bruces contra algo que parecía una barrera invisible.

-¿¡Pero qué demonios?!

-¿¡Qué ha sido eso?!

-¡Mi nariz, mi nariz, creo que me la he roto!

En ese momento, tras un resplandor, Twilight reapareció y se dejó ver, mostrando su mejor cara a los matones, los cuales se quedaron a cuadros.

-¡El unicornio!

-¿¡Dónde está, miserables, dónde?!-chilló ella, sujetando un barrera mágica.

-¡Habla!

-¡Esto es ridículo!

En ese justo momento, oyeron un motor rugir al otro lado de la persiana y al segundo siguiente, un todoterreno de la Guardia Civil irrumpió de golpe en el garaje, arrancando de cuajo la persiana y llevándose todo por delante, alertando a todos los presentes. Iván se fijó en quien conducía y se quedó alucinado.

-¡Ah, son Paco y Eduardo, los rejoneadores de las caballerizas!

En ese momento el conductor se asomó y masculló.

-¡Este no era el trato, hijos de puta! ¿¡Dónde están los unicornios?!

-¡Maldición, son los rejoneadores!

En ese momento de confusión y caos Twilight aprovechó para teletransportarse a ella y a Iván lo más cerca posible de Luna, acabando en un pasillo que daba hasta una sala de juntas.

-¿¡Paco y Eduardo fueron los que robaron a Luna?!-masculló Iván, confuso.

-¡No sé, pero estamos cerca, vamos, tenemos que aprovechar la oportunidad!-le dijo ella.

Entraron en la sala de juntas y salieron por otra puerta colindante a un almacén, donde había un camión de tamaño medio cargando una jaula en él, estaban terminando.

-¡Alto!-exclamó Iván.

-¡Luna!-llamó Twilight.

-¡Pero esto es increíble, no hay manera de colocar a la maldita unicornio sin tener que estar arriba y abajo!-masculló el hombre, cerrando la puerta.

-¡¿Y qué hay de mi trato?! ¡Habíamos llegado a un acuerdo, 250000 por ella!-exclamó el comprador, frustrado.

-¡Ahora mismo estoy un poco ocupado escapando de la maldita Guardia Civil, por si no te habías dado cuenta!

En ese momento irrumpieron por otra puerta el resto de los matones, acompañados por Paco y Eduardo.

-¡Esto parece de todo menos una mafia!-exclamó uno de ellos.

-¡Corra señor, nosotros los entretenemos!-musitó otro, propinando un guantazo a Eduardo.

En eso, Paco le respondió con una patada en la entrepierna y a partir de ese momento se organizó una batalla campal a base de tortas; Iván trató de adelantarse, pero el hombre se subió a la cabina a tiempo junto con otro de sus esbirros.

-¡Arranca, maldita sea, estoy rodeado de inútiles!

-¡No te vas a ir a ningún lado!-exclamó Iván, corriendo tras él.

Pero desde la cabina disparó con un arma al dispositivo que mantenía alzada la puerta del garaje y ésta cayó a plomo, cerrándose de golpe tras el paso del camión.

-¡Condenado chaquetero, esto no va a quedar así!-masculló el coleccionista, saliendo por la puerta de atrás.

En eso, Twilight hizo magia una vez más y se teletransportó afuera del complejo, saliendo a la calle; vio entonces al camión torciendo a la derecha en la siguiente esquina y continuó teletransportándose sin parar, siguiendo al vehículo. Una vez que lo tuvo a la vista, hizo magia una vez más y al segundo siguiente reapareció en el techo de la cabina del camión.

-¡Sí!-exclamó.

Acto seguido se asomó por la luna, dando un buen susto tanto al hombre como a su esbirro que conducía.

-¡Soltadla ahora mismo, cobardes!

-¡Su puta madre!-masculló el conductor, dando un volantazo.

-¡Condenado equino!-soltó el hombre, harto.

El camión entero dio un bandazo hacia la derecha y en ese momento Twilight salió disparada; la parte de atrás golpeó a un Nissan Juke aparcado, dejándole el parachoques trasero con un precioso abollón. La alarma comenzó a sonar con estridencia y el conductor aprovechó el impulso para escapar. Twilight salió volando y aterrizó sobre unos matorrales cercanos, cayéndosela el elemento en el proceso.

-¡Hasta la vista, poni pasteloso!-oyó entonces al hombre gritar antes de desaparecer.

-Sólo espera a que te encuentre de nuevo, malnacido…-musitó Twilight, enfadadísima y tratando de salir de entre las ramas.

Se sentía incompetente, había tenido delante de ella a Luna y, de nuevo, había sido incapaz de ayudarla; notaba su sangre arder por sus venas y la furia no hizo más que dificultarla el salir del zarzal, ganándose unos cuantos arañazos. Una vez fuera buscó el elemento, había caído bajo otro coche, pero lo pudo alcanzar con su magia; una vez con él regresó al almacén donde dejó a Iván, donde éste se encontraba hablando con Paco y Eduardo, los cuales habían salido un tanto escaldados de la pelea.

-¿¡Pero cómo que contratasteis a un ladrón mafioso para que robara a Luna y a Twilight?!

-¡Nosotros los encontramos primero antes de que llegara el capitán y nos aguara la fiesta! ¡Pero ese maldito traidor rompió el acuerdo!-masculló Paco, palpándose la mejilla.

-Esto nos pasa por confiar en cualquiera…-murmuró Eduardo, sentándose.

-¡Pues eso mismo! ¿Quién es ese delincuente?-quiso saber Iván.

-Se trata de Antonio Carvajal, un ladrón venido a menos asociado con la mafia irlandesa; llevaba en busca y captura desde hacía dos años y como pudimos tener acceso a la base de datos, pudimos dar con él-explicó Paco.

-El otro que estaba hablando con él es Don Enrique de Mendoza y Castelar, un aristócrata de este lado de Segovia, coleccionista bizarro de caballos y demás fauna, se dice que es capaz de cualquier cosa por sumar especies raras a su colección-continuó Eduardo.

-Menuda tropa… y es que encima vosotros sois los causantes de todos, os daba así…-masculló Iván, haciendo un ademán con la mano abierta.

-Menos chulería chico, esos unicornios son nuestros…

-¡Una mierda es vuestra! ¡Ni yo ni Luna le pertenecemos a nadie, así que olvidaos de nosotros, pensamos rescatar a Luna y volver a nuestro hogar!-exclamó Twilight, alterada.

Los dos rejoneadores se quedaron a cuadros cuando vieron hablar a la susodicha y Eduardo masculló.

-Paco… la unicornio ha hablado…

-Y más cosas sabe hacer… escudad, esto es serio, pienso recuperar a Luna y marcharme con ellas para que vuelvan a su tierra, mas os vale cooperar o le diré al capitán que habéis sido vosotros, os caerá una buena-amenazó Iván.

-Pues vale, díselo, total nosotros íbamos a dimitir, estamos hartos de la Granja… pero una cosa, Iván, sigo pensando que ese unicornio nos pertenece, así que olvídate de recuperarlo tú porque vamos a ser nosotros.

-¡Ni de coña, no si nosotros nos adelantamos antes!

-Sigue soñando, además, ni siquiera sabéis a donde ha ido Carvajal…

-Pues resulta que…-quiso decir Twilight, pero Iván la calló de golpe.

-Ya veo que parlamentar con vosotros es imposible, si queréis hacer esto por las malas por mí de acuerdo, pero os lo advierto, será como una carrera, así que no os metáis demasiado, prevengo.

-Oh, qué miedo, el mozo de cuadras nos amenaza…-musitó Paco.

-Vámonos Twilight, iremos tras la pista de Carvajal-indicó Iván, yéndose con ella.

-¡Pues no sé yo como pensáis hacerlo!-le dijo Eduardo, pero los dos y habían salido de allí.

Paco chistó, contrariado, y escupió por una muela, asqueado.

-Maldita sea, esto se tuerce por momentos…-comentó Eduardo.

-No te creas ¿oíste lo que dijo el unicornio? Quiso decir algo, pero el chico la calló, creo que deben tener algún as bajo la manga para encontrar a Carvajal…-obvió Paco, rascándose la barbilla.

-¿Y qué sugieres?

-Vamos a seguirles discretamente, seguro que nos llevan directamente hasta Carvajal… y hasta el premio gordo-añadió Paco, con una sonrisa.

Tanto Iván como Twilight montaron de nuevo en el coche y el chico inquirió.

-Bien ¿hacia dónde?

-Espera un momentito…

Twilight se concentró y tras unos segundos en silencio, anunció.

-Hacia el sur.

-Pues hacia el sur que vamos…

Se pusieron en camino y volvieron por donde vinieron, pasando al lado de un pequeño parking de tierra; en éste, un Ford Mustang se encontraba estacionado con alguien dentro, pero cuando el conductor vio que se trataba del chico y el unicornio masculló.

-A un Mendoza y Castelar no se le toma el pelo de ninguna forma… vaya que no.

Esperó un poco más y salió en busca de su nuevo objetivo; a los pocos minutos, el mismo Nissan Juke que golpeó el esbirro de Carvajal pasó por la misma curva, en pos del objetivo común.