Capítulo 6

Se abalanzó sobre Draco sin esperar ni un segundo más. La escena lo había dejado shockeado. Bulma semi desnuda y llorando desesperada, Draco sobre ella besando su frágil cuerpo mientras que con una navaja de bolsillo amenazaba a la peliazul. Quitó al mocoso de encima de Bulma y comenzó a golpear su rostro cegado de ira. Myrna estaba detrás de él, gritando muchas palabras que Vegeta no se detenía a escuchar. Ni las suplicas de Draco lo detuvieron, ni siquiera la abundante sangre que salía de los orificios de su rostro. Solo podía pensar en Bulma. Ella estaba allí, sentada en el suelo junto a la cama, temblando de miedo. Estaba ida de la escena. Vegeta volvió su mirada a Draco y le arrebató la navaja que tenía en sus manos. Aún no comprendía porque no la había utilizado en su contra. La admiró unos segundos y quiso dirigirla al estómago del mocoso pero su empleada lo detuvo agarrándole los brazo.

-Por favor señor Vegeta, usted no es ningún asesino.-suplico Myrna echa un mar de lagrimas.

-¿Qué demonios esta pasando aquí?-preguntó Rooney ingresando a la habitación de Vegeta. Estaba sorprendido al ver a Vegeta mirando fulminante a su hijo, quien se cubría de algún posible ataque y la empleada entre medio de ambos.

-¿Quieres saber que paso?.-preguntó Vegeta sarcástico mientras ignoraba a Draco y observaba a Rooney.-Resulta que subí a buscar a Bulma y no la encontré. Escuchó ruidos en mi habitación y me encuentro ante la escena de que tú patético hijo estaba en intentando violar a Bulma.-explicó Vegeta realmente enfadado.-¡ERES UN MALDITO ENFERMO!-gritó el joven para intentar abalanzarse otra vez sobre Draco.

-¡ESPERA VEGETA!-Rooney intervino deteniendo el andar de Vegeta.-¿Crees que permitiré que golpees a mi hijo sin antes preguntar?-le dijo un tanto enfadado.- ¿Qué paso Draco?-preguntó dirigiendo su mirada a su golpeado hijo.

-Yo.. yo... encontré a Bulma aquí y ella me sugirió.. sexo casual.-mintió el joven mientras secaba unas falsas lagrimas.

-¡ERES UN PSICÓPATA MOCOSO!-gritó Vegeta cegado de furia. Myrna lo detuvo otra vez.

-Espera un segundo Vegeta ¿porqué tendría que creer en lo que dices y no en mi propio hijo?-preguntó Rooney confundido.

-¡IDIOTA! SI NO VISTE BIEN, DETRÁS TUYO ESTA BULMA, QUIEN ESTA LLORANDO DESESPERADAMENTE POR EL MIEDO QUE LE CAUSO ESE ANIMAL.-estalló Vegeta mientras señalaba a Draco.- ADEMÁS SI BULMA SE LE HUBIESE INSINUADO ¿PORQUE CUANDO ENTRE LE APUNTABA CON ESTA NAVAJA?- terminó de explicar mientras mostraba la navaja.

Rooney miró a Bulma. La mujer estaba sentada en el piso abrazando sus piernas, su camisa abierta y bajo sus ojos el resto de muchas lagrimas. Temblaba desesperadamente. Rooney miró a Draco quien agachó su cabeza en arrepentimiento. Lo tomó fuertemente del brazo. Vegeta continuaba mirándolo con odio.

-Lo siento. Yo... quiero mucho a Bulma y pensé...-se disculpó el menor de los Ball.

-OBLIGARLA A ACOSTARSE CONTIGO NO ES LA MEJOR MANERA DE DEMOSTRARLO.-gritó Vegeta.

-No entiendo que paso conmigo. Realmente lo siento.-volvió a disculparse Draco.

-Vete de aquí antes de que llamé a la policía y haga que te pudras en la cárcel.-amenazó fríamente Vegeta mientras observaba como Draco se marchaba.

-Vegeta yo espero que esto...-

-No esperes nada Ball, el trato se cancela. Vete.-interrumpió Vegeta mientras lo fulminaba con la mirada.

-Pero Vegeta, no seas...-

-Myrna acompaña al señor a la salida.- lo ignoró mientras Myrna lo acompañaba a salir de la habitación.

Una vez que todos estuvieron fuera de la habitación, Vegeta cerró la puerta con seguro y se acercó a Bulma. Seguía igual de asustada que antes. Su ira volvía a aumentar al verla así. Se agachó junto a ella y acarició su hombro. Ella se alejo, asustada y tensa. Él volvió a acercarse.

-Bulma, tranquilízate. Yo no te haré daño.-prometió dulcemente mientras la levantaba lentamente del suelo.

Ella saltó sobre él y continuó llorando sobre su hombro. Vegeta acarició suavemente su espalda y correspondió felizmente su abrazo. Tenerla ahí lo hacía sentir su protector. Aspiró el aroma de su cabello y gentilmente besó su mejilla. Bulma alzó su rostro y lo acarició con calma y dulzura. Él bajó la mirada hacía su cuerpo y vio su camisa desprendida y su pantalón desabrochado. Se separo del abrazo y bajó sus manos hacia su cintura para volver a prender el pantalón. Bulma se sonrojo ante la acción de Vegeta, quien la miraba fijamente a los ojos. El sonrojo de la peliazul se prolongo aún más cuando Vegeta comenzó a abrochar uno por uno los botones de su camisa. Estaba siendo tan gentil con ella que la estaba haciendo morir de amor. Él la tomó entre sus brazos y la acostó en la gran cama de la habitación para luego acostarse junto a ella. Bulma acarició la mejilla de Vegeta otra vez. Él cerró los ojos ante el tacto.

-Cumpliste el trato con mi padre.-dijo Bulma suavemente sin dejar de acariciar la mejilla de Ouji.

-¿De que hablas?-preguntó sorprendido mientras la miraba fijamente.

-¿Que no ves Vegeta? Estoy en tu cama.-contestó ella sonriente.

Vegeta solo estalló en risa recordando las palabras que había utilizado la noche que le contó a Bulma sobre sus treinta noches de placer.

-Eres una idiota.-le dijo divertido mientras pasaba una de sus manos por su cintura y la atraía hacia él.

-Gracias por ayudarme.-susurró Bulma ante la cercanía.-Yo... no se que hubiera pasado si no entrabas.-terminó mientras nuevas lagrimas vagaban por su rostro.

-Estoy aquí Bulma. Te ayudaré a superar esto.-prometió Vegeta mientras la observaba fijamente a los ojos.

Ella se dio cuenta que estaba diciendo la verdad. Tomó su rostro y lo atrajo hacia el de ella para comenzar a besarlo dulcemente. Vegeta no se opuso, al contrario, correspondió felizmente y ajusto su agarre sobre ella. Las manos de Vegeta recorrían la tensa espalda de Bulma mientras ella acariciaba su nuca. El beso paso a ser uno desesperado y lleno de pasión. Vegeta rodó sobre Bulma, dejando a la peliazul debajo de él. Ella soltó un gemido cuando el joven Ouji abandonó su boca y comenzó a besar gentilmente su cuello mientras desprendía los botones de su camisa. Bulma estaba fuera de sí, no podía pensar en nada más que los labios de Vegeta. Estaba volviéndola loca de placer y eso que aún no le había hecho absolutamente nada. Vegeta comenzó a masajear los senos de Bulma por encima del brassier. Bulma jadeaba fuertemente y sus ojos estaban cerrados. Él sonrió. Lentamente, desabrocho el seguro delantero de su brassier con lo que sus senos pudieron exponerse del todo. Vegeta los observó. Esa mujer era perfecta en todos los sentidos. Tomó uno de los pezones en su boca para morderlo, lamerlo y saborearlo mientras que con una de sus manos acariciaba el otro seno. Bulma abrió los ojos en sorpresa. Si no terminaba con eso ahora, cometería una locura. Soltó un fuerte gemido cuando Vegeta mordió levemente uno de sus pezones.

-Es.. espera Vegeta.-suplicó Bulma conteniendo su gemido.

-¿Qué sucede?-preguntó el joven volviendo su vista a ella.

-Deten esto. Por favor.-rogó ella entre lagrimas mientras lo empujaba y abrochaba su brassier nuevamente.

-Pero... ¿que pasó Bulma?-preguntó otra vez mientras se recostaba junto a ella y secaba sus lagrimas.

-No quiero sentirme usada de nuevo. No quiero esto, al menos, no hoy.-explicó Bulma mientras continuaba llorando.

-Fue mi culpa, Bulma. Lo lamento. Me precipité a los hechos.-se disculpó Vegeta mientras acariciaba su rostro.

-Esta bien. Solo quédate a mi lado Vegeta.-rogó ella mientras juntaba su frente contra la de Vegeta.

Él beso levemente sus labios para luego envolver sus brazos en la cintura de Bulma, atrayéndola hacia si. Habían tenido una mañana realmente agotadora. Ambos cerraron sus ojos y se durmieron profundamente.

...

Bulma se despertó y sonrió al sentir dos fuertes brazos amarrados a su cintura. Como pudo se soltó de los brazos de Vegeta y salió de la cama lentamente, sin hacer ruido. No quería despertarlo. Vio como él suspiraba y continuaba durmiendo tranquilo. Salió de la habitación y camino hacia la cocina donde se encontraba Myrna. Ella le sonrió felizmente mientras le dejaba la cena en la mesa. Bulma la miró incrédula y luego observo el reloj. 22:30 pm. Su boca se abrió en asombro.

-Usted y el señor han dormido demasiado señorita.-contó Myrna sonriente mientras se sentaba junto a Bulma.

-¿Vegeta aún no se levanto?-preguntó Bulma ingenuamente. No quería que nadie se enterara que había dormido con él.

-Estaba por preguntarle lo mismo.-replico Myrna divertida.

-¿Porqué debería saber yo?-esquivó la pregunta totalmente sonrojada.

-Sé que estuvo durmiendo con él señorita, no tiene nada de que avergonzarse.-contestó Myrna sonriente.

-¿Cuándo volverá Frank?-preguntó Bulma mientras comenzaba a comer e ignoraba a la empleada.

-Dentro de cuatro días. Tiene que traer muchas cosas de Estados Unidos.-contestó Myrna.

-Oh. Y yo que estaba empezando a conocerlo.-dijo la peliazul apenada.

-Pero volverá señorita, podrá seguir conociéndolo.-animo Myrna.- ¿Y usted? ¿Como esta? Digo... con lo que paso hoy.-preguntó tímidamente la mujer.

-Realmente me asustó mucho, yo... pensaba en lo peor hasta que Vegeta entró por aquella puerta, juro Myrna que nunca estuve tan aliviada como en aquel momento.-explicó Bulma al borde de las lagrimas.

-El señor Vegeta realmente la quiere señorita Bulma. Estaba cegado de ira.-contestó Myrna.

-Yo... lo sé y le agradeceré por el resto de mi vida que me haya salvado de aquel trauma.-terminó Bulma sonriente.

-¿Puedo hacerle una pregunta señorita?-dijo Myrna.

-Oh claro que si Myrna.-respondió Bulma sonriente.

-¿Usted esta enamorada del señor Vegeta?-se aventuró a preguntar la empleada.

-Yo... yo...-titubeó Bulma bastante nerviosa.

-Señorita Bulma yo nunca contaría algo así, es como un secreto de confesión. Esto es algo que solo nosotras dos sabremos. Lo prometo.-interrumpió la mujer para darle confianza.

-No sé cuando sucedió pero... lo quiero.-confesó totalmente sonrojada.

-El señor Vegeta es una gran persona y creo que ambos se merecen estar juntos.-sugirió Myrna.

-Claro que no Myrna. Yo vine aquí con el fin de ser una esclava sexual para Vegeta, él no me quiere.-dijo apenada mientras comenzaba a caminar de un lado a otro.

-Usted no conoce a Vegeta como lo conozco yo. Jamás había actuado con tanta demanda como lo hizo hoy.-explicó Myrna un tanto enfadada.

-Demanda o no, se que no me quiere Myrna.-dijo Bulma mirándola a los ojos.- No quiero seguir hablando de esto. Me voy a dormir. Adiós.-terminó la peliazul mientras se marchaba de la cocina.

¿Será verdad lo que Myrna decía? ¿Vegeta la querría?. Bulma sacudió su cabeza en negación. Por lo que recordaba, Vegeta desde joven había sido un hijo de perra con las mujeres. Entró a su habitación y cerró fuertemente la puerta. Se puso un camisón de seda negro, soltó su lacio pelo, acomodó su flequillo y se metió en la cama. Estuvo aproximadamente una hora dando vueltas en la cama hasta que se decidió por levantarse. Mordió su labio inferior y salió de la habitación. Estaba nerviosa pero no quería dormir sola, los recuerdos de la tarde venían a su mente cada dos por tres. Caminó por aquel largo pasillo y encontró la puerta que buscaba. Sin golpear, se aventuró a entrar a la habitación. Sus ojos se abrieron en sorpresa a ver que Vegeta salia del baño con tan solo unos ajustados boxers negros. Pudo ver como él levanto una ceja en preocupación. Ella se sonrojo.

-¿Estas bien Bulma?-preguntó él mientras se acercaba a ella.

-Eh... si... lo estoy...-titubeó Bulma mientras lo miraba a los ojos.

-¿Que sucede entonces?-preguntó Vegeta mientras acariciaba su pelo.

-Yo... no quiero dormir sola, esto es muy reciente y yo...-explicó ella nerviosa.

-Con gusto puedes quedarte aquí mujer.-dijo Vegeta seductor mientras le daba un rápido beso en sus labios.

-No haremos nada ¿eh?-se precipitó Bulma mientras lo miraba fulminante.

-Ya te dije que no quiero acostarme contigo, no si tu no quieres.-dijo sincero mientras la cargaba y la metía en la cama.

Bulma se recostó y Vegeta la trajo hacia si, amarrando sus brazos alrededor de su cintura. Bulma se acomodo felizmente entre sus brazos y su piel se erizaba por completo al sentir el tibio aire de Vegeta contra su oído. Sonrió levemente y comenzó a acariciar los brazos de Vegeta suavemente. Sin duda alguna no le molestaría tener que despertar cada mañana junto a él. Sonrió ante su pensamiento.

Continuara..

N/A Otra vez lamento haber tardado tanto en actualizar, mas aun habiendoles prometido que subiria otro capitulo. Tuve un problema con el internet que recien termina de solucionarse. Mil disculpas de verdad. Quiero volver a agradecerles por los review que me dejan.. Me encanta de verdad que les guste la historia. Volveré pronto con otro capitulo. Besos :)