Capítulo 7

Bulma despertó sola en aquella gran cama. Soltó un gran bostezo y se sentó. ¿Dónde estaría Vegeta?. Sus ojos se dirigieron al reloj de la habitación. 11:30 pm. Pegó un saltó y salió de la cama. Otra vez se había dormido. Vegeta la mataría. Se marchó a su habitación y allí se puso una corta pollera negra de ceda tiro alto que dejaba relucir sus blancas y hermosas piernas. Luego tomó una de sus numerosas camisas, se decidió por una blanca que marcaba su esbelta figura. Comenzó a buscar unos zapatos, encontró unos negros con un taco de la medida justa para ella. Se maquilló apenas un poco y ato su pelo en una coleta alta. Se miró en el espejo, satisfecha con su aspecto. No quería seguir siendo informal en su trabajo, quería que Vegeta viera que podía ser profesional. Salio de la habitación con una enorme sonrisa en su labios. No desayunaría, ya era demasiado tarde. Fue directamente a la oficina. Entró tranquilamente y pudo ver que había una reunión importante pues había alrededor de once hombres vestidos elegantemente, al igual que Vegeta. Bulma se incomodo ante la mirada que aquellos señores le daban pues parecían devorarla con los ojos. Vegeta bufó enfadado y sin decir absolutamente nada se levanto de su asiento y se acercó a ella. Bulma se sorprendió muchísimo cuando él la tomo fuertemente del brazo y la sacó casi a rastras de la oficina. Una vez que estuvieron en el pasillo, ella se soltó de él. Estaba enfadada.

-¿QUE DEMONIOS PASA CONTIGO VEGETA?-gritó mientras sobaba su brazo.

-¿Conmigo?-preguntó él enfadado.-¿Qué haces tú en la oficina y vestida tan...vulgarmente mujer?-terminó mientras la miraba despectivamente.

-¿Disculpa?-dijo ella mientras abría sus ojos en sorpresa.-Te recuerdo que soy tu secretaria Vegeta, me vestí como tal.-explicó ella furiosa.

-¿Secretaria? Pareces una ramera vestida así.-le dijo enfadado el joven mientras la miraba de arriba a abajo.

-NO ME FALTES EL RESPETO IMBÉCIL. HICE ESTO PARA PREVENIR LO DE AYER.-grito Bulma al borde de las lagrimas.

-LA MEJOR FORMA DE PREVENIR EL INCIDENTE DE AYER ES QUE TE QUEDES EN TU HABITACIÓN. NO QUIERO QUE SEAS MI SECRETARIA.-le gritó él mientras caminaba de un lado a otro.

-NO ES NECESARIO QUE DEJE DE TRABAJAR, VISTIÉNDOME ASÍ TENDRÁN RESPETO HACIA MÍ VEGETA.-replicó Bulma mientras lo miraba fulminante.

-VISTIÉNDOTE ASÍ LO ÚNICO QUE LOGRARÁS ES QUE MIS SOCIOS TE TRATEN COMO UNA RAMERA DE ALGÚN CABARET Y COMIENCEN A TIRARTE DINERO EN LA CARA. TE INFORMO QUE NO IMPEDIRÉ QUE INTENTEN VIOLARTE OTRA VEZ, ERES DEMASIADO PROVOCADORA.-gritó Vegeta ciego de ira.

-¡MALDITO INSENSIBLE!-estalló Bulma mientras le propinaba una bofetada.-NO TE PERMITIRÉ QUE ME SIGAS HUMILLANDO IDIOTA. HICE ESTO PARA HACER MAS FÁCIL EL TRABAJO PARA TI Y NO INTENTES PREOCUPARTE POR MI, SE DEFENDERME SOLA.-terminó la peliazul echa un mar de lagrimas.

-Pues te recuerdo que ayer no parecías poder defenderte cuando aquel idiota estuvo a punto de tomarte a la fuerza mujer.-replicó fríamente el azabache.

-No te preocupes.-contestó ella mientras secaba un par de lagrimas.-No tendrás que lidiar más conmigo Vegeta. Fin del trato.-terminó mientras se marchaba a su habitación.

Vegeta se quedó mirando como ella se marchaba escaleras arriba. Soltó un gran suspiro y acarició sus sienes. Seria mejor terminar la reunión y luego tratar de solucionar el tema con Bulma. Comenzó a caminar por el pasillo de regreso a la oficina. Bulma estaba realmente enfadada con él. Le había dicho insensible, idiota y hasta dijo que ese era el fin del... ¿Fin del trato?. Vegeta detuvo su andar pensativo. Sus ojos se abrieron como platos. ¡BULMA SE IRÍA!. Sin pensarlo dos veces, el joven Ouji entró en la oficina y todos los presentes clavaron su mirada en él.

-La reunión se pospone hasta nuevo aviso.-dijo Vegeta sin rodeos.

-¿Porque señor Ouji?-preguntó uno de los tantos hombres.

-Problemas personales.-respondió tranquilo mientras comenzaba a marcharse.

-¿Nos va a dejar plantados a todos por su pedante secretaria?-preguntó enfadado otro de los hombres.

-¡ESO NO ES SU INCUMBENCIA! ES MI VIDA PRIVADA Y NINGUNO DE USTEDES PUEDE OPINAR SOBRE ELLA. DIJE QUE LA REUNIÓN SE POSPONE Y ASÍ SERÁ.-gritó furioso Ouji mientras se marchaba de la oficina.

...

-Estoy bien mamá, lo juro.-dijo Bulma mientras secaba algunas de sus lagrimas y continuaba guardando sus pertenencias en su maleta.

-En tu voz se nota que estas llorando hija mía ¿que sucede?-insistió la Sra. Brief al otro lado del teléfono.

-Solo tuve un mal día con Vegeta mamá, nada más.-respondió Bulma cansada de las preguntas de su madre.

-¿Te maltrato? Vuelve a casa hija.-dijo enfadada la mamá de la peliazul.

-No lo sé mamá. Te llamaré si lo hago. Adiós.-cortó la llamada sin esperar la respuesta de su madre.

Bulma continuó guardando sus cosas, no quería avisarle a su madre que volvería a la Corporación porque sabía el escándalo que armaría, era una mujer bastante... precipitada. Se había quitado la ropa formal y la reemplazó por una simple solera blanca no muy larga. Estaba cansada de tanto llorar. ¡Maldito Vegeta! ¿Qué rayos había pasado con él?. Sacudió su cabeza en negación. No le importaba que le paso pero estaba segura de que no volvería a suceder. El ruido de la puerta hizo que volteara rápidamente. Sus ojos se angostaron al ver a la persona que estaba allí.

-¿Qué demonios quieres aquí?-preguntó Bulma enfadada.

-Quiero que hablemos Bulma.-dijo tranquilamente Vegeta.

-Ya no hay nada para hablar Vegeta.-contestó fríamente mientras continuaba guardando sus cosas.

-¿A dónde te vas?-preguntó el joven mientras observaba lo que ella hacía.

-Me voy a la Corporación, Vegeta. Se terminó.-dijo ella mientras lo volteaba a ver.

-Pero ¿porqué?-preguntó Ouji apenado.

-PORQUE HAGAS LO QUE HAGAS SIEMPRE TERMINAS HUMILLÁNDOME VEGETA.-estalló Bulma mientras se le escapaban las lagrimas.-NO VIVIRÉ ASÍ ¿ENTIENDES? SE QUE NO MEREZCO ESTO.

-Yo... lamento lo que pasó abajo Bulma pero tú no puedes irte.-afirmó el empresario con la cabeza baja.

-CLARO QUE PUEDO Y LO HARÉ. EN LO QUE A MI CONCIERNE EN EL TRATO QUE HICISTE CON MI PADRE NO HABÍA NINGUNA PARTE EN LA QUE SE DIJERA QUE PODÍAS MALTRATARME.-gritó enfurecida.-¿Porqué lo hiciste Vegeta? ¿PORQUE?-terminó la joven alterada.

-Yo... no lo sé.-titubeó Vegeta.

-ME DIJISTE DE TODO VEGETA, DESDE RAMERA A QUE SOY VULGAR. NO ENTIENDO PORQUE LO HICISTE SIEMPRE FUI...-

-ME PUSO LOCO VER COMO TODOS AQUELLOS IMBÉCILES TE MIRABAN COMO PERROS ALZADOS BULMA. ODIE QUE TE OBSERVARAN COMO UN PEDAZO DE CARNE.-interrumpió colérico Vegeta.

Bulma lo miró sorprendida sin poder responder.

-Realmente ayer me desespero la situación. Mas allá de que estés aquí por un trato, mi deber es cuidarte porque estás en mi casa. Que suceda lo de ayer otra vez para mí sería intolerable Bulma.-Explicó Vegeta agitado.

La peliazul lo miró emocionada y, sin pensarlo ni dos segundos, se lanzó a sus brazos. Vegeta soltó un suspiro al sentirla entre sus brazos. Comenzó a acariciar sus cabellos mientras la oía llorar. Ella se alejó de él apenas unos centímetros. Sus respiraciones se mezclaban. Bulma comenzó a acariciar su rostro suavemente mientras lo observaba sonriente. Él apretaba cada vez más el agarre en su cintura.

-Te quiero.-susurró ella tiernamente sin dejar de acariciar su rostro.

Vegeta sintió su corazón detenerse por un segundo y sin responder absolutamente nada, la besó. Bulma correspondió al instante y llevó sus brazos a su gran espalda, acariciándola suavemente, haciendo que Vegeta perdiera el control por ello. Vegeta comenzó a llevar a Bulma hacía la cama, sin romper el abrazo, ni el beso para luego recostarla suavemente en ella, dejándola debajo de él. La falta de aire los hizo separarse. Se miraron fijamente a los ojos mientras que Bulma pasaba las palmas de sus manos por los costados de su cuerpo haciendo que Vegeta cerrara sus ojos por el placer que le producía aquello. Ella tomó su nuca y nuevamente llevó su boca a sus labios. El joven Ouji comenzó a acariciar el cuerpo de Bulma mientras se perdía en su batalla de lenguas. La peliazul llevó sus manos a la camisa del joven y comenzó a desabrochar botón por botón para que, segundos después, se la quitará y la tirara a un costado. Una vez teniendo a su merced su musculoso pecho, comenzó a acariciarlo suavemente haciendo que Vegeta soltara un suspiro en su boca. Ouji terminó el beso para comenzar a saborear el cuello de Bulma mientras acariciaba suavemente sus senos. La peliazul soltó un audible jadeo que hizo que Vegeta sonriera contra su piel haciendo que él se aventurara a seguir el camino por su cuello para intentar ocupar el lugar que sus manos ahora ocupaban. Lentamente la sentó en la cama y la miró a los ojos. Estaba sonrojada, nerviosa y con los ojos cerrados. Le dio y un rápido y corto beso mientras quitaba los tirantes de su solera por sus brazos y la bajaba hasta su cintura de tal modo que sus senos quedaron descubiertos. La recostó otra vez y comenzó a lamer uno de sus senos mientras que con una de sus manos acariciaba el que se encontraba abandonado. Bulma se sentía desfallecer al sentir sus labios otra vez en su pecho y sus ojos se abrieron en sorpresa cuando él, sin dejar de besar sus senos, terminó de quitarle la solera y comenzó a acariciar su intimidad atraves de sus bragas. No pudo evitar los gemidos que aquello le provoco, era casi desesperante aquella situación. Tenía una terribles ganas de gritar. Los nervios de Bulma aumentaron cuando Vegeta rompió sus bragas pero su mente quedó en blanco cuando él llevó uno de sus dedos a aquel punto sensible de su intimidad que hizo que sus caderas se sacudieran y sus gemidos fueran frecuentes. Ella se sentía en la gloria pero quiso matarlo cuando él detuvo sus caricias. Vio como se sentaba al borde de la cama, quitaba sus pantalones y sus boxers. Ella cerró sus ojos nerviosa ignorándolo. ¿Como decirle a Vegeta que ella era virgen?. Sacudió su cabeza en negación. No le diría nada. No quería quedar como una idiota al frente de él. Sus pensamientos se borraron de su mente cuando lo sintió de nuevo sobre ella y la besaba otra vez mientras comenzaba a acariciar su cuerpo de una manera aun más demandante que la vez anterior. Bulma solo pudo soltar un gemido en sus labios haciendo que Vegeta sonriera en respuesta. Ella no debía quedarse atrás. No debía mostrarse inexperta en el asunto. Sin abandonar la boca de Vegeta, la peliazul llevo una de sus manos hacia la entrepierna del hombre y sin previo aviso comenzó a acariciar su masculinidad haciendo que Vegeta gruñera entre sus labios. Bulma fue quien sonrió ahora.

-Oh Bulma.-gimió Vegeta sin poder controlarse.

Bulma volvió a besarlo pero esta vez de una manera desesperada. Ambos estaban en un momento de placer absoluto, donde nada ni nadie importaba. Estaban llevando al otro al borde del abismo y ya ninguno lo soportaba. Las caricias de Vegeta por el cuerpo de Bulma, la mano de la peliazul en el punto débil del joven Ouji. Ya no lo soportaban más. Los jadeos de ambos estaban presentes en la habitación y ninguno se inhibía de gemir el nombre de su acompañante. Bulma era la mas sorprendida en esto pues ella nunca había sentido semejantes sensaciones y cuando pensó que aquello estaba por terminar, Vegeta detuvo todo abruptamente.

-Ba.. Basta.-dijo agitado Vegeta.

Los nervios de Bulma volvieron cuando sintió que Vegeta separaba sus piernas, lo suficiente para posicionar su miembro en su entrada. Ella se aferró a él sin decir ni una sola palabra. Y pasó. Ninguno de los dos nunca va a poder describir el grito doloroso que dio Bulma una vez que Vegeta la penetró, haciendo que todo el momento se detuviera. Las lagrimas y los sollozos de Bulma preocuparon a Vegeta de sobremanera. Sabía cual era el motivo. Estaba realmente shockeado.

-¿Porqué no me dijiste que eras virgen Bulma?-preguntó sorprendido sin hacer movimiento alguno. Aún permanecía dentro de ella y no quería lastimarla.

-Yo... yo... no pensé que me fuera a doler así.-sollozó Bulma mientras se abrazaba más fuertemente a Vegeta.

-No te haré más daño Bulma.-dijo el joven mientras intentaba salir de ella.

-No Vegeta. Quiero hacer esto contigo.- rogó Bulma mientras lo miraba y acariciaba su rostro.

-Si te lastimo solo dímelo Bulma, así podré detenerme.-terminó Vegeta.

Él la beso suavemente para luego sentarse en medio de la cama llevando a Bulma con él para acomodarla en su regazo sin romper en ningún momento la penetración. Ella soltó un gemido ante el dolor pero una vez que estuvo cómoda y que el dolor cesó un poco, comenzó a meser sus caderas haciendo que Vegeta siguiera su ritmo. A los pocos minutos, se podían escuchar los gemidos de ambos. Se movían juntos mientras se besaban desesperadamente, beso que era interrumpido en ocasiones por los jadeos de los dos. Bulma se sentía inmensamente feliz. Nunca en su vida experimento algo de aquel tipo y realmente la llenaba de placer el hacerlo con Vegeta. Los gemidos de ella se hicieron mas frecuentes cuando Vegeta llevó uno de sus dedos a aquel pequeño punto que le daba un placer indescriptible. Aquello hizo que Bulma llegara al clímax y se separara de Vegeta soltando un gran gemido acompañado del nombre de aquel hombre con el que intimo por primera haciendo que este se derramara dentro de ella al escucharla. Ambos cayeron rendidos sobre la cama. Vegeta besó otra vez a Bulma para luego rodar fuera de ella y recostarse en su lado de la cama. Observó detenidamente como el pecho de la hija de Brief subía y bajaba frecuentemente, en su rostro había una amplia sonrisa y sus ojos estaban cerrados. Vegeta sonrió ante la imagen. Aquella mujer era hermosa.

-Si cada vez que te diga te quiero me harás sentir así ¡Oh Kami! Me pondré un cartel en la frente con la frase para que me tomes siempre.-exclamó felizmente mientras lo observaba detenidamente acariciando su pecho.

-Estas tan loca que eres capaz de hacer algo tan tonto como eso.-dijo un divertido Vegeta mientras se posicionaba sobre ella.-Afortunadamente para ti, no hace falta que hagas eso. Si quieres acostarte conmigo, puedes venir aquí cada noche.-susurró suavemente contra su oído para luego lamer el lóbulo de su oreja.

Bulma tomó su rostro entre sus manos y comenzó a besar los labios de su amante mientras cambiaba de posición para quedar encima de él. Vegeta cerró fuertemente los ojos cuando la peliazul comenzó un viaje de besos de su cuello hasta su pecho. Soltó un gemido cuando Bulma posó una de sus manos en su erección y comenzó a acariciarla. Ella ahogó sus gruñidos con sus labios, besándolo con desesperación. Sintió como las manos de Vegeta acariciaban su cuerpo. Estaba encendiéndose de nuevo pero se sorprendió cuando Vegeta detuvo todo, otra vez. La recostó junto a él mientras posaba su frente contra la de ella. Su respiración era agitada. Vegeta vio como Bulma lo miraba incrédula.

-¿Hice algo mal?-susurró ella apenada.

-Al contrario, lo haces tan bien que si seguías con eso hubiese tenido que tomarte otra vez.-respondió agitado Vegeta mientras acariciaba su rostro.

-¿Entonces?-preguntó Bulma.

-Sé que mas tarde estarás adolorida. Si te tomara otra vez, el dolor será mucho más grande.-explicó él para luego depositar un beso en sus labios.

Bulma le sonrió en respuesta. Este era el Vegeta que ella quería con su vida, lo querría por siempre. Se acomodó felizmente entre sus brazos y luego ambos se durmieron alegres por el acontecimiento vivido. Era el comienzo de algo bueno.

Continuara..

N/A Bien. Acá estoy con el capitulo de esta historia que tanto esperaban. No soy muy buena escribiendo lemon pero espero que le haya gustado porque realmente me esmere en hacerlo. Intente hacerlo mas largo como pidieron asi que realmente espero que sea de su agrado. Gracias por sus review son muy alentadores. Volveré pronto con otro capitulo. Cuidense. Besos :)