Capítulo 8

Vegeta acarició suavemente los cabellos azules de la mujer que yacía dormida junto a él. No sabía realmente que sentía por aquella mujer pero lo que si sabía es que toda su estabilidad, tanto física como emocional, dependían de ella. Sonrió levemente. ¿Quién lo diría? Él, Vegeta Ouji, totalmente loco por una niña ocho años menor que él y encima, hija de su gran enemigo. Soltó una gran carcajada, la cual hizo que la muchacha que dormía a su lado comenzara a despertarse. Bulma lo miró sonriente mientras se estiraba. ¡Maldito Vegeta! Hasta recién levantado era el hombre más hermoso del mundo. Ella se acercó a él y le dio un suave beso.

-Buenos días Vegeta.-saludó Bulma sonriente.

-¿Buenos días? Creo que ya deben ser tardes, mujer. Eres demasiado dormilona.-respondió divertido mientras pellizcaba su nariz.

-Y como me quieres tanto no pudiste levantarte solo y comenzar tu día ¿verdad?-replicó ella sonriente mientras se sentaba en su regazo.

-Error.-dijo él para luego atrapar su cintura entre sus fuertes brazos.- Este mes me has dejado realmente agotado como para que pueda madrugar. Tendría que encerrarte en tu habitación para poder hacerlo.-terminó mientras besaba su cuello.

-Me irías a buscar de todos modos. Te encanta meterte en mi cama.-susurró ella lentamente mientras la magia de sus labios la hacían perder.

-Quien diría que hace un mes eras una inocente virgen de veinte años ¿eh?-dijo él mientras dejaba sus caricias y se detenía a mirarla.

-¿Acaso no esperabas que lo fuera? ¡Por Dios Vegeta!-exclamó ella enfadada.-¿Me imaginas fornicando a los quince? Por favor. Te había contado que había tenido solo dos relaciones y fueron demasiado cortas.-termino de explicar ella.

-¿Y yo tendría que habérmelo imaginado? Perdí mi virginidad a los diecisiete.-contó Vegeta divertido.

-Yo solo quise esperar que llegara el momento indicado.-dijo Bulma un poco enojada.

-¿Y crees que soy el indicado?-preguntó Vegeta sorprendido.

-Claro que lo creo Vegeta. No me tendrías en tu cama si no fuera así -contestó ella totalmente sonrojada mientras esquivaba su mirada.

-Nunca pensé que terminaría arruinado a una inocente niña de veinte años.-le confesó sincero.

-No soy una niña y que me lleves ocho años de diferencia no quiere decir que lo sea ¿sabes?-contestó ella enfadada mientras se levantaba de la cama.- Si fuera tan inocente como clamas estoy segura que no te acostarías conmigo.-terminó Bulma luego de ponerse su pijama.

-Oye ¿porque te enfadas? Después de todo estamos aquí porque quieres.-le dijo él incrédulo mientras se acercaba a ella.

-Ah ¿yo soy la que quiere tener sexo cada noche contigo?.-rió sarcástica.-Te recuerdo que fueron muchas las veces que te tuve gimiendo debajo de Vegeta. Se que me deseas.-cerró ella mientras lo miraba triunfadora.

-Escasamente te deseo, mujer. Tu quieres fornicar y yo no me objeto a eso. No me moriría si no te tuviera.-mintió él fríamente mientras esquivaba su mirada.

-Ah ¿sí?.-dijo Bulma enfadada.-Eso lo veremos al final del día mi amor. Te juro que esta noche te tendré en la puerta de mi habitación rogando por un poco de atención.-terminó ella seductora mientras acariciaba su desnudo pecho.

-Ya quisieras.-contestó Vegeta mirándola desafiante.

-Ya verás.-replicó Bulma mientras pasaba su lengua por los labios del incrédulo joven ante ella para luego salir de la habitación.

Vegeta sonrió divertido. Hacía exactamente un mes que ellos compartían la cama. Luego de la primera vez, ninguno dijo absolutamente nada al respecto. Habían pasado el resto del día normalmente hasta la noche, que fue cuando la peliazul se adentró en su habitación dispuesta a quedarse y desde ese día, se volvió en una rutina. Durante el día se la pasaban trabajando en la oficina sin que Frank ni Myrna se dieran cuenta de su secreta relación y por la noche, se volvían uno otra vez y soltaban toda esa pasión que guardaban. Sería estúpido mentir, a veces casi no podían esperar hasta la noche pues Bulma era demasiado provocadora y bastaban una o dos palabras para que Vegeta la tomara entre sus brazos y se escabullera rápidamente hasta la habitación, o simplemente ahí, en la oficina. La cuestión era que realmente poco les importaba el lugar solo deseaban estar juntos. Eso sí, ambos eran demasiado orgullosos y no querían dar el brazo a torcer con respecto a sus sentimientos pero... se querían, se querían con el alma. Él la quería mas que cualquier cosa en el mundo, para ella él era su mundo. Pero había algo que entristecía un poco a ambos, pues solo faltaban dos semanas para que el trato terminara. Bulma tendría que volver a la Corporación y Vegeta seguir con su vida normal antes de conocerla. Él se moría por decirle que se quedara, que él le daría absolutamente todo lo que tenía en la Corporación, ¡Por Kami! él le daría todo el amor que había en él, aún si tuviera que arriesgar su orgullo pero, lamentablemente, ninguno había hablado de como los hacía sentir aquello, ya que Vegeta pensaba que Bulma solo estaba atraída sexualmente hacia él y Bulma, bueno, pues ella pensaba que Vegeta solo estaba cumpliendo el trato. Dos meses paso en aquella casa y Bulma se había ganado el cariño de Frank y Myrna, y el incondicional amor de Vegeta. Si, era un amor secreto e inconfesable pero estaba ahí, con él. Vegeta soltó un suspiro luego de estar parado al costado de la cama casi quince minutos. Era hora de que olvidara aquellas bobadas y comenzara su día de una buena vez. Se puso un ajustado jean azul y una camisa blanca que marcaba el contorno de su pecho, se calzó con unas zapatillas y se encaminó a la cocina en donde se encontró a Myrna y a Frank con una canasta familiar y a una muy sonriente Bulma. ¿Qué demonios había hecho aquella mujer ahora? Esa sonrisita siempre escondía algo.

-¿Qué sucede aquí?-preguntó tranquilamente mientras se sentaba en la mesa dispuesto a ingerir su desayuno.

-Pues sucede que Myrna y...-intentó hablar la peliazul.

-Bulma sé que ellos pueden decírmelo sin que tú tengas que interferir. Siéntate.-interrumpió Vegeta divertido viendo como ella bufaba y tomaba su lugar en la mesa.

-Verá Señor Vegeta nosotros con Frank queríamos ir a pasar el día al campo ya que hace mucho que no tenemos tiempo libre y pues, necesitamos estar... solos.-explicó Myrna avergonzada mientras miraba el piso.

-¿Solos? ¿Para que quieren estar solos?-preguntó Vegeta sorprendido.

-¡Ay Vegeta! No seas tan entrometido.-regañó Bulma.

-Tú cállate, mujer.-silenció él esperando una respuesta.

-Myrna es mi pareja Vegeta. Hace ya algunos meses.-explicó el mayordomo tranquilamente.

-¿¡QUÉ?!-gritó Vegeta mientras se paraba y golpeaba la mesa.

-Vegeta cálmate.-intervino una preocupada Bulma.

-¡Tú no interfieras mujer!-advirtió enfadado.-¿Cuando pensaban decírmelo?-preguntó Vegeta.

-Vegeta íbamos a decírtelo antes pero yo hace poco volví del viaje y pues... queríamos contártelo juntos.-explico Frank seriamente.

-Ah. Eso explica mucho.-dijo Vegeta más calmado.- Pensé que no confiaban en mí como para contarme que dos de las únicas tres personas en las que confío se consolidaron como pareja.-terminó Vegeta felizmente.

-¿Entonces?-preguntó Myrna con un hilo de esperanza.

-Tienen el día libre. Pueden irse.-dijo el joven Ouji sonriente mientras volvía a tomar su desayuno.

Bulma miraba la escena incrédula. ¿Qué había sido eso? Vegeta era realmente demasiado raro, en un momento llegó a creer que él atacaría a Frank pero fue todo lo contrarío, casi los felicita. Sonrió divertida. Como le costaría tener que dejar a ese hombre. Realmente lo amaba y ya no temía reconocerlo pero ella no podría enfrentar a su padre. Mas allá de que Vegeta nunca le hubiese contado que paso entre ellos, ella sabía que había cierto odio que los alejaba. Bulma lo miró. Podía ser un estúpido a veces, bueno... casi la mayor parte del tiempo pero jamás se había sentido tan completa con alguien como con Vegeta pero ¿él que sentía? Ese hombre si que sabía disfrazar lo que sentía o ¿no sentía nada por ella?. La sola idea hizo que su corazón latiera aun más rápido por el dolor. Lo que tenía que hacer ahora era disfrutar de él mientras lo tenía. Sonrió otra vez. Myrna y Frank ya se habían marchado así que ¿que mejor momento que este para comenzar su plan de seducción? ¡Maldito Vegeta! juro que no la deseaba cuando sabía que era mentira. Lo haría retorcerse del deseo por ser tan idiota. Sonrió levemente mientras se levantaba y se acercaba a él. Vegeta la miro confundido cuando ella levantó su vestido y la observó cruzar una de sus piernas sobre su cuerpo para luego sentarse sobre él. Solo pudo soltar un gemido ante su acción. Ella lo miró sonriente mientras comenzaba a frotar su intimidad contra su ya erecto miembro. Otro gemido escapó de sus labios pero ella aún tenía esa sonrisa tan enfermante y parecía que a ella no le provocaba absolutamente nada. Trató de controlarse y la miró indiferente, tratando de que ella creyera que él tampoco la deseaba. Mala idea. Bulma volvió a sonreirle y llevó una de sus manos a la cremallera de su pantalón bajándola lo poco suficiente para que su erección quedara expuesta.

-Ni tú te crees esa porquería de que no me deseas.-susurró ella seductoramente mientras seguía frotándose contra él.

Vegeta la escuchó a la perfección pero era imposible tratar de reprimir los gemidos que aquello le provocaba. ¡Maldición! Era una bruja. Estaba provocándolo de una manera que podría hacerlo enloquecer. Su poco auto control se perdió cuando ella se tomó fuertemente de sus hombros y comenzó a frotarse a un más rápido contra él haciendo que el placer se apoderara de él. La necesitaba, la necesitaba con urgencia. Sus gemidos se hicieron más frecuentes y quiso tomar el rostro de Bulma para besarla pero fue ahí cuando todo terminó. Le tomó unos segundos regularizar su desesperada agitación y abrió sus ojos shockeado observando como Bulma acomodaba su vestido para luego marcharse sonriente de la cocina. Él miró su palpitante erección. ¿Cómo demonios logró excitarlo de aquella manera? Casi ni la había sentido contra a él ya que lo que había impedido el contacto fue la diminuta braga que ella llevaba. ¡Maldita bruja!. Se levantó de la silla y acomodo su pantalón para luego ir a la oficina. La escena lo había avergonzado pero si ella quería una guerra, guerra tendría.

Continuara..

N/A Se que este capítulo les parecerá un poco corto pero quise dividir esta "guerra de seducción" en dos partes. Pronto actualizare con lo que seria la "venganza" de Vegeta. Solo puedo decirles muchisimas muchisimas gracias la verdad es que son muy buenos conmigo y me encanta hacer esto y que les guste es un orgullo. Cuidense si? Besos :)