Capítulo 12
Ratas a la carrera
Los camiones del circo no se alejaron mucho, por lo que los alcanzaron enseguida, saliendo de la urbanización para coger la AP-6 en dirección Madrid; Carvajal y Rodrigo iban los primeros, seguidos por el Ford Mustang de Mendoza un poco más atrás, con Iván, Twilight y la hija de Carvajal. Los últimos eran Paco y Eduardo.
-¡Mierda, Carvajal nos lleva ventaja con ese pedazo de Porsche! ¡Si pudiéramos saber a dónde va ese circo!-masculló Iván.
-Espera, lo miraré-anunció la hija de Rodrigo, sacando su móvil y conectándose a internet.
En ese momento el Nissan Juke de Paco y Eduardo pegó un acelerón y les pasó de golpe, con el motor sobre revolucionado.
-¡Dale un poco más, ya verás lo que te durará!-masculló Iván, molesto.
Un poco más adelante, Mendoza y Carvajal se disputaban el primer puesto, aunque era Rodrigo el que conducía.
-¡Es ese estirado endogámico de Mendoza! ¡Acelera!-masculló el mafioso.
-¡Ja! ¿Un Ford Mustang? No me hagas reír…-masculló Rodrigo, acelerando un poco más.
Al ser los más rápidos alcanzaron enseguida al convoy de camiones que viajaban uno detrás de otro, llevando la totalidad del circo y a Luna con ellos, la cual la habían cargado en uno de los camiones de carga, entre bártulos y demás materiales del circo; se sentía usada cual simple objeto, no parecía tener ningún otro valor más allá del material para los humanos. Todos eran iguales, tal y como eran retratados en los cuentos para dormir que su madre la contaba y las viejas leyendas que aún se conservan en el archivo real de Canterlot. Nada más, eso era todo. Y ello le producía una honda tristeza.
-¿Qué me queda ahora? Twilight no está a mi lado y lo más probable es que todo lo que conozco no lo volveré a ver jamás; ni siquiera a mi hermana-pensó ella, con lágrimas en los ojos.
Ni siquiera tenía ganas de usar su magia; podía salir de allí en un tris, ¿pero para qué? ¿Para vagar por un mundo peligroso y hostil, expuesta a constantes peligros y arriesgándose a ser capturada otra vez? No merecía la pena, de hecho, ya nada merecía la pena. Hacía tiempo que se había rendido, desde que se separó de Twilight; ni siquiera la inocencia y la amabilidad de esa niña humana le había dado fuerzas para seguir aferrándose a la esperanza.
-Twilight… ojalá te hubiera escuchado antes, debí haberte atendido y comprendido, pero sin embargo hacia oídos sordos. Ahora es cuando más me arrepiento de haberte gritado y dado de lado; lo siento… lo siento tanto… pero ahora ya no sirve de nada, no estás conmigo y dudo de que te vuelva a ver.
Se tumbó en el frio suelo de la jaula y lloró en silencio, una vez más.
-¡Lo tengo, se trata de un circo francés que está haciendo una gira por toda Europa, hace poco que ha estado en Segovia y su siguiente parada es en Madrid!-anunció la hija de Rodrigo.
-¿Sabes dónde van a levantar la carpa?-inquirió Iván, subiendo a cuarta.
-Espera… ¡ah, aquí, en una explanada en la avenida de Monforte de Lemos, al final del Barrio del Pilar!
-¡Pero yo no sé dónde está eso!-masculló Iván.
-¡Yo sí, tengo una amiga que vive cerca, una forma de llegar rápidamente es entrar a Madrid por la A-1 y tomar dirección hacia la ciudad de los Periodistas, luego es ir todo recto y girar a la izquierda, no tiene pérdida!
-Ya veo… no estaría mal adelantarnos al circo, así solo sería esperar hasta que llegara y mientras tanto podríamos trazar un plan para rescatar a Luna-pensó Iván, en voz alta.
-Pero ¿y qué hay de los demás? Si ven que nos movemos por nuestra cuenta nos querrán seguir, ya deben de estar enterados de que soy capaz de captar a Luna esté donde esté-obvió Twilight.
-En ese caso podemos librarnos de ellos, hacer que sigan al circo mientras que nosotros nos adelantamos y así tomamos la delantera-propuso la hija de Rodrigo.
-Pero entonces nos lo volveríamos a encontrar en Madrid, y seguro que nos pondrían las cosas aún más complicadas, en ese caso sería mejor que perdieran el rastro tanto del circo como del nuestro, así no tendrían a donde ir-mejoró entonces Iván el plan.
-Vale, pero ¿cómo lo haremos?-quiso saber Twilight.
-Tranquilas, se me está ocurriendo algo que podría funcionar…
En ese tramo la AP6 era de doble sentido y por donde estaban en ese momento había algunos accesos de tierra a ambos lados de la carretera, Iván se quedó lo más rezagado posible del resto, dejó pasar a Paco y Eduardo, y en cuanto tuvo la oportunidad, redujo marcha y cruzó el acceso más inmediato del lado de la izquierda; en cuanto pisó la arena, subió de marcha enseguida y aceleró todo lo que pudo, alejándose de los demás, que parecían no haberse enterado del cambio de rumbo de Iván.
-¡Ja, menudo idiota, Iván se ha rajado enseguida!-exclamó Eduardo, pegándose a Mendoza.
-Sí… demasiado pronto, diría yo… ¿Por qué lo haría?-inquirió Paco, extrañado.
Echó una rápida mirada hacia atrás y entonces vio que se había metido campo a través, siguiendo un camino de tierra.
-¿¡Eh?! ¿¡A dónde va, que pretende?!-masculló.
-¿¡Doy la vuelta?!-inquirió Eduardo, viéndolo él también.
Por un momento Paco quiso decir que sí, pero al final lo pensó fríamente; si ellos sabían dónde podía estar el unicornio en todo momento, le extrañaba que variaran el rumbo. Aunque por otro lado… tan solo sería seguir el convoy y ya.
-¿¡Doy la vuelta sí o no?!-inquirió Eduardo una vez más.
Pero aun así, resultaba extraño de todos modos; ¿para qué cambiar el rumbo? ¿Para confundirlos? Seguramente…
-¡Sí, da la vuelta, a por ellos, vamos!-masculló Paco.
El Nissan dio la vuelta abruptamente y se dirigió al acceso de tierra; inmediatamente después, los otros dos les siguieron inexorablemente, alejándose del convoy.
-¡Ja, han picado!-exclamó Iván.
-¿Pero ahora como haremos para deshacernos de ellos?-quiso saber la chica.
-No te preocupes, yo de ciudad no soy, desde luego, pero me sé estos campos como la palma de mi mano-aseguró el chico, esbozando una sonrisita orgullosa.
A partir de ahí, Iván demostró gran conocimiento de la zona colándose por carreteras muy comarcales y zigzagueando entre pequeños pueblos de la dehesa que solo unos pocos como él conocían bien. Pasaron por La Fuenfría, Cercedilla, Navacerrada, La Ponderosa de la Sierra y El Boalo, antes de encarar la M-607 en dirección hacia Manzanares el Real.
-¡Aún nos siguen! ¿Cómo piensas hacer para perderles de vista?-inquirió Twilight.
-¡Ahí es donde entras tú, Twilight! ¿Crees que podrás teletransportarnos a todos, con el coche incluido?
La unicornio se quedó con los ojos abiertos como platos.
-¿¡Qué?! ¡Pero si es muy grande, no sé si podré hacerlo!
-¡Por favor, Twilight, te necesitamos para que el plan salga bien! ¡Además, sé que puedes hacerlo, creo en ti!-le dijo el chico.
Por un momento se quedó pensativa, rumiando las posibilidades y las consecuencias si saliera mal; aunque por otro lado, los ánimos del chico la motivaban bastante, además, tenía el elemento de la magia, con él podría almacenar la energía suficiente como para no caer desmayada durante el proceso.
-Está bien, lo intentaré-anunció ella, con mirada decidida.
-Vale, escucha, ahora en cuanto lleguemos al pueblo voy a ponerme dar vueltas para buscar una calle lo suficientemente larga y apartada como para que podamos desaparecernos sin ser vistos y así distraer un poco a los demás; quiero que te fijes en todos los sitios por los que vamos a pasar para que puedas hacernos reaparecer en un sitio distinto para que el plan salga bien ¿de acuerdo?
-Muy bien.
Enseguida llegaron al pueblo e Iván estuvo dando vueltas, siendo seguido por todos los demás.
-¿¡Manzanares el Real?! ¿¡Que se les ha perdido aquí?!-inquirió Carvajal, extrañado.
-¡Ni idea, pero fue idea tuya seguirles!-le recordó Rodrigo.
-¡Porque me parecía extraño que se desviaran del rumbo así!-argumentó el mafioso.
Todos los demás pensaban en lo mismo, muy extrañados; ésta vez Paco y Eduardo iban los primeros, seguidos por Mendoza y por último, Rodrigo y Carvajal; ya habían dado varias vueltas al pueblo y todos comenzaban a mosquearse, viendo que había algo raro en todo eso.
-¡Vale, en la siguiente calle nos desaparecemos! ¿Estás lista?-inquirió Iván.
-¡Sí!
En cuanto entraron en una calle de nombre Juan de la Cierva, Twilight se concentró al máximo y visualizó su objetivo; hubo un destello silencioso y al segundo siguiente el coche en su totalidad desapareció. En cuanto Paco y Eduardo entraron en la calle yendo tras ellos se quedaron a cuadros.
-¿¡Pero qué demonios?!
-¡Para, para!
Eduardo dio un frenazo y todos los demás hicieron lo mismo para evitar darse un buen morrazo; todos salieron de sus vehículos y Mendoza, Carvajal y Rodrigo comenzaron a llamar de todo a los dos rejoneadores.
-¡Un poco de calma, cojones, que aquí el chaval ha desaparecido de repente!-masculló Paco.
-¿¡Cómo que ha desparecido?!-masculló Carvajal.
-¡Lo que oyes, estábamos yendo tras ellos y les vimos meterse por esta calle, en cuanto nosotros nos metimos ya no estaban, habían desaparecido!
-¿No los habréis perdido al girar la curva?-inquirió Mendoza, despectivamente.
-¡Imposible! ¿¡Es que no ves la calle, aristócrata estirado?! ¡Es lo suficientemente larga como para cruzarla en menos de un minuto, y solo tardamos…! ¿Cuánto? ¿Cinco segundos?-inquirió Paco.
-Más o menos-murmuró Eduardo.
-¡Pero eso que dices es imposible!-masculló Carvajal.
-¡Oh! ¿¡De veras!?-inquirió Paco, cargando de ironía cada sílaba.
-Pero ¿y ahora como hacemos para encontrar al unicornio? Nos hemos separado del circo y ahora que hemos perdido el rastro del chaval…-murmuró Mendoza.
En ese momento todos comprendieron lo que había pasado exactamente y estuvieron mentando a la madre de Iván repetidas veces, así como a sus ancestros y algo sobre su padre.
-¿¡Y ahora qué hacemos?!-masculló Carvajal.
-¿Y si los buscamos? A lo mejor no han ido muy lejos…-propuso Eduardo.
-¡No, bastante tiempo hemos perdido ya, ya casi son las cuatro! ¡Tenemos que relocalizar ese circo, vamos, ya!-apremió Carvajal.
-¡Mi niña, ese malnacido me la ha secuestrado!-masculló Rodrigo, echando chispas.
Todos regresaron a sus coches y se fueron del pueblo, en busca del circo perdido; mientras tanto, en la habitación de un hotel de tres estrellas en el centro del pueblo, Iván, Twilight y la hija de Rodrigo observaban desde el último piso como sus rivales se iban, dándoles vía libre.
-Y allá van… hasta nunca, panda de idiotas-murmuró el chico, satisfecho.
-Qué suerte de que te acordaras del interior de un garaje así…-comentó la chica entonces.
-Cuando pasamos al lado, la puerta estaba abierta y pude ver el interior, así que… pensé que estaríamos bien ocultos-explicó la unicornio.
-Sí, lo malo es que casi me como una columna… y encima tuvimos que coger esta suite de luxe al habernos colado, me sabe mal por ti…-masculló el chico, mirándola.
-No te preocupes, en realidad es mi padre quien paga… es lo que tiene ser la hija de un mafioso local-dijo ella, esbozando una graciosa sonrisa mientras jugueteaba con una tarjeta de crédito.
Iván rio, divertido.
-Por cierto, ni siquiera nos hemos presentado, soy Aurora Ruiz Bermejo, encantada-comentó ella.
-Iván García Miramón-hizo lo propio el chico, dándola dos besos.
-Twilight Sparkle-añadió la poni.
Los tres se rieron, divertidos; los dos humanos se fueron a comer y dejaron a Twilight en la habitación viendo la tele, luego la subirían algo para que ella también comiera.
-Eres un chico inteligente, Iván… no hay muchos como tú…-comentó ella, durante la comida.
-Me halagas… tampoco soy tan brillante…
-No, en serio, discurres rápido, todo ese plan para quitarnos de en medio a mi padre y esos estúpidos… me sorprendes, de verdad.
-Ah, ya basta… además, ha sido Twilight quien nos ha traído aquí…-le recordó él.
Aurora le observó, mientras tomaba un sorbo de agua, y luego inquirió.
-¿Y ahora qué hacemos?
-Pues tenemos todo el tiempo del mundo para ir a Madrid ahora, sin presiones ni nada de nada… he pensado que podríamos visitar el castillo para que Twilight lo vea, pasar la noche aquí y continuar mañana por la mañana, seguro que para cuando lleguemos a Madrid ya tienen montado todo el circo y nos será más fácil encontrar a Luna esté donde esté-explicó Iván.
-Me parece un buen plan… turismo y rescatismo, me apunto.
Los dos se rieron del chiste y una vez que terminaron, subieron algo a Twilight de tapadillo; esa tarde, con un unicornio invisible a su lado, visitaron el castillo de los Mendoza. Twilight admiró la piedra con la que estaba construido, los interiores de la fortaleza, la arquería del patio y las vistas desde las almenas al lago del embalse de Santillana.
-Es precioso… tu mundo es increíble, Iván-masculló la poni, disimuladamente para que nadie más la oyera.
-Sí… algún día me gustaría conocer el tuyo, seguro que es igual de bonito o más…-la dijo él, acariciándola la crin.
-Más de cinco siglos nos contemplan…-comentó el guía, en voz alta.
Y, desde luego, esa afirmación se cumplía en un castillo como ese.
Esa noche estuvieron viendo la tele hasta que se fueron a la cama, el problema era que la única cama en la habitación era una de matrimonio, lo suficientemente grande como para que los tres cupieran en ella.
-Bueno, yo me iré al sofá…-murmuró Iván.
-¿Qué? Anda, no digas chorradas y vente, hay espacio de sobra-le dijo Aurora.
No pudo llevarla la contraria y se puso en el lado izquierdo, echo un ovillo y muerto de vergüenza, mientras que la chica le miraba divertida.
-¿No estás incomodo? Pareces una oruga…
-No, estoy bien…-murmuró él, cortado.
En ese momento apareció Twilight flotando por el aire y se dejó caer entre los dos, botando en la cama y tumbándose en ella
-¡Hoy ha sido un día genial, me encantó el castillo!
-Oh, bien, me alegro de que te gustara…-murmuró Iván, para cambiar de tema.
-Iván… quería darte las gracias por todo lo que estás haciendo por mí… y a ti también Aurora, sin vosotros no hubiera llegado hasta aquí… gracias a los dos-murmuró la poni, emocionada.
-Ah, ya hablamos de eso, ya sabes que te lo prometí…-murmuró el chico.
-Bueno, yo no te conozco mucho, pero… sin apenas saber cómo y por qué, sentí la necesidad de ayudarte y bueno, aquí estoy-añadió ella.
Twilight sonrió y abrazó a los dos a la vez, agradeciéndoselo una vez más.
-¿Puedo dormir con vosotros?-inquirió entonces.
-Eh… no veo por qué no…-murmuró la chica.
-Pues… vale…
La unicornio lavanda se acomodó y cerró los ojos, con una sonrisa en los labios; ambos chicos se miraron por un momento y Aurora comentó en un susurro.
-A quien se lo cuente no se lo cree.
Iván rio en voz baja y se acomodó en la cama, durmiéndose casi sin darse cuenta.
A la mañana siguiente se despertaron temprano para llegar cuanto antes a Madrid; el viaje les tomó casi una hora, pero se desviaron a la altura de San Agustín de Guadalix para salir a la A-1 y así entrar directamente en Madrid mediante indicaciones de Aurora. Entraron por Alcobendas y desde donde estaban pudieron ver las cuatro torres de la capital.
-¡Uauh! ¿¡Qué son, qué son?! ¡Son inmensas!-masculló Twilight al verlas.
-Son las Cuatro Torres de Madrid, los rascacielos más altos de España; de derecha a izquierda son: torre Espacio, torre de Cristal, torre PwC y torre Bankia, se trata de oficinas y un hotel-explicó la chica.
-Tengo entendido de que hay un jardín o algo así en la picuda…-comento Iván.
-Sí, el jardín vertical de la torre de Cristal… tiene además un pararrayos en lo más alto-añadió ella.
Twilight contempló la gran altura de los colosos asombrada, jamás había visto algo tan alto en toda su vida, ni siquiera las torres de Canterlot se podían comparar. Un poco más adelante había un poco de congestión, por lo que Iván se movió al carril de la izquierda para evitar aglomerarse junto con los demás; pero nada ni nadie le había preparado para lo que vio allí a continuación. Se puso en paralelo a un Porsche Panamera azul y por un momento se quedó con la vista fija, atento al tráfico; pero en eso que le dio realizar el típico gesto de girar la cabeza para observar a sus lados y echó un rápido vistazo a su izquierda. Al principio no hizo nada más, pero por un momento le pareció haber visto un improbable y dio un par de cabezazos, como si no hubiera visto bien; pero en realidad si había visto, y muy bien. Rodrigo y Carvajal les miraban con la misma cara de incredulidad, mientras que justo detrás, un atónito Mendoza estaba con la boca abierta y, un poco más atrás y con la misma cara de atontados, Paco y Eduardo observaban la situación.
Nota del autor: A partir de aquí, leer el capitulo con ésta canción: watch?v=oxq8tUd6eUg
-No… o sea no… ¡No puede ser verdad! ¡No es cierto!-masculló el chico, frustrado.
Tanto Aurora como Twilight estaban alucinadas y pudieron ver como Mendoza, Carvajal, Rodrigo y hasta Paco y Eduardo se reían como locos.
-¡Yo es que me cago en todo, mira!-masculló Iván.
Y tras esa jura, aceleró de golpe y los dejó atrás, zigzagueando entre el tráfico; a partir de ese momento comenzó la verdadera carrera. Atravesaron lo que quedaba de Alcobendas y salieron por la siguiente salida dirección ciudad de los Periodistas y Paseo de la Castellana; en la curva de acceso, tanto Rodrigo como Mendoza se llegaron a rozar, pero Mendoza contra volanteó y evito un muy posible golpe por los pelos; Paco y Eduardo trataban de alcanzar a Mendoza por todos los medios, pero el Nissan Juke se resistía a correr un poco más. Todos eran conscientes de lo peligroso que era eso, pero se trataba de algo que trascendía más allá de lo meramente peligroso; un poco más adelante Mendoza y Rodrigo alcanzaron a Iván y se pusieron en paralelo, rodeándoles y cerrándoles el paso.
-¡Mierda!-masculló el chico.
-¡Es en la siguiente salida, por la bajada!-indicó Aurora.
-¡Mendoza no me deja moverme!
-¿¡Quieres jugar sucio?! ¡Yo te ayudo!-masculló entonces Twilight, haciendo magia.
En ese momento el coche de Mendoza dio un bandazo y se apartó de golpe, estando a punto de estamparse contra el muro, pero el aristócrata bajó de marcha dos veces seguidas y consiguió librarse de milagro; fue entonces cuando Iván aprovechó la ocasión, redujo marcha y tomó la curva, saliendo a la derecha. Los demás le siguieron, pero un poco más adelante había un semáforo y se vieron obligados a parar; por caprichos del destino, los tres primeros acabaron en primera línea, cada uno en un carril y con Paco y Eduardo detrás de Mendoza; en lo que duró el semáforo en rojo, los tres conductores se miraron entre sí con decisión y furia contenida, revolucionando los motores en punto muerto, mientras que los peatones los miraban extrañados y asustados. En cuanto el semáforo se puso en verde, los tres salieron disparados y enfilaron la avenida de la Ilustración hasta la puerta de la Ilustración, una serie de arcos en orden creciente y decreciente que formaban una puerta en sí. Allí estaba el siguiente semáforo, pero en ese momento Twilight anunció.
-¡Está cerca, Luna está cerca!
-¡Lo sé, la avenida de Monforte de Lemos está justo al lado, si vamos por ella llegaremos directamente al sitio!-afirmó Aurora.
-¿A la derecha entonces?-quiso saber Iván.
-¡Sí, derecha!
Fue entonces cuando llegaron a la intersección, el semáforo estaba en verde y había que girar por la rotonda; Iván redujo marchas y giró a la derecha sin poner el intermitente, por lo que los demás siguieron todo recto y no pudieron rectificar su trayectoria, teniendo que seguir todo recto mientras que ellos rodeaban lo rotonda.
-¡Adiós, pringados!-masculló Iván.
-¡Maldita sea tu estampa!-oyeron gritar a Carvajal.
Terminaron de rodear la rotonda y se pasaron a la avenida de Monforte de Lemos; desde donde estaban se podía ver la carpa al fondo. Ya estaban un poco más cerca. Sólo un poco más.
La vida no es más que una torta en la cara... que se lo digan a Iván XD que cerca estamos, madre, que cerca... he subido a mi cuenta de Imageshack imágenes de algunos de los escenarios de este capítulo como el castillo de los Mendoza, las cuatro torres o la puerta de la Ilustración, pasaos para verlas. ¡Nos leemos!
