Capítulo 13

El mundo del circo

El circo ya estaba del todo montado y ya había una cola de narices para comprar una entrada; había un montón de afiches promocionando los espectáculos, pero les llamó la atención uno en concreto, con una figura en negro y con el siguiente título: "La nueva maravilla del mundo, esta tarde a las seis"

-Luna…-masculló Iván.

-Sí… pero ¿cómo haremos para sacarla? Tiene que ser antes, nadie más debe verla o la cosa se complicaría…-obvió Aurora, preocupada.

-Yo podría colarme desde atrás y luego sacarla mediante teletransporte-sugirió una invisible Twilight.

-Es una opción, pero primero tenemos que contemplar otras posibilidades, por si las cosas se tuercen… veamos si podemos pasar a la trastienda…-comentó el chico.

Intentaron pasar a la explanada donde se habían instalado todos los demás bártulos, caravanas y camiones del circo, pero estaba muy bien vigilado y apenas pudieron ver como estaba la situación.

-Esto es malo ¿y ahora como haremos para encontrar a Luna?-inquirió Iván, preocupado.

-Bueno, si no podemos pasar por fuera… siempre podemos pasar por dentro-comentó entonces Aurora.

-¿A qué te refieres?-inquirió el chico, extrañado.

-Pagamos una entrada y así podremos tener acceso al circo desde la carpa, luego que Twilight se cuele siendo invisible, busque a Luna, y en cuanto la tenga nos dé una señal, nosotros nos vamos disimuladamente y asunto resuelto-explicó ella.

-Visto así parece factible… aunque, el precio de las entradas…-masculló él, preocupado.

-No te preocupes, tonto, no me importa, ya te he dicho que es mi padre el que paga, así que…-le recordó ella.

Se tuvieron que poner a la cola para poder sacarse dos entradas, cola que duró aproximadamente como unos quince o veinte minutos; la función seria a las seis de la tarde, por lo que para hacer tiempo fueron a dar un paseo y estuvieron viendo el centro comercial de la Vaguada, donde también comieron. Las horas pasaron pesadamente, como si no quisieran hacerlo, cada minuto se contaba con los dedos y la tensión se podía sentir entre los tres; no podían fallar, ésta vez no, ya se habían alargado más de lo debido y nada podía salir mal; Twilight estaba dispuesta para todo, pero por otro lado no podía evitar pensar en que harían a continuación, una vez que hubiesen recuperado a Luna. ¿Ocultarse por un tiempo? ¿Regresar al palacio de la Granja? No se lo había contado a Iván ni a nadie, pero no tenía ni idea de cómo lo iban a hacer para regresar a Ecuestria; quizás Luna sepa algo, pero por su parte se refiere el destino era incierto.

Cuando solo quedaba un cuarto de hora para las seis regresaron al circo, para guardar otra cola nueva, ésta vez para entrar; no se habían dado cuenta hasta ahora, pero el cielo se había vuelto oscuro y deprimente, con densos nubarrones tapándolo por completo, cual mal augurio.

-Qué raro, en el tiempo no dijeron nada de tormenta…-recordó el chico, extrañado.

-Bueno, tampoco es tan raro, es la típica tormenta de verano debido al calor…-murmuró la chica, sin darle mayor importancia.

Twilight alzó la vista y le pareció ver un rápido destello coronando las oscuras nubes.

Una vez dentro, Iván y Aurora se separaron de Twilight para ir a sentarse en sus correspondientes sitios; mientras tanto, la unicornio invisible se escabulló rápidamente hasta el otro lado del circo y se coló en la parte trasera del mismo pasando por una salida exclusiva del personal del circo. El resto de la explanada se encontraba ocupada por los camiones, muchas caravanas, materiales desperdigados y las jaulas de los animales. Estuvo comprobando primero las mismas jaulas, encontrando algunos leones, focas, elefantes y monos, pero enseguida obvió que no dejarían a un alicornio como Luna a la vista de todo el mundo, por lo que se dirigió a la parte de los camiones, esperando encontrarla allí. Las puertas estaban cerradas, por lo que trató de abrirlas con su magia, pero eran más pesadas de lo que había pensado y necesitó concentrarse al máximo.

Mientras tanto, en el interior del circo, la función ya había empezado y el director dijo unas palabras antes de dar paso al alma del circo, los payasos, los cuales se explayaron a gusto e hicieron sus payasadas, divirtiendo a los más pequeños y entreteniendo a los más grandes; sin embargo, Iván y Aurora estaban lo suficientemente nerviosos como para no atender del todo a la función, sin dejar de mirar la hora. La chica movía con nerviosismo su pierna derecha e Iván se mordía las uñas frenéticamente, en ese momento ella le pegó un manotazo y le espetó.

-Las uñas…

-Usted perdone, los nervios me están matando… y estate quieta ya con la pierna, concho-masculló él, parándosela de golpe.

Afuera el cielo no parecía dar tregua y se oscurecía aún más por momentos, previniendo una lluvia de tres pares de narices; Twilight seguía tratando de abrir las puertas del camión, pero no había manera. En ese momento oyó a alguien acercarse y soltó los agarraderos, cayéndose hacia atrás y haciendo un poco de ruido; el operario que se acercaba se quedó quieto un momento, extrañado.

-Me ha parecido oír algo… no será nada-se dijo en voz baja.

Abrió la puerta del camión y Twilight vio su interior, tan solo materiales y mucha madera; la poni contuvo un respingo, pero en ese momento apareció otro hombre, el cual le dijo al primero.

-¡Aquí se va a poner a llover de lo lindo!

-¡Ya ves que sí! ¿Has llevado ya esa jaula que te pidió el director hasta la entrada lateral?

-Sí, ya está allí, no sé por qué pero está más emocionado que un niño pequeño, dice que después de esto ya se va a poder retirar.

-Ja, ya le gustaría a él…

Twilight comprendió que era la jaula que estaba buscando y no lo dudó, echó a correr en cuanto los hombres se alejaron, pensando en una sola cosa.

-Ya voy, Luna…

Bajo la carpa del circo, los payasos se retiraban seguidos por una ola de aplausos y vítores de alegría; en cuanto el último se fue, apareció el director del circo entrando en el ruedo, mientras que varios operarios empujaban consigo una jaula tapada por una lona. Al verla, tanto Iván como Aurora se pusieron en guardia.

-Es ella…-masculló el chico.

-Seguro… mira que cara de júbilo tiene el director, este cabrón quiere cubrirse de gloria presentándola ante todos-masculló ella, molesta.

En ese momento el director comenzó a hablar.

-Muy bien, esa ha sido una magnífica actuación por parte de los payasos, nadie de los aquí presentes negaría que son el alma del circo ¿cierto? Y no estarían equivocados ni lo más mínimo, pero también otros elementos forman parte del circo, entre ellos los animales, los cuales nos ayudan de una manera en la que un ser humano sería incapaz; hay muchos animales, de los más variados tipos y a cada cual más asombroso y genial. Pero hoy quiero enseñarles algo nunca visto, algo nuevo y que revolucionará por completo el mundo de la zoología para siempre.

-Mierda, la a va descubrir ¿Qué hacemos, que hacemos?-masculló Aurora, nerviosísima.

-No lo sé, no lo sé… Dios, Twilight, date prisa por favor…-musitó Iván.

A cada paso que daba, los cielos se ponían cada vez más oscuros, comenzó a chispear enseguida y Twilight corrió todo lo deprisa que pudo, buscando la puerta lateral que el operario mencionó; finalmente encontró un acceso techado con una lona y entró forzando a sus patas a correr, ya que empezaba a darle tirones. Entró con cautela y pudo oír que el director se dirigía a la multitud, estaba a punto de mostrar a Luna, la cual estaba dentro de la jaula; en ese momento pensó rápido y se teletransportó dentro de ésta, donde reapareció justo enfrente de ella. Luna tenía una cara muy larga y miraba al suelo todo el rato, sin ningún atisbo de nada, pero en cuanto se presentó justo delante de ella su cara fue un auténtico hervidero de emociones y sentimientos; quiso decir algo, pero no pudo, estaba demasiado sorprendida.

-Hola, Luna-la saludó, con una sonrisa.

La princesa de la noche abrió la boca para hablar, pero no le salió nada.

-Tranquila, ya me dirás lo que quieras, ahora vámonos de aquí.

Cerró los ojos, se sucedió un destello y pensó en su siguiente objetivo.

-¡Damas y caballeros, les presento, para todos ustedes, a la octava maravilla del mundo!-exclamó el director, haciendo una señal.

A su señal los operarios retiraron la lona, dejando a la vista una jaula vacía; se extendió por el circo un denso silencio, mientras que el director comenzaba a sudar, anonadado. Iván y Aurora se miraron, con una sonrisa en los labios y no lo dudaron más, se levantaron y se fueron con prisa pero sin mostrarse demasiado azorados, para no llamar la atención.

Una vez fuera, antes de dejar la lona, pudieron oír algunos cuantos gritos y abucheos, se imaginaron a ese arrogante franchute escondiéndose bajo la lona de la jaula.

-¡Ja, toma dos tazas!-exclamó Iván, divertido.

-Desde luego… ¿a dónde crees que pueden haber ido?-inquirió Aurora.

-Conociendo a Twilight igual han ido hasta el coche, vamos, corre.

Aparcaron justo al lado, en un pequeño parking de tierra; y no se equivocaron, puesto que allí estaban, las dos.

-¡Iván, Aurora, lo hicimos!-exclamó Twilight.

-¡Sí, por fin! ¡Vámonos de aquí, venga!

-Nadie se va a ninguna parte-anunció entonces una voz conocida.

Todos se quedaron estáticos y se dieron la vuelta; justo enfrente, estaban Carvajal, Rodrigo, Mendoza, Paco y Eduardo, todos con los brazos cruzados y mirándoles fijamente.

-¡No!-masculló Twilight.

-Pero… pero… ¿¡cómo?!-masculló el chico.

-¿Cómo, dices? Fácil, nos disteis esquinazo, pero en realidad tan solo nos retrasasteis un poco, estábamos en Madrid, y buscábamos un circo, así que…

-…preguntamos-acabó la frase, Carvajal, tomando el relevo a Rodrigo.

Tras eso, el mafioso dio un paso hacia delante y dijo con voz queda.

-Los unicornios son míos, los dos.

-¡Los cojones!-exclamó Iván.

En ese momento cayó un rayo, iluminando el cielo y retumbando el trueno poco después; en ese momento Luna desplegó sus alas, cogió a Twilight con su magia y echó a volar, alejándose de allí.

-¡Maldita sea!-masculló el mafioso.

Iván y Aurora no lo pensaron dos veces y subieron al coche, para seguirlas por tierra; los demás pensaron igual y se retiraron, para ir a por sus vehículos.

Mientras tanto, en el aire, Luna volaba lo más alto posible, para evitar miradas indiscretas.

-¡No Luna, vuelve, tenemos que volver!-masculló Twilight.

-¡Tranquila Twilight, tenemos que perderlos de vista para poder regresar a Ecuestria!-masculló ella.

-¿¡Pero cómo?!

-¡Mediante el mismo hechizo que yo usé para llegar hasta aquí, pero necesito mucha más energía!-explicó Luna.

En ese momento otro rayo iluminó el cielo y se reflejó en los ojos de Twilight, la cual exclamó.

-¡Ya sé! ¡Luna, tenemos que ir a la segunda torre de allí, a la picuda!

-¡¿Qué?! ¿¡Pero qué dices, Twilight?!-masculló Luna.

-¡Hazlo, tenemos que llegar hasta lo más alto!

-¡Pero con este tiempo que va a su libre albedrio es muy peligroso!

-¡Confía en mí!-masculló entonces Twilight.

Las dos se miraron a los ojos por un momento y Luna dijo.

-Está bien… ¡Agárrate!

Y tras eso, voló el doble de rápido, en dirección hacia la torre de Cristal.

Mientras tanto, desde el suelo, todos seguían con la vista a las dos, Iván y Aurora iban a la cabeza, seguidos por los demás.

-¡No las pierdas de vista, Aurora, necesito ver lo que hay delante!-masculló Iván.

-¡Están yendo todo recto, van hacia…! ¿¡Las cuatro torres?!

Como si hubiera sido cosa de suerte, todos los semáforos les tocaron en verde y no rompieron la rápida marcha, pero en ese momento pasaron por una intersección, donde al otro lado había una patrulla de policía; los agentes se quedaron alucinados, y aún más cuando vieron a cuatro coches más pasando a una velocidad similar o mayor.

-¿¡Pero bueno, que se han creído esos, que están en un rally?!-masculló uno de ellos.

-Que pedazo de multa tienen…-masculló el otro, poniendo la sirena y saliendo en su persecución.

Los dos chicos pudieron ver desde donde estaban como Luna y Twilight se acercaban a la torre de Cristal.

-¿¡Que pretenden?!-inquirió Aurora.

-¡Algo me dice que volver a su casa! ¡Vamos, tenemos que subir nosotros también!-apremió el chico.

Aparcó justo al lado y echaron a correr hacia la puerta de la torre, al mismo tiempo que los demás se presentaban y al igual que la policía.

-¡Policía, alto, están detenidos!

-¡Mierda, la bofia!-masculló Carvajal.

Los dos chicos entraron a trompicones en el hall de la torre, donde el recepcionista les paró.

-Ey, ey, un momento chicos ¿a dónde vais con tanta prisa?

-¿¡Podemos visitar el jardín vertical?!-inquirió el chico.

-Oh, me temo que eso no es posible, esto no es un edificio público…

-Por favor, hemos venido expresamente, a mi novia le hace mucha ilusión…-anunció Iván, cogiendo de la mano a Aurora.

-Eh, sí, por favor, por favor…-pidió ella, siguiendo el juego.

-No, no, me temo que no se puede, lo siento… a no ser que queráis hacer un evento en concreto no es…

-¡Pues claro, si es que nos vamos a casar, y habíamos pensando en un lugar bonito, por eso!-masculló el chico, cortándole.

-Ah, pues… ¿tienen cita previa?

En ese momento, vieron que la policía estaba deteniendo a Carvajal y compañía, y uno de los agentes se dirigía a hacer lo mismo con ellos; por lo que no se lo pensaron más y echaron a correr en dirección a los ascensores, justamente el del medio había llegado y un hombre salía de él, ellos se colaron y clicaron el último piso.

-¡Eh, alto, alto!-exclamó el recepcionista.

-¡Policía, están detenidos, alto!-añadió el agente.

Pero para su suerte las puertas se cerraron rápidamente y el ascensor subió con mucha rapidez, dirigiéndose directamente hasta lo más alto.

Mientras tanto, Luna se acercaba al cuerpo de la torre, lo malo fue que en ese momento comenzó a llover de verdad y se levantaron unos vientos fuertes que rodearon la estructura y crearon corrientes de aire circulares que les empujaron hacia abajo.

-¡Agh, este viento es muy fuerte, no me deja avanzar!-masculló Luna.

-¡Espera, déjame intentar algo!-dijo Twilight, realizando magia.

Al segundo siguiente, la corriente de aire se invirtió y el viento impulsó a Luna hacia arriba, pero obligándola a volar en círculos y rodeando continuamente a la cristalina superficie de la torre.

-¡Vas a hacer que nos vean!-masculló Luna, mirando por una ventana y viendo a la gente trabajar por ella.

Twilight hizo brillar su cuerno de nuevo y ésa vez pasaron al lado del vidrio lo suficientemente rápido como para confundirlo con una mancha rara en el aire; gracias al impulso extra llegaron enseguida hasta lo más alto y Luna se posó en el pico de la torre, junto al pararrayos.

-¡Estamos aquí! ¿¡Y ahora qué?!-inquirió la princesa.

-¡Esperar!

-¿¡A qué?! ¿¡A que nos chamusque un rayo?!-inquirió Luna.

Twilight la devolvió la mirada y ella lo comprendió, a lo que le espetó.

-¡Estás loca, nos vas a matar!

-¡No, tranquila, no nos pasará nada, confía en mí!

-¡Pero…!

-¡Confía en mí!-repitió ella, cogiéndola de un casco.

Las dos se miraron a los ojos fijamente y Luna asintió levemente.

En ese momento el ascensor llegó a la última planta, la 52, y Aurora e Iván salieron de él de golpe; desde donde estaban vieron a las dos y buscaron una forma de subir.

-¿¡Por donde podemos llegar hasta ellas?!-inquirió la chica.

-¡Mira, allí hay una trampilla, podemos usar las vigas como escaleras, pero vamos a hacernos un arnés antes!-dijo Iván, cogiendo una larga cuerda que allí había.

Se la ató a la cintura fuertemente, hizo lo mismo con Aurora, asegurándose los dos bien; llevó el otro extremo apoyado en su hombro, dejaron el otro atado abajo del todo y se pusieron a escalar. A mitad de camino encontraron una escalera de servicio que llevaba hasta la trampilla, lo que facilitó las cosas; Iván abrió la trampilla y un fuerte viento le azotó la cara, llevaba directamente hasta la mitad de la estructura en forma de bajada, pero había una barandilla de seguridad en la que asirse que llevaba hasta la punta. Con un cuidado extremo, subieron hasta arriba, agarrándose a la barandilla con todas sus fuerzas para no resbalar y caer; la altura era tremenda y se podía ver Madrid en su totalidad y más allá, incluso se podía ver la Sierra y el Sistema Central.

-¡Twilight!-gritó el chico.

La aludida se dio la vuelta y al ver a Iván exclamó.

-¡Iván! ¿¡Qué haces aquí?!

-¡Te dije que te ayudaría a volver a Ecuestria y eso hago!

La unicornio sintió algo agitándose a su pecho y sonrió, feliz. En ese momento, varios rayos rasgaron el cielo y uno de ellos se dirigió hacia el pararrayos, atraído por éste.

-¡Cuidado!-gritó Aurora.

Pero antes de que lo recibiera, Twilight formó una barrera mágica y el rayo la golpeó; inmediatamente después, la barrera mágica se electrificó y contuvo la energía en él, almacenándola. En ese momento Luna vio su propósito y comenzó a hacer el hechizo que solo ella conocía; un portal se comenzó a dibujar en el cielo, como una mancha rosa en el aire, pero enseguida comenzó a flaquear. Fue entonces cuando Twilight dirigió la energía del rayo hacia éste mediante su magia y el portal resplandeció, mostrando un mundo al otro lado.

-¡Ahora, vamos!-masculló Luna, echando a volar.

Twilight brilló y se dirigió hacia allí, pero antes Iván la lanzó la cuerda y ella la cogió con la boca, atravesando el portal con ella; en ese momento Iván y Aurora sintieron como una fuerza tremenda tiraba de la cuerda y se dejaron llevar, traspasando el portal hacia una dimensión desconocida. Hubo un destello y al segundo siguiente un trueno retumbó, revelando una cima vacía y silenciosa.


Sí, sí, lo sé, lo sé... watch?v=TDnl1SdKhzc XD un capítulo más...Por cierto, imágenes nuevas en Imageshck, pasos para verlas