Capítulo 9

Bulma se encerró en su habitación mientras se echaba a reír. ¡Estúpido Vegeta! Se había merecido aquello. Era tan mal actor el pobre, era obvio que casi desfallece ante esa tortura. La deseo tanto, casi o igual que ella. Le había costado fingir. Había estado a dos segundos de deslizarse sobre su erecto miembro pero era ella quien tenía que ganar y ¡lo había echo!. Una vez que pudo calmarse, salió de la habitación con destino a la oficina donde seguramente se encontraría a un enfadado Vegeta que era probable que le reclamara por haber hecho semejante juego con su cuerpo y bla, bla, bla. Sonrió ante la idea de una nueva discusión, ya que sus peleitas maritales terminaban con ellos dos desvestidos en cualquier parte de la casa mientras se unían desesperados. Suspiro felizmente mientras abría la puerta de la oficina. Su sorpresa fue inmediata al ver que Vegeta se encontraba tranquilamente trabajando, como si nada hubiera pasado. Bufó mientras se acercaba y tomaba asiento en su lugar. Realmente no sabía que hacer. Había esperado cualquier reacción de él, incluso que se tirara encima de ella y la tomara allí mismo pero... nada de eso paso, solo estaba ahí, sentado siendo totalmente indiferente a lo que había pasado. Ella lo miraba fijamente, tratando de descifrar que escondía o que sentía. Vegeta levantó su mirada hacia ella seriamente. Bulma cerró sus ojos esperando algún sermón.

-¿Y?-preguntó él observándola detenidamente.

-Yo... yo solo quería hacerte ver que a ti si te agrada estar con...-

-¿De que hablas mujer?-interrumpió él indiferente.

-¿De que hablas tú Vegeta?-preguntó ella confundida.

-Yo solo preguntaba porque no empiezas a trabajar. Hay demasiado que hacer aquí.-respondió él con falsa incredulidad mientras señalaba la montaña de papeles en la mesa.

-¿Sólo quieres hablar de esto Vegeta?-preguntó Bulma realmente confusa.

-¿Qué más tendríamos que hablar nosotros?-replicó él.

-Lo que paso en la cocina.-soltó ella sin rodeos.

-¿Eso? ¿Y que quieres hablar sobre eso?-preguntó Vegeta mientras continuaba firmando papeles.

-Pues... no lo sé. Esperaba otra reacción de ti.-dijo Bulma perpleja.

-¡Por favor Bulma! ¿Qué reacción esperabas? ¿ Querías que corriera a tomarte? ¿Que gritara como idiota al dejarme con una erección?-preguntó él irónicamente mientras volvía su mirada a ella.- Creí haberlo explicado esta mañana mujer. Si quieres sexo, lo tenemos pero yo no te deseo.-terminó de hablar fríamente.

-¿Ah no? Vi tu cara de deseo en la cocina. Estoy segura que si seguía con esa tortura, en este momento estaríamos en nuestra habitación revolcándonos.-contestó ella de forma vulgar.

-Y sería porque tu lo quisiste, tú provocaste esa erección y como cualquier hombre reaccione ante el tacto pero si fuera por mi yo no te tomaría mujer. Eres inexperta para mi gusto.-contestó él mientras la miraba sonriente.

-¿Inexperta?-repitió ella mientras se levantaba de su lugar.

Vegeta la observó acercarse a él. ¿Ahora que demonios haría? Aquella mujer podía encenderlo con solo una caricia. ¡Por favor Kami ayudalo a soportar!. Trato de ignorarla al seguir firmando los papeles de la mesa pero ella giró su silla hasta dejarlo enfrente de él. El era el hombre en la relación y como tal, tenía que poner los puntos. Levantó una ceja al ver como la peliazul volvía a bajar la cremallera de su pantalón para atrapar su virilidad entre sus manos pero esta vez, él no la dejo hacerlo. Se paró rápidamente y de un solo tirón la sentó en el escritorio. Bulma lo miró sorprendida. El juego que ella había iniciado dio un rotundo giró. Vegeta sonrió malvadamente y Bulma se sorprendió por ello. ¿Que quería probarle Vegeta?. Salió de sus pensamientos cuando sintió los dedos de Vegeta jugar con aquel punto donde albergaba su placer. Ella le respondió con un sonoro gemido y una sacudida de sus caderas. Estaba fuera de si ante la caricia de Vegeta y él, él la miraba sonriente. A pesar de que Bulma era una maldita loca, le encantaba ver la cara de placer que tenía cuando él la acariciaba. Quería ser el único en su vida, quería ser el único en poder tocarla, quería ser el único hombre en poder llevarla al éxtasis. Sin dejar de estimular su clítoris, metió dos dedos en su vagina. Ante eso, Bulma comenzó a gemir fuertemente mientras sacudía sus caderas para tratar de mantener el contacto con los dedos de aquel hombre. Vegeta sonrió ante su reacción. Como deseaba poder tomarla en aquel momento pero fue Bulma quien quiso entrar en una guerra y pues, él era quien debía ganar. Escuchó como ella soltó su nombre en un gemido haciéndole entender que había llegado al clímax. Removió sus dedos de ella y observó como trataba de recuperarse. Hora de seguir con la mentira. Bulma abrió los ojos y pudo ver como Vegeta la miraba fríamente.

-A esto me refiero, mujer.-dijo mostrandole sus dedos cubiertos de los jugos de ella.- Eres la que se muere por tenerme en la cama, no yo. ¿Ves alguna prueba de que te desee?-preguntó frío.

-No.-contestó ella al ver la falta de erección.- pero aún así fuiste tú quien me tomó la primera vez.

-Solo cumplo mi trato con Brief. Si no fuera por eso, jamás te hubiese tocado.-dijo despreciativo mientras se marchaba de la oficina.

Bulma se angustió muchísimo ante sus palabras pero conocía a Vegeta, toda su vida había sido un estúpido orgulloso incapaz de reconocer lo que sentía. Secó bruscamente las lagrimas de mejilla y salió de la oficina para dirigirse a su habitación. Era hora de que esta porquería se arreglara.

...

Vegeta se había quedado un tanto angustiado. Sabía que había lastimado a Bulma y eso no le agradaba para nada. Ella podía ser casi tan orgullosa como él y podría volverse loco si ella no aparecía en su habitación por la noche. Había estado toda la maldita tarde encerrada y no había bajado ni siquiera para almorzar. Intento trabajar pero la peliazul no salió de sus pensamientos ni un momento. Estuvo tratando de terminar de firmar aquellos papeles y cuando escucho que Myrna y Frank habían vuelto, supo que ya era demasiado tarde. Salió de la oficina y aún no había rastros de Bulma. Estaba preocupado pero no iría a buscarla, no debía buscarla. Luego de la gran cena que Myrna le preparó, se marchó hacía su habitación con el fin de tomarse una ducha en su baño privado. Una vez allí, se quitó la ropa y abrió el grifó. El agua lo golpeó al instante y se sintió realmente relajado. Cerró sus ojos y suspiro. Otra vez ella estaba en su mente. Jamás se había sentido así con respecto a una mujer. ¡Maldita Bulma! ¿porqué era tan hermosa?. Abrió sus ojos para tomar el jabón y se sorprendió gratamente al ver a la mujer ahí. Parpadeó un par de veces para asegurarse de que no fuera producto de su imaginación pero no, ella estaba allí, junto a él. La inspeccionó entera y su cuerpo no pudo evitar reaccionar al ver su desnudez. Vio la sonrisa que ella le dio y su sonrojo fue inmediato. Ella se acercó a él y se elevó lo suficientemente alto para estar a la altura de su oído.

-¿Ves como si me deseas?-dijo sensualmente mientras tomaba con una de sus manos la erección del joven.

Vegeta no pudo evitar el gruñido que salió de sus labios y su deseo se incremento al sentirla besar su cuello y todo su musculoso pecho. Ya no podía evitarlo, no podía engañarla. Ella lo volvía loco del deseo y la necesitaba. Necesitaba su cuerpo, sus besos. Necesitaba absolutamente todo de ella. Abrió sus ojos sorprendido cuando sintió que ella dejó de acariciarlo. Por un momento pensó que ella se iría de nuevo. La miró detenidamente cuando se arrodilló justo al frente de su virilidad y, sin dudarlo ni un segundo, la tomo entre sus labios haciendo que Vegeta perdiera totalmente la poca cordura que le quedaba por el placer que aquello le producía. Vegeta gemía desesperado al sentir a Bulma lamer con demanda su erección y acariciar frenéticamente sus testículos. Ya no soportaba más aquella tortura. Sin previo aviso, la levanto de piso bruscamente y la apoyó contra la pared. Bulma soltó un grito en sorpresa por el accionar de su amante. Pudo ver el deseo que había en sus ojos. Él la tomo de sus muslos y la elevó completamente haciendo que ella, por instinto, rodeara su cintura con sus piernas. Ambos se miraron a los ojos llenos de deseo.

-Ganaste.-dijo Vegeta totalmente agitado mientras acariciaba los senos de la peliazul.

-¿Qué... Qué gané?-preguntó ella fuera de si al sentir sus labios en su cuello.

-Tú querías saber si te deseaba. Bueno... acá esta la respuesta.-contestó sin dejar de acariciarla.

-Espera.-gimió ella mientras tomaba su rostro para que la mirara.- ¿Quieres decir que me mentiste?-preguntó ella un poco enfadada.

-No quería que supieras lo que me pasa contigo.-dijo Vegeta mientras acariciaba su rostro.

-¿Qué te pasa conmigo?-preguntó ella sonriente.

-¿Tengo que decírtelo?-replicó él mientras seguía con sus caricias.

-Por supuesto que sí, Vegeta. Estuviste todo el día hiriéndome con palabras muy bruscas.-contestó ella un tanto apenada.

-Te deseo Bulma.-dijo derepente mirándola seriamente a los ojos.-Te deseo a cada momento ¿entiendes? No sé que demonios hiciste pero me volviste loco. Estoy loco de deseo por ti. Me he vuelto adicto a ti. Dejaría todas mis obligaciones para estar todo el día metido en una cama teniendo sexo contigo y sé que te pasa lo mismo.-terminó él sincero mientras comenzaba a besar su cuello otra vez.

-Haciendo el amor.-gimió ella suavemente haciendo que Vegeta llevara su vista a ella otra vez.

-¿Haciendo... el amor?-preguntó él curioso.

-Comparto todo lo que dijiste salvo que yo estoy haciendo el amor contigo Vegeta.-contestó ella sonrojada mientras acariciaba suavemente su rostro.

Vegeta la besó desesperadamente y la penetró de una sola vez haciendo que Bulma soltará un audible gemido entre sus labios. Él sonrió en respuesta mientras continuaba empujando dentro de ella. Bulma tomó una de las manos de Vegeta y entrelazo sus dedos con los de él mientras que con la otra le acariciaba la nuca. Vegeta tomó fuertemente la cintura de Bulma para hacer la unión un tanto más profunda. Los vidrios de la puerta de la ducha se agrietaron al instante ya que los gemidos y jadeos de ambos no cesaban. Estaban cegados de deseo. Después de unos minutos perdidos en el placer, una potente y profunda embestida de Vegeta hizo que ambos tuvieran su deseado orgasmo mientras gemían por última vez el nombre de su amante. Ambos se quedaron quietos mientras intentaban calmarse de su reciente terminación. Una vez que su respiración se regularizó, Vegeta salió de Bulma dejando los últimos rastros de su esperma por el camino. Cerró el grifó de la ducha y luego tomó a Bulma entre sus brazos para llevarla a la habitación en donde la recostó suavemente en la amplia cama. La peliazul sonrió felizmente cuando lo vio desplomarse junto a ella.

-Idiota.-le dijo él divertido mientras la atraía hacia sí.

-Tú fuiste el idiota Vegeta. Te mueres de deseo por mí.-contestó ella sonriente.

-Deja de burlarte de mí o prometo que no te dejaré entrar nunca más en mi cama.-dijo él mientras la miraba frío.

-Es una lastima que me desees tanto que se te hace totalmente imposible dejarme ir.-replicó la mujer mientras besaba su cuello.

-¿Crees que a tú papá le agrade... saber... que... que me haces estas cosas?-gimió Vegeta suavemente.

-Poco importa que piense él, solo quiero que a ti te guste.-contestó sin dejar de besar su cuerpo.

-Eres... tan insaciable niña. Me encantas.-dijo él como pudo.

Bulma subió por todo su cuerpo y capturó sus labios en un dulce y suave beso. Ella estaba tan enamorada de él que eran realmente indescriptibles las sensaciones que él causaba en ella. Lo amó desde que tiene consciencia, siempre esperó por él y ahora que lo tenía... no sabía como hacer para dejarlo ir. Ella tendría que volver a su casa y todo lo sucedido en esos dos meses quedaría en el olvido. En ese beso, ambos derrochaban el amor secreto que sentían por el otro. Un amor que era oculto para proteger el orgullo y el dolor. Un amor que ambos creían imposible pero, a pesar de todo, un amor que era verdadero y que por el que ninguno de los dos se atrevía a luchar por miedo de no ser correspondidos.

Continuara..

N/A Aquí esta la otra parte de la guerra de seducción. Espero que les guste tanto como a mi me gusta escribirlo. Sé que no me alcanzan las palabras para agradecerles todos los comentarios alentadores que me dejan, se los agradezco de todo corazón. Pronto volveré con el próximo capitulo si? Cuidense mucho. Besos :)