Capítulo 10
Las cosas entre Vegeta y Bulma iban demasiado bien. Ya ninguno trataba de ocultar el deseo que tenían hacia el otro y nada prohibía que ambos se encontraran en cualquier habitación de la casa. Varias veces había sido Vegeta quien tenía que escabullirse por las noches a buscar a la peliazul quien lo ponía a prueba para asegurarse que él no estuviera mintiéndole con respecto a lo que ambos compartían. Ninguno de los dos se percato del tiempo que paso. Bulma ya había cumplido el plazo de dos meses pero aún así seguía allí. Estaba tan feliz y enamorada que no recordaba que hacía ya cuatro días tendría que haber vuelto a su casa. Aquella mañana se levantó radiante y quiso comenzar su día como cualquier otro. Ingresó a la cocina donde se encontró únicamente a su amado Vegeta quien estaba totalmente concentrado en ingerir su desayuno. Ella se acercó hacia él y, sin previo aviso, tomo su rostro para darle un rápido pero suave beso de buenos días. Vegeta la observó sonriente y la tomo de la cintura.
-Te extrañé anoche idiota.-le dijo ella dulcemente mientras acariciaba su rostro.
-Tenía que terminar ese estúpido proyecto para mandarlo mañana a la empresa.-contestó Vegeta enfadado.
-¿Hoy tienes que seguir trabajando?-preguntó Bulma mientras se sentaba en frente de él y comenzaba a desayunar.
-No. Hoy tengo el día libre ya que termine todo mi trabajo.-le dijo seductoramente.
-Ah ¿si? ¿Y que tienes en mente?-preguntó la peliazul acercándose nuevamente a él.
-No tienes idea de lo que planeo hacerte hoy mujer. No podrás caminar de tanto fornicar.-contestó Vegeta mientras la sentaba sobre la mesa y se posicionaba entre sus piernas.
-Eso suena demasiado prometedor cariño. ¿Crees poder hacerlo?-provocó Bulma mientras lo tomaba por el cuello dejando sus labios a centímetros de distancia.
-¿Acaso no me conoces? Soy un Dios en la cama.- Afirmó mientras lamía la boca de la mujer.
-Bueno Dios quiero que me des todo de ti.-contestó Bulma para luego capturar sus labios en un beso.
Vegeta se acomodo entre sus piernas mientras sus manos comenzaban un viaje de caricias por su espalda. Bulma acariciaba desesperadamente el raro cabello de aquel hombre mientras intentaba seguir el ritmo de su lengua dentro de su boca. Suspiro brevemente cuando sintió que las manos de Vegeta divagaban suavemente por debajo de su camisa. Sentir la piel de sus manos contra su pecho la hacía volver loca de placer. Vegeta comenzó a acariciar los senos de Bulma sobre su brassier haciendo que ella soltara unos inaudibles gemidos contra sus labios. Vegeta curvó su boca en una sonrisa para luego llevar sus propios labios hacia el cuello de la mujer. El trabajo de sus manos y sus labios hacían que Bulma sintiera un placer indescriptible. Ella tomó el rostro de Vegeta para ponerlo a la altura de sus ojos. Ambos se miraban fijamente mientras se sonreían.
-Te amo.-confesó la peliazul tímidamente para luego invadir nuevamente su boca, sin darle la oportunidad de responder.
Vegeta correspondía al beso shockeado. ¿Realmente ella sentía amor por él? Esa confesión lo había anonadado de tal manera que no podía siquiera estar consciente de absolutamente nada de lo que pasaba. ¿Ella lo amaba? ¿Sería verdad? Era un poco dudoso pero si no fuera así .. ¿porque lo diría?. Él había sido un maldito con ella. La había humillado, la había maltratado, la amenazo para que ella viviera un mes junto a él separandola de todo lo que quería y aun así... ella lo amaba. La abrazo fuertemente mientras la besaba lo mas dulcemente posible. Esa mujer tenía que ser suya pero no solo físicamente si no también en alma. Quería su alma, su corazón. Realmente lo quería todo de ella. Él acarició suavemente su espalda mientras se perdía en besarla. Una suave risa hizo que ambos se separaran rápidamente del otro. Bulma saltó de la mesa y Vegeta acomodó su camisa, la cual estaba desprendida, mientras trataba de aparentar que nada había pasado. La sonrisa de Myrna los hizo entender que habían sido descubiertos. Se sonrojaron ampliamente.
-Lamento molestarlos, realmente lo lamento pero hay un señor en la puerta que quiere verlo con urgencia.-informó Myrna sonriente.
-Esta bien Myrna. Hazlo pasar a la oficina, yo voy en un momento.-ordenó Vegeta seriamente.
-Como diga Señor.-contestó la mujer mientras salía de la cocina.
-Iré a atender a ese hombre pero después...-le hablo a Bulma mientras la tomaba de la cintura.-tú y yo nos veremos en la piscina niña. Ve y espérame.-terminó para luego darle un rápido beso y marcharse.
Bulma sacudió su cabeza en negación mientras una sonrisa se apoderaba de su boca. Vegeta no tomo nada mal su confesión de amor ¿sería que él también la amaba?. Abrió sus ojos ante su pensamiento. Por supuesto que no. Ella estaba ahí por un trato que habían hecho su padre y Vegeta, el cual había sido cumplido hace más de un mes. Era cierto que Vegeta había reconocido que la deseaba pero deseo no era amor y que ella lo amara no significaba que él lo hiciera también. El muchacho acepto su amor pero no significaba que estaba dispuesto a sentirlo. Bulma suspiró tristemente mientras subía a su habitación. Ella conocía a Vegeta, él no era un hombre romántico ni mucho menos enamoradizo. Cuando tenía diez años, recordó que casi siempre él llegaba a la Corporación con una mujer distinta cada día. ¿Ella seria una más en su lista?. Una vez en su habitación, se puso su traje de baño mientras era invadida por sus negativos pensamientos. No sabía que hacer o que decir. Estaba claro que ella lo amaba pero ¿y él que sentía?. Bulma tenía ya veinte años y no podía vivir una relación basada en el deseo sexual. Bajó nuevamente dispuesta a ir a la piscina pero los gritos de la oficina la distrajeron. Se acercó lentamente y pegó suavemente su oído a la puerta.
-Quiero a mi hija de vuelta Vegeta. Dijiste que solo la tendrías por un mes y mira, más de dos meses encerrada en esta pocilga.-Bulma abrió sus ojos como platos cuando escucho a su padre gritar.
-Y yo te dije que tu hija tendría la decisión de volver. Ella esta aquí por propia voluntad. Yo no la tengo amarrada a ninguna cama Brief.-Escucho la contestación de Vegeta.
-Vengo a buscarla Vegeta. Te guste o no, voy a llevármela conmigo.-La peliazul se sorprendió. Ella no quería irse.
-Si ella gusta puede irse cuando desee pero tú no la obligarás a nada.-Ella sonrió ante la respuesta de Vegeta.
-¿Estas... protegiéndola?-Bulma lo escuchó reír divertido-Vegeta ¿te preocupa mi hija?
-Tu hija es lo suficientemente mayor y sé que sabe defenderse sola pero te conozco viejo y eres un desgraciado.-¿Qué quiso decir con eso? Ella no entendía nada.
-Es mi hija, no le haría nada. No estés a la defensiva.-Ella escuchaba atentamente la conversación. Necesitaba saber la razón por la que se odiaban.
-A mi no me importa tu hija Brief.-Bulma cerró sus ojos angustiada ante la confesión.
-Te conozco Vegeta. Sé que te has enamorado de ella si no ¿porqué la mantendrías a tu lado tanto tiempo?-Bulma se sorprendió ante la afirmación de su padre.
-¿Enamorarme? ¡Por favor Brief! ¿Crees que desaprovecharía la oportunidad de un sexo fácil como el que tu mocosa me dio?-Un nudo en su garganta hizo que sus ojos se llenaran de lagrimas.
-Dudo que Bulma se hubiera metido en tu cama sin que tú le rogarás.-Escuchó la contestación de su papá.
-Bastaron solo dos palabras cursis para que tu hijita querida saltara a mi cama sin objeción Brief.-¡Maldito Vegeta! La había utilizado.
-Eres despreciable Vegeta. Si Bulma te escuchara...-
-Pues ella esta tan absorta en mí que cree cada cosa que le digo. Es tan ilusa como tú viejo.-Un mar de lagrimas bajaba por su rostro. ¿Como pudo caer en su trampa?
-Se irá conmigo Vegeta. No volverás a saber absolutamente nada de ella.-Y eso deseaba ahora. Irse lejos y olvidarse de él.
-Pues entonces... búscala y llevatela. Yo ya me aburrí de ella. Estuve dos meses fornicandola sin descanso y creo que es hora que cambie de ramera.-Bulma sollozó fuertemente. No soportaba escucharlo más. Sin previo aviso, ingresó a la oficina dejando desconcertados a los dos presentes.
-¡ME CANSÉ DE ESCUCHAR TU MIERDA VEGETA!-gritó ella echa un mar de lagrimas.
-Bulma.-susurró sorprendido. ¿Acaso lo escucho decir aquellas mentiras?
-SI TANTO QUERÍAS QUE ME MARCHARA ¿PORQUE NO ME LO DIJISTE? ERES UN MALDITO-le dijo Bulma adolorida mientras lo miraba fijamente a los ojos, ignorando a su presente padre.
-Yo... no...-titubeo Vegeta.
-Yo lo deje todo por ti.-sollozó ella angustiada.
-Esto era un trato Bulma. Era solo sexo.-mintió Vegeta cabizbaja.
-Para ti.-confesó la peliazul tristemente.
-Lo habíamos hablado al principio, mujer. Yo no te pedí amor, pedí tu cuerpo.-contestó él fríamente. No podía doblegarse, no frente a Brief.
-No hace falta aclarar nada más Vegeta. Como hombre dejas muchísimo que desear.-dijo ella tranquila para luego propinarle una bofetada.-No te permitiré que vuelvas a dirigirte a mi como una ramera ¿entiendes? Merezco respeto.
-¿Mereces respeto? ¿Tú? ¿Que te metiste a la cama de un extraño para mantener tu fortuna?-preguntó fríamente. ¡Diablos! Sabía cuanto estaba lastimándola pero... él no se merecía semejante mujer.
-No sé quien es más idiota. Si yo, por meterme a la cama de un hombre que creí diferente o si lo eres tú, porque amenazar a mi padre fue lo único que pudiste hacer para obtener sexo.-contestó ella duramente.
-¿Crees que necesitaba de ti?-preguntó Vegeta despectivo.-Eras una inútil e inservible virgen que no sabía absolutamente nada de sexo.
-Y aún así, te tuve rogando por un poco de atención más de una vez.-replicó Bulma seriamente.
-Bien que a ti te gustaba.-contestó Vegeta fríamente.
-Vamonos de aquí papá.-dijo mientras observaba a su padre salir de la oficina.-Termino el trato señor Ouji.-contestó Bulma para luego marcharse, no solo de la oficina, sino también de la mansión sin preocuparse en tomar sus pertenencias.
Una vez que escuchó que ambos se marcharon, Vegeta grito frustrado mientras rompía todas las cosas de la oficina. Lo había echado a perder y había lastimado a la única mujer por la que se había preocupado. Era verdad, Bulma había dado todo por él pero no podía demostrar debilidad ante Brief. Él conocía lo que era el viejo y si tenía que lastimar a su hija para poder arruinarlo a él, pues lo haría. No quiso exponer a Bulma, ella tenía que olvidarse de lo que vivieron. Se sentó en el piso mientras observaba la nada misma. ¿Cómo seguiría su vida ahora? Esa mujer había sacado lo mejor de él. La necesitaba. Sus pensamientos se borraron cuando vio a Myrna ingresar a la oficina.
-¿Que necesitas?-preguntó frío mientras evadía su mirada.
-Vegeta ¿que sucedió?-la mujer replicó con otra pregunta mientras acariciaba su hombro.
-Bulma se marchó de casa. Nada más.-contestó seco.
-Pero ¿porqué?-preguntó ella nuevamente.
-Quiso irse con su padre Myrna. Vete.-respondió Vegeta.
-Ve a buscarla Vegeta.-sugirió ella mientras lo veía levantarse.
-No. Mi vida no depende de ella.-contestó frío.
-¡POR DIOS VEGETA! TU LA AMAS.-gritó Myrna enfadada.
-NO VOY A CORRER ATRÁS DE ELLA MYRNA. DECIDIÓ IRSE.-gritó también.
-ARRUINAS TU VIDA POR SER TAN ORGULLOSO VEGETA.-Myrna estaba realmente enfadada.
-VETE. NO NECESITO TUS CONSEJOS MYRNA. SÉ QUE ESTOY HACIENDO.-gritó Vegeta furioso.
-No estoy segura que sepas lo que haces. Te lastimas y la lastimaste por no confesar tu amor.-terminó Myrna para luego marcharse de la oficina.
Vegeta volvió a sentarse en el piso. Ella tenía razón pero no iría por Bulma. Ella se merecía ser feliz y sabía que él no era el hombre que ella buscaba. Le dolía su decisión pero no se echaría atrás.
...
-Lamento todo esto hijita.-habló finalmente el Señor Brief.
-No me importa papá.-contestó Bulma fríamente mientras admiraba su casa desde el auto.
-Sé que si. ¿Como pudiste enamorarte de él?-preguntó el viejo hombre mientras acariciaba sus cabellos azules.
-Vegeta Ouji no significa absolutamente nada para mi. Esa historia esta finalizada.-dijo Bulma mientras bajaba del auto.
-Me alegra que así sea hija. Vegeta no es lo que tú mereces.-dijo el padre de Bulma sonriente mientras ingresaba a la casa.
-Pero es lo que yo quería.-se respondió tristemente.-No importa que pase, nosotros debemos salir adelante sin tu padre hijo.-terminó Bulma mientras acariciaba su plano vientre.
Continuara...
N/A Bueno aquí estoy actualizando otra vez. Seguro van a odiarme por esto. Bulma embarazada y sin Vegeta, triste. Pronto voy a volver con el próximo capítulo. No desesperen. Gracias por sus comentarios me hacen tan feliz. Cuidensen muchisimo. Besos :)
