Ya saben, los personajes son míos solo en sueños porque en la realidad son de M. Kishimoto. Disfruten, se agradece cualquier review, queja, cumplido y amenaza.

Química Perfecta. Capítulo 2

Hinata

Antes de entrar a clase de química llame a casa, al parecer Hanabi ya tuvo problemas con su nueva niñera. No le gustó la comida y la desparramó por el piso.

De nuevo pensé si de veras le cuesta tanto a mi madre quedarse en casa con ella un solo día. No puedo estar todo el día en casa con Hanabi, ni supervisando a sus niñeras que por lo general se largan.

Pero debo estar centrada en mis clases, debo ingresar a la misma universidad a la que fue mi padre, no porque él me lo ordene, si no porque podré seguir viviendo en casa y no dejaré a mi hermanita sola. Aspiré un poco de aire y entré a clase.

- Eh guapa. Te he guardado un lugar – dice Kiba señalando un puesto a su lado.

El laboratorio consta de mesas altas para dos personas cada una. Significa que estaré junto a Kiba todo el año y haremos el proyecto juntos. Al sentarme veo que Kiba me sonríe y me siento tonta por haber pensado que las cosas cambiarían.

- Uzumaki está en nuestra clase – gritan algunos chicos en la parte trasera del salón – Naruto aquí, ven –

Intento no mirar mientras saluda a sus amigos con palmaditas en la espalda y saludos de mano demasiado complicados para imitar. De repente él se ha convertido en el centro de atracción de todos.

- He oído que lo arrestaron el fin de semana por usar metanfetaminas – me susurra Kiba.

- ¿De verdad? –

- En serio –

No es que me sorprenda la noticia. He oído tantas cosas de Naruto, que pasa los fines de semana drogado, vendiendo droga o metido en cualquier rollo ilegal.

La señora Yuhi cierra la puerta del salón con fuerza, llamando la atención de todos. Tiene el cabello castaño recogido en una descomplicada coleta. No aparenta más de 30, de hecho es muy bonita. Sus alumnos no la tomaban en serio quizás por eso ahora es una profesora bastante dura.

- Buenos días y bienvenidos al último curso de química – dice antes de sentarse al borde de la mesa y abrir una carpeta – Gracias por tomarse la molestia de elegir los asientos, sin embargo, yo decidiré los puestos – mostró una pequeña bolsa – En esta bolsa hay 24 papeletas, de 12 colores diferentes. Sacaran una y sólo una, se juntaran entonces con el compañero que tenga el mismo color – explicó.

Después de una leve protesta por parte de toda la clase. La profesora pasó mesa por mesa, todos metiendo su mano y sacando un papelito. Llegó mi turno y saqué uno. Rojo. Una vez todos tenían su papel la profesora dio la orden de organizarse.

Vi como Kiba se ubico rápidamente en el primer puesto, su compañera sería Karin. De cabello rojo y ojos violeta. Me mira pidiendo disculpas por sentarse al lado de mi novio, yo le sonrió. No es culpa de ella –

Miró de nuevo el papel en mi mano y luego se escucha.

- ¡Rojo! ¿Quién ha sacado el rojo? –

- Aquí – grité sin voltear.

- Vaya, Hinata Hyuga - me giré para encontrarme con mi nuevo compañero: Naruto Uzumaki

¡Ay madre! ¿Naruto Uzumaki? ¿Mi compañero de laboratorio? ¿Durante todo el año? No puede ser, me niego. Miro a Kiba suplicante tratando de mantener la calma con todas mis fuerzas. Ahora pienso que debí fingir estar enferma, haberme quedado en casa, comiendo helado y galletitas, bajo las sábanas.

- Señor Uzumaki, le agradezco se quite esa bandana – dice la profesora – En mi clase no permitiré nada relacionado con pandillas y/o bandas. ¿Me ha entendido? –

Naruto bajó la mirada y se quito la bandana de la cabeza, su cabello rubio que encaja perfectamente con él calló en su frente.

- Es para ocultar los piojos – le masculla Kiba a Karin, pero yo lo escucho y Naruto también.

- Cierra la boca – le grita Naruto – Vete a la mierda –

- Claro – responde Kiba – No sabe decir una frase sin soltar palabrotas –

- Suficiente Kiba. Naruto, siéntate – ordena la profesora – Eso también va para los demás, en mi clase mando yo – mira a Naruto de nuevo - ¿Ha quedado claro? –

- Si señora – replica Naruto en un tono algo bajo.

La profesora Yuhi continúa revisando que todos estén en su sitio y con su pareja mientras yo hago maromas por no mirar al chico que ahora está a mi lado.

- Que asco – murmura Naruto.

Yo sólo pienso qué demonios le diré a mi madre cuando sepa quién es mi compañero. Sé que me echará la culpa de esto, lo tengo más que seguro.

Miro a Kiba, está absorto hablando con Karin. ¿Por qué no saque una papeleta verde como ella? Sería tan genial poder retroceder el tiempo y empezar este día de cero. Que Ino no haya casi arrollado la motocicleta de Naruto, todo sería tan perfecto.

Una vez todos estuvieron en su lugar la maestra volvió a su escritorio – Sé que ustedes piensan que lo saben todo, pero para mí nunca triunfaran a no ser que puedan mejorar o erradicar alguna de las tantas plagas que agobian la vida humana. La química es fundamental para el desarrollo de fármacos y creación de nuevos tratamientos… -

Naruto levantó la mano – Naruto, ¿tienes alguna pregunta? –

- Señora Yuhi, ¿está diciendo que el presidente de USA no es un triunfador? –

- Lo que digo señor Uzumaki es que el dinero y el estatus no lo son todo. El cerebro debe usarse para hacer algo por los humanos o por el ambiente. Eso para mí es un triunfador porque tendrá respeto, y eso… no muchos lo pueden presumir –

- Yo tengo cosas que puedo presumir señora Yuhi – dice Naruto, es obvio que se divierte.

- No quiero conocerlos – dice la maestra.

Si él cree que con llevarle la contraria a la profesora obtendremos una buena nota está más que equivocado, todo indica que mi compañero está en su lista negra ahora.

- Ahora – dice la maestra – Miren a la persona a su lado –

"Por favor no". Sin embargo no tengo elección. Miro a Kiba, parece muy contento con su compañera.

- Puede que no les agrade su compañero – dice la maestra – Pero deberán estar juntos los próximos 10 meses. Tendrán 5 minutos para conocerse y luego lo presentarán a toda la clase. Hablen de lo que hicieron en el verano, lo que les gusta o cualquier cosa interesante. Sus cinco minutos empiezan ahora –

No quiero hablar, así que saco la libreta y se la paso.

- Podrías escribir cosas de ti en mi libreta y… yo haré lo mismo en la tuya – dije tímida.

Naruto asiente, parece estar de acuerdo aunque veo cómo sonríe de manera peculiar. ¿Estaré imaginando todo? Saqué esa idea de la cabeza y escribí datos en su libreta hasta que la maestra indico que se termino el tiempo.

Kiba empieza las presentaciones – Les presento a Karin –

No oigo el resto del discurso sobre Karin y su viaje a Italia y su experiencia en un campamento. En lugar de eso bajo la mirada y me quedo boquiabierta al ver lo que él ha escrito en mi libreta.

Naruto

Claro, puede que no debí jugársela así en esto de las presentaciones. Escribir en su libreta "Sábado en la noche. Tú y yo. Sexo duro, sabrás lo que es un hombre de verdad…" no haya sido muy inteligente. Sin embargo me moría de ganas por ver qué iba a decir la señorita perfecta. Y ese es precisamente el resultado.

- ¿Señorita Hyuga? –

Me divierto mucho observando cómo mira a la señora Yuhi, su rostro está rojo. Parpadeó un par de veces.

- ¿Si? – dice Hinata.

- Es su turno. Presente a Naruto a sus compañeros –

Apoyo el codo y me dispongo a esperar mi presentación, me pregunto si se inventará algo o confesará que no sabe absolutamente nada de mí. Me mira como un ciervo asustado, estoy seguro que no dirá nada. Titubea un poco y luego inicia.

- Le… Les presento a Naruto Uzumaki – empieza con un hilito de voz, toma un respiro y me mira – Este verano cuando no esperaba en las esquinas a algún inocente que acosar iba de excursiones a calabozos – sonreí – Además oculta un gran secreto –

Todos se quedaron callados, todos incluso la maestra parecen intrigados incluso yo quiero escuchar las mentiras de la señorita perfecta.

- Su mayor deseo – continua – Es ir a la universidad y poder ser profesor de química, tal como usted señora Yuhi –

Sí, claro. Miro a Konan, una amiga. Parece divertirse mucho por el hecho de que esta chiquilla piensa hacerme quedar en ridículo frente a todos.

Hinata sonríe y se sienta segura de que ha ganado. "Buen intento"

Me incorporo en la silla aprovechando el silencio que aún reina el salón.

- Les presento a Hinata Hyuga – empiezo sabiendo que ahora todos me miran – Este verano solo se ha dedicado a comprar ropa para ampliar su vestuario, también se ha gastado el sueldo de su papá en una operación para resaltar sus, ejem, atributos – mis colegas sueltan risitas en la parte posterior de la clase. Hinata está de piedra a mi lado, sé que desea con todas sus fuerzas que me detenga – Su mayor deseo – añado tal y como ella lo hizo, me mira como suplicándome que pare – Es salir con un pandillero como yo antes de terminar el instituto –

Tal y como esperaba mis colegas silban y comentan, algunos chocan los 5 conmigo. Konan niega con la cabeza como si hubiera hecho algo mal. ¿Qué? ¿No puedo divertirme con una niña rica?

Hinata mira a su noviecito y luego a mí. Miro a Kiba con una mirada diciéndole "Empieza el juego". La cara de Kiba se pone roja y con una expresión de furia, acabo de invadir su territorio y la verdad no me molesta.

- Silencio – interviene la maestra – Gracias por sus creativas y… esclarecedoras presentaciones – nos mira – Se quedarán después de clase –

Después de clases…

- Sus presentaciones no solo han sido horrorosas, sino también muy irrespetuosas, no solo conmigo sino con el resto del grupo también – abre un cajón y saca 2 papeletas de castigo y dos hojas de papel – Pueden quedarse castigados hoy o escribir una redacción sobre el respeto de 500 palabras para mañana –

Me inclino por la papeleta. Hinata toma la hoja de papel, como no.

- ¿Les incomoda mi método para elegir compañeros de laboratorio? –

Hinata dice sí al tiempo que yo digo no.

Yuhi nos mira – Será mejor que arreglen sus diferencias antes de finalizar el año. Hinata no cambiaré a tu compañero. Tras la graduación tendrán que lidiar con gente muy diferente a ustedes, con personalidades infinitas. Les recomiendo que trabajen juntos, a no ser que quieran pasar sus vacaciones haciendo cursos de verano. Ahora, dense prisa llegaran tarde a la próxima clase –

Acto seguido salimos del salón.

- No me sigas ya – me dice.

- Ponte algo bonito cuando venga a recogerte el sábado a la noche – insisto aunque sé que está a punto de perder la razón. No suelo meterme con niñitas ricas, pero me encanta sacar de quicio a esta en particular. Hinata, la más querida por muchas chicas y la más deseada por muchos chicos, simplemente el blanco perfecto – Trae chaqueta o pasarás frio en el asiento de mi moto –

- Escucha – se gira y su cabello se desliza por sus hombros, largo hasta su cintura – No salgo con chicos que están en pandillas y… no consumo drogas –

Me rio – Yo no te invite a salir con chicos de la pandilla – digo acercándome a ella – Y no consumo drogas –

- Claro – dice mirando el suelo – Me sorprende que no estés en una clínica de rehabilitación o algo –

- No me conoces –

- Sé lo suficiente – dice caminando alejándose de mí. La detengo y ella cruza los brazos, luego los baja rápidamente al notar que esa posición de brazos resalta sus pechos. Hago un esfuerzo por no mirárselos.

- ¿Fuiste con el director esta mañana? –

- ¿Y qué si fui yo? – replica intentando parecer valiente.

- Me tienes miedo – es una afirmación no una pregunta.

- La mayoría del instituto te tiene miedo –

- ¿Y por qué no sales corriendo? –

- Lo haré cuando tenga oportunidad –

Ya me he divertido mucho con ella. Ya es hora de hablar en serio. Me le acerco para susurrarle al oído – Afronta los hechos, señorita perfecta. ¿No has querido darle algo de sabor a esa vida tan monótona y aburrida que debes llevar? – su olor llega a mi nariz, vainilla, una delicia, sentir esto no es nada bueno – Si piensas jugar con fuego, lo más probable es que te quemes –

- Le pones un dedo encima y acabarás mal, muy mal – interviene la voz de Kiba. Ahora que lo veo parece un perro con esos colmillos – Aléjate de una buena vez –

- Kiba – dice Hinata – No, no ha pasado nada –

Cara de perro ha traído refuerzos, 3 amigos iguales a él, mastodontes del equipo de fútbol, sus guardaespaldas. Estudio el aspecto del cara de perro y de sus amigos pensando si es conveniente enfrentarlos solo. Sí, podría con ellos, pero ya el director me echó el ojo.

- ¿No puede el mariscal de campo defender solo a su novia? –

Otros estudiantes nos rodean, esperan una pelea.

- Kiba, no vale la pena – dice Hinata.

- Ella tiene razón, no vale la pena recibir una paliza – digo

- ¿Me estás amenazando Uzumaki? – dice Kiba ignorando olímpicamente a su novia.

- No, sólo los tipos como tú amenazan a los demás. Ya sabes los cobardes –

Hinata se coloca frente a Kiba y pone sus manos en su pecho,

- No le hagas caso – le dice.

- No te tengo miedo, mi padre es abogado – se jacta Kiba antes de rodear a Hinata con su brazo – Ella es mía, tenlo en mente si no quieres problemas –

- Ponle una correa – le advierto – No sea que empiece a buscar un nuevo dueño –

Sasuke, mi mejor amigo aparece de la nada con su típica cara de que todo le importa un pepino.

- ¿Todo bien? –

- Si – contesto. Veo a dos profesores por el pasillo. No voy a caer en la trampa del imbécil cara de perro y entrar a la lista negra del director – Todo perfecto – digo y luego miro a Hinata – Nos vemos luego, me muero por explorar nuestra química –

Ya bastante tengo con el castigo que la maestra Yuhi me puso, no necesito una expulsión. Hinata agacha la mirada y veo cómo sus puños se aprietan, está furiosa pero es demasiado dulce para demostrarlo. Me divertiré mucho con ella.

Hinata

Estoy como una tonta frente a mi casillero. ¿Por qué demonios no dije nada? Me giró y veo a Matsuri, Tayuya y Temari. Matsuri me abraza.

- ¡Estás viva Hinata! – se aleja y me mira detenidamente - Se rumorea en los pasillos que tu caballero Kiba te defendió. ¡Qué valiente! – añade saltando como una niña pequeña.

- No ha sido para tanto – digo preguntándome qué diferencia tan grande habrá entre lo que se dice y lo que realmente pasó.

- ¿Qué dijo Naruto exactamente? – preguntó Temari – He visto una foto que le tomaron a ambos pero no entendí qué sucedía –

- Dense prisa o llegarán tarde al entrenamiento – grita Karin al fondo del pasillo. Temari abre su casillero y saca sus pompones.

- Me saca de quicio esa chica – dice Tayuya.

Cierro el casillero y camino con ellas al campo de entrenamiento.

- Creo que intenta concentrarse en bailar bien y no pensar en que Suigetsu regresó a la universidad – dice Temari.

- Sí, claro. Yo ni siquiera tengo novio, no puedo comprenderla – dice Tayuya con una mueca.

- ¿De veras jamás has tenido un novio? – pregunta Matsuri.

Cuando llegamos al campo todas las chicas estaban sentadas esperando a la señorita Anko.

- No puedo creer que te hayan puesto a Uzumaki como compañero – dice Karin cuando me siento a su lado.

- ¿Quieres cambiar? – digo sonriendo. Aún sabiendo que la maestra Yuhi no aceptará ningún cambio.

Karin saca la lengua – Ni en broma –

La señorita Anko camina hacia nosotras con su reproductor de CD, nos pide hacer estiramientos. Ino asoma su cabeza por encima de Karin.

- Estás metida en un bien lío – anuncia Ino.

- ¿Por qué? – pregunto.

Ino posee un oído y una visión fuera de lo común. Se entera de todo en el instituto.

- Sakura Haruno te está buscando – dice mi mejor amiga.

Oh, no. Sakura es la novia de Naruto. Intento calmarme y no pensar en lo peor. ¿Y si está celosa porque soy la compañera de él en el laboratorio? Pero si no ha ocurrido nada. Sakura Haruno puede acabar conmigo si se lo propone. Probablemente sepa manejar armas y yo ¿qué tengo? Unos malditos pompones. Díganme loca pero una chica como yo con un par de pompones difícilmente ahuyentará a una chica como Sakura.

Quizás en una discusión oral pueda hacer algo, Ino me ha enseñado muchas frases que pueden destruir a una mujer, pero… dudo que una chica como ella se quede quieta. ¡Me romperá la cara!

Debo hacer algo para dejarle claro que no soy ninguna amenaza. Algo como ¨No voy a insinuármele a tu novio¨

- No me preocupa – miento a Ino.

- ¿Y piensas que me lo voy a creer? – Ino sonríe – Te conozco, estás nerviosa –

Suspiro y luego sonrío. Imposible engañarla.

La señorita Anko nos hace colocarnos en posición y empieza a sonar la música. Sigo la rutina. Me encanta bailar, aunque siento nervios al hacerlo en público, pero aquí donde todas las chicas saben quién soy, es cómodo.

Veo como la señorita Anko e Ino hablan al terminar la rutina por primera vez, Ino es la capitana de las porristas y hace un excelente trabajo. La canción suena de nuevo. Todo el equipo se mueve con una coordinación impresionante. A medida que bailo me olvido de Sakura, Naruto, de todo.

Ensayamos un par de veces más. Luego nos separamos para ensayar a las nuevas e inventar nuevos pasos. Me alejo un momento para beber agua y veo a Konan ponerse a mi lado para hacer lo mismo.

Me sonríe – No te preocupes por Sakura – me dice – Perro que ladra, no muerde –

Sonrío – Gracias –

Konan parece una chica dura, trae también su bandana de Akatsuki y un piercing en su barbilla. Pero su mirada desprende pura bondad y cuando sonríe se ve bastante guapa.

- Estás en mi clase de química ¿verdad? – le pregunto.

Ella asiente con la cabeza.

- ¿Conoces a Naruto Uzumaki? –

Asiente de nuevo.

- Los rumores… ¿son ciertos? – pregunto con cuidado.

- Depende de qué rumores hablas –

Cuando estoy a punto de iniciar la lista de rumores sobre drogas, arrestos, etc. Konan me mira seria.

- Escucha Hinata – dice – Tú y yo nunca seremos amigas, pero puedo decirte que pese a que se comporta como un neandertal completo no es tan malo como se rumorea. Ni siquiera es tan malo como él mismo cree que es –

Antes de que pueda hacerle otra pregunta vuelve a formación.

Una vez terminada la práctica veo cómo Ino felicita a Konan por su excelente desempeño en la práctica.

- De verdad lo hiciste de maravilla – intervengo.

- ¿De verdad? – pregunta sorprendida.

- Aprendes muy rápido – contesto – Por eso te pondremos en primera fila – dice Ino.

Konan ahora se ha quedado boquiabierta. La observo, es cierto, nunca seremos amigas pero no es que vayamos a ser enemigas para siempre.

Después de la práctica voy de camino al coche de Ino, que está ocupada mandando mensajes a su novio. Veo un trozo de papel en el parabrisas y lo tomo, es la papeleta de castigo de Naruto.

- ¿Qué es eso? – me pregunta Ino.

- Nada – digo antes de estrujarla y mandarla a volar.

- ¡Chicas, espérenme! – grita Matsuri, quien corre hacia nosotras – Kiba ha dicho que por favor lo esperes –

Miro a Ino – Por mi parte no hay problema – dice ella. Mira el reloj, son más de las 6 y no quiero dejar a mi hermanita sola con su nueva niñera.

- No puedo – digo.

- ¡Sai me ha contestado! – celebra Ino con su celular en las manos – Nos invita a comer pizza en su casa ¿puedes ir Hinata? ¡Vamos di que si! –

- Yo puedo – se invita Matsuri – Me aburro un montón ahora que Gaara no está en la ciudad y puede que no le vea en semanas –

- Pensaba que iba a venir el próximo fin de semana – dice Ino mientras escribe un nuevo mensaje.

Matsuri pone los brazos en jarras – Se supone que así sería, pero me llamo diciendo que tenía asuntos que atender con su padre y no sé qué más cosas muy empresariales. No me importa siempre que el pene de Gaara quede intacto cuando todo eso acabe –

Al escuchar la palabra "pene" camino hacia la puerta del auto esperando que Ino entienda la señal y nos vayamos enseguida. Y es que cuando Matsuri empieza a hablar de penes y sexo, es mejor retirarse porque pareciera que no puede detenerse. Yo no suelo hablar de mi vida sexual, que por cierto es inexistente. Así que en estas situaciones quiero escapar.

Ino se sube al auto y me habla de que de veras quiere que yo vaya a casa de Sai, que no nos quedaremos hasta tarde y que será divertido. Bla bla bla. Al final sé que iré porque ella me lo pidió.

Estaba tan entretenida escuchando a Ino que no me fije en mi celular hasta ahora, habían ya dos mensajes de texto de Kiba.

Decido llamarlo.

- Hinata ¿dónde estás? – me pregunta.

- De camino a casa –

- Ven a casa de Sai – me pide.

- Mi hermana tiene una niñera nueva, iré a ayudar un poco – le explico.

- ¿Estás enojada porque amenace a Uzumaki? –

- No – le digo – Aunque pudiste ahorrarte la escena que montaron en el pasillo. Yo no lo pedí como compañero –

- Lo sé, es solo que… detesto a ese tipo. No te enfades –

- Ya te dije que no estoy enfadada – suspiro – No deberías ponerte así, no me gusta –

- Y a mí no me gusta ver que ese tipo te susurre al oído –

No necesito ahora mismo una escena de Kiba.

- Solo olvidémoslo – le digo.

- Bien – dice - ¿Puedes hacerme un favor? –

- Dime –

- Llámame esta noche – hace una pausa – Y ve a casa de Sai si puedes, estaré ahí –

Acepto y cuelgo el móvil. Cuando llego a casa encuentro a Hanabi encerrada en su cuarto y a la nueva niñera sentada afuera en el piso.

- Señorita – dice alarmada – La niña se ha encerrado en su cuarto hace mucho tiempo, he escuchado cosas romperse y no sé dónde están las llaves de las habitaciones –

Le sonrío esperando que se calme. ¿Qué mi madre no le ha indicado cosas tan fundamentales como el lugar de las llaves? – Ya, haré algo – le digo. Toco la puerta un par de veces – Hanabi – digo – Estoy en casa –

Ante la sorpresa de la niñera la puerta se abre dejando ver un verdadero desastre adentro. Hanabi ha tenido un ataque de ira y a tirado varias lámparas al piso, me preocupo por si ella estará herida – Hinata – dice corriendo a mis brazos.

La niñera está aterrada, Hanabi solo sonríe… si mi madre la viera sonreír así quizás pasaría más tiempo con ella - ¿Qué quieres de cenar? – le pregunto.

Hanabi camina a la cocina, yo voy detrás explicándole los gustos de mi hermana a la niñera. Que no le gustan las papas, no puede comer mayonesa y le encanta la mermelada de fresa.

- Tu madre dijo que podía marcharme una vez estuvieras en casa – dice interrumpiendo mi lista de datos sobre Hanabi.

Me detengo – Si, claro, está bien – respondo. Antes de que pueda darme cuenta ella ha desaparecido por completo.

Al llegar a la cocina veo que está patas arriba, Hanabi me observa – Lo siento – nadie ha fregado los platos, ni limpiado el suelo, todo está horrible.

Tomo un trapo - ¿Me ayudas a limpiar? – digo sonriente. Hanabi salta de la silla del comedor y corre hacia un perchero del que cuelga un delantal blanco y se lo pone aunque le queda gigante.

- Manos a la obra – dice sonriendo. ¿Cómo mi madre puede perderse de esto?

Preparamos juntas la cena al terminar de limpiar. Hemos hecho panecillos y saqué la mermelada de fresa que le encanta a ella.

- ¿Qué tal el instituto? – me pregunta con la boca llena.

- No ha estado mal, aunque mi profesora de química bien puede ser asesora de un campamento militar – Hanabi ríe – Todas las semanas ha programado un examen, no será nada fácil este año –

Mi hermanita me mira – A que te irá perfecto como siempre –

Sonrío - ¿Qué tal la nueva niñera? –

- Es horrible – dice caprichosamente – No cocina nada bien y se la pasa hablando por su teléfono –

- Debes tener más paciencia – le digo y ella solo tuerce la boca. Le bajo algunos libros de la biblioteca ya que le encanta leer y mientras mi hermana se pierde en las hojas de Harry Potter de J.K Rowling yo hago mis deberes.

La puerta del garaje suena justo cuando he terminado la redacción sobre el respeto para la señorita Yuhi.

- Hinata ¿dónde estás? – grita mi madre.

- Estamos en la cocina – respondo.

Mi madre entra con sus manos llenas de bolsas de ropa y zapatos.

- Toma, he comprado esto para ti –

Abro la bolsa fingiendo interés, algo brillante llama mi atención. Tomo el objeto, son las llaves de un auto.

– Y mira Hanabi, te he traído a ti también –

No espera a que le digamos gracias, a veces pienso que mi madre no tiene interés alguno en construir una relación con nosotras.

Hanabi ni siquiera voltea a mirar las bolsas, está muy ocupada leyendo. Mi madre camina directo al congelador de dónde saca unos filetes y los mete al microondas – Dime ¿cómo iba la niñera cuando llegaste? –

- Nada bien – digo – Tienes que orientarla un poco – mi madre no me hace caso - ¿Qué es esto? – pregunto sacando las llaves.

Mi madre sonríe – Tu nuevo auto está afuera – dice emocionada. Yo enarco una ceja ¿un auto? – Así no tendrás que depender de Ino cada día -

Mi padre entra un minuto después, quejándose del trabajo. Ya nos ha explicado que este año las cosas no han ido muy bien, y aún así mi madre sigue comprando ropa y ahora me ha regalado un auto.

- ¿Qué hay para cenar? – "saluda" mi padre.

- Filetes – contesta mi madre mirando el microondas.

- No me apetece – dice mi padre – Quiero algo ligero –

- ¿Huevos? ¿Espaguetti? – resopla mi madre apagando el microondas con rabia.

Mi padre sale de la cocina. Incluso cuando está físicamente aquí, su mente sigue en el trabajo.

- Me da igual, solo que sea ligero – grita desde la sala.

En estos momentos siento lástima por mi madre. Mi padre no le presta mucha atención. A nosotras tampoco.

- Puedo hacer ensalada – digo buscando en el refrigerador algunas verduras.

Mi madre sonríe agradeciendo mi ayuda. Cocinamos juntas pero sin hablar. Ponemos la mesa mientras mi madre comenta por lo bajo algo sobre el poco valor que mi padre le da. Hanabi sigue leyendo, ignorando la tensión que hay entre mis padres.

- El viernes tengo que ir a China – dice mi padre – Regresaré en dos semanas –

- ¿Y la boda de los Sarutobi? – pregunta mi madre – Ya hemos confirmado nuestra asistencia –

Mi padre deja caer el tenedor sonoramente – Si, seguro la boda de los Sarutobi es más importante que mantener mi negocio –

- No he querido decir que sea más importante – dice mi madre dejando caer igualmente su tenedor – Solo me parece grosero cancelar así de último momento –

- Aún puedes ir sola –

- ¿Y qué la gente empiece a hablar de las miles de razones por las que no pudiste acompañarme? No, gracias –

Esto señoras y señores es la típica cena en la familia Hyuga. Mi padre hablando de lo duro que es el trabajo, mi madre fingiendo que somos una familia feliz, Hanabi distraída del caos y yo… al margen de todo.

- ¿Qué tal el instituto? – me pregunta mi madre.

- Bien – no diré que Naruto Uzumaki es mi compañero, ¿para qué echar más leña al fuego? – Tengo una profesora de química bastante dura –

- No debiste escoger química – dice mi padre – Si no mantienes tu promedio no podrás ir a Byakugan, y no creas que moverán un solo dedo por que yo estudie allí –

- Lo sé papá – digo deprimida. Si Naruto no se toma en serio nuestro proyecto, ¿cómo pienso aprobar química?

- Hoy ha empezado la nueva niñera – informa mi mamá - ¿Te acuerdas? –

Mi padre se encoge de hombros. Al marcharse la última niñera mi padre pensó lo peor: mandarla a un internado. No recuerdo haberme enfrentado a mis padres como esa noche. No dejaré que manden a mi hermana a un sitio donde no pueda estar yo con ella. Más que cualquier cosa esa es la razón por la que quiero entrar a Byakugan, está en esta ciudad. Puedo seguir viviendo en casa y ayudar a Hanabi.

A las nueve Temari llama para quejarse sobre Matsuri. Opina que la relación con su hermano la ha cambiado mucho. A las nueve y media llama Matsuri para decirme que cree que Temari desea que ella termine con Gaara. A las nueve cuarenta y cinco llama Ino diciéndome que ha hablado con Temari y Matsuri y que ella no se va a entrometer. Yo la apoyo, tampoco me meteré yo.

Son las once menos cuarto, estoy tan cansado. Pero recuerdo la petición de Kiba "Llámame esta noche". Marco su número.

- Hola – dice - ¿Qué haces? – pregunta.

- No mucho, estoy en mi cama ¿la has pasado bien en casa de Sai? –

- No tanto como lo habría hecho si tu hubieras estado –

- ¿A qué horas has vuelto? –

- Hace una hora. Me alegro que hayas llamado –

Me tapo la cara con la manta.

- ¿De verdad? – pregunto esperando un cumplido cariñoso - ¿Por qué? -

Hace mucho no escucho un "Te quiero" de su parte. No es la persona más cariñosa del mundo pero ahora mismo me serviría mucho oírlo. Que me diga cosas como que me quiere, que soy la chica de sus sueños, que me echa de menos.

Kiba carraspea antes de decirme – Nunca hemos tenido sexo telefónico –

Ok, no eran las palabras que esperaba. No debería sentirme decepcionada, él es un adolescente y sé que la mayoría de los chicos solo piensan en sexo y en divertirse. Recordé la nota de Naruto sobre sexo duro este sábado, quise vomitar. Si Naruto supiera que soy virgen quizás no me haría esas jugarretas, pero no es algo que le voy a decir porque si.

Kiba y yo no hemos mantenido relaciones sexuales. Ni telefónicas ni reales. El ha querido pero yo siempre me echo hacia atrás.

- ¿Sexo telefónico? –

- Si, ya sabes… tócate y me dices lo que estás haciendo, me pone un montón –

- Y mientras yo lo hago ¿qué vas a hacer tú? – pregunto.

- Los deberes Hinata – dice sarcástico – Tocarme también –

Me río. Es una risa nerviosa, no lo había visto en meses, tampoco hablamos demasiado en vacaciones y ahora quiere que pasemos del "me alegro de verte después de meses" al "tócate yo haré lo mismo".

- Vamos Hinata – dice Kiba – Tómalo como una práctica antes del verdadero asunto –

- Kiba – digo.

- ¿Qué? –

- Lo siento, no me apetece ahora –

- ¿Estás segura? –

- Sí – lo oigo suspirar - ¿Estás enfadado? –

- No – dice – Es solo que pensé que sería divertido ponerle ya sabes… picante a la relación –

- No sabía que estabas aburrido –

- Las clases, el entrenamiento de futbol, siempre los mismos sitios. Supongo que me agobia la rutina. En vacaciones me la pase haciendo esquí acuático, ya sabes tablas de surf y deportes de motor. Un verdadero aumento de adrenalina –

- Suena genial –

- Lo fue -

- Sí –

- Y estoy preparado para aumentar mi adrenalina… contigo –

Naruto

Empujo al chico contra un lujoso Camaro brillante, un auto que probablemente cueste más de lo que mi madre y padre ganan en un año.

- Este es el trato – le digo – O me pagas ahora o te rompo algo, y no hablo de tu jodido auto sino algo que llevas adherido al cuerpo ¿lo captas? –

El tipo es más delgado que un poste y pálido como un fantasma, me mira como si le hubiera dicho su sentencia de muerte. Debió pensarlo antes de coger toda la cocaína e irse sin pagarla.

Cómo si Pain fuera a permitir que sucediera así nada más.

Cuando Pain me envía a recaudar deudas, obedezco. No es que me guste hacerlo, pero lo hago. Él sabe que no venderé droga, no destrozaré la casa de nadie ni voy a robar a nadie. Sin embargo, esto de recaudar se me da bastante bien. A veces me manda a buscar directamente a las personas y llevarlas hasta el garaje de Sasori, créanme prefieren vérsela conmigo que entrar ahí. Mi trabajo es solo asustar a la gente para que nos pague lo que nos debe. Mis manos están limpias de drogas. Soy solo un peón. No me importa siempre que mi familia se mantenga a salvo. Además se me dan bien las luchas. He podido romperle algunos huesos a varios tipos. Pueden pensar que siendo un tipo tan rudo podría intimidar a la loca maestra de química, pero creo que ni una granada la haría temblar.

- No tengo el dinero – dice él.

- Eso no nos sirve – interviene Sasuke que hasta ahora había estado al margen, juntos somos un dúo dinámico que da miedo. Y si me creen malo, no querrán conocer a Sasuke.

- Seré amable y te dejaré elegir – dije - ¿Qué quieres que te rompa primero? –

- Golpéalo rápido y acabemos con esto de una buena vez – dice Sasuke aburrido.

- No – grita el chico – Lo conseguiré, se los juro. Mañana –

Lo empujo contra el coche y presiono su antebrazo hasta que duele.

- ¿Crees que confiare en ti así nada mas? – detengo la presión – Necesitamos una garantía, miro el coche –

- No, el coche no, por favor – saco mi arma, no voy a dispararle, no importa que tan malo sea o me vuelva no mataré a nadie. Sin embargo él no lo sabe, cuando saque mi pistola el saco las llaves del auto temblando – Dios mío no por favor – se las arrebate de las manos.

- Mañana. Siete en punto. Lárgate – le digo agitando el arma. Él sale corriendo.

Sasuke me arrebata las llaves – Siempre quise un Camaro –

No le digo nada, solo rió por su frialdad.

Cuando volvemos pongo a Pain al día. No le hace gracia que no hayamos conseguido el dinero, pero sabe que ese chico conseguirá el dinero. Yo siempre cumplo con mi trabajo.

Por la noche no logro conciliar el sueño.

Una semana más tarde estoy almorzando en el patio del instituto, sentado en el césped. Mi amigo Shikamaru se acerca con su caminar despreocupado.

- ¿Listo para la clase? A que Hinata Hyuga huye de ti como la peste. Cada vez que la veo está corriendo su silla para alejarse de ti –

- Shikamaru, es una niñita y no va a sacar nada de mí –

- Ve a decírselo a su madre – ríe – O a Kiba Inuzuka –

Me recuesto sobre el tronco a mi espalda – El año pasado dimos juntos educación física, no tiene nada de lo que pueda alardear –

- ¿Estás enojado aún con él porque el año pasado como ganaste la carrera de relevos te destrozó el casillero verdad? –

Vaya que sí. Todavía estoy enojado. Tuve que comprar todos los libros de nuevo y además pagarle a la escuela.

- Eso es agua pasada – dije fingiendo paciencia.

- Mira, tu amiguito está sentado por allá con su novia –

Solo mirar a la señorita perfecta hace que todo mi cuerpo se alarme. Me cree un drogadicto. No sé si pueda lidiar con ella más tiempo.

- Es una tonta – digo.

- He oído que te falto al respeto delante de todos –

- Tal vez se muere por mí y así llama mi atención –

Shikamaru ríe con tanta fuerza que llama la atención de muchos alrededor.

- Bromeas. Hinata no se acercaría a ti por su propia voluntad, ni hablemos de salir contigo – dice – Viste la bufanda que trajo el primer día, cuesta más que tu casa –

La bufanda… como si no bastara con los pantalones y la camisa que lleva puesta, se pone esa bufanda para alardear lo rica e intocable que es. Seguro que debe conocerle más de 10 tonos al azul.

- Te apuesto mi motocicleta a que no consigues ni sus bragas antes de las vacaciones – me desafía Shikamaru.

- ¿Quién querría hacer algo así? – rebato. Puede que sean de diseñador y hasta tengan sus iniciales bordadas.

- Todos los hombres del instituto –

Bueno, eso era evidente.

- ¿No la has visto bien acaso? –

- No salgo con niñitas ricas – ni ricas ni malcriadas que solo tienen que preocuparse por su color de uñas y las posibles combinaciones de una camiseta.

- ¿Y qué si es rica? No seas idiota solo mírala –

Echo un vistazo. Tengo que admitir que está buena. Con su cabello largo y brillante de un color negro azul, raro. Una nariz pequeñita, una piel blanca como la más bella porcelana y unos labios rosas que cuando sonríen te hacen pensar que la paz mundial sería posible si todos sonrieran como ella.

Aparto esas ideas de mi mente, ¿y qué si está buena? Es una tonta.

- Demasiado flaca – digo.

- Te gusta – dice Shikamaru – Pero como el resto de los de la zona sur no podrás tenerla –

Algo en mi interior se enciende, llamémoslo mecanismo de defensa.

- En dos meses me habré tirado a esa chica, si de verdad apuestas tu motocicleta, acepto –

- Estás loco – dice Shikamaru, como no contesto frunce el ceño - ¿Es en serio Naruto? –

- Claro –

- Si pierdes me quedaré con la tuya – su expresión se vuelve una sonrisa malvada.

Después de mi familia, esa moto lo es todo para mí. La encontré en el depósito y la convertí en una belleza. Me llevo un montón de tiempo.

Shikamaru no va a echarse atrás, me toca ahora a mí aceptar o rechazar el reto. El problema es que yo jamás me echo atrás… nunca.

Estoy segura que la niña rica popular del instituto aprenderá un montón de cosas saliendo conmigo. La señorita perfecta ya ha dicho que no saldría con un pandillero, pero apuesto que ningún miembro de Akatsuki ha intentado meterse en esos pantalones de diseñador.

Apuesto a que todo lo que necesito para ligármela es un poco de coqueteo, juegos de palabras. Puedo matar dos pájaros de un tiro, devolvérsela al cara de perro y vengarme de la señorita perfecta por hacerme quedar en ridículo. Puede ser divertido.

Le tiendo la mano a Shikamaru – Es un trato –

- Tendrás que demostrarlo –

- ¿Qué demonios quieres que haga? ¿Arrancarle un pelo púbico? –

- ¿Cómo sabremos que es ella? – piensa un poco – Hazle una foto – sugiere – O un video. Incluso podemos sacar provecho, pagarían bien por ver un vídeo de Hinata Hyuga teniendo sexo con un pandillero –

Son este tipo de conversaciones las que nos dan la pésima reputación que tenemos.

- Eh – "saluda" Sasuke.

- He apostado mi moto con Naruto a que no consigue acostarse con Hinata Hyuga antes de vacaciones –

Sasuke enarca una ceja – ¿Qué te has fumado idiota? – Creí que te gustaba la moto –

- Déjalo Sasuke – no voy a perderla, conseguí ligarme a Sakura, Hinata no será diferente.

- No hablará contigo a no ser que tengas un millón de dólares en el bolsillo. Está totalmente fuera de tu alcance – me dice – Deberías tratar de nuevo con Sakura –

Pero yo no tengo ojos para Sakura, si no para Hinata. Ahora empieza el juego y voy directo por el premio. Voy a optar por una estrategia que no se base en decirle babosadas como de seguro su novio y todos los otros estúpidos que intentan llevársela a la cama hacen, caerá rendida a mis pies antes de que se dé cuenta.

Shikamaru está comiendo algo que parece carne más dudo que lo sea envuelto en una tortilla.

- Amigo eso da nauseas – le digo.

Él empieza a zarandear la tortilla llena de carne.

- Si algo de eso me cae encima… -

- ¿Me golpearás? – dice con sarcasmo agitanto aun la comida. Mientras pienso en si golpearlo o no solo para que se detenga siento como algo gotea en mis pantalones. Bajo la mirada sabiendo qué voy a encontrarme. Un pedazo de la "carne" justo encima de la bragueta de los pantalones.

- Mierda – dice Shikamaru - ¿Quieres que lo limpie? – dice con miedo, sé que lo estoy mirando con ganas de asesinarlo.

- Si llegas a acercar un solo dedo a mi pene te llevarás un tiro en los huevos – gruño. Aparto la carne y veo que queda una mancha grasienta – Diez minutos – me mira confundido – Un nuevo pantalón en diez minutos –

- Coge los míos – dice agarrándose el cinturón.

- De mi talla estúpido – digo, cómo voy a parecer un buen tipo en clase de química ante la señorita perfecta si parece que me he orinado en los pantalones – No me quedaran los tuyos –

- Que problemático – dice.

- Nueve minutos y treinta segundos –

Shikamaru decide no malgastar más tiempo y corre hacia el aparcamiento. No me importa si tiene que desnudar a alguien para traerme unos pantalones, pero debo tener unos antes de la siguiente clase. Tener la bragueta mojada no es la mejor manera de seducir.

Espero sentado junto al árbol. La música que indica el inicio de clases suena y no veo a Shikamaru por ninguna parte. Aprieto los dientes y me siento en el taburete acercándome a la mesa lo más que puedo.

Hinata entra, su cabello cae por sus pechos y se mueve a medida que avanza. Una perfección que en lugar de excitarme me hace desear levantarme y arruinarla.

Le guiño el ojo cuando me mira, ella gira la mirara y aleja su taburete del mío todo lo que puede.

Me quito la bandana antes de que la señorita Yuhi aparezca, la ubico sobre mi bragueta para cubrir la mancha. Me giro hacia mi compañera.

- Tendrás que hablar conmigo en algún momento –

- Y así le daré la excusa perfecta a tu novia para que acabe contigo –

- Yo no tengo novia – le digo, ella levanta una ceja incrédula - ¿Te interesa el puesto? – digo mirándola de arriba abajo, concentrándome en cierta parte que… resalta.

- Ni muerta –

Sonrío – No sabrías qué hacer con tanta testosterona en tus manos –

"Vas bien Naruto, provócala. Tómale el pelo para que te preste atención, morderá el anzuelo" Ella se aparta.

- Eso es asqueroso –

- ¿Qué? Hacemos una pareja genial –

- Sólo tú crees eso -

Continuará…