Ya saben, los personajes son míos solo en sueños porque en la realidad son de M. Kishimoto. Disfruten, se agradece cualquier review, queja, cumplido y amenaza. En este capi aprovecho y aclaro que no odio a Sakura, yo la quiero. Pero alguien tenía que ser mala y pues… una puta. Así que me disculpo con todas y todos quienes quieren a Sakura Haruno. Lo siento.
Química Perfecta. Capítulo 3
Hinata
Justo después de la conversación con Naruto la señorita Yuhi llamo la atención de todos.
- Cada pareja elegirá un proyecto de esta bolsa – anuncia – Todos son igual de difíciles y requerirán no solo su tiempo en clases si no su tiempo fuera de ella también –
- ¿Y el fútbol? – interrumpe Kiba – No puedo perder un entrenamiento –
- Las animadoras tampoco – añade Karin.
- El trabajo escolar debe ser su prioridad. Seguro podrán encontrar un momento adecuado para cada cosa – dice la señorita Yuhi.
- Esto… Señorita Yuhi… no habrá cosas como la cura de la esclerosis múltiple ¿verdad? – pregunta Naruto con esa actitud de sabelotodo que me hace querer golpearlo – Porque no creo que baste un año para realizar algo tan complicado –
Ya puedo ver un "Reprobado" en mi boletín de notas.
- Debo orinar –
La profesora se lleva una mano a la cadera - ¿No puede decirlo de otra manera? Además no necesita sus libros para ir al baño, déjelos en la mesa –
Naruto hace una mueca y coloca los libros en la mesa.
- ¿Qué dije de todo lo relacionado con pandillas – dice la señorita Yuhi mirando a Naruto que sostiene la bandana en sus manos – Démela –
El mira a la puerta y después a la profesora - ¿Qué pasará si me niego? –
- ¿Desea una expulsión? – amenaza y extiende su mano para que le entregue la bandana.
Frunciendo el ceño, Naruto coloca la bandana en la mano de la profesora que se ha quedado boquiabierta de repente.
- ¡Ay, Madre! – gritan en algún lugar del salón. Naruto tiene una enorme mancha en su bragueta.
Todos estallan a carcajadas, pero Kiba es quien ríe más fuerte.
- No te preocupes, Uzumaki. Mi abuela tiene el mismo problema, se puede arreglar con un pañal –
Temo por un momento que aquello sea demasiado y estalle una pelea en nuestras narices. Sin embargo Naruto solo sonríe y dice – Tu novia no podía quitar las manos de mis pantalones –
Por impulso me pongo de pie – Ya te gustaría –
Naruto está a punto de decirme algo cuando la señorita Yuhi interviene - ¡Naruto! – se aclara la garganta – Ve a arreglarte y luego directo a la oficina del director. Kiba y Hinata también –
Naruto coge bruscamente sus libros de la mesa y sale de clase. Regreso a mi puesto. La señorita Yuhi calma al resto de la clase. De repente pienso en Sakura Haruno y en mi suerte de no haberla encontrado… aún. Si me cree una amenaza en su relación con Naruto, seguro acabará conmigo.
Naruto
Vaya, esto sí es un problema. Estamos todos en el despacho del director. El director, la maestra Yuhi, la señorita perfecta y el idiota de su novio… y yo, plantado solo. Nadie está de mi parte eso no es secreto.
- Es la segunda vez en dos semanas – me dice el director.
- Señor – digo – He tenido un problema en el almuerzo y esto – muestro la mancha – es grasa. No iba a faltar a clase así que le pedí a un amigo que me buscara otros – muestro entonces los vaqueros que Shikamaru me había traído, miro a la señorita Yuhi – No iba a dejar que un simple mancha me hiciera perder una de sus valiosas lecciones –
- No intente convencerme Naruto – resopla Yuhi – Está aquí por sus payasadas – luego mira a Hinata y a Kiba – No crean que ustedes han actuado mejor –
Hinata parece conmocionada, dudo que ella haya entrado alguna vez aquí.
- No… no podemos ser compañeros – habla Hinata.
Kiba habla – Ella puede hacer un proyecto con Karin y conmigo – evite con todas mis fuerzas reír ante la cara de la maestra.
- ¿Qué les hace creer que son tan especiales como para cambiar toda la organización de mi clase por ustedes? - ¡Eso es señorita Yuhi!
- Ya, Kurenai… yo me encargo – dice el director – No sé cómo piensan ustedes, pero aquí no hay ricos pobres, norte sur, en esta escuela todos serán iguales. Es mi política, y planeo mantenerla –
Me parece que esa versión es demasiado color rosa, si este tipo viviera un día en los pasillos de esta escuela vería el odio y la ignorancia que fluye por todos lados.
- Estoy de acuerdo con el director – Yuhi me fulmina con la mirada – Señor Uzumaki le pediré que deje en paz a Hinata – luego mira a Hinata – Hinata, deje de comportarse como una chiquilla y Kiba… ni siquiera sé qué pinta usted aquí –
- Soy su novio –
- Entonces les agradeceré si mantiene la relación fuera de mi clase –
- Pero… - empieza Kiba.
Yuhi lo corta enseguida – Suficiente, hemos acabado e igual ustedes –
Kiba coge a su chiquilla de la mano y salen del despacho.
Justo cuando yo pienso hacer lo mismo, Yuhi me agarra del codo. Me detengo y la miro a los ojos.
- ¿Sí? –
- He tenido en mis clases más Naruto Uzumakis de los que verán la mayoría de profesores toda su vida –
- Vaya, y yo que me pensaba único – digo llevándome la mano al pecho – Me ha ofendido, Kurenai –
- ¿Quieres ser único? – me mira a los ojos – Termina el instituto y ve a la universidad –
Bajo la mirada – Ese es el plan – aunque, es la primera vez que se lo digo a alguien. Nunca he hablado con mis padres al respecto.
- Muchos tienen ese plan, pocos lo pueden cumplir – saca de su bolso mi bandana – No dejes que lo que haces fuera del instituto dicte tu futuro –
Me guardo la bandana. Ella no tiene ni idea de cómo es la vida que llevo fuera del instituto. Estas paredes de ladrillo no podrían protegerme de nada.
- Sé lo que va a decir ahora "si alguna vez necesitas una amiga, puedes contar conmigo, bla bla" –
- Te equivocas, no soy tu amiga. Pero he visto tus calificaciones, eres un chico inteligente y puedes triunfar si te tomas en serio esto –
La palabra clave allí es "puedes"… puede que triunfe, puede que fracase.
- ¿Puedo irme ya? – digo al quedarme sin argumentos.
- Sí, ve a clase – me detiene – Por cierto, si vuelves a llamarme Kurenai, tendrás el placer de recibir otra papeleta de castigo y escribir una redacción sobre el respeto. Recuérdalo, no soy tu amiga –
Mientras camino por el pasillo, no puedo evitar sonreír. Esa mujer utiliza las papeletas y redacciones como si fueran armas de fuego.
Hinata
Solo tenemos media hora antes de la clase de gimnasia. Empiezo a ponerme la ropa de deporte pensando en lo que acabo de pasar en la oficina del director. La señorita Yuhi nos ha culpado tanto a Naruto como a mí. Naruto Uzumaki está echando a perder mi último año antes de empezar.
Mientras termino de subirme los shorts de gimnasia, el sonido de unos tacones me advierte que no estoy sola. Me cubro el pecho con la camiseta y veo como aparece Sakura Haruno. ¡Ay, Dios!
- Vaya, vaya – dice sonriendo – Ha de ser mi día de suerte – me mira fijamente, como un puma miraría a la presa que va a atacar, aunque los pumas no tienen cabello rosa hasta la barbilla, si que tienen garras. Y las garras de Sakura tienen un tono rojo.
Se acerca a mí.
Siento el impulso de dar un paso atrás. En realidad, lo que me gustaría es echar a correr. No lo hago simplemente porque me seguiría.
- ¿Sabes? – me dice con una sonrisa malvada – Siempre me he preguntado de qué color era tu sujetador. Rosa. Te luce de maravilla. Apuesto a que ha costado tanto como te cuesta teñirte el cabello –
Trago saliva – No has venido a hablar de sujetadores ni tintes de cabello – hice una pausa – Vienes a golpearme –
- Verás cuando una estúpida se le insinúa a mi hombre, me pongo… algo territorial –
- No estoy interesada en… tu hombre – dije imitando sus palabras – Ya tengo uno –
- Claro. Hinata, conozco a las de tu tipo. Quieren que todo los chicos pierdan la cabeza por ellas, así pueden usar a quien quieran cuando quieran – añade furiosa – He oído que hablas de mi, te crees todo, señorita engreída. ¿Qué vas a usar para combinarlo con tu ojo morado y tu labio roto? –
No aparto la vista mientras ella sigue acercándose. La miro fijamente. Sakura no se va a detener porque le diga que la expulsarán.
- Habla – me grita al tiempo que me da un empujón haciéndome impactar con el casillero a mi espalda.
Creo que ni siquiera he escuchado lo que me pregunto. Solo pienso en la furia que desatará mi madre si llego con moretones a la casa, sé que incluso me echará la culpa por no haber hecho nada para detenerlo. Llevaré más tensión a casa, y cuando la tensión en casa sube demasiado… mis padres de nuevo hablan de enviar a Hanabi a un internado, como si los problemas se fueran con ella.
- El entrenador vendrá. Te van a expulsar – digo intentando ganar tiempo.
- ¿Oh, en serio? ¿Qué crees? No me importa –
Merecía la pena intentar.
No me hago pequeña ante ella, al contrario me enderezo. Ella intenta empujarme de nuevo pero le aparte los brazos de un manotazo. Voy a tener mi primera pelea, una que seguro saldré perdiendo. Mi corazón parece querer salirse de mi pecho. Me pregunto si hay una alarma de incendios cerca de aquí, pero no… no la hay.
- Déjala en paz –
Ambas miramos hacia la voz que de repente apareció. Es Konan, mi "no amiga" que acabe de evitar que me partan la cara.
- No te metas en mis asuntos – gruñe Sakura. Konan se acerca – No le pongas la mano encima –
- ¿Por qué no? – pregunta ella - ¿Es tu amiga del alma ahora porque están juntas en esa estupidez de las animadoras? –
Konan apoya sus manos en las caderas.
- Estás loca por Naruto, solo por eso actúas así –
Sakura se pone rígida – No tienes ni idea –
Ella empieza a dirigir toda su rabia contra Konan. Konan ni siquiera se ve intimidada. Se gritan mutuamente hasta que el entrenador aparece tras Sakura.
- ¿Están dando una fiesta privada? –
- No, solo charlamos – dice Sakura, actuando como si fuéramos tres amigas pasando el rato.
- Bueno, les sugiero que lo hagan después de clase. Ahora, ustedes dos – nos señala a Konan y a mi – Al gimnasio – señala a Sakura – Y usted vaya a donde debería estar ahora –
Sakura me señala con su uña pintada de roja – Tu y yo nos veremos después – y sale de los vestuarios.
- Muchas gracias – le susurro a Konan, ella solo asiente con la cabeza.
Naruto
- ¿Te falta mucho? Debo cerrar – dice mi primo Deidara.
Trabajo en su taller después de clases, para ayudar a mi familia aportando algo a la mesa, olvidarme un rato de la pandilla y sobre todo porque soy buenísimo arreglando coches y motocicletas.
Cubierto de grase y aceite me asomo por debajo del vehículo.
- Ya casi –
- Bien. Hace tres días el tipo me acosa por él –
Ajusto la última tuerca y me acerco a Deidara mientras lo veo limpiarse las manos con un trapo.
- ¿Puedo pedirte algo? –
- ¿Qué? –
- ¿Puedo tener un día libre la próxima semana? Tengo un proyecto de química para el instituto y… -
- La maestra Yuhi – me dice y yo abro la boca sorprendido – La recuerdo, un hueso duro de roer, me daba escalofríos –
- ¿Te dio clases? –
- Claro – se detiene - ¿Cómo olvidarla? "No triunfarás en la vida hasta no hallar la cura de una enfermedad o salven el planeta" – cita Deidara haciendo una imitación bastante buena – Es una pesadilla viviente, pero teniendo a Hinata Hyuga de compañera… -
- ¿Qué? ¿Cómo sabes tú eso? –
- Itachi vino y me hablo de ella. Sasuke le contó como varios están celosos porque te ha tocado una compañera de piernas largas y grandes… ya sabes –
Si… claro que lo sé.
- Entonces, ¿puedo el jueves? –
- Claro – carraspea un poco – Pain vino a buscarte ayer –
Pain. Nagato Pain, el líder de Akatsuki.
- A veces no soporto… ya sabes –
- Estar atrapado en Akatsuki – completa Deidara – Como todos nosotros. Nunca permitas que Pain dude de tu compromiso con la banda. Si sospecha que no eres leal, te ganarás demasiados enemigos, sé que te andarás con cuidado, eres listo –
Deidara fue uno de los primeros miembros de Akatsuki. Por eso puede sentarse tranquilo mientras los nuevos miembros se ponen en la línea de fuego. A mí me falta mucho aún para poder hacer eso.
- ¿Un chico listo? Aposté mi moto a que conseguiría acostarme con Hinata Hyuga – confieso.
- Bueno, olvida lo que dije – sonríe – Eres un imbécil, y pronto serás un imbécil sin moto. ¿Qué te hizo pensar que una chica como ella estaría con un chico como nosotros? –
Mi primo tiene razón, ¿cómo mierda se me ocurrió que un tipo como yo pobre, pandillero y con una vida oscura conseguiría ligarse a la rica, guapa y perfecta Hinata Hyuga?
Suena una bocina frente al garaje, Deidara presiona el botón para levantar la puerta.
El coche de Hidan entra chirriando las ruedas.
- Cierra la puerta Deidara – ordena sin aliento – Nos persigue la policía –
Mi primo presiona el botón de un puñetazo y apaga las luces del taller.
- ¿Qué hicieron? –
Sakura está en el asiento trasero. Sus ojos están inyectados en sangre, por las drogas o el alcohol, no lo sé exactamente. Además ha estado tonteando con quien sea que esté detrás con ella, lo sé ya he visto a Sakura cuando se está divirtiendo con alguien.
- Kakuzu casi le da un tiro a uno de los de Yugakure – masculla Sakura – Pero tiene una pésima puntería –
- Trata de apuntar a un blanco móvil mientras Hidan conduce –
Hago una mueca cuando Hidan sale del coche.
- ¿Te ríes de mi manera de conducir? – le pregunta – Porque puedo dirigir mi puño directo a tu cara –
Kakuzu sale del coche - ¿Vas a golpearme? –
Me pongo delante de Hidan y le hago retroceder.
- Cállense, la policía está allá afuera – habla por primera vez Lee. Probablemente él ha pasado la noche con Sakura.
Todos nos agachamos cuando las linternas pasan por las ventanas del garaje. No necesito vivir esta noche la experiencia de mi primer arresto. Soy un tipo con suerte.
Deidara tiene el rostro pasmado. Le ha costado mucho poder abrir su propio taller y si la policía se lo lleva, en una semana no quedará rastro del negocio.
Golpean la puerta del taller, empiezo a rezar porque no ceda. Me pregunto quién los habrá llamado.
Después de lo que parece una eternidad, los policías se largan.
- Por poco – dice Hidan.
- Demasiado poco – coincide Deidara – Esperen diez minutos, luego lárguense –
Sakura sale del coche y efectivamente, está drogada.
- Te he echado de menos –
Me doy la vuelta para mirar a Lee.
- Si, eso veo –
- ¿Lee? Él no me gusta – susurra acercándose a mí, el olor a marihuana es insoportable – Aún sigo esperándote –
- No va a pasar –
- ¿Por tu estúpida compañera de laboratorio? – me pregunta obligándome a mirarla.
- Hinata no tiene nada que ver contigo ni conmigo. Deja de amenazarla por cierto –
- ¿Konan te lo dijo? – pregunta entrecerrando los ojos.
- Solo mantente lejos de ella o enfrentarás algo peor que un ex novio resentido –
- ¿Estás resentido? No actúas como tal. Actúas como si te importara un pepino –
¿Y qué quiere? La encontré en la cama con otro.
- Antes me importabas un pepino – le digo – Ahora ni eso –
Sakura me abofetea – Vete a la mierda Naruto –
- Uuu, una pelea de enamorados – dice Hidan.
- Cállate – decimos al mismo tiempo. Sakura se da la vuelta y entra en el auto, la observo mientras arrastra la cabeza de Lee hacia ella, luego el sonido de besos y gemidos inundan el taller. Asco.
- Deidara, nos vamos – anuncia Hidan.
Kakuzu vuelve del baño – Hey, Naruto ven. Sasuke pelará contra unos tipos hoy, tipos de Yugakure, ellos nunca juegan limpio, te necesitaremos –
Sasuke no me dijo nada de la pelea, quizás porque sabe que intentaré convencerlo de que la evite.
- Vamos – accedo, antes de subirme en el asiento de adelante, Kakuzu me mira mientras yo sonrío – Te toca ir con los tortolitos –
Llegamos al parque donde sería la pelea. ¿Dónde demonios está metido Sasuke?
Yugakure, nuestra banda enemiga.
- Ahí está – digo señalando dos siluetas que se enfrentan.
No hay quien pueda con Sasuke, pero… está peleando contra tres él solo y un cuarto se le acerca por detrás. Corro y me preparó para luchar con mi amigo.
- Puedo arreglármelas solo – me dice.
- Sí, mira eso – le señalo 5 tipos más que vienen a nosotros.
Sasuke sonríe - Será divertido -
Maldición, cuando acabe con estos tipos el próximo en mi lista será mi mejor amigo.
Continuará…
