Ya saben, los personajes son míos solo en sueños porque en la realidad son de M. Kishimoto. Lamento mucho la demora me he mudado de casa y ya saben la reconexión del inter demoró un poco.
Química Perfecta. Capítulo 10
Hinata
- Rompiste con Kiba, vaya, aún no me la creo – dice Ino mientras se pinta las uñas sobre mi cama después de la cena – Espero que no acabes lamentándolo. Pensaba que lo querías, le rompiste el corazón ¿sabes? Llamo a Sai llorando –
- Quiero ser feliz – le digo sentándome a su lado – Y con Kiba hacia tiempo que no lo era – la mire – Me confeso que se acostó con alguien en el verano –
- ¡No te creo! –
- Pues créeme. Kiba y y ya habíamos terminado cuando llego el verano. Lo que pasa es que tardé mucho en darme cuenta de que ya no podíamos seguir con esa farsa –
- Así que has hecho progresos con Naruto ¿eh? Kiba cree que están mezclando algo más que solo tubos de ensayo –
- No es verdad – le miento, aunque es mi mejor amiga, ella sigue pensando que deben respetarse los límites sociales. Quiero decirle la verdad, pero aún no es el momento.
- Hinata, lo creas o no, soy tu mejor amiga y sé reconocer a kilómetros cuando mientes -
- ¿Qué quieres que te diga? -
- ¡La verdad, Hinata! Entiendo que no quieras hablar con Matsuri porque le encanta hablar de más, y también puedo entender que quieras dejar al margen a Temari y Tayuya. Pero… demonios ¡estás hablando conmigo! La única que sabe de Hanabi, la única que ha visto como tu mamá de repente se vuelve loca –
Ino coge su bolso y se lo cuelga al hombro.
No quiero que se enfade conmigo pero me gustaría hacerle entender lo importante que es todo.
- ¿No se lo contarás a Sai? No quiero ponerte entre la espada y la pared –
Ino me hace una mueca de desprecio.
- Vete a la mierda Hinata. Gracias por hacerme sentir que mi mejor amiga no confía en mi - espeta antes de salir de mi habitación, se da la vuelta y añade - ¿Sabes de esas personas que tiene oído selectivo? Pues lo tuyo es confesión selectiva. Esta mañana te he visto hablar con Konan como si fueran las mas intimas amigas – dice levantando las manos – Vale, admito que me puse celosa porque mi mejor amiga estaba compartiendo sus secretos con otra – no sé qué decir – Solo… llámame cuando entiendas que solo quiero tu felicidad –
Tiene razón. Pero lo de Naruto es tan reciente que aún me siento vulnerable. Konan es la única que sabe lo que hay entre nosotros, por eso hablé con ella.
- Ino, eres mi mejor amiga y lo sabes – le digo con la esperanza de convencerla de mi sinceridad. Puede que tengamos un problema de confianza pero eso no cambia las cosas.
- Empieza a comportarte como tal – dice antes de marcharse.
Esa tarde voy en el auto, intentado calmarme. Me miro al espejo retrovisor un par de veces, antes de entrar al vecindario de Naruto, donde nos encontraremos para ir a la boda.
He elegido para la ocasión un vestido de tirantes ajustado y de color crema. Como mis padres estarán en casa cuando regree, he cogido unos vaqueros y una blusa. Cuando me encuentre con mi madre verán a la Hinata de siempre, a su hija perfecta. ¿Qué importa que tenga que presentar un papel? Mientras ella sea feliz. Ino tiene tanta razón, soy selectiva con ciertas cosas.
Doblo la esquina y me dirijo hacia la entrada del taller. Cuando diviso a Naruto junto a su moto, me da un vuelco el corazón. Ay Dios, en menudo lio me metí.
No lleva puesta la bandana, su rubia melena le cae sobre la frente invitándome a apartarla a un lado. Unos pantalones negros y una camisa de seda negra sustituyen sus habituales vaqueros y camiseta. Tiene el aspecto de un chico temerario y peligroso. No puedo evitar sonreír cuando aparco a su lado.
- Tienes cara de ocultar algo –
Pues sí, pienso mientras salgo del coche, te oculto a ti.
- Vaya, estás… vaya –
- ¿Bien? – pregunto.
Él sonríe – Ven aquí - ordena atrayéndome hacia él – Ya no quiero ir a la boda. Prefiero tenerte para mí solo –
- De ninguna manera – contesto tocando con un dedo la línea de su mandíbula.
- Que graciosa –
Me encanta este Naruto juguetón. Consigue que olvide todos mis problemas.
- Vine para asistir a una boda y eso haré – le explico.
- Vaya, yo que pensaba que venías para estar conmigo –
- Tienes una gran autoestima, Uzumaki –
- No es lo único que tengo –
Me arrincona contra el coche. Siento su cálida respiración sobre mi cuello, más caliente que el sol de medio día. Cierro los ojos y espero el contacto de sus labios, pero en lugar de eso oigo su voz.
- Dame las llaves – exige tocando mi brazo hasta llegar a ellas y me las arrebata.
- ¿No irás a lanzarlas a los arbustos, verdad? –
- No me tientes –
Naruto abre la puerta del coche y se instala en el asiento del conductor.
- ¿No vas a invitarme a entrar? – pregunto, confusa.
- No. Voy a meter tu coche dentro del taller para que no te lo roben. Esto es una cita oficial así que yo conduzco –
Miro su motocicleta – No voy a ir en esa cosa –
Naruto enarca las cejas un segundo.
- ¿Por qué no? ¿Kyubi no es lo suficientemente buena para ti? –
- ¿Kyubi? ¿Llamas a tu moto Kyubi? –
- Sí, era el apodo que me tenía mi abuelo –
- Me gusta Kyubi. Pero no quiero montarme en él con este vestido tan corto. A no ser que quieras que todo el que venga por detrás me vea las bragas –
Se frota la barbilla reflexionando.
- Le alegrarías la vista a más de uno –
Me cruzo de brazos.
– Estoy bromeando. Vamos en el coche de mi primo –
Nos acercamos a un auto del otro lado de la acera.
Después de conducir unos minutos, Naruto saca un cigarro de un paquete que hay sobre el salpicadero. El chasquido del mechero me provoca nauseas.
- ¿Qué? – pregunta, con el cigarro encendido colgándole de los labios.
Puede fumar si quiere, puede que esta sea una cita oficial pero no soy su novia oficial, ni nada.
- Nada – respondo negando con la cabeza.
Le oigo exhalar y el humo del tabaco me molesta más que el fuerte perfume de mi madre. Bajo la ventanilla mientras intento contener la tos.
Cuando nos detenemos en un semáforo me mira y dice – Si te molesta que fume, dilo –
- Bien, me molesta que fumes –
- ¿Y por qué no lo dijiste antes? – responde apagando el cigarrillo en el cenicero del auto.
- Puedo saber qué es lo que te gusta de fumar – digo cuando empieza a avanzar.
- Me relaja –
- ¿Y porqué deberías estar nervioso? –
Su respuesta fue mirarme, recorrió lentamente mi cuerpo. Mis ojos, mi pecho, mis muslos. Mi inmediata respuesta fue sonrojarme.
- ¿Te… te pongo nervioso? – pregunto sin mirarlo.
- Con ese vestido, no te lo puedes ni imaginar –
Naruto
Si sigo mirando sus largas piernas, voy a acabar chocando.
- ¿Cómo está tu hermana? – le pregunto queriendo cambiar de tema.
- Está deseando ganarte en las damas de nuevo –
- ¿De verdad? Bueno, dile que la dejé ganar. Estaba intentando impresionarte –
- ¿Perdiendo en las damas? –
- Funcionó ¿verdad? – digo, encogiéndome de hombros.
Reparo en que no deja de colocarse el vestido, como si necesitara ponérselo bien para causarme buena impresión. Con la intención de disipar sus nerviosa, le recorro el brazo con los dedos antes de cogerle la mano – Dile a Hanabi que volveré para la revancha – le digo.
Ella se vuelve hacia a mi y me mira con sus ojos resplandecientes - ¿En serio? –
- Por supuesto –
Durante el trayecto intento mantener una conversación intrascendente. Pero no funciona, no soy del tipo de chico al que le gusten esas conversaciones. Me alegro de que Hinata parezca contenta aunque estemos en silencio.
Poco después, aparco en una casa de ladrillo, pequeña, de dos plantas.
- ¿No será en una iglesia? –
- No –
Le rodeo la cadera con el brazo cuando nos acercamos a la casa. No me pregunten por qué razón siento la necesidad de presumir de ella. Ta vez en el fondo sea cierto que no soy más que un Neanderthal. Cuando entramos a la casa, nos llega la música procedente del patio y hay gente ocupando cada centímetro de espacio. Compruebo la reacción de Hinata, preguntándome qué piensa. Mi familia no tiene casas enormes con piscina como ella suele verlas.
Yahiko y algunas nos reciben a gritos. Todos hablan al mismo tiempo que dudo mucho que Hinata les entienda. Estoy muy acostumbrado a que mis tias me besuqueen sin para y que mis tios me abracen y comenten de lo cambiado y grande que estoy. Pero no creo que a ella le agrade eso. Me acerco para que sepa que no me he olvidado de ella. Empiezo a presentarle a toda mi familia pero me doy por vencido cuando noto que no hay manera de que recuerde todos los nombres.
- ¡Eh! – exclama una voz a mis espaldas.
Me vuelvo y veo a Sasuke.
- ¿Qué pasa? - le saludo – Hinata, seguro ya conoces a mi mejor amigo. No te preocupes ya le dije que no podía decirle a nadie que estuviste aquí –
- Hola Sasuke – dice ella con una sonrisa.
Hablamos un momento.
- ¿Dónde está la novia? – pregunta Hinata curiosa.
- Arriba, llorando en la habitación de sus padres – dice Sasuke.
- ¿De felicidad? – pregunta.
- No imbécil, subí y la bese y ahora está pensando en cancelarlo todo – me dice, Hinata suelta una pequeña carcajada ante el sutil "sentido del humor" de mi amigo.
Luego de un rato tomo a Hinata y la llevo afuera a tomar un poco de aire. Me encuentro con Konohamaru.
- Konohamaru esta es Hinata – le informo al llegar a su lado.
- Lo sé – dice – Recuerdo haberles dañado el momento –
Hinata se sonroja a más no poder.
- Ten cuidado con lo que dices –
Hinata me pone la mano en el pecho.
- No importa, no debes defenderme de él –
Konohamaru adopta una postura presumida.
- Es cierto, de mi no debes protegerla, en cuanto a mi tía… quizás si –
Me llevo a Konohamaru a un lado y nos enfrascamos en una dicusion. Al volver veo a Hinata recostada en la puerta observando el patio.
- Seguramente pensaras que no son más que un puñado de gente ruidosa –
Ella sonríe- No. Pienso que son un puñado de gente que se divierte en una boda –
- ¿Quién es él? – pregunta señalando a un chico.
- Nawaki – digo – Acaba de regresar de Oriente Medio. Aunque no lo creas antes era un pandillero. Antes de ser soldado estaba muy metido en las drogas -
Ella gira la cabeza de inmediato para mirarme.
- Ya te lo dije, no consumo drogas – ella sonríe un poco – Y tampoco trafico con ellas –
- ¿Me lo prometes? –
- Si – respondo, recordando la ultima vez en la playa que estuve tonteando con Sakura, aquella vez probé marihuana, fue la ultima vez – No importa qué hayas oído. Me gusta conservar todas las neuronas con las que nací –
- ¿Qué hay de Yahiko? – pregunta ella - ¿Consume drogas? –
- A veces –
Dirige la mirada a Yahiko, que ríe y bromea con mi familia.
Por fin vemos a la novia con su vestido blanco de encaje y la ceremonia da comienzo. Mientras recitan los votos, me quedo detrás de Hinata estrechándola en mis brazos, arropándola suavemente. Me pregunto qué llevará ella el día de su boda. Probablemente estará rodeada de fotógrafos profesionales.
- Y los declaro marido y mujer – recita el sacerdote. Los novios se besan y la gente rompe en aplausos. Hinata me aprieta con fuerza la mano.
Hinata
Esta claro que esa pareja se ama con locura. Eso hace que me pregunte si alguna vez estaré tan enamorada de mi futuro marido.
Pienso en Hanabi, no es muy probable que tenga marido, ni hijos. Sé que mis hijos la amaran tanto como yo. Nunca le faltara el amor, pero en el fondo me pregunto si anhela casarse, tener su familia.
Volviendo a Naruto. Sé que no puedo verme envuelta en asuntos de pandillas y quien sabe que cosas más. Yo no soy así. Pero este chico, situado justo en el centro de todo aquello que rechazo, esta conectado a mí como nadie lo ha estado nunca.
Cuando empieza a sonar la música, rodeo a Naruto con los brazos y apoyo la cabeza sobre su pecho. Él retira los mechones de mi cuello y me abraza mientras bailamos.
Veo como toman turno para bailar con la novia. Miro a las parejas que hay en la pista de baile, cuando la novia deja de bailar le pregunto a Naruto si el bailará con ella.
Cuando me dice que sí lo animo – Ve a bailar con ella, yo mientras… me sentaré con tu madre –
- ¿Estás segura? –
- Sí, sería de mala educación ignorarla –
Doy un paso hacia atrás y nuestras manos se separan.
- Enseguida vuelvo –
Me acerco a la madre de Naruto. Lleva un vestido morado y parece más joven que mi madre. Tiene ese cabello interminable, ojos violeta y una piel impecable, es hermosa.
Le doy un golpecito en el hombro.
- Hola señora Uzumaki –
- ¿Hinata, verdad? – pregunta.
Asiento con la cabeza. Fin de las presentaciones.
- Esto… quería decirle algo desde que llegamos –
La mujer me observa poniéndome aun más nerviosa.
- Y bien… -
- Bueno no hemos empezado muy bien. De verdad, si de algún modo le falte al respeto la última vez que nos vimos. Solo quería que… lo que ocurrió ese día, no fui a su casa con esa intención –
- ¿Cuáles eran son tus intenciones entonces?-
- ¿Cómo dice? –
- ¿Que cuáles son tus intenciones con mi hijo? –
- Yo… no estoy segura de qué desea escuchar. Yo, solo quiero saber cómo avanzarán las cosas –
La señora Uzumaki me pone la mano en el hombro.
- Dios sabe que no soy la mejor madre del mundo. Sin embargo, me preocupo por mi hijo, mas que nada en el mundo. Y solo quiero protegerlo. Veo el modo en que te mira y me asusta. No soportaría verlo sufrir –
A escuchar a la madre de Naruto hablar de ese modo siento muchas ganas de que mi madre se pareciera un poco a ella, que se preocupe por mi felicidad. Me cuesta mucho asimilar todo lo ocurrido, un nudo se forma en mi garganta. Entonces comprendo, no debo seguir fingiendo ser perfecta, nadie me lo ha pedido, yo sola me lo impuse.
Y entonces entendí que la culpa es la causa, me siento culpable por ser normal, culpable por que Hanabi se sienta despreciada a veces, culpable por ocultar a mi hermana.
- No puedo prometerle que no le haré daño, pero… sé que no puedo estar sin el. Ya lo intenté –
Porque con Naruto, era Hinata, la verdadera. Noto como lagrimas empiezan a nublarme la vista y salgo a buscar el baño.
Cuando lo encuentro me miro al espejo, estoy hecha un desastre, el rímel se ha corrido… qué mas dá. Me siento un segundo en el suelo, secando mis lágrimas con un pedazo de papel.
Un fuerte golpe a la puerta llama mi atención.
- Hinata ¿estás ahí? – la voz de Naruto del otro lado de la puerta.
- No –
- Vamos, sal de ahí –
- No –
- Déjame entrar entonces –
- No –
- Debo decirte algo –
- ¿Qué? –
- Te lo diré si me dejas entrar –
Giro el pomo hasta que emite un chasquido. Naruto entra al baño.
- No te preocupes – me dice y cierra la puerta, luego se arrodilla a mi lado - ¿Qué te ha dicho mi madre? –
Oculto el rostro en su pecho.
- Solo ha sido honesta conmigo – murmuro contra su camisa.
De nuevo tocan la puerta.
- ¿Quién es? –
- La novia – gritan del otro lado.
Naruto abre, una mujer hermosa, vestida de blanco se arrodilla a mi lado.
- Hola – me mira.
Su cabello es rubio y sus ojos azules, esta levemente maquillada y me sonríe.
- Shion, ya lo arregló – dice Naruto.
- ¿Vas a faltarme al respeto el día de mi boda? –
Naruto se aparta.
- Escuche que una hermosa chica lloraba en el baño, no puedo permitir que pase esto el día de mi boda – me dice amable, me toma las manos y me levanta – Los Uzumaki siempre nos cuidamos los unos a los otros, así que – tomo una toallita de papel – A cambiar esa cara, no todos los días me caso ¿sabes? –
Las palabras de la mujer me reconfortan y sonrió levemente.
- Bueno – dice apartándose un poco de mí - ¡Disfruten la fiesta chicos! – grita alejándose.
Naruto
Aquella tarde baile con mi madre, con mis innumerables tias y primas.
Pero durante la celebración hubo un momento de silencio. Pain estaba aquí, me apresure a ocultar a Hinata con mi cuerpo. El hecho de que ande por aquí no es nada bueno.
- ¿Quieres un cigarro? – me pregunta Sasuke.
Miro a Hinata antes de responder – No –
Sasuke me mira curioso, luego solo se encoje de hombros y enciende uno para él.
Camino con Hinata hasta las bebidas queriendo alejarla de Pain, me encuentro con Shion de nuevo – Tu novia es muy guapa –
La ha llamado mi novia. ¿Es mi chica?
Las horas pasan y pronto la oscuridad se cierne sobre la ciudad, pronto estamos de nuevo en el coche de camino a casa.
- Ven aquí - le pido suavemente al detener el coche.
Ella se inclina sobre la palanca de cambios, acortando la distancia que nos separa.
- Me lo he pasado genial – susurra – Bueno, sin tener en cuenta la parte en que me escondí en el baño –
- Olvídalo y bésame –
Deslizo las manos en su cabello. Ella me rodea el cuello con los brazos mientras yo trazo con la lengua la cuenca de sus labios. Ella los abre y yo la beso con más intensidad. Es como un tanto, primero nos movemos a un ritmo lento, después empezamos a jadear cuando nuestras lenguas se encuentran y el beso se torna ardiente y precipitado, no quiero que acabe nunca. Puede que los besos de Sakura fueran picantes, pero los de Hinata son más sensuales, y extremadamente adictivos.
Antes de que caigamos en cuenta nos hemos pasado al asiento trasero. Sigue sin parecerme lo ideal, pero no puedo detenerme.
Estoy demasiado absorto con sus gemidos, sus besos y sus manos en mi pelo. Y con el olor a vainilla que desprende. No quiero llegar muy lejos esta noche, no aquí. Pero mi mano haciendo caso omiso recorre su pierna y sube un poco su vestido.
Nos recostamos en los asientos y me permito explorarla con las manos. Acaricio con los labios su cuello, suelto los tirantes de su vestido y su sujetador. Ella tímida logra quitar algunos botones de mi camisa. Una vez abierta me acaricia con los dedos.
- Eres… perfecto – jadea.
Ahora mismo no es una conversación lo que deseo tener con ella. Muy despacio trazo con la lengua un sendero sobre su sedosa piel. Sus dedos se enredan en mi cabello, incitándome a continuar. Su sabor es tan agradable. Demasiado.
Me aparto unos centímetros para mirarla a los ojos. Esos ojos plateados, resplandecientes de deseo, eso sí que es la perfección.
- Te deseo – le confieso. Un movimiento hace que roce mi entrepierna y siento una mezcla de dolor y placer casi insoportable. Pero en el momento en que quiero quitarle las bragas, aparta mi mano y se separa de mí.
- No – me mira apenada - Aún no estoy lista–
Me aparto de ella y me incorporo en el asiento esperando que baje mi temperatura. La miro mientras se anuda los tirantes y vuelve a ponerse la ropa. Mierda, he ido demasiado rápido.
Me paso la mano por el cabello y suspiro
– Lo siento – me dice.
- No, soy yo quien lo siente. No es tu culpa. Fui yo quien se fue demasiado rápido –
Ella toma su bolso y se baja del auto. La sigo rápidamente.
- Hinata, espera –
- Por favor, abre el garaje, necesito el coche –
- No te vayas –
Introduzco la contraseña abriendo el garaje.
- Lo siento –
- Dejalo ya, no importa. No estoy contigo por eso, es solo que me deje llevar, te ves hermosa, hueles a vainilla… mierda, lo he echado todo a perder ¿no es así?-
Hinata sube a su coche.
- Iremos más despacio –
- Si – respiro aliviado. Tengo las manos en los bolsillos en un intento por resistir sacarla del coche. De veras espero que se marche porque si no lo hace no podré controlarme.
Me he dejado llevar y lo he echado a perder.
La apuesta.
Se supone que todo esto es por una apuesta. No debo enamorarme de una chica de la zona norte. Intentare concentrarme en la apuesta y dejar todo este sentimentalismo. Los sentimientos te pueden hacer perder el juego.
Continuara….
