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Hermanos por Contrato
Epílogo
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Estaba excesivamente atrasada, lo sabía, pero es que la noticia que me habían dado hacía dos días, de que Harry no llegaría hasta por lo menos dentro de un mes, me había dejado con el espíritu demasiado bajo como para querer celebrar un "Feliz San Valentín" dado que lo único que habría querido de regalo, no lo tendría.
Miré el reloj de pared y decidí que ya no los podía hacer esperar más. Mientras bajaba en el ascensor imaginé a Luna observando embelesada su anillo de compromiso, eso me hizo un poco de gracia, aunque luego pensé que probablemente mi ahora-comprometida-amiga querría matarme por la media hora de espera que la había hecho pasar.
Crucé la calle y entré en el edificio donde Luna y Ron, su futuro esposo, habían comprado un bello departamento desde donde se podía ver prácticamente toda la ciudad. Toqué el timbre una y otra vez, pero nadie respondió, así que decidí hurgar en mi bolsa para sacar la llave de emergencia que ambos me habían dado, y abrí la puerta.
— ¿Luna? ¿Ron? —pregunté en voz alta en cuanto cerré la puerta. No quería encontrarme con alguna situación incómoda, pero como nadie respondió, opté por suponer que quizás habían salido para disfrutar del bello día que era.
Dejé mi bolsa sobre la mesita de la entrada y me saqué el abrigo para acomodar el corto vestido rojo que Luna me había obligado a usar alegando que necesitaba representar el espíritu de San Valentín, era realmente bonito, incluyendo el cinturón dorado que iba en la cintura, pero no me hubiese quejado si le agregaran un par de centímetros más a la falda.
Me di vuelta y me percaté de que junto al televisor había una gran cartulina blanca escrita con una prolija letra que bien podía ser de cualquiera de mis amigos. Me acerqué completamente desconcertada para ver que decía y leí;
"Ve al comedor, y ve tu regalo ¡Feliz San Valentín Hermione!
Con mucho cariño
Ron y Luna"
Me sentí bastante curiosa por la peculiar situación, así que hice lo que la nota decía. Camine hacia el comedor y no me sentí para nada sorprendida cuando vi la mesa exageradamente decorada y las dos velas encendidas adornando el centro de la misma, sin embargo, no podía concebir cómo era que a mis queridos amigos se les hubiese ocurrido que dejarme completamente sola, era un buen regalo. Me senté dispuesta a servirme un poco del buen vino que estaba sobre la mesa. Lo tomé entre mis manos y observé la etiqueta.
—Es de una excelente reserva
No fue necesario darme la vuelta para saber a quién pertenecía aquella masculina voz. Sin pensar en nada más, deje la botella sobre la mesa, y rápidamente me acerque hacia el hombre que me esperaba con los brazos abiertos.
— ¡Harry! —exclamé eufóricamente. Él, sin decir nada, me tomó y comenzó a dar vueltas conmigo. Ambos reíamos como un par de locos, pero realmente no importaba nada más que sentirnos cerca.
Cuando se decidió a bajarme, tomó mi sonrojada cara entre sus manos, y me miró fijamente antes de decir…
—Feliz San Valentín, Hermione
Y me sonrió antes de besarme por más tiempo del que pudiera recordar.
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— ¡Qué romántico! — Exclamó Melanie mientras volvía a poner su taza de té sobre el platito de porcelana— Que envidia me das, Hermione. Ya que me encantaría que Cedric me diera una sorpresa así — al escuchar eso, Sirius no pudo evitar soltar un bufido de disgusto, ya que la relación que su hija mantenía con Cedric, no terminaba de convencerlo
—Papá, deja de hacer caras… Cedric me quiere y yo a él, además si no hubieras dejado que la abuela me mandara al internado, yo jamás habría pasado tiempo con él
Y eso era verdad, ya que Sirius nunca imagino que su pequeña, llegaría a encontrarse con el castaño, durante su estadía en el internado francés.
— ¿De qué hablaban tan animadamente? —preguntó una voz que Hermione nunca se cansaría de de escuchar. Volteo la cabeza y sonrió ampliamente al ver a su esposo, que venía en compañía de la abuela.
—Hermione nos contaba sobre su sorpresa de San Valentín. ¡Nunca imaginé que tuvieras un lado tan cursi, primito! —rió Melanie mientras Harry se sonrojaba hasta las orejas, como pasaba cada vez que se veía en una situación incómoda.
—Oh, eso viene en sus genes —sonrió la abuela mirando a su nieta— Aún recuerdo cuando tu abuelo y yo éramos novios se la pasaba dándome sorpresas, ó mi querido James, cuando andaba detrás de Lily… pobre, ella le hizo ver su suerte, y por eso la quise tanto, ya que manejar a ese muchacho no era nada fácil. Y ahora mi nieto haciendo lo mismo por Hermione. Así que queda claro que los hombres Potter son cursis por naturaleza, además…
Hermione dejo de escuchar a la abuela. Para observar la escena que tenía frente a ella y no pudo más que sentirse completa. Luego de unos meses la abuela Potter les había contado que se había enterado de la verdad sobre Hermione mucho antes de que Cho los amenazara, y que solo les había dado un pequeño castigo por no haber tenido el valor para decirle todo ellos mismos y dejar que la modelo se sintiera superior a todos. Aunque ahora dudaba que se sintiera superior a los demás, modelando en centros comerciales. Ellos no lo podían creer, la abuela los había engañado y mucho mejor de lo que ella creía.
Ahora, un año después vivían tranquilamente en una bella casa a las afueras de Londres. Harry había dejado el mando del hotel en Nueva York y ahora se encargaba del nuevo hotel en Inglaterra, eso sí, manteniendo un perfil bajo. Los padres de Hermione no sabían nada de la verdadera historia que su hija tenia con la familia Potter, solo sabían que Hermione y Harry se habían enamorado en Nueva York.
La abuela Potter y la madre de Hermione se habían caído muy bien y, ahora eran grandes amigas… el papá de Hermione, bueno él aun lo estaba asimilando, o eso es lo que hacía creer a los demás, pues estaba más que contento con su yerno, ya que había visto que él realmente quería a su pequeña.
— ¿En qué piensas tanto? —preguntó Harry dándole un suave beso a Hermione en la cabeza, ella levanto la mirada, y le dedico una sonrisa que a Harry le pareció la más bella del mundo.
—En lo feliz que soy —respondió mientras aceptaba de buena gana la mano que él le ofrecía.
—Me encargaré de que eso siga así —aseguró acercándola a él para besarla.
Se quedaron mirando durante un largo rato sin decir nada. Entre ellos no era necesario que hablaran para comunicarse, estaban tan conectados que con simples miradas o gestos ya sabían qué le pasaba al otro.
— ¡Oigan par de tortolitos! ¡La cena se va a enfriar, ya vengan que muero de hambre! —gritó Melanie desde la entrada de la casa.
Ambos rieron ante el comentario de la morena. Caminamos tomados de la mano hacia la entrada de la casa, pero antes de pasar por la puerta, Harry tomó por la cintura a la castaña y le dio un beso en los labios, que a ella le pareció demasiado breve
— ¿Será conveniente decirle ahora? — preguntó luciendo algo preocupado.
— ¿Te preocupa cómo pueda reaccionar? —pregunté ella de vuelta.
—Sí — mientras ponía su mano derecha sobre el vientre de la castaña — Y no lo digo porque crea que se molestara o algo, sino que conociéndola esta misma tarde tendrá fecha para el bautizo. —respondió Harry, imaginando los preparativos que su abuela haría.
Hermione rio, ante lo dicho por el moreno y lo beso en la mejilla. Él le sonrió y caminaron hacia el comedor, listos para darles la buena noticia.
—Muchachos desconsiderados, como le hacen esto a una pobre e indefensa anciana como yo — exclamo la abuela una vez que se hubo enterado que en menos de seis meses se convertiría en bisabuela. Harry y Hermione se quedaron muy quietos, pues nunca imaginaron esa reacción por parte de la mujer— Apenas tengo tiempo de organizar todo para recibir a mi primer bisnieto o bisnieta… tenemos que comprar una cuna, ropita, decidir la fecha para el bautizo, quienes serán sus padrinos…
—Tenias razón, ya está planeando todo para cuando nazca nuestro bebé —dijo Hermione mientras ella y Harry miraban a la abuela darle indicaciones a Melanie de lo que harían a primer hora de la mañana del siguiente día.
—Te lo dije.
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Ahora sí, esto se acabo, hora de los agradecimientos.
Quiero darle las gracias a quienes leyeron esta historia desde el principio y no me abandonaron a pesar de mis largas ausencias. Gracias
También a quienes dejaron reviews, y MP, ya que era muy emocionante leerlos. Gracias
Y los que me pusieron en Alerta, Favoritos o simplemente leyeron esta historia. Gracias
Pero en especial quiero agradecerle a la persona que me diera su autorización, para adaptar esta historia y además dejar que le cambiara algunas cosas.
Gracias Kitty, sin ti esta historia no habría podido ser.
Y espero verlos en otra de mis historias, cuídense ok y otra vez GRACIAS, por su apoyo.
Hasta pronto.
