Ningún personaje es mío, todos son propiedad de J.K. Rowling, y la historia es de Kitty.e2
Hola, sí, soy yo y no una alucinación… actualice mas pronto de lo que creí, así que aquí les dejo el nuevo capítulo.
Y gracias a quienes me dejaron reviews, agregaron a favoritos, a sus alertas en el anterior capitulo y a quienes solo se toman el tiempo de leer esta historia, muchas, muchas gracias.
Que lo disfruten
::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Hermanos por contrato
(Adaptación)
Capitulo Once
Sucesos Inesperados
::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Hermione había dormido prácticamente nada por pasarse toda la noche pensando en lo que había pasado e intentando deducir cuál sería la reacción de Harry. Caminó como una autómata hacia la ducha. Su mente se encontraba completamente atormentada por la cantidad de suposiciones y enredos que en ella se habían comenzado a formar…
Cuando salía de su habitación, se encontró a Liz quien llevaba un montón de sabanas en las manos, señal de que la chica había terminado con el aseo de la habitación del moreno.
—Buenos días Liz, ¿Harry ya está abajo? — pregunto
—No señorita, el señor se fue a la oficina muy temprano — le informó la chica. Hermione se sintió triste al saber que por primera vez en todo ese tiempo a Harry no le había importado si ella iba o no a la oficina.
—Gracias — fue su única respuesta y bajo al comedor donde la abuela y Sirius terminaban de desayunar.
— ¡Dios santo! linda, ¿qué te ha sucedido? ¡Tienes unas ojeras terribles!—exclamó la abuela con preocupación mientras Sirius la miraba intrigado. La aludida simplemente les dedicó una sonrisa antes de hablar.
—Me he desvelado anoche, abuela, pero me encuentro perfectamente, gracias por la preocupación.
— Ahora veo por qué tu hermano dijo que no había problema si no ibas a la oficina hoy —intervino Sirius.
— Pues siento decepcionarlo, ya que si tengo que ir… hay un asunto que no puede esperar, así que mejor me doy prisa — dijo la chica dándole un beso en la mejilla a la abuela
— No piensas desayunar — pregunto la mujer
— No, ya estoy muy atrasada como para comer… pero beberé un café en la oficina… ah, por cierto, hoy regresaré tarde así que no me esperen para cenar, ¡Que tengan un buen día! —exclamó finalmente antes de desaparecer por la puerta.
— Estos nietos míos, hoy amanecieron muy extraños ¿crees que se hayan peleado? — le pregunto la abuela a Sirius
— No sé que responder, últimamente no he tenido tiempo de hablar con Harry… y Helen aun no confía totalmente en mí… así que tendrás que preguntarles tu misma que es lo que tienen.
— Tienes razón, tengo que hablar con ellos… pero eso será mañana, ya que los dos dijeron que hoy llegarían tarde.
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Para cuando Hermione llegó a la oficina ya eran las once de la mañana y la secretaria Wu le informó que Harry se encontraba en una reunión a la que se suponía que ella también asistiría, pero que su hermano la había excusado frente a los ejecutivos. Hermione se quiso golpear contra la pared por haber olvidado completamente aquella reunión, sabiendo que ya no podía hacer nada, se encerró en su oficina completamente molesta consigo misma y con Harry por no haberle recordado tal junta.
Un poco después de medio día le mandó un mensaje a Ron pidiéndole que se reunieran para hablar, a lo que él, suponiendo de lo que ella quería hablar, respondió que subiera a su habitación. Hermione avisó a la secretaría Wu que estaría fuera de la oficina durante unos momentos y salió a resolver uno de los problemas que la tenían con un terrible dolor de cabeza matutino.
Intentó pasar desapercibida pues no quería que corrieran rumores por visitar a un amigo en su habitación. Así que con apuro llamó a su puerta en cuanto estuvo en el piso que el chico le había indicado.
—Pasa por favor, Hermione —pidió él en cuando abrió— ¿Quieres algo para beber?
—No gracias —dijo sentándose en el sofá luego de que él se lo indicara con una señal de la mano— La verdad es que no creo tener demasiado tiempo, y asumiendo que sabes de qué es lo que quiero hablar contigo, no veo el motivo por el cual nos tengamos que andar con rodeos.
— ¿Quieres mi versión sobre mi asunto con Luna, verdad? — la castaña asintió y él se sentó en frente con una sonrisa de nostalgia— Primero que todo, me gustaría disculparme por haber mantenido todo este asunto oculto a ti, y dicho eso puedo comenzar por explicarte todo esto que de seguro se te hace raro.
—Disculpas aceptadas, pero será mejor que me des una buena explicación si no quieres que luego me arrepienta. — le advirtió
—Me temo que no seré capaz de satisfacer tus expectativas —dijo bebiendo de su vaso de agua— no hay mucho más que agregar a lo que supongo que ya sabes, porque toda la historia es completamente cierta.
— ¡Pero Ron, cómo pudiste hacerle eso a Luna! Y con Lavander que es… que es tan… ¡ah! — estallo Hermione, levantándose del sillón y dando vueltas por el lugar intentando encontrar la palabra adecuada para describir lo que sentía en ese momento.
— Lo sé, y no tienes idea de cómo me arrepiento… pero me dio miedo ¿sabes? — dijo el pelirrojo, levantándose también, para acercarse a la ventana de la habitación
— ¿Miedo?, ¿de qué?
—De no ser lo que ella esperaba… de no poder mantenerla feliz a mi lado… de aburrirla…
—Y engañándola, era la solución a tus miedos — lo interrumpió la castaña, con un tono de voz bastante más agudo de lo normal
—Sé que fue una estupidez, pero Luna es una chica rara, en el buen sentido claro — dijo de inmediato al ver que Hermione iba a replicar — ella es idealista, lucha por lo que quiere… y no está dispuesta a aceptar los convencionalismos establecidos…
—Y Lavander es feliz siendo lo que los demás quieren que sea, ¿no? — volvió a interrumpir Hermione
—Sí, y tal parece que eso es lo creí que quería, a alguien que fuera fácil de complacer, que hiciera lo que yo pidiera sin poner un "pero" y sabes que…
—Te equivocaste — respondió la castaña con firmeza, ante lo cual Ron no pudo evitar soltar una leve risa, ya que no podía creer que después de varios años sin verse, su amiga aun tuviera esa manía de reprenderlo como si fuera su madre.
— Sí, totalmente, pero cuando me di cuenta de eso, ya era muy tarde para intentar arreglar laa cosas con Luna. Ella ya se había ido, y nadie sabía dónde estaba, así que decidí enfrascarme en mi trabajo… hasta que te volví a encontrar aquí, y vi que la amiga con la que estabas tan agradecida era mi Luna.
— ¿Todavía la quieres?
— Si, y ya no se qué hacer para hablar con ella… tú eres testigo de cómo me saco el otro día de su departamento, y esa no era la primera vez, anteriormente ni si quiera me abrió la puerta.
Hermione se sentía mal, al ver a su amigo tan triste y arrepentido por lo sucedido, y a Luna que también estaba igual o peor que el pelirrojo… entonces decidió que lo mejor para los dos era que hablaran y sacaran todo lo que los hacía sentirse miserables.
—Ron, yo me encargare de hacer que Luna hable contigo — dijo la castaña acercándose al chico
—No puedo aceptarlo, aún cuando es lo que más quiero.
— ¿Y por qué no? mira, no estoy diciendo que hare que te perdone… solo dije que ayudaría, para que hable contigo, lo demás ya dependerá de ti
Ron se quedo pensando un rato en la propuesta de su amiga.
—Está bien, acepto… pero prométeme que si ella no acepta de buena gana tú no la obligaras.
—Bien, como quieras —rió mientras se ponía de pie— pero creo que será mejor que me vaya, por lo que sé Harry no está de buen humor y no creo que se alegre si ve estoy en la oficina.
—Es que últimamente ese hombre no puede vivir sin ti —bromeó el pelirrojo, un poco más animado y haciéndola sonrojar— Veo que mis suposiciones son ciertas… ¿está pasando algo entre ustedes?
—No digas tonterías, ya sabes que las paredes tienen oídos ¿cierto? —Se apresuró a decir mientras miraba el pasillo vigilando que no hubiera nadie— Bien, me voy, espero que no tardar mucho en convencer a Luna… me destroza el corazón verla tan desconsolada… y a ti también claro.
—Gracias, Hermione — dijo Ron dándole un abrazo.
— No hay de qué, y recuerda que siempre puedes contar conmigo.
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Hermione no vio a Harry en todo el día, sólo supo gracias a la secretaria Wu, que él había ido a almorzar con Cho luego de la reunión de la mañana y que por la tarde había ido a visitar una casa hogar del cual era benefactor. Hermione realmente lamentó no poder acompañarlo, sobre todo después de que le había pedido insistentemente que la llevara con él la próxima vez que fuera, pero la tristeza fue reemplazada por coraje cuando se enteró de que había ido con la modelo.
La tarde pasó completamente monótona, lo único realmente bueno fue que pudo hablar con su padre por teléfono y que justo antes de que saliera de la oficina, Cedric pasó por allí para invitarla a salir, y tomando en cuenta que se encontraba completamente desocupada y que le había mentido a la abuela para no tener que cenar en casa, aceptó gustosa.
— ¿A dónde vamos? —preguntó curiosa al no reconocer los lugares por los que pasaban.
—Es una sorpresa —respondió Cedric con una gran sonrisa.
— ¿No me puedes dar un pequeño adelanto? —insistió la castaña.
—Le quitaría el suspenso, ¿no crees? Pero no te impacientes que ya hemos llegado —anunció mientras se estacionaba junto a una gran plazoleta.
Cuando entraron en el moderno edificio que estaba enfrente, Hermione tenía muchas preguntas, pero Cedric se negaba tajantemente a contestar cualquier cosa. Subieron en el elevador y salieron en el piso 20, él sacó una tarjeta, la introdujo en un aparato y la puerta del departamento frente a ellos se abrió.
—Mi nuevo departamento —anunció con una gran sonrisa mientras que del interior salía Hermes a saludar.
— ¡Es precioso! —exclamó Hermione entrando y agachándose para rascarle las orejas al animal— ¡Hola Hermes! — luego se acercó a los grandes ventanales y admiró la ciudad a sus pies, todo estaba iluminado y se podía ver desde allí, a la distancia, el océano completamente negro— ¿Cuándo lo compraste? Pensé que querías que te acompañara.
—Me hubiese encantado, Helen, pero no me agradaba la idea de quitarte demasiado tiempo, así que decidí que sería mejor tener mi primera cena aquí contigo, ¿qué dices?
—Hubiese sido divertido ver departamentos contigo, pero ya que las cosas son así… No rechazaré tu invitación a cenar —rió encogiéndose de hombros.
—Ponte cómoda que yo cocino —dijo él poniéndose un delantal.
—Oh, no, no podría sólo sentarme y hacer nada, debes dejar que te ayude o me colaré en la cocina de todas formas. — dijo la chica en tono juguetón
—La victoria es toda suya, señorita —accedió Cedric, indicándole con la mano dónde se encontraba la cocina.
Después de una divertida cena, Cedric se ofreció ir a dejar a Hermione a su casa, no sin antes pedirle que sacaran a pasear a Hermes, a lo que la chica aceptó gustosa, ya que así tenía una excusa para retrasar aún más su partida, después de todo no estaba segura de querer ver a Harry.
::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
— Gracias por haberme traído Cedric, me la pase muy bien y tu departamento me encanto… tienes muy buen gusto — decía Hermione un par de horas después, cuando ella y el chico mencionado caminaban por el sendero que conducía a la casa de los Potter.
— Me alegra escucharlo — dijo y se detuvo frente a Hermione mirándola fijamente a los ojos, la chica rió pensando que se trataba de otra de sus bromas, pero entonces en un abrir y cerrar de ojos él había tomado su cara y la besaba. La conmoción fue tanta que la castaña tardó varios segundos en darse cuenta de lo que estaba sucediendo, pero antes de que pudiera hacer algo, sintió una mano atrapando su muñeca y tirando de ella rápidamente.
La sorpresa fue aún mayor cuando se percató de que su "salvador" no era ni más ni menos que Harry, quien los miraba a ambos con algo que sobrepasaba la furia, y lo que siguió a eso fue extremadamente incómodo.
— ¡¿Qué demonios sucede aquí?! —Rugió Harry encolerizado y con Hermione a sus espaldas como si estuviese defendiéndola de alguna clase de depredador—Explícamelo, Cedric.
—Primero he de pedirte que te calmes… —dijo el aludido luego de un suspiro, el hombre frente a él no cedió en su fiera mirada y sus músculos siguieron tan tensos como antes— … y viendo que no lo harás, supongo que debo decírtelo de todas formas… Estoy enamorado de tu hermana —soltó repentinamente sorprendiendo a los otros dos— Harry, amigo, te lo iba a decir pero nunca se daba el momento y realmente no podía seguir esperando a tener tu aprobación para hacérselo saber a ella.
— ¿Mi aprobación? —interrogó el heredero de los Potter con una risa de burla— ¿Esperabas mi aprobación? ¡Pues no, no la tienes y no puedes salir con Hermione, estás loco!
—Dame un verdadero motivo por el cual no pueda salir con ella —desafió el castaño frunciendo el ceño también.
—No puedes salir con Hermione porque yo estoy… —se detuvo de sopetón con los ojos extremadamente abiertos al descubrir lo que había estado a punto de decir. Luego de tartamudear un poco, completó la oración por fin— No puedes salir con ella porque es mi hermana y punto —finalizó mirándolo con superioridad, como si aquello le diera la razón de todo, pero Cedric no tardó en contraatacar.
— ¿Y eso qué? — cuestionó — ¿Deja de ser libre sólo por ser tu hermana? Escucha, yo sólo quería contar con tu aprobación para evitarnos este tipo de problemas, pero si es demasiado para ti aceptarlo, lo siento pero seguiré adelante de todas formas.
—No me desafíes, Cedric —advirtió Harry tensando la mandíbula— Sabes perfectamente que…
— ¡Ya basta! —exclamó Hermione poniéndose entre ambos hombres y mirándolos con reproche— Sigo aquí por si no se han dado cuenta. Harry, — mirándolo a los ojos — tú no tienes ningún derecho a prohibirme salir con alguien si yo así lo deseara —dijo apretando los puños para contener lo que realmente deseaba decir, mientras Cedric dirigía una mirada de triunfo a su "oponente", la que duró hasta que la chica volvió a hablar pero dirigiéndose a él— Y tú Cedric… —hizo una pausa en la que suavizó su voz un poco y dando un suspiro termino — Necesito hablar contigo… ¡A solas!
Entendiendo a la perfección la indirecta, Harry lanzó una última mirada de advertencia a ambos y se marchó. Una vez solos Hermione se atrevió a enfrentar la mirada de Cedric, necesitaba ser delicada a pesar de que se encontraba muy molesta, por lo que el chico había hecho.
—Cedric —comenzó luego de dar otro suspiro— eres un hombre maravilloso y cualquier mujer que esté contigo debe considerarse afortunada, digo, tienes todo lo que una chica puede querer, pero lamentablemente…
—No lo digas, Hermione —interrumpió Cedric con gesto de abatimiento— ya lo he entendido y prefiero no escucharlo, sólo quiero que sepas que no me iré como si nada, lo que siento por ti va más allá de un simple capricho y voy a pelear por ganar tu corazón aunque me tome años.
—Sólo estarías haciéndote falsas ilusiones, yo… —la castaña hizo una pausa en la cual sus ojos viajaron al piso y continuó— yo ya tengo a alguien en mi corazón.
— ¡¿Estás saliendo con alguien?! —preguntó el chico sorprendido y dolido a la vez.
—No, no es eso —negó ella con la cabeza— es más esa persona ni siquiera sabe lo que siento, ya que es alguien a quien no puedo amar, ¿entiendes? Yo sé lo que se siente no ser correspondido y realmente me gustaría protegerte de ese sentimiento.
—Entonces olvídalo, Hermione. Olvídalo y comienza a pensar en mí, ¿No ves que si estuviéramos juntos ninguno de los dos saldría dañado? Yo te quiero, y estoy dispuesto a todo por ti —dijo Cedric tomando las manos de la chica entre las suyas— No me des una respuesta tan definitiva ahora, ya verás que de aquí a un tiempo más, las cosas podrían cambiarán. — le dio un beso en la mejilla, y con una sonrisa de despedida, camino de regreso a la entrada de la casa.
Dejando a Hermione completamente confundida, ya que no sabía si era mejor detener a Cedric y decirle que dejara sus planes de conquistarla para que no saliera herido, o dejarlo ir con la esperanza de que algún día ella llegara a corresponderle. Pensó en cómo serían las cosas si estuviera con él, de partida tendría que contarle toda la mentira que con Harry se habían inventado, pero además de eso probablemente serían una buena pareja; no tendrían que esconderse, no tenía otra mujer por la que preocuparse (hasta donde sabía), él era un caballero, muy atento y lo más importante, la quería.
Hermione sacudió su cabeza intentando alejar cualquier pensamiento que tuviera que ver con el chico, no quería enredarse más de lo que estaba, suspiró, se dio la vuelta y se quedó mirando un árbol que estaba a pocos metros.
—Ya sé que estás ahí, sal —dijo con cansancio y en seguida Harry salió algo avergonzado de su escondite— Ruego a Dios que la CIA no te contrate jamás, eres un pésimo espía, ¿sabías?
—Lo lamento —se disculpó él uniéndose a su caminata para entrar a la casa— No pude evitarlo.
— ¿Qué escuchaste? —preguntó la castaña algo inquieta, pero sin demostrarlo. El moreno agachó la mirada y los ojos de Hermione se abrieron a más no poder— ¡¿Escuchaste todo?!
—Sí —admitió— de verdad lo siento, pero… ¿es cierto que estás enamorada de alguien? — no pudo evitar preguntar Harry, ya que algo le decía que eso ponía en peligro la estadía de Hermione en su casa
—Eso, no creo que te importe — dijo la chica completamente roja.
—Por favor Hermione, dime — hizo una pausa hasta que ella lo miro.
— ¿Por qué te interesa saberlo? —cuestionó cruzando los brazos, entonces Harry dijo
—Porque si hay alguien, que te interese… necesito conocerlo… ya sabes, por la seguridad del contrato…
—Ya entendí —cortó la castaña y luego rió— pero esa es una razón muy pobre y cada vez se gasta más, Harry. Deberás buscarte una excusa mejor si no quieres que comience a sacar mis propias deducciones, y ahora —agregó antes de que él tuviera oportunidad de hablar— Si no te molesta quisiera que entremos a la casa, ya que aquí hace mucho frio.
Él asintió con una sonrisa y luego la abrazó por los hombros para continuar con el camino a casa.
.:. .:. .:. .:. .:. .:. .:. .:. .:. .:. .:. .:.
Una semana después…
Hermione discutía enardecidamente con un hombre en el lobby del hotel, aquello era calificado por los empleados como algo realmente digno de asombro, ya que jamás habían visto en ella otra cosa que no fueran sonrisas que iban y venían durante todo el día.
—Quizás la ha dejado algún novio —cuchicheaba una joven muchacha con largo cabello rizado, que trabajaba en recepción.
—No lo creo —decía la otra bajita, mirando atentamente la escena frente a ella— que yo sepa está soltera.
—A decir verdad… eso se comentaba hasta que comenzó a correr el rumor de que estaba saliendo con un amigo del señor Potter —refutó la otra convencida de que tenía la razón.
—El joven guapo que se hospedaba aquí en el hotel… ¿el señor Diggory? —cuestionó exaltada.
—Shh… baja la voz —dijo la otra acercándose a hablarle en el oído— sí, es ése mismo.
—Si eso es cierto, la señorita Helen tiene demasiada suerte — declaró la otra con expresión de abatimiento, pero cuando sintió que le tocaban el hombro, y sobre todo al ver de quien se trataba, el alma casi se le cae al piso.
—No se necesita tener un gran oído para escuchar todo lo que hablaban, ¿Necesito recordarles que están en horarios de oficina y que la señorita de la que tan fervientemente hablan es mi hermana y también su jefa? —interrumpió Harry mirándolas con reproche.
— ¡Lo sentimos mucho, señor Potter! —exclamaron ambas haciendo tantas reverencias como podían y marchándose del lugar.
Harry se paró en el lugar que antes ocupaban las dos muchachas y observó con atención lo que sucedía. Le resultaba tan extraño como ridículo el que Hermione estuviese discutiendo prácticamente a gritos con un hombre que la doblaba en altura y anchura, claro si se especificaba que se trataba de un hombre al cual ella no conocía… pues las discusiones con él eran a la orden del día.
—Helen—llamó acercándose a ella. Siempre la llamaba así, dentro del hotel. La chica lo miró con las mejillas encendidas por la batalla verbal que mantenía— ¿Qué sucede?
—Pasa, que… —se detuvo al darse cuenta de que estaba demasiado alterada e intentó tranquilizarse antes de volver a hablar— Harry, este señor aquí presente— señalando de arriba abajo al hombre— ¡me acaba de informar que su empleado olvido preparar el salón de eventos para hoy!
—No he dicho que se le ha olvidado —se defendió el otro— sólo afirmé que los papeles se confundieron y pensó que era para mañana.
—Y qué tal si en lugar de estar discutiendo, manda a que arreglen el salón —propuso Harry con seriedad.
—No puedo hacer eso señor, no hay tiempo suficiente —dijo el otro con superioridad
— ¿Sabe cuán importante es la ceremonia que se realizará esta tarde? ¡Es la entrega de un reconocimiento al embajador de Inglaterra, por el amor de dios! —interrumpió Hermione — Toda la prensa estará aquí y…
—Tiene tres horas para conseguir que el salón esta tal y como se le ha pedido o considérese despedido —declaró el moreno con gravedad y al ver que el hombre iba a reclamar, se apresuró a decir— No me importa como lo haga, simplemente téngalo listo antes de las cinco. Vamos. — Dejando al hombre con la boca abierta y sin saber qué decir, tomó a la mujer de la muñeca y la encaminó hacia un lugar más privado, cerciorándose de que no hubiesen oídos curiosos cerca de ellos.
—Harry, de verdad que lo siento, no supe cómo manejar la situación y me ofusqué porque es el primer evento que tengo que dirigir como sub directora del hotel y quería que todo estuviera bien pero…
Su apresurada explicación se vio súbitamente interrumpida por la risa de Harry. Ella se le quedó mirando con consternación pensando que de una vez por todas, el hombre se había vuelto loco, pero entonces, recuperándose de la risa, Harry pudo hablar.
—No sabes cuán gracioso fue verte allí plantada gritándole cosas a un hombre tan grande como un oso —explicó aguantando nuevamente la risa al recordar la escena— Interrumpí sólo porque creí que en cualquier momento intentarías golpearlo. Pero dime la verdad, ¿Qué es lo que te tiene tan molesta?
Aquella pregunta puso fin a los pensamientos de Hermione acerca de cuan varonil y agradable era la risa de Harry. Sí, era cierto que estar a cargo de un evento tan importante no era cosa fácil, pero su malhumor se debía en realidad a otra cosa; durante toda aquella agotadora semana, cada vez que creía tener un tiempo para hablar con Harry a solas, se aparecía Cho en el camino y entonces se quedaba con las ganas de poder entablar una conversación con él.
—Nada —se encargó de asegurar intentando que su verdadera respuesta no se le viera en la cara— Sólo imaginas cosas. Lo que sucede es que es mi primera vez a cargo de algo importante para el hotel y realmente quiero que salga bien.
—Si tú lo dices… ah, por cierto, ha llamado un hombre esta mañana preguntando por ti.
— ¿Un hombre? — preguntó extrañada— ¿Quién?
— ¿Soy tu secretario acaso? —cuestionó él— Ve y pregúntale a Die cuando vuelvas a la oficina, ahora vamos a dar un pequeño paseo por la ciudad para que te relajes.
La chica no puso ni la más mínima objeción cuando la obligó caminar junto a él, ni tampoco se preocupó de disimular su sonrisa. Por fin podría pasar tiempo a solas con Harry y confiaba en que se daría el coraje suficiente para hablar con él, sobre lo ocurrido aquella noche en que no supo qué tenía exactamente en la cabeza.
—Hermione, ¿podrías hablar de algo? Me pone nervioso que estés tan seria —pidió Harry cuando alcanzaban un semáforo en rojo.
—Estaba pensando en quién podía ser el que me llamó esta mañana —confesó lanzando un suspiro— Ron, Cedric y mi Papá me llaman al celular, es más, jamás me han pedido el número de la oficina… bueno Cedric y Ron no lo necesitan.
— ¿Te llama muy seguido? — cuestionó el moreno cambiando el tema.
— ¿Quién? —preguntó ella extrañada.
—Cedric —respondió pasándose una mano por el cabello antes de arrancar el auto.
—Ahora que lo mencionas… No me ha llamado desde aquel día en la casa —recordó Hermione con preocupación— ¿Se encontrará bien?
— ¿Te estás arrepintiendo de haber dicho lo que dijiste?
—No, no es eso —dijo mientras sentía el viento en su cara— Es sólo que consideraba a Cedric mi amigo y no me agrada ser yo la que lo está haciendo sufrir… quizás debería pasarme por su departamento alguna vez.
—Eso está fuera de discusión —zanjó Harry mirando fijamente el camino. Hermione lo observó con consternación, no entendía a qué se debía ese repentino tono autoritario.
— ¿Disculpa?
—Te recuerdo que Cedric también es mi amigo —dijo sin cambiar de actitud— y como hombre, sé que creemos tener esperanzas cuando la mujer que nos interesa nos consuela o muestra preocupación por nosotros. Una llamada por teléfono o un mensaje de texto bastará. Si tanto quieres saber como esta.
—Oh, ya veo —dijo con asombro— Sabes mucho de estas cosas, ¿no es así?
—Sólo, lo que es obvio —respondió él encogiéndose de hombros— Si fuera más sabio en estos temas probablemente no estaría con Cho ahora.
— ¿A qué te refieres con eso? —preguntó Hermione al instante. Aquella declaración la había sorprendido,
Hubo un instante de silencio en que la castaña taladraba con la mirada a Harry, mientras él parecía buscar arduamente la respuesta a su pregunta.
—No lo sé —respondió el chico por fin— Es complicado… La relación que teníamos antes de que ella se volviera tan famosa era genial, me gustaba y me sentía relajado a su lado, pero luego me dejó cuando la necesitaba y aunque dije que pasaría por alto ese asunto, me cuesta hacerlo y quizás no sería tan duro, si ella fuese la misma de antes, pero no lo es. He intentado por todos los medios encontrar a la chica que era en ese entonces y no lo logro… Por algún motivo, siento que no es correcto permanecer con ella.
Al escuchar lo que Harry había dicho, Hermione quiso decirle que dejara a la modelo, si es que no estaba seguro de sus sentimientos hacia ella, pero su garganta parecía encontrarse cerrada. Agachó la mirada sabiendo que jamás sería capaz de ocupar el lugar que alguna vez la modelo había ocupado, después de todo su relación con Harry, aunque había mejorado mucho y hasta la había besado, era netamente laboral.
— ¿No dirás nada? — cuestionó él consternado— ¿Te cuento algo de ese calibre y tú no me dices nada?
—Yo… —se mordió los labios y volteó la cabeza hacia el lado contrario de donde Harry la miraba— No sé qué decir, lo siento.
—Vaya, esto es raro… me esperaba algo así como un sermón sobre lo cruel y despiadado que estoy siendo al estar con alguien a quien en realidad no amo —se mofó estacionando el auto junto a un gran parque.
—Puede que ahora digas que no la amas, pero en algún momento lo hiciste y se podría dar de nuevo —razonó la castaña luego de un suspiro.
—Eso era exactamente lo que yo pensaba al comienzo —dijo él bajándose y abriéndole la puerta— Pero basta del tema, te traje hasta acá para que respires un poco de aire puro y te relajes.
—Gracias, Harry —respondió ella sonriéndole con sinceridad.
Caminaron lado a lado bajo la sombra de una larga hilera de árboles. El clima era agradable y no había demasiada gente, raro a esa hora del día, y sumándole a eso la compañía de Harry, Hermione no podía encontrarse más a gusto. Intentó controlarse cada vez que su corazón se disparaba cuando volteaba a mirarlo, pero era completamente inútil, aquel era un caso perdido desde hace tiempo.
— ¿Ya te encuentras mejor? —preguntó él mientras caminaba con las manos en los bolsillos.
—Sí — respondió ella sonriéndole abiertamente— Muchas gracias
— No es para tanto —dijo él encogiéndose de hombros y volteando hacia otro lado.
— ¡Te has sonrojado! —exclamó ella de repente al darse cuenta de que las mejillas del hombre se encontraban más rosadas de lo normal.
—Eso no es cierto —negó el moreno sin voltear a verla.
— ¡Es cierto! ¡Harry, te sonrojaste! —decía mientras se ubicaba de frente para poder observarlo mejor.
—Tengo calor, es todo —mintió él a toda costa.
—Sólo admite que yo he hecho que te sonrojes —insistió Hermione.
—No lo haré —dijo con firmeza— ya te dije que es porque… tengo calor. Ven te invito un helado — y la llevo a donde se encontraba un señor con su carrito.
Después caminaron alrededor de un pequeño lago que había en el lugar, y para Hermione fue divertido saber que el moreno le tenía miedo a las ardillas… y que por el contrario le encantaban los patos.
::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Cuando regresaron al hotel estaban de muy buen humor
— Fue una muy linda tarde… me divertí mucho — dijo Hermione mientras ella y el moreno subían al elevador
— Me alegra que así haya sido…
— Aunque me gustaría saber cómo salió el evento con el embajador
— No te preocupes, ahorita le preguntamos a Die, pero supongo que salió bien, de lo contrario nos hubieran llamado — la tranquilizo Harry
— Si, tienes razón
— ¿Hermione, eres tú? —preguntó un hombre, en cuanto la castaña y Harry salieron del elevador. Era alto, con cabello negro y también era bastante fornido. Hermione, al verlo, se había quedado pálida y no movía ni un solo músculo.
— ¿Quién es usted? —preguntó Harry con voz autoritaria, quizás demasiado.
—Oh, lo siento —dijo el hombre sonriéndole con sus perfectos dientes blancos— Mi nombre es Viktor Krum y soy amigo de Hermione, ¿verdad pequeña?
—Vi- Viktor… —logró murmurar ella sin pestañear una sola vez.
Harry la miró con curiosidad. Era la primera vez que la veía así de confundida y si sus ojos no mentían se había sonrojado fuertemente con sólo verlo. Se preguntó qué era lo que pasaba allí y quién era en realidad ése sujeto que conseguía dejarla en ese estado. Frunció el ceño y se propuso sacar toda la información que le fuera posible.
—Gusto en conocerte —dijo Harry forzando una sonrisa— Mi nombre es Harry Potter.
— ¡Ah, con que tú eres el "hombre de los hoteles"! — Exclamó Viktor — últimamente se ha escuchado mucho tu nombre en las empresas del turismo.
—Sí, bueno, no sólo últimamente —corrigió sintiéndose levemente irritado— llevamos años de trabajo y ya estamos por abrir nuevos hoteles en otros países.
—Ya veo —dijo el otro asintiendo.
Harry volteó a ver a Hermione y se sorprendió al comprobar que ella seguía en el mismo estado de shock que antes, lo único que había cambiado era el brillo de sus ojos que parecía más intenso en esos momentos en que no le despegaba la vista de encima a Viktor. Apretó los dientes con frustración, no entendía nada de lo que sucedía allí.
— ¡Pero miren la hora que es! — dijo el moreno tomando a Hermione por la muñeca pero ella ni se inmutó— Fue un gusto conocerte, Kurm, pero ahora debemos entrar a una reunión urgente.
—Es Krum en realidad —corrigió el otro— Pero, he estado buscando a Hermione por cerca de una semana, tengo una información muy importante que darle… ¿podrías esperar un par de minutos más?
Harry lo miró con odio. De partida, él había errado al decir su apellido a propósito buscando molestarlo y segundo, no le agradaba la idea de tener que esperar a que aquel extraño conversara con Hermione, además ¿qué tal si era un antiguo novio y venía a pedirle que se casaran? Él no podía dejarla ir así como así, ¡Tenían un contrato de por medio!
—En realidad no tenemos mucho tiempo, ya estamos algo atrasados para una reunión importante…
—No —negó la castaña saliendo de su trance por fin— Si quieres adelántate tú, además no es tan importante que yo participe.
—Olvídalo —dijo el moreno en seguida— si tú te quedas, yo también… Así que habla que el tiempo corre rápido —le ordenó a Viktor.
—Bueno, en realidad… me gustaría hablarlo a solas con ella, es un tema realmente delicado y…
—Olvídalo —interrumpió Hermione dirigiéndose a Viktor— Aunque le diga que se vaya va a encontrar la forma de escuchar de todos modos.
—Preferiría llamarte para que nos juntemos un día de estos —dijo el hombre tocándole cariñosamente el hombro. Harry apretó los puños con fuerza y sin ningún disimulo— Así vamos a comer a algún lugar y conversamos con más tranquilidad, ¿te parece?
— ¡Por supuesto! — exclamó ella con entusiasmo— Además necesito que me digas como diste conmigo
—Tengo mis métodos… pero te lo diré cuando nos veamos —dijo él y luego guiñándole un ojo agregó— Cuídate mucho, preciosa.
—Lo haré —dijo ella asintiendo con una gran sonrisa— Nos veremos pronto, entonces.
—Sí —asintió el otro— Fue un gusto conocerte Potter.
Harry se limitó a mirarlo e inclinar un poco la cabeza en señal de que lo había escuchado. Que pasaba ahí… porque de pronto todo mundo conocía a Hermione y entraban a su hotel como sin nada. Eso no era bueno, para la seguridad del contrato.
— ¿Quién es ese? —preguntó secamente cuando Viktor ya había desaparecido de su vista.
—Un viejo amigo —respondió Hermione sonriendo.
—No, en serio, ¿quién era? —repitió él escéptico.
— ¿A qué te refieres? —preguntó ella sintiéndose levemente confundida. Él soltó una risa burlona.
— ¿Crees que soy tonto? —cuestionó negando con la cabeza— Bastaba con ver cómo lo mirabas para saber que no era simplemente un amigo, así que vamos, dime la verdad.
—Está bien, si tanto te interesa saber te lo diré —dijo con algo de rabia—Viktor fue mi novio, de acuerdo.
— ¡Lo sabía! —exclamó él con triunfo— Sabía que había una conexión amorosa de por medio.
—Bueno Viktor es el hombre ideal para cualquier chica. Tiene buen carácter, siempre sonríe, es amable, caballero, sabe cocinar bien… es bueno en los deportes y un montón de cosas más, ¿entiendes? — explico la castaña sin perder la sonrisa
—Pues no hace nada del otro mundo… yo también se cocinar bien, hago deportes y por si no lo has notado… mi humor ha sido de lo mejor en estos días —refunfuñó él. Hermione rió ante los poco disimulados celos del moreno y decidió poner fin a la conversación.
—Oye Harry… —dijo poniéndose repentinamente seria. Harry que seguía con el ceño fruncido, pero sabiendo que la escuchaba, continuó— ¿Has pensado, como ponerle fin al contrato que tenemos?
— ¿Por qué preguntas eso tan de repente? —cuestionó él con sorpresa. No se esperaba una pregunta como esa.
—Bueno, porque… no lo sé, creí que en algún punto ya no será necesario que yo esté aquí… haciéndome pasar por tu hermana.
—No te preocupes, ya buscare la forma —respondió Harry también con semblante serio — para que regreses a tu casa y no nos veamos más — sentencio.
Hermione se desanimo al escuchar que el moreno pensaba que lo mejor era dejar de verse de forma definitiva.
— Harry, yo no quise decir… — comenzó a decir la castaña, pero la voz de Cho la interrumpió
— ¡Harry! Por fin te encuentro —exclamó la modelo acercándose hacia ellos— ¿Por qué no contestaste el celular?
—Debió quedarse sin batería —se excusó él.
—No tiene caso tener un celular si no tiene batería, ¿no crees? —agregó la chica sonriendo y luego se volteó a ver Hermione— Los rumores de que estás saliendo con Cedric se esparcen rápido, dime, ¿es verdad que están juntos?
—No, no es cierto —respondió Hermione sintiéndose algo descompuesta.
—Es una lástima —aseguró la morena mientras tomaba a Harry del brazo— Cedric es realmente un buen chico y harían una bonita pareja, ¿No crees Harry?
—Supongo —se limitó a responder el aludido recibiendo una mirada de incredulidad y reproche por parte de Hermione.
—Helen, ¿qué te parece si mañana pasamos un día de chicas? — Propuso Cho — Me han hablado de un Spa maravilloso y realmente tengo ganas de visitarlo, pero no tengo con quién ir y me parece triste salir con mi mánager.
—No me gustan mucho esos sitios —dijo Hermione intentando evadir la propuesta de Cho. Ya que realmente no le apetecía compartir tiempo con la chica.
—Cualquiera diría que no eres una chica… A las mujeres nos encantan los lugares como esos, así que no acepto un no por respuesta. Pasaré por ti mañana en la tarde, estoy segura de que la pasarás increíble.
Y así dejándola completamente acorralada, Cho murmuró algo acerca de una tienda y arrastró a Harry hacia su oficina. Hermione se había quedado parada en mitad del pasillo intentando buscar una excusa para deshacerse del compromiso.
::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
—Cho, no puedo ir contigo —se excusaba Harry por quinta vez. Su novia lo miró con consternación.
— ¿Por qué? —cuestionó la chica frunciendo el ceño.
—Debo entrar a una reunión y Hermione necesita mi ayuda, con unos inversionistas… no puedo dejarla sola… Hace un rato estuvo a punto de…
— ¡No me interesa lo que haya estado a punto de hacer Hermione! —declaró ella con mirada gélida— Estoy harta de que tu vida últimamente se reduzca a ella, cada vez que hablamos logras incluirla en la conversación con una habilidad increíble… ¡Yo soy tu novia Harry y me merezco tener un poco tu atención!
Las palabras de Cho lo tomaron mal parado. Sus ojos se abrieron de par en par con sorpresa al entender que la modelo tenía razón en un punto; su vida en últimos tiempos se reducía a Hermione. Se le antojaba verla a todas horas y realmente no podía imaginar un solo día sin ella, era como si se hubiese transformado en una parte de él. Hermione era todo lo que él podía buscar en una mujer, su carácter era perfecto para él, ya que estaba seguro de que nunca le diría que sí a todo, le encantaba que tuviese opiniones propias, su sonrisa, el brillo de sus ojos y por qué no decirlo… sus labios.
Se sintió algo culpable cuando se descubrió recordando el beso que le había dado a su falsa hermana, pero a la culpabilidad le siguió la sensación de necesidad, quería que aquello se repitiera. La forma en que se había sentido cuando ella le correspondió el beso y por fin entendió lo que tantos días de sueño le había costado… estaba enamorado de la castaña y era demasiado tarde como para volver sobre sus pasos.
— ¿No vas a decir nada? —cuestionó Cho con enojo— ¿Realmente te vas a quedar parado ahí sin negarlo?
—Cho —dijo él con seriedad y sin pensarlo mucho, agregó— Lo mejor es que terminemos.
::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Pues esto es todo por hoy ¿les gusto? Espero que sí, es un capítulo más largo que de costumbre, ya que en este no tuve que quitar mucho.
Bueno me voy, que tengan buen puente del día de muertos… bu bu bu
Espero sus reviews con su opinión sobre el capitulo ok
Y otra vez muchas, muchas GRACIAS a los que me dejaron review en el capitulo anterior, y a quienes me agregaron a favoritos y a sus alertas. MUCHAS GRACIAS.
