- Luna ¿Te encuentras bien querida hermana? luces distraída - pregunto Celestia con preocupación a su hermana menor desde que entro al comedor su mirada parecía perdida, además de que tenia unas muy marcadas ojeras, lucia cansada como si hubiese podido conciliar el sueño

- Todo esta bien 'Tia. Solo estoy un poco cansada es todo. He tenido un mal sueño pero nada de qué preocuparse - respondió fingiendo una sonrisa, era obvio que no se encontraba bien, de nuevo le mintió a su hermana, en verdad deseaba decirle sobre sus sueños pero otra vez era como si alguna pequeña voz interior le dijera que no era buena idea.

- Oh ¿en verdad? ¿Quieres contarme?-

- Como dije hermana no es nada de qué preocuparse – insistió.

- Esta bien, pero debes saber que mantener cosas para uno mismo puede ser mas perjudicial que contar a otros sobre ello-

Las dos hermanas continuaron cenando en silencio por algunos minutos más. Luna se perdió en sus pensamientos mientras uno de los meseros le servía una taza más de café. La princesa comenzó a escuchar un inusual sonido, era una voz más baja que un susurro que parecía venir de todos lados.

- ¿Dijiste algo?-pregunto Luna a Celestia pensando que quizás era su hermana la que le hablaba.

- ¿Hmm? Yo no dije nada-respondió ella con una expresión de confusión. Luna se disculpo por su pregunta y continúo con sus alimentos.

Aquel susurro comenzó a hacer fuerte a tal grado que casi podía escuchar realmente lo que le estaba diciendo. La princesa de la noche reconoció esa voz, era la misma que escuchaba en sus sueños pero esta vez no estaba dormida…

- ¿Segura que estas bien?-pregunto Celestia al notar que su hermana se notaba nerviosa

- Yo…-

- Vamos díselo…- dijo aquella voz con malicia

- Lo que sucede es que…-

- Adelante hazlo, lo mas que podría hacer es exiliarte por otros mil años-

- Yo… lo siento hermana no tengo apetito - dijo alejando su plato - Iré a recostarme-

- Esta bien Luna le diré a los guardias que no te sientes muy bien, me encargare un rato de tus deberes-

- Gracias Celestia- Luna salió del comedor real y se dirigió a su habitación intentaba apagar aquella voz sacudiendo su cabeza de un lado…

- Nadie confía en ti-

En el camino se encontró con algunos de sus guardias, pero estaba muy distraída para notar su presencia y tropezó con ellos. Los guardias se disculparon con la princesa, haciendo una pequeña reverencia, incluso la intentaron ayudar, pero la princesa se alejo asustada

- ¿Se encuentra bien princesa? ¿Desea que le ayudemos?-

- No les creas solo desean lastimarte…-

Luna acelero el paso sin tomarle importancia a los guardias perdiéndose de vista al girar al final del corredor, los guardias quedaron confundidos ante la actitud de la princesa. Su vista comenzó a nublarse mientras avanzaba por el corredor, solo deseaba llegar a su habitación y recostarse pero a medio camino se quedo un rato mirando la luna, donde ella había estado desterrada por 1000 años sentía como si la voz que escuchaba más que otra cosa la llamaba y casi en trance abrió la ventana como queriendo alcanzar al astro de la noche pero por alguna razón desconocida recupero sus cabales apenas un rato teniendo una especie de conflicto mental lo cual agoto las pocas fuerzas que le quedaban lo cual termino con la alicornio precipitandose en caida libre al suelo.

El impacto iba a ser un hecho de no ser porque en ese momento un guardia pegaso que hacía su ronda normal, decidió hacer un alto a su ronda y atraído por el espectáculo de las constelaciones noto algo raro, era como un poni pero fijandose mejor se dio cuenta de que era la princesa Luna quien se precipitaba al suelo, así que tan rapido como pudieron sus alas el pegaso volo hacia la princesa atrapándola en el aire pero la velocidad del pegaso sumado al peso de la princesa le hizo muy difícil al pegaso lograr frenar por lo que de todas formas impactaría contra algo, sin pensarlo giro sobre si mismo tomando a la princesa entre sus cascos abrazandola fuertemente contra su cuerpo. El impacto fue inevitable, el guardia choco de espaldas contra el piso y después contra un gran árbol ocasionando un gran estruendo que se escucho en todo el palacio, rápidamente los demás guardias se pusieron en alerta y acudieron al lugar.

Al lugar no tardaron el llegar los guardias que al ver a la princesa en mal estado se aseguraron de avisar a la princesa Celestia. El pegaso se recupero poco a poco mirando aliviado que la princesa estaba sana y salva, con la ayuda de sus compañeros de la guardia nocturna lograron depositar a su majestad en el piso, al mismo tiempo que la princesa Celestia se hacia presente en el lugar…

-o-

- A nadie le importo… a nadie le intereso… todos… solo desean lastimarme - se encontraba en posición fetal, repitiendo una y otra vez envuelta en completa oscuridad.

- Eso es Luna… por fin comienzas a aceptar que no puedes confiar en nadie… ni siquiera en tu propia sangre… jamás te respetaran como a ella... todo este tiempo has vivido bajo su sombra… ha dejado que te vuelvas débil con tal de poder manipularte a su antojo-

Luna lloraba por todas aquellas palabras que esa voz le decia, aceptando todas y cada una como la verdad…

- Sabes que hablo con la verdad… tu le temes pero ella tambien te teme… sabe que aun guardas algo de ese rencor… demuéstrale que no eres una debilucha como ella piensa… solo aceptame y todo…-

Entonces Luna comenzo a escuchar voces muy familiares, voces que opacaron por un momento a aquella otra voz, dándole tiempo a Luna de caer en completa oscuridad.

- Luna despierta, por favor – era la voz de Celestia

- Princesa Luna – dijo la segunda voz - Por favor reaccione – preteneciente al pegaso Onyx

-o-

- Guardia ¿Que ocurrió? - pregunto Celestia al pegaso negro.

- Cambiaba mi turno cuando vi a la princesa Luna caer de la ventana - respondió el pegaso negro.

Celestia no entendía que fue lo que hizo que Luna saltara por la ventana o por que se comportaba de esa manera

- Rápido llevémosla a mi habitación es la mas cercana. Llamen a un medico ¡pronto! – Ordeno Celestia, a los guardias nocturnos, quienes se movieron con rapidez a cumplir la orden de su alteza.

- Permítame su majestad, yo la llevare-

Al principio Celestia se sintió un poco desconfiada ya que el aspecto no tan fornido del guardia le hacía pensar que no podría cargar con su hermana, pero de acuerdo a los guardias reunidos aquel pegaso había salvado a su hermana de una caída que pudo ser mortal, hizo que la princesa aceptara agradecida que le ayudara a llevar a su querida hermana, la levanto suavemente con su magia depositándola lentamente sobre el lomo de aquel pegaso quien al principio trastabillo aun adolorido del impacto pero rápidamente logro equilibrar el peso. En cuanto Celestia se aseguro que Luna estaba segura dejo que el guardia avanzara con su valioso cargamento, fue entonces que la princesa noto que el guardia tenia una mirada de preocupación hacia la condición de su hermana. El pegaso camino despacio detrás de la princesa del sol y cada ciertos pasos, miraba sobre su hombro como si estuviera esperando que a princesa despertara y ver de nuevo aquella sonrisa que tanto amaba.

-o-

El pegaso deposito lenta y suavemente su valioso cargamento sobre la cama de la princesa del sol, para despues retirarse y dar paso a la princesa, Celestia lucia muy preocupada por su pequeña hermana. Onyx se dio cuenta de que sobraba en ese momento por lo que decidió retirarse lentamente y sin decir nada.

- Espere - ordeno Celestia, al notar que el guardia estaba por salir de su habitación

El pegaso se detuvo en seco, sintió como si un balde de agua helada le hubiese caído encima, trago saliva, respiro profundamente antes de darse la vuelta, estaba nervioso pero intento controlarse.

- Gracias por traerla - dijo Celestia muy agradecida, su tono de voz era suave y tranquilo lo cual hizo que el pegaso se calmara.

- No tiene nada que agradecer su majestad – contesto ya un poco mas tranquilo, su mirada se desvio hacia Luna quien aun permanecia inconciente sobre la cama de la princesa del sol.

- ¿Cuál es tu nombre?-

- Soy Onyx… Onyx Blackstar su majestad - respondio inclinando la cabeza con respeto.

- Un placer Onyx Blackstar -repuso la alicornio con una sonrisa tranquila- seras bien recompensado por tu valiente acción, mi hermana es uno de las cosas que más aprecio en Ecuestria y lo menos que puedo hacer es recompensarte como es debido-

- No es necesario su majestad, velar por su seguridad y la de princesa Luna es mi mayor recompensa-

- Veo que además eres muy humilde, pero insisto en que seras premiado por tu noble acción-

Onyx veia que no podia ir en contra de los deseos de la princesa asi que a no muy de su parecer debia aceptar- se los agradezco su majestad-

- Te ascenderé de rango, para que de ahora en adelante seas la escolta personal de mi hermana menor-

Onyx estaba mas que feliz de escuchar esto, normalmente para ascender de rango debian pasar varios años o hacer algo realmente heroico. Gracias a esto podria pasar mas tiempo con Luna, quizas esa era la mejor y la mayor recompensa

- No se que decir su alteza... yo se lo agradezco mucho... le prometo que protegere a la princesa Luna con mi vida de ser necesario-

- Y esa sera mi la forma en la que me puedas agradecer Onyx, ve a presentarte con el superior de la guardia nocturna llevando este papiro de decreto real y ellos te reconoceran como escolta personal de mi hermana- Dicho esto la princesa del sol invoco un pergamino con su real sello en él dejandolo frente a Onyx en tono ceremonial.

Onyx tomo el pergamino entre sus cascos, lo miro fijamente sonriendo agradecido de tal honor, coloco el pergamino entre sus alas guardándolo delicadamente para que no se arrugara, despues miro a Luna quien seguia inconciente sobre la cama de la monarca del sol

- ¿Sabe lo que le paso a Luna? ¿Usted cree que despierte pronto?-

- No lo se – Celestia se acerco a su hermana inconceinte y acomodo un poco su cabello que no cubrirá su rostro, le planto un suave beso en la frente, después la arropo maternalmente y se recostó junto a ella - Desde hace unos días ah estado actuando muy extraños, ojala supiera que le ocurre- respondió Celestia en un tono de preocupación y miedo al no saber como ayudar a su hermana- Disculpa, pero no puede evitar notar que la llamaste por su nombre-

- ¿Eso hice?-

- Si lo hiciste- reafirmo Celestia con un tono de voz suave- mi hermana solo permite a sus amigos mas cercanos llamarla asi. ¿Acaso eres su amigo?-

- Yo… bueno… - El pegaso sintió un escalofrio recorrerle la espalda, comenzaba a hacer calor en la habitación- lo que sucede es que…-

- No tengo nada en contra de su relación, me alegra que Luna tenga un amigo en el castillo- dijo para luego mirar por un momento a su hermana- Es extraño que no me lo contara-

- Ella prefirió que nuestra amistad permaneciera en secreto, no queria que los demás pensaran que… bueno usted sabe…-

- Entiendo… en verdad que eres un corcel bien educado y amable, además de valiente-

Onyx se llevo un casco a la nuca un poco apenado de recibir tanto halago, que incluso un leve color rojizo se hizo presente en sus mejillas.

- Y dime Onyx ¿Cómo se conocieron mi hermana y tu?-

Onyx le conto a la princesa Celestia como se conocieron, los momentos que pasaron en el observatorio, incluso de su encuentro en la fiesta de Ponyville. Celestia parecía complacida incluso se le veía feliz de que Luna tuviera un amigo. La princesa del Sol le presto notable atención a la forma en la que el pegaso hablaba de Luna, notando que el pegaso sonreía cada vez que mencionaba en nombre de su hermana. Cuando termino su historia el pegaso volvió su mirada hacia la princesa de la noche…

- Sientes algo mas por Luna ¿No es así?- pregunto la princesa cambiando su tono de voz por uno mas serio, pero aun asi sonaba tranquilo, nada amenazante.

- ¿Qué quiere decir?- pregunto fingiendo no haber entendido

La princesa lo miro con incredulidad, el chico no era tan bueno fingiendo cuando se trataba de un tema asi.

- Quizas mi sobrina sea la princesa del amor, pero hasta yo puedo sentir que tus sentimientos van mas alla de una simple amistad -

Onyx se sintió atrapado, no sabia que decir, era verdad que sentía algo por Luna pero dentro de el sabia que una relación con ella seria complicada incluso casi imposible.

- Yo… la verdad es que… - suspiro resignado, la confesión era la única salida en estos momentos- … es… difícil de explicar lo que siento por ella… cuando estoy a su lado nada mas existe… lo que quiero decir es que… en verdad la quiero mucho… daría mi vida por ella pero…-guardo silencio - …es una princesa… yo sólo soy un simple plebeyo, un simple guardia… aunque lo deseo con todo mi corazón… simplemente no podría pasar… - bajo la mirada con tristeza.

- Disculpame pero no es asi- Celestia se levanto de la cama y se dirigió al pegaso, con su casco levanto la mirada del guardia mirándolo directamente a los ojos - Eres un guardia real, fuiste elegido para servir y proteger a mi hermana y a mi… no te rindas si en verdad quieres a Luna y tus sentimientos son reales, expresalos antes de que sea muy tarde…-

Sin que se dieran cuenta, Luna comenzó a recobrar el conocimiento poco a poco al abrir sus ojos lo primero que vio fue a Celestia y a Onyx conversando, en otras circunstancias esto no le hubiera parecido mal pero aquella voz en su mente corrompía su visión y oído haciéndola escuchar cosas que no eran ciertas…

- Debemos matarla antes de que pierda el control - decia la voz corrompida de Onyx, mientras sus ojos emanaban una aura oscura

- No, la exiliare por otros mil años quizás eso la haga más dócil y manipulable de lo que ya es-dijo a voz corrompida de Celestia.

Atreves de sus ojos Luna podía ver a los dos ponis en quienes más confiaba conspirando en su contra, podía escuchar risas macabras de los labios de su supuesto amigo y de su querida hermana.

- Ahora lo vez… ellos planean tu caída… no puedes confiar en nadie… atacalos mientras puedes… mientras están distraídos… matalos a todos…-

- No… - susurro Luna mordiéndose los labios con fuerza hasta hacerlos sangrar.

- Hazlo - ordeno aquella voz - ¡Hazlo! -

Por un momento Luna tomo control de su cuerpo, tomo la mesa junto a la cama con su magia y de un rápido movimiento la arrojo contra sus dos conspiradores.

- Cuidado - grito Onyx empujando a Celestia del camino recibiendo el impacto en seco de aquel objeto estrellándose contra el muro, quedo adolorido en el suelo, mirando a Luna quien permanecia de pie sobre la cama de Celestia, respirando agitadamente.

Celestia fijo su mirada en su hermana quien yacía de pie sobre la cama. Los últimos minutos de su mente se borraron por completo no sabia como habia llegado hasta ahí, miro la sangre brotar de su labios y fue entonces que todo comenzaba a tener sentido al menos asi lo era para Luna…

- La… la voz tenia razón… no puedo confiar en nadie…-

- Luna ¿de que estas hablando? ¿Qué voz?-dijo Celestia pero para ella la voz de su hermana sonaba asi - Eres una excusa lamentable y vergonzosa para la realeza -

- Luna por favor queremos ayudarte - gimio Onyx levantándose lentamente muy adolorido. Pero ella escucho esto - Debi matarte cuando estuvimos solos el primer dia-

- ¡Alejense de mi! - grito Luna mientras salía corriendo de la habitación directo a su propio cuarto, cerrando la puerta con seguro a si nadie podría entrar - Mi propia hermana… mi supuesto amigo me dan la espalda… no puedo confiar en nadie…-

- Asi es Luna pero no te preocupes yo estoy aquí… yo nunca te dejare…-

Celestia permaneció inmóvil en el mismo lugar. Lagrimas caian de sus ojos, estaba viendo a su hermana caer en un estado de locura que le rompia el corazón no poder ayudarla…

Algunos guardias escucharon la conmocion y rápidamente reaccionaron entrando a la habitacion, se sorprendieron al ver a su princesa inmóvil con una expresión que mezclaba tristeza y horror.

- ¿Se encuentra bien su majestad?-pregunto el capitán Shining Armor - Escuchamos una gran conmocion, vinimos en cuanto pudimos-

Pero la princesa del sol no respondió, solo permanecia ahí sin comprender lo que estaba pasando.

- ¿Qué sucedió aquí? - demando el capitán unicornio.

- La princesa Luna…- respondió el pegaso mientras dos de sus compañeros le ayudaban a reincorporarse

- Luna… ¿Dónde está Luna?- interrumpio Celestia recuperando un poco el sentido después de la conmocion que le causo ver a su hermana al borde de la locura.

-o-

Celestia logro llegar a la habitacion de su hermana, habia algunos guardias custodiando la puerta. Uno de ellos golpeaba la puerta preguntándole a la princesa si se encontraba bien…

- Luna, Luna por favor abre la puerta, no se que te ocurre, pero me duele verte asi. No quiero perderte otra vez, mi corazon no lo soportaria otra vez. Te amo Luna y solo quiero ayudarte, todo queremos ayudarte-

Dentro de la habitacion Luna lloraba desconsoladamente escuchando cada palabra que dijo Celestia, por un momento penso en abrir la puerta pero aquella voz seguia metiéndole ideas…

- ¡No lo hagas! Ella miente, es un truco... en cuanto abras ellos te mataran… no puedes confiar en nadie… soy la única que nunca te abandonara… juntas podemos ser invencibles…-

Luna retrocedió de la puerta asustada, comenzo a dolerle la cabeza como nunca le habia dolido antes…

- Dejame en paz…-dijo sujetándose la cabeza

Volvio a aquel mundo de pesadillas que se habia vuelto su mente pero esta vez se encontraba en el viejo castillo en el centro del bosque Everfree, todo el palacio era tal y como Luna lo recordaba hace mil años, con la única diferencia que todo estaba decorado en negro, la única luz que alumbraba el lugar provenían de la misma luna

- Bienvenida… te he estado esperando… te gusta lo que he hecho en este lugar… ¿Hermoso no te parece?...-

- ¿Quién demonios eres?-

La voz guardo silencio y de entre las sombras una silueta comenzo a tomar forma. Luna retrocedió lo mas que pudo mientras aquella figura salía a la luz…

- ¿Tu?- dijo con miedo

- Hola Luna…-dijo aquella figura-… ¿me extrañaste?-

-o-

- ¿Luna todo esta bien ahí dentro?-pregunto Celestia al no escuchar absolutamente ninguna respuesta de parte de su hermana menor. De repente escucharon como varios muebles caian al piso de manera violenta

- ¡Sal de mi cabeza!- grito Luna con desesperación

- ¿¡Luna!?... ¿¡Luna!? - gritaba Celestia intentando abrir la puerta

- ¡A un lado princesa!-grito Onyx, al mismo tiempo que el y otros guardias tomaban distancia y corrian hasta la puerta golpeandola con fuerza logrando abrirla de un solo golpe…

Celestia entro rápidamente y localizo a su hermana en el piso, sus ojos reflejaban un horror que nunca había visto antes. Rapidamente se arrodillo ante ella intentando ayudarla pero no tenia ni idea de que le pasaba a su querida hermana…

- ¿Luna?... ¿Qué tienes? -

- Ella… es… ella… ¡Aaaaagggghhhh¡…-grito la princesa de la noche antes de perder el sentido una vez más…

Continuara…