Capítulo 1.1 –Aventura Pokémon.
–Zekyure.
– ¿De nuevo… este sueño?… ¿Quién es ese que se aproxima gritando mi nombre?
–Zekyure, Zekyure, Zekyure vamos despierta ya es hora.
– ¿Eh?
El chico abre lentamente los ojos y se da cuenta que es su abuelo el que le está hablando.
–Vamos hijo tengo que ir a dejarte con tu tío antes de ir a la construcción con tu padre.
–Si abuelo, ya voy.
–Ahí está tu ropa y tus cosas vístete y toma tus cosas.
Todavía con los ojos hinchados por el sueño, el chico se levanta de la cama y comienza a vestirse cayéndose varias veces antes de lograr ponerse el pantalón
–ri-ri-riolu.
–Vamos riolu nos espera algo bueno el día de hoy, lo presiento
El chico toma su mochila y baja las escaleras de la casa
–Ya estoy listo abuelo
Pero el anciano dirige la mirada hacia uno de los barrotes de las escaleras, el chico de inmediato dirige su mirada hacia la misma dirección que el abuelo, viendo a si a su pequeño Pokémon aferrado al barandal.
– ¿Qué pasa amigo?
El pequeño solo apunta hacia su boca con la mano desocupada.
–Es cierto no te he dado de desayunar aun.
Dice el chico mientras lo toma entre sus brazos.
–Vamos ya desayunaran haya con tu tío, tenemos que apresurarnos que no tengo mucho tiempo.
El abuelo abre la puerta, tratando de divisar que nadie los vea salir de la casa, toma un bastón haciéndole señas al niño para que se apresure a salir, el chico de inmediato baja las escaleras siguiendo al abuelo a un paso apresurado, al poco de andar por una larga ruta, llegan a una enorme mansión con extensos jardines y grandes fuentes emanan torrentes de agua grandísimos, el chico queda impactado al ver esto ya que lo único que había visto en su vida era tierra y escasa pradera, a razón de que el único paisaje que veía era de su casa a la construcción, al dirigir la mirada a las puertas del recinto estas comienzan a abrirse, dejando ver las figura de un joven de aproximadamente treinta años de edad, de complexión delgada y de vestimenta elegante, el cual extiende los brazos para recibir al viejo que camina lentamente.
– ¡Padre! ¿Qué te trae por acá?
Aclama aquel joven con gran alegría y una sonrisa que casi podría desaparecer sus ojos.
– Hijo, vengo a pedirte un favor.
–Claro, Bueno si puedo, pero pasa, déjame servirte algo de tomar.
–No, no, no tengo mucho tiempo, solo vengo a que ayudes con mi nieto
El joven mira en dirección a Zekyure.
– ¿Le paso algo a su padre? –Traga saliva al terminar la oración.
–No ni Arceus lo quiera, nada de eso, pero ya es tiempo de que este pequeño aprenda sobre atrapar pokémons, batallar, y todas esas cosas, pero su padre está demasiado ocupado como para enseñarle y mírame yo ya estoy viejo para estas cosas, por esa razón vengo a pedirte tu ayuda siendo el único que queda.
–Claro que si padre, dalo por hecho.
Toma sus pantalones y los recoge al mismo tiempo que se agacha para quedar a la altura del chico.
–Hace años que tú y yo no nos veíamos, ya ni te has de acordar de mi ¿verdad?
El chico niega con la cabeza.
–Lo supuse, anda, entra.
El chico entra tímidamente a la casa viendo que esta es enorme, con escaleras elegantes y altas, y una hilera de diez señoritas formando un corredor cinco de un lado y cinco del otro diciendo al unisonó.
–Muy buenos días.
El chico y su pokémons se quedan con la boca abierta pero el rechinar de sus tripas resuena por la gran mansión. El tío voltea y suelta una gran carcajada.
–Jajaja por lo que veo mueres de hambre
Chasquea los dedos y una de las chicas de uniforme se acerca a él.
–Dale algo de comer a el pequeño y a su Pokémon, enseguida voy para allá.
La bella señorita solo se inclina como señal de que ha entendido la orden, toma la mano del chico para llevárselo al comedor, mientras el tío se queda con el ansiando en la entrada dela casa.
–Bien ahora si dime ¿Por qué lo has traído en verdad?
El anciano de una forma clara y rápida le dice el motivo, pidiéndole un segundo favor, que si su padre llegara a llamarle el que no le dijera que estaba con él, el tío se queda un instante en silencio pensando, dudando si hacerlo o no.
–Está bien, se quedara aquí hasta que sepa sobrevivir por sí solo, después tendrá que partir y vérselas solo.
–Con eso me conformo.
–Me alegro mucho de haberte visto padre.
Se acerca y lo abraza.
–No sé por qué sabiendo que tienes esta casa para cuando gustes, prefieras seguirte matando trabajando con mi hermano.
–Ya sabes que soy un viejo raro y no me gusta quedarme quieto.
–Está bien, solo cuídate
Se despide y entra a la casa dirigiéndose al comedor a donde se encuentra el chico devorando un sándwich y su Pokémon un gran tazón de helado, toma la silla junto al muchacho recargando los codos sobre la mesa, entrelaza los dedos y recarga su barbilla sobre ellos.
– ¿Ya cuántos años tienes Zek?
–Doce.
–Wow ya estas grande, y dime ¿Cuántos pokémons tienes? Contando a ese pequeño.
–Es el único, me lo dio mi hermano antes de separarnos, era apenas un huevo sin eclosionar.
–Bien, come hasta saciarte, Después la mucama te llevara a tu habitación en donde te instalaras, ya mañana comenzaremos a entrenar a ese pequeño riolu para volverlo fuerte y que puedas emprender una gran aventura.
–Claro que si tío.
A la mañana siguiente Zekyure sigue acostado cuando su sueño se ve interrumpido por una Luz deslumbrante, se trata de la mucama que corre las cortinas para que el sol entre por la ventana.
–Ya es hora de levantarse joven Zekyure, ya son las nueve y a usted no se le ve para cuando
El chico solo se tapa la cara con las cobijas respingando después.
–Es demasiado temprano déjame dormir.
– ¿Cuál demasiado temprano? Ande, levántese que el joven amo lo espera en la sala de estar.
Toma de la parte de abajo, la cobija y tira de ella para descubrirlo y obligarlo a levantarse pero este ya está dormido de nuevo, riolu solo mira a su amo dormido y la cara de la mucama que está pensando en una manera de obligarlo a levantar, ella da la media vuelta y sale de la habitación, de inmediato el ser azul sube rápido a la cama y trata de despertar a Zekyure pero es casi imposible, ya que esta mas dormido que una roca, de nuevo la mucama irrumpe en la habitación pero con una cubeta en las manos y una toalla en el hombro, se coloca a la altura de la cabeza del chico y vierte la cubeta sobre de él, cayéndole un chorro helado de agua, el chico pega un brinco tan grande que se pega con la misma cubeta.
– ¡Ah! ¿Qué demonios te pasa?
–El joven amo lo espera haya abajo, tome séquese.
Le avienta la toalla que traía consigo.
–Ahí sobre la silla hay ropa seca, póngasela y baje.
Lo dice mientras abandona la habitación de nuevo, mientras el chico se seca la cabeza.
– ¿Pero qué le pasa?
Unos veinte minutos después, el chico baja aun bostezando las escaleras.
–Te has tardado demasiado, la primera lección que debes aprender es no dormir tanto, siempre tienes que despertarte temprano o nunca llegaras de un pueblo a otro cuando comiences tu aventura.
–Está bien.
Responde el chico aun dormido.
–Bien, te presento a Indara, Iliana, Emilia, Otilia y tu mucama, Melita Pelearas con ellas y sus pokémons cuando logres vencerlas a todas de un solo jalón te enfrentaras a mi ¿Preparado?
–Si
Baja ya más apresurado las escaleras.
–Tú primer contrincante será Melita
La sirvienta da un paso delante de las demás y lanza una pokeball.
–clefary ¡ve!
Una pequeña cosa rosa con unos cuernos negros aparece.
–Wow ¿Qué es eso?
El chico saca la pokedex que el abuelo le había entregado previamente.
–Clefary Es el Pokémon preferido de mucha gente por su naturaleza afable, Se cree que vive en grupos en montañas tranquilas.
–Genial
Exclama el chico.
–Vamos riolu tu puedes, usa ataque rápido.
Riolu se aproxima a gran velocidad contra el clefary.
–Clefary ¡usa minimizar!
El clefary se hace tan pequeño que riolu se sigue derecho y se golpea contra la pared.
– ¡Riolu!
Grita el chico preocupado por su Pokémon.
–Clefary acabalo con un puño meteoro.
La bola rosa suelta un golpe tan veloz que su mano pareciese incendiarse y golpea a su contrincante con tal brutalidad que lo manda volando hasta la cocina.
–Batalla terminada, riolu no puede continuar, la ganadora es Melita.
Anuncia Otilia, mientras las otras chicas toman a riolu para irlo a curar, Melita se aproxima a un costado de Zekyure agachándose a su altura.
–Tienes que aprender a leer los movimientos del oponente, no solo a atacar por atacar, primero mira lo que tú oponente trata de hacer y después encuentra la manera de usarlo en su contra.
La sirvienta le sonríe.
–Anda ahora ve con tu pokémons que te necesita.
Sin decir una sola palabra el chico sale corriendo.
–Sera un gran entrenador se le ve en los ojos.
Lo dice mientras el tío se acerca.
–Si lo sé… me trae recuerdos de cuando tenía su edad, ahora ve con las demás
La sirvienta se inclina ante él y sale de la habitación.
