Estas viñetas están escritas para el reto "El ipod de Rose" del foro "El escorpión que coleccionaba Rosas" En el foro dijeron que no era obligación que las viñetas tuvieran relación entre sí, pero yo quise que todas estuvieran relacionadas. Pueden pasarse por el foro y votar por su viñeta preferida si es que les ha gustado , cosa que espero que ocurra. Pueden buscar el foro en google y luego entrar al topic: Votaciones: El ipod de Rose.
Muchas gracias por pasar por aquí y darse el tiempo de leer.
Disclaimer: Los personajes le pertenecen a J.K. Rowling. Esta historia no tiene fines de lucro.
Espero que lean el capítulo con la canción, se llama Wings de Little mix
2.- Wings
James se lo había advertido por lo menos diez veces antes de que ella tuviera edad para entrar al colegio. Pero era difícil creerle algo a James Potter, más aún cuando todo lo que salía de su boca lo hacía en un tono burlón. Era simplemente imposible saber cuándo decía la verdad y cuándo no. Por eso Rose nunca lo tomaba en cuenta cuando le decía: En Hogwarts vas a tener que demostrar de lo que estás hecha, Rosie.
Nunca había entendido esa frase. Hasta que entro a Hogwarts.
La mitad de los niños querían su amistad por quienes eran su familia, mientras que la otra mitad pensaba que era una niña que sacaba sólo extraordinarios por ser hija que dos héroes de guerra. Y era totalmente injusto. Ella ponía atención en clases, se sentaba en los primeros asientos, aun si la clase era historia de la magia. Además repasaba todos los días y hacia cada uno de los deberes, aunque no fueran obligatorios. Rose estudiaba todo lo que sus ojos le permitían y a pesar de eso la juzgaban.
Scorpius Malfoy no tenía ningún derecho a decirle que sacaba mejores notas que él en herbología porque el tío Neville era amigo de sus padres. Y menos a corregirle la pronunciación de un hechizo. Esto hizo que el carácter Weasley se desplegara en plenitud. Y todo era culpa de su padre. Asegúrate de ganarle en todas las pruebas, Rosie. Gran consejo, papá.
Rose caminaba enfurruñada y bufaba de vez en cuando al recordar a Malfoy.
Sabía que estaba prohibido deambular por los pasillos a esas horas, pero es que ni siquiera estudiar podía hacerla olvidar esa estúpida conversación. Tenía que dejar de pensar en ello. Su madre siempre le decía: Nunca te vayas a la cama enojada, Rosie. Nada es demasiado importante como para perturbar tu sueño. Y Rose creía eso a pies juntos, hasta que conoció a Malfoy.
Lo más relajante para ella era volar. No había mejor sensación en el mundo que no sentir nada bajo tus pies y dejar que el viento te recorriera la cara, dejar que se llevara tus pensamientos. Era libertad. Ella sentía que estaba hecha para volar.
Llegó al campo con la escoba que su padre le había dado anclada en un hombro. La ajustó entre sus piernas y con una fuerte patada se elevó a la altura de los aros de Quidditch. Los esquivó con la habilidad de alguien que lleva toda su vida volando y tiene por familiares a Ron y Ginny Weasley. Descendió en picada hasta estar a diez centímetros sobre al suelo y con un giro sorprendente volvió a elevarse en un trompo. Hizo eso hasta que sintió que el frío le hacía daño.
Rose extendió los brazos hacia los lados y se desconectó del mundo. Ya nada podía molestarla. Nada podía llegar tan arriba. Ni los rumores, ni las miradas, ni los sonidos. Sólo escuchaba el zumbido del viendo en sus oídos, incitándola a subir más y más.
Estuvo así media hora, hasta que su parte Granger le hizo recordar que estaba violando las reglas del colegio. Bajó de su escoba y el último pensamiento que vino a su cabeza antes de dejar el campo fue: Voy a patear tu trasero, Malfoy.
Sin saber que la persona de sus pensamientos había visto y admirado todo el espectáculo. Pensando que era sorprendente que una niña como Rose, tan delicada y tímida, o eso pensaba él, pudiera volar de ese modo.
Espero que les haya gustado el segundo capítulo y ya saben, se agradecen los review, ya sea para felicitar o como crítica constructiva.
