Estas viñetas están escritas para el reto "El ipod de Rose" del foro "El escorpión que coleccionaba Rosas" En el foro dijeron que no era obligación que las viñetas tuvieran relación entre sí, pero yo quise que todas estuvieran relacionadas.

Disclaimer: Los personajes le pertenecen a J.K. Rowling. Esta historia no tiene fines de lucro.

Espero que lean el capítulo con la canción, se llama Quien necesita mirar de Noel Schajris. Este capítulo se sitúa en el sexto año.

4.- Quién necesita mirar

Durante los cinco años que llevaba de amistad con Rose Weasley, había aprendido a apreciarla como una amiga y compañera. Era imposible no hacerlo cuando llegabas a conocerla.

Al pensar en ella su mente siempre terminaba llegando a la misma palabra. Perfecta.

Rose Weasley era perfecta de los pies a las cabeza, no cambiaría ni una sola de las veintitrés pecas de su cara, y ciertamente no acomodaría los desordenados mechones de pelo que salían de su moño. Le gusta tal y como era. Incluso le encantaba hacerla enojar, porque el ceño que se instalaba en su frente era adorable.

Todo estaba bien en su relación hasta que el Scorpius de once años salió a flote a sus dieciséis. Aquel niño que había quedado maravillado al ver un arbusto en llamas en la estación de Kings Cross y el cual quedó completamente hechizado al verla volar. Aún recordaba ese día. Hizo enojar a Rose Weasley al corregirle un hechizo, cuando lo único que él quería era conocer el sonido de su voz. Era todo un conquistador a los once.

A sus dieciséis años había mejorado mucho. Y no era él quien lo decía, sino la población femenina del colegio y las vecinas que tenía en su mansión. Pero todo de eso dejo de importar cuando los ojos de Rose comenzaron a ser más azules, su pelo más rojo, su piel más lisa y sus labios más apetecibles que un vaso de sumo de calabaza en el desierto. Todo había vuelto con mayor intensidad. Y ahora había que agregarle las deliciosas curvas que estaba tomando su cuerpo, ya de por si femenino. Malditas hormonas.

Estaba tan obsesionado con ella que solo de recordarla sentía que un fuego consumía todo su cuerpo. Y no podía hacer nada para evitarlo. Tampoco podía dejar de pensar en Rose. Ni siquiera cuando estaba en su habitación podía librarse, porque soñaba con ella. Era imposible sacársela de la cabeza y vaya que lo había intentado.

Mentalmente se había impuesto infinitas barreras, las cuales se derribaban con una sola mirada de ella. Las dos que todavía seguían medianamente de pie, eran las de la amistad. Con Rose y con Albus. El resto se había desmoronado como una de las piezas de ajedrez que solía perder contra Hugo.

Estaba siendo todo un Hufflepuff, cobarde y debilucho. Y esas palabras no podían ser relacionadas con un Malfoy. Hasta Albus, que era la persona más comprensiva que conocía, se hubiera reído de él al conocer sus pensamientos. O lo más probable es que lo hubiese golpeado. Lo que era injusto porque él no había elegido poner sus ojos en ella.

Como odiaba ese día en el que Rose, sin ser consciente de ello, había mirado largamente sus labios y sus ojos se habían oscurecido al dilatarse su pupila. Odiaba la sensación de felicidad que lo invadió al saber ella lo notaba de ese modo. Odiaba haber imaginado que la tomaba por el cuello y juntaba sus labios en un beso que había estado anhelado sin saberlo.

Scorpius odiaba ese estúpido concepto de que el corazón era ciego. Lo odiaba porque era cierto y lo estaba sintiendo en cuerpo y alma.


Pueden pasarse por el foro y votar por su viñeta preferida si es que les ha gustado , cosa que espero que ocurra. Pueden buscar el foro en google y luego entrar al topic: Votaciones: El ipod de Rose.

Muchas gracias por pasar por aquí y darse el tiempo de leer.

Espero que les haya gustado y sigan leyendo. Si ven algún error, por favor avísenme, ya que subí los capítulos rápidamente para alcanzar el plazo.

Con cariño, Aileen.