Bien chicas y chicos, aquí les dejo el segundo cap. pero necesito comentarios para inspirarme y saber si hago bien esto :3 (Hellsing no me pertenece)

Pasadas 4 semanas desde el atentado continuaba el trabajo de limpia de los FREAKS y ghouls por toda la ciudad.

Seras estaba caminando a través del pasillo para llegar al elevador, lo único que quería era tumbarse dentro de su ataúd y dormir un día entero.

Llegó al elevador y presiono el botón del nivel subterráneo. Se recargó en la pared y el elevador comenzó a zumbar. Vagó en su mente un rato y recordó la escena cuando la batalla tomaba lugar. Se entristeció al pensar que Pip había muerto defendiéndola pero también se lo agradecía mucho, recordó como su maestro disfrutaba con frialdad de la guerra y deseo poseer esa frialdad ante la muerte. Recordó su enojo y su miedo contra aquellos soldados nazis psicópatas y también recordó como se había sentido cuando el Capitán se acercó con ese imponente cuerpo, había pensado que era su fin pero él la puso a salvo y se sentía sumamente agradecida con él. Recordó las líneas de su musculoso tórax y de sus brazos. Suspiró y se dio cuenta que las puertas del elevador estaban a punto de cerrarse por estar en el piso ya un rato. Puso su mano y salió del elevador. `Deja ya de pensar en eso' se dijo a sí misma y camino hasta su habitación, al llegar notó un olor fuera de lo común e instintivamente se tensó a la espera de un intruso pero vio una sombra en la esquina que se acercó a ella.

-¿Qué haces aquí? – dijo la Draculina un poco molesta por invadir su habitación así.

Hans le estiró un bonche de hojas junto con un bolígrafo y una pequeña nota que decía:

Seras, repórtate a mi oficina cuando termines tu informe

Integra.

Seras soltó un suspiro, se le había olvidado el reporte e hizo un puchero.

El Capitán al mirar su reacción sonrió de un lado.

- ¿Que te es tan gracioso? Porque seas el nuevo no recibirás mejores tratos de Integra, te lo advierto – dijo aún más molesta.

El Capitán puso su mano en su cabeza y le alborotó el rubio cabello sonriendo más ampliamente.

Seras no pudo evitar reírse y le dio un manotazo

-Anda ya vete a tu habitación, este trabajo me deja exhausta – y suspiró.

El Capitán asintió y antes de irse le dio un pequeño abrazo. Después salió por la puerta.

Seras se quedó parada ahí un momento e inhalo el aire, olía a él. Se sentía bien cuando los brazos del Capitán la rodeaban, se sentía segura. Pronto se deshizo del pensamiento y se tumbó en el ataúd, decidió iniciar el informe en la mañana cuándo se despertara.

Al terminar el informe Seras se dirigió al gran salón de Integra.

-Pasa – escucho del otro lado.

-Aquí está el informe señora – dijo la Draculina mientras dejaba el reporte en el gran escritorio.

-Bien Seras puedes retirarte.

-Gracias ama – dijo mientras se retiraba.

¿Por qué no se lo dices ya de una vez? – se escuchó una voz en el interior de la mente de Integra.

`Bien, tal vez porque tú no se lo dijiste antes, por cierto tardaste en reportarte, Alucard.´ - pensó Integra cerrando los ojos.

Lo siento mi ama pero he estado ocupado encargándome de mis "yo" internos.

`Bueno me pudiste haber dicho eso antes´ pensó Integra frunciendo el ceño.

Bien debo de terminar con esto

`Regresa Alucard, aquí eres más útil´

Claro que regresaré ama lo prometo.

`Por cierto, cualquier inconveniente con respecto a Seras será solo tu responsabilidad´

Una risa sonó y la voz desapareció, Integra suspiró y se dedicó al informe de Seras.

De regreso a su habitación Seras vio el mismo grabado en la puerta de Hans que en el zeppelín: Hauptstürmfuhrer.

Se debatió un momento y decidió tocar a la puerta, esperaba no hallar a nadie pero la puerta se abrió y miró al Capitán, que llevaba solo unos pantalones de combate color verde oscuro y unas botas. Delineó con la mirada los músculos de su abdomen y sacudió la cabeza.

-Yo solo pasaba por aquí y decidí saludarte – dijo mientras sonreía.

El Capitán asintió y sonrió del lado.

-Bien mejor me retiro – dijo la Draculina mientras se volteaba pero una mano la tomó por la muñeca y la movió hacía el lado contrario mientras que unos labios se encontraban con los suyos y unas manos se posaban en su cintura.

La Draculina se quedó paralizada pero se dejo envolver y enrosco sus brazos en el grueso cuello del Capitán. Pudo sentir su sonrisa contra sus labios.

Poco a poco lo estrechó más y sus labios fueron más insistentes.

El Capitán la arrastro dentro de la habitación sumidos en oscuridad por la falta de ventanas.

La Draculina dejó que el hombre lobo explorara su boca con la lengua sintiendo un estremecimiento de puro gozo mientras sus manos recorrían los anchos hombros del Capitán.

Se movieron hasta la cama acostando a la chica sobre su espalda.

El Capitán liberó sus labios y la miró profundamente, después volvió a sellar sus labios con los de ella y la Draculina se estremeció de nuevo al sentir las manos del Capitán recorrer su cintura y como su lengua se deslizaba por la extensión de su cuello y de regreso hasta llegar a su oreja, beso su cuello y después mordió el lóbulo de su oreja. La chica soltó un ligero gemido y sintió una sonrisa contra la piel de su cuello.

La Draculina enredó de nuevo sus manos en su cuello y aplastó sus labios contra los de él con urgencia, esa sensación nueva que sentía era extraña pero sabía que lo disfrutaba bastante. Poco a poco abrió las piernas sintiendo la humedad en su sexo. El hombre lobo pegó sus caderas con las de ella y pudo sentir el roce de su sexo excitado soltando otro ligero gemido. El Capitán recorrió el cuerpo de la Draculina deleitándose con la suavidad de su piel, comenzó a desabotonar su uniforme y ella se sonrojó mirando hacia otro lado, el hombre lobo la observo y sonrió, la tomó por la nuca y la beso mientras que con la otra mano seguía desabotonando. La Draculina recorrió todo el musculoso pecho del hombre lobo delineando sus pliegues. EL Capitán soltó un suspiro y se pegó más contra el cuerpo de Seras. El Capitán le quitó la parte superior del uniforme a la chica y acto seguido quitó el broche de su ropa interior. Cuando removió también esa prenda la chica cubrió su pecho con las manos. `Primera vez´ pensó Hans. El hombre lobo tomo una muñeca de la chica y la deslizó a un lado mientras la besaba, comenzó un camino de besos hasta llegar al hueco de su garganta, continuó hacia abajo y con suavidad lamió el pezón descubierto, la Draculina dejó escapar un gemido y el Capitán sintió la presión de su cuerpo contra el suyo al arquearse, muy ligeramente mordió y las manos de la chica se aferraron a su cabello gris. Delineó el contorno del cuerpo de la chica con la mano suelta y al llegar a su cintura subió más y comenzó a masajear su seno mientras que con la lengua delineaba el otro. Seras se arqueaba cada vez más mientras que el fuego la quemaba pero no la consumía.

Hans subió de nuevo la cabeza y la besó con ardor mientras que su miembro rozaba fuertemente con el sexo de la chica. La chica mordió el ancho cuello del Capitán degustando su sangre por segunda vez, el Capitán gimió ligeramente y esto soltó un ramalazo de fuego en el estómago de Seras. El Capitán deslizó su mano y comenzó a levantar la falda de la chica, rozó su entrepierna a través de la ropa interior ya mojada y delineó la forma de sus labios, la chica gimió fuertemente, ansiosa lamió la herida y continuó trazando un camino de vuelta a los labios del Capitán, los dos jadeaban mientras que el deseo invadía el ambiente.

El Capitán arrancó la ropa interior de la chica y la tiró al otro lado de la habitación, volvió a poner su mano en el mismo lugar, y la punta de sus dedos se introdujeron en su interior esperando la reacción de la chica, al ver que jadeaba fuertemente y se apretaba más, tomó eso como su permiso y se introdujo más sintiendo sus contracciones. Seras gimió de nuevo arqueando más su espalda, el Capitán la exploró mientras recorría el cuello de la Draculina con la lengua, la Draculina empezó a tensar los músculos y gimió aún más fuerte, de pronto tenso todo el cuerpo mientras se arqueaba más y contuvo la respiración, después se recargo de nuevo en su espalda con la mirada perdida. El Capitán esperó hasta que su mirada se enfocara de nuevo y la besó nuevamente, ella solo se separaba para recuperar el aliento a pesar de no necesitarlo. Poco a poco se removió los pantalones de combate y los bóxers quedando desnudo y a descubierto su cuerpo musculoso y bien torneado, se sintió bien al ver que la chica se lo estaba comiendo con la mirada. Lo tomó del cuello y lo besó con ganas, el se acomodó entre sus piernas y lentamente se fue acercando, su miembro tocó la húmeda entrepierna y lo excitó al igual que a ella, cuidadosamente se introdujo dentro de ella, sintió como las manos de la Draculina lo empujaban hacia atrás pero él tomó su muñeca y la puso en su hombro, sintió la resistencia de la chica y empujó un poco más, miró a la chica con un poco de preocupación al ver su gesto de dolor. Con el pulgar intentó relajar las arrugas de tensión en su cara y dejó que se acostumbrara a la sensación de tenerlo dentro de ella. Repentinamente las piernas de la Draculina se tensaron y sintió sus manos empujándolo hacia ella y el siguió introduciéndose mientras le acariciaba la cara. La Draculina sintió el deslizar dentro de ella y el placer comenzó a formarse dentro de ella nuevamente. El Capitán comenzó suaves las embestidas, la sentía estrecha y húmeda, pronto un pensamiento cruzó por su mente, Seras estaba en sus brazos, él era el que estaba dentro de ella, ella se le estaba entregando a él y no a Alucard como había pensado antes. Poco a poco fue aumentando el ritmo y la fuerza de sus embestidas, Seras se aferraba al cabello gris del Capitán mientras apoyaba su cabeza en su musculoso hombro. Jadeaba y gemía mientras el placer la invadía más y más. El Capitán podía sentir como las paredes de la Draculina se contraían y lo llenaban de placer, el también comenzó a gemir contra el hombro de ella, las embestidas aumentaron más de intensidad y frecuencia, la Draculina lo volteó quedando ella arriba, Hans se desconcertó por un momento pero la tomó de la cintura y pudo sentir como la penetraba más profundamente, suspiraron los dos y ahora la chica controlaba las embestidas, ella delineó el pecho del Capitán con la lengua. Las embestidas aumentaron de intensidad y pronto los dos se encontraban gimiendo, los músculos del Capitán comenzaron a tensarse y pronto se envaró, al explotar dentro de ella, la Draculina gimió y su espalda se arqueó aún más, se recargó en el pecho de Hans y le besó el cuello mientras él la envolvía en sus brazos.

-Yo… Hans – dijo Seras con la voz ronca debido a la excitación.

El la estrechó más y le beso el cabello.

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