BUENO CHICAS Y CHICOS, LO PROMETIDO ES DEUDA xD AQUÍ LES TENGO EL 3ER CAPÍTULO, Y EN VERDAD APRECIO SUS COMENTARIOS :3 SIE WEITER

En el despacho de Integra.

Mi ama, ¿crees que deba decírselo?

Integra suspiró y dejó de rascar el papel con la pluma.

`Depende de ti Alucard, ya te advertí´

Bueno al parecer se la pasan bastante bien

Qué raro que los hayas espiado a través de los pensamientos de Seras ¿no?

Integra sonrió y Alucard bufó.

`Bien bien, estas en todo tu derecho de decirle que su romance puede tener…consecuencias por el hecho de ser una Draculina única´

Sabes, creo que dejare a los dos en paz, veamos que sucede…

Y la voz se desvaneció, Integra se apretó el puente de la nariz con los dedos, aquello no le gustaba ni pizca pero sabía que no era de su incumbencia la relación entre una vampiro y un hombre lobo de más de 150 años.

`Veamos que es lo que pasa´

El Capitán y Seras caminaban en silencio por el pasillo camino a la gran oficina de Integra, al llegar el humo del tabaco fue más fuerte.

Integra dejo su cigarrillo en el cenicero y se dirigió a sus sirvientes.

-Hemos tenido reportes sobre supuestos ghouls atacando una pequeña aldea en Suiza, irán hacia las montañas y repórtense en cuanto lleguen-

-¡Sí señora! – dijo Seras con firmeza.

Hans asintió.

-Vaya aquí todo es verde- dijo Seras mientras miraba por la ventanilla del jet.

El Capitán se recargó con los brazos por detrás de la cabeza y suspiró, todo era bastante tranquilo ahora.

El jet aterrizó y viajaron unos kilómetros más hasta llegar a un sendero que conducía al bosque.

-A partir de aquí van por su cuenta, el pueblo esta a unos 20 minutos en caballo pero preferimos no arriesgarnos – dijo el guía y regresó a su puesto.

Seras y el Capitán caminaron en silencio un rato.

-Vaya que aburrido es esto, te propongo algo, una carrera hasta las afueras del pueblo

Seras echo a correr y el Capitán cambio a su forma de lobo, en unos segundos la empató, Seras miró al lobo gris y este pareció sonreír, Seras apretó el paso pero el Capitán le mantenía el paso sin esfuerzo. Al llegar al lugar designado Seras se cruzó de brazos y le saco la lengua. El Capitán rió bajo y se quitó la mochila de la espalda y comenzó a montar la tienda de campaña.

El Capitán habló por primera vez frente a Seras.

-¿Quieres pasarme eso por favor?

Sintió la mirada de la Draculina en la espalda y volteó, se encontró con la mirada incrédula de la chica y sonrió en sus adentros.

Extendió la mano para que le pasase la varilla pero al ver que se había quedado parada ahí la recogió el mismo. Colocó la última varilla y la tienda quedó hecha, era tan grande como para que 10 personas adultas quedaran cómodas.

Extendió el Sleeping Bag dentro y dejó las cosas de la chica en el ataúd que habían empacado.

Salió y a pesar del frío de la montaña tomó una botella de agua y se la echó en la cara.

La Draculina encendió una fogata y se sentaron.

-¿por qué nunca habías hablado cuando estaba yo presente? - preguntó Seras entrecerrando los ojos.

- Supongo que fue la disciplina, ¿a qué viene la pregunta? – dijo el Capitán mientras se recargaba en un tronco.

Notó como la chica se ruborizaba y se preguntó que estaría pensando.

La chica entró a la casa de campaña y miro sus cosas ordenadas en el ataúd y el sleeping bag en el suelo, escuchó el abrir de la lona de la entrada.

-La verdad no me molesta dormir en el suelo, enserio – dijo la chica avergonzada

El Capitán sonrió.

-No te preocupes, estoy bastante acostumbrado

-Gracias

El Capitán se acostó en el Sleeping Bag con los brazos detrás de la cabeza. Miró el techo un rato y cerró los ojos.

No concilió el sueño y se levantó, a pesar del frío el solo llevaba unos pantalones y sus botas al salir de la tienda.

Se sentó en un tronco cercano, miró la luna tan cerca, un deseo de correr libre y sin parar creció dentro de él, sintió las convulsiones en su cuerpo y se convirtió en el gigante lobo gris. Echó a correr por el bosque sin rumbo fijo, los animales le rehuían pero no se detuvo, corrió lo que le pareció una eternidad pero disfrutaba el impacto del suelo contra sus patas. Al llegar a un risco olisqueó el aire y localizó a algunos ghouls sueltos, avanzó y vio como se empujaban para comer del cadáver de una persona. Tomó al primero por la pierna y lo aventó contra el muro de piedra, al segundo le aplasto la cara con las patas y al tercero lo rebano con sus afiladas garras. Al ver que el trabajo estaba hecho regresó al campamento en dónde encontró a Seras sentada en una piedra de unos 4 metros de altura en el otro extremo del campamento. La miró fijamente, su piel blanquecina y lisa olía deliciosamente bien, su textura era perfecta, pronto Hans aspiró más profundamente el aire degustando el olor a ella.

La chica lo escuchó y lo miró de vuelta, tenía los ojos azules de nuevo. Ella bajó de la piedra con una agilidad propia de un vampiro y se acercó a Hans en un santiamén.

Lo olió y se paró un paso atrás.

-¿Qué has estado haciendo?

-Salí a correr y me encontré con algunos ghouls. Los hice pedazos y regresé.

-debiste avisarme – suspiró y luego miró a la luna -. No he podido dormir, soñé con mi mamá...

Hans la miró interrogativamente y una lágrima se deslizó por su mejilla, brillante como la plata. Con el dorso de la mano le enjugó la lágrima y ella lo abrazó, a decir verdad bastante fuerte, pero a él no le importo y la envolvió con sus brazos.

-Debo irme, pronto amanecerá – dijo Seras encaminándose a la tienda de campaña.

-¿Quieres que sepulte el ataúd?

-Si no te importa, gracias – dijo mientras le sonreía.

El Capitán comenzó a cavar un hoyo de 2 metros de profundidad y después llevó el ataúd, lo deposito en el fondo, era un ataúd débil para salir de el sin dificultad.

La draculina miró el ataúd, miró la luna una vez más y se adentró en el ataúd. Al cerrarse la tapa Hans comenzó a depositar la tierra de nuevo. Cuando terminó se fue al Sleeping Bag y concilió el sueño enseguida.

Al atardecer, cuando el sol estaba ya oculto en las montañas, Seras salió del ataúd con una fuerza demoledora.

Hans se sobresaltó y sacó el cuchillo de combate, se colocó en una rodilla y miró las astillas del ataúd y la tierra volar por los aires.

Enfundó el cuchillo y se acercó a trote a ella. Se estaba limpiando el uniforme cuándo sintió los cálidos labios de Hans posarse en los suyos, fríos como la nieve.

Ese beso dulce y tierno pasó a ser desenfrenado y apasionado. Jadeando Seras dijo contra los labios del Capitán:

-La misión -. Se separaron y se equiparon, Hans llevaba sus Mauser C96 y su cuchillo de combate mientras que Seras llevaba el "Harkonnen".

Se acercaron a la aldea, las casas estaban destruidas salvo los cimientos, había cristales regados por doquier y sangre seca manchaba las paredes y el suelo de piedra.

Los ghouls comenzaron a salir, eran más de los que esperaban, eran demasiados, pegaron las espaldas y comenzaron a disparar sin piedad. Los ghouls caían pero uno nuevo los reemplazaba. Seras comenzó a desesperarse, eran demasiados incluso para ellos dos. El tiempo que le llevaba recargar era demasiado, los rodearon y pronto los separaron, cada uno lidiaba con un grupo distinto de ghouls.

El capitán disparaba a diestra y siniestra recargando tan rápido como podía, cuando se agotaron sus cargadores peleo con puños y piernas, sus patadas eran tan poderosas que partían a los ghouls como mantequilla, sus puños destrozaban cráneos, Seras mordía y arrancaba miembros salpicando sangre por todos lados pero el círculo se estrechó hasta que Hans no pudo verla.

La chica soltó un grito agudo – Haaansss!-.

El hombre lobo intentó abrirse paso pero los ghouls le impedían moverse siquiera.

-¡Seras! – gritó por encima de los quejidos de los ghouls.

Un rugido proveniente debajo de la masa de ghouls le hizo vibrar la cabeza y acto seguido los ghouls salieron hechos pedazos al aire como títeres, el fleco del rubio cabello de Seras impedía verle los ojos, pero un fulgor rojo ardiente se notaba aún en la oscuridad. El brazo oscuro como la noche serpenteante estaba en lugar de su brazo normal. Caminó hacia los ghouls y mientras se acercaban ella los desmembraba en cachos irregulares y los mandaba a volar. Incluso los ghouls que batallaban con Hans atacaron a Seras dejando al capitán unos cuantos. Seras reía maniacamente mientras la sangre le salpicaba el uniforme y la cara.

-Esto es lo que se ganan por basuras, son una mierda y con ella deberían estar, no son más que desperdicios.

Arrancó 3 cabezas y 4 torsos más, los ghouls estaban acabados, no quedaba ninguno de pie, cabezas brazos, partes del cuerpo irreconocibles cubrían el suelo.

Hans miró a Seras desde distancia mientras ésta goteaba sangre de los brazos, la sombra que tenía de brazo dio lugar a un brazo normal con la piel blanca. Aquella visión era tan letal, ella era letal, se preguntó porque no había echo eso con los soldados de el Major. Ella lo miró y un rojo como las llamas brillaba en sus ojos. Ella se acercó dando grandes zancadas y estampó su cuerpo contra el de él de una manera tan excitante que Hans no pudo contenerse, la besó apasionadamente mientras rozaba su miembro contra el húmedo centro de la Draculina.

La cargó y ella le rodeó con las piernas permitiéndole acercarse más. Hans subió las rocas con agilidad y llegaron al campamento, ni siquiera se acercaron a la casa de campaña. Hans recargó contra la piedra a Seras mientras recorría sus labios con la lengua. Seras se deleitaba con su roce pero pronto estuvo ansiosa de más y sin pensarlo le arrancó la playera a Hans haciéndola jirones.

Hans la embistió por encima de la ropa aplastando a Seras entre él y la gran roca, ella gimió en respuesta y excito aún más al capitán.

El capitán arrancó la ropa de la chica dejándola regada en el suelo. Se quitó los pantalones a patadas y la penetró tan fuerte como pudo, gimieron fuertemente mientras el capitán embestía rápido y fuerte, sintió a Seras venirse y el estaba a punto, cuándo menos lo esperaba la Draculina lo mordió y el no pudo evitar venirse violentamente, jadeando dejó a la chica sobre su espalda, la beso momentáneamente y ella volvió a beber su sangre, enviando miles de descargas eléctricas en su cuerpo.

El capitán pronto comenzó a embestirla de nuevo mientras ella arqueaba la espalda. Hans colocó su mano en la espalda de la chica para mantenerla en aquella posición, mientras pasaba sus labios por su abdomen. Seras se estremeció y se corrió por segunda vez, Hans sintió la presión contra su miembro y los músculos se le tensaron, embistió dos veces más y se vino nuevamente, mientras Seras se arqueaba aún más y ella también cayó desplomada y agotada en el suelo.

El cuerpo del Capitán estaba lleno de sudor a pesar del frío mientras que el cuerpo de Seras seguía seco, solo que ella jadeaba también.

Se tumbó a un lado y ella se recargo en su pecho, los dos quedaron en silencio.

-¿A qué han venido tus ganas tan desesperadas? – preguntó Hans mientras le acariciaba el cabello.

-No lo sé... simplemente el sabor de la sangre y el verte ahí tan... perfecto y a mi disposición, ni siquiera lo pensé.

Hans continuó acariciando el rubio cabello de la chica.

Sonrió pensando de nuevo en que ella le pertenecía a él, y si Alucard la reclamaba tendría que enfrentarse contra él hasta la muerte.

Se levantó junto con Seras y se vistieron con una muda de ropa nueva. Hans tomó una de las cajas de supplies que había y se la acabó. Seras a pesar de haber tomado la sangre de Hans bebió una unidad de sangre que estaba en una hielera.

Corrieron lo más rápido que pudieron después de levantar el campamento para llegar a tiempo al Jet, Seras se fue en una parte blindada en donde tenían su ataúd.

Hans se quedó mirando por la ventanilla y se quedó dormido.

QUE TAL LES PARECIÓ? REVIEWS? pLIZZ :3 INCITENME A SEGUIR CON LA HISTORIA X3