LISTO, ACTUALICE, ME ESCURRÍ EL CEREBRO *BABEA* PERO YA ESTA XD ESPERO Y LO DISFRUTEN TANTO COMO YO DISFRUTO AL RECIBIR SUS REVIEWS :3

Sin aviso Integra se cortó un dedo y el olor de su sangre pura hizo reacción inmediata en el viejo vampiro.

-Debes estar hambriento después de todo este tiempo

Alucard lamió la sangre del dedo de su maestra, pero la paz se rompió.

El lobo gris había embestido al vampiro destrozando la ventana y cayendo varios pisos abajo.

-¡Maestro! – gritó Seras mientras saltaba desde la ventana.

El lobo había arrancado un brazo del cuerpo de Alucard mientras éste reprimía el dolor pero sonreía ampliamente.

Con el otro brazo sacó la enorme Jackal y disparó 6 veces, las cuales el enorme lobo esquivó con un rápido movimiento. Antes de detener a Hans el lobo desgarró la pierna de Alucard dejándola hecha jirones de carne y músculo.

De un golpe hizo trastabillar al lobo hacia atrás, Alucard se regeneraba velozmente, Hans regresó a su silueta humana pero continuaba cubierto de pelo y su cara seguía siendo lobuna.

Sacó la enorme Mauser C69 y comenzó a disparar, pero Alucard dejaba que las balas lo impactaran causando daños masivos. Pero el vampiro se disponía a mirarlo y seguir disparando. La última bala del cargador del Midian le dio al Capitán en un brazo, el sonido de su carne quemándose le encogió el estómago a la Draculina y deleitó a su Maestro.

Hans se adelantó al mismo tiempo que Alucard, el puño del Capitán trituró las costillas del lado derecho del vampiro mientras que éste había perforado la carne del hombre lobo con su mano. Se separaron de un salto. Alucard sangraba de la boca y se agarraba un costado, su sonrisa mostraba sus afilados colmillos. El hombro de Hans tenía un hoyo pero ya comenzaba a sanarse rápidamente.

Apenas siguiendo el trazo del movimiento, la fuerte patada de Hans partió a Alucard como mantequilla dejando ver su corazón, pulmones y órganos internos, sus costillas estaban incompletas y su cara era de estupefacción, pero sólo duró un momento.

Pronto el vampiro se comenzó a reír.

-Esto es divertido… - dijo mientras los sellos en sus guantes brillaban de un rojo encendido.

Un sonido desagradable se produjo del cuerpo del vampiro antes de que pasara a ser insectos y sangre, las sombras rojizas que emanaban de su cuerpo se transformaron en formas extrañas y cientos de ojos se abrieron, las sombras tomaron forma de un enorme perro traído desde el mismo Infierno, de las sombras surgió la mano de Alucard con su arma y disparó varias veces, Hans las esquivó de nuevo.

La risa maniaca del Empalador sonó y su voz surgió desde las sombras.

Prepárate animal, el Infierno te espera – dijo Alucard mientras se perdía de nuevo, los dos enormes caninos rugieron e hicieron vibrar las ventanas de la mansión.

-¡Deténganse!, es una orden – dijo Integra con una voz firme y superior.

Los dos seguían tensados y se miraban, ignorando incluso a su maestra las dos enormes sombras saltaron hacia adelante, pero dos estacas punzantes y dolorosas los clavaron a los dos en el suelo.

Seras estaba entre los dos, sus ojos eran de un brillante carmesí y las sombras que reemplazaban su brazo clavaban a los dos veteranos en el suelo, impidiéndoles moverse.

Que coraje el tuyo, chica policía – dijo Alucard pasando de nuevo a su forma semi-humana. Tenía una amplia sonrisa llena de sarcasmo.

-Maestro, mi nombre es Seras – dijo la chica.

-Los tres a mi oficina, en este instante – dijo Integra caminando de vuelta a la mansión.

Integra iba adelante, atrás de ella y pendiente estaba la Draculina, y detrás estaba Alucard y Hans, luchando por no matarse en ese mismo instante.

Al llegar Integra rodeó su escritorio, pero en vez de sentarse les dio la espalda y miró por el ventanal, comenzaba a llover.

Seras se encontraba a unos metros de Integra, mientras Alucard se había sentado y había puesto los pies en el escritorio. Hans se quedó en la entrada de la gran habitación.

-Acaban de desobedecer una orden directa, y eso conlleva a un castigo, para ambos.

Alucard miraba por la ventana, estaba enfadado, Integra le había pegado en donde más odiaba, durante 3 semanas había estado haciendo misiones de reconocimiento, odiaba esas misiones, nunca se divertía, lo único que podía esperar eran insignificantes ghouls que significaban una mierda para el.

La chica policía estaba a un lado, era la primera vez que iba acompañado, eso le proporcionaba al menos un poco de alivio.

Pero la que saldría mal parada seria Seras, su maestro la estaría molestando para no aburrirse.

Estaban caminando por un sendero, y llegaron a una pequeña capilla. Seras se quedó estupefacta.

-Que nostálgica es esta noche, ¿no es así chica policía?

La pequeña capilla estaba en ruinas desde aquella noche, en donde vio morir de una manera brutal a sus compañeros, en donde había huido por su vida y en donde casi muere de una manera espeluznante. Aquella noche en donde experimento un dolor sólo comparado con las bayonetas de Alexander Anderson. La noche en la que se convirtió en una no muerta.

-¿Qué hacemos aquí maestro?

-Una misión de reconocimiento, pero éste no es el lugar, simplemente quise revivir algunos recuerdos. Esa noche fue perfecta. El sabor de tu sangre virgen todavía lo recuerdo.

La chica se quedó anonadada, ¿lo hacía por molestar o de verdad era un recuerdo deleitante para él?

-Dime Seras Victoria, ¿tu sangre sigue sabiendo igual?

Además de quedarse sin respuesta por que la había llamado por su nombre, la pregunta la había dejado aturdida.

-Yo...

-No respondas querida Seras, en cambio me permitirás hacer esto.

El poderoso vampiro en un parpadeo estaba frente a ella a escasos centímetros, la cuál estaba presa del shock. Alucard pasó su nariz, oliendo el cuello de la chica policía, podía oler su miedo, la mordió y la tomó de los brazos impidiendo que se fuera a soltar.

-¿Qué haces maestro? – dijo mientras intentaba apartarse.

Alucard saboreaba cada gota de su sangre, ya sabía que Seras no era virgen, pero aún así su sangre seguía teniendo ese delicioso sabor a inocencia y dulzura en ella, un sabor que solo quedaba abajo de la sangre de su ama. Lamió las heridas y le susurró a Seras.

-¿Qué sientes chica policía? No seas tímida – dijo Alucard mientras sonreía ampliamente.

La Draculina miraba hacia el suelo y se mordía el labio, sus ojos habían pasado a un color escarlata, su maestro inhaló y pudo oler un atisbo de deseo, el cual la chica reprimía con todas sus fuerzas.

-Vamos Seras, tenemos que dar ese informe a nuestra ama – dijo mientras le daba la espalda y echaba a caminar.

-Si maestro…

Al llegar a un campo abierto notaron una esencia poco común, la de un vampiro.

Siguieron aquél aroma hasta llegar a una cueva fría. Entraron y a pesar de la oscuridad los dos veían como si fuera de día.

El olor a sangre tanto fresca como vieja puso alerta a Seras, pero Alucard en cambio sonrió ampliamente.

-¿Quiénes son ustedes? – preguntó una voz dentro de la cueva.

-Muéstrate cobarde – dijo Seras mientras quitaba el seguro de su rifle.

-Hagan que pare, por favor, no puedo más – suplicó el vampiro mientras salía de su escondite.

Los dos miembros de Hellsing no esperaban eso.

-No puedo parar, mátenme, no quiero esto, soy un monstruo, por favor, por favor.

Seras sintió un poco de lástima por aquél hombre, seguramente no deseaba haberse convertido en un no muerto, bajó el arma y entonces se percató que su maestro fruncía el ceño y apretaba los dientes, un hilillo de sangre emano de su boca.

Se adelantó dos pasos y tomó al escuálido vampiro por las solapas, lo levantó con una mano mientras caminaba. Sin aviso lo azotó contra una estalactita que atravesó el corazón de aquél vampiro convirtiéndolo en polvo.

-Maldita mierda, y te haces llamar vampiro

Seras no esperaba esa reacción por parte de su creador, pero se limitó a callarse.

Caminaron de vuelta al pueblo del cuál despegaría el avión de vuelta a casa.

-¿Qué harás llegando a la mansión, chica policía? – preguntó Alucard sin mirarla.

-No lo sé maestro, no tengo planes.

-He visto qué tan cercana eres con ese repugnante hombre lobo – dijo ahora mirándola.

-Él no es repugnante maestro, y ¿cómo lo sabes?

-Puedo verlo en tu mente, recuerda que soy tu creador y siempre serás mi sirvienta – dijo mientras miraba de nuevo por la ventana.

-¿Puede leer mi mente, maestro? – preguntó la chica avergonzada.

-Siempre que quiera Seras, te recomendaría tenerlo en mente – Alucard sonrió con verdadera malicia.

Ella se limitó a bajar la mirada y jugar nerviosamente con sus dedos, inconscientemente se frotó el cuello donde su maestro la había mordido, se había quedado en estado de shock, recordó sus primeros meses en Hellsing, siempre había deseado a su maestro, incluso él la provocaba algunas veces, y la mordida era prueba de ello. Deshecho el pensamiento y miró hacia el techo del jet, el sol ahora podía tocar su piel sin dañarla, se sentía fuerte y de algún modo indestructible. Pero le al mismo tiempo odiaba aquella nueva fuerza, sentía que dejaría de ser ella misma y convertirse en algo así como Alucard, despiadada y fría, no podía permitirse eso.

QUE DILEMA EL DE SERAS... POBRE CHICA xD, ¿QUÉ LES PARECIÓ? ALLE KOMMENTARE? pLIZZZ