N/A: ¡Holaaaaaa! Bueno, como lo prometido es deuda, aquí está el capítulo dos hoy domingo! C: confieso que estuve a punto de no poder publicarlo hoy, tanto mi Beta como yo estuvimos muy ocupadas esta semana xD sin embargo, ¡lo logramos! \o/ así que obviamente, mis agradecimientos infinitos rosados y lluvia de chocolate a Ilyan (LunosA) mi super beta :3 y gracias a ustedes también, por sus reviews!
Sin más que decir, espero que disfruten el capítulo. Sé que yo disfruté escribiéndolo xD.
PS: NO ME MATEN.
– Teniente…
– ¡Coronel! ¿Qué hace aquí? ¿Cómo entraste? –Inquirió mientras salía de la cocina sosteniendo un vaso de jugo.
Roy enarcó una ceja mirándola de arriba abajo, desde su cabello rubio suelto y pasando por sus pechos –obviamente cubiertos por la camisa color durazno que llevaba- hasta la punta de sus pies. Era ella, no había ningún cambio ni parecía herida, pero aún así Roy no pudo evitar notar que había algo fuera de lugar, sin embargo, lo dejó pasar puesto que su juicio aún estaba algo obnubilado por la visión de Riza. Sentía que tenía años sin verla, había estado tan preocupado por su bienestar que el saber que ella estaba bien, allí, frente a él y a su alcance, le llenaba el pecho de una sensación indescriptible. Movido por ese mismo sentimiento, cerró la distancia que había entre ellos y estrechó entre sus brazos a Riza sintiendo su cuerpo contra el de él, su respiración, su olor y todo eso que había extrañado de ella. La sintió sonreír mientras correspondía el abrazo, acariciando su espalda suavemente.
– No haz respondido mis preguntas, Roy –Dijo ella, aunque su tono tenía un deje socarrón él ignoró la pregunta, y tomando su cara entre sus manos la besó lentamente, permitiéndose saborear cada centímetro de sus labios, delineando su labio inferior con su lengua y sintiéndola suspirar mientras le correspondía con más vehemencia.
Él abandonó entonces sus labios, descendiendo a su cuello besándolo de igual manera, luego la alzó por los muslos llevándola a la habitación, una vez allí, la recostó sobre la cama. Continúo besándola con el mismo ímpetu e introdujo su mano por la camisa de ella acariciando despacio su abdomen, llegando hasta donde estaba el sujetador y desabrochándolo. La sintió soltar un corto gemido contra sus labios cuando rozó brevemente uno de sus pechos, el suspiró y se sentó a horcajadas sobre ella, terminando de quitarle la camisa y tirándola lejos, de manera descuidada. Antes de que ella alcanzara a cubrirse el pecho con sus brazos, la asió por las muñecas con fuerza, sus rostros estaban muy cerca, y la miró directamente a los ojos.
– ¿Qué hiciste con Riza? –Preguntó, y la rabia se sentía claramente en su voz. La mujer bajo él sonrío con arrogancia.
– Vaya así que lo notaste desde un principio. ¿Cuál fue tu primera pista? –Replicó, tratando se zafarse de su agarre sutilmente.
Pero esto sólo provocó que él lo reforzara, frunciendo el ceño sólo reformuló la pregunta – ¿Qué hiciste con Riza? –Su tono, sin embargo, fue más bajo y amenazante. Esto excitó aún más a Lust.
– ¿Qué me harás si no te digo? –Acercó su rostro un poco más al de él, sus alientos mezclándose.
– Matarte, obviamente.
– Oh, pero eso sería matar también a tu queridísima Teniente. ¿No lo entiendes? Ella sigue aquí, dentro de mí –Y para dar validez a su punto, el tatuaje en su pecho se hizo más borroso y en su ojo se pudo apreciar el brillo de la mirada de la verdadera Riza.
Roy soltó un corto jadeó de sorpresa y formó la pregunta clave en esa situación – ¿Qué eres?
– Tú lo sabes perfectamente, Roy. Soy un Homúnculo, Lust, para ser más precisa –respondió, aprovechando que el agarre de Roy se hacía más débil comenzó a zafarse.
– ¿Y cómo…? –
– Es un proceso complicado, sí, pero totalmente posible. Ahora mismo comparto este cuerpo con Riza Hawkeye –sonrió aún más al ver la incrédula mirada del Coronel y lo detalló aún más. Desde la gota de sudor que se deslizaba desde su frente a su mejilla, sus labios entreabiertos y respiración agitada hasta el tenue temblor en sus manos –Y en caso de que te lo preguntes, sí, ella puede ver todo que está pasando, de hecho, ahora mismo está preocupada por tu reacción.
Roy aclaró su garganta, enderezándose y sentándose a un lado de la cama. La miró de reojo una vez más. ¿Cómo demonios de suponía que actuara en esta situación? Una conocida mano se posó sobre su hombro sacándolo de sus cavilaciones.
– Señor, los homúnculos planean usar mi cuerpo para mantenerlo a usted y a los demás vigilados. No se deje llevar, lo correcto es que destruya este cuerpo –Esta vez fue Hawkeye la que habló y él sintió su pulso agitarse.
– ¿Destruirte? ¡Tonterías Hawkeye! –Replicó, poniéndose de pié frente a ella que aún permanecía semidesnuda –Estoy seguro de que hay una solución a esto que no incluya tu muerte.
– Sé qué es difícil pero es lo mejor y más práctico que podría hacer, Coronel. Entiéndalo, se está arriesgando demasiado y no creo que valga la pena…
– ¡Claro que la vale, Riza! –Y ella se tensó ante el uso de su nombre. –No puedo perder otro compañero –se dio la vuelta y la encaró, colocando ambas manos sobre sus hombros. –No te puedo perder.
Pero en el momento en que sus miradas se cruzaron, sólo se topó con la expresión socarrona de Lust.
– Oh, eso es tan conmovedor, lástima que el tiempo para hablar de Riza se acabó, aunque supongo que eso fue suficiente para tomar tu decisión, ¿no, Coronel? –Dijo imitando el tono de Hawkeye al pronunciar su rango, susurrándoselo al oído para luego apartarse riendo.
Roy gruñó por lo bajo ¿qué trataba de hacer esa mujer? –Sólo tengo una duda. ¿Cada cuanto puede la Teniente Hawkeye tomar control de su cuerpo? –Inquirió, aunque sospechó que tal vez ella no le proporcionaría aquella información, más probó ser impredecible cuando alzó la vista y respondió.
– No lo sé. De hecho, no debería poder sin embargo, esta mujer es realmente testaruda y se la vive peleando por el control constantemente… Sobre todo desde que llegaste, pero es sólo cuestión de tiempo para que yo absorba el alma y me adueñe de este cuerpo por completo, no te preocupes –Finalizó la explicación colocando su mano sobre la mejilla de Roy, pero éste la apartó casi asqueado.
Hubo un momento de silencio en el que ambos volvieron a cruzar miradas, desafiándose, pero este fue roto por los insistentes ladridos de Hayate. Lust bufó.
– Y llévate a esa cosa o juro que la mataré, no ha dejado de ladrar en todo el día y ya me colmó la paciencia.
-Por supuesto que lo haré –Roy sonrió abriéndole la puerta del baño al can para que saliera. Este al verlo ladró alegre moviendo la cola más sin embargo, gruñó abiertamente al mirar a Lust, –parece que te odia. Bien Hayate, hoy te irás conmigo.
···
De regreso a su apartamento, con Hayate en el asiento de al lado mirando tranquilamente las calles mientras el automóvil avanzaba sin prisa, Roy logró vislumbrar una conmoción entre la gente; afinando la vista descubrió la causa: Era el Alquimista de Acero. ¿Y ahora, qué demonios planeaba ese niño montando un espectáculo así a plena luz del día? Sobre todo a sabiendas de que Scar podría aparecer en cualquier momento. Aparcó en auto frente al local donde Edward se encontraba tomando un jugo.
– Deja de fanfarronear, Acero – Dijo Roy y a su lado, Hayate ladró contento reconociendo a los hermanos Elric de inmediato.
– ¡Coronel! ¿Ya lo dejaron salir del hospital? –Inquirió algo sorprendido por la inusitada presencia de Roy.
–Más o menos –Respondió con desdén. De hecho, se había ido antes, escapándose de los cuidados de su subordinado y del hospital.
– Escuché lo de Havoc… –Murmuró acercándose más al auto –El Doctor Marcoh…–Pero fue interrumpido.
– Espera, sube al auto, tenemos que hablar de eso.
Pero al estar todos dentro del vehículo, el espacio no alcanzó y con Hayate encima del mayor de los hermanos Elric, fue bastante obvio que no podrían conversar ahí.
– Mejor bajemos –Ordenó Roy con la voz estrangulada porque Alphonse lo tenía prácticamente pegado a la ventana.
Una vez fuera del auto, el Coronel le contó a Edward lo que había sucedido con el Doctor Marcoh.
– ¿Marcoh ha desaparecido?
– Lo más seguro es que fueran por él –Explicó– Aparte de eso, Acero… ¿Has oído lo de Scar? ¿Por qué vas llamando la atención? ¿Quieres que te mate, idiota?
– Lo estoy esperando –Afirmó Edward con una sonrisa llena de seguridad– Quiero la revancha.
– ¡No digas estupideces! ¿Acaso no recuerdas lo que pasó en Ciudad del Este? –Roy subió la voz. Era una idea absurda ¡ponerse en peligro sólo por eso!
– Bueno, bueno ¿acaso tienes miedo? –Habló Acero con tono burlón– Claro, porque cierto Coronel no pudo hacer nada y se esfumó –Refiriéndose al incidente de Roy con el agua.
– ¡No me busques que me encuentras! –Exclamó, dejando reconocer que aquello era un asunto delicado para él. Detestaba que se lo recordaran.
– ¡Si hasta su guante es inútil! –Continuaba burlándose Edward mientras, frente a ellos, Hayate olfateaba y gruñía al sentir el acercamiento de alguien que obviamente no era un amigo.
Hayate ladró y todos alzaron la mirada. – ¿Ya lo tienes dónde querías, no? –Dijo Roy con un deje de nerviosismo asomándose en su voz.
– ¿Qué te pasa? ¿Estás sudando? –Cuestionó de manera socarrona Edward. Pero tenía razón, el Coronel se encontraba nervioso pues sabía que en su estado no podría darle mucha pelea a Scar. Además, estaba el hecho de que ya no se encontraba con su teniente, obviamente estaba en desventaja.
De inmediato, Scar lanzó su primer ataque que fue ágilmente esquivado por Edward mientras Alphonse transmutaba una pared para evitar que el mismo le diera al Coronel.
– Mi hermano está haciendo de cebo para cazar a un homúnculo porque necesita uno con vida –Explicó el menor de los hermanos mientras permanecía detrás de la pared junto a Roy.
– ¡Es una locura!
– ¡No queremos que más gente muera y lo evitaremos a toda costa! ¡Así tengamos que arriesgarnos mi hermano y yo!
– ¿Y qué pasará si antes de que lleguen los homúnculos? ¿Nuestras fuerzas abaten a Scar?
– ¡Para eso está usted! –Aclaró Alphonse y Roy sonrió ante su tono.
– ¿Pretenden usarme? Hay que ver que ustedes…–Dejó la frase al aire y suspiró– ¡Si atrapan a más de uno, guárdenmelo!
– ¡A la orden! –Dijo al mientras se levantaba y corría a pelear contra Scar junto a su hermano. En tanto, Roy recordó que estaba cerca de la casa de Fuery y decidió sacar ventaja de aquello dirigiéndose hacia allí.
Ya instalado en la casa de su subordinado, comenzó a comunicarse con todas las líneas de la milicia a reportar a todos los distritos la aparición de Scar creando confusión y tiempo para que los Elric cumplieran su plan.
– ¡Aquí tercer distrito militar! ¡Estamos luchando contra Scar y necesitamos refuerzos! –Atrás de él, Hayate ladró alegre– ¿qué demoni- ¡shht! ¡Hayate! Perfecto. –rió al terminar la llamada y leer la lista– ¡Ahora al séptimo! ¡Ha, esto se pone interesante!
…
Mientras tanto, Bradley junto a Gluttony se dirigían hacia el lugar donde ocurría la pelea.
– ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Siento el olor de un delicioso Ishvalí! –Más lo que no mencionó en voz alta, era que también percibía indudablemente el olor de Lust.
···
De vuelta al departamento de Fuery, Roy se encontraba aún ocupado dando reportes a la milicia cuando Fuery volvió. No se sorprendió de encontrarlo ahí.
– ¡Señor!
– ¡Ah, Sargento Fuery! Justo cuando lo necesitaba. Hay algo que debes hacer –Dijo su superior mientras una sonrisa algo maliciosa se dibujaba en su rostro. Fuery suspiró sintiendo como una gota de sudor se deslizaba por su frente, presentía que no sería nada bueno lo que el Coronel tenía planeado.
Minutos después, con una peluca pelirroja y maquillaje aplicado –de muy mala manera, por cierto– Fuery se miraba en el espejo y sollozaba cosas como "yo no entré a la milicia para esto" y "mi padres me matarían si me vieran" mientras se arreglaba la blusa que ahora llevaba puesta.
– Hay una casa vacía a las afueras –Explicó Roy entregándole una nota– Si algo pasa, nos reuniremos allí. Asegúrate de que no te sigan –ordenó mientras veía a su subordinado (ahora subordinada) abandonar el departamento.
– Sí señor, si pasa algo, me comunicaré con usted.
– Bien.
– ¡Y ya deje de dar tantos problemas! –Fue lo último que le escuchó decir antes de cerrar la puerta. Roy no pudo evitar pensar que sonó un poco como Hawkeye… Hablando de ella, ¿cómo se encontraría ahora que estaba compartiendo cuerpo con un homúnculo? Debía apresurarse y buscar una forma de regresar a su teniente a la normalidad.
