" " son cuando hablan las personas

Los pensamientos en cursiva

Revista

Los recuerdos en negrita

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El Perro

Kagome marco ansiosamente aun número de teléfono, ya memorizado. Dando un suspiro tembloroso, escucho el suave pitido, correspondiente a la llamada. Pasándose de un pie a otro, no sabía cuanto tiempo tenía que esperar, terminando, colgó y volvió a marcar. Quizás no habían alcanzado a contestar.

Jugando con sus ojos, miro hacia el techo y de allí a su izquierda para toparse con su mascota acostado en su sofá con la cola colgando y los ojos cerrados. Para ser un animal tan grande era muy tranquilo, no le causaba ningún problema, claro, mientras no implicara algo que tuviera que ver con su orgullo.

Curiosamente, desde su llegada, se sentía mas acompañada, ahora que lo pensaba, todavía no le compraba su cama, ese conjunto de sabanas no podía ser siempre un remplazo. Se lo merecía después de todo ¿Quién se metería con un animal de ese tamaño?

"Moshi moshi, familia Higurashi" la sacó de sus pensamientos la suave voz del otro lado del teléfono.

"¡Mama!" exclamo feliz.

"¿Kagome?"

"Si, mama"

"¡Kagome! Que alegría oírte ¿Cómo haz estado? ¿Tienes algún problema?" lo último con un tono preocupado.

"No mama, estoy bien ¿Cómo están ustedes?"

"Estamos muy bien ¿Cuándo vendrás a visitar?"

"En vacaciones mama, lo prometo. Ahora, te hablaba porque necesito un favor" mordiéndose el labio inferior.

"¿Cuál favor Kagome?" preguntaron del otro lado.

"Bueno, sucede que la empresa tendrá una reunión importante fuera de la ciudad durante cinco días" explico, sintiendo una mirada encima suyo.

"¿Dónde?" curioseo.

"Kaganawa" murmuro con el teléfono mas cerca de su oído y boca. Mirando de reojo a cierto animal que se encontraba sentado en el sillón, observándola.

"¡Oh! ¿Y cual es el favor?"

"Bueno…" venía la parte difícil "tengo un perro-"

"¿Se permiten perros donde vives?" interrumpiéndola.

"Eh" buena pregunta, no se le había ocurrido "¿Si?"

"Kagome…" advirtió.

"No se, pero, es un compañero tranquilo y no causa molestias" Sino te metes con él agrego mentalmente, pero no era necesario que lo supiera ¿Verdad? "Además me han visto entrar y salir con él y no me han dicho nada" termino.

"¿Cómo se llama?"

Era la pregunta que Kagome mas temía, realmente ¿Como decirle a su mama el nombre, de una forma tranquila, para que no se alterara? "Bueno…" comenzando a enredar el cordón del teléfono con su dedo "Ano…Su-su nombre es…"dando un trago para desatarse el nudo sobre su garganta "Sesshomaru"

Oyendo la ingesta de respiración sobre el otro lado, espero pacientemente la respuesta. Pasado un rato comenzó a ponerse nerviosa, su madre no respondía.

"¿Mama?" trato de traerla de regreso.

"¡Oh Kagome!" eso no sonaba bien, nada bien "Querida… ¿No haz estado yendo verdad?" escucho la frustración en su voz.

"¡Mama! ¡No necesito ir!" reclamo.

"Kagome…" escucho la voz deprimida de su madre.

Apretando los dientes juntos, se sintió enojada, había pasado tanto tiempo y su madre seguía con la loca idea "No es nada mama, olvídalo" trato de decir con la mayor suavidad que logro conseguir, a través de todo su coraje.

"¡Por favor Kagome! ¡Prométeme que iras una vez mas!"

"Pero…"

"Kagome, solo fue un sueño"

Un sueño, eso era lo que siempre le había dicho que era un estúpido sueño, pero, los sueños no eran así de reales "Esta bien mama, iré solo una vez" resalto lo último.

"Pero Kagome-"

"Y no te preocupes sobre Sesshomaru, ya veré que hago" respondió cortante "Me voy, tengo cosas que hacer"

"Esta bien Kagome, pero no olvides lo que me acabas de decir"

"Si mama, adiós" escuchando la misma despedida, colgó el teléfono sin pensarlo dos veces.

Sintiendo como sus rodillas cedían, cayo al suelo sobre ellas y coloco las manos sobre la pared. No debió haber llamado a su madre, tampoco decirle que cuidara a su acompañante ¿Qué rayos le pasaba por la cabeza?

"No estoy loca" susurro para sí misma "No estoy loca" repitió.

Dando un gemido. Sus emociones eran un revuelto entre decepción, tristeza, frustración, enojo. No podía creer que su propia madre la mandara a un lugar donde creían que era una psicópata ¿Cómo podía mandar a su propia hija a ese lugar? Donde se creían perfectos y sabían todo sobre una persona.

"¡No estoy loca!" grito mientras se le humedecían los ojos "Todo fue verdad" soltó con hipos.

Sintió un suave pelaje sobre su cachete, haciendo alzar su cara a dos ojos amarillos frente a ella. Daba lastima, era patética, pero sin embargo, se calmo con la presencia de su mascota. No lo pensó dos veces, se lanzo la ojos azules a abrazar su único apoyo y lloró a flor de piel.

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¿Cómo termine aquí? se dijo así misma mientras observaba las paredes blancas del lugar y las personas vestidas del mismo color que el concreto alrededor, casi parecía que se querían mezclar con ellas, así uno no notaría su vigilancia. El olor a cloro sobre el lugar, le daba una esencia a limpio o mejor dicho desinfectado, como eran las intenciones de los que trataban.

La asqueaba.

"Higurashi Kagome" Soltando un suspiro la ojos azules, considero el hacer acto de presencia "Higurashi Kagome"

"Aquí" peso la respuesta, había echo una promesa.

"Pase por aquí el doctor la esta esperando" haciendo señas a algún lugar.

Soltando un suspiro, recogió su bolso y se encamino a la puerta que habían señalado. Se sentía como si fuera a la horca misma, apunto de cortarle la cabeza por pecados mentirosos, aunque en este momento sonó más atractivo que le cortara la cabeza a que la encerraran en este fatídico lugar.

"Tome asiento por favor" le hizo señas.

Kagome hizo lo pedido, no estaba a gusto, si su intención era esa la había conseguido. Apretando su bolso entre sus manos, observo con sus llamativos ojos azul profundo los diferentes libros en los estantes, con títulos de conocimiento sobre los pensamientos y las partes del cerebro humano. De decoración en las paredes una variedad de diplomas y reconocimientos sobre la cantidad de años gastado.

Pregunta sobre estos papeles era su verdadera intención ¿Era para presumir o intimidar? Prácticamente decía Yo-sé-mas-de-ti-que-tu. Simplemente eran tan egocéntricos, no podían ser las cosas diferentes a lo que ellos pensaban, parecían cavernícolas con la cabeza dura.

"Entonces Kagome-"

"Higurashi" corto ácidamente, no era su acostumbrada forma de ser pero simplemente no los soportaba. Principalmente este hombre vestido en una bata blanca con cabello negro, moreno, ojos grandes, resaltados con lentes, y gordo.

"Higurashin-san" corrigió, sin inmutarse al ser interrumpido hace unos momentos "Ya hace una temporada que no viene" menciono checando unas cosas en la computadora. "¿Qué tal se ha encontrado?"

"Bien" simple, era todo lo que necesita saber.

"Entonces, no le molestara mientras le hago algunas preguntas y pruebas" mas que una cuestión fue una declaración.

¿Tengo alguna opción? Pensó fastidiada.

"Comenzaremos con un juego de palabras, yo le diré una y usted me responderá con lo primero que le venga a la mente"

La cabello negro-azulado hizo un sonido de afirmación.

"Negro"

"Blanco" respondió con sus ojos espumosos aburridos mirando cualquier cosa.

"Verde"

"Hojas"

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"Al fin termino esta tortura" susurro irritada.

Mientras habría la puerta de su apartamento, preparando el bolso para ser lanzado con exasperación. Había cumplido su promesa de irlo a visitar, ya no tenía mas que lamentarse y no volvería a poner un pie en ese lugar ni aunque su vida dependiera de ello.

"¡Kagome-chan!"

Escucho el grito atrás suyo, mientras sentía como se le crispaban los nervios y sus dientes se molían juntos. Su persona menos favorita en el mundo se encontraba prácticamente queriendo reventarle el tímpano. Tenía unas enormes ganas de comenzar a golpear su cabeza contra la puerta, quizás caería en la inconciencia y despertaría sobresaltada en su cama alegre de que era un sueño, pero no era así…este día iba de mal en peor.

¿Respeto o grosería? ¿Qué escoger?

"¿Sucede algo Hitomi-san?" soltó en un suspiro.

Gano el respeto.

Su madre había echo un buen trabajo inculcándoselo.

"En una semana hare una fiesta de bienvenida" comento.

"¿Bienvenida?" pregunto la ojos azules, mirándola de frente y ladeando la cabeza.

"Lo que sucede es que llego un nuevo vecino en el piso de abajo…asique le hare una fiesta de bienvenida para que se sienta mas cómodo"

"Oh" pensando un momento "Lo lamento Hitomi-san no podre asistir"

"Ya veo" menciono triste.

Dando un trago amargo por su garganta. El aguijón de culpa le pincho. Maldiciendo su suave corazón y comprensión a la gente, le sonrió "Pero si haces alguna reunión dentro de quince días es posible que si pueda asistir"

"Eso seria genial" iluminándose su expresión.

"Si…bueno ya entrare ando…cansada"

"Esta bien" con un leve sonrojo.

Decidiendo que era momento de irse, entro a su apartamento con un suspiro pesado. ¿Qué diablos significaba ese sonrojo? Lo mas seguro es que fuera el calor…si el calor. Abriendo su bolsa, saco una revista de ella para luego aventarla descuidadamente a la mesa. Tirándose de un brinco al sofá, estiro los brazos con un bostezo.

Abriendo la revista, busco entre las páginas el tema que le había llamado la atención. En un principio creyó que era en realidad una broma por una persona pero su curiosidad pudo más que nada y por eso se encontraba ahora buscando el tema interesado. Sonriendo por al fin encontrarlo.

"Doga yoga" leyó el titulo

Una alternativa para combatir el estrés canino que vivimos en la "era del estrés", hasta los perros parecen ser afectados por este mal.

"¿Sera que por eso que es tan amargado Sesshomaru?" cuestionándose mientras ignoraba un gruñido.

En los últimos años, expertos en el comportamiento animal han descubierto terapias de relajación para mascotas como perros y gatos. Desde hace un tiempo surgió el denominado "doga", término proveniente del inglés "dog" y que se refiere al "yoga para perros"

El "doga" se basa en algunas de las posiciones conocidas del yoga, inspiradas en movimientos, estiramientos y posturas naturales de los perros. En Estados Unidos se practica en gimnasios y al aire libre en parques.

Volteando a ver a su mascota de pelaje blanco "Se-ssho-ma-ru" canto el nombre de su mascota, la cual se levanto y ando a la habitación ignorándola "Te estoy hablando" le dijo malhumorada para recibir como respuesta que volteara a verla unos segundos, virarle la cara y entrar al cuarto, cerrando la puerta tras suyo.

Soltando un bufido, tiro la revista a la puerta, agarro una almohada y se la puso sobre la cara para sofocar su grito de coraje.

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"Sesshomaru" gruño "¡Coopera!" mientras intentaba colocarlo acostado en el piso "es una posición de yoga para el estrés, mas tu que eres un perro muy rígido y amargado" sintiendo como la espalda que intentaba colocar en el piso se tensaba mas.

"Mira aquí dice que debes acostarte o sentarte, al menos siéntate" enojada, mientras le señalaba la revista "Ahora si pusieras de tu parte seria mas fácil… Comencemos de nuevo" poniendo la pierna derecha en frente y la izquierda detrás, espero pacientemente a que su perro se sentara en medio de sus piernas.

Dándole la espalda a la chica, miro alrededor del parque en el que se encontraban para practicar el famoso Doga yoga que había leído en esa revista que traía con ella para todos lados, mientras intentaba tomar las posiciones que se encontraban allí en esa hoja de papel, no le haría caso y nada lograría convencerlo para continuar con esa ridícula tarea, ni aunque su vida dependiera de ello lograría convencerlo para hacer tales posiciones-

"Te comprare helado de limón" con una sonrisa mañosa.

Lo siguiente que sabia es que Sesshomaru se encontraba en medio de sus piernas mirándola expectante mientras movía las orejas en diferentes posiciones. Sintiendo el triunfo llenarla ¿Quién diría que un perro seria tan aficionado a los helado? Benditos sean los helados, especialmente los de limón.

Colocando su mano derecha sobre su cuello y estirando el brazo izquierdo, comenzó a tomar profundas respiraciones. Inconscientemente el perro blanco le siguió a la par de su dueña. Abandonando la posición, continuo leyendo para la siguiente pose.

Acostándose boca arriba "Sesshomaru súbete arriba mio" el cual reacciono abriendo los ojos con sorpresa, como si se hubiera vuelto loca la cabello azabache "Solo hazlo" como si tomara un hondo suspiro, se fue acomodando. Tomando impulso la cabello azabache con sus piernas comenzó a elevar la parte trasera de su mascota y con las manos le alzo las patas delanteras.

Unos segundos después su cara se volvió roja del esfuerzo "¡Pesas demasiado!¡Quien diría que debajo de todo ese pelo estuvieras gordo!" recibiendo una mirada puntiaguda Recordatorio: poner a dieta a Sesshomaru No aguantando mas lo soltó, cayendo sobre el pecho de ella con éxito sacarle el aire de los pulmones "…No…puedo…respirar…" entrecortadamente, esperando que se bajara quien la aplastaba.

Tomándose su tiempo para bajarse, observo las bocanadas de aire que tomaba la ojos azules y su cara regresaba a su tono natural, mientras esta lo miraba flagrante al ver el movimiento de cola junto con una expresión de satisfacción.

"Perro del demonio" susurro.

Resoplo, ignorando lo expresado.

"Siguiente" una vez recuperada. El ojo de oro alzo una ceja al querer continuidad "Veamos…" consiguiendo una sonrisa "Este es perfecto" agrandando su sonrisa Aquí me las voy a cobrar

"Ponte en el tapete" le mando. Sesshomaru la miro desconfiada "No pasa nada" sonriéndole recibiendo un entrecejo de su compañero, al final colocándose encima de lo dicho. La cabello azabache le doblo las patas para que quedara sobre ellas y la cabeza alzada, lista su mascota. Puso un brazo en cada lado de él con la palma de la mano en el césped, extendiendo los pies, juntándolos y colocándose en la punta de los pies.

Ya encima de Sesshomaru, como aparecía en la imagen, una sonrisa oscura le paso sobre el rostro, su plan era perfecto, nada mas tenia que fingir que alguna piedra se le había incrustado en la mano para perder el equilibrio y caer sobre su mascota prepotente para enseñarle una lección de quien mandaba entre ellos dos.

Aguantando la respiración con la anticipación que revoloteaba sobre su estomago, se inclino un poco hacia la izquierda, abriendo la boca lista para hacer un sonido de queja termino soltando un chillido sorprendido al ver como era alzada fácilmente sobre la espalda de su perro al levantarse sobre sus cuatro patas. Su reacción al dejar de sentir el suelo fue: abrazar su cuello y sus rodillas se encogieron para terminar sujetas en la cadera del animal como su única salvación de vida.

Lo siguiente que sabía es que el animal de ojos dorados llevaba en su hocico el tapete y a su dueña en la espalda, mientras se iba retirando del parque dejando cierta revista abandonada. La ojos zafiro solo pudo soltar un quejido con su cabeza colgando con resignación, formándose un leve sonrojo al sentir las miradas sobre su manera, soltando otro gemido, oculto su cara en su pelaje blando, cerrando los ojos fuertemente esperando que la tierra se la tragara, y ,sin resistencia, se dejo ser llevada de regreso al departamento.

¡Dios! Su plan no solo había fallado, la había colocado en una posición vergonzosa.

¡Pensarían que es una desquiciada!

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"Solo serán cinco días" murmuraba para ella, tratándose de convencer de que su mascota se encontraría bien esos días "Eri prometió ir a cuidarlo y alimentarlo en su tiempo libre" teniendo un tic sobre su dedo, comenzó a darle golpecitos al volante "Esta a solo una hora" continuó mirando la carretera en frente, no podía creer que los quince días pasaran volando.

Guardando silencio, hacia nomas de veinte minutos que había salido de Japón para dirigirse a Kaganawa en su coche. Su jefe se había ofrecido a llevarla pero amablemente declino la oferta, no es que no confiara en él, nomas había decidido no ser dependiente de alguien, pero, ahora que se encontraba completamente sola en su carro con nada más que la carretera en frente y en completo silencio, su radio había dejado de agarrar señal hace cinco minutos asique no tenia para entretenerse con música, se sentía…vacía.

Era una joven mujer con la edad de veinte cuatro años, no vivía nada mal para no haber tenido unas buenas calificaciones o una carrera en sí, pero era normal que la universidad no haya querido aceptarla después de su historial académico pero no era su culpa ella no había decidido, pero ese era el pasado, este es el presente. Su vida como joven secretaria, no era el grado tan alto que quiso una vez pero su dedicación y ferviente obstinación la habían logrado colocar en el nivel que se encontraba para darse algunos pequeños lujos.

Asique no estaba mal, no necesitaba un hombre a su lado, claro que no, no es como si necesitara alguien que llegara con rosas algunas veces, festejar días especiales, platicar cosas triviales, hacerse bromas, pelear por tonterías, soñar un futuro juntos, encontrar en ocasiones la comida ya hecha. No, no la necesitaba, no tiene nada que ver con el hecho que no había tenido alguna relación desde hace cinco años, después de su fracaso con Hojo, ni tampoco con él después de Hojo…¿Cuál era su nombre? Esta bien, no recordar el nombre era desastroso pero quien podía criticarla, solo anduvieron siete días. Soltando un suspiro de frustración, no era su culpa ¡Diablos! Ni siquiera recordaba su apariencia, además que solo fueron siete días de los cuales lo vio el día que se lo pidió…y cuando la termino.

Ahora que se acordaba ¿Por qué la había dejado? Así es cierto ella no le hablo nunca, pero si él fue quien se lo pidió ¿No debía ser él el que debía buscarla? Realmente no importaba, ya eran cosas pasadas, ni siquiera sabia porque se cuestionaba todo esto, habían pasado varios años y a ella en su momento no le afecto. Asique no tenia que lamentarse ahora que se encontraba con su tiempo ocupado por su trabajo. En su tiempo libre ver sola la televisión, ir a comprar los comestibles sola, ir a un restaurant sola, ir al cine…sola.

¡Mierda! ¡Todavía faltaban treinta minutos y la maldita radio seguía sin agarrar señal!

¿A que hora su mente había cambiado de rumbo? Se suponía que estaba pensando en su mascota, en Sesshomaru. Él estaba con ella asique no estaba completamente sola, dormía con ella, comía con ella en casa, salía a caminar al parque con ella o correr. En el caso de ese día del intento de hacer doga yoga, lo admite, fue una causa perdida pero se libro de regresar a pie, y ahora que lo pensaba fue chistoso. Pero por su condición de animal no la podía acompañar a todos lados como le hubiera gustado, además que tiene una perspectiva casi…humana, solo le faltaba hablar para poder discutir los programas que veía con ella.

Pero, a pesar de eso había un detalle, no podía tener hijos con su mascota ¡Y su madre la andaba presionando por un nieto! ¿Por qué se entercaba con ella? Estaba Souta…olvídalo, si de por si sentía que ella era joven para tener niños, no quería hacer malos prejuicios y terminara metiendo la pata por una calentura de momento. Ella podía manejar bien a los niños, era paciente, los adoraba, entonces ¿Por qué no tenia novio?

Colocando su mirada en el reloj del carro, maldijo en voz baja.

¡Solo habían pasado cinco minutos!

Con unas enormes ganas de pegar su cabeza contra el volante, se pregunto si llegaría cuerda para checar que todas las cosas estuvieran en su lugar.

Es mas seria un milagro que llegara a Kaganawa con sus cinco sentidos en pie.

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"Bueno, le atiende Higurashi" contesto su teléfono con manos libres y a la par vigilaba las decoraciones que se hacían en el salón "Lo lamento en este momento Anetsu-sama se encuentra en una junta pero si gusta dejar un recado" asintiendo levemente "Muy bien yo le avisare" colgando.

"Disculpe ¿Que color prefiere?" le hablo una trabajadora mientras le enseñaba dos servilletas, una de color melocotón y la otra esmeralda.

Colocándose un dedo en la barbilla en pensamiento "Preferiría que esa pregunta la conteste Anet-"

"Su opinión seria mejor considerada que la mía Higurashi-san" expresaron.

"¿Esta seguro Anetsu-sama?" Virando a verlo.

"Una mujer tiene mejores gustos que un hombre"

Azul choco con castaño para asegurar lo pronunciado "La servilletas carmín y los manteles color dorado igual que el moño, los centros de mesa blanco para que resalten, la decoración que sea una combinación de estos tres colores, sino es mucha molestia claro" termino con una sonrisa.

"Ninguna molestia Higurashi-sama para eso estamos" retirándose.

Un chiflido sonó "No sabia que tenia ese tono de mando Higurashi-san" alago.

Con un leve sonrojo, rascándose la mejilla "Gracias, Anetsu-sama"

"No me arrepiento de la decisión que he tomado, nuestra empresa dejara un recuerdo memorable" sonriendo con orgullo.

Devolviéndole la sonrisa "Por cierto le hablo Katsuo-sama, no quiso dejar recado que le devuelva la llamada cuando este disponible"

Asintió "Entonces le llamare cuando este disponible" observando el movimiento de la sala.

La cabello azabache lo miro de reojo "Si no es mucha molestia Anetsu-sama…¿Es mi imaginación o se encuentra libre ya?" sintiéndolo ponerse rígido.

"Bueno…el viejo cascarrabias puede esperar" ofreciéndole una sonrisa.

Kagome entrecerró los ojos en su expresión, se encontraba evitando el trabajo, ese era el motivo por el que realmente había venido donde estaba ella para deshacerse del estrés o simplemente andar de simplón ignorando sus responsabilidades…ella igual lo haría, debe ser difícil estar en la cabeza de una empresa, de por si como secretaria tenia que hacer muchas llamadas y colocar el orden.

"¿Ha verificado el buffet?"

"Si, se encontrara listo en vapor caliente una hora antes de la llegada para que todo este a una buena temporada, será una entrada variada, el primer platillo, el segundo, el postre con barra abierta de lo que les plazca pedir con una variedad de bebidas de vinos, champan, sangría y preparados, nuestra variedad aumento al pequeño regalo que se nos fue ofrecido por el hotel al escogerlo para este evento importante" mirando el pequeño cuaderno en su mano para no perderse de algo.

"¿Los camareros?"

"He afirmado que deben ser dos para cada mesa"

"¿Dos?" cuestiono.

"Si, uno para las bebida y el otro para la comida" pasando la hoja "¡Ah! Los meseros de alimento tendrán ayudante que traerá una segunda bandeja de comida para que la mesa sea servida sin faltar nadie, estarán a una distancia considerable para no arruinar la platica entre los invitados" desdoblando un papel del interior del cuaderno, se lo entrego a su jefe "Esta son la lista de invitados y los asientos que ocuparan, los separe por numero de mesa para que sepa en que mesa ira cada uno" señalando con su pluma las instrucciones que le decía.

"Por cierto, en una hora practicaran la entrada y salida con platos y vasos vacíos, he pedido a algunas personas que están en el arreglo del lugar que se sienten en las mesas y le compliquen el trabajo siendo exigentes para ver su desempeño y errores que deberán ser anotados y debidamente entregado a los superiores de los meseros y de allí a los meseros para los posibles errores que sean evitados" paro un momento a ver si la seguía, le asintió "Pero antes de ser entregados nosotros oiremos cada uno de los comentarios de los atendidos y de los superiores e igual estaremos en el momento en que serán corregidos cada uno de los meseros, lo cual será en hora y media que puede aprovechar para hacer la llamada para Katsuo-sama y tener un breve descanso" Con una sonrisa mientras remarcaba un numero al celular y se lo ofrecía al ojos castaños.

Sorprendido, acepto el teléfono que se le ofrecía en ese momento por su secretaria, colocándolo en su oído escucho la voz femenina del otro lado diciendo a donde hablaba y quien era el de la llamada, no sabia como pero la cabello azabache lo había mareado del discurso que había dado al punto de enredarlo en su plan para que terminara de hacer su trabajo sin espera alguna, bajo la mirada pasmado en la sonrisa inocente de la cabello azabache.

"Si habla Anetsu Wataru, Katsuo-sama espera mi llamada"

Alejando la vista de su jefe, regreso a mirar los detalles que podían faltar o modificar para que se viera mejor la sala para el partido, su jefe dijo que tenia que ser una fiesta perfecta, haría lo posible por hacerla perfecta, era su trabajo y además podía recibir un jugoso bono por su buen desempeño.

Con una sonrisa más grande, Sesshomaru necesitaba una cama y ella lo quería vestir de rosa. Dando una risita se imagino la cara de su macota en un vestido rosa con un moñito en cada oreja de color fucsia. Seria uno de los mejores momentos de su vida, lograrlo vestir así…Ahora que pensaba realmente bien las cosas, razono que su mascota no tenia un collar y tampoco una placa.

¿Qué había estado esperando para comprarlo?

¡Oh¡ es cierto su dinero se seguía yendo en alarmas, debería poner su alarma en el celular y el celular colocarlo debajo de su almohada para que no la tocara su compañero peludo y dejara de andar gastando una cantidad innecesaria de dinero por culpa de su mascota de ojos amarillos solo porque era tan perezoso para levantarse temprano y estar despierto unos minutos hasta que ella se retirara, no, en cambio mejor rompía sus alarmas.

"Listo" escucho a su lado, virando se encontró con un celular extendido a su dirección. Recibiéndolo lo guardo "¿Dígame Higurashi-san disfruto de la primer noche aquí?"

Asintió "Fue cómodo, además que mi cuarto es grande" dando una risa "entrarían como cinco personas en ella e igual tiene un refrigerador" sonriéndole.

"Que bueno que lo esta disfrutando" mirando alrededor "Esta haciendo mucho mejor su trabajo del que considere hace unos momentos, realmente me sorprende Higurashi-san" alago.

"Gracias" con una sonrisa mientras jugaba con un mechón de su cabello.

"Cinco días es un plazo suficiente para que extrañen a una persona ¿No le parece?" mirándola de reojo.

"Si" Perdiendo levemente el brillo de su mirada en recuerdos "Su familia ha de estar esperando que esto termine Anetsu-sama"

"Seria así si tuviera una"

"¿Eh?" curiosa "¿Por qué?" tapándose la boca sorprendida "¡Oh! Lo siento, no debo inmiscuirme en sus asuntos" explico rápidamente.

"No se preocupes, pero llámame Wataru-san no me gusta Anetsu-sama, no estoy viejo y es para mi padre" dedicándole una sonrisa.

"Mientras me llame Kagome-san Anet err Wataru-san"

"Sera un placer Kagome-san, contestando a su pregunta, no me he dedicado el tiempo para encontrar una chica a mi atención por lo cual no he formado una familia ¿Y usted Kagome-san?"

"Pues, tengo alguien que me espera…es como familia pero no puedo forma una familia"

"¿Cómo?" frunciendo el ceño.

"Mi perro" contesto "Me espera en casa, mi familia vive en un santuario y yo rento un departamento, de hecho Eri debe estar yendo a alimentar en este momento a mi mascota y luego sacarlo a pasear por sus necesidades"

Espero que este bien y que Sesshomaru deje pasar a Eri…o al menos que no le haga daño pensó repentinamente preocupada.

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Colocando la llave en el picaporte de la puerta se preparo para darle vuelta para entrar al departamento de Kagome para alimentar al perro de ella. Su amiga de ojos azules tenia la suerte de estar al lado de los hombres guapos, Eri quería un poco de esa suerte. Aunque Kagome era ignorante del cariño que se le atribuía del sexo opuesto, Eri no lo era, pero aceptaba que su amiga no querría nada con ninguna después de la experiencia que había vivido con ese tipo que era de una banda, aunque la madre de ella pidió a todas no decirle a su hija, lo mejor era que lo olvidara.

Quitando el seguro sobre la puerta, alejo la llave y la trato de guardar en su bolso mientras sostenía una bolsa con comida en la mano izquierda. La ojos zafiros había sido muy especifica sobre la comida que le gusta y la cantidad que necesitaba comer su mascota, no entendía porque mejor no le compraba un saco de croquetas, lo colocaba en la cocina con una nota diciendo que debería rellenar su plato dos o una vez al día. Pero no, lo había mimado con darle de comer comida humana.

¿Me pregunto si su pelaje estará opaco, duro o se le caerá mucho? Dicen que esos son los efectos que tienen por comer comida pensó mientras cerraba su bolsa y ponía su mano en la manija.

"¿¡Quién eres tu!" preguntaron tras ella.

Volteando, se encontró una chica de cabello castaño y ojos de mismo color, mirándola como si quisiera mandarla al otro mundo o enterrarla diez metros debajo de la tierra "¿Disculpa?" pregunto sorprendida.

"¿¡Quien eres tu!" cuestiono nuevamente pero con mas fuerzas "¿¡Que haces queriendo entrar a la casa de Kagome-chan!"

¿chan? Se sorprendió, su amiga era una persona amigable y permitía los sufijos, pero a como le mostraba esta persona su forma de ser se le hacia muy raro que la cabello azabache le dejara llamarla con un sufijo cariñoso A menos que…

"Disculpa ¿Tu eres Hitomi verdad?"

"¿Cómo sabes?" entrecerrando los ojos.

Si, era la chica obsesiva que la ojos zafiro no aguantaba, pero trataba de ser cordial con ella para no meterse en problemas, su amiga había platicado de ella enojada en una ocasión en su hora de comida debido a las galletas que cada semana le daba como bienvenida al edificio después de tres semanas de vivir allí, su comportamiento lo clásico como hostigan te.

"Um, abajo tenían el letrero con los nombres de la persona que vive en cada departamento" mintió, si le decía la verdad estaría sofocando a la cabello azabache.

"Aun no me contestas ¿Qué haces queriendo entrar en la casa de Kagome-chan?"

Que molesta, no se como Kagome la soporta tomando como opción ignorarla.

"Soy amiga de Kagome-chan y me encargo cuidar a su mascota" en cierto punto se vanaglorio en la expresión en el rostro de la otra chica de completo shock "Asique con permiso pero tengo que entrar" dando la vuelta a la manija y entrando.

Hitomi miro como la chica de cabello negro entraba al departamento de su vecina dejando la puerta abierta ¿Por qué Kagome le había confiado a alguien más sus llaves? Ella con mucho gusto lo hubiera hecho después de todo lo tenia en frente, en cambio prefirió que esta chica desconocida para ella llegara a invadir su espacio. Soltando un resoplido entro nuevamente a su departamento, cerrando de un portazo la puerta tras suyo, ignorante de los siguientes sucesos que pasarían.

Mientras tanto entre las sombras del departamento se encontraba escuchando con atención desde el principio de la platica hasta la chica que había entrado al departamento con el pecho hinchado de orgullo al ver la expresión de la otra, moviendo la cabeza de lado a lado, no había peor cosa que dos mujeres viboreandose entre sí. Agradecía que su dueña no era así y se basaba mas en los principios de la educación que en sentirse mejor que otra.

Sus ojos amarillos brillaron levemente en la oscuridad a su alrededor, observando cada movimiento de la cabello negro que le había traído el alimento. Saco de la bolsa un traste con comida. Alzando la nariz logro distinguir el olor a pollo y verduras hervidas, dando un resoplido continuo mirando con atención como empezó a husmear las cosas mientras murmuraba, dando un leve gruñido la vio brincar mirando alrededor para saber donde había escuchado el sonido.

Hundiéndose mas en las sombras, vio como llego a darle la espalda, aprovechando su descuido, salió corriendo a la entrada con extremo silencio para luego interrumpirlo al cerrar la puerta del lugar tras suyo, escucho el grito ahogado de adentro y se fue por el pasillo ya conocido.

Eri se volteo al escuchar el ruido de como era cerrada la puerta, dio un gritillo al ver que la mascota de la cabello azabache había salido corriendo del lugar encerrándola en el apartamento mientras huía. Dándose una palmada en la frente, maldijo en voz baja, Kagome le había advertido que su compañero peludo era mas inteligente y mañoso de lo que parecía, pero había decidido tomarlo como una exageración de parte de su amiga, ahora se enfrentaba con un perro que se escapo.

Si Kagome lo averigua…Poniéndose repentinamente pálida.

¡Oh por dios! Tenia que encontrar a ese perro antes de que su amiga regresara y quisiera su cabeza en una bandeja de plata por perder a su compañero. Salió corriendo detrás del animal de ojos dorados.

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Con habilidad corrió entre las sombras de los edificios que eran cada vez mas prominentes por el atardecer, troto con rapidez, esquivando objetos o brincando sobre ellos para evitar inconvenientes. Sino iba con cuidado los perreros lo atraparían, pero varios años en las calles le habían pulido sus habilidades, además que tiene ventaja con su velocidad.

Subiendo por las escaleras de emergencia de uno de los edificios, llego hasta el techo de este, mirando la ciudad desde arriba para tratar de encontrar como ajustarse, tenía que encontrar a la ojos zafiros. En el tiempo que tenia viviendo con ella sabia que se metía en problemas sola con mucha facilidad, sino fuera por algún tropezón o ,a la excesiva confianza del lugar, no poner los seguros. Ahora la cuestión era…¿Dónde estaba?

"La empresa tendrá una reunión importante fuera de la ciudad durante cinco días"

"¿Dónde?"

"Kaganawa"

Es cierto la cabello azabache había dicho su destino en una llamada de teléfono con otra mujer, curiosamente era perfecto el lugar, en parte no se le hacia raro era un magnetismo frecuente para ella las dificultades, nada mas faltaba saber el lugar donde se encontraría durmiendo.

"Que suerte tiene Kagome, estar en uno de los mejores hoteles, espero alguna vez llegar a hospedarme en Loto Princess Paradise"

En medio de sus murmuraciones locas la chica de cabello negro había dicho el lugar en donde se encontraba la ojos zafiros, observando una de las flechas que mostraban los diferentes destinos busco Kaganawa luego salió corriendo a la derecha.

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Se miro en el espejo mientras ondulaba con un dedo sus mechones ya ondulados, estaba tan nerviosa por esto que su estomago se había revuelto y las palmas de su mano habían comenzado a sudar frio, tomando una cantidad de aire, lo soplo para ver si liberaba un poco de su estrés, al ver que no funcionaba se acercó al refrigerador al lado de su cama. Buscando entre la variedad de dulces, jugos y bebidas, agarro la lata de una coca cola y agua mineral, pasándose al escritorio volteo el vaso limpio y sirvió la mitad de las aguas con gas. Dando un trago largo a su bebida.

¡Mierda! ¡Mi labial! En un segundo se encontraba frente al espejo retocando su maquillaje.

Cerro los ojos centrándose en mantener su calmada, abriéndolos checo los detalles de su maquillaje y que todo estuviera nuevamente en su lugar, se sentía como si fuera a su primera cita como colegiala de la secundaria en vez de asistir a una fiesta que llegaría gente importante, las cuales especularían el nombre de la empresa en que trabajaba, junto con lo que significaría igual el mantenimiento de su empleo y/o salario.

¿Qué es lo mucho que podía pasar? Después de todo lo que podía suceder es que algo saldría mal, caería un desastre, seria sustituida por alguien mas y tendría que ocupar un rango menor o podría simplemente ser despedida sin compasión viendo quien podría contratarla con la falta de estudios y horribles calificaciones que se encontraba en su curriculum. Sintiendo un nudo en la garganta junto con un hoyo en el estomago.

¡Oh por dios! La bebida la había empeorado, lo único faltaba es que le dieran nauseas y quisiera vomitar todo lo que estuviera en su estomago, que en si no tenia nada ya que por los nervios apenas si había comido. Soltando un suspiro, nuevamente trato de calmarse, tenia que bajar dentro de poco y su jefe no estaría demasiado gustoso de ver que llegara tarde.

Toc, toc.

Llamándole la atención el sonido que venia desde su puerta, alguien la estaba tocando, a lo mejor era uno de los empleados del hotel para darle una notificación de lo que sucedía, aprovecharía de una vez para bajar a la fiesta. Mirándose por última vez al espejo para comprobarse, aliso un poco el vestido verde pasto que usaba para esta ocasión y checaba su peinado que estuviera firme para las siguientes horas, ofreciéndole una sonrisa que fue devuelta, se encamino a la puerta.

Tomando la manija y dándole la vuelta, la abrió para parpadear sorprendida.

"¿Anetsu digo Wataru-san?" pregunto "¡Oh! ¿No me diga que me he atrasado?" mirando el reloj en su muñeca de color oro que se había puesto de decoración. Arrugo el entrecejo al ver que todavía tenia tiempo ¿Sera que tenía atrasado la hora? Marcaba las 8:30 p.m.

"No, claro que no Kagome-san, solo se me ocurrió venir a buscarla como es mi acompañante y estará haciendo los chequeos igual que yo, no estaría mal que habláramos nuestros nervios para enfriarlos y a la vez ser una agradable compañía con el mismo destino"

"Eso seria agradable" ofreciéndole una sonrisa.

"Por cierto déjeme mencionar que se ve realmente impresionante en el vestido que ha escogido esta noche, se mezcla muy bien en su tono de piel" Felicito. La observo en un vestido verde, el cual tenia un nudo alrededor de su cuello junto con un escote decente mostrando su suaves curvas, zapatillas de color oro con unos aretes, collar, bolsa y reloj que hacían juego, su cabello en un intricado peinado y un maquillaje que se basaba principalmente en realzar sus ojos, alcanzo a oler un perfume delicado.

"Gracias Wataru-san" con un polvo rosa sobre sus mejillas "Aunque no soy la única, usted se ve especialmente elegante esta noche" No era mentira, su jefe se encontraba en un juego de esmoquin de color gris con una camisa purpura que resaltaba debajo de su chaqueta haciéndolo una buena combinación, zapatos negros brillantes junto con unas mancuernas de plata, su cabello manejable y encontró llamativo el perfume que se puso.

"¿No cree que he exagerado?" colocando un dedo en la parte superior de la camisa, estirándolo para poder respirar con mas facilidad.

"Absolutamente no" con una sonrisa.

Asintiendo, ofreció su brazo "No retrasemos mas nuestra llegada, seguiremos hablando mientras andamos"

Kagome se quedo en la perdida de palabras, esperaba que la acompañara pero sin ofrecerle el brazo para andar, solo andarían lado a lado, apretando un poco los labios trato de hacer entender a su cerebro que solo era un gesto de caballerosidad el que la hacia no algo mas haya de eso, pero es que a pesar de eso no había tenido un contacto, aunque fuera educado, con un hombre desde hace mucho tiempo. Les había obtenido una pequeña fobia.

Es solo para verse bien frente a los invitados se convenció Además… observándolo con mas atención Es solo trabajo Era cierto únicamente laboral, pero de cualquier forma recordó una charla que tuvo en una ocasión con Eri sobre su jefe hace unos pocos días cuando decía que podía estar cerca de él.

"Vamos, Kagome-chan, tienes que admitirlo, Anetsu-sama es guapo y sexy" Con una mirada soñadora sobre su rostro.

"Si recuerdas que es mayor que nosotros ¿Verdad?" le pregunto mientras tomaba un trago de su horchata.

"¡Oh vamos Kagome-chan! ¿Qué son cinco años de diferencia?" Agitando su mano desinteresadamente frente a ella.

"¿Qué en esos cinco años lo ha ganado una chica?" le pregunto con un poco de sarcasmo.

Deprimiéndose "Tienes razón, pero… ¿Cómo sabes que tiene novia?" sospechosamente.

"Bueno…en realidad, no se" Parpadeando sorprendida.

"Kagome, tu eres la mas cercana a él en estos momentos, deberías saber" recrimino.

"Eri vengo a trabajar no ha averiguar la vida personal de mi jefe" le respondió.

"¿Ni siquiera para una amiga?" dándole ojos de cachorro a medio morir.

Con cara estupefacta Ha mejorado Mirando a los lados "¿Cuál es tu insistencia con él?"

Viéndola como si le hubiera crecido una segunda cabeza "¿Estas ciega o sorda? ¡Él es guapo! Sin contar el hecho de que es dueño de una empresa y tiene dinero"

"¿No será por el dinero que realmente te fijas?" entrecerrando los ojos.

"Además de eso él es guapo" mirando al techo soñando despierta.

Soltando un suspiro, no sabia porque pregunta siquiera, ya era consciente de que su amiga se derretía por cualquier cara bonita que le pasara en frente. Kami sabía como se había logrado librar de un embarazo y de una boda en todos estos años, en realidad de la boda si, de tener un bebe no. Kagome comenzó a sentir aburrimiento del parloteo que tenia su amiga sobre la apariencia de su jefe.

Empezando a formarse una sonrisa sobre su rostro, ya se imaginaba a su amiga babeando por la apariencia en la que se encontraba Wataru y además del hecho de que la estaría regañando por no aceptar las invitaciones con mas rapidez junto con lo afortunada que era para lo último darle un empujón, decirle que se apresuró y…que se diera una oportunidad.

¿Una oportunidad? ¿Oportunidad de que o para que? Ya estaba pasando mucho tiempo con Eri eso solo la hacia que se atrofiara su pobre cerebro. Inconscientemente haciéndose la tonta que se refería, ella lo sabia pero no lo quería aceptar, aunque se torturara luego cuando estaba sola, el claro ejemplo era cuando viajaba de Japón al hotel en el que se encontraba.

"¿Ocurre algo?" pregunto preocupado.

"No, nada" le respondió mientras le dedicaba una sonrisa tranquilizadora, cerraba la puerta tras suyo y agarraba el brazo ofrecido.

"Sé que los tacones son una molestia, pero si es posible, hay que aumentar nuestro ritmo, no vaya a ser que nos quedemos sin carrito" ofreciéndole una sonrisa.

"Entiendo Wataru-san" Acelerando su paso "Wataru-san, me preguntaba ¿Porque es mejor que haya conseguido un hotel en el cual los restaurant quedan lejos de las habitaciones y las habitaciones son un piso de cada casa?"

"Debido, Kagome-san, que los hombres de negocios tienden a ser muy quisquillosos y solo les gusta lo mejor, por eso tuvimos que hacer la fiesta en un hotel de diamantes. Las habitaciones tienen que hacer trofeo al nombre y derecho a los diamantes, asique tienen que ser habitaciones lujosas por eso son varias casas con tres pisos sobre ella" Ayudándola a subir a uno de los carritos de golf que se encontraban estacionados, luego darse la vuelta para tomar el puesto como conductor.

Asintiendo, se comenzó a mover el carrito en una dirección al azar para llegar al destino prescrito, siendo ignorantes de dos pares de ojos de oro brillantes observando todos sus movimientos desde una distancia decente.

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Tomando un poco de la bebida dulce con alcohol que le habían servido hace unos momentos, movía sus ojos zafiros alrededor del lugar, tomándose su tiempo en cada mesa para evaluar el rostro sobre cada uno de los invitados, hasta ahora todos se veían felices y glorificados con el especial cuidado que han tenido los meseros.

Agradecía la practica que habían hecho hace horas e igual a las personas que habían cooperado para hacer un servicio excelente. Recordaba las notas de cada una de las personas que fueron atendida, hubieron muy pocas criticas asique el regaño no había sido grande, también había contratado profesionales, no primerizos. Su jefe la hubiera degollado si viera jóvenes borrachos, desarreglados, falta de educación y sobre todo sin experiencia.

Sintiendo como se relajan sus hombros, aprovecho la música tranquila de vals que habían puesto para entretener en un suave baile a las personas que se encontraban en el evento. Mirando al asiento a su lado, estaba vacío, Wataru se había movido para hablar con otros empresarios importantes sobre asuntos que en estos momentos no le interesaban, ya había hecho su parte para que todo fuera perfecto.

Sonriendo, sujeto su bolsa para levantarse de su asiento y tomar rumbo al baño, su cuerpo tenia una urgencia en especial e igual tenia que checar su maquillaje y peinado, después de todo las mujeres eran conocidas por su vanidad, ella no tendrá tanto como la mayoría pero también lo tenia, como en estos casos.

Abriendo la puerta del baño de damas, entrando a una de las cabinas, soltando un suspiro, se alegró de la limpieza del hotel, un baño sucio es lo peor con lo que se puede topar una mujer e igual con la falta de papel o maltratado el lugar harían decaer el prestigio, ahora entendía porque su jefe había escogido este hotel, no solo por lo quisquilloso de los empresarios sino igual rango del lugar, se alegraba mucho, además que podía tomar baños calientes, tranquilos y completamente gratis.

A punto de salir de la cabina, se detuvo al oír otros tacones entrando al baño. Cuando ella había entrado no noto la ausencia de personas, estaba completamente solo, algo realmente extraño ya que las mujeres visitan al menos cada hora el baño. Decidiendo hacer aun lado esos pensamientos y mejor tomar acción en el salir a checarse en el espejo.

"¿Ya viste la secretaria de Anetsu-sama?" escucho decir a una, deteniendo su salida.

"Si, es nueva ¿Verdad?" respondió otra voz.

"Me pregunto como le habrá hecho, ya vez que estaba muy difícil quitarle el lugar de secretaria a Riku-san"

"Si, no se si era por su trabajo o porque tenia un especial apego hacia ella"

Sabia que estaba haciendo mal oyendo tras de puertas.

"Quizás perdió el toque y esta otra aprovecho para seducirlo"

Se puso lívida del comentario.

"Puede ser" escuchándola soltar un suspiro "Pero se saco el premio mayor, soltero con empresa y joven sobretodo, asique si gano su puesto con seducción estoy segura que disfruta sus noches con él"

Se comenzó a asfixiar con el aire.

"Si, no como yo que tengo que andar aguantando a Bohuro-sama, pero trae dinero"

"Asique todavía no te atrapa la señora de Bohuro-sama"

Sin terminar de oír su conversación porque salieron del baño. No sabia cual era sentimiento que predominaba en estos momentos…enojo, vergüenza o indignación. Deberás, que ellas usaran esos métodos no significa que ella igual lo implementara, fue con puro trabajo duro que había conseguido el lugar en el que estaba, tenia mucho tiempo que no compartía la cama con nadie, si admitía que a veces el libido se le subió y parecía que se volvería loca de frustración pero jamás caería tan bajo como acostarse con su jefe solo para tener un buen puesto.

Saliendo para darse un leve chequeo en el espejo y huir del baño, realmente no quería toparse con otro par hablando sobre ella o sus acciones con los jefes, no sabia como podían soportar ser las amantes de una persona, su estomago se le hacia un nudo con la simple idea, lo peor puede ser que la familia se entere y termine dividida por la responsabilidad de una tercera persona la dejaba con un mal sabor en la boca. De repente, sintió como detenían su andar al sujetar su brazo, se tenso.

"¿Se encuentra bien Kagome-san?" escucho una voz preocupada.

"Estoy bien Wataru-san" le contesto con una sonrisa en el rostro.

"¿Segura?" ojos café claros la miraron en duda.

"Si, muy segura" lo único que quería es retirarse a descansar a su habitación.

"¿Le gustaría bailar esta canción conmigo?" mostrándole el brazo de cortesía.

"Claro" aceptando su ofrecimiento.

En medio de la pista, Kagome observo las miradas que le daban las demás personas, pero las ignoro, mejor le puso atención a las gente que no los miraba, los cuales la hacían querer ocultar el rostro en vergüenza y desagrado, la seducción era en algunos demasiado descarada, no dudaba que hubiera varios borrachos entre este tumulto, estaba mas que segura que habría habitaciones vacía toda la noche.

"Asique, Kagome-san ¿Esta disfrutando del baile?"

"Si" mirando su rostro, prefería mantener su desagrado a sí misma.

Contaba los minutos para irse.

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Mando un disimulado fulgor a todo mundo, no es como si le enojara pero le frustraba la expresión de placer de algunos de ello junto con unos tratando de quitarse la cruda de anoche, para haber sido una fiesta de gala, hay personas que no conocen la modestia para mantenerse en su control con el alcohol.

Lo mas curioso es que su jefe era entre los jóvenes y era el único que se había comportado, había pasado la noche solo, hasta donde ella sabia ya que ella durmió en su habitación, además que no se había emborrachado y había tratado a todos los invitados como un caballero junto con una sonrisa, aunque también podía ser un plan para conseguir mas tratos hechos o aprovecharse de su estado de embriagues.

No sabia, pero el tanto pensar le estaba empezando a dar un dolor de cabeza.

"Así me despido de todos y agradezco su presencia en este evento" con un vaso de zumo de naranja arriba para darle un trago, mientras le aplaudían.

"Eso fue agradable" le ofreció cuando se sentaba nuevamente.

"¿Cree así?" volteándola a ver a su lado.

"Si" con una sonrisa.

"¿Es de su agrado la comida?" mirando de reojo su plato.

"Claro, la fruta esta muy fresca y muy dulce, los panecillos suaves y calientitos" haciendo afán comiendo uno.

Asintió "Que bueno"

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La señora de limpieza que en esos momentos se encontraba trapeando el cuarto, tenía puesto audífonos escuchando la música de "Los enanitos verdes" una banda de México poco conocida en Japón, pero familiar para ella al ser mitad mexicana debido a su padre que le inculco la lengua, entendía mas o menos el español, su habla era complicado ya que había crecido en realidad en Kaganawa.

Terminando de recoger el polvo del cuarto, ando al baño a cambiar el papel y el bote de basura, para su mala fortuna en el momento en que entro al baño un animal de pelaje blanco entro a la habitación, observando sus movimientos desde la puerta. La mujer al sentirse observada se volteo para toparse el vacío de la habitación, subiendo y bajando los hombros en desinterés, regreso a su labor.

Sesshomaru al ver su comienzo de movimiento se había cambiado de lugar adentrándose al fondo de la habitación, sus orejas se hicieron hacia atrás con el sonido de la mujer pasando a salir del cuarto de baño, buscando un lugar para ocultarse se quedo observando la cama, sin pensarlo dos veces, se metió bajo a esta para esperar a la cabello azabache a que regresara, cerrando los ojos y entrando en un ligero sueño, solo para escuchar el suave click de la puerta al cerrarse, gruñendo, se quejo de la falta de comodidad, saliendo debajo de la cama y subiendo sobre el colchón para ahora si poder dormir.

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"Gracias por traerme de regreso Wataru-san, pero no era necesario, ya ve que ha estas horas andan trabajando los camioncitos" ofreciéndole una sonrisa.

"No es ninguna molestia Kagome-san" tranquilizo.

"Esta bien" sacando la tarjeta de llave de su habitación "Aun quedan dos días mas ¿En que se utilizaran?" pregunto.

"Bueno, en realidad, puede usarlo para lo que guste" rascándose la parte de atrás de la cabeza "Tómelo como un pequeño descanso a su excesivo trabajo de estos tres días, además, se los merece, no creo que alguna otra empresa nos gane en nuestra organización en una buena temporada" estirando los brazos "Yo aprovechare a tenerlo"

"Creo que hoy me quedare a descansar"

"Hasta luego Kagome-san" Dándose la vuelta para retirarse.

Pasando la tarjeta por el seguro de la puerta para abrirla, escucho el click que hace al quitar el candado, colocando la mano en la manija, abrió suavemente la puerta. Interiormente sintió el peso que se le quito encima al encontrarse al fin dentro de la habitación, sin necesidad de continuar por trabajo y para puro reposo, con una gran sonrisa pero, inconscientemente, sabia que le faltaba algo o alguien que le hacia compañía.

Quitándose la coleta, sacudió su cabello para tratar de quitar la forma que tomo al estar amarrado en su cola de caballo, dejando la liga en el trinchador al lado de sus cosméticos, los cuales se encontraban esparcidos, haciendo una nota mental de acomodarlo y eliminar el maquillaje sobre su rostro. Ahora se daría un bien merecido, largo, relajante, estimulante y ansioso baño en su jacuzzi.

"Hola Sesshomaru" saludo al pasar al lado de su cama mientras iba camino a su baño.

Abriendo los ojos sorprendida de lo que dijo, regreso sus pasos para pararse frente a su cama, encontrando un perro de gran tamaño, peludo, color blanco, acostado descansando en la matrimonial de su habitación con los oídos moviéndose y con un ojo de oro mirándola, para luego cerrarlo como si no pasara nada.

"¿¡Sesshomaru!" pregunto sorprendida "¿Qué haces aquí?" No sabia porque pero sentía un leve deja vu "¿Cómo llegaste aquí? ¿Cómo entraste aquí? ¿¡Por qué estas aquí!" Agradecía que su jefe había pedido que quitaran las cámaras de seguridad de la habitación de él y suyo para poder tener intimidad, sino como explicaría el tener un perro en su habitación "¡Hazme caso te estoy hablando!" le expreso furibunda "Sabes que, mejor no me digas nada" como si le pudiera decir "Te le escapaste a Eri ¿Verdad?" Ni siquiera la volteo a ver "Orgulloso, prepotente perro"

Dando un gemido lastimero observo como su mascota alzo la cabeza para verla un momento, la dejo caer sobre la cama para estirarse y reacomodarse en ella.

"¡Flojo!" Le soltó al verlo entrar nuevamente al sueño "¡Eres imposible!"

Le iba a dar un dolor de cabeza, estaba mas que segura de eso, tomando el camino mas fácil decidió ignorarlo por ahora, pensar en lo que hará luego para esconderlo, considerar las consecuencias de los actos de andar desobedeciendo reglas, además de la extraña habilidad que tenia su mascota para ingresar a los lugares sin ser notado. Ahora tenia una llamada importante que hacer.

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Eri andaba en un frenesí, ya había pasado la noche y la mañana, no había rastro del perro de su amigo. Actualmente se encontraba poniendo un poster con la foto junto la descripción para el que lo encontrara lo devolviera, había buscado en todas las perreras de la ciudad desde muy tempranas horas con la esperanza de que estuviera en una de ellas pero fracaso al ver que en ninguna estaba. Dentro de su mente se imaginaba la tortura que le haría en el momento que le dijera que se le escapo la mascota de ojos amarillos. Estaba segura que llegaría Kagome con el cabello envuelto en llamas junto con una mirada matadora preguntándole como se le había escapado para luego recordarle que le advirtió que era muy mañoso.

Si, la cabello negro ya andaba contando los días de vida que le quedaban, el infierno seria un mejor lugar que el castigo que le implantaría su amiga, nada podía ser peor que la ira de la ojos zafiros.

Un sonido la saco de sus pensamientos sufridos para reconocerlo como su celular que sonaba el tono de llamada entrante, sacándolo de su bolso para observar el número y el corazón se le subiera a la garganta al ver que el identificador puso en grande el nombre de la persona dueña del numero para ser nada mas y nada menos que la mujer que ocupaba sus pensamientos en estos momentos.

¿Qué podía hacer? ¿Contestaba? ¿La ignoraba? No, si le contestaría, hablaría normal como si nada pasara, si preguntaba por Sesshomaru nomas le diría que fue obediente, si, eso haría.

"Bueno"

"¿Eri-chan?" escucho la pregunta desde el otro lado teléfono.

"¡Kagome-chan! Que alegría oírte" tratando de hacer su mejor actuación de felicidad.

"¿Cómo están las cosas por haya?"

"Estupendas, fabulosas" Ni la cabello negro se lo creyó.

"¿De casualidad no perdiste algo?"

Un temblor le paso por el cuerpo "¿Pe-per…der? ¿Algo?" riendo nerviosamente "¿Co-como que?" Si hace unos segundos no se lo había creído, ahora se había delatado.

Haciendo un sonido pensativo "No se, algo como, um ¿Peludo y grande?"

Se quedo estática mirando su teléfono impresionada ¿Cómo había…? ¿Es que no podía ser…o si? ¡Era increíble!

"¿Eri?"

Reacciono al escuchar su nombre "Si, aquí estoy" jugando con la orilla de su blusa "Si…perdí algo" susurro.

Escucho el suspiro desde el otro lado de la línea "¿De casualidad no fue Sesshomaru?"

Riendo nerviosamente otra vez "Bueno…si" cohibida.

"Si lo estas buscando ya no es necesario, se encuentra acá en el hotel conmigo"

"¿Cómo…?" dejando la pregunta al aire.

"Realmente no se Eri…asique no te tengo una respuesta, pero te platicare una vez que llegue"

"Esta bien" Acepto.

"Ja ne"

"Ja ne"

Parpadeo sorprendida un rato por la nueva información obtenida, mirando el poste con el letrero de "Se busca" lo arranco de allí para comenzar a caminar de regreso a lo que había andado. Dando un gemido, ya tenia avanzado mucho con varios papeles, tendría que deshacer todo su trabajo, pero…

¿Cómo le hizo el perro para llegar al hotel?

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Colgando el teléfono, la cabello azabache dio un suspiro largo para luego voltearse a ver, al pequeño diablo que le hacia vivir mil y un aventuras. El cual seguía acostado descansando en su cama como si nada pasara en el mundo.

"Sabes" Viendo como llamaba su atención "No se como llegaste, menos para llegar limpio" acercándose a la cama, se acostó sobre ella para mover aun lado a su mascota y le diera espacio "Pero admitiré" dándose la vuelta para acariciar su suave pelaje blanco "Que te extrañaba" abrazando su cabeza peluda, para sentir como se daba la vuelta y le lamia la cara, moviendo la cola "Tu nunca me dejaras sola ¿Verdad?" le susurro.

Sentándose y estirando los brazos "Pediré algo de comer y tomare un relajante masaje en el jacuzzi" observando como se bajaba de la cama "Tu no vas a ningún lado" mirándolo amenazadoramente "Cada que oigas gente entrar tendrás que esconderte en el ropero"

Cerrando unas cortinas que se encontraban frente a una puerta de cristal que daban al exterior "Tienes suerte que nos haya tocado al lado de la playa, asique nos levantaremos temprano para ir a caminar, según se no esta muy lejos la distancia a la sección de turista, allí no importara si te ven"

Acercándose al teléfono del hotel vio la lista de los restaurantes que había en el lugar "Vamos a comer…comida china" marcando un numero "Hasta ahora todo lo que he probado aquí es excelente" dándole una sonrisa.

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Tallándose los ojos soñolienta, se abrazó a su almohada acolchada, queriendo ignorar el ruido incesante que pasaba alrededor de ella, cuando en eso sintió como su almohada vibraba y gruñía disgustada por la interrupción de su sueño. Una parte de su cerebro le comenzó a advertir que no era normal que una almohada hiciera sonido pero decidió ignorarlo, pero en eso sintió como se daba la vuelta y el peso de algo que caía sobre ella junto con algo húmedo sobre su cuello.

Haciendo un ruido de incomodidad, se resigno a que el ruido no iba a parar, además que en la cama había empezado a haber bastante movimiento. Abriendo los parpados, se topo con una mirada de oro frente a ella. Se quedo estática mientras su cerebro procesaba lo que pasaba.

¿Dónde estoy? ¿Estoy en mi apartamento? No, espera, Sesshomaru esta aquí, pero esta no es mi cama…¿Qué hace arriba de la cama? ¡Oh! ¡Es cierto! Sesshomaru llego al hotel, pero ¿Qué diablos es ese sonido? Colocando su mano bajo la verdadera almohada, saco su celular para ver la hora.

Son las siete de la mañana…¿Por qué puse tan temprano la alarma? ¿Por qué puse alarma en primer lugar? Quitando el sonido, observo las orejas aplanadas de su mascota comenzarse a relajar ¡Es cierto! Quede con llevar a pasear a Sesshomaru porque a esta hora no hay nadie…Que sueño tengo… Entrando a la deriva del sueño No, despierta Kagome, porque sino no saldrá a pasear.

Soltando un suspiro, se levanto para ver como se reacomodaba su mascota, frunciendo el ceño se quedo pensativa, no recordaba a verle dicho a su compañero de pelaje blanco que podía dormir en la cama con ella, entonces… ¿A que horas se había subido? ¿Y como no se dio cuenta? Pero tenia que admitir que había dormido sin ninguna preocupación.

"Vamos Sesshomaru, levántate" moviéndolo para que despertara.

Parándose de la cama de un brinco, se volteo para ver como se caía su perro de la cama al repentino cambio de peso. Comenzando a reírse en el momento en que cayo en un montón desarreglado, se sujeto el estomago, apunto de preguntarle si estaba bien, observo que le mandaba una mirada amenazante, solo para conseguir que la cabello azabache se riera con mayor fuerza.

Tomando unas respiraciones para calmarse "Ahora si estoy despierta" menciono alegremente para sentir una mirada puntiaguda sobre ella para ignorarla "Me voy a cambiar" agarrando ropa que había acomodado en el ropero.

Virando la cabeza se acostó por las cortinas que cubrían las puertas de vidrio para darle privacidad de su dueña mientras se cambiaba a algo mas cómodo, dando un bostezo, cerro los ojos para encontrarse en la deriva del sueño, sin perder el conocimiento de lo que sucedía a su alrededor, sintiendo la contracción de sus oídos al susurro de las ropas.

"Estoy lista, vamos" volteando a verla para poner los ojos en lo que cargaba puesto.

"¿Qué?" pregunto curiosa la cabello azabache al ver su elección de ropa, solo era un short con una blusa de tirantes y su par de tenis.

Gruñendo en dirección a ella, se viro para sentarse frente a la puerta de cristal, esperando que le abriera. Moviendo la cabeza de lado a lado se pregunto que le sucedía a su compañero de ojos amarillos para indignarse con una rapidez sorprendente, alzando y bajando los hombros en desinterés, se acercó para comenzar a abrir.

"Te reto a una carrera" le dijo mientras cerraba "A ver quien llega mas rápido a la playa de turistas" echándose a correr.

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"Esta bien, tu ganas" mientras trataba de recuperar el aliento después de la buena corrida que se había echado con el animal de ojos amarillos, el cual se encontraba en buenas condiciones y tranquilo, sentado frente a ella esperando a que se recuperara "Nunca entenderé como es que siempre te vez tan…¿Fresco?" no encontraba la palabra para describirlo.

"No importa, vamos a caminar alrededor a ver que encontramos" mientras se acercaba caminando a varios puestos al azar con su acompañante al lado de ella.

Mirando un sombrero para sol de ala ancha hecho de paja con un pequeño hilo con nudo para sostenerlo en la cabeza, se lo puso para enseñarlo a su mascota "¿Qué opinas?" mientras se lo modelaba. Su respuesta fue una cabeza ladeada, pensativa, agito la cabeza en afirmación.

Volteando para comprárselo, observo uno de talla mas chica, una idea se le ocurrió rápidamente, asique lo agarro y se lo coloco al animal de pelaje blanco para luego ponerle un espejo en frente de él para que este sacudiera su cabeza, tirándolo de ella, mandándole un fulgor en su dirección, sacando de la ojos azules una risita.

"Te veías adorable" un gruñido fue su respuesta "Amargado" para luego oír nuevamente el gruñido y darse cuenta que no venia de su compañero "¡Oh!" con un pequeño sonrojo al fijarse que era su estomago quien hacia esos ruidos por hambre "Perdón no eras tu" disculpándose con mascota.

Su mirada paro en un carrito "¡Brochetas de pulpo!" emocionada.

La dejo ir al puesto de comida sin necesidad de acompañarla, moviendo los ojos dorados a dirección derecha, se quedo observando a lo lejos de todos los puestos, pensando en andar en esa dirección lo volvió a considerar al ver la cabello azabache que se acercaba con seis palitos, cada uno contenía tres brochetas de pulpo. Haciendo rápidamente un plan, la movió en la dirección que él quería, hacia un banco para que pudieran comer.

La confianza de la ojos zafiros en él era completa, porque no dudo en seguirlo a donde quería y aparte que no hubiera ninguna reclamación. Sentándose en el banco, coloco en el piso las que había comprado para él para luego sacarlas de los palitos y se los pudiera comer con mayor facilidad.

"¿Qué tal tus broch-?" sin alcanzar a terminar al ver que su perro no comió, devoro la comida "Si que tenias hambre" al ver que ya no tenia nada.

Se levanto para tirar a la basura lo que ya no se necesitaba, para quedarse con nada mas una brocheta, no se había dado cuenta que ella igual tenia bastante hambre, decidiendo que era poco seguiría caminando y mirando. Inconscientemente de una atracción que la hizo a andar en dirección a donde miraba su mascota hace unos minutos que ahora le entrecerraba los ojos.

"Vamos, Sesshomaru" hablo al darse cuenta que no la seguía.

Mirando alrededor, encontró los puestos que recién estaban abriendo junto con otros que ya se encontraban abiertos y vendiendo lo que ofrecían a la poca gente que pasaba en el lugar a estas horas de la mañana, pero al final su vista cayó sobre una tienda al final de la calle de color café. Ignorando a los vendedores que le hacían señas para entrar a sus respectivas tiendas, aumento ligeramente el paso, algo tenia que le decía a entrar.

Abriéndose paso a la tienda, dejo abierta la puerta hasta que entro su mascota, para luego dedicarse a mirar alrededor del lugar, no era muy grande, aunque tenia a la venta pinturas, estatuillas, piedras, pulseras, aretes, símbolos de ying yang, budas, pero su atención se baso sobre un collar que estaba en el estante principal, no era extravagante pero se veía que fue bien hecho.

Con paso ligero, se acercó al estante para admirar la pieza de joyería sobre ella, tenia algo que le decía que debía tenerlo, era de plata con unos pétalos de flor de cerezo esparcida alrededor de la cadena para terminar en el centro con la forma de la flor rodeada por un pentágono, lo curioso era que en vez de ser color rosa eran rojas.

"Veo que le ha gustado el collar" escucho frente ella, haciéndola dar un brinco.

"Si" mirándola, traía un suave kimono color purpura con decoraciones de caracoles fiushas, cabello gris con rastros leves de negro amarrados en un coleta baja, pero sus ojos fueron lo que llamo su atención eran un color naranja-rojizo, que mostraban sabiduría y misterio. Estar cerca de ella le ponía la piel de gallina "Puede decirme su precio" señalando al objeto.

"Lo siento, no esta a la venta" mirándola con ojos entrecerrados.

"¿Cómo?" sintiendo su mirada arrastrarse por su espalda.

"Es una antigüedad, de hecho tiene una historia, no es casualidad que fue construido así, se dice que es uno de los símbolos de la familia occidental, que fue creada por una bruja como resultado a una maldición que se le fue colocada al señor occidental por haberla rechazado para tomarla como compañera al decirle de sus sentimientos"

La cabello azabache juraría que sus ojos se volvían un profundo naranja, además que su mente se estaba comenzando a marear, sintió como si sus piernas le fueran a fallar en cualquier instante. Cuando la sorprendió el golpe en la mano que recibió por parte de su compañero, haciéndola regresar a sus cinco sentidos. Miro hacia abajo para observar a Sesshomaru con la vista fija sobre la señora mayor.

Recuperando el habla "¿No hay una forma para que me lo venda?"

"Bueno…hay una" dejándola en suspenso.

No sabia que pero algo le decía que debía tenerlo "¿Cuál?" pregunto impaciente.

"No es mucho, pero…" haciendo una breve pausa para caer sus ojos sobre el animal de pelaje blanco "Te lo puedo intercambiar por él" apuntando al ojos dorado.

Siguiendo el dedo, cayo sobre su compañero "¿Por..." apunto de decir el nombre de su mascota para sentir que algo la paraba "…él?" abriendo los ojos azules en sorpresa.

"Si" sin quitarle la mirada al objeto de su atención.

Inflando el pecho en indignación "Lo siento pero él no cuenta como intercambio" entrecerrando los ojos al ver como seguía sin quitar la mirada llena de deseo, colocándose frente a Sesshomaru "Podemos llegar a un acuerdo del precio"

Moviendo la cabeza a los lados "No, lo quiero a él" haciendo énfasis, pensando en una idea para tocar una fibra sensible de la joven "Es que me recuerda tanto a mi mascota que se me perdió hace varios meses y una pobre vieja como yo necesita mas protección, por eso decía del intercambio o se lo puedo regalar en caso de que si sea mi perro que encontró" tratando de envolverla.

Kagome miro de reojo a su mascota, para sentir sobre su mano la vibración que pasaba por él como un gruñido, mirando a los ojos de la señora se topo con tristes naranja-rojizos pero, a pesar de todo, había algo que no le cuadraba bien ¿Le diría que, efectivamente, lo encontró o mejor dicho la encontró? ¿Qué había llegado a su casa? Era su responsabilidad, después de todo la verdadera dueña era ella, así que se merecía que se lo devolviese, debería sentirse libre de seguir tratando con un perro con su forma de ser ¿Verdad? Por eso tenia que decirle la verdad y entregárselo, así eran las cosas….

"Lo siento pero lo tengo desde que era un cachorro"

Entonces…¿Por qué mentía?

"Ya veo" con una mueca de desagrado.

"Le ofrezco 1,500 yenes por el collar" sacando y mostrándoselo, tenia que obtenerlo, realmente, algo la jalaba para tenerlo, además que si fuera una compra ridícula sabia que Sesshomaru la pararía.

¿Cómo lo sabia? No lo pensaba, solo seguía sus instintos.

Abriendo sorprendida los ojos naranja-rojizos "Veo que realmente lo quieres, pero…"

"3,000 yenes " Sabia que había estado mal interrumpirla pero consiguió lo que quiso, verla comenzar a dudar "3,500 yenes es mi última oferta" por mas bonito que estuviera el collar, sabia que su precio era menor al que ofrecía, aunque fuera plata.

"Esta bien" respondió a regañadientas, sacándola el collar de su lugar en el estante para entregárselo "¿Lo quiere envuelto o se lo lleva puesto?"

"Lo llevare puesto" con una sonrisa mientras se lo entregaba junto a una caja.

"Es para que lo guarde" le explico.

"Gracias" ofreciéndole una sonrisa mas grande, colocándose el collar y luego agarraba todo para retirarse del lugar.

Abriendo la puerta para que saliera su mascota, observo como miro hacia atrás, sin tomarlo en cuenta coloco su vista a fuera de la tienda pasando por alto el repentino cambio de color de oro a carmín en la mirada de su mascota para luego seguir con la cabello azabache en la calle.

"Vamos a ver cuanto te dura el gusto" con una sonrisa Aunque es la única que no ha caído en el cuento pensó.

"Se va a asustar" afirmo "Regresara para entregarlo"

Ojos naranja-rojizo, se volvieron un naranja oscuro, el cabello cambio al mismo purpura de su kimono, sus rasgos se rejuvenecían mientras la tienda se comenzaba a envejecer hasta el punto que se viera abandonado con todos los productos que vendía volviéndose telaraña o polvo.

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1 yen = 0.0967304

Así que el precio fue:

1,500 yenes= 145.101 pesos mexicanos
3,000 yenes= 290.1912 pesos mexicanos
3,500 yenes= 338.5564 pesos mexicanos

Al fin! Termine este capitulo! En el siguiente ya comenzara la cosa…. Espero lo hayan disfrutado fueron en total 24 pag. El capitulo mas largo que he escrito ahora la siguiente historia al que le tengo que escribir capitulo, bebe… hasta el siguiente capi. Aaahhh, por cierto corregiré un poco la escritura de mis capítulos anteriores

Comentarios por favor por este esfuerzo. Cualquier error comenten para corregirlo, hasta la proxima!

Se despide.

Kigami Aizawa