" " son cuando hablan las personas

Los pensamientos en cursiva

Los recuerdos en negrita

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El Perro

"¡Al fin! ¡En casa!" grito alegre Kagome mientras se dejaba caer sobre su suave colchón y estiraba los brazos hasta escuchar tronar su espalda para soltar un suspiro, dejando flojos los brazos para terminar en cruz sobre su cama.

Sintiendo un empujón sobre su pierna, abrió un ojo para ver a su mascota por atención, haciéndoles señas a las maletas en el piso del cuarto que habían sido soltadas por la cabello azabache en su arrebato por tirarse a su cama. Dándose la vuelta, se acostó boca abajo, ignorándolo como si no le hubiera hablado, hasta que sintió movimiento en su cama y un peso sobre su espalda.

"5 minutos" moviendo la cara a los lados sobre una almohada.

Con una sonrisa, perdió el peso sobre sus miembros e igual de movimientos en la cama, volviéndose a estirar para comenzar a la deriva de la niebla del sueño, escucho una molestia venir desde su puerta. Gruñendo, lo ignoro esperando que la persona pensara que estaba solo y se fuera, pero al ver que no paraba el toque sobre su puerta, al contrario sonaba más fuerte e insistente.

Soltando un suspiro, peso las posibilidades de que pudiera tumbar su puerta antes que la persona que estaba fuera terminara con los nudillos rojos y con dolor en ellos al ver que no era respondido. Además, acababa de llegar, ni a Eri le había avisado, entonces…¿Cómo sabían que había llegado?

Levantándose fastidiada de su cama, se encamino a la puerta para darle un trozo de su mente a la persona que la fastidiaba. Dándole la vuelta a la manija, la jalo abierta con brusquedad, preparada para el sermón que le iba a dar para cerrar la boca con un chasquido, comenzando a sentir toda la frustración que tuvo, tenía y por haber.

"¡Kagome-chan!" chillo.

Sintiendo como si sangraran sus oídos "¿Sucede algo Hitomi-san?" pregunto con la corta paciencia que tenía.

"Bueno, como vi que llegaste quería darte la bienvenida, también para presentarte al nuevo vecino que se acaba de mudar en el piso de abajo" sin darle chance de responder, la agarro de la mano y la comenzó a jalar por el pasillo.

Se mordió el interior de su cachete en enojo, impotencia de no hacerle nada, siempre le habían educado a ser buena chica a tratar a las personas con respeto, pero esta mujer le estaba haciendo considerar todo lo que le habían enseñado, dudaba que mereciera algo de la paciencia y delicadeza con la que trataba de darle a entender su hostigamiento, pero al parecer no era así.

Tendría que hablar con el dueño sobre este asunto sobre su vecina, tal vez la podía mover a otra sección del edificio, no estaría mal un piso más arriba, entre más alto había luego más aire, además que sería más difícil para que llegaran a meterse a su departamento por una ventana debido a la altura. Hablando de eso, la cabello castaño la había jalado dejando su puerta abierta, bueno esa preocupación no le ponía atención debido a que estaba Sesshomaru allí.

Frunciendo el ceño recordó que Hitomi le había dicho que vio cuando ella llegado, pero sino mal recordó, no había nadie en los pasillos cuando llegaron con las maletas, entonces como… Deteniendo su línea de pensamientos al sentir la falta de movimiento, mirando a la ojos castaños llamaba a una puerta, inconscientemente, se aliso la ropa y el cabello.

"Hola Hitomi"

Sin quitar la vista de su ropa, abrió los ojos sorprendida, esa voz le era muy conocida.

"Hola, te quiero presentar a alguien"

Alzando la mirada vio cabellos cortos castaños, ojos de mismo color y un parecido a su vecina.

"Kagome-chan te presento a Hojo mi primo" con una sonrisa.

La cabello azabache deseo regresar a Kaganawa.

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"Oh, vamos Kagome haz de estar exagerando" mirando a la ojos zafiro.

Mirándola como si le hubiera crecido una segunda cabeza "Eri-chan, mi vecina psicópata es la prima de mi ex novio asfixiante… ¿De verdad crees que estoy exagerando?" Agitando las manos "!Me volveré loca¡" agarrando su cabello y dándole unos tirones.

"Bueno…poniéndolo desde ese punto de vista…no se escucha bonito, pero puede que Hojo haya cambiado" tratando de consolarla "Ahora sobre tu vecina, no te puedo decir mucho ya que a mi me cayó mal" frunciendo la boca.

Alzando una ceja "¿La conoces?" olvidando lo que había dicho.

"Cuando fui a dejarle de comer a Sesshomaru" algo avergonzada, recordando el asunto de que se le escapo "Me la tope cuando iba a entrar a tu apartamento diciéndome ¿Qué haces en el departamento de Kagome-chan?" haciendo la voz chillona para imitarla.

Dándole un suave masaje a sus sienes No se me hace raro, me debí imaginar desde un principio eso.

"¿Qué se supone que haga ahora?" sintiendo como si el mundo se le viniera encima "Kaganawa fue un sueño y esta una pesadilla" dejando caer su cabeza en la mesa "No creí volverme a topar con Hojo menos que mi vecina fuera su prima, el mundo están pequeño" dijo miserablemente.

"Vamos Kagome-chan, anímate, algo bueno tiene que salir de esto"

"¿A si? Entonces dime que cosa porque yo no la veo"

"Toma, te regalo mis galletas de chocolate ¿Eso te anima?" extendiéndole un paquete.

Asomando su rostro de su escondite, le dio una sonrisa al intento de su amiga "Bueno, algo" sujetando una de las galletas y comenzando a comérselas.

"Por cierto no me haz terminado de contar lo que sucedió" dejando en medio el traste y agarrando igual una galleta para hacerle la segunda a Kagome.

Soltando un suspiro, la ojos zafiros continúo su relato.

"¿Higurashi?" pregunto sorprendido.

"Ho…jo" Los dioses estaban contra ella, no podía ser verdad. Había regresado de un fabuloso descanso para toparse con un dolor de cabeza doble. No es que fuera mala persona, pero hubiera preferido no toparse a Hojo, recordaba su insistencia en la secundaria que anduvieran y cuando lo consiguió, el poco tiempo que lograba estar sola sin él acosándola sobre que hace.

Lo peor del asunto es que su intolerable vecina era su familiar, ahora los dos estaban viviendo en el mismo lugar que ella, en vez de una asfixia tendría dos. Comenzó a preguntar que había hecho mal para merecer esto, ella siempre fue una chica buena que respetaba, trataba de entender a la gente, siempre sonriendo, ser amable, educada.

"Qué bueno es volver a verte Higurashi" con los ojos brillantes.

Asintió pesadamente, para ella no era tan grato como el chico frente suyo pero que más puede hacer, la verdad es que no le hubiera molestado volverlo a ver si no fuera por la mirada brillosa que le dedicaba que le ponía los cabellos del cuello de punta por la simple idea de que puede ser que vuelva pasar lo mismo que hace años atrás y no entienda el significado de la palabra no cuando se refiere a citas.

"¿Se conocen?" pregunto la castaña, mirando a ambos en duda y por respuesta.

"Estuvimos en la escuela secundaria juntos" le contesto Hojo sin quitarle la mirada a la cabello azabache, omitiendo la información de su relación.

¡Por dios! ¡Ella tenía la peor suerte del mundo!

"¿¡Enserio!?" sorprendida "Entonces sería ideal que todos saliéramos juntos un día" con una sonrisa de felicidad.

"¿Salida?" pregunto Eri sorprendida.

"Si, ya se" dejando caer su cabeza sobre su mano.

"¿Cómo le dirás esto a Anetsu-sama?" apuntándola.

"¿Qué cosa?" sintiéndose fuera de base, mirando extrañada a su amiga.

"¡De la salida!" como si fuera lo más obvio.

Parpadeo sorprendida "Yo no tengo que explicarle nada"

"¿Entonces es una relación abierta?" mirando en duda a la cabello azabache, dándole una palmada en la mano como castigo.

"¿Relación?... ¿De qué hablas? Nuestro contacto es únicamente profesional" indignada, colocando su mano sobre su pecho protectoramente.

"¿Amigos con derecho?" trato de que soltara, inclinándose en la mesa para quedar más cerca de su rostro.

"¡Eri!" regaño, empujándola de regreso a su asiento.

"Sabes que olvida lo que te dije, tenía la esperanza de que al menos te interesara" con un suspiro frustrado, negando con la cabeza.

"Yo puedo muy bien con mi vida amorosa" cruzando los brazos sobre su pecho.

"Si, Kagome-chan" agitándole la mano en desinterés "Mejor termíname de contar que no haz terminado" agarrando la última galleta.

Kagome le robo la última galleta para comérsela en venganza por ignorarle lo último, haciendo que la cabello negro comenzara a hacer puchero por su dulce robado. Sin tomar en cuenta sus quejas, continúo su relato.

"Me parece una estupenda idea ¿No te parece Higurashi?" esperando su aceptación.

"Yo creo que es genial ¿Tienes libre el sábado por la noche Hojo?" agarrándole del brazo para llamar su atención.

"Claro que si Hitomi" dedicándole una sonrisa encantadora.

"El sábado en la noche yo igual tengo libre ¿Entonces Kagome-chan?"

Sosteniendo un gemido lastimero junto con una sonrisa temblando "Si" salió en un susurro chillón, viéndolos planificar una salida de la cual sabía tendría que ir. Sintiéndose incomodo, además que frio, algo que era muy raro debido a que era la temporada de calor asique no tenía sentido del porque repentinamente hacia frio.

Bajando su mirada a sus manos se las encontró húmedas, sudando ¿Si tenía frio como es que estaría sudando? Un escalofrió le recorrió la espalda, alzando la vista se topó con dos ojos castaños. Parpadeo un poco para darles otra sonrisa forzada ¿Qué habían estado platicando? ¡Oh sí! La salida.

Agarrando su estómago con sus brazos, se dobló, quejándose "No me siento bien" les dijo, rogando a todos los dioses que creyeran su acto "Sera mejor que me vaya a mi departamento, además que deje la puerta abierta y alguien puede entrar" forzó su voz para que se escuchara como si de verdad estuviera en dolor.

Salió huyendo antes de recibir respuesta alguna. Por dentro soltó un resoplido, si claro, quien se atrevería a meterse a su casa con tremenda mascota que tenía cuidando el lugar. Prácticamente salto dentro de su casa como un salvavidas, cerrando la puerta tras ella, colocando todos los seguros.

Sesshomaru vio la desesperación de su dueña al entrar junto el nerviosismo al cerrar cada uno de los candados. Inconscientemente, el perro se escondió detrás del mueble al escuchar los repentinos chillidos, maldiciones e incoherencias que decía. Un escalofrió recorrió su espalda peluda al ver volar una de las almohadas del sofá sobre su cabeza para aterrizar al lado suyo, como si una alarma en su cabeza se encendiera, busco el camino para llegar al lugar más seguro en estos momentos.

El cuarto.

"Y como mi amiga tienes que venir conmigo" sin quitarle de vista.

"¿Por qué simplemente no les dijiste que no?"

"Porque es de mala educación" murmuro, jugueteando con su comida.

Golpeándose en la frente con la palma de la mano "¡Ay Kagome!"

Soltando un suspiro, se preguntó si un día su educación seria la muerte de ella en algún momento.

"Oye, entonces… ¿ Anetsu-sama esta libre para cualquiera?"

Fue el turno de la ojos azules de cubrirse la cara para luego dejar que caiga gacha en la desesperación por su amiga.

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Soltando un gemido, murmuro obscenidades hacia su vecina, Hojo y el trabajo que no ha entendido, por lo cual no lograba hacer, así dando como resultado una muy alborotada, enojada, incomprensiva Kagome. Descargando su ira contra la mesa, comenzó a golpear la pluma contra está tratando de matarla y oírla suplicar por su vida. Al no ver resultado, dejo caer su cabeza sobre el escritorio para golpear su frente provocando un sonido sordo de parte de la madera.

"¿Le sucede algo Kagome-san?" escucho tras suyo, haciendo que se atiesara.

"Ah…eh…um…" riendo nerviosamente, deseando terminar de firmar su muerte "No, nada" jugando con los dedos de sus manos, sin voltearlo a ver.

"¿Segura?" preocupado.

"Sí, claro Wataru-san" mirándolo de reojo.

"Está bien" dándole la espalda.

Repentinamente con una idea "¡Wataru-san!" hablo más fuerte de lo debido, tapándose la boca.

"¿Si?" volteándola a ver por la repentina explosión, comenzando a dudar de su cordura y que el golpe la afecto más de lo que parecía.

"Yo…me, bueno" empezando a apenarse "me-me preguntaba si, bueno, si ¿Tiene algo que hacer mañana por la noche?" nuevamente jugando con sus dedos.

"¿Por qué pregunta Kagome-san?" parpadeo sorprendido.

"Bueno, es que, um" agitándose incomoda en su asiento "El sábado en la noche Eri y yo saldremos con…con…unos…" buscando la palabra para definirlos "Amigos…" sabia amargo "Asique me preguntaba si… ¿Quiere ir?" aplaudiendo las manos juntas, con una sonrisa ladeo la cabeza para verse lo más adorable posible.

Pensando por un momento lo que la cabello azabache le pidió, no recordaba haber salido un sábado en la noche con amistades desde hace un tiempo, el trabajo siempre lo tenía absorto, no le caería mal un poco de descanso, además había convivido con la ojos azules en el hotel y se había comportado de forma decente y sin insinuaciones, aunque sino mal recordaba los últimos tres días estuvo muy rara escondiéndose en su habitación o luego no estaba en él. Puede ser que ella le gustara mucho la playa, después de todo en Japón no había playa solo parques acuáticos.

Asintiendo "Me parece bien Kagome-san"

"¿Enserio?" con ojos brillantes.

"Si" mirando su reloj "Ya es hora de retirarse Kagome-san, tomare mis cosas y me iré, le aconsejo que haga lo mismo a menos que quiera quedarse más tiempo trabajando"

"Ya estoy guardando" al ver que le daba la espalda, formo una sonrisa maliciosa.

Sin esperar un segundo más, comenzó a meter los papeles que necesitaba en su bolsa, apagando la computadora y colocándole seguro a todos los cajones de su escritorio. Tenía que darse prisa si quería toparse con Eri, le daría la sorpresa de su vida, no podía negársele debido a que toda la hora de comida estuvo tras ella preguntándole la vida personal de Wataru cuando ella nada más sabia lo básico, además…si le decía que estaba soltero la tendría pegada a su cadera en el trabajo chillando y riendo como una chica fan de secundaria para llamar la atención del chico al que querían.

De por sí ya muchas le coqueteaban con descaro.

Colocando su bolsa sobre su hombro, camino con rapidez por los pasillos con una sonrisa de gato, esperando toparse con cierta chica. Oprimiendo el botón del elevador, comenzó a golpear el pie con el piso, impaciente al ver que no se abrían, soltando un gritillo de triunfo al escuchar el sonido característico del elevador para entrar rápidamente al ver como abrían las puertas, oprimiendo el botón para bajar, golpeo insistentemente el que utilizaba para cerrar las puertas. Mirando los números, comenzó a caminar de lado en lado para regresar la vista a los números, luego caminar en círculos en la impaciencia, sintiendo el repentino movimiento de parada, se abrieron las puertas, alcanzando a ver conjunto negro y rojo que había traído ese día su amiga.

Abrazando su bolsa apresuro el paso y comenzó a llamarla "¡Eri-chan!" volteándola a ver sorprendida por su arrebato "¡Eri-chan!"

Poniendo las manos frente a ella protectora al ver como casi la atropellaba la ojos azules "¿Qué sucede Kagome-chan?"

"¿¡Que crees!?"

"No se" lentamente le dijo.

"No te puedes negar en acompañarme el sábado" victoriosa.

"¿A no?"

"No" dándole una sonrisa misteriosa "Porque Wataru-san ira"

"¿Wataru? Espera ¿Anetsu-sama?" abriendo los ojos sorprendida, tapándose la boca.

"Así es" con el pecho inflado.

"Entonces tenemos mucho trabajo que hacer"

"¿Eh?" parpadeo extrañada "¿Trabajo?" pregunto dudosa.

"¡Sí! ¡Si Anetsu-sama va a ir tienes que ir muy bien arreglada!" con fuego en los ojos inspirada.

Saliendo sus ojos de la órbita, la cabello azabache se preguntó a qué hora su perfecto plan para que fuera su amiga terminara haciendo el perfecto plan de Eri para juntarla a ella con su jefe. Dando internamente un gemido comenzó a hacer muecas por lo injusto del destino, se suponía que debía estar a su favor no en su contra.

¡No era justo!

"¡Vamos! ¡Vamos! ¡Hay que comprarte un bonito vestido!" agarrándola del brazo y arrastrándola.

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"¿Cuál es tu nombre?"

Moviendo sus ojos zafiros de arriba a abajo, de la pared al techo, de un azulejo a una mancha a algún movimiento a su alrededor.

"Señorita" escucho que le llamaron "Señorita" insistieron "¿Cuál es su nombre?"

Nombre…pensó, dejando caer su cabeza a un lado hasta tocar su hombro derecho, observando a la mujer al otro lado de la mesa, sus lentes no le dejaban distinguir el color de ojos y tamaño por el reflejo de la luz de la lámpara, tenía su cabello castaño atado en la nuca, una bata blanca junto con una pluma la cual estaba haciendo anotaciones.

"Mi…nombre" murmuro.

"Si, su nombre" asintió.

"Mi nombre es Kagome" dejando que sus dedos juguetearan con la orilla de su manga blanca, viajando su atención a lo que hacía.

Otro asentimiento "¿Dónde vives?" recargando sus brazos en la mesa y encerrando las manos juntas.

"En el santuario Higurashi" moviendo los hombros en desinterés.

"¿Con quienes vives allí?" acomodando sus gafas.

"Con mi mamá, mi abuelo, mi hermano…" quedándose pensativa "Y…con alguien más…" susurro.

Anotando más cosas "¿Quién más?"

"Con…con…" su mente se puso en blanco, simplemente se comenzó a ir al punto de encontrar interesante una mancha negra que juraría se movía.

"¿Con…?" llamando su atención.

"Huh" regresando su mirada a la mujer en frente suyo "¿Qué…decía?"

"Me platicabas con quienes vives"

"¡Oh!" asintió "Con mamá, abuelo, hermano y con…más personas…"

"¿No había dicho que con una persona más?" curiosa, siguió garabateando en la hoja.

"Huh… ¿Yo dije eso?"

"Si"

"Oh" sonando sorprendida pero en absoluto estarlo.

Decidiendo cambiar de rumbo mejor "Me dijo que vivía con más personas" cruzando las piernas "¿Es cierto?"

"Si…me confunden con ella…al igual que él" Azul se volvió negro.

"¿Quiénes? Y ¿Con quién te confunden?" inconscientemente acercándose.

Dejando a la deriva las preguntas, cerró los ojos.

Al abrir lo parpados, se dio cuenta que no se encontraba en otro lugar más que en su cuarto sentada frente al espejo. Había estado fantaseando despierta, posando su mano sobre su cara considero que la falta de sueño había hecho estragos con su pobre mente. Al quitar la mano y observarse en el espejo reconsidero su pensamiento, agarrando con cuidado uno de sus mechones azabaches, dejo que sus dedos resbalaran lentamente la larga longitud de su cabello.

Dando un suspiro, movió su mirada en el espejo hasta toparse con su mascota de pelaje blanco con los ojos fruncidos con lo que parecía desagrado, una sonrisa se asomó en su cara de corazón al ver que no era la única en desacuerdo.

"¿Te gusta?" le pregunto para obtener como resultado un parpadeo "A mí tampoco" Mirándose nuevamente para ver su ondulante cabello azabache vuelto en un lacio mar negro azulado "Prefiero mi cabello ondulado" Ver su cabello lacio la hacía sentir como otra persona, alguien más, no era ella.

¿Cuál es tu nombre?

El corazón se le hundió, ella era Kagome, Kagome Higurashi, nadie más ni nadie menos que Kagome Higurashi. Sí, eso era.

Pero no pudo evitar el fruncimiento de su boca al verse otra vez con el cabello lacio, largo.

"No debí dejar que Eri me planchara el cabello" Su amiga había llegado hace dos horas para poder alaciar su cabello y tuviera una mirada diferente, como ella había dicho. Mirando de reojo su reloj, se dio cuenta que aún faltaba mucho tiempo para ir al antro en el que se iban a ver.

Tomando una decisión, se levantó para tomar su toalla y dirigirse a tomar una ducha para quitar el nuevo estilo que tenía en su cabello, en el fondo de su mente una imagen en negro, una silueta se formaba en lo profundo, largo cabello negro flotando, esa era ella ¿No? Su nombre era-

¿Cómo te llamas?

Sacudiendo la cabeza "Kagome, mi nombre es Kagome" murmuro "Mi cabello es ondulado" entrando al baño "Y parezco desquiciada" cerrando la puerta malhumorada.

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Las vibraciones de la música la hacían sentir como si su piel tuviera tambores por dentro de la palpitación, poder sentir el olor del cigarrillo asfixiaba sus pulmones por la falta de costumbre, ver tambalearse personas borrachas alrededor del lugar haciendo locuras como la despampanante pelirroja que actualmente se encontraba arriba de una mesa gritando y bailando.

Ella estaba segura que no estaba en mejores condiciones que las demás personas en el lugar, considerando las posibilidades de cuantos sentidos pudo haber perdido actualmente por el alcohol, trato de saber con sus actos. Pensando el movimiento que haría, intento agarrar con delicadeza y cuidado el vaso que contenía su dulce bebida alcohólica, para hacer una mueca al pegar la mano contra la mesa en una completa ofensa a la palabra motricidad.

Su cabeza se sentía un poco pesada, mirando a sus compañeros de mesa una sonrisa perversa salió sobre sus labios, Eri se encontraba coqueteando descaradamente con Wataru, quien le sonreía con paciencia, y Hojo, el cual le seguía la plática mientras se reía, Hitomi bailando desvergonzadamente con un tipo de cabello azul eléctrico y piercing.

Estaba aliviada que la atención de sus par de vecinos se encontraba en una dirección diferente a la suya, relajando la espalda, se recargo mientras terminaba su bebida y le hacía señas al camarero para que le trajera otra de la misma. Sintiendo como si un agujón se le colocara en el cuello, poso su mano y se empezó a tallar. Parpadeo curiosa al no sentir nada, regresando la mirada choco con un par de ojos castaños claro, parpadeo curiosa para luego ocultar una sonrisa al entender el significado de esa mirada.

Ayuda.

Realmente quería doblarse de la risa por la circunstancia en la que estaba además de un toque extra de parte del alcohol haciéndole cosquillas en la garganta, había durado bastante tiempo al estar entre el par tomado y aparte sostener los toques coquetos de su amiga, lo más chistoso fue que su tacto no funciono con su jefe mientras su ex compañero de la secundaria lo tomaba como un juego de ver quien habla más incoherencias.

Ofreciéndole un saludo con la mano para ver como su rostro cambiaba a uno de pánico al ver la falta de cooperación para sacarlo de ese asunto, soltando una risa por la expresión de Wataru vio hacerle un leve puchero de descontento, considerando tener piedad de su jefe se levantó con mucho cuidado al notar que el piso se le había movido levemente, colocando la manos en la mesa para mantener su equilibrio, recordó que hace unos momentos pensaba cuantos sentidos había perdido, tomando en cuenta lo que había pensado estaba de uno y medio a dos.

Tocando el hombro con una sonrisa le hizo señas para bailar mientras que su amiga le mandaba un guiño y Hojo se le quedaba viendo con los ojos bien abiertos junto con la boca un poco abierta de la impresión, no entendía de que se impresionaba…en realidad no le interesaba saber.

Sintiendo una mano en su codo empezó a guiarse en el centro de la pista, soltó un resoplido la cabello azabache al sentir como trataban de aplastarla. Al sentir como paraba y la sostenía de la cintura para comenzar a bailar. El ritmo cambio a uno lento y suave.

Un sonrojo de vergüenza paso por sus mejillas al ver lo torpe que sus pies andaban en este momento, mirándolo de reojo esperando una crítica o algo pero lo único que encontró fue una mirada tranquila con una suave sonrisa, la cual le devolvió para entretenerse en sus ojos castaños claros que eran como chocolates derretidos, algo en su subconsciente le picaba por un sentimiento familiar ¿Qué era?

Agito su cabeza culpando al alcohol y la soledad de su sentimiento. Soltando un suspiro, poco a poco coloco su cabeza sobre su hombro, con la duda de que lo fuera a incomodar, cerró los ojos para sentir los efectos de las bebidas en su motricidad mientras se dejaba guiar, su corazón se apretó con dolor vacío con sus ojos humedeciéndose dentro de sus parpados, la trataba suavemente y con paciencia por su torpeza, había olvidado esos detalles de cuidado que uno podía sentir con una pareja.

Parpadeo al sentir como el movimiento paro, alzando la mirada volvió a toparse con los castaños fundidos para regalar una sonrisa al escuchar el término de la canción, tomando como indicio del final de su baile, lo soltó para comenzarse a alejar cuando sintió un apriete sobre su cintura, moviendo la cabeza a un lado en interrogación.

"Quería agradecerle de haberme salvado" con una risa nerviosa.

"No hay ningún problema" con una chispa traviesa "Aunque si me aumenta el salario puede no ser la única vez" le bromeo.

"¿Enserio?" con una sonrisa pícara.

Esa sonrisa…

"Sabe Kagome-san" acercándose a la cara lentamente para dar unas pequeñas respiraciones "Huele a alcohol"

Soltando una risita tonta "Igual usted Wataru-san" su mente se apagó y los sentimientos de hace unos segundos le ganaron el control, la cara de su jefe estaba cada vez más cerca, sus parpados a medio cerrar.

Lo único que podía decir es que solo paso, sintió unos labios sobre los suyos que con delicadeza se movían sobre los de ella, su mente entro en un frenesí, su piel comenzó arder, sus manos tomaron vida propia, la izquierda se enredó en su cuello y la derecha se paseó por su pecho hasta la orilla de su camisa, sus piernas se entrelazaron, los brazos de su compañero se pasearon por su cintura hasta sus caderas para que la derecha le tocara una nalga.

"¡Pervertido!"

Abrió los ojos sorprendida ¿Qué fue esa voz? Esa voz se le hacía tan familiar, mirando la cara de Wataru en completa relajación, sin parar de besarla.

"…Esta aprovecho para seducirlo"

Mierda…ya sabía por dónde iban sus pensamientos.

"Estoy segura que disfruta sus noches con él…"

Bonito momento vino a recordar a las par de mujeres que habían hablado de más sobre ella y la relación con su jefe en el baño del hotel hace un par de días, lo cual sino paraba iban a tener una verdad en sus palabras y todo por una noche de copas. Dando un gemido lastimero, se alejó.

"Esto no está bien" murmuro, evitando su mirada.

"Kagome…"

"Yo…creo que ya es tarde, mejor me voy…voy a decirle a los demás" dejándolo parado en medio de la pista solo.

Prácticamente llego corriendo a la mesa, al principio de la noche no era tan malo además que estaba acompañada de bastante gente…de la cual solo confiaba en Eri, que actualmente veía unicornios y hadas en las bebidas, paredes y techos. Hizo una leve mueca a ese razonamiento, maldijo por dentro porque ninguna de las dos estaba en condiciones de manejar para regresar a sus departamentos, lo peor era que ella había llegado en taxi porque su carro había entrado en el taller esta mañana y no había ninguna probabilidad de que le pediría el aventón a Wataru.

"Ya me voy" les grito por el repentino cambio de la música.

"¿¡Que!?" preguntaron Hojo y Eri, igual a los gritos.

Dándose cuenta que con palabras no funcionaría le hizo señas de que ya se iba, pero se vio en problemas al ver como Eri se colgó de su brazo negando ávidamente con la cabeza y Hojo simplemente contemplaba lo que sucedía. Frunció el ceño, su amiga estaba muy borracha, se acercó para susurrarle en su oreja que ella también tenía que llegar a su casa.

"Yo la llevare" murmuraron en su oído.

Su espalda se puso rígida, un escalofrió la recorrió para luego voltear a mirarlo con sospecha.

Alzando las manos defensivamente le grito Wataru "Prometo no hacerle nada y solo llevarla a su casa"

Mordiendo su labio inferior, comenzó a pensar en que decisión tomar para luego asentir resignada ¿Qué más podía hacer? Cuando daba su palabra la cumplía, al menos no hacia promesas en vano.

"También la puedo llevar a usted" sin bajar las manos.

Allí si desconfió mucho, abriendo la boca para responderle.

"Yo puedo llevarla" una tercera voz los interrumpió "Después de todo vivimos en el mismo edificio"

Volteo a ver a Hojo que llevaba una sonrisa pero las pupilas las tenía dilatadas por el alcohol, pesando las posibilidades, se resignó, tendría que ir con Hojo y lo más seguro es que terminarían llevando a Hitomi, la cual ya se encontraba dormida sobre la mesa. No perdía nada además que en estos momentos quería alejarse de su jefe.

Un asentimiento fue todo lo que necesito para ponerse en marcha.

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"Gracias por traerme Hojo-kun" frente a la puerta de su departamento después de haber logrado dejar a una alcoholizada durmiente Hitomi.

"No hay de que Kagome-chan"

Lo miro sorprendido por el sufijo pero decidió pasarlo por alto "Bueno, ya entrare" haciéndole señas a su puerta, colocando la llave para abrirla, al mismo tiempo mirando de reojo a Hojo, el cual no se iba.

Abriendo la puerta para escuchar cómo era azotada para abrirse de un golpe y virándose pasmada la cabello azabache para sentir como era empujada a la puerta abierta y un pecho la interrumpía con dos brazos a cada lado de su cabeza acorralándola.

"¿Ho-Ho-Hojo-kun?" pregunto sorprendida y nerviosa "¿Qué…?"

"¿Cómo?" con ojos furiosos la enfrento "¿Cómo pudiste?"

Pegándose a la puerta tratando de alejarse de él "No-no entiendo" encogiéndose al ver su cara cerca de la suya.

"¡Ah! ¡Ahora no entiendes!" grito, golpeando la puerta haciendo que la ojos zafiro pegara un brinco "¡Como te atreviste a besarlo!"

"Hojo ¿Qué te ocurre?" rogando por una salvación.

Bajando las manos sobre sus hombros, los apretó para jalarla y darle un beso rudo, Kagome lo empezó a empujar para quitárselo de encima, ninguno de los dos noto el gruñido. Mordiendo sus labios, el cabello castaño se alejó del dolor.

"¡Suéltame!" al sentir como sus uñas se enterraban en su piel, fue mala idea usar un vestido sin tirantes para la salida.

Hojo lleno de rencor le importo poco lo que su compañera sentía o intentaba soltarse, el alcohol había hecho su función de mostrarle el profundo enojo que le había provocado verla, no solo que había ido a bailar con Wataru mientras a él lo rechazo sino que igual le respondiera el beso con toda la comodidad y frente a todos los del antro. Le había destrozado el corazón más que cuando lo termino, cuando eran unos jóvenes de secundaria estaba ilusionado con una vida al lado de ella que lo querría al final a él por eso había tenido paciencia e ignoraba que cuando anduvieron solo pensaba en…él.

Cuando la volvió a ver hace un par de días la esperanza brillo sobre sí, estaba más que seguro en ese momento que estaban destinados a estar juntos, no podía ser una simple casualidad que terminaran viviendo en el mismo edificio y que su prima la adorara, ya con eso era suficiente para saber que su familia la aceptaba, no tendría problema alguno con la aprobación. Pero tenía que suceder esto y ver su familia con tres hijos de ojos azules y cabello castaño o cabello azabache y ojos marrones destruida.

Al ver como se esforzaba por soltarse, la volvió a apretar para luego pegar un grito de dolor y sentir como era empujado, caía sobre el piso para encontrarse debajo de unos colmillos nacarados cerca de su cuello y un gruñido feroz. La bilis le subió a la garganta mientras miraba al enorme perro sobre él.

Kagome no sabía exactamente qué había pasado en un momento estaba forzando con Hojo y al siguiente el peso extra había sido alejado, haciendo que la fuerza que había hecho se volviera contra ella para tropezarse y caer hacia adelante en una de las mesitas de la entrada, que tenía para poner floreros, sobre su frente y dejara que la inconsciencia la llamara.

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Soltando un gemido, se tocó su cara, por dios que había pasado, trataba de recordar que es lo que sucedido anoche. Su otra mano sujeto la sabana que estaba debajo de ella, de repente se sintió extrañada, ella no había llegado a su cama. Abriendo los ojos se topo con unos ojos dorados frente a su cara, parpadeo un par de veces y notando que arriba de los ojos estaba delineado de magenta, alzando una mano toco un rostro masculino.

Tenía los ojos abierto desfiguradamente, tenía el mismo color de ojos dorados que su perro y el de alguien que conocía que tenía las mismas líneas sobre sus parpados. Cerro los ojos y dejo caer pesadamente su cabeza desmayándose…otra vez.

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Soltando un gemido, se tocó su cara…sonaba familiar, su espalda se tensó, no quería abrir los ojos, que tal y si tenía otra imaginación de su mente su madre se enteraba y la terminaba mandando nuevamente a ese horrible lugar. Pero había otra opción, podía ser un simple sueño efecto del alcohol, si eso debió ser, abriendo lentamente los parpados, mirando alrededor, soltó un suspiro de alivio.

Sonriendo, comenzó a reírse en histeria, nervios y los sucesos de anoche que habían provocado una personificación de gente que no estaba, levantándose poco a poco, se tocó su frente donde su cabeza palpitaba para sentir una venda que estaba enrollada donde escondía una hinchazón, parpadeo sorprendida.

"Yo no me vende anoche" recordó "Oh por dios ¿Qué paso anoche?" de repente una alarma sonó en su cabeza "¿Y si Hojo decidió quedarse? Pero Sesshomaru no lo hubiera dejado pasar ¿Y si le hizo algo a Sesshomaru? ¿O alguien más entro?" sobresaltada, salió del cuarto rápidamente sin poner atención a su vestido rojo arrugado y su cabello desarreglado con la venda para hacer énfasis.

La puerta de en frente estaba cerrada y con seguro "¿Cómo…?" escuchando un ruido en la cocina, tomo un florero listo para aventarlo cuando se encaminaba a la puerta de la cocina para al final pegar un brinco al ver como se abría y salía un hombre alto de piel pálida con ojos dorados en sus parpados unos delineados magentas junto con el par en cada mejilla del mismo color, una luna creciente azul en su frente y cabello largo plateado, haciendo que se le resbalara el florero a la alfombra por la impresión.

"Tu…tu…no…no es cierto, no puede ser, tiene que ser un sueño, si eso es, es un sueño, solo un sueño" caminando de un lado a otro "No es verdad, no es verdad, tu no estás aquí" parando para verlo "Pero si estás aquí" en un segundo estaba frente a él "Solo eres un producto de mi imaginación ¿Verdad?" le pregunto el cual solo le alzo la ceja, agarro y se peñisco "¡Auch!" exclamo para voltearlo a ver "No es un sueño" sintiendo como sus piernas se ponían flojas.

"Miko no te desmayes" voz de barítono le ordeno.

"¡Me dijiste miko!" chillo "¡Oh por dios! Tú-tú no puedes ser el verdadero…" mirándolo de arriba abajo, no atreviéndose a terminar.

"Tus afirmaciones son correctas" arrugo levemente la nariz en el sonido que lastimo sus oídos.

Abrió la boca e involuntariamente salieron las palabras de ella "Sesshomaru"

"Hn" cruzando los brazos frente a él.

Parpadeo para poner los ojos en blanco "Si, si eres Sesshomaru" solo una persona hacia ese sonido "Uh" un sonrojo comenzó a invadirla al tomar una tercera imagen sobre su apariencia "¡Ah!" tapándose los ojos para salir huyendo a su habitación.

Como no pudo darse cuenta que todo este tiempo Sesshomaru estaba desnudo.

Encerrándose en su cuarto, se recargo sobre su puerta para luego correr en dirección a su armario para abrirlo y buscar en el interior de unos de sus cajones, sacando un termómetro lo coloco en su boca para checar su temperatura. Puede ser un producto de una fiebre alta producida por las interacciones de ayer con el alcohol. Escuchando el sonido del termómetro de listo lo saco.

Su cara cayo "Esta normal" soltando el termómetro en sorpresa "Entonces…nada fue un sueño" con una sonrisa una lagrima resbalo por su rostro que con su mano se quitó, perdiendo la sonrisa dio un gemido, recordó que tenía un taiyoukai en medio de su sala muy desnudo.

Dejándose caer sobre su cama se preguntó que iba a hacer ahora, era alto, muy alto, nada de lo que tenía le quedaría. De por si ella era de tamaño corto, levantándose de un brinco, recordó que una vez Sota se había quedado dejando unos bermudas, boxer y camisa, el perezoso no había regresado por ellos por si volvía a quedarse. Sacando el par, miro un momento la ropa, su hermano había dado un estirón al entrar en la adolescencia, soltando un suspiro se hizo la pregunta numero dos ¿Cómo se lo podía pasar?

Una idea se le vino a la mente, comenzó a rogar que le hiciera caso "Um, Sesshomaru" le hablo a través de la puerta, espero un momento pero no recibió respuesta "Te-tengo algo de ropa para que te pongas" abriendo la puerta y sacando el brazo con ella "Es todo lo que tengo" dejando de sentir el peso, regreso su brazo como si fuera a ser mordido.

Espero un par de segundos para luego soltar el aire que contenía en sus pulmones, se asomó buscando con la mirada al cabello plateado para encontrarlo cómodamente sentado en uno de sus sofás, dando un trago, salió para acercarse lentamente. Tenía los ojos cerrados con los brazos cruzados y estaba como una estatua de marfil sin moverse, se acercó con cuidado para alcanzarle a ver al ropa que tenía puesta que se le pegaba como una segunda piel. Con cuidado su mano se acercó para tocarlo y ver que no desaparecería en un haz de luz pero al ver como abría los ojos para quedársele viendo la hizo cambiar de opinión para sentarse cerca.

Sus labios se separaron para volverse a unir, su mente se puso en blanco, no sabía que decir, estuvo durante mucho tiempo convenciéndose de que era mentira, era falso, solo un sueño de sus enfermedades pero ahora la prueba estaba vivamente aquí, sentado en su casa como si fuera dueño del lugar con su aura pesada.

"No hagas perder el tiempo de este Sesshomaru y pregunta lo que tienes que preguntar" sin quitarle la mirada de encima.

Y en su cabeza algo hizo click "Bueno, lo siento por estar impresionada han pasado tantos años y tantas cosas para luego encontrarte así como si nada en mi casa" frunciendo el ceño "Sin mencionar que estas como si fueras el dueño del lugar"

"Aun no sabes controlar tu lengua" le entrecerró los ojos.

Indignada, cruzo los brazos sobre su pecho "Por cierto ¿Dónde está Sesshomaru, Sesshomaru?" mirándolo puntiagudamente.

Su labio tembló en una ligera sonrisa "Tu capacidad de análisis ha disminuido"

Se sintió ofendida pero luego su mente comenzó a procesar, ojos dorados, pelo plata, actitud prepotente e indiferente, quieto, callado y casualmente con el mismo nombre porque le recordaba a la persona que justamente estaba sentado en frente suyo "¡Oh!" se sentía tan tonta, un ligero palpitar en su cabeza le recordó la venda "Tu…" esperando que le leyera la mente para recibir una mirada en blanco a lo que quería "¿Tú me pusiste la venda?" con ganas de evitar la mirada.

"Hn"

¿Eso es un sí? Se preguntó con ganas de jalar de sus cabellos azabaches, su único contacto con Sesshomaru era en batallas y unas pocas palabras que cruzaron por información o las ocasiones que ella estuvo con Rin pero de allí en adelante no había pasado nada.

"Entonces…" tratando de hacerlo hablar, al no recibir respuesta, tuvo que utilizar algo que no pensó usar "Tenemos…varios meses viviendo juntos para que me trates con indiferencia o no me quieras decir" enojada "Asique pido saber que paso a noche" tomando todo su valor, todavía tenía sus garras para lastimarla.

La miro unos segundos en silencio para ver el desastre que era la joven miko, al final tomar piedad por su aspecto y ojeras.

Gruñendo en el hombre de cabello castaño que había tratado de sobre pasarse con su cargo, dejo que un poco de baba cayera sobre su camisa arrugada, luego abrir la boca y mostrarle con devoción los colmillos. Su nariz se agito, olía a sangre, dándole con su pata en la frente para que golpeara el piso para caer desmayado con rapidez gracias a la ayuda al alcohol que corría por su cuerpo.

Cerrando la puerta con su pata trasera se acercó a la mujer tirada en el piso desmayada, olfateo la sangre hasta encontrar donde su olor era más prometedor que era en la frente, gruño, fue una ironía que donde le pegara a su enemigo terminara con una herida su dueña, que podía ver por la luz de la luna que iluminara el cuarto por la ventana con las cortinas que no se habían cerrado, pero su mirada cambio al ver un resplandor sobre la base de su cuello, moviendo con su hocico el cabello, distinguió el collar que había comprado hace un par de días brillando en tonos blancos y rojos para luego ir invadiendo un color plata-azulado el cuerpo de la joven .

Lo siguiente que supo fue de un dolor insoportable que comenzó a invadir su cuerpo, escuchando como sus huesos tronaban y su pelaje se iba extinguiendo, sus extremidades crecían junto con su hocico desapareciendo para volverse una boca con los colmillos encogiéndose y unos cuantos tomar forma de dientes humanos, sus patas se volvieron manos y pies. Transpirando fuertemente, alzo su mano para mirar sus garras brillar, tocando su rostro, ver mechones de cabello plateado a su alrededor, arrodillándose con cuidado.

Estaba impresionado por su cambio, habían pasado demasiadas décadas como para contar, siglos si es posible que no hubiera tomado un aspecto casi humano, pero aquí estaba de rodillas sin necesidad de andar en cuatro patas para mantener su equilibrio. Con cuidado se colocó de pie sobre sus pies para sentir como se tambaleaba, tomando unos respiros trato de recordar cómo era caminar en dos piernas. Un paso tras otro, recupero el ritmo rápidamente, dándose la vuelta miro a la chica a un tirada en el piso con la herida sobre su frente.

Tenía que ayudarla, aunque no le gustaba, la necesitaba además que ya se encontraba en deuda con la cabello azabache.

Abrió los ojos sorprendida por la nueva información, todo era tan rápido, diferente, extraordinario e inquieto. Sentía una enorme jaqueca producto por todo lo sucedido, pero ahora tenía al menos que decir algo "Entonces…" tratando de romper el silencio, le ponía la piel de gallina "¿Qué es lo que piensas hacer ahora?"

Con una mirada indescifrable la observo, haciéndola removerse incomoda en su sofá, esto era muy incómodo, pero no debía sentirse así después de todo en su aspecto como perro no era como si actuara diferente pero ahora sentía el cambio porque era su antiguo enemigo, quien le trato de cortar la cabeza aunque también se la había salvado.

"Tengo que aprender las maneras de este tiempo" sin apartar la vista de la casi hundida en el sillón "Hasta que considere aptos mis conocimientos estará la presencia de este Sesshomaru contigo"

Parpadeo "¿Es una orden?" frunciendo el ceño.

"Si lo consideras así" apartando la vista a la ventana.

"Sería más bonito si fuera una petición"

"Hn" mirándola de reojo "Olvidas quien soy yo miko y mis capacidades"

Tragando saliva con trabajo "Bueno…es que…" viendo la alfombra "Es un recuerdo lejano" susurro, tratando de recuperar su memoria.

Regresando la mirada sobre ella, se quedó intrigado.

"¿A qué te refieres?" entrecerrando los ojos.

"Bueno, yo…" apretando los labios "No importa, te ayudare a que te adaptes hasta que te sientas en condiciones de irte" bajando del sofá "Iré arreglarme para comprarte ropa, no puedes estar siempre así" susurro mientras caminaba a su cuarto.

Sesshomaru al no verla más, frunció el ceño, esta no era la miko que una vez había conocido, ya había notado variantes en su forma de ser pero no tan accesible y temblorosa como ahora, ver quien era en realidad la había puesto en shock más de lo que alguna vez había pensado, considero en algún momento que se pondría feliz pero fue lo contrario, como si hubiera una guerra dentro de ella.

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La nariz lo estaba matando al igual que el sonido, el centro comercial era más oloroso y ruidoso que la estética canina donde lo dejo en una ocasión además que el departamento era un lugar tranquilo en donde pudo dormir durante muchas horas, tenía razón la cabello azabache en lo que le había dicho una vez en su forma de perro era un perezoso, aunque en realidad no podía hacer mucho.

"Esta es la primera parada" menciono Kagome, feliz de al fin haber llegado a la tienda de ropa, ya estaba harta de todas las miradas que mandaban en su dirección una vez con su ropa pararía este martirio "Tenemos que comprarte un par de camisas, pantalones, un pans, ropa interior, zapatos mejor unos tenis negros un par de sandalias" tocándose con el dedo el mentón pensando "¿Qué olvido?" encogiéndose de hombros "Viendo quizás lo recuerde"

Mirando de reojo a su compañero tranquilo mientras entraban a la tienda, se veía tan extravagante con su abundante cabello plateado entre el montón de negros, además del largo de este, su piel pálida y ojos dorados eran difíciles no notar, con su youki había hecho desaparecer sus tatuajes del rostro y orejas de elfo junto con sus garras.

"¿Los puedo ayudar en algo?" pregunto una joven en la entrada de la tienda con la mirada fija sobre Sesshomaru.

"Si, necesito buscar su talla en pantalones y un par de camisas" le dijo Kagome, tratando de llamar la atención de la chica de veinte años.

"Sí, claro, por aquí" mandándole una sonrisa coqueta al cabello plateado.

La cabello azabache puso los ojos en blanco al ver como pavonaba de más las caderas la joven que los atendía tratando de llamar la atención de su compañero, el cual se encontraba ignorando todo y todos en el lugar.

Hormonas, odiaba las hormonas malditas a la edad de la joven, no es que ella realmente tuviera un chance en su vida para conocer las hormonas pero en su momento tiene la temperatura de su cuerpo elevarse, pero no confundía trabajo con coqueteo. Soltando un suspiro al ver como la joven llevaba y traía diferentes ropas con colores variados, siendo aceptados o rechazados por el demonio perro con un leve asentimiento pero cuando eran mostrados por Kagome, a la muchacha ni siquiera un vistazo le había honrado.

Se quería peñizcar la nariz en desesperación, después de diez minutos de estar viendo ropa, ya no tenía una sino toda la tienda atendiendo a Sesshomaru mientras a ella la ignoraban por completo la habían hasta empujado fuera del círculo y a lo lejos tenía que mostrarle la ropa a Sesshomaru. Resoplo ¿A qué horas se darían cuenta que únicamente a quien veía era a la elección de ropa que ella le mostraba? Sintiendo una gota de sudor resbalar por su única al ver como se peleaban por ponerse frente a él.

Tomando las pocas ropas que había asentido, se movió entre la turba parar agarrar el brazo del demonio para llevarlo a los vestidores, alejando de su multitud de mujeres en las cuales se habían acercado también algunas compradoras. Dejando la ropa un pequeño sillón, se dio la vuelta para darle instrucciones de que se pusiera saliera para ver cómo le quedaba y cualquier duda estaría fuera.

Tirándose en una de las sillas frente a los vestidores, murmuro un par de obscenidades, era demasiado trabajo para alguien como ella soportar un oleaje de mujeres y no mujeres en cada esquina en que se movieran, sin contar el hecho que cada cinco minutos volteaban a ver en su dirección.

"¿Qué miras?" gruño a una que se le quedaba viendo a su venda.

"Miko" llamo Sesshomaru.

Le tomo unos cinco segundos recordar que era ella "¿Qué sucede?" pregunto, acercándose a la cortina que lo cubría.

"Este Sesshomaru necesita asistencia con estos botones" pronuncio, sino mal recordaba como la cabello azabache había hablado de ellos cuando se rompían o los tenía que costurar.

Abriendo los ojos grandes "E-exactamente ¿A-a que te refieres?" nerviosa.

La cortina se movió un poco como señal para entrar, Kagome se agito nerviosamente antes de dar unos pasos y entrar para luego su respiración se atascara en el cuello, su vista fija en el pantalón sin subir cierre y abrochar. Alzando la vista se topó con una ceja alzada para luego con una de sus manos señalarle el pantalón, la cual rechazo volver a mirar.

"Necesito…" pensando sus palabras "Asistencia en esto" sin dejar de señalar el pantalón.

Una luz rosa subió a sus mejillas "¿No-no te has fijado como me abrocho los botones?" mirando en el espejo su aspecto nervioso.

"¿Apreciarías que este Sesshomaru hubiera estado mirando sus cambios de ropa?" pregunto.

"Bu-bueno, su-supongo que n-no" tartamudeo poniéndose más rojos sus cachetes.

Entrecerró los ojos en la vergüenza de la miko, él podía oler la falta de virginidad en ella, quiere decir que ya había tenido intimidad con hombres de su género, además que en el tiempo que estuvo con ella como su mascota recordaba claramente como los hombres trataban de llamar su atención con diferentes insinuaciones, entre ellos el físico y solo los ignoraba sin una pisca de vergüenza, en cambio aquí frente a él se moría de la pena ¿Qué sucedía con esta miko?

Soltando un suspiro tembloroso, trato de controlarse, le era tan difícil a Kagome no avergonzarse, mas por la confusión que sondaba en su mente, había tanto tiempo diciéndose que no era real, que no llegarían jamás, que todo fue un sueño, había pasado demasiado para olvidar y para entender que solo fue un sueño.

Un sueño el cual tenía ahora forma física con un demonio que no sabía cómo abrocharse el pantalón, los dioses se reían de ella.

Está bien, Kagome, si se puede hacer se animó mentalmente mientras miraba tanteo la orilla del pantalón para llegar hasta la punta, sentir el orificio y el botón "Um, bueno, juntas estos y pasas el botón por el agujero" haciendo la demostración esperando que lo estaba mirando y no tener que volverlo a hacer ella "Y-y luego…" su garganta se secó, no le subiría el zíper "Tomas un palito que resalta en el cierre para luego alzarlo hasta arriba" rápidamente instruyo, dándose la vuelta y huyendo de allí sin esperar respuesta o preguntas.

Dejándose caer sobre la silla que había tomado unos momentos, tomo varias respiraciones para recuperar el color de su rostro, estar al lado de él era nomas sufrir vergüenzas.

"Listo" dijo Sesshomaru saliendo detrás de la cortina.

Alzando la mirada azul para mirar al cabello plateado para luego quedarse parpadeando como un búho, hace rato no lo había notado quizás por lo incomodo de la situación, pero ahora hasta un chiflido quería dar. Ese pantalón de mezclillas marcaban levemente sus músculos de las piernas, aunque donde se quedó anonada fue en sus brazos que se veía el bulto del musculo sobre sus mangas mientras el pecho reflejaba un poco de lo que había abajo.

Alzando una ceja de plata a la cabello azabache esperando una respuesta "¿Te vas a quedar mirando nada más?" una pequeña sonrisa se asomó "Este Sesshomaru ya sabe que es sorprendente" se idolatro así mismo.

Haciéndola salir de su estupor por su tono altivo, soltó un resoplido "Esta bien" diciendo con sorna para ganarse un entrecejo "Aunque el tono verde no es para ti" alzando la nariz al aire.

"Hn"

Cada fibra de su cuerpo se reunió para hacer la mentira lo más realista posible, no le diría lo bien que la camisa verde bosque resaltaba sus ojos dorados, ya tenía suficiente con las mujeres que se encontraban babeando por él en toda la tienda.

"Yo creo que se te ve fabuloso" se escuchó el alago femenino seguido de un coro de afirmaciones.

Puso los ojos en blanco al ver otra vez a la horda de mujeres en la tienda mirando a Sesshomaru, algunas con estrellas en los ojos y otras con corazones. Miro de reojo la mano de su compañero para ver un ligero color verdoso, abriendo los ojos grandes y sintiendo las alarmas que resuenan sobre su cabeza, sino hacia algo tendría muchas cosas que explicar a la policía y familias.

Hizo lo único que la saco por instinto "¡Sesshomaru no! ¡Quieto!" le grito, apuntándole con el dedo y una mirada de regaño, tratándolo como la mascota que, en cierto punto, era.

Sus ojos dorados cayeron sobre la cabello azabache que lo miraba reprobatoriamente "Hn" se dio la vuelta para ingresar de nuevo a los vestidores, lejos de la turbia.

Kagome trago dolorosamente, esa mirada que para todos era vacía para ella le dijo muchas cosas, que haya sido perro antes no significa que su actitud haya cambiado y con su modo humano ahora, rechazaría ser tratado como mascota. Dando un pequeño gemido entendió perfectamente lo que decía su mirada.

No me trates como alguien inferior, humano.

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"Um" quería quejarse, realmente quería pero no podía.

"Solo hazlo" escucho el resoplido.

"¿Enserio no lo vas a considerar?" Pregunto Kagome lastimeramente.

"No"

"Pero- pero" tratando de protestar.

"Hn, hazlo"

Tocando las hebras de plata con la mano izquierda mientras la derecha sostenía unas tijeras, rozando el frio metal de ellas en sus yemas de los dedos.

"¿Estás seguro?" pregunto de nuevo esperando que lo reconsiderara.

Gruño "Este Sesshomaru no duda" cruzando los brazos sobre su pecho para ver el espejo frente a él.

"¿No prefieres ir a una estética?" dijo Kagome jugando con un mechón plateado.

"Esos humanos no tocaran mi persona" como si fuera la simple y mejor explicación.

"Está bien" susurro "Luego no vayas a lloriquear"

"Yo no lloriqueo"

Soltando un suspiro tomo una parte de su cabello para medirlo y comenzar a cortar el primer ramo plateado, dejándolo caer al suelo una vez que se había cortado. Mordiéndose los labios en concentración se sorprendía con la tranquilidad que tenía para aceptar cortarle todo su cabello hasta la nuca. Al parecer la que más sufría era ella, pero es que tenía razón debía ser un pecado que un hombre tuviera el cabello más bonito, suave, terso y desenredado que una mujer. Al fin se había vuelto a enamorar, pero su amor estaba tirado en el suelo y próximamente en una bolsa de basura.

Sintiendo la depresión de la ojos zafiros contuvo un suspiro y las ganas de virarlos ojos, no entendía cuál era su escandalo era solo cabello "Volverá a crecer" le dijo tratando de aliviarla.

Asintiendo, termino de cortar el último mechón para luego pasa a la coronilla a que tomara forma, también su fleco tendría que cortárselo.

¿Por qué era ella la que se sentía miserable?

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Kagome se recostó sobre su escritorio, cerrando fuertemente los ojos para evitar el gemido junto con el bostezo que quería soltar. De puro milagro se había logrado arreglar como era debido para su trabajo pero en realidad la cabeza le daba vuelta, sentía la cruda palpable del sábado, incluyendo la falta de descanso junto con las compras hechas el domingo, estaba segura que su tarjeta de crédito tendría un hoyo de haber sido tan utilizada.

Conteniendo otro bostezo, se preguntó porque le pasaban estas cosas a ella, al parecer no era suficiente no haber logrado un título en alguna carrera sino que tendría que seguir gastando dinero y tiempo en cosas que parecen fantasía.

"¿Kagome-san se encuentra bien?" escucho que preguntaron.

Tomando nuevamente una posición sentada, coloco sobre su rostro una sonrisa falsa "Claro que si Wataru-san" tratando de sonar lo más convincente posible.

Mirándola dudoso con sus ojos chocolate "¿Esta segura?" intento de nuevo, mirando la venda que le cubría la cabeza.

"Yo…" su sonrisa se convirtió en una mueca al sentir un ligero punzón de recordatorio "Solo tomare una aspirina y estaré bien" empezando a dudar.

"Es mejor que se tome el día Kagome-san" dijo en un tono que no aceptaba represalias.

Abriendo la boca para quejarse otro punzón paso por su cabeza, haciéndola asentir y comenzar a guardar sus cosas bajo la atenta mirada de su jefe. Registrando que no olvidara nada y dejada los documentos debidos para al rato que los necesitara Wataru, dando un leve asentimiento se imaginó que Eri seria quien la reemplazaría algo en lo que a cabello negro estaría muy contenta por estar al lado de su joven jefe, esperaba que se comportara debidamente. Tomando su bolso y maletín, comenzó a encaminarse al elevador.

"Kagome-san" escucho que la llamaron otra vez.

Girando levemente para mirarlo y supiera que tenía su atención.

"Yo…" miro a un lado por un segundo "Lamento mi actitud de esa noche, no estaba en mis cinco sentidos" acomodando su corbata.

Parpadeo como un búho en falta de reconocimiento de lo que su jefe quería decir hasta que la memoria le golpeo repentinamente, era cierto la había besado y ella le respondió, además que le había tocado su parte trasera. Haciendo un ruido con su garganta, incomoda, junto con un leve sonrojo.

"No se preocupe Wataru-san, también fue parte de mi culpa pero principalmente la culpa del alcohol" tranquilizando no solo a él "Mientras no se repita todo está bien" con una sonrisa sobre su rostro.

"Bueno-"

Una alarma grito en la cabeza de Kagome, haciéndola que lo interrumpa "Lo veré mañana Wataru-san gracias por darme el día, tiene razón no me siento bien" tocándose la venda y haciendo una mueca "Sera mejor que me vaya"

"¿No quiere que la lleve?" pregunto preocupado.

"No, no, está bien, traigo mi coche" comenzando a oprimir varias veces el botón del elevador.

"Por cierto Kagome-san ¿Cómo termino lastimada?"

"Eh… Bueno" Sera mejor que no le dígalo de Hojo, no quiero que se sienta mal "Ayer me tropecé y caí en la orilla de mi mesa" mirando de reojo el número en el que iba el elevador.

Abriendo los ojos sorprendido "¿Por qué no fue al hospital?"

"Porque no creí que fuera tan necesario" En realidad…es una larga historia, entre lo principal, detesto el hospital "Hasta mañana Wataru-san" entrando al elevador, apenas llegando a ver la onda por oprimir varias veces el botón de cerrar puertas.

Soltando un suspiro, se recargo con la mirada fija en sus zapatos sintiendo bajar el elevador, solo quería llegar a su departamento.

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Arrastrando los pies entro a su departamento sin inconveniente alguno, le había tomado toda su fuerza de voluntad no quedarse dormida en el volante de su carro mientras el trafico avanzaba a paso de tortuga. Cerrando la puerta con el pie, tiro el bolso a la mesa, todo con la mirada fija en el piso, chocando repentinamente contra algo que la hizo salir de su estado zombi.

Mirando en frente pego un chillido con un brinco asustada al ver al hombre alto, blanco y mirada curiosa hacia ella al ver su espanto, con los brazos cruzados sobre el pecho en el que había chocado hace unos momentos la cabello azabache.

"¡Oh por dios Sesshomaru!" con una mano sobre su pecho sintiendo su latido acelerado "Casi me sacas el corazón del susto"

"Hn, deberías estar más atenta a tu alrededor" recrimino.

"Si, debería" acordó para sentir nuevamente el cansancio sobre sus hombros "Y lo hare después de un buen descanso" pasándolo de largo, arrastrando nuevamente los pies.

"Miko" la detuvo antes de que entrara a su habitación.

"Dime" volteando a ver a Sesshomaru.

"Tienes la elegancia de un elefante" le dijo

Sintiendo como la sangre le subía a la cabeza del enojo "¿Nada más me hablaste para insultarme?" expreso con los dientes apretados.

"Si" asintiendo.

"Eres un-" parando lo que iba a decir al sentir una energía que la aplastaba.

"¿Qué ibas a decir?" curioso de su reacción.

Su cuerpo comenzó a temblar, el corazón le tamboreaba, las manos le sudaban frio y el miedo la empezó a invadir "Na-nada" tartamudeo, dando un paso atrás.

Sesshomaru suprimió su energía nuevamente con el entrecejo fruncido, podía oler y sentir el pánico de su aura junto con el nerviosismo y el miedo.

"Se-será mejor que me vaya a dormir" susurro Kagome mientras ingresaba a su cuarto.

"¿Qué te paso miko?" pregunto.

La ojos azules dudo un segundo antes de cerrar la puerta sin responder a lo pedido, se tiro a su cama con la pregunta en su mente.

"Yo…yo…" susurro "No soy la misma…verdad" comenzando a sentir húmedo los ojos.

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Su nariz se agito, su estómago gruño a la vida. Kagome se levantó atolondrada por el sueño pero su estómago buscando su atención por comida, soltando un bostezo, se levantó para dejar que ese maravilloso aroma la guiara.

Parpadeo despierta al encontrarse en la entrada de su cocina para luego tragarse la risa que le cosquilleaba en la garganta. Frente a la estufa se encontraba Sesshomaru con su mandil verde con animalitos de granjas sonrientes y corazoncitos.

"¿Qué…" apretando los labios unos segundos, conteniendo la risa para poder hablar "ha-ha-ha-hac-hac" tartamudeo para soltar un resoplido y reír en alta voz.

Cayendo de rodillas, sin poder parar de reír con los brazos sobre el estómago. Quien diría que el poderoso Sesshomaru terminaría usando algo que lo haría ver tan chistoso. Había cosas que nunca creería ver en su vida, es más inverosímil pero ya su vida estaba completa y si moría que la mataran ahora riéndose del señor occidental, el cual se encontraba con una ceja levantada y mirada agria junto con un fruncimiento en la nariz mientras la veía revolcarse por la falta de control de su risa.

Comenzó a ahogarse por la falta de oxígeno, tratando de respirar mientras tosía-reía, logrando parar solo para perderlo al ver nuevamente al ojo dorado con su lindo delantal que le agregaban un toque extra los hilos que en vez de blanco eran un lindo rosa mexicano que hace unos momentos no se había fijado, pero ahora si, como deseaba tener una cámara en estos momentos, cosas así tenían que ser retratadas para toda la vida.

"¡Ay!" grito de dolor al sentir como algo le pegaba en la frente, eliminando su risa. Mirando la cuchara de madera que le había pegado, inocentemente en el piso, volteo a ver a Sesshomaru para que empezara a temblar una sonrisa en sus labios pero esta vez no reír a carcajadas "Entonces… ¿Qué haces?" preguntó Kagome.

"¿No puedes olerlo?" mirándola de reojo.

Resoplo pero la curiosidad fue más grande, así que se alzó y trato de asomarse sobre su hombro, algo muy difícil porque con trabajo le llegaba a la mitad de su espalda. Colocándose al otro lado llego a mirar la comida "Tú lo has cocinado" viendo como faltaba que terminara de hervir.

"Hn" alejándose de la estufa para darle espacio a la cabello azabache para que siguiera husmeando.

Parpadeo, se veía bien y olía mejor, pero…¿Y si tenía veneno? Frunciendo miro con cuidado la comida, Sesshomaru tenía veneno en las garras, así que si lo comiera igual que ella entonces no le afectaría porque es su mismo veneno por lo tanto estaría sano mientras ella moriría envenenada con una muerte dolorosa e innecesaria mientras él se reirá y le hará burla por su inocencia e igual que no aguanta nada y…

"Hn, miko no pesar tanto que se te quemara el cerebro" le interrumpió su tren de pensamiento.

"¿Eh?" pregunto, volteándolo a ver después de su burla para no encontrar nadie a la vista, rascándose la cabeza en duda se volteo nuevamente a la comida para ver dos platos colocados al lado servidos "¿Uh?" ladeo la cabeza.

"¿Qué sucede miko?" escucho tras suyo, haciéndola darse la vuelta para no volverse a topar a nada.

Cruzando los brazos sobre su pecho "¿Sesshomaru dónde estás?"

"Miko"

Kagome salió y se asomó a la mesa para verlo comiendo junto con un plato colocado al lado del suyo "¿Cómo? ¿Cuándo? ¿A qué hora?" preguntó al mismo tiempo mientras miraba a la mesa y luego al interior de la cocina para luego repetir el mismo pasó.

Una ceja plateada alzada fue su respuesta.

"…" sus ojos se iluminaron en reconocimiento "Es cierto tienes súper velocidad" Alejándose de la puerta fue y se acercó a la mesa para sentarse frente al plato que sobraba, agarrando los palillos comenzó a picar la comida con sospecha.

Sesshomaru la miro de reojo para contener un suspiro, era increíble la inseguridad que sentía si realmente la hubiera querido matar hasta en su forma de perro la habría matado mientras dormía o apenas con su aspecto humano le hubiera cortado la cabeza solo le hubiera tomado un segundo y un mínimo de esfuerzo para al menos dividir su cuerpo en dos. Pero aún seguía vivía, cuando se estaba riendo de él era el perfecto chance aunque no lo hizo ¿Realmente creía que envenenaría la comida?

Ridículo.

Eso era bajo si quisiera envenenarla no le costaría nada sacar veneno de sus garras y echárselos encima o mandarle un chorro completo para hacerla desaparecer de la faz de la tierra como en aquella ocasión en el cuerpo de su padre pero no lo había logrado, ahora se alegraba que no la logro matar aunque dicen que uno nunca se deshace de la plaga.

La cabello azabache agarro una pequeña porción para luego masticarla y saborear la comida echa por su compañero de cuarto. Sus ojos brillaron, la comida sabia exquisita podía saborear cada cosa que le puso además que todo estuvo cocido perfectamente, olvidando el pensamiento de si podía estar envenenada comenzó a comer con rapidez, después de todo se había saltado el desayuno.

Soltando un suspiro de gusto "Estaba muy bueno" alago feliz "No sabía que podías cocinar" le informo Kagome, volteándolo a ver.

"Hn" levantándose para agarrar su plato "No sabes muchas cosas miko"

La ojos azules se encogió por su declaración, para ver como agarraba el plato de ella, pego un brinco para terminar de pie "Déjame ayudarte" tratando de agarrar su plato.

"Tú lavaras" alejándose de ella con los trastes sucios antes que pudiera dar su opinión.

"¿Si?" expreso con duda, mirando el techo para luego bajar la vista y pegar un brinco al verlo de nuevo parado frente a ella "No creo acostumbrarme tan fácilmente de nuevo" murmuro.

"Tendrás que, miko" cruzando los brazos frente a su pecho.

"No recuerdo que fueras tan hablador" se atrevió a decir.

"Tu tan evasiva" acercándose a Kagome.

"¿Evasiva?" pregunto, inconscientemente retrocediendo.

"Miedosa" otro paso "Temblorosa" Sesshomaru observo como sus ojos azules temblaban "Y cobarde" acorralándola entre la pared y él.

"Yo-yo-yo" encogiéndose en la pared "No-no so-y cobard-de" tartamudeo.

"¿Enserio?" alzando una ceja para acercar su nariz con la suya "Apestas a miedo" informo.

"De-deja de intimidarme" trato de decir con toda su voluntad.

"¿Y sino que harás?" dejando que las garras de su mano derecha rozaron su cuello.

"O sino yo…yo" Kagome empezó a tener pavor al no saber qué hacer.

"¿Cuál es tu miedo?" la presiono con palabras.

"Yo-yo no tengo miedo" dijo firme.

"¿No?" pregunto Sesshomaru dejando que sus ojos tomaron un leve color carmesí, mezclando oro con rojo.

Dejo de respirar "No" chillo.

"¿A que le tienes miedo?" gruño mostrando brevemente sus colmillos.

Algo se rompió dentro de ella "¡A ti!" grito para dejarse resbalar al piso, quedando de rodillas y cubriéndose la cara por las lágrimas que empezó a soltar "¡A lo que representas!" haciéndose un ovillo "¿¡Eso es lo que querías oír!?" soltando hipos entre ratos.

Agachándose a su nivel, trato de acomodarle un mechón para verla encogerse más, soltó un suspiro "Si" respondió con sinceridad.

"¿Por qué?" susurro, aun enterrada entre sus rodillas.

"Hn" mirando la masa de cabello negro-azulado "Este Sesshomaru sentía que necesitabas desahogarte"

Alzando el rostro para toparse con ojos color completamente oro, dejo de tensar su cuerpo "¿Por qué?"

Sesshomaru parpadeo sin comprender.

"¿Por qué me quieres ayudar?" le aclaro, a pesar que ya no era un perro seguía teniendo los mismos manierismos.

"¿Por qué me ayudaste?" le respondió con otra pregunta.

"Porque necesitabas ayuda" limpiándose los rastros de lágrima.

Asintió "Es lo mismo" sujetando brevemente la barbilla de Kagome con un dedo "¿Me hubieras ayudado estando en mi forma actual en vez de la anterior?"

Sin pensarlo dos veces, la ojos zafiro asintió.

"¿Por qué?" cuestiono, moviendo levemente la cabeza dejando que su fleco se moviera.

"Porque" empezó a responder, mirando fijamente sus ojos dorados "Necesitarías mi ayuda"

Una breve sonrisa quiso mostrarse en los labios del cabello plateado "Tu compasión puede matarte un día miko"

"Lo sé" sintiendo sus ojos hinchados "Casi lo ha logrado pero he sobrevivido" con una risa le informo.

Alzando una ceja "No lo dudo"

"¿Por qué eres bueno conmigo?" murmuro, evitándole la mirada, estaba insegura.

"Hn" no contesto, simplemente se puso de pie y se fue al sofá para agarrar el control y comenzar a pasar los canales. Mientras la miko dormía había estado aprendiendo a usar el control de acuerdo a la memoria que tenia de como lo había utilizado la cabello azabache.

Soltando un bostezo mezclado con un suspiro, comenzó a estirar sus piernas mientras desdoblaba los brazos para colocarse de pie, escucho como varias partes de su cuerpo tronaban por la antigua posición que se encontraba. Caminando a su cuarto, decidió que era momento de un baño, colocarse su pijama y regresar a dormir, había sido un largo día, además de muchas cosas habían pasado.

En realidad son dos días y medio que se han sentido eternos considero.

Encerrada en su cuarto, se miró al espejo para ver la maraña de cabello y ropa del trabajo arrugada que tenía puesta Debí quitarme el uniforme antes de acostarme a dormir, sin decir lo preciosa que me veo con el poco maquillaje que tengo corrido por las lágrimas y mi cabello desarreglado y la venda a la mitad de caída pensó con sarcasmo.

"Solo esto me puede pasar a mi" se quejó "Yo no sé cómo es que Sesshomaru pudo ignorar mi aspecto" exclamo avergonzada "Esta es la segunda vez que me ve así, bueno sino contamos cuando era perro" razono "Debo ser un espectáculo en las mañanas" comenzando a desvestirse "Aunque solo en estas ocasiones me ha visto tan desarreglada" rozando su mano el cuello para detenerla al contacto de algo "¿Qué es?" asomándose a su espejo nuevamente para ver el collar sobre su piel lechosa "¡Oh!" exclamo, para luego comenzárselo a quitar.

Dejándolo al lado de su maquillaje, agarro una toalla para envolvérsela alrededor cuando en eso escucho un golpe sobre la puerta, curiosa, anudo la toalla para abrir la puerta para luego dejar que su boca cayera abierta en sorpresa.

"¡Sesshomaru!" grito pasmada.

En frente suyo se encontraba otra vez el perro de pelaje blanco y ojos dorados que la miraba con los ojos entrecerrados y mostrando muy claramente enojo en ellos.

"¡Oh por dios! ¿¡Que te paso!?" pregunto sorprendida.

Un ladrido fue su respuesta.

"¡Ei! ¡Yo no hice nada!" se defendió.

Otro ladrido fue su respuesta para luego pasarla de largo, sentarse y mirarla atentamente.

Un leve sonrojo subió a sus mejillas "¿Qué tanto me miras?" apretando la toalla.

Ignorarla fue su respuesta para encaminarse a su maquillaje, alzarse en dos patas y comenzar a oler todo hasta encontrar lo que buscaba para agarrarlo, llevarlo a la ojos zafiros y soltárselo en sus pies.

Mirando curiosa lo que le trajo, se sorprendió al ver que era el collar que se había quitado hace unos momentos.

"Tú crees que…" sin terminar su oración, se agacho a recogerlo para luego colocárselo. Soltando una exclamación de sorpresa, sintió dentro de su cuerpo como algo burbujeaba de nuevo a la vida, algo que le quito el aliento pero al mismo tiempo la abrazo en reconocimiento y familiaridad, la hizo sentirse fuerte, no débil, alejando todas sus inseguridades, una parte de ella que estuvo dormida, pero así como llego se volvió a ir, dejando de nuevo dentro de ella un vacío, haciendo que sus ojos se humedecieran.

"¿Qué fue…eso?" pregunto en un susurro, todavía en shock de lo que había sentido.

"Fue tu poder miko" escucho la respuesta desde una voz de barítono en frente de ella.

Saliendo de su estado, puso atención en frente suyo para luego soltar un chillido y cubrirse el rostro al ver a Sesshomaru sin ninguna prenda, después sentir como algo resbalaba poco a poco de su cuerpo, haciéndola recordar que ella se encontraba solo en una toalla, soltando un gritillo, huyo a encerrarse al baño.

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Pensaba mandarles más escrito, pero como mi computadora comenzó a fallar mejor les envió ahora el siguiente capítulo, iba a tratar de terminarlo antes de enviarlo pero mejor se los doy no vaya a ser que mi laptop quiera morir con todo y el capítulo que me esforcé.

Pd: disculpen la tardanza la universidad, el ejercicio y entre ratos un breve trabajo que tomo me absorbe. Pero aquí les dejo un capítulo más largo que el anterior.

Hasta la próxima, se despide.

Kigami Aizawa.