LOCKED OUT OF HEAVEN

Disclaimer: Hey Arnold! No me pertenece, es propiedad de Craig Bartlett, Nickelodeon y Viacom.

Bueno, primera historia. Espero que les guste.

Disfruten.

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Capítulo 2

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Helga hizo una mueca de desprecio, su ya muy gastada y conocida mueca, Clarisa solo torció un poco la boca y frunció el seño. Ambas chicas se retiraron a la cafetería de la escuela.

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Al entrar, Helga se poso en la fila para elegir que comer, tomo su bandeja y le paso una a clarisa, corrió de forma brusca a dos porristas que buscaban alimentos sin calorías y peleaban con la cocinera por la "repugnante y grasosa" comida que solo servían ahí. Eligio un plato de gelatina sabor a cereza como postre, una hamburguesa y un vaso de soda del dispensador que poseía la escuela, mientras Clarisa tomo un trozo de pastel de chocolate, un sándwich de vegetales y un vaso de yogurt natural. Ubicaron una mesa, se voltearon a mirar como cómplices y se dirigieron a ella. No fueron las únicas en ver aquella mesa, pues pronto se acercaron a ella el grupo de Rhonda y el grupo de Gerald. Rhonda era capitana de las porristas, por lo tanto la seguían al meno chicas que, según Helga, eran superficiales y no podían pensar por sí mismas, mientras tanto, Gerald era el capitán del equipo de football americano, lo cual lo hacía popular y codiciado por muchas chicas que lo seguían instantáneamente; en el equipo igual estaban Harold (el quarterback), Curly (Thadeus) y Sid.

—Vaya, no sabía que las bestias podían comer comida de humanos—menciono Gerald con altanería mientras a su espalda Harold y Sid reían y Curly hacia una mueca que parecía una sonrisa como la de Cheshire, el gato de Alicia en el País de las Maravillas. Ronda igual sonreía con malicia y sus seguidoras miraban con ojos perdidos a Gerald.

—Y yo no sabía que mastodontes y Barbies se alimentaban junto con los mortales— este comentario hizo reír a Clarisa—, claro, pues no estamos a su porte ni rango estereotipado lleno de errores "perfectos".

—Bravo Pataki, no sabía que podías usar tu boca para hablar bien—añadió Rhonda con cinismo—, pues como solo la usas para atiborrarla de comida y lanzar blasfemias de todos y de todo—dijo mientras sonreía con sarcasmo y miraba de reojo a su contrincante (en ese caso Helga).

—Ah, ¿sí princesa?—decía mientras colocaba su bandeja sobre la mesa estrepitosamente, los otros se movieron en posiciones de defensa—, pues no te imaginas lo que puedo hacer con mi boca—mientras se acercaba a la chica que ahora estaba aterrada pero se negaba a sí misma a mostrarlo—, puedo iniciar una guerra de comida—susurro y le embarro en el uniforme un poco de gelatina y mientras se alejaba del cuerpo de la chica agito la mano lanzándole a los demás lo que le quedaba de gelatina en la mano, ensuciándolos también. Clarisa solo reía de la travesura de su amiga. Cuando pudo detenerse y los otros trataban de limpiarse, tomo su trozo de pastel de chocolate y se lo aventó a Rhonda, pero esta logro esquivarlo de una forma mágica, haciendo que golpeara contra otro de los chicos que estaba en esa cafetería. Todos comenzaron a reír repentinamente y el chico, en venganza, tomo algo de su bandeja y la aventó hacia Clarisa, pero muy a su pesar le cayó encima a Helga, lo cual, Rhonda no desaprovecho para reírse cuanto más pudo, Gerald sacaba fotos de la situación.

— ¡ESTO ES GUERRA!—grito Pataki y ciertamente todos los estudiantes que ahí estaban comenzaron a lanzar comida por todos lados. Todo estaba vuelto un caos, comida en el piso y las paredes, los cerebritos ocultos debajo de las mesas para no ser golpeados por abusones y brabucones de forma abrupta con la comida, Thadeus sobre una mesa, con líneas pintadas en su cara sabrá Dios de qué, gritando como salvaje, Rhonda y su grupo lanzando comida hacia Pataki y Clarisa, Gerald y Harold en una esquina, el uno comiendo como cerdo y el otro lanzando comida en todas direcciones, y Helga, bueno, ella protegía a Clarisa y lanzaba con todas sus fuerzas cuanta comida podía y encontraba en su camino. Todo, según los adolescentes, era pura diversión, más sin embargo cuando Helga iba a lanzar una rebanada del pastel de chocolate que se estaba sirviendo en la cafetería, una mano la detuvo de la muñeca. Ella frunció el ceño y volteo a ver a quien la obstruía con mala cara, pero al darse cuenta de quién era, soltó el trozo y este cayó al suelo casi como en cámara lenta. Rhonda, quien estaba por lanzar un plato de ensalada, se detuvo en seco al ver ahí, sujetando con firmeza la mano de Helga, al director de la preparatoria, Alfonse Vizcaíno. Gerald había apuntado con una uva a la oreja de Helga, pero al ver llegar al director el lanzamiento se desvió y le dio a Curly, quien ahora trataba de tranquilizar el oscilante sonido y dolor que en su oreja molestaba. Harold seguía comiendo sin importarle nada. Repentinamente todos comenzaron a aquietarse, y algún despistado lanzo una rebanada de pastel que le dio justo al director.

— ¡Todos los alumnos fuera de aquí!— anuncio con voz grave, lo cual hizo que todos corrieran como pavos en navidad para no ser cazados y comidos—, excepto usted señorita Pataki— frunció el seño—, Y usted señor Johanssen—dijo volteando a ver al muchacho que intentaba escapar con cautela—, y usted tampoco señorita Wellington-Lloyd—esta vez se dirigía a Rhonda, quien era cubierta por su grupo. Esta puso cara de borrego degollado y el director solo rodo los ojos. Soltó a Helga y se paró en el centro de la cafetería, tomo tres sillas y las ubico casi formando una media luna.

—Siéntense—sentenció el director. Ellos obedecieron sin refutar y solo se lanzaron miradas de odio. El director cerró la puerta del comedor cuando todos los estudiantes hubieron salido.

—Ella empezó—acuso Rhonda señalando a Helga con el dedo índice, como cuando se es pequeño y se dan quejas a los padres o maestros del kínder.

—No me interesa saber ahora quien empezó con esta tonta guerra—sentenció serio y con la mirada totalmente roja—, ni estoy interesado en saber las causas.

—Pero señor director…

—Sin peros Johanssen—dijo alzando la voz, lo cual hizo alarmar a los jóvenes y no pudieron hacer más que bajar la cabeza en son de arrepentimiento—. Esto ya es el colmo, creí que había quedado claro que no quería más peleas entre ustedes Pataki y Johanssen—se sentó se una mesa que estaba ubicada frente a las sillas—, y ahora me salen con una guerra de comida, ¿saben cuan costoso es poder alimentar a toda una escuela?—ambos chicos volvieron a bajar la cabeza—, y señorita Lloyd, ya habíamos hablado con sus padres sobre el acusar a los demás alumnos hasta hacerlos enfurecer, igual con lo de las peleas de comida y que no podría estarse escondiendo entre su grupo de amigas cada vez que estuviese en problemas—Ronda se escondió entre sus manos y empezó a sollozar. El director ni se inmuto, para él eso ya era muy convencional—. No quiero que esto se vuelva a repetir ¿oyeron?—los tres asintieron—. Como castigo deberán quedarse a limpiar cada mesa y cada rincón de la cafetería.

— ¡¿Qué?!—gritaron los tres en unísono, haciendo que un eco sonara por todo el salón.

—Lo que oyeron—se levanto de la silla—, y quiero que este bien limpia para antes de la hora de almuerzo, ahora tendré que mandar a los del otro horario a comer afuera—decía mientras salía de la cafetería con paso firme.

Los tres chicos se lanzaron miradas de desprecio. Al instante, llegó el conserje con trapos, trapeadores, cubos de agua, escobas y palas recogedoras.

—El director me ha mandado a traerles esto—dijo mientras dejaba todo en el suelo de forma abrupta—, que se diviertan queridos— se retiraba mientras reía estrepitosa y cínicamente. No a muchos les agradaba, otros decían que les recordaba al viejo heladero al cual se habían enfrentado cuando eran niños por su mala actitud y hosca forma de obrar hacia los demás.

—Yo no pienso limpiar esto—empezó Rhonda—puedo dañar mi perfecto manicure francés rosa pálido.

—Y no solo dañaras eso si no haces lo que se te ordeno—decía Helga mascullando entre dientes.

—No empieces con recriminaciones que por tu culpa estamos en esta situación Pataki—dijo esta vez Gerald con voz algo cansada.

—No empieces con recriminaciones, blah, blah, blah—imitaba Helga al moreno, el cual, la miro con el ceño fruncido—, oh vamos Geraldo, no seas mezquino y ponte a trabajar.

—Helga, Helga, ¿sabes?, creo que estoy con Rhonda en esto, puedo dañar mis perfectas maños de jugador de football americano—sonrió cínicamente—, por si no lo sabías, yo soy el capitán del equipo.

—Exacto Gerald, tu si sabes usar la cabeza—decía Rhonda alabándolo, para más molestia de la rubia.

—Eso es solo porque tu no sabes para que sirve el cerebro querida—dijo Helga ya harta de la situación.

—Para tu información cariño, soy la mejor porrista de esta escuela, por ende soy la capitana.

—Y una simplona sin cerebro—menciono Helga con un tono de voz que casi simulaba al sarcasmo.

—Ya es todo, me cansé—dijo Rhonda pareciendo niñita de papi—, limpia esto tu sola Pataki, Gerald y yo nos largamos— dijo llevándose a rastras a Gerald.

—Bien, perfecto—dijo con sarcasmo—, ¿quién demonios los necesita?, pues yo no.

Rhonda salió por la puerta arrastrando a Gerald. Helga estaba sola en la cafetería, y como esta era bastante amplia, de solo observar cada pedazo con cautela, ya estaba exhausta. Sin embargo, y a pesar de su frustración, saco su decisión Pataki de la nada y, tomando un paño y una cubeta, empezó con una mesa que estaba cerca, de hecho, era la mesa donde el director había posado su trasero hacia no mucho. Si el viejo se hubiera dado cuenta del lugar en donde se sentaba, la situación en ese momento a ella no le parecería tan ridículamente divertida.

Llevaba limpias ya cinco mesas, y estaba a punto de iniciar con una ventana. Al poner el paño humedecido sobre la vidriosa superficie sintió una presencia tras ella. Pensó que sería su imaginación así que no le dio importancia.

—Uhum—escucho tras de ella que se aclaraban la garganta—, ¿necesitas ayuda?

—Oh vaya, pero miren quien se digno a aparecer—dijo con sarcasmo—, si no es nadie más que el señor "soy el capitán del equipo de football americano de la escuela".

—Si—dijo arrastrando la palabra y rascándose la nuca—. ¿Necesitas ayuda o no?

— ¿De ti Geraldo?, no gracias, puedo sola—dijo con superioridad.

—No lo creo Pataki—dijo con una sonrisa de lado que Helga no noto pues se había volteado—, llevas acá más o menos media hora y apenas veo que has limpiado cinco mesas y estas empezando con esta ventana.

—Y terminaría más rápido yo sola si no empezaras a parlo…Ouch—dijo mientras se agarraba la muñeca.

—Helga, ¿Qué ocurre?, ¿te duele mucho? —pregunto tomando su mano.

—No es nada que te importe—dijo mientras con brusquedad le arrebataba su mano—, baboso.

— ¿Así es como te comportas con quién intenta ayudarte?—mientras fruncía el seño—, ahora entiendo porqué Phoebe se fue.

— ¡No metas en esto a Phoebe!—gritó—deja de ser un idiota por una vez en tu vida y ve la realidad—mientras bajaba su cabeza en remordimiento—, fue su elección irse, por su padre y su familia. Bien pudo haberse quedado acá con una tía que tiene, pero lo hizo más por su padre que por ella.

—No lo sabía—suspiro rendido—, lo lamento.

Helga no le respondió, simplemente se giro dándole la espalda mientras tomaba de nueva cuenta el paño y el cubo de agua, su mano le dolía en un extremo de querer escapar de su unión, pero eso no le importaba, pues no se comparaba con el dolor que ella ahora sentía en su corazón. Gerald la veía temblar, así que pensó que sería por el dolor de su muñeca. De nueva cuenta y arriesgándose, tomo la mano de la chica, deteniéndola de hacer cualquier movimiento, la rodeo de la cintura y la corrió de ahí. Al ver sus ojos vio que estaban llenos de lágrimas y rojos. La esclerótica, normalmente blanca, ella la tenia de un rojo vivo que solo significaba una cosa: ella estaba llorando. Gerald la observo con cuidado. Siempre la evitaba, pues la consideraba un rival al cual no podría enfrentar con palabras o golpes, pues ella siempre le iba a ganar en lo que fuera, pero ahora podía ver quien realmente era. pudo en solo segundos descubrir como era la chica Pataki, esa chica que se ocultaba en muros de fuerza y brutalidad. Se fijo en sus ojos, aquellos que lo miraban con miedo y dolor. Eran tan azules como el cielo una mañana de primavera mientras él, a gusto, entrenaba con su equipo. Tan expresivos como ninguno, o tal vez como ella.

Dejó de mirarla y se ruborizó. Sacudió su cabeza y tomo una escoba. Helga se limpio los ojos con la palma de su mano y tomo un trapeador. Él le sonrió amistosamente, solo podía hacer eso por ahora. Empezaron a limpiar y a charlar un poco. Llegaron a contarse bromas y reír hasta que la cafetería quedo limpia antes de la hora de almuerzo, casi faltaban cinco minutos. El director entró de repente y vio que los dos recogían los implementos de limpieza. Ellos aún seguían cubiertos de comida. El director los felicitó por su gran trabajo y les dio esos cinco minutos más como descanso—Tendré que hablar seriamente con las señorita Lloyd—dijo el director y se retiro. Ambos chicos fueron por sus lados para poder limpiarse y, quizá, cambiarse en los vestidores del gimnasio.

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El final de las clases por fín había llegado. Clarisa y Helga iban hablando amenamente de cosas que solo a ellas les interesaban. Clarisa la había puesto al tanto de la clase que se había perdido y la cual ellas compartían esa vez. Helga le contaba cómo, sin que el director se diese cuenta, había oído toda su charla con Rhonda y lo patética que la chica se oía mientras hacia el intento de que la dejara de sermonear sollozando como la niña de papi que era.

—Hey, Pataki—una voz interrumpió a ambas chicas y las hizo detenerse—. Tengo los apuntes de las clases a las que faltamos, ¿Qué dices si vas a mi casa y los copiamos?

— ¿Algo así como una cita?—dijo ella con sarcasmo.

—No, no, claro que no—decía el chico… ¿nervioso?—. ¿Yo saliendo contigo?, hazme el favor—decía con el mismo o tal vez más sarcasmo que ella—, sé que tengo malos ratos pero no tan malos gustos.

—Igual, ¿sería una cita de estudio?—frunció el seño.

—Que no tendría que ver con citas—decía exasperado—, demonios ¿Cómo hay que hacerte entender, ah?

—Está bien, está bien, es solo estudio sin citas, ¿no?

—Sí, sí, lo que digas—decía cansado—, entonces, ¿vienes o no?

—Llego a las seis—mientras extendía su mano para que el la estrechara—, pero sin lengua.

—Tra…no… ¿Qué?, que asco Pataki.

Helga reía a más no poder—Nos vemos a las seis, idiota— se despidió moviendo su mano mientras salía corriendo junto con Clarisa.

—Adiós, vieja loca—respondió Gerald en un susurro.

—Viejo, ¿Por qué ves la dirección en la que se fue Pataki como enamorado?—cuestionaba Harold con voz de confusión.

Gerald inmediatamente se tensó—Ah, ¿Qué?, ¿yo?, no, claro que no—decía entre balbuceos.

—Algo te traes—dijo Sid.

—Solo pensaba en que está loca y es algo rara.

—Viejo, ¿algo rara?, es casi un chico y está más loca que Curly—dice Harold entre risas y con algo de sorpresa en su voz.

—Exacto, sería un chico de no ser por esas peligrosas curvas que se ha levantado con los años—decía Sid entrecerrando los ojos y mordiéndose el labio inferior.

—No seas depravado—contesta Gerald algo enojado—, ya vámonos que tengo cosas que hacer.

—Como ordene capitán—dicen los dos chicos que lo acompañaban, detrás llega Curly y se une a la moción. Luego todos se pierden en una esquina cercana a la tienda de videojuegos más conocida del lugar y a la cual ellos adoran entrar de vez en cuando al terminar las clases.

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Continuara…

Bien, segundo capítulo.

Estoy muy feliz porque pude publicarlo tal y como lo prometí, el sábado posterior al de su publicación.

Es mi primera historia. No seré muy buena escribiendo…pero igual espero que les guste.

Quiero agradecer especialmente a SandraStrickland por su review, gracias cariño, por el momento te diré que es de carácter amistoso entre ellos dos hasta que la historia llegue a un nivel avanzado. Acá te hago entrega del segundo capítulo tal como lo prometí, un sábado. Muchas gracias por tu review.

Por cierto…no pregunten por el nombre del director...son cosas del destino y ese nombre se me ocurrió de la nada…si hay algún fan o alguien conoce a alguna persona con ese nombre…realmente no era mi intención que apareciese en esta historia, es solo una invención de nombre para un personaje…luego sabrán el porqué del nombre de la nueva mejor amiga de Helga…luego.

Intentare actualizar cada sábado sin falta. Esperen el próximo capítulo este sábado que viene.

Saludos. Y me despido hasta la próxima.

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