LOCKED OUT OF HEAVEN

Disclaimer: Hey Arnold! No me pertenece, es propiedad de Craig Bartlett, Nickelodeon y Viacom.

Bueno, primera historia. Espero que les guste.

Negrita y cursiva – la respuesta de la persona que está en la otra línea si se está hablando por teléfono.

Disfruten.

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Capítulo 3

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Como ordene capitán—dicen los dos chicos que lo acompañaban, detrás llega Curly y se une a la moción. Luego todos se pierden en una esquina cercana a la tienda de videojuegos más conocida del lugar y a la cual ellos adoran entrar de vez en cuando al terminar las clases.

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—No puedo creer el castigo que te dieron—decía Sid—. Es realmente cruel—hizo una mueca tocándose la frente con el dorso de la mano para luego carcajearse junto con los demás, exceptuando a un moreno que obviaba su molestia con ligeras muecas improvisadas.

—Cuando dejes de bromear—dijo Gerald mientras colocaba su mano sobre la mesa y se levantaba—, y ustedes de reír como payasos—miro desafiante a los otros tres chicos que le acompañaban—, me avisan para poder terminar las posiciones en el partido el próximo mes.

Gerald ahora caminaba por las calles de la ciudad. Aquella ciudad que de pequeño lo había acogido, lo había dejado crecer, jugar, tener amigos y compartir gran parte de su infancia con aquel que le había dado su amistad incondicional desde el primer día en que lo conoció: Arnold.

Suspiró. Sabía que le dolía en el alma el hecho de que su amigo se hubiese ido, y más sin despedirse. Al momento de enterarse, el decidió que, como hizo su amigo, se olvidaría de que alguna vez lo conoció. La idea no le fue tan mala en ese momento de desesperación, así que prontamente se dejo llevar por las tendencias de su hermano, convirtiéndose en el "mini Jamie O".

Había cambiado mucho para entonces. Se había unido a clubs deportivos, había conocido a muchas personas y había vuelto al viejo mundo de la venta de relojes. No volvió al juego de cartas "El Rey Manda", pues recordó que tras eso el Gran Gino lo tenía bajo observación, incluso, le tenía rotundamente prohibido el si quiera intentar acercarse al pequeño "Club" donde se llevaban a cabo aún partidas contra el nuevo rey "Edmund".

Finalmente, en secundaria, Gerald había ingresado al equipo de football americano por petición de su hermano, pues este ya iba en la preparatoria para entonces, y quería que su hermano fuese su reemplazo en la secundaria. Gerald accedió más por probar el deporte que por su hermano, aunque ellos habían mejorado su relación, no le interesaba en absoluto hacer muchas de las cosas que a su hermano le gustaban. Un día los relojes dejaron de llegar, por lo que tuvo que trabajar con su hermano arreglando autos, lo cual le sirvió mucho pues ahora no solo es su propio mecánico, sino que le da bastantes ingresos el tener que reparar las averías en los autos de todos los chicos de la preparatoria. Se entero después, gracias a las noticias televisivas, que habían capturado al hombre que traficaba relojes importados de Suiza, y algunos de Alemania también. En el football no le estaba yendo tan mal, y realmente lo disfrutaba, más porque había dos caras conocidas: Harold y Curly. De Harold no le impresiono mucho el verlo ahí, sabía que el chico era grande y fuerte y podría con todo y todos a su paso o que se le interpusieran para si quiera lanzar un pase ganador, en cambio con Curly cambió la cosa, pues el chico era muy escuálido para ese entonces, pequeño y cuatro ojos, más sin embargo y con el paso del tiempo, sus músculos se fueron tonificando, lo que ahora llamaba la atención de muchas chicas, incluso de Rhonda, aunque ella aún lo niegue. Curly igual cambió su viejo peinado de "Bowl" y ahora se hacía un pequeño fleco levantado con gomina, casi al estilo de algunos surcoreanos, puesto que, y según Stinky, le gustaba mucho ese tipo de música, aunque eso molestaba a los demás; también cambió sus lentes por goggles. Stinky, por otra parte, seguía siendo el chico alto, aunque gracias a que a sus amigos les encantaban los deportes, había conseguido un cuerpo, no muy musculoso, pero envidiable de cierto modo.

Ahora en la preparatoria la cosa fue demasiado distinta. Los mayores, de segundo y tercer año, siempre buscaban presas nuevas y/o fáciles de domar, por lo cual se habían ganado unos cuantos golpes y dos o tres peleas serias, claro, todo por defenderse. Sid, el chico de la nariz más extraña que nadie había visto jamás en la escuela, recibió apodos demasiado grotescos, cosa que lo molesto llevándolo al deporte para poderse desquitar. Muchos pensaban que el más maniático era Sid, puesto que vieron calma en Curly a la mitad del segundo año de secundaria. Sid había ingresado al equipo de football, para su "suerte", el capitán no era otro que Wolfgang, aquel que le ponía los pelos de punta y no solo eso, sino también los apodos hirientes. De milagro logró entrar, gracias en parte a la intervención de Gerald, pues buscando la manera de chantajear a Wolfgang, dieron con la teoría de que si Gerald salía, al equipo le iría pésimo, pues Wolfgang no es buen corredor, mientras tacleando y lanzando es el mejor. Sid pudo superar los apodos, y Gerald le dio oportunos consejos de como amedrentar a Wolfgang. Solo así logro convertirse en un chico popular, dejando de lado el infantilismo y su gorra verde, pues esta ya no le quedaba, y claro, igual dejo su maquiavélico carácter. Su peinado era atípico, pues nadie en la vida había visto que el cabello resaltara los ojos de una persona. Lo recorto de un lado, casi dejando al desprovisto su izquierda, mientras la derecha poseía un poco más de cabello, no muy largo, pues había optado por el cabello corto. La parte de atrás era igual al izquierdo, solo que este tenía una pequeña "S" marcada entre el corte. En el frente se había dejado más cabello, el cual levantaba en puntas con gomina. Eso lo hacía ver en extremo encantador, a pesar de no ser el más bello, pues su nariz seguía siendo extraña, pero había conseguido más de dos citas gracias a su cambio.

Gerald sonrió. De camino a su casa esos y más recuerdos se agolparon en su mente, llenándole de melancolía y haciendo que, sin darse cuenta, ya estuviera frente a su pórtico. Pero no estaba solo. Su sonrisa se borró y su cara se ensombreció al verla sentada en el tercer escalón, demasiado cerca a su puerta.

— ¿Qué haces aquí?—cuestiono serio. Al parecer lo había olvidado mientras estaba en su pequeño mundo de ensoñación.

— ¿Acaso lo olvidas?—cuestiono alterada —, ¿no habías sido tú el que dijo "ve a mi casa y copiamos juntos los apuntes de las clases a las que faltamos"?—entrecerró sus ojos—. Geraldo, llevo al menos una hora acá sentada.

Gerald se mordió el labio y entrecerró los ojos— ¿A qué hora dijiste que vendrías?

—A las seis—cruzo los brazos y simulo ver su reloj.

Gerald la imito—"Mierda"—maldijo por lo bajo, el reloj marcaba las siete con cinco minutos.

—Al parecer te diste cuenta de que en verdad llevo una hora acá—dijo con cinismo cierta rubia molesta.

Gerald conocía el carácter de ella, pues, si no habían sido muchos, tuvo problemas con ella en la secundaria y los principios de la preparatoria. Abría y cerraba la boca, ligeramente dejaba escapar pequeños sonidos guturales como "eh", "mh", "amh", y demás, cosa que hacia enfadar más a Helga.

—Dime algo, ¿te quedarás todo lo que resta de la tarde ahí parado como idiota o si quiera me dejaras copiar los apuntes?—poso sus manos sobre sus caderas y frunció el ceño.

—Haz lo que quieras—respondió espontaneo, sacó las notas de su bolso y se las lanzo casi a la cara a la rubia. Subió los escalones quedando casi a la altura de ella, pues él era más alto gracias al tiempo.

— ¿Así que me las llevo sin ningún problema?—elevo una ceja (puesto que ahora tenía dos por insistencia de su hermana) y señalo los apuntes que ahora estaban en sus manos.

—De no ser así, ¿porque otra razón te las daría?, ¿para qué hicieras aviones de papel con ellos?—respondió sarcástico, cosa que hizo que Helga volviera a fruncir el ceño.

— ¡Deja de ser pándroso!—grito fuera de sus casillas, lo que para él fue el inicio de una discusión peor, pues había herido su ego.

—No soy pándroso—respondió entre dientes—, pero claro, uno tratando de ser amable porque sin darse cuenta ya tiene una copia para sí mismo y ya vienen a acusarlo de un, quizá, no sé, irresponsable y que va dando hojas por doquier así como así.

—Oye, oye, ¿Quién demonios dijo eso?, ¿Quién dijo que yo pensaba eso?—cruzo sus brazos sobre su pecho y frunció más que nunca su ceño, haciendo que de vuelta pareciera una sola ceja.

—Es lo que demuestras con tu actitud, Pataki.

—Mi actitud podrá ser como a MÍ se me antoje, podrá ser demasiado "Pataki" si yo lo deseo, pero escucha bien niñito, si te soy molesta como Pataki, tu para mi eres un…

— ¿Qué sucede acá?—dice el padre de Gerald saliendo por la puerta, al parecer su discusión la habían escuchado los integrantes de la familia Johanssen, y no sólo ellos, sino todo el vecindario, pues había muchas personas observando por las ventanas de sus hogares.

—Yo…Papá—hablo Gerald intentando excusarse.

—Lo siento señor, no volverá a ocurrir semejante espectáculo—dijo Helga callando de inmediato a Gerald—, es más, yo ya me iba.

—Oh no te preocupes querida—salió detrás del gran hombre una mujer delicada, o al menos eso distinguía en sus movimientos—, siempre es bienvenida una visita, y más si es de una amiga de nuestro hijo—sonrió amablemente.

—Eh…bueno…verá—Helga ya no sabía que decir, lo único que hizo fue rascarse la nuca, cosa que hizo reír por lo bajo a la madre de Gerald.

—Vamos querida, quédate a cenar, ¿sí?—dijo la mujer haciendo una extraña pero dulce cara, cosa que a Helga en parte hipnotizo e hizo que hiciese una mueca que en efecto sería una sonrisa de no ser por la extraña forma que ocupaba en su rostro.

—E-está bien—fue lo único que supo contestar.

Helga se adentró siendo seguida por Gerald, este, pasándose por la tangente, choco con ella por el lado, rozando su brazo con el hombro de la chica.

— ¡Hey!, cuidado Pataki, la chaqueta es cara—dijo sacudiéndose, haciendo que ella se molestara aún más que antes.

—"Si quieres guerra, guerra tendrás Johanssen"—pensó la chica mientras gruñía un poco.

Se sentó a la mesa en donde la ubico la hermanita de Gerald. A pesar de los años, la chica seguiría siendo la menor, cosa que le molestaba pues seguían tratándola como una bebe, cuando ya prácticamente estaría cumpliendo 14 años el siguiente mes.

—Y dime, ¿eres la novia de mi hermano?—comenzó Timberly con una "ligera" charla mientras su madre traía la cena.

"Esta es mi oportunidad" pensó Helga—Claro que SÍ querida, tu hermano y yo somos pareja.

Gerald parecía haberse atragantado con su propia saliva, pues tosía excesivamente y no había ingerido nada aún. Timberly le vio raro y Helga le mando una mirada amenazante.

—Oh vaya, así que seremos cuñados—decía Jamie O, quien acababa de entrar al comedor y parecía haber escuchado la declaración de Helga.

—Eso parece—decía una sonriente Timberly—, y que suerte porque la verdad sí que eres bonita—decía mientras se apoyaba en la palma de su mano sobre la mesa y aun mirando a Helga encantada.

—Timberly, baja los codos de la mesa—decía la señora Johanssen quien acababa de entrar con la cena en sus manos—, ¿oí bien?, ¿acaso Gerald tiene novia?, ¿y tenemos la oportunidad de cenar con ella?—decía alegre al dejar los recipientes con comida en la mesa.

—Yo…puedo explicarlo—hablo finalmente el más involucrado en todo cuando pudo tomar aire de nuevo.

—Oh tonterías—dijo su padre quien salía con más recipientes llenos de comida—, el amor no se explica hijo, se siente—abrazo a su esposa por detrás y esta solo rio.

—Eso es muy cierto hermanito—decía Timberly embelesada con Helga.

—Bueno, pues sé que se siente, pero yo…ella…ella y yo—no sabía cómo decirlo o que decir, pues Helga lo veía fijamente, haciendo que su lengua se cortara.

—Oh vamos amorcito—decía Helga divertida—Tus padres tienen razón—sonrió con malicia—, el amor es imposible de explicar, solo se puede sentir.

Gerald frunció el ceño. Al parecer su contrincante en esta nueva guerra era Helga, pensó que sería con su hermana con quien pelearía aquella noche por lo que ocurrió en la mañana en la elección de quien ocuparía primero el baño, pero nunca se vio atrapado entre la espada y la pared. Helga tenia a toda su familia de su lado gracias a su "supuesto noviazgo", y él no podría negarlo, o su padre lo mandaría a su habitación, pues este era muy romántico y con los temas del corazón sabía que no podría jugar esta vez, pues sería realmente vergonzoso el que Helga lo viera mientras era castigado.

Sonrió. Si Helga quería guerra, Helga tendría guerra.

—Es muy cierto corazoncito—respondió en un tono agridulce—, al amor no se le niega nada—sonrió malicioso, cosa que hizo que Helga adoptara una postura confundida, quizá alarmada.

—Bueno, bueno—intervino Jamie O—, gracias por sus demostraciones amorosas, pero quiero comer.

—Jamie, no seas grosero—reprendió Timberly, Jamie O solo le mostro la lengua.

—Bien, Jamie tiene razón—sonrió victorioso mirando a Timberly, esta frunció el ceño—es mejor comer antes de que se enfrié esta magnífica comida.

La cena transcurrió "normal", para la familia Johanssen, pues era costumbre que ellos pelearan por todo, más que todos los tres hermanos, pero gracias a que Helga estaba presente, la cosa vario mucho: Timberly no dejaba de preguntarle sus gustos, Jamie O no dejaba de darle concejos de como molestar a su hermano, la señora Johanssen le "decía" lo mucho que quería a su "Geldi baby", mientras le daba algunos concejos prácticos y le decía lo delicado que era el estómago del chico, cosa que a él le avergonzaba de sobremanera, mientras el señor Johanssen le hablaba de deportes, pues entre sus gustos ella los había mencionado.

—Gracias por la cena, estuvo deliciosa—decía Helga levantándose de la silla al ver como Jamie O lo hacía igual.

—Oh no es nada cielo—respondió la madre de Gerald.

—Bien, creo que yo…

—No tan rápido señorita—decía el señor Johanssen.

Helga se tensiono mientras Gerald intentaba escabullirse antes de que su padre le llamara, pero fue tarde.

—Vengan los dos—hablo demasiado serio el hombre—. Ustedes están en la preparatoria, están pronto a terminarla e igual muy pronto cumplirán sus 18 años—inició. Gerald por dentro rogaba que esto acabara pronto, mientras Helga captaba las intenciones de la conversación —, así que hay un tema muy importante el cual tratar.

Ambos abrieron los ojos al escuchar al padre de Gerald hablarles de "eso". Más rojos no podían estar.

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—Señorita—hablo el hombre Pataki al ver a su hija ingresar—, ¿Dónde se había metido?—pregunto enojado.

—Estaba cenando en la casa de Clarisa—respondió calmada, sabía que ese cuento se lo comía siempre su padre.

—No es cierto hermanita—apareció de la nada Olga, al parecer estaba escuchando la conversación—, la llame y me aseguro que habías ido a la casa de un chico…este… ¿cómo se llamaba?

—Gerald—respondió Helga ahogando un suspiro.

—Y sobre todo miente, ¿no señorita?—habla Big Bob algo molesto.

—Lo lamento—decía Helga mirándole a los ojos algo fastidiada—, si, realmente fui a casa de Gerald, pero era para pedirle unos apuntes que dijo me iba a prestar—comenzó a explicar, su hermana se acercó, su padre se cruzó de brazos y se oyó medio ronquido provenir de la sala—, llegue a la hora que le estipule, pero el muy idiota llego una hora después.

—Que insolencia—salto Bob— ¡Eso no se le hace a un Pataki!, ¿Pero quién se ha creído?

—Lo mismo pensé—dijo Helga dando una media sonrisa—, como decía, cuando llegó me pasó de largo, me lanzo los apuntes, sus padres salieron y tuve que quedarme a cenar.

—Pero, hermanita, ¿una cena de casi dos horas? —pregunto Olga ya viéndose preocupada.

—Bueno, paso algo gracioso y…bueno, tu sabes hermana—dijo frotándose el brazo.

—No sé—dijo calmada—, por eso te lo pregunto Helga, pero si no quieres no me digas, creo que papá tampoco necesitará esa información—Bob iba a refutar pero Olga lo calló de inmediato—, lo importante es que tú estás bien, a salvo y de vuelta en casa—sonrió, la abrazo con su "Abrazo de víbora", como solía decirle Helga, cuando de repente llaman a la puerta.

—Señor, señoritas—saludaba un oficial de policía—, hemos venido tan pronto como pudimos—decía volteando y haciendo notoria la presencia de dos patrullas más a su espalda—, estamos con el propósito de tratar el caso de la desaparición de la chica, ¿podría decirme de quien se trata para poder comenzar el proceso?

Helga elevo los ojos hasta casi hacer demasiado notoria su esclerótica, Olga se puso completamente nerviosa y Bob se había quedado como piedra.

—Tranquilo poli, ya no hay nada que resolver—dijo Helga cerrándole la puerta en la cara al oficial de policía.

—Helga—reprocho su hermana saliendo al encuentro del oficial—, lo siento oficial, todo fue una confusión, y como dijo mi pequeña hermanita, no hay ningún caso—aplico su mirada más coqueta y una sonrisa que podría dejar ciegos a muchos.

—Bien, a la próxima intente no llamar a la policía por minucias—y al parecer el oficial era ciego, porque no le tomo importancia al coqueteo de Olga.

Helga se despidió con cansancio, y sí que lo estaba, pero si no anotaba lo que Gerald le había dado, reprobaría la materia.

—Hola, ¿Quién habla?—decía Helga al haber contestado la llamada de un número desconocido.

Hel…ne…hol…yo…am…—fue lo único que pudo oírse, pues la llamada se cortó.

Helga miro extrañada su teléfono celular, pero lo ignoró y rápidamente marco un número que conocía de memoria, y sabía que quien le contestara, lo haría con gusto, sin refutar y podría incluso desvelarse hablando.

¡Hey Hel!, ¿Qué pasa hermana?—decía Clarisa emocionada pero con voz algo ya cansada.

—Lo siento, ¿te desperté?—decía Helga preocupada

No, descuida, apenas iba directo a mi cama—respondió tranquila y entre un pequeño bostezo—pero bien puedes hablarme, ¿Qué ocurre?

—No tienes idea de cómo ha sido mi noche—suspiró.

Así que, ¿solo existo para que te desahogues?—La chica de la otra línea coloco una voz aguda, fingiendo que en cualquier momento lloraría.

—Bien sabes que no—dijo Helga riendo—No empieces.

Está bien, me atrapaste—dijo Clarisa riendo—, ya dime, ¿Qué tienes?

— ¿Recuerdas que iría a casa de Gerald-o?

Si—respondió pausada la voz en la otra línea— ¿Qué hicieron?

Helga se mordió el labio—No te espantes, pero el idiota llegó una hora después de que yo le dije que fuera puntual, Sus padres me invitaron a cenar, él se pasó de listo y, pues, de la nada su hermana me pregunto si éramos novios y yo le dije que sí.

Clarisa no podía del asombro, tanto que casi comienza a gritar, pero recordó que no vivía sola, por lo que solo pudo mantener la boca abierta y en una extraña sonrisa por lo gracioso que le parecía todo eso.

¡No puede ser!—comenzó a reír, aunque no fuera con todo lo que daban sus pulmones, al menos se reía—, Helga, nunca te imagine capaz de salir con alguien a quien dices odiar.

— ¿Vas a burlarte o me vas a ayudar?—dijo haciendo una especie de puchero, cosa que Clarisa conocía tan bien que no fue necesario para ella verlo.

No me hagas pucheros, sabes que puedes contar conmigo para lo que sea, te ayudare así tenga que esconder un cadáver para salvar tu pellejo.

—Gracias—sonrió mientras cerraba sus ojos—, lo sé—susurró.

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Continuara…

Lamento el hecho de que No he actualizado hace un mes (más o menos). En verdad me siento muy apenada, pero han sucedido muchas cosas, que no entran al caso por así decirlo, así que en mi disculpa les hago entrega de este capítulo (y tal vez una sorpresita [Tan solo entren a mi perfil]

Bien, tercer capítulo.

N/A: En la serie no se vio reflejado nunca un apodo a Gerald de parte de sus padres, por ende opte por ponerle "Geldi baby". Si necesita más aclaración, avísenme y en un capitulo próximo se las daré.

Es mi primera historia. No seré muy buena escribiendo…pero igual espero que les guste.

Quiero agradecer por su review para el anterior capitulo a: (igual los respondo de una vez)

Namida Koe: Muchas gracias por tu review. Espero te guste este capi. No te sientas culpable, suele suceder. Si, Rhonda acá será la exasperante, solo porque su actitud encaja bien como para serlo, y no una líder perspicaz; la de Gerald es simpática, o lo era hasta el momento. Ja, ja, ja.

Sandra Strickland: No te preocupes, pude ver este por lo menos. Je, je, je. Gracias por tu comentario. Tienes razón, al menos tuvo la decencia de dejarle copiar los apuntes de las clases a las que habían fallado. Vi ese capítulo recientemente, tenía que volver a hacerlo, Helga realmente siempre estuvo presente con sus bromas que sacaran el peor lado de las personas haciéndolas enojar.

Diana carolina: Si, habrá romance, aunque yo no diría que para futuro, o presente, o mañana. Será confidencial hasta nuevo aviso.

Mechitas123: Gracias. Me alegra que te haya gustado. Acá la actualización, espero te guste.

GRIMMM: Gracias por tu comentario. ¿Ves lo rápido que iba?, ¡Hasta tendrán un poni! Ja, ja, ja. De acuerdo, no, lamento mi sarcasmo, pero espero igual que te guste este capítulo.

Una Lectora: Me es intrigante tu apelativo, ¿sabes?, en fin. Espero te guste este capítulo. No te asustes, no lo dejare hasta la mitad, aún pienso continuarlo hasta terminarlo, así que conmigo no habrá problemas por mitades.

Intentare actualizar cada sábado sin falta. Esperen el próximo capítulo este sábado que viene.

(Nota: Si bien no actualizo, están autorizados de darme tomatazos hasta lograr que coloque una fábrica de salsa y/o pasta de tomate [Bien pueden dejarlo en review o mensaje privado])

Saludos. Y me despido hasta la próxima.

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