Hello Mina! :) de vuelta con el fic antes de que las clases me extraigan valiosas horas de vida!

Lamento que no sea muy larguito, pero una vez que lo acabé, y edité, supe que no podía agregar nada mas! Bueno, basta de charlas de la Autora, sin mas preambulos, (^_^)... ¡Que empiece el capítulo!


Capítulo IV

¡Yuuuuuki! — gritó una voz despertándome velozmente. Miré alrededor un tanto confusa, y entonces me acordé de donde estaba. Era mi habitación en el dormitorio de la academia. Sonreí para mí misma. Aun no podía creerlo. Ralamente estaba de vuelta.

— ¡Yuuki! — gritó el director tras la puerta. — ¡Vendrás a desayunar con nosotros!

— Claro, en seguida voy. — respondí mientras me ponía de pie. Me dirigí hasta mi espejo y observé mi apariencia unos minutos. No me reconocía. Mi piel estaba más pálida que de costumbre, y mis ojos se veían apagados. El cabello estaba largo hasta mis rodillas, recogido en una suave trenza para dormir. Notaba que había crecido un par de centímetros, aunque no era mucho. Suspiré. Al final de cuentas, así era yo ahora.

Salí del dormitorio de damas y me quedé mirando un momento los dormitorios de varones. Aquella habitación de la esquina era la que ocupaba Zero solo todo el tiempo que estuvimos en la academia. Pronto volvería a ella. ¿Cómo se sentiría eso para él? La habitación en la que había sufrido todo el tiempo que mantenía como secreto su verdadera identidad. Donde solo había conocido la soledad, el abandono y el dolor. ¿Realmente debía volver a ese lugar?

De repente me sentí terrible. Era por nosotros por lo que ahora él debía volver. Volvería a ser un guardián porque nosotros estábamos de regreso. Era nuestra culpa que Zero reviviera los terribles sentimientos con los que había tenido que lidiar los últimos 6 años.

Zero se había ido probablemente para conseguir un poco de paz y ahora yo lo traía de nuevo al sufrimiento. Se me escaparon unas cuantas lágrimas, aunque trataba de reprimirlas.

Llegué cabizbaja a la cocina del director. No podía recomponer el rostro de la tristeza, y estaba segura de que ya lo habían notado.

—Yuuki, ¿le pasa algo a mi querida hija? —Preguntó Kaien observando mi semblante.

— Direc... Papá, ¿Por qué Zero tiene que volver a la academia? ¿No sería mejor para él quedarse en el pueblo y listo? — bajé la vista.

— Zero debe volver porque la Clase Nocturna esta aquí de nuevo — dijo el director con voz seria, haciendo eco de mis pensamientos. — Pero claro que si él lo desea, puede escoger no volver jamás.

Ante esto, me quedé con la mirada en la copa que el director había puesto delante de mí, preguntándome que significaba el hecho de que se contrajera mi corazón de repente. Para evitar esa sensación, me bebí de un trago la pastilla diluida que estaba en el vaso. Aunque mi sed no era tan fuerte, necesitaba tomarlas regularmente, para evitar atacar a los humanos que me rodeaban. De todos modos era difícil, porque su sabor era fatal.

Pasé el resto del día en una misión de limpieza de los dormitorios del sol. Encontré varias fotografías antiguas de los estudiantes de la clase nocturna. Era de esperarse que Hanabusa-kun sea el más fotografiado. Aunque se me retorcía el estómago al ver algunas fotos de Kaname-senpai. En ese momento me pregunté dónde estaría mi hermano. Solo me había comentado que tenía una misión. Yo no había insistido más en el asunto, pero ahora me sentía un poco sola. Y sabía que lo vería de nuevo luego de un par de semanas más.

Ya de noche, llegué a la última habitación de los dormitorios masculinos, que había ignorado a propósito. El dormitorio que había pertenecido a aquella persona a la que había estado anhelando ver luego de dos años. Abrí la puerta y entré lentamente. Casi podía ver a Zero sentado en la cama, apuntando hacia su cabeza con la Bloody Rose. El recuerdo me tomó desprevenida y fui avanzando inconscientemente hasta llegar a los pies de la cama. Por alguna razón, contuve el aliento al imaginarme a mí misma, echada en esa cama bajo Zero, con la pistola en mano, negándome a matarle.

Y cuando me faltaba el aire, inhalé cuidadosamente… sin poder creer lo que sentía.

Me giré hasta quedar frente al lavabo… salvo que la figura de esa persona me tapaba la vista…

Continuará...


Este cap esta dedicado especialmente a Daiianiitaa015 y a lupita1797! Muxas gracias por todo su apoyo y su tiempito al leer!